POLITICA
Las 72 horas de Milei hasta las elecciones para definir el nuevo Gabinete y el rediseño de su Gobierno

“A partir del domingo va a cambiar en serio la Argentina”, aseguró ayer Javier Milei en el cierre de campaña de La Libertad Avanza en Rosario. Más allá del resultado, que definirá la fortaleza que tendrá el oficialismo en el Congreso a partir del 10 de diciembre, se especulaba aún más anoche con la profundidad de los cambios que el presidente ejecutará a partir del lunes en su gabinete.
En las próximas 72 horas, Milei estará recluido entre Olivos y la Casa Rosada para definir el rediseño de su gobierno y del sistema de toma de decisiones que ayer mantenía en vilo hasta a la plana mayor del Ejecutivo. “El sistema está agotado, independiente del resultado de este domingo”, se sinceró anoche un alto secretario de Estado.
El presidente viajó ayer hasta Santa Fe -un distrito que, según sus propias proyecciones, LLA peleaba anoche en los primeros puestos con Fuerza Patria-, acompañado de casi todo su gabinete en medio de una húmeda ola de calor que convirtió a la zona VIP del Parque España, donde se realizó el acto de cierre, en un hervidero, en línea con la ola de versiones en torno al futuro de varios ministros que levantó temperatura en el seno del elenco oficialista.
El único que no viajó fue Mariano Cúneo Libarona, que este jueves confirmó públicamente que dejaría el Ministerio de Justicia a partir del próximo lunes, una decisión que comunicó días atrás al presidente pero cuya oficialización, en medio de la campaña, no cayó para nada bien en Olivos. El ministro estaba cansado de tanto desgaste -lo habían dado fuera del gabinete en decenas de oportunidades en el último año-, y ayer por la tarde, mientras Milei llegaba a Rosario, daba clases en la facultad.
La salida de Cúneo Libarona, cuyo reemplazo aún no había sido confirmado, fue, de todos modos, mucho menos ruidosa que la del saliente canciller, Gerardo Werthein, que este miércoles aceleró el calendario de modificaciones y le obsequió a Milei un inesperado regalo de cumpleaños: se convirtió, más de un año y medio después del inicio de la administración libertaria, en el primer funcionario de peso en renunciarle sorpresivamente al presidente a través del sistema de gestión electrónica. Una señal del desgaste de la figura presidencial.
En rigor, Werthein ya le había avisado a Milei y a su hermana Karina el viernes pasado que daría un paso al costado, molesto por la ofensiva lanzada desde Las Fuerzas del Cielo después de la reunión con Donald Trump en Washington y de las incómodas declaraciones del presidente republicano que desde sectores vinculados a Santiago Caputo le achacaron al renunciado canciller. Ayer, cuando se comunicó oficialmente a Pablo Quirno como sucesor para tratar de dar vuelta la página en pleno cierre de campaña, la Oficina el Presidente agradeció el trabajo de Werthein, pero en el entorno presidencial persistía aún un creciente malhumor por la decisión del ex funcionario. En el viaje de vuelta de Washington, en los días previos, Milei y su hermana Karina evidenciaron las molestias con Werthein por algunos detalles de la reunión grupal que mantuvieron en la Casa Blanca en un pasaje del vuelo que compartieron con la ministra Patricia Bullrich.
Ese viaje tuvo a Santiago Caputo como protagonista central, y desde entonces empezó a especularse con su posible ingreso formal al gabinete: hasta ayer, el futuro del consultor era una de las principales incógnitas del nuevo rediseño del gobierno, y un dilema central por la reformulación, o no, del triángulo de hierro y los alcances de ese eventual movimiento en la relación con Karina Milei.
En las últimas horas circularon, en ese sentido, dos versiones tan contrapuestas como las múltiples elucubraciones que se esparcieron esta semana respecto al futuro del gabinete: que el consultor le había acercado al presidente un boceto con un nuevo esquema de poder, y que, por el contrario, desde que Milei aseveró la semana pasada que el estratega tendría “un rol central” a partir de este lunes, no hablaron a solas en ningún momento.
Lo cierto es que el hipotético ingreso formal del consultor al gabinete se convirtió en la última semana en el tema central del nuevo rediseño del gobierno, acompañado por una versión muy instalada, apuntalada además de manera insistente por Las Fuerzas del Cielo, que dio cuenta de un supuesto pedido de la administración norteamericana para que el asesor tome un rol institucional en el Ejecutivo. El viaje del estratega a Washington -por fuera de la comitiva oficial-, su participación en el rescate financiero del Tesoro en sintonía con el ministro Luis Caputo, “Toto”, y su equipo, y las reuniones que el lobista Barry Bennett, conectado con la Casa Blanca y con cabilderos de la administración republicana, mantuvo en Buenos Aires con dirigentes afines y legisladores presumiblemente aliados, abonaron esa teoría.
Cerca de Caputo -no viajó ayer a Rosario- insistían anoche en que el consultor prefería mantenerse en su rol de asesor sin cargo, pero los dichos de Milei de la semana pasada abrieron una caja de pandora respecto a la decisión que el presidente deberá corroborar en las próximas 72 horas, para ejecutar una vez que reciba los resultados de las elecciones en todo el país.
De confirmarse, antes o después de los resultados, terminaría por configurar la segunda modificación del sistema de toma de decisiones desde que desembarcó en la Casa Rosada. Obligado, por primera vez el año pasado, por la salida de Nicolás Posse, el ex jefe de Gabinete al que Milei le había confiado la administración de la gestión central del gobierno, con injerencia en todas las áreas, incluida la SIDE.

Caído Posse en desgracia, el presidente empoderó extraoficialmente a Caputo y le dio vía libre para avanzar en áreas sensibles como la ex AFIP, la ex AFI, la UIF, las empresas públicas y múltiples organismos de la administración. A partir de esa decisión, el consultor se erigió como un asesor estrella, clave, sin cartera, pero con espalda para acaparar la relación con el Parlamento y buena parte del círculo rojo. En paralelo, Milei reservó para su hermana el poder de veto, y la respaldó en el control de las decisiones políticas y, en especial, las partidarias en todo el país. Por esas gestiones, para las que la secretaria General se valió de Eduardo y Martín Menem, en creciente disputa con Las Fuerzas del Cielo hasta estallar por los aires, el consultor terminó al final por replegarse.
Ese sistema es el que entró en crisis, y el que hasta anoche mantenía expectante, por ejemplo, a Guillermo Francos, el jefe de Gabinete cuyo poder de fuego interno creció y mermó a lo largo del año.
“Guillermo va a esperar y va a escuchar a lo que resuelva Milei el domingo”, resaltaron cerca del ministro coordinador.
Francos también está cansado. La volatilidad del sistema de toma de decisiones lo agotó. Su continuidad, que se puso en duda por un supuesto reemplazo en manos de Caputo, incluye un condimento extra, para nada menor: el jefe de ministros se transformó en el último mes y medio en el principal interlocutor de Mauricio Macri, que considera al funcionario como el más racional del esquema libertario.
En las últimas horas, sin embargo, se coló en el seno de LLA el nombre de otro dirigente que mantiene con Milei y su hermana un vínculo muy estrecho: Diego Valenzuela, el intendente de Tres de Febrero, senador provincial electo, que fue anfitrión del mandatario en la última actividad en la que participó en territorio bonaerense en esta campaña.
Macri ejecutó en los últimos días una serie de movimientos pendulares. Desde que se reunió por segunda vez con Milei, semanas atrás, viajó primero a Madrid con su familia, después a Cumelén, en Villa La Angostura, con su amigo Guillermo Dietrich, y no volvió a comunicarse con el presidente. El jefe del PRO tiene pocas expectativas respecto a la respuesta que Milei podría tener, a partir del lunes, con algunas de las sugerencias de gestión que le recomendó en las dos reuniones que mantuvieron en Olivos. El prudente silencio que exhibió Karina Milei en el segundo encuentro le dejó una mala espina: Macri está convencido que es la hermana presidencial la que termina por convalidar o no las decisiones del jefe de Estado, y que ella no es la más proclive a aceptar esas sugerencias. Si eso se suma el dilema respecto a la continuidad de Francos, el panorama trazado por el jefe del PRO no es el más alentador. Para peor, sus colaboradores están seguros de que se podría avanzar en algunas incorporaciones de dirigentes que estuvieron vinculados al macrismo pero que hace rato responden a las directivas de Balcarce 50.
Consciente de eso, Macri pidió la semana pasada una convocatoria “honesta” para construir una “nueva mayoría en el Parlamento. Y desplegó en estos días una campaña de redes, que combinó con algunas fotos, en la que llamó al electorado a votar por los candidatos del PRO, en particular por Fernando de Andreis, el más cercano de ellos. Su mayor muestra de adhesión violeta fue convocar a votar por “la lista 501 LLA+PRO”, sin mayores detalles.

Milei debe decidir, por lo pronto, los reemplazos de Bullrich, Luis Petri, Manuel Adorni y Cúneo Libarona. También si sigue o no Lisandro Catalán en Interior. Ayer circuló Sebastián Amerio como sucesor del ministro de Justicia, pero trascendió que el funcionario, ligado a Santiago Caputo, prefería seguir en su rol de secretario. Se especuló entonces con Guillermo Montenegro, que aún no había recibido indicaciones. En el caso de Seguridad, Bullrich dijo entre sus íntimos que había hablado con el presidente para que Alejandra Monteoliva, de su riñón, siguiera al frente del ministerio o que tuviera injerencia en la próxima etapa.
Hasta anoche, el rediseño del gobierno se mantenía en estricto hermetismo, bajo resguardo de los hermanos Milei. Aunque más allá de la magnitud de los cambios, que el presidente se ve obligado a implementar por la crisis política que lo atraviesa desde hace meses, y que se agudizó con la derrota del 7S, en el interior del gobierno descuentan que, independientemente del resultado de este domingo, el mandatario tendrá que construir una red de aliados que le de gobernabilidad en el Congreso para defender las reformas que enviará al Parlamento. Fue, en teoría, un pedido especial de Estados Unidos, ligado al fenomenal rescate del programa económico. Anoche, Milei aseveró que este año se enfrentó a un “Congreso destituyente”. Con ese Congreso deberá negociar a partir del próximo lunes.
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POLITICA
El plan para terminar con la Argentina peronista

Nunca lo dirá con esas palabras, pero con el programa que impulsa para la segunda etapa de su mandato Javier Milei se propone desmantelar la Argentina peronista. A diferencia de quienes lo intentaron antes que él, en dictadura o en democracia, el proyecto adquiere hoy un tinte verosímil ante la colosal crisis de liderazgo, identidad y conexión con su entorno social que afecta al movimiento que fue durante décadas el partido del poder.
Es una misión que Milei delegó en negociadores de origen peronista, como Diego Santilli, Martín Menem o Sebastián Pareja. Tienta a gobernadores que agitan en su tierra con la bandera justicialista, pero que al perder toda expectativa de construir una alternativa nacional aceptan el viejo negocio de la nueva era: fondos a cambio de votos en el Congreso y paz social en las provincias.
El primer gran éxito quedó a tiro de obtenerlo en la Cámara de Diputados al acercarse a la primera minoría, que le permitirá dominar las comisiones y controlar el ritmo de la actividad parlamentaria.
Libertad Avanza (LLA) salió de las elecciones de octubre con la certeza de que tendría desde el 10 de diciembre un bloque de 80 legisladores, mientras que Fuerza Patria sumaba 99. El triunfo resultó magnético: en un mes sumó otros 13 diputados provenientes en su mayoría del Pro. En paralelo convenció al gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, de retirar a sus cuatro representantes de la bancada dominada por el kirchnerismo. Ya se habían ido dos representantes del siempre díscolo Alberto Rodríguez Saá. Es un empate en 93, pero que se torcerá en breve.
Al santiagueño Gerardo Zamora, radical kirchnerista de la primera hora, lo tienta la autonomía que le aconseja la Casa Rosada. Maneja 7 diputados y 3 senadores (incluido él mismo), a los que aglutinará en un bloque aparte.
Jalil acordó formar un frente propio con Osvaldo Jaldo, de Tucumán, que en la campaña prometía cortarle la melena al león. La peluquería no es lo suyo, parece. También estará con ellos el salteño Gustavo Sáenz, amigo y excompañero de fórmula de Sergio Massa. Es un dialoguista que puede andar a los abrazos con Santilli y Santiago Caputo, pero no deja de recordarles que los acuerdos se hacen cumpliendo los compromisos. “El poncho no aparece”, es su frase de cabecera para reclamar fondos al Gobierno. El misionero Hugo Passalacqua, delegado del eterno gobernador fantasma Carlos Rovira, podría integrarse a esa alianza que sumaría una veintena de diputados y media decena de senadores.
La otra entente de gobernadores, Provincias Unidas, tambalea antes de inscribirse. Martín Llaryora (peronista de Córdoba), los radicales Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Gustavo Valdés (Corrientes) y Carlos Sadir (Jujuy), más el santacruceño Claudio Vidal (sindicalista independiente) y el chubutense Ignacio Torres (Pro) se unieron pensando en una respuesta sindical al ajuste que propone Milei, pero el tablero invita ahora al juego individual.
El plan de reformas al que se los invita a apoyar incluye una amplia reforma laboral, privatizaciones y reducción drástica del Estado y sus empleados, el pacto comercial que da un acceso privilegiado a Estados Unidos al mercado argentino con mínimos beneficios recíprocos, un alineamiento diplomático férreo con el gobierno de Donald Trump, apertura económica acelerada y un modelo de crecimiento basado en la inversión a gran escala en minería e hidrocarburos.
Las banderas peronistas -soberanía política, justicia social, independencia económica- no tienen quién las alce. La principal oposición quedó grogui después de la derrota electoral de octubre, la tercera consecutiva que sufre en el orden nacional. La consigna “frenar a Milei” quedó como una apelación hueca, diluida en la guerra interna por determinar quién es el culpable del desastre.
Axel Kicillof pasó de creerse destinado a la Presidencia cuando arrasó en septiembre a luchar por la supervivencia después de la sorprendente remontada libertaria en las elecciones del 26 de octubre. El fracaso en aprobar un endeudamiento de 3000 millones de dólares en la Legislatura bonaerense antes del recambio del 10 de diciembre lo pone ante el riesgo de un ajuste durísimo en el Estado provincial.
El sector que defiende a Kicillof –los intendentes-, el massismo y La Cámpora se trenzaron en una discusión inconducente por fondos y cargos que buscaron disimular en el hecho de que le faltaban votos opositores para alcanzar los dos tercios que requiere la aprobación para tomar deuda.
El drama los encuentra extraviados. El kirchnerismo en sus diferentes vertientes ha sido incapaz de mostrar una renovación de ideas y de figuras. Encadenó fracasos electorales y de gestión sin preguntarse cómo interpelar a su base de votantes. Perdió la flexibilidad que caracterizaba al peronismo y jamás encontró una respuesta que no fuera autoindulgente a las denuncias corrupción que minaron su credibilidad. Cristina Kirchner, presa e inhabilitada para competir, se mantiene como la principal referencia nacional del Partido Justicialista, que se ha ido convirtiendo en un sentimiento que apenas da votos.
Kicillof perdió una oportunidad verdadera de construir un liderazgo propio cuando desoyó a quienes le proponían romper con Cristina antes de las elecciones provinciales de septiembre. No quiso afrontar las consecuencias de lo que iba a ser una derrota segura. ¿Decidirá ahora salir del corset kirchnerista, cuando lo aqueja el fantasma de adeudar aguinaldos? Difícil. La única apuesta clara es resistir, con la convicción de que cualquier alternativa a Milei en 2027 será, como él, pro-Estado, progresista, feminista, anclada en los conurbanos. Es decir, la reacción a un hipotético fracaso presidencial.
De momento, los libertarios festejan el espectáculo bonaerense. Milei dio la orden de no asistir en nada a Kicillof. “Que gobierne como pueda”, fue la respuesta que se llevó un intermediario que transmitió a la Casa Rosada el temor a una convulsión social en el conurbano si dejan al gobernador sin recursos.
Milei eligió a Kicillof como némesis. Así como busca sumar a otros kirchneristas sin pedirles explicaciones sobre su estatismo ni sus tendencias feudales –como Zamora-, al bonaerense “no piensa darle ni agua”, como afirma una fuente del círculo de poder libertario. Con él se permite despunta el vicio del insulto cuando lo llama “enano soviético”. A su juicio, obligarlo a ajustarse y señalarlo como responsable de las consecuencias es una forma de la batalla cultural en la que se siente inmerso.
Del mismo modo, aspira a presentar la reforma laboral como un triunfo sobre la “casta de la CGT”. Un grupo de sindicalistas octogenarios, en su mayoría reconvertidos en empresarios exitosos, enfrenta un reto existencial con escaso margen de resistencia. El texto completo de la ley sigue bajo estricto secreto, pero el espíritu ideológico es claro: hacer retroceder el poder sindical y revertir las relaciones de fuerza dentro de las empresas. Los negociadores peronistas de Milei les ofrecen a los jerarcas gremiales el caramelo de no tocarles la caja.
En la Casa Rosada son optimistas en que conseguirán los votos en el Congreso. Santilli, su jefe y chaperón Manuel Adorni y los primos Menem detectaron un clima de acuerdo muy superior al que podrían indicar las declaraciones públicas de los diferentes actores. La política más que nunca se comporta como una discusión de intereses. Un triunfo del individualismo libertario: al peronismo del interior lo tientan con la promesa de inclinar el peso del ajuste sobre el peronismo de Buenos Aires.
El sueño definitivo del mileísmo consiste en acomodar el Congreso de forma tal que le permita renovar jueces y otros cargos institucionales sin negociar con el kirchnerismo sino con quienes se despojan de esas vestiduras. ¿Sería ese el indicio de que la Argentina ingresa en un camino posperonista?
El escenario de esa aventura es el Senado. Hasta allí se movilizó Karina Milei el viernes. Ocupó un palco principal, como una emperatriz, con Santilli a un lado y Adorni al otro. Detrás su mano derecha, Lule Menem, reivindicado en la primera línea de poder después del golpe que significaron para él en la campaña los audios de Diego Spagnuolo en los que se lo acusaba de organizar un sistema de coimas en el área de Discapacidad.
Patricia Bullrich conducirá un bloque de 20 senadores al que espera añadir alguno más. Si todo le sale bien, el kirchnerismo podría pasar de 28 a 23 o al menos partirse en un sinfín de subbloques autónomos. El objetivo de la todavía ministra de Seguridad es manejar la cámara como si la presidiera: el conflicto con Victoria Villarruel está servido, como probó la sesión preparatoria del viernes.
Hace bien el Gobierno si no se confía. Aunque parece mejor provisto que en 2024, el recuerdo de lo que fue la primera ley bases todavía pesa en el entorno íntimo de Milei como una alerta de lo difícil que puede resultar la formación de mayorías cuando se discuten cambios de alto impacto. En la escala de la reforma laboral encallaron Raúl Alfonsín, en 1984, y Fernando de la Rúa, en 2000, por citar solo los ejemplos más notorios.
El éxito de la política debe acompasarse con la situación económica. Milei vivió noviembre en una burbuja de optimismo después de la victoria electoral y con el reaseguro de la promesa de auxilio infinito de su amigo Trump.
Las señales económicas invitan a la cautela. La actividad sufre un estancamiento desde febrero. El Indec reportó un crecimiento interanual en septiembre del 0,5% después de revisar al alza los datos de meses anteriores. Ese ajuste evitó que se declarara oficialmente una recesión (fruto de tres trimestres seguidos de caída). Las autoridades del instituto estadístico tuvieron que publicar un comunicado larguísimo para explicar las razones técnicas de ese cambio y que no se lo compare con las maniobras del Chiqui Tapia para inventarse un campeón con el torneo terminado.
Como sea, la industria y la construcción siguen en caída. Las noticias sobre cierre de fábricas han vuelto a poner el foco sobre los costos sociales del cambio de modelo hacia una economía abierta apalancada en inversiones energéticas y mineras que aportan escasa mano de obra. Todavía no hay señales de recomposición del salario real y en breve empezará a sentirse el efecto de nuevas quitas de subsidios en servicios públicos.
En paralelo se recorta el debate sobre las reservas. Milei está plantado en la idea de no comprar. El ancla cambiaria es clave de su programa de desinflación y no está dispuesto a entregar ese tesoro. Con el Banco Central vacío se ata al humor de los mercados. El cañón de dólares del Tesoro de Estados Unidos ayuda, pero no tanto para que el riesgo país se desplome por debajo de los 600 puntos como pronosticó el Presidente.
Son, aun así, días de una calma impensada. Milei camina solo el ring y por momentos no tiene con quién despuntar el vicio de la pelea. Tapia le dio un poco de juego esta semana con su despliegue impune de negociados, trampas y prepotencia que desató una ola de repudio social.
Como jefe del antikirchnerismo, la única fuerza nacional vigente, Milei necesita ejemplos como el que le ofrece Tapia para generar identidades negativas que se traducen en votos libertarios. Que Cristina Kirchner lo siga desafiando. Que Kicillof, La Cámpora, los intendentes y el massismo se repartan los jirones de la caja bonaerense.
Solo debería prevenir los excesos de confianza. En el sosiego de noviembre, alguien podría pensar que el malestar social que empujó a la categórica derrota electoral bonaerense de septiembre quedó superado por arte de magia dos meses más tarde. Las montañas rusas son así de traicioneras.
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POLITICA
La UOM cerró una paritaria semestral con aumentos porcentuales y sumas fijas que llegarán hasta marzo de 2026

El acuerdo salarial alcanzado este jueves por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), bajo la conducción de Abel Furlán, introduce un esquema de mejoras que se extenderá desde octubre pasado hasta marzo de 2026, con un aumento acumulado del 14 por ciento y sumas no remunerativas que totalizan 160 mil pesos. Este preacuerdo, que excluye siderurgia, abarca a todas las demás áreas de actividad representadas por el sindicato.
La estructura del aumento contempla pagos escalonados: en octubre de 2025, los trabajadores percibirán 35 mil pesos no remunerativos; en noviembre, se sumará un incremento del 4,2 por ciento remunerativo junto a 15 mil pesos no remunerativos; diciembre repetirá la suma no remunerativa de 35 mil pesos; en enero de 2026 se replicará la fórmula de noviembre, con otro 4,2 por ciento remunerativo y 15 mil pesos no remunerativos; febrero aportará 25 mil pesos no remunerativos y, finalmente, en marzo de 2026 se cerrará el acuerdo con 35 mil pesos no remunerativos. De este modo, la suma de los conceptos no remunerativos asciende a 160 mil pesos.
En la reunión celebrada este jueves con las cámaras empresariales del sector, participaron los dirigentes Naldo Brunelli, Enrique Salinas y Rubén Urbano, quienes representaron a la UOM en la negociación.

Según el sindicato, la base de cálculo para el porcentaje de septiembre se fijó en 3,14 por ciento, lo que permitirá que, tras la aplicación de los aumentos acordados, la base para abril de 2026 se sitúe en el 5 por ciento, con una cláusula que garantiza el pago efectivo en ese mes.
El antecedente inmediato de este acuerdo se remonta a junio, cuando se pactó un aumento salarial que, sin embargo, no fue homologado hasta principios de agosto. La demora se debió a la negativa inicial de la Secretaría de Trabajo, encabezada por Julio Cordero, a convalidar las sumas fijas que incluían un porcentaje de cuota solidaria destinado a financiar la obra social del sindicato.
Ese acuerdo incluyó un aumento del 7,6% para el período abril-agosto, en cinco tramos (3,3%, 1,2%, 1,1%, 1% y 1%), además de 5 sumas fijas no remunerativas de $30 mil para abril y $25 mil para cada uno de los meses restantes.

La homologación finalmente firmada por Cordero permitió destrabar el conflicto que mantenía la UOM tras la decisión del Ministerio de Economía de no avalar el acuerdo salarial alcanzado a principios de junio. El motivo fue que superaba la pauta oficial y no tenía la firma de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (CAMIMA), que representa a las pymes del sector.
En esta oportunidad, aún no está clara la postura de CAMIMA ante el flamante acuerdo con la UOM, pero sí lo habrían rubricado la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE), la Cámara Argentina de la Industria del Aluminio y Metales Afines (CAIAMA), la Federación de Cámaras Industriales de Artefactos para el Hogar de la República Argentina (FEDEHOGAR) y la Asociación de Fábricas de Componentes (AFAC).
En junio pasado, cuando la paritaria fue firmada por cinco cámaras del sector, CAMIMA se negó a hacerlo porque, según advirtió en un comunicado de prensa, “hace peligrar en forma real y cierta la economía de las pymes ante la recesión del sector, poniendo además en situación de peligro las fuentes de trabajo”.
POLITICA
Lospennato deja el Congreso y se abre un nuevo foco de tensión entre los primos Macri

La diputada nacional de Pro Silvia Lospennato cerró finalmente la incógnita sobre su futuro político: confirmó que dejará la Cámara baja y asumirá su banca en la Legislatura porteña. Se trata de un nuevo revés para la bancada amarilla en el Congreso Nacional -que sufrirá una nueva fuga hacia La Libertad Avanza (LLA) cuando asuma su reemplazante-, pero también de la posible apertura de un nuevo foco de tensión entre los primos Mauricio y Jorge Macri.
“Estoy muy contenta con mi decisión porque es lo que mejor me representa, para una persona que tiene esa agenda de institucionalidad era antinatural [no asumir]. No me hubiera sentido cómoda no haciendo algo que dije”, explicó Lospennato a . “No solo era una traición a los votantes, sino también una traición a mí misma”.
La diputada nacional había encabezado la lista de Pro para los comicios porteños de mayo, pero, tras la derrota frente al peronismo y los libertarios y la confirmación de la candidatura testimonial de Manuel Adorni, su jura en el parlamento local comenzó a ponerse en duda. Meses más tarde, la salida de ocho legisladores cercanos a la exministra de Seguridad Patricia Bullrich hacia LLA sumó mayor presión para evitar su desembarco en la ciudad en una puja entre Jorge Macri -a quien no le convenía sumar una candidatura testimonial a su experiencia como alcalde y titular del partido local- y su primo Mauricio, cuyo peso parlamentario languidece ante el avance de los mileístas.
Es que el reemplazo de Lospennato en la Cámara baja será la bullrichista Lorena Petrovich, quien ya anticipó que se plegará a la bancada violeta. Así, junto al reciente pase de Alejandro Bongiovanni, el Pro acumulará un total de diez fugas en Diputados. Es un duro golpe -que tras varios meses de idas y vueltas, terminó de confirmarse este fin de semana- al plan del expresidente Mauricio Macri de blindar el bloque que conduce Cristian Ritondo y reconstruir la identidad del partido amarillo alejado del oficialismo nacional.
Si bien no deja de reconocer el perjuicio derivado de su salida hacia la ciudad, la diputada subraya que el anuncio del viernes fue consensuado tanto con el alcalde porteño como con el expresidente. “Yo reconozco el liderazgo de Mauricio, por eso tuvimos conversaciones. A los tres nos dejó conformes la decisión”, sostuvo, aunque aclaró que la intención inicial del exmandatario nacional era que continuara en la Cámara baja.
Además de la nueva fuga parlamentaria, la decisión de Lospennato podría asestarle otro revés al titular de Pro Nacional. Según indicaron distintas fuentes partidarias a , la diputada nacional habría pedido ocupar la presidencia del bloque amarillo en el parlamento local. Se trata de un cargo que hoy ocupa su compañero de lista Darío Nieto, principal espada legislativa del expresidente en la ciudad, que podría terminar desplazado en la sesión preparatoria prevista para el 9 de diciembre.
“No sé finalmente qué se decidirá. Entendemos que es una opción que se baraja. No obstante, Darío Nieto viene haciendo un gran trabajo en ese rol, no vemos causal para que se lo remueva”, indicó una fuente de Pro a este medio. “Fue gracias a él, Paola Michielotto y Matías López que la Ciudad logró aprobar la ley de presupuesto”. La ley de leyes porteña 2026 se sancionó el jueves pasado, tras varios traspiés que hicieron peligrar la sesión y una ardua negociación con LLA.
En el entorno de Jorge Macri niegan que Lospennato haya solicitado alguna posición de autoridad como moneda de cambio para dejar el Congreso Nacional. “No hubo condiciones”, afirmaron a antes de que se confirmara su asunción. La legisladora electa también desmintió haber pedido la presidencia del bloque, pero aseguró que está a disposición del alcalde con quien tiene “buena sintonía”. “Yo voy a respetar la voluntad del jefe de Gobierno y estoy a su disposición si me elige para ocupar ese rol”, dijo ante la consulta de .
De todos modos, la elección final de las autoridades quedará en manos de los propios integrantes del bloque y la balanza podría terminar de inclinarse a favor de Nieto. Según estimó una fuente parlamentaria, la postulación de Lospennato podría enfrentar el rechazo de dos legisladores cercanos a Ritondo, con quien la diputada protagonizó una fuerte discusión en el recinto durante el tratamiento de los vetos presidenciales a las leyes de emergencia pediátrica y financiamiento universitario. La legisladora electa se había desmarcado de su bloque para votar en contra de la administración de Javier Milei.
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