POLITICA
La minuciosa autodestrucción del kirchnerismo a manos de “la Jefa”

Javier Milei y Patricia Bullrich se disputan un mérito ajeno cuando discuten quién de los dos está mejor preparado para “destruir al kirchnerismo”. De esa tarea se ha encargado con minuciosa precisión Cristina Kirchner desde el momento en que decidió vaciar de autoridad a un gobierno en crisis.
Dueña de un liderazgo indiscutido en el peronismo, usó el poder para blindarse en una burbuja ajena a las culpas y dejó a la Argentina en manos de una burocracia sin cabeza. Alberto Fernández, el presidente que ella moldeó hace cuatro años con la fuerza de un tuit, fue incapaz de sobreponerse al golpe palaciego que el kirchnerismo le dio, con el ministro Wado de Pedro a la cabeza, el día posterior a la derrota en las PASO de 2021. Desde aquel día su gestión consistió en esperar el final, con “la Jefa” dispuesta a concederle el oxígeno justo para seguir braceando hacia la orilla.
Cristina se ubicó en una cabina imaginaria, como una comentarista de ESPN, a observar el derrumbe. Dejó que el presidente de un país presidencialista se paseara por la vida como Bruce Willis en El sexto sentido ante una platea que ya conocía el final. Ella se regodeó con regularidad cartesiana de aquello en lo que había convertido a su criatura y hasta pareció gustarle el resultado.
“Es culpa de Alberto”, fue la frase que marcó el período. Alberto extendió demasiado la cuarentena. Alberto demoró las medidas de expansión del gasto para los sectores más vulnerables. Alberto eligió los candidatos legislativos que perdieron. Alberto se entregó al FMI sin pelear. Alberto dejó que la Justicia desafiara al poder. Alberto enredó a la coalición de gobierno en unas primarias que iban a ser dañinas.
Al peronismo le gustó el refugio confortable de la irresponsabilidad. Los gobernadores trazaron fronteras políticas en sus provincias, despegaron las elecciones de las nacionales y ofrecieron a sus votantes un discurso antiporteño, que les permitió maquillar apenas el señalamiento al gobierno fallido. Los sindicalistas y los movimientos sociales se replegaron a blindar sus privilegios: negociaron beneficios estatales a cambio de paz en las calles. Hacen marchas para apoyar en lugar de protestar por la licuación de los salarios. Los intendentes del conurbano se concentraron en sostener el asistencialismo y alimentar el aparato partidista para no fallar el día de la siguiente elección.
Cristina y sus pibes para la revolución se obsesionaron por rescatar del fuego el capital simbólico de un pasado idealizado. Creyeron que la autopercepción de lo que fueron podía tapar las miserias de la Argentina que se iba gestando ante la ausencia de un programa para enfrentar la caída.
Sergio Massa irrumpió en el gobierno cuando el daño de semejante experimento estaba avanzado. Fue un instrumento de Cristina para evitar lo que metafóricamente la política nacional llama “el helicóptero”: la renuncia del Presidente, que la hubiera obligado a ella a sentarse en la silla eléctrica de la Casa Rosada.
Con un año y medio por delante, en medio de una corrida cambiaria, Massa descartó aplicar un plan de estabilización y se dedicó a administrar placebos en un cuerpo enfermo. La misión consistía en que la crisis se notara lo menos posible: las cuentas le daban para edificar una candidatura presidencial con alguna opción de éxito porque la oposición estaba fracturada. Solo había que ayudar un poquito a Milei.
La épica de la valentía -”agarré el fierro caliente”- fue el activo del ministro, que no perdió la oportunidad de usar a Fernández como coartada. Con la cortesía módica de no olvidarse nunca de la herencia de Mauricio Macri.
La sequía se interpuso a su audacia. Sin dólares, con un jefe del gobierno apenas protocolar y sin vocación de hacer reformas, la Argentina se internó decididamente en el círculo vicioso de inflación y devaluación. Los números de la pobreza asustan y el tejido social se deteriora a niveles dramáticos.
Al kirchnerismo le llegó la factura por el lujo de tirar a la marchanta dos años de gestión.
Puesta ante el desafío electoral, “la Jefa” aceptó que fuera Massa el encargado de rescatar votos entre las ruinas. El candidato ministro se mueve como un rey Midas blue: todo lo que toca lo convierte en pesos.
Los kirchneristas de paladar negro asisten a un baile de máscaras sin reglas y aplauden el festival de subsidios, bonos y beneficios que riegan la campaña. Se dejan guiar por un dirigente que viene de la derecha, que en el pasado prometía cárcel para los funcionarios corruptos del gobierno de Cristina y quería barrer a los ñoquis de La Cámpora y que ahora promete “racionalidad fiscal” (para después de las elecciones, claro) y un gabinete de “unidad nacional” con el radicalismo y una parte del Pro.
Axel Kicillof retrató esa confusión de manera involuntaria en un reciente acto de campaña con Massa. Con ánimo de atacar al macrismo, dijo la siguiente frase: “Ellos ganaron la elección de 2015 con una estafa electoral cuando recorrían los canales de televisión, Sergio, prometiendo que iban a sacar el impuesto a las Ganancias y lo duplicaron”. No reparó que esa era también la promesa electoral estrella de Massa en aquel tiempo y que intenta cumplir ahora en medio del incendio inflacionario.
“Es una epopeya que estemos competitivos”, dijo, como un elogio, el camporista Andrés Larroque, que milita a Massa como si fuera la reencarnación de Néstor Kirchner.
El resultado de las PASO constató el desastre. La peor elección histórica del peronismo unificado fue una sorpresa solo a medias.
Cristina reapareció con su implacable lógica del “yo te avisé”. Expuso la semana pasada su perplejidad al descubrir un “sujeto social nuevo” que huye del peronismo hacia una propuesta extrema, la de los libertarios, que califica a la justicia social como “un robo”. Propone, entonces, “discutir en serio”, “entender” qué está pasando, “alcanzar acuerdos”, como si en estos años en el ejercicio del poder hubiera promovido alguna instancia para generar diálogos de algún tipo. Como si no fuera a darse vuelta y convocar a una sesión del Senado para reponer en su cargo a una exjueza a quien la Corte Suprema declaró cesada en su cargo.
Descubre al “trabajador pobre” sin asumirlo como producto de un fracaso político-económico gestado durante un largo período en el que ella tuvo responsabilidad de gestión la mayor parte del tiempo. Asume le necesidad de hallar soluciones justo cuando los votos se escapan y hay que atajarlos con urgencia.
El mensaje de Cristina hace juego con el disruptivo reclamo de Kicillof, cuando hace tres semanas pidió a los kirchneristas “componer una canción nueva” y dejar terminar con la nostalgia de los gobiernos de la década pasada. ¿Hay algo de autocrítica en ese razonamiento o es simple cálculo electoral del gobernador que tiene la misión de retener el bastión de la supervivencia en medio de una revuelta liberal? ¿Es una reflexión sincera o el reflejo atónito del árbol que ve venir la motosierra?

La única certeza es que el oficialismo vive horas de agitación. Máximo Kirchner está indignado con Kicillof por haber insinuado que había que sintonizar con la nueva ola. Ya no encuentra el servilismo de otros tiempos. Mario Secco, un cristinista de pura cepa que gobierna en Ensenada, pareció apuntarle al heredero cuando dijo esta semana: “Ella nos dijo que agarremos el bastón de mariscal. ¿Qué le dice a la mesa kirchnerista dura? Que nos hagamos cargo. ‘Hacete cargo, ya sos grande’, no te escondas abajo de Cristina. Cuando decimos que hay que escribir nuevas canciones, se trata de eso”.
El hijo de Cristina asistió desde el campo de juego al acto que Secco le organizó a Kicillof en la cancha de Defensores de Cambaceres el miércoles, en lo que más de uno interpretó como el lanzamiento de una línea independentista del gobernador. Es una hipótesis que para cuajar depende en gran medida de los votos que consiga juntar Massa en la provincia, donde las boletas van pegadas. Solo en caso de ganar sabremos de qué va el disco de Axel. Algo parece seguro: abundarán las marchas de resistencia.
Retener la provincia es una hazaña posible. A nivel país, con la regla del ballottage, Massa necesita, en cambio, un milagro. Cristina lo vislumbra imposible (nos dirá cuando ocurra que ella ya lo sabía), y por eso gasta poca energía en asistir al candidato. En charlas reservadas repite un dato contrastado: nunca desde 1983 ganó las elecciones un gobierno que deja el índice de pobreza por encima del que recibió. De cumplirse el presagio, evitará el momento agridulce de ver con la banda presidencial a un peronista que promete “ser el único jefe” si le toca asumir la Presidencia.
De acá a diciembre, la prioridad de Cristina consiste en rescatar porciones de poder institucional y sortear la hiperinflación, que ve como una amenaza cierta a su legado; un límite incluso para la estrategia autoindulgente del gobierno que no existió. No hay peor pesadilla para el kirchnerismo que coronar su declive con su propio 2001.
Expuso la semana pasada,para reponer en su cargo a una exjueza a quien la Corte Suprema declaró cesada en su cargo,Martín Rodríguez Yebra,Elecciones 2023,Actualidad política,Cristina Kirchner,Conforme a,,Elecciones 2023. Milei dejó de crecer en los sondeos y en La Libertad Avanza reconocen un nuevo escenario electoral,,El crimen de Ortega Peña. López Rega, la Triple A y las diapositivas del «plan eliminación del enemigo»,,Raíces de la crisis. Desafíos urgentes para el próximo gobierno educativo,Elecciones 2023,,Emiratí de 64 años. El criticado presidente de FIA será reelegido tras un reclamo que llegó a tribunales: solo él pudo presentarse,,La noche de Mirtha. Del espectacular look rosa de la Chiqui a los elogios por haber ido a votar,,Córdoba. La Libertad Avanza consiguió cinco diputados y derrotó con amplitud a Juan Schiaretti
POLITICA
Reforma laboral | Desafíos para una ley multipropósito

Pasado el humo (abundante) y el estruendo (atenuado) que rodearon la aprobación de la reforma laboral en las dos cámaras del Congreso, y a la que solo le falta la confirmación que se espera llegue el próximo viernes en el Senado, asoman algunos elementos relevantes sobre los efectos que la norma tendrá. Así como el impacto en la geografía política que dejó su tratamiento.
La discusión ahora cambia de plano y entra en un terreno donde puede haber más complejidades y complicaciones que las que no tuvo en el pobre debate dado en las dos cámaras del Parlamento.
La Justicia y los efectos prácticos sobre la sociedad y la economía son las vallas cruciales que enfrentará ahora la nueva ley, que tiene muchos más propósitos que la mera regulación de las relaciones laborales. Aún cuando esto solo ya sea mucho para la historia moderna argentina. Por lo pronto, el texto que se convertirá en ley tendrá efectos desde lo previsional hasta lo financiero.
Es un hecho que el tránsito por el Congreso fue, literalmente, un trámite parlamentario expedito y de baja complejidad. Tal vez la mejor referencia para dimensionar la facilidad con la que el proyecto oficial lo atravesó sea el hecho de que el mayor tropiezo que tuvo se dio con el polémico artículo 44, sobre las licencias por enfermedad y accidentes. Una disposición insólita que no se cayó por impulso de los legisladores sino por el escándalo que se desató cuando se hizo público una vez que en el Senado ya había sido aprobado por una holgada mayoría.
Lo cierto es que el fondo de esa disposición (irritante socialmente por su amplitud) así como la forma (subrepticia e inexplicada) en la que se la incluyó llevaron a que fuera insostenible hasta para buena parte de la mayoría que estaba dispuesta a apoyar en todo la “ley de modernización laboral”. Demasiado. La mera difusión la condenó.
Las votaciones y los discursos de la primera de las reformas estructurales con las que el Gobierno se propone cambiar la realidad socioeconómica a través del marco normativo dejaron en evidencia, antes que nada, el efecto devastador que tuvo fuera del oficialismo el resultado electoral del año pasado.
El Gobierno volvió a constatar en el Senado y en Diputados, aunque también en las calles y en las plazas, que la única oposición eficaz que hoy encuentra es la que construyen sus errores, sus excesos y sus disputas internas.
En el plano nacional solo existen adversarios fragmentados, debilitados y desconcertados, sin más proyectos nacionales alternativos, en la mayoría de los casos, que el rechazo a las políticas oficialistas, parcial o totalmente, según el espacio que ocupen en el cuadrante político-ideológico y sobre todo de los intereses que representen y busquen proteger.
Como ocurría en los primeros años de la hegemonía kirchnerista, no hay una oposición sino, apenas, islotes opositores. Por ahora. Puede haber sido este el punto de inflexión o el piso desde donde empiece a esbozarse algún proyecto alternativo con la pretensión de llenar el vacío. En las últimas dos semanas, en silencio, pero muy activamente, han empezado a desplegarse contactos para tratar de articular algún diálogo performático en varios espacios. Los que lo intentan tienen un elemento a su favor, parten prácticamente desde cero, por lo cual cualquier avance será un logro.
Dirigentes del radicalismo, del Pro, de la Coalición Cívica y de distintas tribus peronistas han activado sus redes de mensajería, los llamados telefónicos, las comidas y hasta algunos viajes con la esperanza o la ilusión de llegar a conformar una gran PASO en la que se dirima una candidatura presidencial capaz de enfrentar a Javier Milei, en 2027, con, aunque sea, alguna mínima posibilidad de éxito. Asumir las falencias con realismo ya es todo un paso, aunque lo que se persiga sea una quimera.
Es ese un proyecto a mediano plazo, como mínimo, que depende en gran medida del éxito o los tropiezos del oficialismo. Y en ese punto aparece y comparte escenario con la reforma laboral, cuya viabilidad y efectos también pueden impactar en su propósito, determinar acciones propias y crear nuevas condiciones donde operar.
Ya fue anunciado por varios críticos, empezando por los gremios, abogados laboralistas, constitucionalistas y economistas que la aplicación de la ley, una vez sancionada por el Senado, deberá sortear los desafíos que encontrará en dos dimensiones. Por un lado, se esperan demandas ante la Justicia que no esperarían a su aplicación en casos concretos.
Aunque uno de los objetivos declarados de la reforma es bajar la litigiosidad, la discusión sobre la quita de derechos que reconocía la legislación anterior, enmarcada en el debate sobre la no regresividad y la progresividad de las disposiciones, encabeza los puntos de posibles conflictos legales, según diversos especialistas.
Ahí se encuadran los cambios incluido en el cálculo y la forma de pago de las indemnizaciones, así como la amplia restricción del derecho de huelga con la ampliación de las actividades esenciales y las que integran la nueva categoría de “importancia trascendental”.
También asoma como un punto de tensión y demandas los límites a los honorarios de abogados y peritos, como ya lo adelantó la crítica formulada por el Colegio de la Abogacía de la Capital Federal, que preside el prestigioso excamarista Ricardo Gil Lavedra.
Por otro lado, y un poco más adelante en el tiempo la “Ley de modernización laboral” estará expuesta al impacto de su aplicación. El apoyo y la permisividad social, inclusive de sectores tradicionalmente reactivos, con los que esta iniciativa y otras políticas del gobierno libertario han contado para su adopción, están sujetas a los efectos prácticos, concretos, directos e indirectos sobre los involucrados.
El valor simbólico que tiene una reforma estructural como la laboral también genera una alta expectativa respecto de sus consecuencias.
Hasta aquí ha dominado, como lo reflejan las encuestas, la esperanza de que, aunque pueda tener costos en el presente, sirva para ayudar a terminar con un ciclo de decadencia que alcanzó su pico en los últimos 15 años sin que se crearan empleos formales privados y en la última década en la que la economía se estancó y retrocedió per cápita. Ese es el sustrato que sostuvo y aún sostiene la profunda transformación encarada por la administración de Milei.
Sin embargo, el contexto que rodeó el tratamiento de la reforma laboral desde que ingresó en el Senado en diciembre pasado ha sufrido sensibles mutaciones. Y no han sido precisamente positivas en materia de actividad económica, ingresos y empleo, así como en conflictividad. El panorama se ensombreció más, y de forma acelerada, en los últimos 15 días en medio del debate en los recintos parlamentarios.
Ninguna metáfora puede graficar mejor el escenario político, económico y social de febrero que la ola, producto de un leve sismo, que irrumpió sobra las playas marplatenses días pasados, después de un enero de mar soberbiamente calmo. Un mes que Milei y su gobierno barrenaron sin sacudones y la conversación de la población politizada versó sobre asuntos internacionales.
La paciencia social, que después de las vacaciones de verano siempre suele ponerse en tensión, empieza a ser desafiada por el efecto de las políticas comerciales, cambiarias y financieras del Gobierno en diversas actividades, así como por las fragilidades o incapacidades de esas compañías y sus directivos para afrontar el momento.
Como se ha dicho hasta el cansancio, el cierre de Fate -postergado apenas unos días por la conciliación obligatoria- solo es el más resonante por historia, oportunidad y magnitud. No es el primero ocurrido en los últimos dos años ni será el último, según se verifica cotidianamente y estiman las entidades empresariales.
Las serias dificultades financieras y económicas que enfrentan empresas de sectores que se supone son competitivos y rentables, como el agroindustrial o el de la alimentación, encienden señales de alarma. En muchos casos su lejanía con la Plaza de Mayo oficia de invisibilizador y atenuante en cuanto a impacto. Pero en el ámbito de incidencia de cada uno crece la preocupación, aunque muchos quieren creer que se trata de casos aislados.
Suspensiones, despidos, cierres, rechazo de cheques y deudas impagas son algunas de las situaciones que exponen las complicaciones registradas en rubros que van desde la industria automotriz hasta los frigoríficos. La situación de la industria cárnica, donde ya se conocen al menos tres casos relevantes de frigoríficos que han incumplido con los pagos de compras realizadas, tiene en alerta a muchos productores de ganado. El aumento de los precios de la carne y la rentabilidad que eso le generaría no es todo para ellos. “Fijate bien a quién le vendés”, es el mantra que resuena en la geografía de la pampa húmeda.
Por eso, si bien ya el propio Gobierno ha admitido que la reforma laboral no creará empleo per se, pero que es condición necesaria para el crecimiento que sí lo generaría, un aumento de los despidos o suspensiones en los primeros meses de su aplicación podría crear un ambiente poco auspicioso. Algunos funcionarios del Gobierno lo reconocen y prometen acciones para “mitigar el costo de estas reformas”, como demandó el Fondo Monetario Internacional. Por ahora, no hay anuncios ni se filtran medidas al respecto.
Así, la proclamada máxima del gobierno mileísta dirigida al sector empresario que dice “nosotros nos ocupamos de la macro, ustedes ocúpense de la micro”, empieza a ser desafiada.
Por eso, resonó fuerte un tuit del exministro de Economía Hernán Lacunza, publicado el miércoles de la semana pasada cuando en Diputados comenzaba el debate en comisión de la reforma laboral y atronaba el cierre de la fábrica de neumáticos de la familia Madanes Quintanilla: “Fate es un tema micro. También Techint. Pero si son muchos, es un tema macro”. El posteo remitía a uno anterior de su autoría en el que tras reconocer varias medidas adoptadas por el Gobierno alertaba sobre los efectos de la política cambiaria oficial. Lo remataba con una sentencia: “Tema macro, no micro. Libérese”.
Por otra parte, asoman algunas dudas sobre otras implicancias que tendría la reforma, que, como se ha dicho, tiene efectos previsionales, financieros y tributarios, aun cuando se haya quitado el articulado referido a la baja en el impuesto a las Ganancias para las empresas, por la presión de los gobernadores, que verían recortados sus ingresos.
En este plano, la creación del fondo de asistencia para los despidos (FAL) agita discusiones y también alimenta la posibilidad de que se planteen acciones legales, ya que recortará ingresos al ya desfinanciado sistema previsional. La reducción de aportes a las jubilaciones para engrosar ese fondo no solo busca aliviar el costo indemnizatorio a las empresas sino también construir un mercado de capitales.
En este punto, asoma la advertencia de que el Gobierno buscaría que esa sea una nueva fuente de financiamiento, en línea con el propósito declarado a fin de año por el ministro de Economía, Luis Caputo, de “bajar la dependencia de Wall Street”.
Al respecto, varios economistas advirtieron sobre un probable doble efecto negativo para el Tesoro por la creación del FAL: “Se perderán ingresos para sostener el gasto previsional y se corre el riesgo de que, encima, se aumente el endeudamiento”, sostienen los críticos. El Palacio de Hacienda los niega rotundamente y descalifica a esos objetores. Lo cierto es que los últimos números oficiales muestran un aumento de la deuda pública, aunque en línea con el objetivo oficial, ese incremento se registró en pesos. La manta sigue siendo corta y la cuestión es a quién se le hace pasar frío.
Los desafíos que enfrenta la ley multipropósito son, así, casi tantos como sus objetivos. Este es el comienzo. Todavía faltan otras reformas estructurales, como la fiscal. Ni más ni menos.
reforma laboral,el Congreso,la reforma,Un juez de la causa AFA festejó su cumpleaños en la quinta atribuida a Toviggino,Claudio Jacquelin,Reforma laboral,Javier Milei,Conforme a,,En su semana más difícil. Sturzenegger obtuvo el respaldo de los hermanos Milei ante las críticas internas y denuncias,,»Reconversión o muerte». La fase más delicada del programa libertario,,Revés para Mengolini. El Presidente podrá avanzar en el juicio contra la periodista por injurias,Reforma laboral,,Juego propio en el Congreso. Ausencias del cordobesismo: niegan un acuerdo con la Casa Rosada, pero hay un tema de interés clave,,“Hay cosas que terminan en la Corte” . Melconian manifestó sus dudas sobre la reforma laboral,,Reforma. El traspaso de la justicia laboral a la Ciudad, una pelea entre el Gobierno y la oposición que se dará en un fuero destinado a desaparecer
POLITICA
El Senado finaliza su período extraordinario con dos sesiones y la reforma laboral como máxima prioridad

El Senado se apresta a terminar esta semana las sesiones extraordinarias, convocadas por el Ejecutivo hasta finales del corriente mes, con dos encuentros en el recinto y un objetivo central dentro del combo de iniciativas a tratar: sancionar la reforma laboral, que volvió en segunda revisión de Diputados.
Los convites en cuestión ya fueron solicitados para jueves y viernes. Esto tiene una explicación. A diferencia de la Cámara baja, la alta tiene un freno reglamentario que apunta a que, si desde la firma de un dictamen no se consiguen dos tercios para habilitarlo al día siguiente sobre tablas -por citar un ejemplo-, el despacho debe aguardar siete días. Es lo que ocurre con la ley de trabajo, que se discutió el viernes último en plenario de comisiones.
Como hay varios proyectos en danza, el oficialismo senatorial, que comanda la porteña Patricia Bullrich (La Libertad Avanza), avanzó junto a fuerzas dialoguistas con el pedido de dos sesiones extraordinarias que aún no fueron convocadas de manera oficial, lo que ocurrirá en las próximas horas.
La primera, para las 11 de jueves, incluye el pliego del ex diputado mileísta Fernando Iglesias como embajador -político- en Bélgica y la Unión Europea y el Régimen Penal Juvenil, que entre sus puntos principales baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años. Ambos se dictaminaron días atrás.

En cuanto al Régimen Penal Juvenil, si bien se estima un consenso generalizado entre libertarios y aliados, persisten dudas en ciertos bloques -como la Unión Cívica Radical- que amagaron con firmar en disidencia el despacho y, sin embargo, se sumaron sin chistar al oficialismo.
Con volteretas más delicadas se hallan los cambios a la ley de glaciares, que también aparece en la nota presentada para sesionar el jueves. La lupa vuelve a dirigirse hacia un legislador de la UCR muy interesado en el tema y que, a esta altura, no se sabe bien a qué juega, aunque arrastra al resto.
Para el viernes, los legisladores buscan el mismo horario para iniciar la actividad en el recinto y, junto a lo laboral, se intentará sancionar el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, texto que supone una nueva división entre kirchneristas y peronistas.
Uno de esos bloques es el de Convicción Federal, que preside el puntano Fernando Salino. Son cinco votos –Carolina Moisés, Guillermo Andrada, Fernando Rejal y Sandra Mendoza completan dicho “team”- que dicen ser justicialistas según la época y amenazan, desde hace larguísimos e interminables meses, con despegarse del cristinismo. El año pasado, algunos de ellos salieron con mensajes emotivos en defensa de la ex mandataria, quien continúa con el cumplimiento de la prisión domiciliaria. Hoy, es su peor enemiga. Mientras la novela suma capítulos y “feroces” peleas con cebita en redes sociales -que cada vez interesan menos a sus militantes-, estos senadores juegan gratis, sin importar consecuencias y, por momentos, creen ser los más rápidos del condado. No lo son.

Más allá de esto, ya es un secreto a voces que, en caso de ruptura, un par de legisladores se quedaría bajo el techo con goteras -más sopa fría- que ofrece el kirchnerismo, lo que derivaría en un nuevo papelón para el arco justicialista. El líder del cristinismo en la Cámara alta es el formoseño José Mayans. Hasta la noche del jueves, no se había mostrado por el Congreso y dejó a sus soldados sin instrucciones y preocupados. El desconcierto fue total.
Hay un convite más para esta semana que no será extraordinario, sino que forma parte de lo que ocurre los 24 de febrero: la sesión preparatoria de mañana, donde se prevé la confirmación de varias autoridades -secretarías estratégicas, como la parlamentaria y administrativa- y al titular provisional del Cuerpo -segundo escalafón en sucesión presidencial-, hoy en manos del libertario puntano Bartolomé Abdala. No obstante, siempre está el temor de un teléfono rojo desde la Casa Rosada que dé vuelta todo.
Seguido a la preparatoria -por ahora, lo más probable- o entre jueves y viernes se agregaría, a la intensa actividad, la votación de los representantes del Senado en la Auditoría General de la Nación (AGN), el órgano de control externo -y posterior- de los gastos del Estado.
Infobae contó, el 25 de enero pasado, la búsqueda de una resolución sobre la AGN para esta época. Luego, quedó en “stand by” y volvió a tomar forma durante el fin de semana. Son tres butacas en pugna: una quedará para LLA, mientras que las otras dos irán a parar al kirchnerismo y la Unión Cívica Radical (UCR).
Reforma Laboral,Senado,Recinto
POLITICA
En el Gobierno celebran el “blanqueo” de Villarruel y ya piensan en la próxima fórmula presidencial

A pesar de que todavía falta más de un año para las próximas elecciones, la vicepresidenta Victoria Villarruel se muestra cada vez más alejada de Javier Milei y se concentra en una agenda propia, con marcadas diferencias y críticas hacia un Gobierno que, no obstante, celebra esa decisión y ya piensa en su posible reemplazante.
En el último tiempo comenzaron a trascender nombres de algunos dirigentes para ocupar diferentes candidaturas, desde compañero de fórmula del mandatario nacional hasta intendente, aunque todavía falta mucho para la etapa de definiciones y, en muchos casos, son versiones sin fundamentos.
Recientemente, la polémica en torno a la funcionaria que está primera en la línea de sucesión se reactivó a partir de un comentario que hizo en las redes sociales, en el que dio una opinión sobre la apertura comercial que contrasta con la línea de la actual administración libertaria.
El mensaje en cuestión lo publicó a partir de un fallo de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos que ordenó anular los aranceles a determinados productos que había impuesto Donald Trump.
Para Villarruel, la decisión de ese tribunal “implica un golpe a las políticas de producción y establecimiento de empresas” en ese país, que de esta forma “pasa a depender hasta en lo más mínimo de China”.

Si bien se trató de un análisis de la situación internacional, la Vicepresidenta dejó clara su visión al señalar que “sin empleo ni producción nacional no hay políticas reales de gobierno”.
“Para Trump, primero está Estados Unidos; para mí, primero está la Argentina. La apertura total y libre de las importaciones solo favorece la dependencia de China y profundiza las emergencias económicas y sociales”, sostuvo.
Además de que Milei plantea, justamente, un modelo de comercio lo más abierto posible, las palabras de Villarruel se dieron en medio de las críticas de algunos sectores al acuerdo firmado con Washington.
Es que, para algunos analistas, la medida dictada por la Corte Suprema norteamericana deja sin efecto los principales beneficios que iba a obtener la Argentina a partir de ese tratado, que era una reducción de impuestos en más de 1600 productos.
“Tenemos todo para ser una potencia mundial. No debemos conformarnos con ser un país de servicios. En definitiva, estamos hablando de Nacionalismo o Globalismo”, completó la funcionaria.
En la Casa Rosada, sin embargo, celebraron la polémica que generó la Vicepresidenta con este posteo, al considerar que está dejando en claro que ya no forma parte del oficialismo.
“Buenísimo, blanquea lo que siempre pensó y lo que siempre quiso”, consideró un integrante de la cúpula libertaria, quien desestimó el poder de daño que puede tener la dirigente y argumentó que “está muerta políticamente”, por lo que aseguró que “le quedan dos años y se va a la casa”.
Aunque consiguió sus cargos públicos de la mano de Milei, primero como diputada y luego como su compañera de fórmula, Villarruel se acercó al espacio -en aquel entonces incipiente- como parte de un acuerdo con el Partido Demócrata, al cual pertenecía.
En julio del 2024, por diferencias internas, la ya titular del Senado formalizó su salida y renunció como presidenta de esta fuerza, que debió convocar a una asamblea para elegir a las nuevas autoridades.
Poco tiempo después, su pelea con el oficialismo se volvió también definitiva y recientemente se mostró con algunos referentes del peronismo, como el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, lo que dio lugar a especulaciones.

En Balcarce 50, de todas formas, no creen que una eventual candidatura suya pueda afectar a Milei ni arrastrar los votos de los sectores más religiosos y nacionalistas, a los que apunta Villarruel.
Es más, en la cúpula libertaria ya comenzaron a sonar algunos nombres para reemplazarla a partir del 2027, entre ellos el de la senadora Patricia Bullrich y el del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La ex ministra de Seguridad dejó esa cartera para, de hecho, encabezar el bloque en la Cámara Alta y ser una suerte de contrapeso a la figura de la Vicepresidenta, luego de algunos cuestionamientos por cómo manejaba el recinto.
“No estoy enfocada en elegir mi próximo cargo, sino en donde crean que voy a poder ser más útil”, respondió Bullrich durante una entrevista televisiva a principios de febrero, cuando le consultaron sobre su futuro.
En tanto, en el cículo íntimo de Adorni insisten en que no saben de dónde salió el rumor de esa candidatura, pero no descartan que pueda llegar a ocurrir, especialmente si Milei se lo pide.

Al respecto, quienes conocen al jefe de Gabinete explican que una postulación de ese estilo sería “para quedar en los libros de historia”, pero también demandaría una tarea que, al menos a priori, no le entusiasma mucho.
Por otra parte, también remarcan que el funcionario todavía tiene que transitar estos dos meses como ministro coordinador, aunque en un contexto más favorable que meses atrás, tanto por el escenario legislativo como el interno.
Por un lado, tras ganar las últimas elecciones, La Libertad Avanza se volvió más fuerte en el Congreso, lo que facilita la aprobación de los proyectos que envía el Poder Ejecutivo. Por el otro, también hay mayor alineamiento dentro de la propia administración.
Si bien en su momento su salida no generó tanto ruido, actualmente, hay quienes recuerdan que el anterior jefe de Gabinete, Guillermo Francos, era más independiente e incluso aseveran que no siempre respondía a los intereses del Presidente.
“También le importaba bastante poco la gestión, Manuel es alguien que está más encima de los temas”, subrayó a Infobae uno de los integrantes de la mesa política nacional que encabeza Adorni.

Asimismo, otro de los nombres que surgió como posible candidato en el 2027 es el de Daniel Scioli, aunque en su caso como eventual aspirante a la intendencia de General Pueyrredón, que tiene a Mar del Plata como su ciudad más importante.
De todas formas, esta es una versión que circuló en algunos medios, pero que desmienten tanto cerca del secretario de Turismo y Ambiente, como de los armadores libertarios en la provincia de Buenos Aires.
Sobre esto, señalan que el ex gobernador bonaerense no tiene residencia en ese partido -requisito para presentarse- y tampoco planea tenerla, porque implicaría alejarse demasiado de la capital.
“Él bromea con eso, porque dice que fue todo a lo largo de su vida, desde vicepresidente para abajo, excepto intendente. Y con Mar del Plata tiene un vínculo muy especial, quiere mucho a ese lugar, pero no es algo que tenga realmente en su cabeza, no es algo real”, explicó a este medio una persona de su cículo íntimo.
A esto se le suma que en ese distrito ya hay otros dos dirigentes que vienen construyendo desde hace tiempo sus candidaturas, que son los diputados Juliana Santillán y Alejandro Carrancio.
Incluso, Scioli podría apoyar al segundo de ellos, con quien tiene una buena relación y conoce porque estuvo al frente del Instituto Nacional de Promoción Turística (Inprotur), antes de asumir su banca en el Congreso.
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