POLITICA
La Corte revocó una condena contra directivos de Telecom en un juicio laboral, aunque responsabilizó a la empresa

La Corte Suprema de Justicia revocó un fallo que condenaba a directivos de la empresa Telecom Argentina SA a pagar solidariamente una indemnización como corresponsables del despido de un empleado de la firma. Entre los beneficiados por la sentencia se encuentra el actual canciller Gerardo Werthein.
Si bien el máximo tribunal dejó firme la decisión de responsabilizar a la compañía por la demanda laboral, los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti objetaron la decisión de la Cámara del Trabajo por haber extendido esa condena a los integrantes del directorio.
Los jueces supremos sostuvieron que esa interpretación solo podría hacerse de manera “excepcional” y si hay pruebas concretas para respaldarla.
El caso analizó el despido de Javier Darío Oviedo, quien llevaba adelante tareas de reparación e instalación de líneas telefónicas.
Según la demanda, las tareas se realizaban bajo la dirección de Telecom SA, pero la empresa, “a fin de ocultar el carácter de empleadora directa, había interpuesto fraudulentamente en la relación a otras dos intermediarias: Tel 3 SA y Cotelar SRL”.
En primera instancia, el fallo hizo lugar a la demanda contra las tres empresas, por entender que existió una única relación laboral y ordenó el pago en concepto de indemnización derivada del despido, más la reparación prevista por una infracción a lo establecido en el artículo 80 de la Ley de Contrato de Trabajo.
Sin embargo, el tribunal rechazó los reclamos de horas extras, reparación del daño moral y sanción por temeridad y malicia.
El caso llegó a la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que confirmó esa decisión de primera instancia y extendió la condena indemnizatoria a Enrique Garrido, Andrea Mangoni y Gerardo Werthein, quienes habían presidido o integrado el directorio de Telecom. Werthein ahora es canciller.
Según la Cámara, los directivos obraron con pleno conocimiento de la naturaleza de la relación y tuvieron la deliberada intención de no registrar el vínculo con el accionante, por lo que resultaron solidariamente responsables.
Tanto la empresa como la defensa de cada uno de los directivos apelaron y llegaron en queja a la Corte Suprema. Sostuvieron que se trató de una decisión arbitraria y que se les extendió la responsabilidad por el mero hecho de ocupar el cargo de directores de Telecom sin que mediara actuación personal alguna en el acto dañoso.
Werthein sostuvo que en empresas de envergadura como Telecom las funciones del directorio se orientan a la tarea de resolver las cuestiones estratégicas generales y supervisar la primera línea de ejecutivos y que, para su correcto funcionamiento, se delegan las funciones de administración y gestión de los negocios sociales ordinarios y su ejecución.
En tanto, Mangoni aseveró que la sentencia “omitió toda consideración acerca de su falta de intervención personal en los actos cuestionados”. Explicó que reside en Italia, que no participó en reunión alguna de directorio en la que se hubiera decidido la contratación de Tel 3 SA o Cotelar SRL y ocupó el cargo de director de Telecom varios años después del ingreso del trabajador reclamante.
Garrido, por su parte, postuló que la contratación de la empresa Tel 3 SA era anterior al comienzo de su desempeño en el directorio y aseguró que no era posible atribuir responsabilidad a los directores en forma automática.
La Procuración General propuso desestimar los recursos. Ahora, oídas las dos partes y cada uno por su voto, los ministros Rosatti, Rosenkrantz y Lorenzetti hicieron lugar a las quejas, revocaron la decisión de la Cámara del Trabajo por arbitraria y ordenaron que se dicte un nuevo fallo con los lineamientos fijados.
Tras repasar las conclusiones a las que llegó la Cámara del Trabajo, el presidente de la Corte Rosatti afirmó que el tribunal laboral “omitió mencionar en qué circunstancias comprobadas de la causa encontraban sustento” la decisión de atribuirles la responsabilidad de cada uno de los directivos de la firma y, “de ese modo, permitir a los recurrentes el adecuado ejercicio del derecho de defensa en juicio de raigambre constitucional”.
En ese orden, Rosatti aseguró que el fallo analizado “omitió ponderar en debida forma dos argumentos defensivos de relevancia”.
El primero, vinculado con que en las grandes empresas “los miembros del directorio no pueden participar personalmente en las decisiones que se adoptan para la marcha ordinaria de los negocios” y por ende “no cabe exigirles una supervisión personal de cada contratación realizada”.
El segundo argumento no sopesado apuntaba a cotejar el lapso durante el cual cada uno de los codemandados integró el directorio en relación al momento en que el trabajador prestó funciones en la empresa. Se trata, dijo, de una “circunstancia ineludible a los efectos de establecer si correspondía imputarles la responsabilidad subjetiva que contempla la ley 19550”.
Rosenkrantz advirtió que “la atribución de responsabilidad personal a los miembros del directorio de una sociedad anónima de acuerdo con lo previsto en los arts. 59 y 274 de la ley de Sociedades debe juzgarse como de carácter excepcional y estar debidamente justificada, es decir, apoyarse en una cabal comprobación de que éstos incurrieron en un mal desempeño de sus cargos por no actuar con la diligencia propia de un buen hombre de negocios”.
“En ese marco, es claro que las exigencias que impone el estándar de un buen hombre de negocios varían según el contexto. Cuando se trata de empresas de gran envergadura (empresas que cuentan con gran cantidad de personal, significativo capital accionario, diversidad de funciones y descentralización administrativa y/o territorial), es indudable que los directores no pueden revisar personalmente todas las decisiones que se adoptan en la marcha ordinaria de los negocios. Basta que se cercioren de que existan mecanismos de control apropiados, es decir, mecanismos que hagan probable prevenir o enmendar las irregularidades que la normativa laboral sanciona”, sostuvo.
Según destacó, “para atribuirles la responsabilidad solidaria que contempla la ley de sociedades, la cámara partió de la premisa de que los directores codemandados tuvieron una participación directa en la gestión de los negocios empresariales que dieron lugar a la contratación del demandante a través de otras empresas”, pero el tribunal “no explicó en modo alguno en qué circunstancias comprobadas de la causa basaba sus conclusiones”.
Rosenkrantz afirmó que “para dar un adecuado tratamiento a ese serio planteo, los jueces debieron examinar, mediante la compulsa de la pruebas contable y testifical aportadas al respecto si el directorio efectivamente había delegado en la línea gerencial de la empresa la gestión de las contrataciones inherentes a la prestación de servicios personales y si, en tal caso, había establecido un sistema de control adecuado que hiciera probable prevenir o enmendar las irregularidades que la normativa laboral sanciona”. Acotó que, además, se debía comprobar cuándo intervino cada director en la empresa.
Tras hacer hincapié en el “criterio restrictivo” a la hora de aplicar la extensión de responsabilidad de los directores de una empresa, el juez Lorenzetti resaltó que “la solidaridad no se presume” y que “es necesario demostrar el daño que ha mediado por mal desempeño, violación de la ley, estatuto, reglamento, dolo, abuso de facultades y culpa grave”.
El juez afirmó que en la causa debió haberse ponderado “la existencia de factores eximentes de la responsabilidad, como el desconocimiento excusable”. Según señaló, en el caso “se ignoró totalmente el hecho demostrado de que, en grandes empresas, los miembros del directorio de la sociedad no pueden participar personalmente” en las decisiones diarias “para la marcha ordinaria de los negocios”.
POLITICA
Reelecciones en jaque: los 82 intendentes bonaerenses que quedarán fuera de carrera si no cambia la ley

La ley que limita las reelecciones indefinidas volvió a convertirse en una pieza central del tablero político bonaerense. Si la normativa vigente no se modifica antes de 2027, 82 de los 135 intendentes de la provincia de Buenos Aires estarán impedidos de competir por un nuevo mandato. El impacto es transversal, pero no simétrico: 53 son peronistas, 17 radicales, siete del PRO, cuatro vecinalistas y uno de La Libertad Avanza.
El primer dato que explica la tensión es político y territorial. De los 84 municipios gobernados por el peronismo, 53 quedarían sin la posibilidad de retener el poder en manos del intendente actual, lo que representa el 63%. Dentro de ese universo, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) que impulsa Axel Kicillof reúne 44 jefes comunales, de los cuales 28 están alcanzados por la prohibición, esto es, más de la mitad. En el conurbano, la relación es todavía más delicada: 13 de los 20 del PJ no podrían presentarse otra vez, es decir, el 65%.
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El alcance del problema explica por qué la discusión se volvió estratégica. Para el gobernador, la continuidad territorial es una condición clave para sostener poder político en la provincia y proyectar un armado nacional. Para otros actores del propio oficialismo, en cambio, la limitación abre una oportunidad de recambio. La oposición, con menos nombres afectados, mira el debate con distancia y reparos.
La ley 14.836, sancionada en 2016, fijó el tope de dos mandatos consecutivos y la modificación de 2021 habilitó atajos para esquivar la restricción. Desde entonces, cada ciclo electoral vuelve a poner el tema en agenda. Esta vez, con números que convierten la discusión en una pulseada decisiva para 2027.
El peronismo, el espacio que más arriesga
El peronismo es el bloque más comprometido. 53 de sus intendentes no pueden reelegir si la ley no se modifica. La mayoría gobierna distritos de peso electoral y muchos integran el MDF que responde a Kicillof.
En la Primera Sección, entre los 15 que no pueden reelegir se encuentran nombres de peso como Ariel Sujarchuk (Escobar), Mario Ishii (José C. Paz), Mariel Fernández (Moreno), Lucas Ghi (Morón), Julio Zamora (Tigre), entre otros; los camporistas Mauro García (General Rodríguez), Leonardo Boto (Luján) y Juan Ignacio Ustarroz (Mercedes), y los massistas Javier Osuna (General Las Heras) y Juan Andreotti (San Fernando).
La Tercera Sección -corazón electoral del conurbano y del peronismo y la segunda en cantidad de electores- la lista de 12 concentra nombres centrales: Mariano Cascallares (Almirante Brown), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Mario Secco (Ensenada), Fernando Gray (Esteban Echeverría), Fernando Espinoza (La Matanza), entre otrros; los camporistas Mayra Mendoza (Quilmes) y Nicolás Mantegazza (San Vicente), y la massista Blanca Cantero (Presidente Perón). Al igual que en el resto de las secciones, allí se superponen intendentes con posiciones enfrentadas sobre la reforma.
En el interior también hay históricos: Pablo Zurro (Pehuajó), Gustavo Barrera (Villa Gesell) y Marcos Pisano (Bolívar), entre otros; los camporistas Iván Villagrán (Carmen de Areco) y Esteban “Tito” Sanzio (Baradero), y los massistas Marcos Pisano (Bolívar), Javier Gastón (Chascomús), Sebastián Ianantuony (General Alvarado), Alfredo Zavatarelli (General Pinto), Alberto Gelené (Las Flores) y Sergio Bordoni (Tornquist).
El reparto interno explica parte del conflicto. La Cámpora tiene siete intendentes alcanzados por la restricción y cree que el recambio puede favorecer su estrategia territorial. Cerca de Máximo Kirchner hay quienes sostienen que tienen más para ganar si no se modifica la ley porque les daría la oportunidad de desplazar a dirigentes históricos del peronismo. El Frente Renovador, con nueve jefes comunales sin reelección posible, mantiene su rechazo a cambiar la iniciativa que impulsó en 2016. El MDF, en cambio, concentra la mayor presión para habilitar las reelecciones indefinidas.
Radicales y PRO con menor impacto
La UCR gobierna 27 municipios y 17 de sus intendentes no podrían volver a competir. El dato es sensible para un partido que sostiene su poder desde el interior.
En la lista aparecen Miguel Lunghi (Tandil) -que acumula más de dos décadas al frente del municipio tandilense-, Maximiliano Suescún (Rauch), Esteban Reino (Balcarce), Osvaldo Dinápoli (General Belgrano), Matías Rappallini (Maipú), Arnaldo Harispe (Lezama),Érica Revilla (General Arenales), Martín Randazzo (General La Madrid), y José Luis Salomón (Saladillo), entre otros.
En el PRO, los alcanzados son siete: Sebastián Abella (Campana), Javier Martínez (Pergamino), Francisco Ratto (San Antonio de Areco), Jorge Etcheverry (Lobos), Pablo Petrecca (Junín), Guillermo Montenegro (General Pueyrredón) y Lisandro Matzkin (Coronel Pringles). Algunos ya activaron planes de transición o saltos a cargos legislativos.
Para el PRO, el costo político existe, pero es menor en términos porcentuales. Esa diferencia explica la mayor predisposición a rechazar un cambio de reglas que hoy beneficia fundamentalmente al peronismo, además de haber sido durante el gobierno de la macrista María Eugenia Vidal que se sancionó la ley.
Libertarios y vecinalistas, con impacto puntual
La Libertad Avanza tiene un solo nombre afectado: Diego Valenzuela (Tres de Febrero), electo en 2015, reelecto en 2019 y 2023 en de Juntos por el Cambio, hoy con destino a encabezar la Agencia de Seguridad Migratoria. El caso tiene peso simbólico, pero no altera el mapa libertario.
Entre los vecinalistas, cuatro intendentes quedarían fuera de carrera: Jaime Méndez (San Miguel), Guillermo Britos (Chivilcoy), Arturo Rojas (Necochea) y Carlos Bevilacqua (Villarino). Son distritos con dinámicas locales fuertes, pero con menor incidencia en la discusión provincial.
Estrategias, negociación y un debate amplio
La modificación de la ley requiere acuerdos legislativos complejos. Sin los votos del Frente Renovador, el oficialismo necesita sumar voluntades externas que hoy aparecen difíciles de garantizar. La izquierda y otros bloques minoritarios ya expresaron reparos, mientras la oposición plantea que cualquier reforma debería discutirse dentro de un paquete político más amplio, que incluya el fin de las PASO y la Boleta Única de Papel.
Algunos intendentes apelaron a licencias o cargos ejecutivos o legislativos provinciales o nacionales para eludir la restricción. La reforma que se sancionó en 2021 dejó abierta la posibilidad de ir por un tercer mandato consecutivo a los que no ejercieron durante más de dos años (continuos o alternados) en su segundo mandato. Hoy, una decena de jefes comunales está de licencia.
Más allá de esos atajos, hay una salida y es política: cambiar la ley. Para Kicillof, el tema es central. El MDF nuclea a 44 intendentes, muchos de ellos sin posibilidad de reelección. Sin esa red territorial, el peronismo bonaerense podría enfrentar un escenario de alta fragmentación en 2027. Por eso, la discusión se concentra en el equilibrio de poder dentro del oficialismo y el futuro del armado provincial.
A pesar de ese diagnóstico, el Frente Renovador mantiene distancia de cualquier intento de cambiar la normativa. “No estamos de acuerdo con modificar la ley que pone límite a las reelecciones indefinidas. Fuimos los autores, y lo seguimos sosteniendo: la alternancia en los cargos es constitutiva de la democracia”, ratificó en X Sebastián Galmarini, dirigente del espacio que lidera Sergio Massa.
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En ese sentido, recordó que “ya se cumplió el límite para muchos intendentes, legisladores y concejales y consejeros escolares que no pudieron continuar en sus cargos y debieron continuar militando en otros espacios”, y planteó que “es momento de discutir y resolver otros aspectos del sistema político y electoral, que afectan la representación y el funcionamiento” de los gobiernos.
Con estos números sobre la mesa, la discusión por las reelecciones pasó a ser una ecuación de poder. Lo que defina la Legislatura no solo ordenará candidaturas locales, sino que también delineará el mapa político bonaerense, y fundamentalmente del peronismo, rumbo a 2027.
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POLITICA
El pacto sindical libertario que le dio al Gobierno su primer gran golpe político

Eran las 16 y Patricia Bullrich salió raudamente del recinto. Caminó haciendo señas a su bloque para convocarlos al salón rosado. Allí se sumaron senadores del PRO y Luis Juez, mientras entraba y salía el jefe de la bancada radical, Eduardo Vischi. La jefa de los libertarios tenía que dar explicaciones y prefirió hacerlo de una sola vez y con todos. Para entonces, ya estaba circulando la última versión del proyecto de reforma laboral que dejaba consagrada la ya famosa cuota solidaria, uno de los ejes del reclamo gremial. Los radicales y lo que queda del macrismo resistieron el pacto sindical libertario, pero ya estaba sellado. El Gobierno cedió, se aseguró una media sanción por amplia mayoría, al borde de conseguir los dos tercios, y dejó desarticulada por completo a la oposición. La pureza de los aliados deberá esperar.
El estreno del nuevo escenario político derivado del resultado electoral de octubre puso a Javier Milei en un rol negociador. Fue Bullrich la que destrabó el diálogo el viernes de la semana pasada, una vez que la CGT anunció que sólo se movilizaría a la plaza del Congreso el día del tratamiento, sin decretar un paro nacional. Ese gesto fue leído rápidamente por “la muchacha”, como la renombró un dirigente sindical al que le tocó ser parte de la negociación. Patricia dejó de ser “la piba” de los ’90 por algo. “Es la única que hace política en este Gobierno”, elogió su madurez un hombre de la mesa chica sindical, que tejió vía ex militantes del peronismo porteño que hoy rodean a la senadora una relación que habilitó, al menos, una primera negociación.
Ella se cuidó de no recargar los ánimos frente a un pacto endeble, que incluyó cruces de llamadas más allá de las 3 de la madrugada. En su discurso de cierre, cuando ya tenía asegurada una holgada votación a su favor, celebró a los sindicatos que usan el fondo de cese laboral y hasta se congració con Andrés Rodriguez. “Siempre gana el gremio más razonable. ¿Qué pasa en el Estado argentino? Hay varios gremios, está ATE, UPCN, y quién gana, el gremio más razonable. Por eso UPCN tiene más afiliados que ATE, porque es más razonable, porque tiene más lógica, porque no te lleva al conflicto permanente”, lo celebró. Sus peleas, que las tuvo, las encaró con el trío de Mariano Recalde, Juliana Di Tullio o José Mayans. Para que no quedaran dudas del pacto cegetista, Bullrich les recordó que les dejaban la cuota solidaria: “No la vamos a sacar eternamente, la van a tener, pero en un máximo para que realmente no sea una lógica contraria al interés del trabajador”.
La CGT respiró. No sólo consiguió mantener ese ingreso compulsivo con limitación del 2%, sino que mantuvo el porcentaje de aportes a las obras sociales sindicales, otra de las líneas rojas que habían trazado los gremios en la previa al debate. Más allá de estas pocas concesiones, el sindicalismo no tiene nada más para celebrar. El margen de negociación se los sacó el propio Milei cuando aceptó levantar del capítulo fiscal la baja del impuesto a las Ganancias a las empresas que afectaba los ingresos provinciales. Eso sucedió el lunes y fue el quiebre para una dirigencia carente de recursos para presionar. Habían apostado todo a los gobernadores. Sin ese anzuelo, quedaron con las manos vacías. El único camino era el pacto. O radicalizarse. Eligieron lo primero.
Reproches cruzados
Dividida en al menos cinco ventanillas de negociación, la Casa Rosada apuró los acuerdos, consciente de que no podía permitirse un traspié. Dicen los gremios que la interna del Gobierno colaboró para llevarse las últimas modificaciones. “Santiago se borró dos días antes”, se quejaba un jefe sindical sobre el rol del asesor presidencial, que supo ser la única vía de acercamiento en estos años con Balcarce 50. Estuvo, pero no definió, según relatan los protagonistas. El rol central se lo llevó Bullrich, y en segundo escalón, Martín y Eduardo Lule Menem, que desde diciembre emprendieron los contactos subterráneos, línea a la que se sumaba Diego Santilli, más volcado a monitorear a los gobernadores. Siempre con desconfianzas, los gremios repiten que estos últimos fueron los que los llevaron al fracaso. “Nos cagaron (Alejandra) Vigo, (Flavia) Royón y (Carlos Espínola) Camau”, se quejaban de madrugada, cuando la votación estaba terminada. La paradoja es que Alejandra Vigo, una de las apuntadas, surgió a la vida política desde lo gremial, como presidenta del Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina (SACRA) en Córdoba.
El sindicalismo quedó apuntado frente a la magra cosecha que consiguió. “Priorizamos las organizaciones sindicales, sí. Estratégicamente había que mantener la estructura gremial primero para después ir por el resto”, se defendió uno de ellos. “Teníamos la presión encima, la votación estaba perdida”, recuerdan para justificarse. “Les afanamos lo importante, tenían todo para matarnos”, fue otra de las explicaciones.
En la negociación se involucró hasta el propio Milei. Fue infranqueable con el artículo que habilita los convenios por empresas frente a los de rama de actividad. Lo llamaban “el artículo Milei”. En rigor son dos: el 130 y el 131, que quedaron tal cual estaban en su versión original de diciembre pasado.
En el medio, la Casa Rosada aprovechó la ¿distracción? gremial y coló las nuevas reglas para las licencias por enfermedad, que establecen el pago del 75% o 50% del salario en caso de enfermedad. “Alguien hizo una de más”, se lamenta un libertario. Federico Sturzenegger, la otra pata que vetaba o dejaba pasar, levantó la mano tras el escándalo y fue el primero en defender el cambio. Es extraño. Muchos de los involucrados en las decisiones fingen no conocer el artículo, o argumentan que se incorporó a último momento. No fue así. Estaba en la versión final del día martes. Tuvieron más de 24 horas para darse cuenta qué votaban.
¿Cambios en Diputados?
Con ese agregado el Gobierno se abrió ahora un escenario incierto en la Cámara de Diputados, donde la oposición hace números para bloquear ese artículo y mandar de nuevo el proyecto al Senado. Desarticulados, el peronismo y los gremios ven una hendija por donde hacerle algo de ruido a Milei. “El Gobierno ya cedió todo lo que estaba dispuesto, más no va ceder”, reflexionan en Unión por la Patria sobre las bajas chances de lograr el rechazo general a la reforma.
Hay dos gobernadores que podrían ser árbitros: Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro, pero ambos demostraron, al cancelar una reunión con la CGT, que no están dispuestos a darle un golpe a Milei. En el Senado se alinearon a los intereses libertarios. El poroteo opositor incluye justamente a parte del bloque de Provincias Unidas (PU), algún radical sin tierra y robarle apoyos de los siempre aliados de Innovación Federal. En principio, los 6 diputados de Córdoba y los 3 del PRO que integran PU votarían por la aprobación en general y podrían oponerse al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), el otro punto de la polémica. También tienen un proyecto propio para modificar el régimen de incentivo para las medianas empresas (RIMI), que usarán como prenda de negociación. Si el tema licencias cala fuerte en el debate público, podrían hacer caer el artículo.

Un llamado de atención para la Casa Rosada fue el voto en el Senado de los integrantes de Convicción Federal, que se alinearon con el peronismo, sobre todo los representantes de Catamarca y Tucumán. Si se repite en Diputados, el escenario sería más complejo. Se abre otra negociación.
Para apurar los tiempos, el oficialismo dictaminará el miércoles próximo. Ya convocó al plenario de comisiones, pero no tiene quórum propio y necesita de los aliados. Ahí empezará a despejarse el panorama. Una opción es llevarlo al recinto al otro día, para que en caso de que le impongan cambios, el Senado pueda ratificar el proyecto original y todo quede listo para el 1 de marzo. El feriado de carnaval complica a todos. Ya circula entre los diputados la promesa oficial de modificar el artículo con el recorte de derechos en las licencias en la reglamentación posterior.
Ceder para tener más poder
El Gobierno logró dos contundentes triunfos políticos en 24 horas. De la media sanción de la reforma laboral saltó a la media sanción del nuevo régimen penal juvenil. Ahí también hizo concesiones. Retiró su propio proyecto en la previa de la sesión y aceptó dejar en 14 años la edad de punibilidad de los menores. Lejos del slogan oficial de “delito de adulto pena de adulto”, aceptó bajar a 15 años la pena máxima para casos graves y estableció una escala progresiva, y que sólo se pueda alojar a los menores en instituciones especializadas. Aunque exiguo, también incorporó $23.000 millones para su funcionamiento, algo que no contemplaba el proyecto original. La gobernabilidad exigida tras el triunfo electoral obligó a Milei a pactar. Ese pacto le ofrendó amplias mayorías, una foto que extendida, le podría facilitar en el Senado el nombramiento de jueces de la Corte.
Pero ¿por qué cedió si la aprobación estaba garantizada? En el Gobierno sostienen que quieren quitar frentes de conflicto y que lo importante era que la ley saliera. “Salir con esos números del Senado da la sensación de partido liquidado en Diputados”, apuntan como explicación. En la CGT creen que el próximo paso de Milei será ir por la ley de asociaciones sindicales.

Tras el triunfo electoral de octubre, la Casa Rosada fue desactivando conflictos. Avanzó con la actualización, aunque escasa, del nomenclador que exigía la ley de emergencia en discapacidad y la tuvo que reglamentar, y aceptó aumentos para los trabajadores del Garrahan. Ahora negocia con las universidades una nueva ley de financiamiento. El acuerdo aún no está cerrado. Incluye un reconocimiento de un 13,5% de pérdida salarial del año 2025, a pagar en tres cuotas, $80.000 millones para hospitales universitarios, la apertura de la paritaria y una actualización de la partida para mantenimiento, en espejo con lo que se acuerde en la negociación salarial. Lo que no reconocen es la pérdida del poder adquisitivo de 2024. El Gobierno tenía previsto sumar el tema en extraordinarias en los próximos días.
Avance en lo político, parate en lo económico
El avance político contrastó esta semana con el parate económico. El dato de inflación de enero, con una suba de 2,9% y un fuerte impacto en alimentos, enciende luces de alerta. La economía no reacciona. Los datos del uso de la capacidad instalada de la industria marcaron un alarmante 53,8%, el nivel más bajo en casi dos años, y las estadísticas del Indec sobre salarios registrados dejaron una foto notable en el bolsillo: cerraron el 2025 casi 3,3 puntos abajo de la inflación. El conflicto policial en Santa Fe marcó un punto de quiebre. El gobernador tuvo que aceptar una suba de haberes arriba del 40% y aclararle al resto de la administración pública que semejante cifra no se replicará. El impacto lo empezó a sentir también Axel Kicillof, con amenaza de paro de algunos gremios docentes por primera vez en toda su gestión.
El derrotero de empresas en crisis y la conflictividad laboral también está pegando de lleno en el inicio del año que el Gobierno planteó como el de la recuperación. Desde enero de 2024 hasta el 5 de febrero de este año se registraron al menos 717 conflictos en todo el país, según el último relevamiento del CEPA. El sector que encabeza el ranking es la Industria, con el 62,1% de los conflictos. Las ramas más afectadas fueron la textil, de alimentos y la metalurgia y siderurgia con despidos en un 63,6% de los casos en un contexto de pérdida de puestos de trabajo de 272.607 trabajadores registrados desde noviembre de 2023. Hay un dato llamativo: antes de la elección de octubre se registraron 21 conflictos por día; pos elección se disparó a 42 por día. Eso da cuenta de que los empresarios esperaban el resultado electoral para ajustar. Una vez aprobada la reforma laboral podría incrementarse aún más ese número.
Debate público
La inflación va ganando la conversación pública. Un informe de la consultora Ad Hoc mostró un salto en febrero, motivado por el escándalo en el Indec, con más de 206 mil menciones, la más alta en dos años, y que incluye una mirada negativa hacia el Gobierno tras la renuncia de Marco Lavagna y la suba de precios. A eso se suma la conversación digital sobre la reforma laboral. “La negatividad hacia Milei subió 3,6 puntos con respecto a su promedio de este mes. Escaló a 52,5%. La comunidad libertaria se activó para resaltar a los manifestantes violentos y validar tanto el accionar policial como la posición política oficial. No se observa una defensa positiva de la reforma, sino que la actividad de los usuarios digitales afines al Gobierno se dirigió sobre todo a deslegitimar la protesta o confrontar con dirigentes opositores”, destacan en el informe.
La efectividad política del Gobierno se choca con la economía diaria que no despega. El Gobierno aprovechará el envión para enviar una reforma electoral, una nueva Ley Bases y un listado de empresas a privatizar, en el menú para un Congreso que hoy muestra un alto disciplinamiento libertario.
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POLITICA
En un lapso de tres semanas, Milei visitará Washington, Miami y New York para ratificar su alianza geopolítica con Estados Unidos

(Desde Washington, Estados Unidos) Javier Milei emprenderá dos viajes sucesivos a Estados Unidos para ratificar su pertenencia geopolítica e ideológica: en un lapso de tres semanas, el Presidente participará de dos citas diplomáticas vinculadas a Medio Oriente y América Latina que ha convocado Donald Trump, y a continuación será el protagonista principal de un cónclave económico y financiero destinado a promover la inversión privada en el país.
En toda la historia de la Argentina no hubo un sólo presidente que haya viajado tantas veces a Estados Unidos, y menos aún que haya coronado un número inédito de encuentros oficiales con un presidente americano.
Milei lleva 5 reuniones con Trump, y después de las citas en Washington y Miami esa suma llegará a 7. Benjamín Netanyahu, pese la crisis en Medio Oriente y su relación de años con el líder republicano, quedó detrás del presidente argentino.

El 19 de febrero, en Washington, Milei participará de la primera sesión de la Junta de la Paz, un foro multilateral creado por Trump para resolver las crisis mundiales.
En la cita del jueves próximo, Trump dedicará la sesión de la Junta a debatir una hoja de ruta que permita reconstruir Gaza y terminar con el grupo terrorista Hamas, responsable del sangriento ataque ejecutado contra Israel en octubre de 2023.
Los países más poderosos de Europa -Alemania, Francia, Reino Unido- rechazaron la creación de este organismo alegando que sus intenciones geopolíticas se solapan con las facultades institucionales del Consejo de Seguridad de la ONU.
Y en el caso de América Latina, en coincidencia con la Unión Europea, Brasil, México y Colombia cuestionaron a la Junta de la Paz y reivindicaron la vigencia de las Naciones Unidas, pese a su rol intrascendente en la actual crisis de Medio Oriente.
De la región, Argentina y Paraguay son los dos únicos países que participarán de la sesión de la Junta de la Paz convocada para el 19 de febrero.

Si no hay un cambio de agenda, Milei terminará su intervención en la Junta y regresa a Buenos Aires. Y su próximo viaje a Estados Unidos será a Miami, adonde fue convocado por Trump para participar de una cumbre de presidentes de América Latina que exhiben idéntica afinidad ideológica.
La cita multilateral será el 7 de marzo, y por distintos canales diplomáticos ya fueron invitados Javier Milei -Argentina-, Santiago Peña -Paraguay-, Rodrigo Paz -Bolivia-, Nayib Bukele -El Salvador-, Daniel Noboa-Ecuador-, Tito Asfura -Honduras- y José Jeri -Perú-.
La cumbre de Miami tiene un sólo objetivo geopolítico: quebrar el plan diseñado por Xi Jinping para controlar los recursos naturales, la producción alimentaria y las principales vías de comercialización en América Latina.
Desde esta perspectiva, la Casa Blanca intentará con sus aliados de América Latina bloquear todos los contratos a favor de China que impliquen aumentar sus reservas de minerales críticos, fortalecer su seguridad alimentaria, facilitar sus dispositivos de inteligencia militar y desarrollar infraestructura que facilite su comercio internacional.
La Cumbre de Miami exhibirá la fractura ideológica en América Latina.
De un lado estarán Argentina, Paraguay, Bolivia, El Salvador, Honduras y Ecuador, que se sienten cómodos con la perspectiva internacional de Trump.
Y del otro aparecen Brasil, Colombia y México, que tienen fluidas relaciones comerciales con China y no cuestionan su matriz autoritaria en el ejercicio del poder.

Desde Miami, Milei volará a Manhattan para protagonizar el Argentina Week, que se hará entre el 9 y el 11 de marzo.
Se trata de un evento destinado a explicar la actual situación económica y financiera del país con la intención de ampliar la inversión privada.
La organización quedó a cargo de la Embajada argentina en Estados Unidos, junto al fondo Kaszek y los bancos J.P. Morgan y Bank of America.
“Va a ser el mayor evento de presentación al mundo inversor de la Argentina”, dijo el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford, en declaraciones periodísticas.
Y añadió: “Argentina dejó de ser una curiosidad y empezó a ser algo respetado. Pasamos de la curiosidad al respeto”.
Milei disertará el 10 de marzo, y a continuación regresará a Buenos Aires. Un día más tarde está previsto que concurra a la jura de José Antonio Kast, que asume como presidente de Chile.
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