POLITICA
La sinuosa historia detrás de la madriguera venezolana

La reconstrucción de la secuencia que terminó el sábado pasado con el operativo de captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tuvo un punto de inflexión en una reunión en la Casa Blanca el 2 de octubre. Allí Donald Trump clausuró definitivamente la estrategia negociadora con el dictador venezolano, después de meses en los que había conjugado movimientos de disuasión militar con una línea de diálogo directa, que había estado a cargo de Richard Grenell, enviado para Misiones Especiales.
Grenell había entablado contacto personal con Maduro cuando Trump volvió al poder. En enero del año pasado se reunió con él y con Jorge Rodríguez, el poderoso hermano de Delcy, y estableció un marco de entendimiento que le permitió llevarse como trofeo la liberación de seis estadounidenses que estaban detenidos, y un compromiso de que Venezuela recibiría deportados. Tiempo después se supo que también había cargado en su valija la promesa de renovación automática de la licencia para operar de Chevron, la única petrolera que había permanecido en el territorio tras las expropiaciones chavistas.
A partir de esa reunión de octubre en el Salón Oval se dio una intensa discusión en el seno del gobierno estadounidense respecto del plan de acción, que continuó hasta el día previo al ataque. Un sector más duro impulsaba un descabezamiento completo del régimen, pero al final se terminó imponiendo la propuesta de Marco Rubio, quien a partir de ese momento pasó a comandar la estrategia de sacar a Maduro del tablero, pero no desmoronar el régimen para priorizar la estabilidad interna y la perspectiva de negocios petroleros. Lo sintió como una revancha personal con Grenell, un rival interno con el que había competido por ocupar la Secretaría de Estado, y con quien había disentido varias veces por sus nexos con la dictadura.
Rubio también sacó ventaja frente a su rival más directo para suceder a Trump en 2029, el vicepresidente J.D.Vance, quien siempre se opuso a cualquier acción directa en Venezuela, a partir de su experiencia como excombatiente en Irak y representante de una generación que padeció aquella intervención fallida. Por eso Vance apareció afuera de las fotos durante toda esta semana de vértigo. Su objetivo es Groenlandia, un punto estratégico en la interacción con Rusia, si se observa el globo terráqueo desde arriba, por el polo norte. En su lógica, Rubio apenas cuida el patio trasero, mientras él se encarga de los grandes temas globales.
Trump terminó de adoptar el plan de su secretario de Estado a principios de diciembre, cuando se hartó de los incumplimientos de Maduro y, aunque parezca frívolo, también de los meneos danzantes del venezolano. Fuentes diplomáticas dan cuenta de que incluso en el gabinete debieron contenerlo en sus impulsos contra el mandatario.
Rubio empezó a ejercer desde ese momento un liderazgo operativo, a partir de una riesgosa estrategia a tres bandas. La primera, al asumir personalmente la interlocución con la nueva conducción en Caracas. Conoce bien a Delcy Rodríguez, con quien trabaja sobre todo los aspectos vinculados al petróleo, aunque hay muchos que señalan que el verdadero poder político reside en su hermano Jorge, quien quedó a cargo de la Asamblea Nacional. La ciencia política no se ha dedicado lo suficiente a estudiar las influencias familiares en el ejercicio del poder de los presidentes americanos, tanto en gobiernos democráticos (desde los Kennedy y los Bush, hasta Trump y su yerno Jared Kushner, en EE.UU.; Jair Bolsonaro y su hijo Eduardo, en Brasil; Néstor y Cristina Kirchner, o Javier y Karina Milei, en la Argentina) como autocráticos (Daniel Ortega y Rosario Murillo, en Nicaragua; Fidel y Raúl Castro, en Cuba).
También hay indicios claros de que Rubio estableció una cabecera de playa con los militares, a través de su jefe, Vladimir Padrino López, quien curiosamente sobrevivió como ministro de Defensa después de fracasar ante el furtivo ataque norteamericano de hace una semana. ¿O, como se sospecha, tenía algún indicio previo y se corrió del cuadro? Si los Rodríguez administran la política y la diplomacia, Padrino López articula el verdadero poder detrás del cortinado, que es el que conecta el manejo de las armas con los negocios y el narcotráfico. Es el que le da sostén real al juego político que se ejecuta desde el Palacio de Miraflores.
Con este eje, también parece haber un entendimiento en el complejo matrimonio por conveniencia que acaban de iniciar Washington y Caracas, si se observa el alineamiento castrense en el nuevo esquema. Hay un signo de esta semana que parece una prueba: en el juicio a Maduro, el Departamento de Justicia norteamericano dio marcha atrás con la acusación contra el Cartel de los Soles (denominación que hacía referencia a la insignia del sol colocada de los uniformes de los militares venezolanos de alto rango), al considerar que no se trataba de una organización criminal sino sólo de “un sistema clientelar”. Un guiño para entendidos.
Al mismo tiempo parece haberse quebrado la incómoda convivencia que mantenían los militares venezolanos con sus pares cubanos, quienes ejercían un tutelaje sobre el gobierno local que quedó en evidencia con la cantidad de muertos del castrismo en el operativo de hace una semana.
El eslabón suelto está en el tercer sector de poder en Venezuela, que es el que controla el Diosdado Cabello. El ministro del Interior y Justicia maneja las fuerzas de seguridad y las milicias civiles que actúan con extrema violencia. Hubo dos episodios esta semana que generaron la sensación de que había inquietud en ese rincón. Por un lado, la renovada virulencia con la que empezaron a actuar los paramilitares en las calles, mostrándose con fusiles e imponiendo a punta de pistola el estado de excepción que se había decretado. Por el otro, el extraño sobrevuelo de drones en el cielo de Caracas y una noche de disparos al aire en las inmediaciones de la Casa de Gobierno.
Para los observadores, se trató de una demostración de fuerza de Cabello, marginado de la interlocución del nuevo esquema. Su situación es muy complicada porque es el protagonista más ideológico y a quien Washington tiene en la mira. Comparte junto con Padrino López y el propio Maduro las acusaciones por nexos con el narcotráfico. No por casualidad, si se analiza el tono de su mensaje del viernes, se nota una evidente moderación respecto de su primera alocución a principios de la semana. Quizás intuyó el abismo si seguía por esa senda.
En Venezuela el régimen se mantiene, pero bajo otras reglas. Una fuente estadounidense que habló con uno de sus miembros reprodujo una frase que sintetiza el espíritu interno: “Señores, todavía estamos aquí, a pesar de todo. Trump demostró su poder, pero también que no tiene el apoyo doméstico para forzarnos a dejar el poder”. Son maestros de la subsistencia.
Pero Rubio no sólo opera como un procónsul en el plano político sino que también lo hace en el aspecto económico, lo que en Venezuela quiere decir petróleo. El secretario de Estado heredó de Grenell la representación oficiosa de los intereses de Chevron. El increíble blooper de Trump en la conferencia de prensa del viernes tras su reunión con la industria petrolera norteamericana va a quedar en la historia del lobby explícito. El Presidente leyó en voz alta una sugerencia que Rubio le había pasado con disimulo en un pequeño papel. “Marco me acaba de dar una nota: ‘Vuelve a Chevron. Quieren hablar de algo’”, dijo Trump entre risas, al darse cuenta de que había cometido una infidencia. Un homenaje al menemismo auténtico.
Tiene lógica. Chevron es el jugador que está en mejores condiciones de capitalizar rápidamente una recuperación del negocio petrolero, ya que no necesitaría una inversión tan importante. El resto de las empresas le transmitieron a Trump su escepticismo respecto de los montos y las condiciones para decidir una nueva apuesta en un país cuyo horizonte todavía no está del todo claro.
Venezuela produce hoy algo menos de un millón de barriles diarios, cuando hasta 2020 extraía 3,2 millones de barriles al día. Este declive fue producto de la desinversión y de los malos negocios que el chavismo propició. Se estima que el sector requiere una inversión de al menos US$100.000 millones en los próximos diez años para volver al nivel que tenía hace un lustro. La ecuación es compleja, porque al mismo tiempo la apuesta de Trump es que la transformación del país se financie con un incremento de esas exportaciones.
Este oleoducto conduce a la tercera banda en la que Rubio hace equilibrio: la relación con la oposición venezolana, en particular con María Corina Machado. Ocurre que mientras el secretario de Estado operaba para Chevron, su principal competidora, Exxon, apostaba por un recambio total del régimen y por el regreso de la premio Nobel de la Paz. Para esta petrolera era una manera de barajar y dar de nuevo, en un escenario menos desbalanceado en favor de su rival. Pero este plan fracasó.
En aquellas discusiones de fin de año en la Casa Blanca, Rubio terminó apoyando un informe que la CIA le había entregado a Trump, en el cual se argumentaba por qué era peligroso un descabezamiento total del régimen y un pase de mando directo a Machado y a Edmundo González Urrutia. Sin embargo, el secretario de Estado mantuvo todo el tiempo una línea directa con la líder opositora.
Muchos recuerdan que apenas dos días después de asumir su cargo, Rubio elogió a la oposición venezolana y la consideró “legítima”, y el año pasado firmó una de las cartas para que Machado fuera nominada al Nobel. Esta semana volvió a ser el puente para que se confirmara una reunión entre Trump y María Corina la próxima semana, a pesar de que los celos por el premio perdido llevó al presidente norteamericano a referirse a ella peyorativamente como “la señorita que ganó el Nobel de la Paz”. Machado, que conoce la psicología del jefe de la Casa Blanca, le entregará el reconocimiento que recibió en Oslo, como si el traspaso de una medalla pudiera transferir también los méritos.
Naturalmente hubo desilusión en el campamento de la líder opositora por la decisión de Trump de acordar con el régimen, pero al mismo tiempo hay convicción en que la rueda volverá a girar. Es más, reina un cierto optimismo en que no haya que esperar años para los próximos movimientos. La fortaleza de Machado reside en el apoyo popular que se expresó con el triunfo de Gonzáles Urrutia en 2024. Ella sigue con atención ese monitoreo del humor social en Venezuela, que también le muestra una imagen muy favorable para Trump.
Así como para los venezolanos en el exilio el presidente norteamericano es sinónimo de deportaciones, para quienes aún soportan en su propio país las arbitrariedades del régimen chavista simboliza el único vector de esperanza de cambio. Por eso Machado nunca abandona la actitud comprensiva cuando se refiere a Trump, más allá de su destrato. Sabe que sus posibilidades reales de llegar al poder van de la mano de la estrategia de Washington y del apoyo civil de su pueblo. Es lo que le aconseja Rubio, que siempre tiene un ojo puesto en su base electoral republicana de Florida, que le reclama terminar con el régimen.
El ánimo social en Venezuela hoy no es un factor preponderante en las consideraciones de la Casa Blanca, pero cualquier proyecto a largo plazo deberá contemplar una normalización más profunda que la inestable estabilización actual. Desde la perspectiva de Washington, la amenaza reside en que el régimen empiece a descomponerse internamente, por disputas intestinas o por el manejo de la interlocución y los negocios con EE.UU.
Para María Corina Machado, el riesgo principal es que se regenere un nuevo statu quo, con Trump satisfecho por haber recuperado el control del petróleo y por tener bajo su tutela al gobierno venezolano, con pocos incentivos para avanzar hacia una transición democrática. Esa también sería una mala noticia para Rubio, quien tiene como última terminal de su recorrido un cambio de régimen en Cuba, al que también buscó asfixiar con la intervención en Venezuela.
Una semana después de la operación, queda claro que la captura de Maduro tuvo como objetivo correr al dictador porque obstaculizaba los planes de Washington, pero no para iniciar una transición democrática inmediata. El juicio que se le inició el lunes, tiene próxima audiencia recién el 17 de marzo. Ese proceso judicial sólo tiene un efecto disciplinador para el resto del régimen, excepto que Maduro esté dispuesto a cooperar y revelar todo lo que sabe sobre los manejos del régimen. Ahí se sabrá si su salida del país fue realmente forzada o si hubo algún entendimiento.
Así como hay consenso en ese aspecto, genera más discusión la evaluación de las razones fundamentales que llevaron a Trump a promover la intervención en Venezuela. Hay un grupo de analistas y diplomáticos que apuntan esencialmente al control del petróleo como objetivo prioritario; y hay otro que lo interpreta en términos geopolíticos, a partir de entender que el operativo buscó erradicar la influencia china y rusa del espacio vital de Estados Unidos, tal como fue reafirmado en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional. En definitiva, garantizar un vecindario con aliados estables y confiables.
En realidad no parecen conceptos incompatibles. El petróleo también es un factor de la geopolítica, y en Venezuela la geopolítica se construye a partir del petróleo. Estados Unidos no podía permitir en la era Trump tener a 1200 millas de las costas de Florida una madriguera fuera de su control en el que confluyeran las inversiones mineras chinas, la fabricación de drones iraníes, el sistema antiaéreo ruso y la inteligencia cubana. Era el punto de confluencia de todos sus enemigos, jugando al TEG debajo de los bigotes del león.
Extrañamente Rusia no hizo demasiado ruido. Quizás Vladimir Putin esté pensando que la doctrina Monroe de Trump le viene bien para justificar la guerra en Ucrania. Hizo lo mismo al principio del siglo, cuando apoyó la guerra contra el terrorismo de George W. Bush con la mente puesta en Chechenia. En ámbitos militares sospechan además que Putin estuvo al tanto desde el principio de la “Operación Resolución Absoluta”.
Xi Jinping, en cambio, sigue con menos desprendimiento los acontecimientos. Es cierto que a él también la doctrina Monroe le sirve para enmarcar su ambición sobre Taiwán. Pero en el corto plazo es probable que mire con más atención el problema petrolero. No porque haya perdido una fuente clave de suministro, ya que Venezuela representa sólo el 5% de las importaciones totales de hidrocarburos, sino porque, como señala el especialista Víctor Bronstein, China le otorgó a Caracas préstamos por más de US$60.000 millones a cambio de barriles de crudo, de los cuales aún quedan US$19.000 a pagar, y cuyo futuro es totalmente incierto. Por esa razón, las acciones de las petroleras chinas cayeron esta semana, pero no así el precio global del crudo, prueba de que Venezuela ya no es lo que era para este negocio. El gran interrogante ahora es cuál será la Venezuela que se aproxima.
Jorge Liotti,Conforme a
POLITICA
Javier Milei le envió una carta al papa León XIV para invitarlo a la Argentina

Con una carta, Javier Milei invitó al papa León XIV a la Argentina. La misiva fue entregada por el canciller Pablo Quirno en el Vaticano.
La confirmación de la noticia fue oficializada a través de un comunicado de Cancillería. “Esta iniciativa se inscribe en el excelente momento que atraviesa la relación diplomática entre la Argentina y la Santa Sede, que se ha caracterizado históricamente por el diálogo franco, la cooperación constructiva y la convergencia en valores fundamentales”, expresaron en la misma.
Leé también: Reforma laboral 2026: uno por uno, los cambios clave que se debatirán en el Congreso
Además, desde la cartera de Relaciones Exteriores reafirmaron la voluntad de la Argentina de “continuar trabajando de manera conjunta con la Santa Sede en favor de la paz, el entendimiento entre las naciones y la resolución pacífica de los conflictos”.
Los rumores sobres las posibilidades de que León XIV visite el país comenzaron poco después de su asunción y en varias oportunidades se refirió al tema. La última de ellas fue en noviembre cuando mencionó su deseo de viajar a Latinoamérica.
Al responder a los periodistas a su salida de su residencia en Castel Gandolfo, el papa estadounidense dijo que en durante el año del Jubileo había actividades todos los días y mencionó la idea de que para el año siguiente (2026) se vayan programando de a poco los viajes».
En ese contexto, exclamó que “por supuesto” le gustaría volver a América Latina. “Yo encantado de viajar”, dijo.
Entre los lugares a visitar, el sumo pontífice habla chícho que le gustaría ir a Fátima y Guadalupe en México, así como también Uruguay y Argentina, países que están “pendientes” en su agenda. Por último, aseguró que a Perú “por supuesto” quiere volver.
Leé también: El papa León XIV habló de la Argentina: qué dijo sobre la posibilidad de visitar el país
De todas maneras y pese a la invitación del mandatario argentino, por el momento no hubo respuesta ni confirmación sobre la asistencia del papa al país.
En junio, Milei visitó a a León XIV. Allí, a pocas semanas de haber ocupado el puesto que había dejado Francisco, ya habían mencionado la posibiliades de que el papa visitara la Argetina.
En aquel momento, meses Milei estuvo reunido 45 minutos a solas con el papa en la biblioteca del palacio apostólico y luego se reunió con el secretario de Estado Vaticano, Pietro Parolin, para profundizar las relaciones bilaterales entre la Casa Rosada y la Santa Sede.
El mandatario le regaló al papa, entre otras cosas, un poncho de vicuña hecho por artesanos de Catamarca. Según indicó el vocero presidencial, Manuel Adorni, el Papa León XIV le confirmó al presidente que visitará la Argentina.
En la Casa Rosada interpretan el gesto como una señal diplomática de alto impacto, ya que sería la primera visita papal en más de tres décadas.
Javier Milei, papa León XIV
POLITICA
Reforma laboral: el nuevo apretón de manos de Milei con la “casta sindical”

“Al proyecto no le vamos a tocar ni una coma”, vociferó hace unos días Manuel Adorni en un pasillo de la Casa Rosada. Finalmente, el Gobierno aceptó 28 modificaciones en su iniciativa de “modernización laboral”. Algo parecido sucedió con la Ley Bases, en 2024, cuando la Casa Rosada tuvo que resignar 42 de los 58 artículos previstos para lograr el aval de la oposición dialoguista en los ítems laborales.
Entre los cambios más salientes del proyecto que se discute hoy en el Senado surgen algunas concesiones a los reclamos de la CGT: conservar intactos los recursos de las obras sociales sindicales, sostener las cuotas solidarias y mantener a los empleadores como agentes de retención del pago de afiliación sindical. Es decir, la caja no se toca. Tampoco se alteraría el modelo sindical, la viga maestra sobre la que los gremios peronistas construyeron su poder. Si avanza el proyecto, las limitaciones al derecho a huelga y a las asambleas en los lugares de trabajo empujarán a la CGT tener el monopolio de la negociación con el Gobierno y los empresarios, y perderán los gremios más combativos. “Se quitaron los artículos que perjudicaban a los sindicatos y quedaron los que perjudican a los trabajadores”, sintetizó Rodolfo Aguiar, dirigente estatal de ATE, en radio Con Vos.
“Los cambios no nos conforman y vamos a seguir negociando”, dijo un jerárquico de la CGT. El sabor agridulce es porque temen que en el debate legislativo permanezca la intención de eliminar el concepto de ultraactividad de los convenios colectivos para allanar el camino a que prevalezcan los acuerdos por empresa por sobre los que pacte el gremio principal de la actividad, como sucede en la actualidad. Hay muchas compañías, sobre todo las multinacionales, que prefieren negociar con el sindicato principal de la actividad antes que con la comisión interna. En este punto, la CGT y la Unión Industrial muestran coincidencias.
La relación entre la gestión libertaria y los gremios peronistas estuvo guiada por la ambigüedad. Si bien la CGT activó su primer paro general a 45 días de la asunción de Milei para rechazar el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/23, con el que Javier Milei intentó con menos de un mes en el poder modificar la legislación laboral sin pasar por el Congreso, se abrió después una etapa de diálogo y entendimiento. Esta suerte de pacto alcanzó su cima cuando los diputados de La Libertad Avanza le quitaron su apoyo a la UCR y Pro para avanzar en el Congreso con los proyectos de ley que buscaban limitar el poder de los sindicatos. Radicales y macristas, hoy aliados al oficialismo, lo denunciaron tímidamente.
Con la presentación del proyecto de reforma laboral a fin de año, después del triunfo electoral de octubre, el Gobierno volvió a la carga con el contenido del DNU 70/23, cuyos cerebros del capítulo laboral, Federico Sturzenegger y el exTechint Miguel Ángel Punte, deberán estar hoy decepcionados al ver las concesiones al sindicalismo. Stuzenegger había dicho en una exposición reciente en Madrid que la intención era “desarticular” a los gremios y habló “de peajes” al referirse a los aportes solidarios, que se mantendrán igual hasta 2028, aunque con un tope de 2%.
Al filo del fin de año, en medio de la negociación de la letra chica del proyecto de reforma laboral, hubo otro gesto del Gobierno a los gremios que pasó casi por debajo del radar. Con el aval de Santiago Caputo, el ministro de Salud, Mario Lugones, apeló a un fondo de emergencia para afrontar una deuda millonaria con las obras sociales sindicales en concepto de reintegros por tratamientos y medicamentos que suelen ser subsidiados. Se trata de un monto de $64.000 millones que desde noviembre y hasta la semana pasada la Superintendencia de Servicios de la Salud (SSS) reparte entre las prestadoras médicas sindicales. Preventivamente, tal vez para blindarse en caso de un eventual reclamo, el jefe de la SSS, Claudio Stivelman, se hizo autorizar por escrito por Lugones para echar mano a $52.830 millones del Fondo de Emergencia y Asistencia, una caja creada por decreto durante la gestión de Cambiemos y cuya finalidad era para afrontar “situaciones de excepción” y “asistir financieramente ante desequilibrios temporales o coyunturales”. Un exfuncionario de la SSS lo explicó así: “Vaciaron un fondo de emergencia para hacer frente a los gastos corrientes”.
El apretón de manos por conservar intacta la caja de la salud se coronó con la eliminación del artículo que proponía la reducción del 6 al 5% del aporte a las obras sociales que deben hacer los empleadores.
“Hay temas que no se negocian: la ultraactividad, la prevalencia de convenios por empresa y el techo del aporte solidario”, subrayó Gerardo Martínez en Infobae. En la misma entrevista, endulzó a Patricia Bullrich por su rol dialoguista con los gremios. El secretario general de la Uocra es uno de los sindicalistas más influyentes del país desde la década del 90 hasta la actualidad. Se sentó en la mesa de negociación con el menemismo, cuando se flexibilizaron convenios y se congelaron paritarias, y también estuvo durante la Alianza, cuando Fernando de la Rúa intentó avanzar con una reforma laboral similar a la de Milei, que se cayó por denuncias de pago de sobornos. Martínez integró el Consejo de Mayo y estuvo ahora en la negociación con funcionarios libertarios, gobernadores y legisladores. Tal vez su influencia sobre el triunvirato de mando de la CGT fue lo que frenó lo que se anticipaba como el cuarto paro general contra las políticas de Milei.
aceptó 28 modificaciones,resignar 42 de los 58 artículos,los diputados de La Libertad Avanza le quitaron su apoyo a la UCR y Pro,exposición reciente en Madrid,afrontar una deuda millonaria con las obras sociales sindicales,Nicolás Balinotti,Reforma laboral,CGT,Conforme a,,Ganadores y perdedores. Punto por punto, las concesiones que hizo el Gobierno para aprobar la reforma laboral,,El capital político de Milei. Novedades sobre inflación y corruptelas,,Indemnización por despido. La Corte anuló otro fallo laboral en el que se aplicó la capitalización de intereses,Reforma laboral,,El debate en el Senado. El Gobierno busca hoy la media sanción de la reforma laboral tras aceptar cambios claves,,Cortes en el Congreso. Aliviada por los cambios, la CGT se moviliza contra la reforma laboral de Milei,,“Hipoteca el trabajo”. Fuerte rechazo de los exportadores a un sorpresivo paro de aceiteros por la reforma laboral
POLITICA
EN VIVO | Reforma laboral en el Senado: el oficialismo consiguió quórum y busca la aprobación con respaldo de gobernadores

El Gobierno enfrenta este miércoles una jornada decisiva en el Congreso con el tratamiento de la reforma laboral en el Senado. Luego de intensas negociaciones políticas durante las últimas semanas, el oficialismo logró reunir el quórum y apuesta a sancionar su principal proyecto legislativo del período extraordinario.
La sesión fue convocada para las 11 y llega después de que la Casa Rosada aceptara más de una veintena de modificaciones al texto original. Las conversaciones incluyeron a gobernadores y representantes sindicales, cuyos reclamos terminaron incorporados parcialmente a la iniciativa.
Javier Milei aceptó 28 modificaciones a la reforma laboral para avanzar en su aprobación en el Senado
Entre las concesiones más importantes, el Ejecutivo garantizó a las provincias que no habrá cambios en la coparticipación del impuesto a las Ganancias. Al mismo tiempo, la CGT consiguió que se mantengan los aportes patronales a las obras sociales y la continuidad del aporte solidario, aunque persisten críticas sindicales y se anticiparon protestas frente al Congreso.
11:04 | Mayans criticó el proyecto
El jefe del bloque de Unión por la Patria, José Mayans, cuestionó duramente la iniciativa. Afirmó que “es una ley que se dice laboral, pero es contra los trabajadores” y sostuvo que vulnera el artículo 14 bis de la Constitución Nacional.
Según el senador, el proyecto afecta la jornada laboral, los salarios, las horas extra y el régimen indemnizatorio. Además, rechazó el argumento oficial sobre la litigiosidad laboral, al señalar que la cantidad de juicios es baja en relación con el total de trabajadores registrados.
También acusó al Gobierno de presionar a gobernadores para obtener apoyo político y advirtió que la reforma tendrá consecuencias económicas en las provincias.
10:55 | La mesa política de Milei se instaló en el Senado
El presidente Javier Milei ordenó que su mesa política siga la sesión desde el Congreso para monitorear el debate y cerrar acuerdos de último momento. Entre los presentes se encuentran Karina Milei, Manuel Adorni, Martín Menem y Diego Santilli.
El objetivo del Ejecutivo es evitar sorpresas durante la votación y asegurar la media sanción de la ley de modernización laboral, considerada prioritaria por la Casa Rosada.
10:22 | El PRO adelantó su voto favorable
El dirigente del PRO, Fernando de Andreis confirmó que su espacio acompañará el proyecto. Lo definió como “un paso fundamental” para impulsar el empleo y sostuvo que la legislación vigente favorece la litigiosidad laboral y desalienta la contratación.
Desde ese sector consideran que la reforma puede incentivar la formalización laboral y mejorar la competitividad empresarial.
09:30 | Bullrich defendió la iniciativa
Antes de ingresar al recinto, la titular del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, aseguró que se trata de “la reforma más importante de los últimos 50 años”.
La senadora negó que el Gobierno haya cedido ante la CGT y explicó que los cambios incorporados forman parte de un proceso de negociación política para lograr consenso.
La entrada EN VIVO | Reforma laboral en el Senado: el oficialismo consiguió quórum y busca la aprobación con respaldo de gobernadores se publicó primero en Nexofin.
Congreso Nacional,Javier Milei,Reforma Laboral,Senado argentino
POLITICA1 día agoAcuartelamiento policial en Santa Fe: reclamo salarial y temor a un conflicto nacional de seguridad
ECONOMIA3 días agoArgentina usa la canasta más vieja de la región: así mide el INDEC frente a países vecinos
ECONOMIA1 día agoCuánto le cuesta a la clase media llenar el changuito y cómo varían los precios de los alimentos entre provincias

















