POLITICA
Las dificultades del Gobierno para capitalizar el viaje a EEUU en medio del caso Adorni y el dato de inflación

El Gobierno insiste en sabotearse. Una y otra vez. Desmerece sus logros, que son muchos. Y le da letra a la oposición, que le agradece los errores. La gira norteamericana fue muy provechosa pero opacada por la pelea con la industria y por las denuncias contra Manuel Adorni. La visita a Chile y a España. El presidente Javier Milei se luce y se siento cómodo en el exterior. Pero no logra sacarle todo el jugo.
Sin embargo, lo que genera más preocupación, incluso en filas del oficialismo, no son esos tropiezos, sino la dinámica de la inflación, que el Gobierno está urgido de frenar rápidamente.
Esta semana, la administración de Milei volvió a quedar envuelta en controversias que, según distintas lecturas dentro del propio oficialismo, terminan opacando avances que la gestión exhibe en otros frentes.
Fueron una serie de episodios políticos y comunicacionales que se combinaron con el dato de inflación de febrero —que volvió a marcar 2,9%— y reabrieron interrogantes sobre la estrategia del Ejecutivo en un momento de alta exposición internacional del Presidente.
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La semana comenzó con un fuerte despliegue del mandatario en el exterior. Participó en Miami de una reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le reiteró su alineamiento geopolítico con Washington y con Israel, Trump lo retribuyó con elogios públicos frente a otros mandatarios latinoamericanos. También fue protagonista de la Argentina Week en Nueva York, participó del juramento de José Antonio Kast en Chile y este viernes se convirtió en el principal expositor del cierre del Foro Económico de Madrid.
Lo que podía haber sido una semana perfecta, marcada por esa altísima visibilidad internacional, terminó empañada por decisiones políticas y comunicacionales que generaron ruido tanto dentro del Gobierno como entre actores económicos.
Uno de los episodios que más comentarios despertó fue el discurso que Milei pronunció ante inversores en Estados Unidos. Allí dedicó varios párrafos a cuestionar a los empresarios Paolo Rocca, del grupo Techint, y Javier Madanes Quintanilla, de Fate. Aun cuando Milei pudiera estar en lo cierto, le faltaron matices. La crítica sorprendió en ámbitos industriales. Rocca lidera la principal multinacional de origen argentino y el grupo Techint opera en 27 países. No se puede decir que no esté acostumbrado a competir.
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En la Unión Industrial Argentina surgieron dudas tras ese planteo presidencial. “Si eso le pasa a Rocca, nosotros podríamos tener peor suerte”, comentaban en el sector empresario. El mensaje del Presidente estaba orientado, según algunas interpretaciones, al consumo interno. Otros, mejor predispuestos, quieren creer que Milei exageró para demostrar que su decisión de apoyar el libre mercado no tiene vuelta atrás. Pero quedaron interrogantes y dudas entre potenciales inversores que seguían la presentación.
Otro foco de conflicto surgió alrededor del vocero presidencial, Manuel Adorni. La polémica comenzó cuando trascendió que su esposa había subido al avión presidencial y que ambos habían viajado a Punta del Este en un avión privado.
La reacción inicial del funcionario no ayudó a desactivar la controversia. En su defensa pública sostuvo que había ido “a deslomarse”, una frase que fue cuestionada por su falta de empatía en un contexto social complejo. En lugar de calmar la situación, Adorni apuntó contra el periodismo por difundir las imágenes.
Dentro del propio oficialismo señalan, sin embargo, que las fotografías no surgieron de fuera del Gobierno sino de algún sector interno. Llegó luego el intento de hacer control de daños: Karina Milei, el Presidente y varios ministros salieron a respaldar al vocero y su honestidad. Pero el episodio ya había instalado un flanco incómodo para una administración que busca sostener un discurso centrado hacer recortes, en la austeridad y en el esfuerzo por ordenar la macroeconomía.
La vicepresidenta Victoria Villarruel también aprovechó el contexto para marcar diferencias y cuestionar aspectos de la gestión, en un nuevo capítulo de la tensión política dentro del oficialismo. Pero, como había dicho Adorni, son mensajes que parecen llegar desde fuera del gobierno. En Balcarce 50 imaginan que construye con el peronismo para dañar a Milei y sacarle unos pocos puntos esenciales para ganar en 2027 en primera vuelta.
En paralelo, el Gobierno enfrentó el caso judicial que involucra al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia. En este punto, el manejo oficial fue evaluado dentro del Ejecutivo como más ordenado.
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El presidente Milei y el ministro de Justicia, Juan Mahiques, insistieron públicamente en que Tapia no es amigo del Gobierno y que deberá responder ante la Justicia por los hechos investigados. Cuando el juez Diego Amarante lo indagó, el titular de la AFA optó por no declarar y presentó un escrito en el que acusó a ARCA de perseguir a la asociación. Hizo lo que indica el manual para los casos de figuras públicas sospechadas. Decir que es inocente y que fuerzas oscuras lo persiguen.
Pero la mayor tensión política se produjo fuera del juzgado. Un día antes, el abogado Gregorio Dalbón —defensor de la expresidenta Cristina Kirchner— afirmó públicamente que la causa era política y que podía resolverse hablando con Karina Milei.
La declaración fue interpretada como “un dardo envenenado” desde el kirchnerismo hacia el Gobierno. La secretaria general de la Presidencia, rápida de reflejos, se desmarcó y respondió que Tapia no tenía que arreglar nada con ella y que debía someterse a la Justicia.
La inflación, el frente que más preocupa

Aun así, dentro del oficialismo consideran que el frente más delicado no está en esos episodios políticos sino en la evolución de la inflación.
El índice de febrero volvió a ubicarse en 2,9%, el mismo nivel que en enero. Y no desciende desde mayo de 2025.
Existen varias explicaciones para esa resistencia a la baja. Entre ellas se mencionan la cantidad de pesos en circulación; el proceso de recomposición de precios relativos —según la visión del ministro Luis Caputo— y el traslado a precios de la suba del dólar que tuvo lugar el año último, antes de las elecciones.
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Pero en el Gobierno reconocen que el desafío principal es hacia adelante. Un índice que se mantiene cerca de 3% mensual abre tres riesgos.
El primero es que la sociedad empiece a percibir que ese nivel de inflación llegó para quedarse y,más aún, en un momento en que los salarios se sienten atrasados. Eso pegaría en el principal activo del Gobierno, haber tranquilizado los precios de las góndolas.
El segundo es que reaparezcan remarcaciones preventivas “por las dudas”, algo habitual en la economía argentina. Aunque no siempre se trate de una especulación, porque sigue habiendo inflación de costos y la actualización de las tarifas también impacta en la ecuación de esas firmas.
Y el tercero es que los sindicatos se nieguen a cerrar paritarias en torno al 1% o 2% mensual, como pretende el Ejecutivo.
Dentro del propio oficialismo advierten que la coherencia entre el discurso político y la práctica es clave. Y, esta semana, esa coherencia se resquebrajó. Sin embargo, admiten, que el principal activo del Gobierno sigue siendo la reducción de la inflación. Algo que incluso se complica por la dinámica internacional de la guerra y el aumento del petróleo, los seguros marítimos, los fletes y las naftas. Recuperar esa tendencia descendente de la inflación es, hoy, el eje central de la estrategia económica y política de la administración Milei.
Javier Milei, La Libertad Avanza
POLITICA
El discurso del oficialismo, dañado por cuenta propia y con prueba económica en continuado

Las redes sociales -y en especial X- terminaron de convencer al Gobierno de la necesidad de enfrentar públicamente aquello que había intentado bajar a la categoría de “no tema”: la inclusión de la esposa de Manuel Adorni en el vuelo oficial a Nueva York. El hecho en sí mismo fue potenciado además por la frase que el jefe de Gabinete eligió y luego consideró desafortunada para calificar su papel en este viaje: “La palabra no debió ser deslomarse”, dijo. En las filas violetas reinó el malestar por la repercusión creciente. Pero el enojo apuntó a los medios, un ejercicio repetido como reflejo básico, aunque en rigor impactaba el efecto negativo en el terreno que consideraban propio.
El hecho, como cuestión de fondo y por el oleaje, terminó de correr el foco de la Argentina Week que, de arranque, Javier Milei había girado hacia el frente local con una nueva carga sobre el empresariado industrial. Finalmente, el remate de la movida neoyorquina quedó a cargo de Luis Caputo. Con todo, el ministro debió lidiar con el último IPC y, en ese terreno, orillar la contradicción entre dar por superado el “pasado” político -como atracción para inversionistas – y atribuir la persistencia inflacionaria a un “ataque” también político que remitió a la etapa electoral, seis meses atrás.
El impacto del episodio Adorni en el círculo de Olivos puede ser medido por las reacciones. Primero fue un intento de minimizarlo -aquello del “no tema”- después y en la misma línea sobrevino en las redes la reducción forzada a una cuestión de costo -retomada por el Presidente- y por último, una alineada salida de funcionarios en respaldo del jefe de Gabinete. Eso mismo expuso la magnitud del problema para el Gobierno, al menos en el análisis de posibles consecuencias y control de daños.
El “apoyo incondicional” a Adorni mostró en primera línea al Presidente y a Karina Milei, un dato en sí mismo por su espacio de poder ampliado y porque no abunda en mensajes públicos. Después siguieron los ministros. Pero la cuestión no fue agotada por la respuesta orgánica de los integrantes del Gobierno. Eso pareció además un nuevo gesto en clima de interna, alterada por otro capítulo con los mismos protagonistas.
Hacia afuera, la actividad en las redes apuntó básicamente a calificar el hecho del viaje como un dato menor. La línea argumental fue casi única: insistir con que no hubo costo adicional por la inclusión de la esposa del funcionario como pasajera. Milei incluso hizo una referencia al concepto de “costo marginal”. En rigor, algo inaplicable para el caso. Y sobre todo, porque el problema grave no sería el costo -por lo demás, con más o menos pasajeros, se utilizan recursos estatales- sino el hecho de traspasar límites entre las tareas que impone el cargo y el aprovechamiento personal.
Las críticas más ácidas apuntaron a asimilar el hecho con la condición de “casta”. Los cuestionamientos resultaron patéticos cuando surgieron de filas kirchneristas y eso mismo fue explotado en las réplicas de tuiteros violetas. Está claro que el ruido no invalida el señalamiento de fondo.
La inquietud en filas oficialistas no es provocada sólo por el costo que podría tener en lo inmediato, sino también por la especulación sobre sus estribaciones de más largo plazo. Adorni expresa sin vueltas el juego de Karina Milei y figura en las hipótesis para el 2027 como posible candidato porteño. Ese lugar como “karinista” alimentó sospechas sobre la utilización doméstica del episodio. Y más aún, cuando creció el tema del viaje privado del funcionario y su familia a Punta del Este. La circulación de un video sobre la partida en el aeropuerto de San Fernando le agregó un ingrediente mayor y reavivó la tensión con Santiago Caputo.

En conjunto, un daño con motor propio y fuera de cálculo. En una semana imaginada con dominio de la Argentina Week y la actividad de Milei lejos de Buenos Aires -estuvo en el recambio presidencial de Chile y este sábado será orador en Madrid-, la agenda también anotaba la difusión del IPC de febrero. El dato de la inflación estuvo algo por encima de algunas estimaciones y resultó igual al de enero: 2,9%. Una cifra preocupante en sí misma, también por los desagregados y la lectura más amplia.
El registro del Indec indica que ya son nueve los meses sin retroceso del promedio de inflación. Con un agregado: desde septiembre se mantiene por encima de los 2 puntos porcentuales. En las cifras por rubro, se destacan dos por encima de la marca general: viviendas y servicios (tarifas) con 6,8% y alimentos y bebidas con 3,3%. Las estadísticas, por supuesto, tienen traducción social, y política. En la mayoría de las encuestas, el capítulo de preocupaciones sociales expone a la cabeza temas relacionados con la situación económica: especialmente, inflación y empleo.
El ministro Caputo habló a la vuelta de Estados Unidos sobre el resultado de los días dedicados a la búsqueda de inversiones. Y eso naturalmente se mezcló en una entrevista con el dato oficial de la inflación de febrero. Así, se cruzaron en el discurso su énfasis en describir un escenario optimista para atraer inversiones y la descarga de responsabilidades fuera de la gestión para explicar la tendencia inflacionaria.
El jefe de Economía destacó la actividad en Nueva York y calificó como “fenomenal” el clima de inversiones para el país. En esa línea, por supuesto, no cabrían referencias negativas sobre riesgos políticos. “El pasado quedó atrás”, dijo, en obvia referencia al kirchnerismo. En cambio, según su exposición, los índices preocupantes de inflación serían consecuencia de factores políticos de arrastre.
Lo expuso de este modo: se trataría de estribaciones del “ataque político” del año pasado, más precisamente de la etapa electoral. En otras palabras, apuntó al clima de derrota de LLA en las elecciones bonaerenses de principios de septiembre. Pasaron desde entonces seis meses. Y en ese lapso, se sucedieron el éxito violeta de octubre y la sanción de los principales proyectos impulsados por el Gobierno en sesiones extraordinarias, como resultado de acuerdos políticos.
El discurso es parte del juego, no necesariamente reflejo de la realidad.
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POLITICA
BOMBAZO – Guerra abierta: Feinmann y Rossi contraatacan tras la denuncia de Victoria Villarruel

Los periodistas Eduardo Feinmann y Pablo Rossi se burlaron de la presentación judicial de la vicepresidenta, que pide hasta 8 años de prisión. «Es una cucarda que nos envíe a la cárcel», lanzaron en un pase cargado de ironía.
Buenos Aires, 14 de marzo de 2026 – Lo que comenzó como un análisis político en la pantalla de LN+ derivó en un conflicto judicial sin precedentes entre la Casa Rosada —vía el Senado— y el periodismo. Victoria Villarruel denunció formalmente a Eduardo Feinmann y Pablo Rossi, acusándolos de afectar su honor y de participar en supuestas maniobras desestabilizadoras.
La respuesta de los conductores no se hizo esperar. En su habitual «pase» televisivo, transformaron la gravedad de una denuncia penal en un ácido sketch donde se autodenominaron «los reos».
El origen del conflicto: «Victoria Pírrica» y el análisis político
La denuncia de la vicepresidenta apunta a expresiones de Rossi y Feinmann sobre la sesión preparatoria del Senado. Según el escrito judicial, los periodistas habrían sugerido que Villarruel pactó con la UCR para quedarse con cargos, calificando el movimiento como un «golpe político» contra Javier y Karina Milei [03:57].
Uno de los puntos más insólitos de la denuncia es la mención al término «Victoria Pírrica», utilizado por Rossi. «El abogado que la asiste parece que faltó a algunas materias; una victoria pírrica es aquella que termina pareciéndose a una derrota. No tiene nada que ver con su nombre», disparó Rossi con ironía [05:41].
La justicia federal le da la espalda a la Vicepresidenta
A pesar del impacto mediático, la denuncia parece tener las piernas cortas en los tribunales. Según informaron los propios periodistas, el fiscal Carlos Rívolo ya dictaminó la inexistencia de delito en cuanto a la acusación por «atentado contra el orden público» [10:21].
- Libertad de expresión: El dictamen fiscal subraya que los hechos analizados son de «interés público» y que el derecho penal debe aplicarse de forma restrictiva ante la libertad de prensa [14:04].
- Acción privada: La fiscalía desestimó el impulso penal, sugiriendo que, si la vicepresidenta se siente injuriada, debería iniciar una querella civil por daños y perjuicios, algo que Feinmann aceptó como un desafío: «Vamos a la justicia civil, a ver quién pone plata del bolsillo» [12:45].
«Campanita» y los 26 «Ravioles»: La contraofensiva de Feinmann
Lejos de retroceder, Feinmann redobló la apuesta revelando lo que llamó la «estructura ministerial» de recursos humanos que Villarruel habría montado en el Senado. El periodista leyó una resolución con 26 cargos jerárquicos (o «ravioles») creados bajo su gestión [23:33].
»Ustedes venían a destruir la casta y montaron un ministerio para 72 senadores», fustigó Feinmann, quien también cuestionó por qué la vicepresidenta no deroga la resolución que engancha los sueldos de los senadores a las paritarias, lo que permitió que sus dietas treparan a cifras millonarias [19:10].
¿Candidatura en peligro?
El cierre del programa dejó una advertencia política. Para Feinmann, esta actitud de Villarruel contra la prensa es «peligrosísima» de cara a sus ambiciones presidenciales. «Si con este mínimo poder ataca así la libertad de prensa, no me quiero imaginar lo que sería siendo Presidenta», concluyó [16:39].
POLITICA
Javier Milei y sus medidas, EN VIVO: tras reunirse con el líder de Vox en España, el Presidente habla hoy en el Madrid Economic Forum

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