POLITICA
Sesión especial en el Senado: juraron los nuevos legisladores que asumirán el 10 diciembre

A las 11 de la mañana, el Senado de la Nación celebró la sesión especial dedicada a aprobar los diplomas y tomar juramento a los nuevos legisladores que comenzarán su mandato el 10 de diciembre, tras obtener esos escaños el pasado 26 de octubre.
En total, se sometieron a aprobación los 23 títulos de nuevos senadores. Si bien lo previsto era la renovación de 24 cargos, el caso de Lorena Villaverde, de La Libertad Avanza y electa por la minoría en la provincia de Río Negro, se definió que no se trate en esta jornada.
Con las últimas elecciones legislativas, La Libertad Avanza obtuvo el 40,70% de los votos en todo el país, mientras que el peronismo, bajo el sello Fuerza Patria y sus variantes provinciales, alcanzó el 31,68%.
La composición del Senado de la Nación presentará cambios significativos en la distribución de fuerzas. El peronismo de Fuerza Patria contará con 28 bancas, seis menos que las 34 actuales, tras obtener 9 de las 15 bancas que tenía en juego. La Libertad Avanza logró un avance notable, pasando de 7 a 20 senadores al sumar 13 escaños, situándose como la segunda fuerza en número de bancas.
Por su lado, la Unión Cívica Radical (UCR) reducirá su presencia de 13 a 9 representantes, sin haber sumado nuevas bancas en esta elección y perdiendo cuatro. El PRO baja de 8 a 6 senadores, también sin obtener nuevos escaños y restando dos.
Por su parte, los bloques de carácter provincial y regional alcanzan 6 bancas, una más que en la cámara anterior, con dos nuevos integrantes. Finalmente, Provincias Unidas pierde dos representantes y pasa de 5 a 3 senadores, luego de no obtener bancas en juego.
Victoria Villarruel y Patricia Bullrich discutieron al finalizar la jura

Sobre el final de la ceremonia, la vicepresidenta Victoria Villarruel y la senadora electa Patricia Bullrich protagonizaron una airada discusión en el recinto.
Al concluir el protocolar procedimiento, la transmisión del Senado reflejó el enojo de Bullrich, que protestaba para solicitar la palabra. En ese intercambio se cruzó con el senador formoseño José Mayans, de Fuerza Patria, y con la propia Villarruel.
Sin embargo, la vicepresidenta no le abrió el micrófono.
“Nosotros habíamos acordado ayer en la reunión con los presidentes de bloque, que no iba a ver discursos ni ninguna intervención en la sesión de hoy. No puedo permitir el uso de la palabra porque la misma resultó de un acuerdo de todos los bloques”, señaló Villarruel.
Según fuentes parlamentarias, Bullrich estaba molesta por las restricciones y los criterios para designar invitados a la jura.
Los 23 senadores electos que juraron en el recinto
Ciudad de Buenos Aires:
- Patricia Bullrich (La Libertad Avanza)
- Agustín Aníbal Monteverde (La Libertad Avanza)
- Mariano Recalde (Fuerza Patria)
Chaco:
- Juan Cruz Godoy (La Libertad Avanza)
- Silvana Schneider (La Libertad Avanza)
- Jorge “Coqui” Capitanich (Fuerza Patria)
Neuquén:
- Nadia Márquez (La Libertad Avanza)
- Pablo Cervi (La Libertad Avanza)
- Julieta Corroza (La Neuquinidad – provincial)
Río Negro:
- Martín Soria (Fuerza Patria)
- Ana Marks (Fuerza Patria)
Entre Ríos:
- Joaquín Benegas Lynch (La Libertad Avanza)
- Romina Almeida (La Libertad Avanza)
- Adán Bahl (Fuerza Patria)
Santiago del Estero:
- Gerardo Zamora (Frente Cívico)
- Esther del Carmen Moreno (Frente Cívico)
- José Emilio Neder (Fuerza Patria)
Salta:
- Emilia Orozco (La Libertad Avanza)
- Gonzalo Guzmán Coraita (La Libertad Avanza)
- Flavia Royón (Primero los Salteños)
Tierra del Fuego:
- Agustín Coto (La Libertad Avanza)
- María Belén Monte de Oca (La Libertad Avanza)
- Cándida Cristina López (Fuerza Patria)
Patricia Bullrich juró como senadora

Patricia Bullrich, quien aún ocupa el cargo de ministra de Seguridad, prestó juramento este viernes como nueva senadora por La Libertad Avanza y asumirá la presidencia del bloque libertario.
Al momento de su jura, recibió una ovación desde los palcos, donde Karina Milei, Diego Santilli y Manuel Adorni la aplaudieron de pie.
El ex gobernador Capitanich, el primero en jurar

El juramento de los nuevos senadores comenzó con los representantes de la provincia de Chaco, siguiendo el orden alfabético de las provincias. Así, el primero en prestar juramento fue el exgobernador Jorge Milton “Coqui” Capitanich, por Fuerza Patria.
Luego, continuaron con el ritual Juan Cruz Godoy, de La Libertad Avanza, y finalmente Silvana Schneider.
Karina Milei, Santilli y Adorni: presentes desde los palcos

Las tensiones dentro del Gobierno se reflejaron en un nuevo episodio este viernes, cuando la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior, Diego Santilli, asistieron a la ceremonia de jura de Patricia Bullrich como senadora de La Libertad Avanza.
Su presencia en el Congreso ocurrió pese al extraño incidente en la previa con la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien según fuentes de Infobae, la acusaron de oponerse a la participación de miembros del Ejecutivo en el acto.
Se votó la exclusión de Villaverde en la jura

A las 11.26, a partir de la polémica en torno a su incorporación a la cámara, el senador libertario Ezequiel Atauche (Jujuy) solicitó formalmente que el pliego de la senadora electa por Río Negro, Lorena Villaverde (LLA), regrese a la Comisión de Asuntos Constitucionales para su revisión. La propuesta tuvo el acompañamiento del recinto.
En la previa, se vio a la senadora electa Patricia Bullrich dialogar con Villaverde, cuya figura controversia por una denuncia que tuvo en Estados Unidos por narcotráfico y su vínculo con Fred Machado. Después de esa conversación, Villaverde se fue.
Antes, el Senado incorporó la designación de una figura clave dentro de la estructura administrativa: Alejandro Eduardo Fitzgerald fue nombrado secretario administrativo del cuerpo.
La propuesta la presentó Ezequiel Atauche, aún jefe del bloque oficialista, y contó de inmediato con el respaldo de José Mayans, referente del interbloque Unión por la Patria. Posteriormente, Patricia Bullrich, próxima presidenta del bloque libertario, señaló su acuerdo de manera explícita.
La designación de Fitzgerald, de más de 30 años de experiencia en el cuerpo, como secretario administrativo del Senado comenzará a regir a partir del 10 de diciembre y cubre la vacante dejada por Emilio Viramonte Olmos, quien permaneció por poco tiempo en el cargo.
Dio inicio a la sesión especial en el Senado
La vicepresidenta Victoria Villarruel comenzó el acto para que presten juramento los senadores nacionales elegidos hace un mes.
La ceremonia comenzó a las 11.12, con la asistencia de los nuevos legisladores y aquellos con mandato vigente hasta 2027 o 2029.
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Martín, el hijo de Yiya Murano, cuenta cómo fue vivir con ella y recuerda el día que intentó envenenarlo

Martín Murano está por cumplir 60 años. Su voz es gruesa, cada una de sus palabras parece salida de un trombón. Habla pausado y modula cada sílaba. Su cara es angulosa, afilada, tiene barba candado y lleva algunos anillos. En los últimos días brindó varias entrevistas. No es una celebridad, pero está acostumbrado a hablar con periodistas.
Durante muchos años (y es probable que le siga pasando hoy) cada vez que decía su nombre y apellido, le preguntaban si era algo de Yiya: nunca hacían referencia al cristal.
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– Sí, soy el hijo- respondía él, serio, y sin acotar nada más, dejaba a su interlocutor dudando si se trataba de una broma o de una verdad dolorosa, insoportable.
María Bernardina de las Mercedes Bolla Aponte de Murano. O, simplemente como pasó a la galería de infames argentinos: Yiya Murano. O, también, la Envenenadora de Monserrat.
Fue la protagonista principal de uno de esos casos policiales que logran atraer la atención del público, que permanecen como noticia principal durante semanas, meses. Debe ser la mujer criminal de mayor fama de nuestra historia delictiva.
Mató a tres mujeres muy cercanas a ella a principios de 1979. En el inconsciente colectivo -alimentado fuertemente por ella misma en los años posteriores- puso veneno en masitas finas que les llevaba de regalo para la merienda. Eso no fue comprobado. Mientras algunos creen que pudo haberlo puesto en el agua con la que tomaban los remedios, la mayoría de los investigadores suponen que el cianuro estaba en el té (eso mismo le confesó ella a su hijo Martín). Sus víctimas eran muy cercanas a ella. Una prima, una concuñada, la mejor amiga. Yiya les prometía invertir su dinero y proporcionarles ganancias generosas con los intereses: eran tiempos de la Plata Dulce y la Bicicleta Financiera. Cuando las mujeres exigieron la devolución de la plata, Yiya preparó a cada una su merienda asesina.
En esa época, Yiya Murano tenía un marido bueno, varios amantes (dos fijos), un hijo de 12 años y una ambición muy por encima de sus posibilidades.
Un mediodía de fines de abril del 79, sonó el timbre en la casa de los Murano mientras almorzaban. Antonio, el marido, abrió la puerta. Varios policías esperaban en el pasillo. Uno de ellos extendió un papel, blandía la orden de allanamiento. Martín, el hijo de 12, pensó que esa escena la había visto en alguna película. Dieron vuelta la casa sin dar demasiadas explicaciones. Mientras el padre preguntaba qué estaba sucediendo, Yiya miraba indignada desde un costado. Abrieron placares y cajones; revisaron el botiquín y los productos de limpieza. Tomaron con cuidado algún frasco, unos papeles y no mucho más. Al momento de irse, dos de los policías se acercaron a Yiya y le dijeron que los tenía que acompañar. La estaban deteniendo frente a su hijo y su marido. Ella levantó la voz, indignaba, también repetía un cliché de las películas: “Están cometiendo un error, esto es un atropello”.
Permaneció varios días detenida e incomunicada en la alcaldía de Tribunales. La familia no sabía el motivo de la detención hasta que una tarde dos hombres tocaron el portero eléctrico. Se anunciaron como periodistas de Clarín. Antonio Murano los hizo subir. Sin demasiada cautela los hombres apenas se sentaron en la mesa de la cocina, comenzaron su interrogatorio, preguntaron sobre Yiya y su vida pasada. Eran periodistas y alguien les había filtrado la información de que la mujer estaba acusada de tres asesinatos.
Martín, esa tarde, escuchó por primera vez que su madre era una asesina. Tardó en acostumbrarse a la noticia, pero no que le quedó más remedio que rendirse ante lo evidente, lo incontrastable.
La noticia explotó. Ocupó la tapa de diarios y revistas. Los noticieros televisivos se centraron en el caso, uno de los más populares de las décadas del setenta y del ochenta. Todo llamaba la atención. Cada dato que aparecía reforzaba la culpabilidad de Yiya y, al mismo tiempo, su atractivo mediático. El chico mientras iba al colegio Newman debía esquivar guardia y acoso mediático.
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Muy rápido se conoció el móvil de los crímenes. Cuando las amigas exigían la devolución del dinero, Yiya las asesinaba. La prima, la concuñada, la vecina. Una a una. Al principio nadie sospechó, parecía una cadena desgraciada y no mucho más. Mujeres mayores que vivían solas y que se descompensaban en sus casas. Nada que no se hubiera visto antes. En los dos primeros casos al hallarlas muertas, familiares y testigos (en alguna ocasión hasta estuvo Yiya) descontaron que se había tratado de una crisis cardíaca y el médico de la empresa funeraria, sin analizar nada de manera minuciosa, firmaba el certificado de defunción.
Los planes de Yiya tambalearon con el tercer caso, el de su vecina. La mujer envenenada, ante el malestar físico, logró salir reptando de su departamento y pidió ayuda. Una médica del edificio le hizo respiración boca a boca, el portero acompañaba y Yiya salió de su departamento a los gritos reclamando que llamaran a una ambulancia. Después entró al departamento de la mujer agonizante, tomó algunas hojas y un frasco. El encargado del edificio la vio: ella se sintió delatada y sin que le preguntara se excusó: “Eran cosas mías, por si acaso me las llevo”. Mientras miraba como los profesionales la atendían en el pasillo, Yiya le preguntó a uno de los médicos: “¿Le parece que le harán autopsia?”. La pobre vecina murió camino al hospital. Cuando su sobrina pasó por el departamento, le preguntó al encargado sobre las circunstancias del momento de la atención de su tía. El hombre le contó el episodio de Yiya. La sobrina que sabía que Yiya Murano le debía dinero a su tía, la denunció ante la justicia. Eso hizo que familiares de las otras dos mujeres muertas se comunicaran con ella. Y las tres historias tenían idénticos ingredientes: un té previo con masas con Yiya, deudas de varios miles de dólares, pagarés faltantes y una muerte por una descompostura extraña sin antecedentes. El juez ordenó exhumar los otros dos cadáveres. Y realizar las autopsias. En el último cuerpo, que no se había llegado a enterrar, se encontró cianuro. En los otros dos también pero los peritos no pudieron determinar si había sido ingerido o si era producto de la propia descomposición del cuerpo.
Gran lectora de Agatha Christie, Yiya había aprendido el truco de la imposible detección posterior del cianuro por mezclarse con los gases del cuerpo en descomposición en una de sus novelas.
Yiya estuvo presa más de tres años hasta que el juez de primera instancia dictaminó en su favor. Falta de certezas, el beneficio de la duda. Y Yiya volvió al ruedo radiante, impune y famosa.
Su marido Antonio seguía creyendo en su inocencia y nunca había dejado de ir a visitarla. Su hijo Martín, que nunca se había sentido querido por ella, prefería no verla y la odiaba por el peso que había tenido que cargar por su culpa: era señalado en todos lados.
Unos años después, un tribunal de segunda instancia modificó el fallo y la condenó a cadena perpetua por encontrarla culpable de los tres homicidios. Yiya debía regresar a la cárcel, pero tenía otros planes.
En lugar de entregarse, se fugó; se recluyó junto a un amante en algún paraje escondido del interior. A su casa comenzaron a llegar llamados intimidatorios de madrugada para que su esposo y su hijo dijeran dónde se encontraba. Ellos no lo sabían, pero las amenazas no se detenían. Martín decidió terminar con la situación cuando los amenazados fueron su novia y su mejor amigo. Consiguió que uno de los amantes de su madre le dijera dónde estaba y sabiéndose seguido por agentes de la ley fue hasta la localidad en la que Yiya se escondía, la enfrentó y la obligó a regresar a Buenos Aires para que cumpliera con su condena. Ellos no lograrían normalizar su vida (sabían que era imposible), pero sí al menos dormir sin ser amenazados telefónicamente dos o tres veces por noche.
Martín terminó sus estudios y se convirtió en doble de riesgo y especialista en artes marciales. Alguna vez contó que se deslumbró con esa actividad al ver una película de Belmondo y sus escenas de acción (la paradoja es que Belmondo solía realizar él esas escenas, era una de las pocas primeras figuras que lo hacía). Intentó seguir con su vida como pudo y acompañando a su padre.
Relató sus vivencias en un libro estremecedor Mi madre, Yiya Murano que originalmente salió en una pequeña colección sobre casos policiales reales de Editorial Planeta en 1994 (también estaba allí El Petiso Orejudo de María Moreno) y tuvo reedición aumentada en 2017.
Allí cuenta que su madre tenía varios amantes fijos. Que cuando él era chico, ella lo llevaba cotidianamente a los encuentros con ellos. Y que hasta fue de vacaciones con alguno. Que más allá de que él siempre consideró a Antonio su padre, Yiya cuando quedó embarazada le dijo a cuatro hombres distintos que eran los padre de ese bebé. A Antonio, a sus dos amantes fijos y a un tercero que era gerente de una multinacional. Cada uno de los hombres reaccionó de manera diferente. el gerente nunca más le habló ni se puso en contacto, uno de los amantes fijos se ilusionó con que dejara a Antonio y se fueran a vivir los tres juntos, el otro se comprometió sólo a ayudar económicamente.
Lo cierto es que Martín no tuvo la certeza de quién había sido su padre biológico y es probable que Yiya tampoco la tuviera.
De todas maneras, Martín nunca consideró cambiarse el apellido para poder tener una vida más tranquila, para ocultar quién fue su madre. “Lo del apellido es ambiguo, pero no me lo cambiaría nunca. Me recuerda que mi padre fue Antonio Murano, el hombre más bueno que conocí. Cómo no voy a querer llevar su apellido. Y Yiya no era Murano. Era Yiya de Murano”.
Una mujer manipuladora, que solía en público hacer como que se encargaba de su hijo y sobreactuaba protección, cuando en privado el cuidado del chico quedaba en manos de Ignacia (María en el libro) la empleada doméstica de la casa, quien se dedicó amorosamente al chico.
Martín fue a la cárcel a visitar a su madre muy pocas veces. No podía soportar sus imposturas, sus mentiras permanentes, la manipulación, el desprecio al padre que siempre la siguió queriendo (y terminó muriendo de tristeza por su ausencia) y el daño que le hizo a él mismo.
A poco de publicar la primera edición de su libro, Martín Murano vio sorprendido, que tras reducciones de condenas y un indulto, Yiya quedó en libertad. Él rehuyó todo contacto, pero no le quedó más remedio que saber de ella que se había convertido en un personaje mediático. Cobraba las entrevistas y pasaba buena parte de su tiempo en televisión contando sobre su caso y la vida en la cárcel. Y, por supuesto, hablando pestes del libro de Martín y asegurando que era un mentiroso que quería destruirla y que ella no lograba entender por qué lo hacía, por qué no retribuía todo el amor maternal que ella le había dado.
La más célebre de esas apariciones fue en un almuerzo con Mirtha Legrand al que Yiya llevó masitas que regaló a la diva. Mirtha, con humor y elegancia, para evitar el convite dijo que las masitas engordaban y que ella estaba a dieta. Sin embargo, antes del final del programa, tomó coraje y probó una. Todo sea por el rating.
En ninguna de las entrevistas confesó sus crímenes. Solía decir que ella había sido responsable de dos muertes: la de sus padres que no había podido soportar el disgusto y habían muerto poco después de que ella alcanzara la celebridad.
Aunque parezca mentira, aunque alguien pensara que se trata de una creación de un guionista afiebrado, Yiya luego de salir de la cárcel a los 68 años, siendo la criminal más célebre del país y con tres asesinatos en su cuenta, logró casarse dos veces. La primera con un hombre muy mayor con el que comenzó una relación, ocultando su nombre real (y su pasado), utilizaba uno de sus apellidos de soltera: Mercedes Bolla.
Era una relación casta porque Yiya le decía al señor que ella era una mujer decente y que no se acostaría con él a menos que se casaran. Cuatro meses después del primer encuentro fueron al registro civil. Al día siguiente Yiya apareció en televisión contando de su boda y recién en ese momento el hombre y su familia se enteraron de quién se trataba. La pareja se disolvió en el acto.
Poco después se casó con un experiodista ciego que vivía con su hija. Allí no ocultó su verdadera identidad. Le alcanzó con desplegar sus encantos y sus mentiras. Se peleó en múltiples oportunidades con la hija de su nuevo marido. Hasta que Yiya le propuso a la joven una cena de reconciliación con unos fideos caseros que ella mismo cocinó. La chica y su padre tuvieron una gran descompostura. Se presume que Yiya había puesto veneno para ratas en la sala. Otro divorcio inmediato.
La chica convaleciente se comunicó con Martín Murano y le contó la historia. Martín se compadeció de ella, le deseó una rápida mejoría pero dijo que no quería saber más nada de la madre.
Yiya en sus últimos años seguía desesperada por atención. Buscaba a los periodistas y les decía que ella tenía información exclusiva mientras blandía un sobre papel madera. Pasó por algunas pensiones, hasta que fue internada en un geriátrico municipal.
Yiya Murano murió el 26 de abril de 2014. La noticia se conoció mucho tiempo después.
Hubo muchas notas sobre ella, libros y hasta una comedia musical de Osvaldo Bazán, Ricky Pashkus y Ale Sergi. Ahora llegó la serie y pronto vendrá el documental en esta época en que las plataformas no dejan true crime por explotar.
Martín Murano siguió con su vida. Dejó el trabajo como doble de riesgo y se dedicó al rubro de la seguridad. Tuvo severos problemas coronarios y debió ser intervenido quirúrgicamente.
En los últimos días, a raíz del estreno de la serie Yiya, volvió a dar entrevistas. Criticó la serie y dijo que se trataba de una ficción que se alejaba demasiado de los hechos reales. Y anunció que está preparando una documental para Netflix que se estrenará en 2026. Promete testimonios y datos reveladores como el destino del dinero de las estafas.
Se cree que algunas de esas revelaciones pueden ser la identidad de algún cómplice (seguramente uno de los amantes) y que fue sospechosa de otros crímenes de los que no se pudo probar su autoría.
Martín Murano tiene algo más que reprocharle a su madre. Cuando el chico tenía diez años, era gordito y goloso, lo perdían las cosas dulces. Una tarde ella hizo una torta que se veía muy apetitosa y la dejó sobre la mesa de la cocina ya cortada, para que Martín se tentara cuando la viera. El chico apenas entró a la cocina se abalanzó sobre una porción, cuando estaba por llevársela a la boca, Yiya entró corriendo y se la arrebató. Le gritó que mejor no la comiera. Y tiró esa porción y el resto de la torta a la basura sin mayor explicación. Durante años, Martín olvidó ese episodio hasta que las evidencias sobre la madre lo volvieron a reflotar.
Martín Murano está convencido de que, esa tarde, su madre, Yiya Murano, intentó envenenarlo. Lo que no sabe es por qué la mujer se arrepintió a último momento.
Yiya a Murano, cianuro, Asesinato
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Con el nuevo Congreso, el Gobierno acelera para sancionar el Presupuesto y avanzar en la reforma laboral

La Casa Rosada encara una doble parada clave en diciembre: el 9 presentará la reforma laboral y el 15 buscará el dictamen del Presupuesto 2026 en Diputados. La hoja de ruta es exigente y expone las tensiones que atraviesan las negociaciones en el Congreso, donde Unión por la Patria (UxP) intentó convocar una sesión esta semana pero fracasó. Los gobernadores, que mantienen conversaciones directas con Diego Santilli y Luis “Toto” Caputo, no le dieron el respaldo necesario.
El Congreso inicia una nueva etapa. En la semana juraron 13 senadores y el miércoles lo harán los diputados, en un recambio que modifica por completo la correlación de fuerzas. En la Cámara alta habrá veinte legisladores libertarios, mientras que en la baja La Libertad Avanza (LLA) busca convertirse en primera minoría y disputar la conducción de las comisiones. En paralelo, el bloque de UxP se achica y pierde influencia con el correr de los días, a la par del crecimiento de la bancada libertaria.
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Los movimientos de los gobernadores marcaron otro punto de inflexión. El jueves, Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán) confirmaron la decisión de conformar un bloque federal por fuera de UxP. Las provincias prefieren negociar con Javier Milei antes que con Cristina Kirchner, a quien consideran sin margen de maniobra político ni recursos para ofrecer. Hubo otra una señal adicional de acercamiento: LLA ayudó al PRO a aprobar el Presupuesto porteño en la Legislatura. El diálogo, hasta hace poco improbable, toma volumen.
Con este nuevo escenario, Santilli ya tendría asegurados 120 diputados y 37 senadores para aprobar el Presupuesto antes del 31 de diciembre. La reforma laboral, presentada por el Gobierno como “absolutamente necesaria”, tendrá un recorrido más extenso y áspero. La sanción podría demorarse hasta abril o mayo, y aun entonces quedará un desafío adicional: sortear la resistencia de la justicia laboral, que —según señalan en el oficialismo— está fuertemente influenciada por el kirchnerismo.
Fútbol y economía, los otros frentes abiertos
La política no fue el único terreno agitado de la semana. La pelea abierta entre el Gobierno y Claudio “Chiqui” Tapia, sumó capítulos consecutivos. Milei volvió a apuntarle al presidente de la AFA y publicó dos veces la camiseta de Estudiantes; Federico Sturzenegger difundió un estudio que sostiene que los fallos arbitrales benefician sistemáticamente a Barracas Central; y Patricia Bullrich calificó a Tapia como “mafia” y “casta”. El conflicto se suma al histórico rechazo de Tapia a las Sociedades Anónimas Deportivas.
En materia económica, el INDEC informó que el EMAE creció 0,5% en octubre y acumuló una suba del 5% en lo que va del año. El Gobierno aguardaba la cifra con expectativa luego de varios meses de recesión. El repunte se apoyó en el alza de la intermediación financiera (39%), que compensó una nueva caída de la industria (-1%). El sector manufacturero arrastra tres meses consecutivos de baja interanual, según la medición de la UIA.
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El consumo muestra señales mixtas. La Cámara Argentina de Comercio registró un crecimiento interanual del 1,9% en los hogares, pero el INDEC reportó caídas en supermercados (-13,1%) y shoppings (-3,4%), en línea con los datos recientes de la consultora Scentia. El bolsillo, admiten en el sector privado, todavía no repunta.
A eso se sumaron tres golpes empresariales: Essen despidió a 29 empleados; Whirlpool cerró una planta que había inaugurado en Pilar hace apenas tres años, desvinculó a 200 trabajadores y pasó a importar; y Granja Tres Arroyos cerró otra planta en Entre Ríos.
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Pese a estos indicadores, Caputo insistió en que el dólar no está atrasado y afirmó que, de ser así, la Argentina no estaría exportando al nivel actual. El ministro será orador el miércoles próximo en el tradicional almuerzo del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp).
En cuanto a la inflación, noviembre está prácticamente definido: según consultoras privadas, cerrará cerca del 2,3%, similar al registro de octubre. El desafío será diciembre, históricamente un mes de mayor presión. Aun así, el Gobierno anticipa un cierre anual que rondará el 30%, un número que —según admiten en despachos oficiales— parecía inalcanzable hace apenas un año.
Javier Milei, La Libertad Avanza, Congreso de la Nación, Presupuesto 2026, reforma laboral
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El peronismo enfrenta su peor crisis de representatividad y se abre la discusión para un cambio de ciclo

El peronismo en su laberinto. El peronismo en su crisis de conducción y de identidad. El peronismo frente al final de un ciclo, al comienzo de otro y al transcurso de ese camino espinoso, ruidoso y decisivo. El peronismo y sus mil caras. Sus peleas, sus internas, sus jugadas riesgosas, sus picardías, sus silencios y sus formas de discutir el poder. El peronismo y sus grietas, sus parches y sus referentes audaces.
La histórica fuerza política atraviesa un proceso de crisis que está en uno de los momentos más álgidos. La conformación de los bloques en el Congreso serán un parámetro para saber con qué fortaleza encararán el segundo tiempo del gobierno de Javier Milei y un año determinante para reordenamiento interno, teniendo en cuenta que tomará mayor velocidad la discusión sobre la construcción de un nuevo proyecto nacional.
La dirigencia de Fuerza Patria camina por una cuerda estrecha en el Parlamento. Puede romperse todo o puede conservarse una unidad con grietas. El límite es finito. La falta de conducción nacional obliga a que la negociación sea una horizontalidad absoluta. Más democrática y más compleja. Por eso el desafío de llegar a un acuerdo es doble.
Cristina Kirchner se defiende en soledad de las múltiples causas que la acechan y de la condena de la Causa Vialidad que la mantiene detenida, sin posibilidad de ser candidata, con reuniones limitadas y al mando de un sector del peronismo que se va achicando con el paso de los meses. A la ex presidenta la defienden La Cámpora y los dirigentes más cristinistas del amplio espectro kirchnerista. No mucho más. Después predomina el silencio.

CFK pide unidad y bajar los niveles de confrontación. Sabe con claridad que una ruptura no le conviene a nadie. Y sabe también que el 2026 será un año en el que se ponga, definitivamente, en jaque su liderazgo dentro del peronismo. En el espacio nacional hay un convencimiento cada vez mayor de que el proceso político que viene es sin la centralidad de la ex presidenta.
“A partir del año que viene va a haber muchas tensiones por el rol de CFK. Ella está estirando un ciclo que está agotado. Y, con la elección del 2027 por delante, la discusión se va a poner brava”, advirtió un referente del peronismo bonaerense, que tiene votos, influencia y nombre para avalar su proyección.
En un poco más de un año solo dos dirigentes se mostraron, con claridad y exponiendo su cabeza, predispuestos a discutirle poder a CFK y a desafiar su injerencia en el peronismo: Axel Kicillof y Ricardo Quintela. El primero sigue profundizando sus diferencias, mientras que el segundo olvidó los rencores del pasado y la visitó en San José 1111.
La rebelión que marcaron los dos gobernadores y que tuvo eco en varios PJ provinciales se va agrandando con el paso del tiempo. En el peronismo del interior algunos aceptan y otros proclaman el final del liderazgo de CFK frente a la necesidad de que el peronismo muestre un programa político nuevo y le dé lugar a nuevas caras. Que empiece a sonar la nueva canción que Kicillof anunció dos años atrás.
Paradógicamente, la ex presidenta fue de las primeras en anunciar que el peronismo debe discutir su programa económico, una reforma laboral para reducir el trabajo informal, el rol de los sindicatos y la visión sobre qué lugar ocupa el Estado en el programa político. Se posicionó para empujar el debate. Pero la centralidad política que aún ostenta, sumado al enfrentamiento con Kicillof y el rechazo de una parte importante del electorado argentino, condicionan su propuesta. La limitan y la tiñen de pasado.
“Aunque Cristina proponga algo nuevo, si lo propone ella, es imposible que la gente lo acepte”, explicó un histórico dirigente peronista, que hoy trata de colaborar, sin demasiada visibilidad, en la renovación del esquema político. La figura de CFK es tan poderosa, abrumadora y omnipresente, que impone la necesidad de tener un lugar definido y claro en el proceso de reconstrucción que está en marcha.
O es protagonista empujando, abriendo caminos, apoyando a los nombres propios que ya empezaron a levantar la mano, o es protagonista influyendo directamente, limitando a unos, dándole lugar a otros y alimentando su propia centralidad para evitar que la pérdida de poder avance. Es difícil la tarea que debe enfrentar CFK y también la que tienen por delante la dirigencia peronista en el movimiento respecto a su figura y su rol.
En las últimas semanas se modificó el perfil combativo de La Cámpora con Kicillof. Máximo Kirchner pasó de cuestionarlo en el medio de la campaña a cruzar a su amiga y socia política Mayra Mendoza por decir que se había convertido en una opositora responsable. Facundo Tignanelli, siempre apuntado por el kicillofismo, dio un discurso de defensa al Gobernador frente a la caída de la sesión en la que el oficialismo provincial buscaba aprobar el endeudamiento.

“Se han hecho todos los intentos desde esta Cámara. Todo el equipo del gobernador ha instado al diálogo y se ha comunicado con cada uno de los dirigentes de la oposición. Pareciera que hay una voluntad de que no se pueda llevar adelante esta ley que es fundamental para la provincia”, expresó el presidente del bloque de diputados provinciales del peronismo. Hay una bajada de línea de CFK para que nadie saque los pies del plato.
En La Plata no le creen nada a La Cámpora. “Están sobreactuando un alineamiento que no es tal”, sentenció un funcionario muy cercano al gobernador. Y agregó: “La puesta en escena les lava la cara de lo que verdaderamente son. Acordaron con la oposición para que se caiga la sesión”. La relación está impregnada por la desconfianza y pareciera que no hay nada ni nadie que la pueda revertir.
En La Plata aseguran que la negociación por el endeudamiento está trabada adentro del bloque peronista, y que los radicales y los denominados “libertarios blue”, se sumaron a una movida para frenar la iniciativa de Kicillof. El gobierno bonaerense garantiza el 8% del endeudamiento para los municipios divido en tres cuotas: abril, junio y octubre. “Garantizamos un piso, le damos previsibilidad a los municipios y proponemos hacerlo con coeficiente de distribución objetivo”, explicaron en La Plata.
“Como contrapropuesta piden que una bicameral de la Legislatura sea la que se encargue de repartir los fondos. Es una locura. Es completamente discrecional y burocrático. Es una propuesta que viene del lado del camporismo y del massismo”, indicaron a Infobae desde una de las oficinas más importantes de la gobernación.

En el entorno de Kicillof creen que lo están limando en esta nueva instancia donde debe aprobar el endeudamiento. Que están buscando debilitar a Kicillof sabiendo la necesidad que tiene de sacar el endeudamiento. Nos les cierra el accionar del camporismo y el massismo.
Sienten que les corren el arco todo el tiempo y que van a llevar la discusión hasta el límite, tal como pasó con el cierre de listas bonaerenses. No hay voluntad de colaborar, sino de desgastarlo hasta el final al Gobernador. Ese es el pensamiento que atraviesa al círculo chico de Kicillof. Massa sigue diciendo en su oficina de Libertador que la prioridad es terminar el año en paz y poner un freno a los pases de facturas internos. CFK plantea algo similar. Ambos saben que el 2026 será un año muy complejo para el peronismo
En otro plano, los gobernadores juegan su propio juego en paralelo a CFK. Los mandatarios del PJ creen que para construir las bases de un nuevo proyecto nacional es determinante que se resuelva, de la forma que sea, la interna bonaerense que protagonizan Kicillof y los Kirchner.
Esa interna, sumado al agotamiento sobre las posturas intransigentes del kirchnerismo en los dos bloques del Congreso, generaron que algunos de los mandatarios empiecen a instalar en la discusión pública la necesidad de que la conducción de los bloques ponga en la primera línea los proyectos del interior, y que salga de la agenda “ambacentrista”.
En el 2026 los mandatarios quieren tener más injerencia en el juego parlamentario y también consideran que es momento de generar algunos cambios en las caras visibles de la conducción legislativa. El martes próximo, en la reunión del bloque de diputados de Fuerza Patria se terminará de definir si Germán Martínez sigue al frente del bloque en la Cámara baja o no.
El peronismo hace esfuerzos para evitar una ruptura que dinamite el espacio político y le inyecte más fortaleza a Milei y su gobierno. Pero, puertas adentro, todos desconfían de todos. Todo el tiempo, a toda hora y en todo lugar.
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