POLITICA
La vicejefa porteña cuestionó a los opositores al acuerdo con los libertarios y reavivó la interna en Pro

El resultado de las elecciones nacionales del domingo no solo dejó un contundente triunfo para La Libertad Avanza. También dio un nuevo impulso a las internas de Pro, un aliado intermitente que confluyó con el sello violeta en algunas provincias y lo enfrentó en otras. En la ciudad de Buenos Aires, uno de los distritos donde alcanzó un acuerdo con el partido de Javier Milei, la victoria libertaria reavivó las discusiones sobre el futuro del partido y los pases de factura contra quienes se opusieron a esa confluencia.
La vicejefa de Gobierno, Clara Muzzio, fue la encargada de punzar la grieta al interior de su espacio. En un extenso posteo en el que celebró el triunfo libertario del domingo, sostuvo que el resultado electoral reflejó un claro rechazo al pasado y lanzó fuertes críticas hacia un sector de su propio partido.
“Dentro de Pro, el pasado estuvo representado por los que se opusieron a la alianza con LLA y no apoyaron a los propios candidatos”, escribió en su cuenta de X (exTwitter). Sus dichos despertaron rechazo entre militantes y funcionarios disidentes, algunos de los cuales optaron por votar a otros postulantes en la oferta porteña, como Ricardo López Murphy.
El pacto entre Pro y el partido de Milei había encontrado fuertes reparos entre algunos dirigentes del espacio como la diputada nacional María Eugenia Vidal quien, ante la negativa a integrar una lista conjunta con LLA, deberá dejar su banca a fin de año. “No vale todo por un cargo”, había dicho en relación a la confluencia.
Tras el cierre de alianzas, confirmó que se abocaría a respaldar a los candidatos del partido amarillo, pero no haría campaña por el frente ni los postulantes libertarios, algo fuertemente cuestionado por Muzzio.
Ante una consulta sobre las críticas a su decisión, la exgobernadora bonaerense aseguró que no haría comentarios. también intentó ponerse en contacto con Silvia Lospennato, legisladora porteña electa y otra de las voces opositoras al acuerdo, pero al cierre de esta nota no había tenido respuesta.
En el partido interpretaron que el mensaje de Muzzio no solo arremetía contra Vidal, sino también contra el alcalde porteño Jorge Macri que, después de meses de distanciamiento respecto del Presidente, había aceptado un acuerdo con La Libertad Avanza en su distrito a regañadientes. En este contexto, limitó su apoyo a los candidatos amarillos Fernando De Andreis y Antonella Giamperi, una postura similar a la que adoptó la exgobernadora.
El domingo, luego de que se conociera el triunfo de LLA en la ciudad, Jorge Macri felicitó a los libertarios, pero dedicó también unas palabras al partido amarillo por su papel en la construcción de esa victoria.
“Con el triunfo de la alianza de La Libertad Avanza y Pro, la ciudad reafirmó su innegociable compromiso con el cambio y volvió a ser, una vez más, un límite para el kirchnerismo. Mi reconocimiento especial a todo el equipo de Pro por el trabajo y el esfuerzo que hicieron posible este resultado”, escribió el titular de la pata porteña de Pro en redes sociales.
Al día siguiente, Muzzio desafió al jefe de Gobierno y minimizó la centralidad de su partido en el triunfo. “Sería un grave error para Pro creer que los resultados del domingo nos pertenecen. Si la elección hubiese sido una fiesta de casamiento, no fue nuestra boda. Asumir con humildad el rol de invitados es un primer paso para alcanzar una nueva forma de representación que, desde mi punto de vista, es urgente que busquemos”, indicó y disparó: “¿Nos hubiesen votado si íbamos solos? ¿Cuántos lo hubieran hecho? ¿Por qué?»
En la elección del 18 de mayo, cuando se renovó la mitad de la Legislatura porteña, el alcalde definió que Pro compitiera en soledad, una estrategia con la que obtuvo un magro resultado. El Pro cosechó alrededor del 16% de los votos y quedó tercero, detrás de La Libertad Avanza -que se impuso con la lista encabezada por el vocero presidencial Manuel Adorni- y Fuerza Patria.
Ese antecedente profundizó la discusión interna entre quienes apostaban a no repetir el mismo error y otro sector -ahora minoritario, según reconocen fuentes partidarias a – que prefería preservar la identidad partidaria frente a la marea libertaria. Desde hace varios meses que Muzzio pasó a engrosar las filas de ese primer grupo y en Uspallata aclaran que esa no es la postura oficial.
“¿Somos un Pro que simpatiza con el ‘murmullo socialista’ y toma algunas ideas progresistas de acá y de allá o somos un verdadero Pro liberal orientado al futuro? Ambas cosas a la vez son irreconciliables», sentenció la vicejefa de Gobierno. “No sé cómo sucederá, pero el cambio también alcanzará a Pro. Tengo una sola certeza: el domingo algo viejo terminó y algo distinto ya empezó”, concluyó.
En el partido, los sectores defensores de la alianza confían en que -en línea con los dichos de Muzzio- el resultado de la última elección “ordene” a Pro. “Siempre sostuve que teníamos que ir en alianza con LLA para ser más fuertes contra el kirchnerismo. En los lugares donde no fuimos juntos [con LLA] salimos terceros. Hoy, el oro (por Pro) ocupa un lugar histórico, acompañando a otro partido por el futuro de la Argentina”, afirmó a este medio una joven dirigente del partido macrista.
En la militancia y segundas líneas de funcionarios, sin embargo, no están tan convencidos de que ese sea el camino que debe seguir el partido. Aunque una mayoría presiona por mantener el alineamiento, algunos ven en la confluencia una salida cortoplacista.
Otros tantos cuestionan el bajo reconocimiento que Milei y su entorno le dan a Pro y se muestran reticentes a prestar su experiencia y estructura al oficialismo nacional. Tampoco quieren resignar banderas de su espacio como el respeto a la diversidad y, desde un nicho crítico, preparan actividades para expresar su disidencia y preservar la vieja identidad del sello.
En estos sectores, los dichos de Muzzio generaron un malestar que, al mismo tiempo, los puso en alerta. El desenlace del último ciclo electoral, la presión institucional de la vicejefa y la necesidad de cuidar la gobernabilidad hasta 2027 podrían hacer que Jorge Macri resigne su oposición. En ese caso, una duda inquieta a los sectores disidentes: ¿habrá espacio para ellos en un futuro armado o su impronta terminará tan diluida que se verán obligados a buscar nuevos rumbos?
triunfo para La Libertad Avanza,ciudad de Buenos Aires,pic.twitter.com/BHZ0btPvrJ,October 28, 2025,fuertes reparos,negativa a integrar una lista conjunta,legisladora porteña electa y otra de las voces opositoras,aceptado un acuerdo con La Libertad Avanza,October 27, 2025,renovó la mitad de la Legislatura porteña,quedó tercero,Abigail Contreiras Martínez,Elecciones 2025,Pro (Propuesta Republicana),Conforme a,Elecciones 2025,,Después de la derrota. Videos: los gestos de Máximo Kirchner durante el discurso de Axel Kicillof que llamaron la atención,,»Es falso». La Justicia advirtió por una modalidad de estafa vinculada a las últimas elecciones,,“El contexto genera dudas”. Qué se sabe del asalto a Pablo Cervi, el diputado agredido a horas de las elecciones
POLITICA
La Ceamse, el otro núcleo de poder estratégico que maneja Claudio “Chiqui” Tapia

La Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse) es una terminal complementaria para el poder de Claudio “Chiqui” Tapia. El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) también preside desde principios de este año la empresa que administran en conjunto los gobiernos porteño y bonaerense, y que se dedica al tratamiento de los residuos sólidos urbanos. Un puesto estratégico, que le permite tener relación permanente con los intendentes (en su mayoría del conurbano) y con el gobierno provincial.
La administración de Axel Kicillof lo impulsó a la presidencia de la firma luego de ser corrido por la administración porteña, a la que representó en la vicepresidencia entre 2015 y 2024.
Tapia asumió al frente de la Ceamse a comienzos de enero. En el tiempo que lleva de gestión, se reunió en tres oportunidades con los intendentes que depositan en los predios de la empresa los residuos generados en sus distritos. La última de esas cumbres fue el 19 de noviembre, cuando recibió a 20 de ellos para presentarles “avances de gestión” y una “renovada flota operativa”, según informó la Ceamse.
Los municipios que tienen en los complejos de la Ceamse la disposición final de sus residuos son 45 y pagan mensualmente por ese servicio. Según pudo saber de fuentes de dos de los distritos que utilizan el Ceamse, uno de la zona sur y otro de la zona norte del Gran Buenos Aires, los pagos están en el orden de los $200 millones mensuales. La tarifa es variable y depende de la cantidad de toneladas de residuos que se depositen. También está sujeto a si el distrito cuenta con un centro de transferencia de residuos en su territorio y una parte del valor está subsidiado.
El último encuentro de Tapia con los jefes comunales incluyó fotos varias, entre ellas, una del titular de la AFA con los intendentes Federico de Achával (Pilar), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Nicolás Mantegazza (San Vicente) y Gastón Granados (Ezeiza). Cada uno posó con una camiseta de la selección, modelo nuevo, con el número 10 y sus nombres estampados.
El encargado del vínculo de la Ceamse con las intendencias que utilizan sus servicios es Carlos Montaña, un dirigente cercano a Sergio Berni, que es vicepresidente del Club Atlético Independiente y fue subsecretario de Asistencia Crítica del exministerio de Desarrollo Social. Montaña lleva diez años en la Ceamse.
Tapia integra la planta permanente de la empresa desde hace unos veinte años. Fue vicepresidente, en representación del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, pero el actual jefe de la administración porteña, Jorge Macri, lo desplazó en octubre de 2024 porque no podía brindarle al cargo una “dedicación exclusiva”. Lo reemplazó por Ezequiel Jarvis, exsecretario de Trabajo porteño.
La presidencia de la Ceamse le corresponde al gobierno provincial: Kicillof nombró presidente a Tapia a fines de 2024 (el mandamás de la AFA, a su vez, firmó un convenio para que las selecciones nacionales utilicen el Estadio Único de La Plata). También se reparten entre los gobiernos provincial y porteño los puestos de directores y de síndicos. El resto de los integrantes del directorio son Gustavo Ricardes, Mario Cupelli y Gustavo Reyes.
La llegada de Tapia a la vicepresidencia había sido fruto de un acuerdo entre el entonces jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y Hugo Moyano (Tapia es su exyerno). Hoy, aseguran en el gobierno porteño, “no hay relación” entre el titular de la AFA y Jorge Macri.
Entre los 45 distritos que hacen la disposición final de su basura en la Ceamse están los más poblados del conurbano, desde La Matanza hasta Quilmes, Almirante Brown, Merlo y Lomas de Zamora, solo por mencionar algunos. Los residuos terminan en los complejos ambientales Norte III (recibe un promedio de 436.325 toneladas por mes y el 85% del total de los residuos del sistema, según información del Ceamse), González Catán (un promedio de 44.640 toneladas por mes, provenientes solo de La Matanza), Ensenada (29.950 toneladas mensuales en promedio) y Ezeiza (12.332 promedio por mes). Otra fuente de ingresos de la empresa de tratamiento de residuos es el peaje del Camino del Buen Ayre, traza que administra la firma.
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POLITICA
El kirchnerismo pierde peso en el Senado: Zamora se definió y armará un bloque aparte

Mientras las distintas fuerzas políticas se reagrupan en la previa a la conformación del nuevo Congreso de la Nación, en las últimas horas se confirmó una nueva fragmentación que afectará directamente al kirchnerismo en el Senado. Sucede que el exgobernador Gerardo Zamora tomó la decisión de armar un bloque aparte y revivir el sello del Frente Cívico por Santiago.
Lo acompañará Elia Moreno, que entró a la Cámara Alta en el último turno electoral junto con Zamora. La definición estaba entre las opciones que se barajaban en las filas de Fuerza Patria, aunque esperaban que el ahora exmandatario no armara un espacio propio.
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“Yo no rompo con nadie, solo tengo mi bloque como he hecho antes”, aclaró el exgobernador a TN. Semanas atrás hubo un encuentro del peronismo en el Senado donde se habló de reunificar el bloque pero además de evitar fugas, en una Cámara Alta que tendrá a La Libertad Avanza con mayor peso. La cumbre se realizó en la sede del PJ nacional, de calle Matheu.
El bloque Convicción Federal, que son cuatro que están aparte, se mantendría en el interbloque y de momento no se sumarán al bloque unificado. Mayans viene charlando con ellos para intentar convencerlos y poder plasmar la reunificación el año que viene.
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En esas conversaciones también estaba incluido Zamora, en la que esperaban que no se separara. No obstante, el exgobernador le había adelantado a Mayans que no integraría el espacio si la denominación era “Bloque Justicialista”.
De esta manera, el bloque kirchnerista, perderá dos bancas y podría perder más integrantes si se independizan los representantes de Convicción Federal, encabezados por Carolina Moisés y Fernando Salino. Emilio Neder, el otro legislador que responde a Zamora, permanecería en el interbloque.
Zamora proviene de la UCR y en los últimos años mantuvo buena sintonía con el kirchnerismo, lo que facilitó su incorporación a los bloques parlamentarios. Pero las negociaciones con el gobierno de Javier Milei por el Presupuesto 2026 lo llevaron a reunirse con el ministro del Interior, Diego Santilli —que este viernes estará en su provincia— y sus posiciones internas están ahora en pleno debate.
Incluso ya trabaja en un encuentro con otros gobernadores, con diálogo con la Casa Rosada, para discutir la postura de las provincias en el Congreso y en las reuniones con funcionarios del Gobierno nacional.
Los senadores que crearon Convicción Federal, encabezados por Salino junto a Moisés, Guillermo Andrada y Fernando Rejal, no tienen intención de unificarse y podrían actuar de manera independiente.
Moisés fue tajante tras conocerse la idea de avanzar hacia un bloque único llamado Justicialista. “Siguen declarando ‘unidad’ sin convocar a nadie. Siguen imponiendo sin consensuar ni una idea. ¿Unidad es con otros o con ellos mismos? Puros, el que piense distinto que se vaya. Me parece que ese es el mensaje de hoy. Subordinación o traición”, escribió en redes la senadora jujeña.
Desde Convicción Federal recuerdan que su salida del bloque, el 19 de marzo, respondió al cuestionamiento a la conducción de Cristina Kirchner en el PJ nacional. En aquel momento reclamaron abrir los debates, federalizar la discusión y representar al peronismo del interior.
Gerardo Zamora, Senado, Kirchnerismo
POLITICA
El plan para terminar con la Argentina peronista

Nunca lo dirá con esas palabras, pero con el programa que impulsa para la segunda etapa de su mandato Javier Milei se propone desmantelar la Argentina peronista. A diferencia de quienes lo intentaron antes que él, en dictadura o en democracia, el proyecto adquiere hoy un tinte verosímil ante la colosal crisis de liderazgo, identidad y conexión con su entorno social que afecta al movimiento que fue durante décadas el partido del poder.
Es una misión que Milei delegó en negociadores de origen peronista, como Diego Santilli, Martín Menem o Sebastián Pareja. Tienta a gobernadores que agitan en su tierra con la bandera justicialista, pero que al perder toda expectativa de construir una alternativa nacional aceptan el viejo negocio de la nueva era: fondos a cambio de votos en el Congreso y paz social en las provincias.
El primer gran éxito quedó a tiro de obtenerlo en la Cámara de Diputados al acercarse a la primera minoría, que le permitirá dominar las comisiones y controlar el ritmo de la actividad parlamentaria.
Libertad Avanza (LLA) salió de las elecciones de octubre con la certeza de que tendría desde el 10 de diciembre un bloque de 80 legisladores, mientras que Fuerza Patria sumaba 99. El triunfo resultó magnético: en un mes sumó otros 13 diputados provenientes en su mayoría del Pro. En paralelo convenció al gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, de retirar a sus cuatro representantes de la bancada dominada por el kirchnerismo. Ya se habían ido dos representantes del siempre díscolo Alberto Rodríguez Saá. Es un empate en 93, pero que se torcerá en breve.
Al santiagueño Gerardo Zamora, radical kirchnerista de la primera hora, lo tienta la autonomía que le aconseja la Casa Rosada. Maneja 7 diputados y 3 senadores (incluido él mismo), a los que aglutinará en un bloque aparte.
Jalil acordó formar un frente propio con Osvaldo Jaldo, de Tucumán, que en la campaña prometía cortarle la melena al león. La peluquería no es lo suyo, parece. También estará con ellos el salteño Gustavo Sáenz, amigo y excompañero de fórmula de Sergio Massa. Es un dialoguista que puede andar a los abrazos con Santilli y Santiago Caputo, pero no deja de recordarles que los acuerdos se hacen cumpliendo los compromisos. “El poncho no aparece”, es su frase de cabecera para reclamar fondos al Gobierno. El misionero Hugo Passalacqua, delegado del eterno gobernador fantasma Carlos Rovira, podría integrarse a esa alianza que sumaría una veintena de diputados y media decena de senadores.
La otra entente de gobernadores, Provincias Unidas, tambalea antes de inscribirse. Martín Llaryora (peronista de Córdoba), los radicales Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Gustavo Valdés (Corrientes) y Carlos Sadir (Jujuy), más el santacruceño Claudio Vidal (sindicalista independiente) y el chubutense Ignacio Torres (Pro) se unieron pensando en una respuesta sindical al ajuste que propone Milei, pero el tablero invita ahora al juego individual.
El plan de reformas al que se los invita a apoyar incluye una amplia reforma laboral, privatizaciones y reducción drástica del Estado y sus empleados, el pacto comercial que da un acceso privilegiado a Estados Unidos al mercado argentino con mínimos beneficios recíprocos, un alineamiento diplomático férreo con el gobierno de Donald Trump, apertura económica acelerada y un modelo de crecimiento basado en la inversión a gran escala en minería e hidrocarburos.
Las banderas peronistas -soberanía política, justicia social, independencia económica- no tienen quién las alce. La principal oposición quedó grogui después de la derrota electoral de octubre, la tercera consecutiva que sufre en el orden nacional. La consigna “frenar a Milei” quedó como una apelación hueca, diluida en la guerra interna por determinar quién es el culpable del desastre.
Axel Kicillof pasó de creerse destinado a la Presidencia cuando arrasó en septiembre a luchar por la supervivencia después de la sorprendente remontada libertaria en las elecciones del 26 de octubre. El fracaso en aprobar un endeudamiento de 3000 millones de dólares en la Legislatura bonaerense antes del recambio del 10 de diciembre lo pone ante el riesgo de un ajuste durísimo en el Estado provincial.
El sector que defiende a Kicillof –los intendentes-, el massismo y La Cámpora se trenzaron en una discusión inconducente por fondos y cargos que buscaron disimular en el hecho de que le faltaban votos opositores para alcanzar los dos tercios que requiere la aprobación para tomar deuda.
El drama los encuentra extraviados. El kirchnerismo en sus diferentes vertientes ha sido incapaz de mostrar una renovación de ideas y de figuras. Encadenó fracasos electorales y de gestión sin preguntarse cómo interpelar a su base de votantes. Perdió la flexibilidad que caracterizaba al peronismo y jamás encontró una respuesta que no fuera autoindulgente a las denuncias corrupción que minaron su credibilidad. Cristina Kirchner, presa e inhabilitada para competir, se mantiene como la principal referencia nacional del Partido Justicialista, que se ha ido convirtiendo en un sentimiento que apenas da votos.
Kicillof perdió una oportunidad verdadera de construir un liderazgo propio cuando desoyó a quienes le proponían romper con Cristina antes de las elecciones provinciales de septiembre. No quiso afrontar las consecuencias de lo que iba a ser una derrota segura. ¿Decidirá ahora salir del corset kirchnerista, cuando lo aqueja el fantasma de adeudar aguinaldos? Difícil. La única apuesta clara es resistir, con la convicción de que cualquier alternativa a Milei en 2027 será, como él, pro-Estado, progresista, feminista, anclada en los conurbanos. Es decir, la reacción a un hipotético fracaso presidencial.
De momento, los libertarios festejan el espectáculo bonaerense. Milei dio la orden de no asistir en nada a Kicillof. “Que gobierne como pueda”, fue la respuesta que se llevó un intermediario que transmitió a la Casa Rosada el temor a una convulsión social en el conurbano si dejan al gobernador sin recursos.
Milei eligió a Kicillof como némesis. Así como busca sumar a otros kirchneristas sin pedirles explicaciones sobre su estatismo ni sus tendencias feudales –como Zamora-, al bonaerense “no piensa darle ni agua”, como afirma una fuente del círculo de poder libertario. Con él se permite despunta el vicio del insulto cuando lo llama “enano soviético”. A su juicio, obligarlo a ajustarse y señalarlo como responsable de las consecuencias es una forma de la batalla cultural en la que se siente inmerso.
Del mismo modo, aspira a presentar la reforma laboral como un triunfo sobre la “casta de la CGT”. Un grupo de sindicalistas octogenarios, en su mayoría reconvertidos en empresarios exitosos, enfrenta un reto existencial con escaso margen de resistencia. El texto completo de la ley sigue bajo estricto secreto, pero el espíritu ideológico es claro: hacer retroceder el poder sindical y revertir las relaciones de fuerza dentro de las empresas. Los negociadores peronistas de Milei les ofrecen a los jerarcas gremiales el caramelo de no tocarles la caja.
En la Casa Rosada son optimistas en que conseguirán los votos en el Congreso. Santilli, su jefe y chaperón Manuel Adorni y los primos Menem detectaron un clima de acuerdo muy superior al que podrían indicar las declaraciones públicas de los diferentes actores. La política más que nunca se comporta como una discusión de intereses. Un triunfo del individualismo libertario: al peronismo del interior lo tientan con la promesa de inclinar el peso del ajuste sobre el peronismo de Buenos Aires.
El sueño definitivo del mileísmo consiste en acomodar el Congreso de forma tal que le permita renovar jueces y otros cargos institucionales sin negociar con el kirchnerismo sino con quienes se despojan de esas vestiduras. ¿Sería ese el indicio de que la Argentina ingresa en un camino posperonista?
El escenario de esa aventura es el Senado. Hasta allí se movilizó Karina Milei el viernes. Ocupó un palco principal, como una emperatriz, con Santilli a un lado y Adorni al otro. Detrás su mano derecha, Lule Menem, reivindicado en la primera línea de poder después del golpe que significaron para él en la campaña los audios de Diego Spagnuolo en los que se lo acusaba de organizar un sistema de coimas en el área de Discapacidad.
Patricia Bullrich conducirá un bloque de 20 senadores al que espera añadir alguno más. Si todo le sale bien, el kirchnerismo podría pasar de 28 a 23 o al menos partirse en un sinfín de subbloques autónomos. El objetivo de la todavía ministra de Seguridad es manejar la cámara como si la presidiera: el conflicto con Victoria Villarruel está servido, como probó la sesión preparatoria del viernes.
Hace bien el Gobierno si no se confía. Aunque parece mejor provisto que en 2024, el recuerdo de lo que fue la primera ley bases todavía pesa en el entorno íntimo de Milei como una alerta de lo difícil que puede resultar la formación de mayorías cuando se discuten cambios de alto impacto. En la escala de la reforma laboral encallaron Raúl Alfonsín, en 1984, y Fernando de la Rúa, en 2000, por citar solo los ejemplos más notorios.
El éxito de la política debe acompasarse con la situación económica. Milei vivió noviembre en una burbuja de optimismo después de la victoria electoral y con el reaseguro de la promesa de auxilio infinito de su amigo Trump.
Las señales económicas invitan a la cautela. La actividad sufre un estancamiento desde febrero. El Indec reportó un crecimiento interanual en septiembre del 0,5% después de revisar al alza los datos de meses anteriores. Ese ajuste evitó que se declarara oficialmente una recesión (fruto de tres trimestres seguidos de caída). Las autoridades del instituto estadístico tuvieron que publicar un comunicado larguísimo para explicar las razones técnicas de ese cambio y que no se lo compare con las maniobras del Chiqui Tapia para inventarse un campeón con el torneo terminado.
Como sea, la industria y la construcción siguen en caída. Las noticias sobre cierre de fábricas han vuelto a poner el foco sobre los costos sociales del cambio de modelo hacia una economía abierta apalancada en inversiones energéticas y mineras que aportan escasa mano de obra. Todavía no hay señales de recomposición del salario real y en breve empezará a sentirse el efecto de nuevas quitas de subsidios en servicios públicos.
En paralelo se recorta el debate sobre las reservas. Milei está plantado en la idea de no comprar. El ancla cambiaria es clave de su programa de desinflación y no está dispuesto a entregar ese tesoro. Con el Banco Central vacío se ata al humor de los mercados. El cañón de dólares del Tesoro de Estados Unidos ayuda, pero no tanto para que el riesgo país se desplome por debajo de los 600 puntos como pronosticó el Presidente.
Son, aun así, días de una calma impensada. Milei camina solo el ring y por momentos no tiene con quién despuntar el vicio de la pelea. Tapia le dio un poco de juego esta semana con su despliegue impune de negociados, trampas y prepotencia que desató una ola de repudio social.
Como jefe del antikirchnerismo, la única fuerza nacional vigente, Milei necesita ejemplos como el que le ofrece Tapia para generar identidades negativas que se traducen en votos libertarios. Que Cristina Kirchner lo siga desafiando. Que Kicillof, La Cámpora, los intendentes y el massismo se repartan los jirones de la caja bonaerense.
Solo debería prevenir los excesos de confianza. En el sosiego de noviembre, alguien podría pensar que el malestar social que empujó a la categórica derrota electoral bonaerense de septiembre quedó superado por arte de magia dos meses más tarde. Las montañas rusas son así de traicioneras.
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