POLITICA
“Le gatillaron a Cristina”: hechos, recuerdos y la causa judicial, a tres años del intento de magnicidio

“Le gatillaron a Cristina”. Así, en un mensaje seco y dramático, Máximo Kirchner, diputado nacional e hijo de la entonces vicepresidenta, le comunicó a Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes y parte del círculo más íntimo de Cristina Fernández de Kirchner, el hecho que marcaría un punto de quiebre en la política argentina. Era la noche del 1° de septiembre de 2022, minutos después de que la calle Juncal y Uruguay —epicentro de la recargada agenda pública de CFK y de su liturgia diaria con la militancia— se convirtiera en el escenario de un intento de magnicidio que no terminó en tragedia por milagro o casualidad.
Mendoza, quien esa tarde había pasado por el Senado tras su tarea como jefa comunal y había saludado brevemente a la vicepresidenta antes de ir a cenar con amigos, recibió el mensaje de Máximo con incredulidad, tratando aún de asimilar el alcance de lo ocurrido. “No entendía qué había pasado hasta que vi, a los minutos, las imágenes de cuando ella estaba entrando y, gracias a Dios y a la Virgen y a todos los que la protegieron, esa bala no salió y está con nosotros”, reconstruye tres años después, todavía conmovida por el impacto de aquel instante.
Recuerda que el clima de la jornada ya era tenso. Había pasado poco tiempo desde los piedrazos al despacho de Cristina en el Senado y de escenas dantescas, como el grupo que arrojó objetos prendidos fuego a la Casa Rosada. El jueves 1° de septiembre se había destacado en la agenda política por la firma de un acuerdo entre YPF, Petronas y el Gobierno Nacional en el CCK para avanzar con una nueva planta de GNL en Argentina, acto del que Mendoza participó antes de cruzarse de nuevo con Cristina para hablar sobre políticas energéticas y proyectos de soberanía. “Charlamos sobre lo que significaba el acuerdo, del gasoducto Néstor Kirchner, de la necesidad de tener más soberanía energética. Ella estaba muy enfocada en eso. Ya se venían viviendo días violentos, un clima de incitación al odio y la violencia, particularmente con Cristina, y también contra nosotros: los medios hegemónicos, ciertos periodistas y la embestida del partido judicial”, evocó Mendoza.

Ese clima de hostilidad lucía cotidiano. Grupos desconocidos que agredían a diputados saliendo del Congreso. Durante semanas, los alrededores del edificio de Juncal y Uruguay habían sido escenario de vigilias constantes, manifestaciones de apoyo pero también de señales crecientes de tensión política y policial. Cada noche, la rutina se repetía: Cristina llegaba, saludaba, firmaba libros, sacaba fotos y agradecía a los militantes que, con flores y banderas, se acercaban para abrazarla tras las cámaras, micros y móviles que transformaban la escena en un set inesperado de la política actual.
Así, alrededor de las 20:49 de aquel jueves, Cristina Fernández de Kirchner descendió de su auto oficial en la esquina de Juncal y Uruguay. Caminó rodeada de simpatizantes y custodia, firmó ejemplares de su libro Sinceramente, posó para fotos y mantuvo breves intercambios con la multitud. Quien haya mirado las imágenes esa noche —o alguna de las miles de veces en televisión durante los días siguientes— habrá visto cómo, a las 20:52, un hombre logró abrirse paso entre la segunda fila de la multitud. Con determinación nerviosa, sacó una pistola Bersa, apuntó contra la cabeza de la vicepresidenta a centímetros de distancia y gatilló. El ruido seco del disparo —o, mejor dicho, de un disparo que nunca fue— no se transformó en sangre ni en muerte.

El agresor, Fernando Sabag Montiel, fue reducido entre empujones y gritos por la propia multitud y la custodia federal completó el resguardo un instante después. Cristina se agachó, y aunque no terminó de comprender de inmediato la cercanía del arma, continuó algunos pasos más entre la gente antes de ingresar al edificio, como si la gravedad del acto estuviera suspendida en una neblina emocional y política imposible de descifrar al instante. “Cuando subí y la vi esa noche, llevaba un tapado celeste, largo, que Cristina siempre comentaba. Me dijo: ‘Ay, Mayra, que nos vimos esta tarde’. Y cuando la vi, no sabía si explotar de angustia y emoción o calmarme. Le dije: ‘Cristina, gracias a Dios que estás acá’. Ella me respondió que no se dio cuenta, que no vio lo que pasó, y después vio las imágenes. Ella estaba tranquila, sorprendida”.
La escena se repitió cuadro por cuadro en los noticieros durante horas y días. El pánico y la perplejidad se adueñaron de los presentes. La vicepresidenta no ofreció declaraciones esa noche; quienes salieron a hablar, primero en voz baja y luego a micrófono abierto, fueron sus allegados, funcionarios y legisladores aliados. Mendoza, que corrió al departamento de Juncal y Uruguay junto a diputados y referentes kirchneristas, reconstruye esa secuencia como un momento de shock absoluto: “Nos saludamos con compañeros, nos abrazábamos sin saber si celebrar que estaba viva o lamentar lo que habían intentado hacer, porque ya se había traspasado el nivel de violencia de intentar matarla”. Arriba estaban Máximo Kirchner, Eduardo Wado De Pedro, María Luz Alonso, personal de custodia, secretarios. Todos juntos intentaban comprender fragmentos de información, escuchar los relatos de quienes estuvieron en la vereda y confirmar el estado de la vicepresidenta en medio de pericias de la Policía Federal y actualizaciones constantes que llegaban desde la calle y de los medios.
El dato judicial tardó solo unas horas en confirmarse: el arma que portaba Sabag Montiel —una Bersa .32 con cargador lleno— estaba apta para disparar pero no tenía la munición en la recámara. “Fue un momento tremendo, angustiante. El solo hecho de pensar que podría haber sucedido era algo que me nublaba. Y al día de hoy lo pienso y me nubla”, confiesa Mendoza.
El ambiente ya era denso. No se trataba de un acto aislado. Apenas unos meses antes, el despacho de Cristina en el Senado había recibido piedrazos y amenazas, y la hostilidad mediática y judicial no hacía más que aumentar. “Veníamos de días previos de reunir vecinos, compañeros, gente que se acercaba a su departamento, acompañándola por la embestida del partido judicial. No hay Estado de Derecho para Cristina, porque es la única que no transa ni se pone de rodillas. Lo dijo más de una vez, no va a ser mascota del poder”, subraya Mendoza.
Mientras la esquina mutaba de vigilia a bunker —con camionetas, vallas y móviles policiales cubriendo varias cuadras, drones sobrevolando y periodistas buscando declaraciones—, la noticia se propagaba a velocidad de rumor por toda la política argentina. No solo el país hablaba de un atentado: redes internacionales y agencias de prensa reforzaban la gravedad de lo ocurrido, preguntándose si había fallado el arma, el tirador o la bala. Los primeros peritajes indicaron que Sabag Montiel no había ubicado el proyectil en la recámara, aunque el arma podía disparar. Se sucedieron las preguntas y dudas técnicas sobre el protocolo de seguridad y el accionar de la custodia, que derivaron en relevos y sanciones una semana más tarde.
Cerca de la medianoche, el presidente Alberto Fernández habló por cadena nacional para condenar el hecho, al que describió como “el más grave desde el retorno de la democracia”, y declarar feriado nacional para el viernes siguiente, en busca de un corte abrupto al clima social y de la posibilidad de una movilización masiva de repudio sin concurrencia laboral obligatoria. La multitud ya preparaba la movilización.
Al llegar el 2 de septiembre, el país entero se despertó cruzado por un vértigo soterrado. Equipos técnicos descargaron videos, ubicaron testigos, preservaron celulares. La pista personal de Sabag Montiel se hizo obvia: redes, auto, recorridos previos por la zona. La custodia fue investigada por la falla en el cordón de seguridad. Por la tarde, la Plaza de Mayo y muchas otras plazas del país se poblaron de militantes, familias, partidos y organizaciones sociales bajo un mismo lema: “La democracia no se toca”. Ese día, el presidente Fernández se acercó al departamento de Cristina alrededor de las 14, permaneció tres cuartos de hora y se retiró sin declaraciones públicas; la charla, según relataron testigos, giró en torno al clima de odio que se había instalado y el cauce institucional que podría tomar la crisis.
Desde esa madrugada, Mendoza trabajó en paralelo desde lo territorial y lo institucional. “Hablaba con delegados de la UOM, con Andrés Larroque, con Leopoldo Moreau. Sabíamos que había que hacer una gran movilización, un hecho político contundente porque lo que había sucedido superaba cualquier límite. Al mismo tiempo, hice una conferencia de prensa con todos los bloques del Concejo Deliberante de Quilmes, donde participaron desde el PRO hasta los radicales; fue la primera conferencia de prensa de todo el arco político, y también de opositores, repudiando lo que había vivido Cristina y el intento de asesinato. Después vinieron otras, pero nosotros lo hicimos el 2 de septiembre a la mañana”. Mendoza y otros intendentes peronistas realizaron el trayecto a pie desde Quilmes a Plaza de Mayo, sumándose a la multitud para abrazar en la calle la resistencia democrática.
La reacción de la dirigencia política —coinciden quienes la vivieron— tuvo un tinte inédito de unidad y de repudio transversal. Una de las excepciones fue el entonces diputado Javier Milei, hoy presidente. A pesar de diferencias históricas, la amenaza sobre Cristina Kirchner fue leída como un golpe a la institucionalidad y a la estabilidad del país. El estar en la calle, para muchos, fue la respuesta. Tres años después, Mayra Mendoza relaciona ese hecho criminal con la condena actual que cumple en su nueva casa, en San José 1111. “Antes y después, el pueblo argentino estuvo para evitar una humillación. Nadie puede naturalizar ni aceptar que alguien esté presa por razones políticas”, afirma Mendoza, quien en todos estos meses insistió en el carácter de “prisión política” de las causas judiciales contra la ex presidenta.

La investigación del atentado
Pero volviendo al 1° de septiembre y sus consecuencias. La investigación judicial tomó velocidad y dirección concreta. Tras la detención de Sabag Montiel se sumaron rápidamente nombres a la causa: Brenda Uliarte, pareja del atacante, fue arrestada el 4 de septiembre en la estación Palermo, señalada —luego de analizar geolocalizaciones y chats— como organizadora y partícipe necesaria. El 14 de septiembre se incorporó a la investigación Nicolás Carrizo, apodado como “el jefe de los copitos”, acusado de liderar la pequeña banda que acechó la zona en los días previos. La instrucción judicial, bajo la jueza María Eugenia Capuchetti y el fiscal Carlos Rívolo, construyó entonces la acusación formal: tentativa de homicidio doblemente calificado, planificación previa y participación necesaria.
El minuto a minuto judicial y policial estuvo atravesado por la polémica. Uno de los puntos más críticos fue el manejo del celular de Sabag Montiel, peritado en el juzgado y parcialmente inutilizado por manipulación incorrecta. Los letrados de Cristina Kirchner, Marcos Aldazábal y José Manuel Ubeira, señalaron en el alegato que “en 24 horas se arruinó la prueba más importante”, pues el equipo fue hallado encendido y con mensaje de fallo de memoria. Pese a las dificultades técnicas, se lograron recuperar imágenes de Sabag Montiel y Uliarte con el arma y también material de explotación sexual infantil, por el que el atacante recibió una condena adicional.
La causa fue elevada a juicio en 2023. Durante el trámite oral, Sabag Montiel declaró: “Yo la quería matar a Cristina y Brenda Uliarte quería que muera”, mientras la fiscalía calificaba el atentado como “un acto de justicia” en boca del propio atacante. El tribunal oral federal, compuesto por los jueces Sabrina Namer, Adrián Grünberg e Ignacio Fornari, recibió los alegatos de la querella, que pidió quince años de prisión para Sabag Montiel y Uliarte, mientras solicitaba la absolución de Carrizo, quien recuperó la libertad hace dos semanas. Esta exposición incluyó la dimensión política y simbólica del atentado, relanzando el debate sobre la “construcción de una cultura de odio” y las críticas a los medios y sectores políticos en la escalada de violencia. El tribunal quedó a semanas del veredicto.
En paralelo, la investigación buscó trazar líneas hacia posibles instigadores. El foco cayó especialmente sobre el grupo Revolución Federal y sobre el episodio conocido como “Casablanca”, con supuestas declaraciones del diputado opositor Gerardo Milman días antes del atentado. Ninguna de esas pistas logró transformarse en imputaciones firmes por autoría intelectual, aunque permanecen abiertas en la opinión pública y en la polarización política argentina como símbolo de una grieta cada vez más aguda.
La densidad del atentado, para Mendoza y el kirchnerismo, atraviesa toda la vida institucional. “No hay Estado de derecho para Cristina porque es la única que se mantuvo de pie frente al poder real, la única que no se arrodilla”, sostiene la intendenta. “Cristina está con nosotros y vamos a seguir dando pelea. No se puede naturalizar la violencia ni resignarse a la injusticia”.
El proceso colectivo de resiliencia se sostuvo, también, en la fe de quienes creen que existió una protección que evitó la tragedia. “Gracias a Dios, yo soy creyente, a la Virgen y a Néstor que nos cuida, Cristina está con nosotros”, concluye Mendoza, dejando ver la fragilidad y la fortaleza que atraviesa a todo un sector de la política argentina desde aquella noche.
A medida que avanzaron los meses, la escena de Juncal y Uruguay —el auto llegando a las 20:49, el metal rozando la piel a las 20:52, los segundos de vértigo y la reacción colectiva— se asentó como una de las postales definitivas de la democracia moderna. El drama y la dignidad, la improvisación y el reflejo social de resistencia, la organización improvisada en la calle y el debate institucional en Tribunales componen un mosaico que, lejos de cerrarse, sigue abierto mientras la sociedad discute hasta dónde pueden llegar el odio, la impunidad o la protección del sistema democrático en tiempos de crisis permanente.


Hoy, el expediente judicial por el intento de magnicidio sobre Cristina Fernández de Kirchner, la trama de la banda de los copitos y las discusiones sobre instigadores y fallas de seguridad siguen sin respuesta definitiva. Y, sin embargo, el sentido histórico y político de lo ocurrido aquella noche —cuando la política argentina sintió el filo de lo inimaginable y la movilización social cortó el clima del espanto— permanece como una advertencia y como un mandato: la democracia, por más golpeada, no se debe tocar.
Mendoza lo dice con palabras simples y firmes: “La memoria de ese día es mandato para cada jornada: no naturalizar la violencia, no callar ante la injusticia y seguir luchando por la libertad y dignidad de quien es para muchos la mayor exponente del peronismo. Cristina está con nosotros y es nuestra responsabilidad sostener eso”. La foto de Juncal y Uruguay, ese cañón negro que nunca disparó, sigue siendo recordatorio y promesa para un país que busca no perderse en el abismo.
POLITICA
Qué dijo un experto en lenguaje no verbal tras el discurso de Javier Milei en el Congreso

El presidente de la Nación, Javier Milei, inauguró este domingo el 144° período de sesiones ordinarias ante la Asamblea Legislativa. El titular del Poder Ejecutivo brindó un mensaje sobre el balance de su gestión y el rumbo de las políticas públicas frente a los representantes del Congreso Nacional. El análisis del lenguaje no verbal del mandatario durante su mensaje permitió identificar patrones de conducta.
Daniel Zazzini, especialista en comunicación, determinó que el mandatario exhibió un estado de comodidad y autenticidad durante su intervención parlamentaria. El analista explicó a que el jefe de Estado luce habituado al escenario político actual.
Según su visión, la figura presidencial abandonó la rigidez inicial para mostrarse más preparado para la dinámica legislativa. El perito concluyó que el presidente se siente cómodo en la política, lo cual marcó una diferencia respecto a presentaciones previas. Zazzini aseguró: “Desde el ingreso se vio un Milei auténtico, pero mucho más relajado”.
La relación con la vicepresidente, Victoria Villarruel, ocupó un lugar central en las observaciones del perito. Zazzini detectó una frialdad evidente entre ambos desde el inicio del acto. El experto observó: “No cruzaron ni palabras, una mirada”. La sonrisa persistente de la titular del Senado funcionó como un mecanismo para regular la incomodidad o el estrés del momento.
La conducta de la funcionaria dentro del cuadro televisivo resultó significativa para el análisis. Zazzini remarcó que Villarruel utilizó su teléfono móvil en diversos tramos del evento. Esta acción representa una falla de protocolo y una señal de desacuerdo.
A su vez, subrayó: “Protocolarmente es incorrecto y sabiendo que ella está dentro del cuadro en la transmisión por televisión, es una muestra más de desacuerdo y de molestia”.
El comportamiento del presidente en el estrado mostró puntos de contacto con figuras internacionales. El especialista comparó la oratoria y las estructuras de argumentación del libertario con las que utiliza el presidente de Estados Unidos. Milei empleó tácticas específicas para desarmar las críticas de los sectores opositores.
El perito señaló: “Usó varias técnicas de oratoria y de argumentación, que también usa Donald Trump“. El uso de la argumentación buscó el control del auditorio mediante una presencia física segura y un tono de voz firme. Además, advirtió que el mandatario recurrió a métodos para invalidar a sus detractores de forma inmediata.

El contacto visual directo con los bloques contrarios sirvió para reafirmar su autoridad. El mandatario fijó la vista en sus adversarios cuando mencionó su victoria electoral. Esta acción buscó proyectar seguridad y autoridad para debilitar ataques futuros.
Zazzini subrayó que el titular del Ejecutivo evitó las actitudes defensivas ante los reclamos del recinto. Milei optó por descalificar a sus oponentes con menciones a la ignorancia o la falta de estudios. El analista afirmó: “Es una forma de restar valor e importancia al comentario y anularlo”.
Este contenido fue producido por un equipo de con la asistencia de la IA a partir de un artículo firmado por Emiliano Pettovello.
inauguró este domingo el 144° período de sesiones ordinarias,durante su intervención parlamentaria,un artículo firmado por Emiliano Pettovello,Audiencia,Foco,Javier Milei,,Operativo AFA. Incómodo, el Gobierno defendió a Quirno y Bullrich, excluidos de la liberación del gendarme Gallo,,“¿Qué pasó, Cachavacha?» Lilia Lemoine se burló de Florencia Carignano tras sus críticas al discurso de Milei,,Primer bimestre. El Gobierno volvió a recortar las transferencias a las provincias,Audiencia,,Medio Oriente. Murió la esposa de Khamenei, tras ser herida en el ataque del sábado,,Escalada global. Guerra en Medio Oriente: un analista internacional explicó la diferencia entre Irán y Venezuela y reveló el plan de Trump,,Todos los detalles. Paro docente: cómo fue la marcha al Congreso y todas las repercusiones de la movilización nacional
POLITICA
Kicillof confrontó con el Gobierno y habló en tono electoral: “Una alternativa requiere de mucho más que decir ‘no a Milei’”

En la apertura de las sesiones ordinarias en la Legislatura bonaerense, Axel Kicillof protagonizó un discurso que combinó críticas directas al Gobierno Nacional y la proyección de una estrategia política de cara al futuro. El mandatario bonaerense sostuvo que “la construcción de una alternativa requiere de mucho más que decir ‘no a Milei’”, en alusión directa al presidente y planteó la necesidad de un proyecto productivo y federal capaz de entusiasmar a una sociedad desgastada por la crisis económica.
La intervención de Kicillof se situó en el contexto de fuertes tensiones entre la provincia y la Nación, con denuncias de recortes de transferencias, paralización de obras públicas y centralización fiscal. El gobernador remarcó: “Nos enfrentamos a un Gobierno Nacional que recorta transferencias a las provincias, que paraliza obras públicas estratégicas en todas las regiones del país, un gobierno nacional que centraliza decisiones fiscales y que se vincula con las provincias a través de la extorsión”.
En su llamado a la acción, Kicillof propuso: “No puede ser que cada sector o provincia quede sola negociando migajas o administrando la caída. Todos los que no queremos una sociedad rota, un país fallido, una Argentina de pocos ganadores y muchísimos perdedores, tenemos que sumar fuerzas”.
En esa línea, invitó desde la Provincia de Buenos Aires a construir una Argentina que, según sus palabras, “no se arrodille, que no se entregue, que no se rinda y que no se divida”.
El mandatario bonaerense advirtió que, pese a la difícil coyuntura, una parte importante de la ciudadanía no percibe hoy una alternativa política que despierte ilusión. “La construcción de esa alternativa requiere de mucho más que decir ‘no a esta política, no a Milei’. Es evidente que tampoco se trata solamente de describir una crisis que todos están viviendo en carne propia. El desafío no es narrar el daño sino ofrecer una salida y demostrar que no hay que resignarse, que no estamos condenados a este modelo, que existe una alternativa mejor, una alternativa que debe ser productiva, federal y bien nacional”, expresó Kicillof ante la asamblea.
A nivel económico, el gobernador detalló el impacto de las medidas nacionales en la provincia y remarcó que “el origen de este industricidio, de la destrucción de puestos de trabajo, la caída de la clase media y de que la plata no alcance está en las decisiones políticas de Milei”. En ese sentido, Kicillof rechazó la idea de que el sufrimiento social sea “inevitable” o una “tragedia natural”, e insistió en que “no estamos condenados a esta pesadilla. Hay otro camino”.
Para fundamentar su crítica, el mandatario bonaerense enumeró indicadores de la crisis: caída de ventas minoristas y mayoristas, consumo en mínimos históricos, aumento de la morosidad familiar y desplome de sectores productivos.
Según precisó, “las ventas en minoristas y en supermercados están 10 puntos por debajo, mientras que en mayoristas cayeron un 20%. El consumo de leche, carne vacuna, frutas y verduras y hasta yerba mate marcó mínimos históricos”. Añadió que “en el último año se triplicó la morosidad”, alcanzando un 9,3% de créditos impagos y un 24,6% fuera del sistema bancario.

En cuanto a la pérdida de empleo, Kicillof aseguró que “desde que llegó Milei, cada cuatro minutos se pierde un puesto de trabajo registrado. Ya son 299.600 los trabajadores registrados que se quedaron en la calle”.
El discurso también incluyó una defensa del rol del Estado y una crítica al modelo de “primarización productiva y precarización laboral” que, según el gobernador, busca imponer el Gobierno Nacional.
“El plan económico que está destruyendo el país no solo es dañino, además es absolutamente anacrónico, inoportuno y a contramano del contexto internacional”, sostuvo, y enfatizó la importancia de proteger la industria nacional, el trabajo y los recursos argentinos.
Sobre el cierre, Kicillof reiteró su convocatoria a construir un proyecto colectivo y productivo: “Hay otro camino para bajar la inflación sin destruir la industria y el trabajo. Hay otro camino para integrarnos al mundo sin someternos. Hay otro camino para que el esfuerzo vuelva a tener sentido. Hay otro camino, con oportunidades reales, con un Estado que acompaña, con un proyecto de desarrollo que promueva a todos los rincones de la patria. Hay otro camino hacia el futuro”.
Repercusiones políticas

Tanto la oposición como el oficialismo bonaerense reaccionaron en redes sociales al discurso de Kicillof, ya sea con críticas como con respaldo hacia el gobernador.
Por ejemplo, el senador Marcelo “Chuby” Leguizamón (presidente del Bloque Hechos + UCR Identidad) se refirió con ironía al uso del atril por parte del mandatario: “Impecable el Gobernador: finalmente encontró un objeto que lo representa a la perfección. El atril está clavado, igual que su gobierno. Es un artista de la parálisis”.

El senador nacional Maximiliano Abad cuestionó el enfoque del mandatario: “El discurso del Gobernador Kicillof vuelve a caer en una tentación conocida: explicar su gestión con consignas vacías en lugar de hacerse cargo de la realidad. La salud pública está en crisis. El personal de salud cobra menos que en muchas otras provincias. Los afiliados de IOMA no consiguen atención en distintas localidades».

En ese sentido, agregó que “hoy, en la Provincia, las clases no comenzaron como deberían. No se gobierna con consignas. Se gobierna con prioridades claras, planificación y respeto por quienes todos los días sostienen la salud, la educación y los servicios públicos. La Provincia necesita gestión seria, autocrítica y decisiones concretas. Menos relato, más responsabilidad”.
Desde el bloque La Libertad Avanza, Agustín Romo también se sumó a las críticas. “Bueno, Kicillof arrancó copiándose del Javo y se puso un atril. Esperemos que se copie también en bajar el gasto público, la deuda y los impuestos”, expresó el presidente de ese bloque en la Cámara de Diputados de la provincia.
Por su parte, la diputada radical Priscila Minnaard puso el foco en la situación de la obra social provincial: “Kicillof habló del derecho a la salud, pero no hizo una sola mención a #IOMA y las falencias de la obra social. Las soluciones para los afiliados no llegan, tampoco para los prestadores. Las coberturas son incompletas y las respuestas resultan insuficientes”.
El diputado provincial y presidente del Bloque UCR-Cambio Federal, Diego Garciarena, ironizó sobre los logros enumerados por el mandatario: “Termina la sesión y me voy rápido al oculista porque no vi ni veo todo lo que dice Kicillof que hizo en la Provincia”.

Desde la izquierda, Christian Castillo, diputado provincial por el Frente de Izquierda Unidad, centró su mensaje en la pérdida de poder adquisitivo de los estatales: “En 6 años de gobierno de #Kicillof los salarios docentes y de todo el sector público perdieron un 34% de su poder adquisitivo. Por eso el paro hoy fue masivo. La única verdad es la realidad”.
POLITICA
Asamblea Legislativa: el discurso de Milei no despertó grandes emociones en los tribunales

“Mucho ruido y pocas nueces”. Así definieron en el mundo judicial el discurso ante la Asamblea Legislativa de Javier Milei en lo que hace a los temas que preocupan en los tribunales. No hubo nada nuevo, sino una reedición de anuncios que ya se hicieron otros años, dijeron funcionarios judiciales a .
El Presidente, dijeron fuentes de los tribunales, enumeró los grandes temas, los “highlights” de la Justicia, pero no les puso contenido en un discurso de una hora y 40 minutos que se centró en los temas económicos.
De hecho, el Presidente mencionó la necesidad de cubrir las vacantes que llegan al 37 por ciento, pero no dijo si lo iba a hacer en breve y si iba a incluir a las dos sillas vacías en la Corte Suprema.
Lo más interesante al respecto, de hecho, lo dijo luego en una entrevista con LN+, donde prometió enviar los pliegos en manos del Poder Ejecutivo (hoy son más de 200) para cubrir vacantes de jueces y fiscales que no requieran una mayoría calificada.
Esto implica que Milei está en camino de hacer una transformación en la integración del Poder Judicial, pues tiene el poder de nombrar a casi cuatro jueces de cada 10.
También en el Congreso, Milei habló de la necesidad de aumentar las penas para una serie de delitos, pero no envió el proyecto de nuevo Código Penal. Mencionó el nuevo sistema procesal acusatorio, que se aplica en el 67 por ciento del país, pero no dijo si efectivamente comenzará a regir en Comodoro Py en abril como está previsto luego de varias demoras.
Es uno de los avances del ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, que prepara su salida del cargo, luego de dos años y medio de gestión.
En el discurso, Milei mencionó como sus logros la aprobación de la ley de juicio en ausencia, la ampliación del sistema acusatorio o la implementación del sistema de juicios por jurados que Cúneo Libarona impulsa. Milei no nombró al ministro con nombre y apellido como sí lo hizo con Patricia Bullrich, Luis Petri, Luis Caputo, Sandra Pettovello o Federico Sturzenegger.
La danza de nombres para reemplazar a Cúneo Libarona continuó el fin de semana, sin definición aún de la interna entre Santiago Caputo −ausente en las imágenes de la transmisión− y Karina Milei.
Las cámaras de la transmisión oficial de la Asamblea Legislativa, cuya dirección quedó bajo el control del “ala karinista” del Gobierno, mostraron a Cúneo Libarona en diversos momentos de la transmisión, pero siempre dentro del paneo general de los ministros. Sugestiva fue la insistencia en exhibir al Procurador del Tesoro, Santiago Castro Videla.
Esta vez, los jueces de la Corte estuvieron sentados muy cerca de Milei, pero fueron enfocados solo dos veces por las cámaras de la TV oficial, y no hubo alusiones al máximo tribunal en el discurso presidencial, lo que fue interpretado como una buena señal en el Palacio de Justicia.
“Pensemos de dónde venimos y adónde estamos. Cristina Kirchner les decía barbaridades en la cara y debían aguantársela,; Alberto Fernández buscaba denigrarlos desde el micrófono en el Congreso. Ahora que no los nombren es casi una bendición”, analizó un funcionario judicial, que remarcó que Milei “no les reclamó nada”. El Presidente, eso sí, habló de la “promiscuidad histórica entre la política y la Justicia”.
La Corte y el Consejo de la Magistratura están teniendo una época de buen diálogo institucional con el Gobierno, al punto que lograron una reasignación presupuestaria que aumentó sus fondos en un 270%.
Los tres jueces de la Corte pasaron casi inadvertidos, sentados uno junto al otro. Solo ganaron espacio en las redes sociales cuando circuló una fotografía de la diputada Lorena Villaverde, de La Libertad Avanza, cuestionada por sus nexos con Fred Machado, preso en Estados Unidos por narcotráfico.
“No la conocen, ninguno de los tres. Es una diputada que se acercó a saludar”, dijo un funcionario de la Corte acerca de la foto que circuló en la red social X.
Los jueces recibieron el saludo de Jorge Macri, que les dio la mano a cada uno. La Corte decidió la semana pasada revocar el sobreseimiento del jefe de gobierno porteño en una causa donde se lo investiga por supuesto lavado, por la compra de un departamento en Miami en 2011.
No hubo una elaboración de la Corte sobre el discurso. De hecho, terminó tarde en la noche del domingo y este lunes los magistrados no se habían reunido.
No obstante, en los tribunales primaba la tranquilidad y el optimismo en que los pliegos para cubrir las vacantes de los jueces inferiores, principal preocupación de la Corte, iban a ser enviados en breve.
Hernán Cappiello,Corte Suprema de Justicia,Justicia Federal,Javier Milei,Conforme a,Corte Suprema de Justicia,,Recurso rechazado. La Corte dejó firme la condena de un abogado de Azul por abuso sexual contra un joven con esquizofrenia,,¡Sorpresa! La Corte Suprema le dio una lección al presidente Trump,,En Colombia. Inédita sanción de la Corte Suprema a un abogado que usó IA
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