POLITICA
¿Lo que no pudo Macri, podrá hacerlo Milei?

Si Mauricio Macri no pudo, ¿por qué va a poder Javier Milei? Mañana se inicia puntualmente el segundo tramo del mandato de Milei. Una moneda está lanzada al aire desde que llegó al poder. Su cara y ceca: ¿podrá o no? La cuestión es si en 2026 logrará consolidarse el proyecto de país que Milei tiene en la cabeza. Puntualmente, la duda crucial gira en torno al punto más transversal del cambio cultural que se propone: la transformación de la matriz conceptual macroeconómica y su sostenibilidad.
La semana pasada, Pro mostró la cara del peor destino político posible: la licuación crítica de una identidad política que, el jueves, en la Legislatura bonaerense, alcanzó un punto culminante. El macrismo ya había cedido su identidad macroeconómica: la delegó por completo en la representación mileísta desde que Milei asumió la presidencia. Renunció a disputar poder y capacidad de representación a partir de la reconstrucción de su propuesta económica.
El objetivo compartido de racionalidad macroeconómica no agota la visión y la acción política: hay casilleros vacíos en la mirada económica del Gobierno en el corto y mediano plazo. Por ejemplo, la lógica de acumulación de reservas, el tipo de apertura económica, el rol del Estado en el desarrollo de infraestructura de todo tipo, la reconstrucción del modelo educativo y el sistema científico como variables clave de una matriz económica efectiva. Sin embargo, Pro se retiró de la partida antes de empezar el juego. “Es hora de acompañar” es la única respuesta disponible desde que Milei llegó al poder.
Ahora también se le escurre entre las manos su intangible institucionalista: el Pro bonaerense de Cristian Ritondo le dio los votos al entente de la Legislatura de Axel Kicillof para transformar manos alzadas en favor de la cuestionada deuda kicillofista en sillas en el directorio del Banco Provincia. Los votos de Pro acompañaron la modificación de la Carta Orgánica del Bapro: de ocho sillas se pasó a catorce. Había ocho directores; ahora hay nueve. No había directores asociados; ahora hay tres. Había cero síndicos; ahora hay dos. Hubo distribucionismo, pero esta vez de cargos: clientelismo del peor, si es que hay alguno más potable, autodirigido por y para la casta política.
Fue un caso de porno-política. Creación de cargos y gastos innecesarios para asegurar sueldos públicos a figuras clave de los armados políticos en la provincia de Buenos Aires. También, para contar con influencia política sobre el manejo de fondos en una de las instituciones con más recursos y más opacas de la política bonaerense. Todo a cambio de apoyar un endeudamiento discutible en por lo menos dos de sus componentes, la financiación del déficit kicillofista y el fondo para intendentes.
No es que el directorio del Bapro fuera un ejemplo de virtudes de administración pública antes del episodio de la semana pasada. Los ocho directores anteriores a la nueva Carta Orgánica se distribuyeron siempre en función de las cuotas de poder político en la Legislatura. Desde hace seis años, por ejemplo, el cuñado de Sergio Massa, Sebastián Galmarini, flamante diputado nacional, es uno de los beneficiados de ese sistema de poder: fue director del Bapro desde 2019. Otro caso Delfina Rossi, la hija de Agustín Rossi, que es directora en el Banco Ciudad, en CABA. Exautoridades del Bapro aseguran que también se evalúan las capacidades técnicas de los directores. Parece que la meritocracia siempre cae dentro de la familia política.
El radicalismo en distintas versiones también acompañó esa reforma: le tocaron dos directores. A Pro, otros dos. “No sumamos nuevos directores. Ya teníamos dos”: fue el argumento con el que María Eugenia Vidal intentó diferenciar a Pro, que no ganó nada con la reforma de la Carta Orgánica. Su problema es que convalidó una transacción. Para el institucionalismo macrista, el voto Bapro pesa una tonelada: mina su credibilidad como garante de la transparencia y de otra forma de hacer política. Su utopía del déficit cero perdió ímpetu y no alcanzó para continuar el proceso de cambio en 2019. Esa bandera la tomó Milei y redobló la apuesta. En La Plata, Pro arrió la bandera de la defensa de la institucionalidad y su batalla cultural en favor de un Estado necesario pero eficiente.
El recorrido del macrismo es un espejo inquietante para el mileísmo: cómo una fuerza política cocida al fuego lento de dos décadas de proyecto político claro y con éxitos contundentes pierde su oportunidad y se encamina, a la vista de todos, a una lógica de sobrevivencia. Permanecer a flote con lo que se pueda: el prosaísmo del toma y daca.
No sólo se vio en el affaire Banco Provincia. También en la alianza táctica con el radicalismo en Diputados para disputar la tercera minoría: no dio ni para lectura de un regreso adelgazado de un Juntos por el Cambio que quedó en el pasado. Por el momento, no queda mucho radicalismo en pie ni mucho Pro para generar esa expectativa. Fue apenas un acto reflejo en medio de un proceso de pérdida de identidad, pérdida de votantes, pérdida de liderazgos y pérdida de diputados. En la cancha legislativa de Diputados, el partido entre Pro y los libertarios va 95 a 12: gana Milei. Lo del interbloque con el radicalismo fue un manotazo de ahogado.
¿Milei superará a Macri? ¿Le irá mejor con la economía y reelegirá en 2027? En sus dos primeros años de presidencia, Macri no logró tanto en lo macroeconómico como Milei. Salvo que Milei se considere una evolución de la misma voluntad política macrista, pero con mejores resultados. Hay un argumento posible en ese sentido: el macrismo llevó la racionalidad macroeconómica a la escena política. La utopía del déficit cero, que recién alcanzó en 2019 a punto de irse del poder, fue parte de su diferenciación política. Algo de rol de pionero tuvo en ese camino.
Dentro del círculo más cercano al expresidente, esa interpretación se exagera. “Ahora que tenemos el mandato”: así sonaba una conclusión que se escuchaba en ese entorno después del triunfo de Milei, hecho en parte con votos macristas, y el acompañamiento legislativo incondicional de Pro en 2024. Para el líder de Pro, la presidencia de Milei era una oportunidad para volver al poder de modo sui generis. Macri quiso ver en el triunfo mileísta la culminación de su obra, antes que su fracaso. El problema: Milei no estuvo ni está dispuesto a atribuirle esa paternidad, que es dudosa.
Todavía falta para saber si Milei será continuidad antes que interregno. El triunfo del 26 de octubre dispara optimismo entre los libertarios, pero las victorias son hechos puntuales, acotados a su puro presente: no aseguran el éxito de lo que sigue ni la renovación del voto. Macri y la experiencia Cambiemos en el poder es prueba de eso: hubo triunfo electoral de 2017, pero quedó fuera del poder, hasta el presente de debilidad que tiene hoy.
¿Le puede pasar lo mismo a Milei? ¿Qué hay de distinto en la oportunidad política de Milei en comparación con la oportunidad de Macri? La hipótesis más optimista coloca al envión libertario en una encrucijada única. Por un lado, en el frente argentino, Milei representa el encuentro de un liderazgo con su época. En 2023 se agotó todo: el kirchnerismo, el macrismo, los últimos cuarenta años de democracia y sus consensos y la fe en el rol fuerte del Estado. La experiencia de la pandemia también contribuyó a esa convergencia de finales. Un vaciamiento del escenario político del que no disfrutó Macri cuando fue presidente. La salida post 2020 alimentó la necesidad existencial de reseteos, sobre todo después de una sobrepresencia del Estado kirchnerista tan ineficiente como arbitraria. Milei es la flecha de 2001 que da finalmente en el blanco. En política, todo vacío tiende a llenarse.
Macri no tuvo esa suerte. En 2015, el kirchnerismo se encaminó a una derrota pero sin la percepción de crisis que se instaló en 2023. El sentido común de los años kirchneristas todavía no estaba agotado ni en lo económico ni en el plano de las batallas culturales: el famoso feminismo autopercibido de Alberto Fernández era una movida política aceptable para cierta parte del electorado. Y un detalle concreto: la líder política del kirchnerismo, Cristina Kirchner, mantenía sólido su poder político. En aquel diciembre de 2015 fue capaz de generar un hecho político aun en su retirada del poder: la decisión de no participar del traspaso del poder es un hecho histórico de la asunción de Macri. Una muestra del poder, al menos de obstrucción, que todavía conservaba Cristina Kirchner. Hoy, con la expresidenta condenada y aislada en su prisión domiciliaria, Milei enfrenta un kirchnerismo completamente desarticulado.
En el frente externo, Milei también se topa de frente con su época en el encuentro entre una necesidad político-económica de la Argentina y una necesidad geopolítica de Donald Trump y Estados Unidos. Con el freno al soft power de China en América Latina y el regreso decidido a la Doctrina Monroe, de intervención en América Latina ante lo que considere riesgo geopolítico, que impulsa abiertamente la administración Trump, la suerte geopolítica cae del lado de Milei.
No hay garantías, por supuesto. Pero la convergencia de ciclos que se cierran y ciclos que se abren le ofrecen a Milei un contexto único, que no tuvo Macri. Una oportunidad con algo de histórica. ¿Podrá? Hay que esperar que llegue el futuro.
Luciana Vázquez,Conforme a
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El Senado busca endurecer las penas por falsas denuncias: podrían llegar hasta los seis años de prisión

“Jornadas contra las Falsas Denuncias” es el título del evento que servirá para presentar nuevamente el proyecto impulsado por la senadora Carolina Losada, con el respaldo del oficialismo y de otros sectores de la oposición dialoguista. La actividad se desarrollará el martes en el Salón Azul de la Cámara alta y se enmarca en el respeto al Tratado Internacional de la Convención de Belém do Pará, con rango constitucional, sobre la violencia contra la mujer.
La iniciativa fue presentada en 2023, logró dictamen de mayoría de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales, liderada por el senador Juan Carlos Pagotto en 2025. Pero nunca llegó al recinto para su debate final y perdió estado parlamentario. Ante la renovación del Cuerpo, el pasado mes de diciembre, Carolina Losada decidió volver a presentarla, lo que hará este martes 7 de abril.
La diferencia en esta nueva oportunidad es que el proyecto ya contó con el respaldo del Ministerio de Justicia durante su debate, cuando participó el entonces ministro Mariano Cúneo Libarona. Además, tiene el acompañamiento de Patricia Bullrich para ser tratado en este período de sesiones ordinarias como parte de la agenda legislativa del oficialismo.
“Me resulta una saludable iniciativa que, no tengo dudas, el país y nuestra sociedad necesitan. El delito de falsa denuncia, contemplado en el actual artículo 245, tiene una pena de dos meses a un año de prisión; es decir, un delito prácticamente insignificante dentro del Código Penal. No tiene agravantes y contempla una multa desactualizada e insignificante”, señaló el exministro Cúneo Libarona ante la atenta mirada de los senadores de la comisión en noviembre de 2024.
En declaraciones periodísticas, la senadora radical se mostró preocupada por el crecimiento de denuncias de supuestos abusos de padres a hijos. “Sucede en todo el país. Es vergonzoso que alguien le mienta a la Justicia de esa manera; no queda otra que pensar que hay un gran negocio detrás. Al no haber números oficiales, muchos desestiman esta problemática”, afirmó.
La falsa denuncia es un delito doloso que consiste en acusar falsamente a una persona ante la autoridad competente. Sus consecuencias afectan la seguridad jurídica y generan incertidumbre, ya que cualquier ciudadano puede ser denunciado sin haber cometido delito alguno.
En casos de denuncias falsas por abuso sexual, el acusado queda envuelto en un proceso penal que implica una carga muy gravosa. Además de tener que demostrar su inocencia, puede perder el contacto con sus hijos, ver afectada su situación laboral y enfrentar graves estigmas sociales de manera injusta.
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El debate que viene
El proyecto propone modificaciones en los artículos 117, 245 y 275 del Código Penal. En el caso del artículo 245, establece: “Se impondrá prisión de uno a tres años al que denuncie falsamente a una persona, determinada o indeterminada, ante la autoridad. Si la falsa denuncia se da en el contexto de delitos de violencia de género, contra menores o contra la integridad sexual, la pena será de tres a seis años”.
En cuanto al artículo 275, referido al falso testimonio, se dispone: “Será reprimido con prisión de uno a cuatro años el testigo, perito o intérprete que afirme una falsedad o niegue o calle la verdad, total o parcialmente, en su declaración, informe, traducción o interpretación ante la autoridad competente”.
En sus fundamentos, Losada también se refiere a las denuncias difundidas por medios de comunicación o redes sociales. Señala que, en muchos casos, la condena social ante hechos aberrantes —denunciados formalmente o no— se produce rápidamente, aun sin pruebas suficientes ni proceso judicial. Esto deriva en exclusión, rechazo y, en ocasiones, escraches públicos injustos frente a hechos falsos que hoy no tienen una sanción penal adecuada.
Además, se proponen cambios en el artículo 117 bis del Código Penal para agravar las penas en casos de difusión de datos falsos e injurias en contextos de violencia de género, abuso, acoso sexual o violencia contra niños, niñas y adolescentes.
Casos testigos de falsas denuncias
Para fundamentar la iniciativa, la senadora citó casos concretos ocurridos en los últimos años. Entre ellos, el de Agustín Muñoz, un joven rionegrino acusado falsamente por una amiga de abuso sexual “en un momento de bronca”, que en 2018 se quitó la vida. La vergüenza, la depresión y el miedo derivados de esa situación no pudieron ser reparados por una simple disculpa.
Otro caso es el del médico obstetra Pablo Ghisoni, quien estuvo preso por una falsa denuncia de abuso sexual realizada por su hijo mayor, Tomás. En 2025, el joven confesó que la acusación fue falsa y que había sido manipulado por su madre, Andrea Vázquez. Tras pasar tres años detenido, Ghisoni fue absuelto por la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires.
Había sido acusado de abuso sexual agravado por el vínculo y la convivencia en hechos contra sus dos hijos, ocurridos en distintos períodos entre 2010 y 2016.
“La historia de Pablo es terrible. Toda la manipulación y las mentiras que vivió las escuchamos en una de nuestras jornadas. Su absolución llegó después de años de sufrimiento que nadie debería atravesar. Su caso expone el enorme daño de las mentiras y la urgencia de actuar. Necesitamos que este año todos los senadores acompañen para que sea ley el aumento de penas”, concluyó Losada.
denuncias, falsas, Senado, Carolina Losada
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Domingos en Olivos: Milei rediseña sus tertulias, con cambios de nombres, un sobreviviente y “menos ruido”

Primero multitudinarios, luego concurridos, más tarde íntimos. Puntual y metódico, el presidente Javier Milei sigue destinando los domingos por la tardecita a intercambiar opiniones, compartir una cena informal y pasar un momento de relax musical junto a invitados especiales, con la discreción que otorga la bucólica privacidad del quincho de la quinta de Olivos. Claro que tanto la cantidad de invitados como los temas tratados y la duración de los encuentros fueron cambiando con el correr de los meses y el natural devenir de la gestión.
“Al principio éramos un montón”, relata uno de los protagonistas de los encuentros, que como el resto de los consultados pide reserva de su nombre.
Economistas (muchos), funcionarios (unos pocos), periodistas, filósofos y encuestadores conformaban el selecto grupo que, en los primeros meses del mandato presidencial, compartía en el microcine de la quinta alguna extensa presentación operística, y continuaba con una charla sobre distintos temas, casi ninguno de ellos −coinciden varios de los presentes− referidos a la coyuntura, sin chances de críticas u observaciones sobre el rumbo político o económico decidido por el anfitrión.
Risotto, pollo, ensaladas, milanesas y ravioles estaban a disposición para la elección de los visitantes, sin alcohol a la vista. Las reuniones duraban varias horas, y se extendían, en algunos casos, hasta más allá de la medianoche.
“Era una experiencia súper interesante, escuchar a gente de distintos lugares te enriquece. Hablaba el Presidente, pero también hablaban los demás”, comenta uno de los invitados que frecuentó la quinta durante los primeros dos años de la gestión libertaria. Los economistas Juan Carlos de Pablo, Miguel Boggiano y Claudio Zuchovicki, todos de buena y añeja relación con Milei y predilección por óperas como Carmen, La Traviata o Aída, se transformaron en animadores de las tertulias.
También asistían −según recuerdan varios de los presentes− funcionarios como la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello (supo tener un espacio asignado en la quinta por si debía quedarse más tiempo) o el asesor Demian Reidel, quien luego espació sus presencias al compás de sus vaivenes en la gestión, como asesor y como titular de Nucleoelétrica, cargo que dejó el mes pasado.
Distintos tropezones dejaron afuera, por razones judiciales, a funcionarios como Diego Spagnuolo −procesado por el caso Andis− y el joven libertario Iñaki Gutiérrez, quien bajó el perfil tras el incidente vial protagonizado por su pareja, Eugenia Rolón.
Por el lado de los periodistas, Ezequiel Burgo −autor de un libro en conjunto con De Pablo− tuvo algún paso por Olivos, al igual que otros colegas como Esteban Trebucq, Horacio Cabak, Marina Calabró o Jonatan Viale, entre muchos otros y siempre según habitués de las reuniones. Incómodos, la mayoría de los periodistas que disfrutaron esas veladas prefieren no ser mencionados.
El encuestador Juan Mayol, de la encuestadora Opinaia, es otro de los que solía asistir, al igual que el hiperoficialista filósofo Alejandro Rozitchner, que de modo amable ante la consulta de este diario se negó a revelar “información de la intimidad”, en referencia a lo que allí se charlaba (y se charla). Ninguno de los presentes recuerda haber visto a El Jefe, Karina Milei, en esos encuentros. “Es un espacio de Javier”, dice uno de sus allegados.
“Muchos de los que iban hace unos meses hoy se la pasan criticando a Milei en sus medios”, se queja uno de los comensales, y acto seguido acusa a la prensa de “buscarle el pelo al huevo” con sus críticas al oficialismo. Las distancias de varios de ellos con el Gobierno se ensancharon en los últimos tiempos, aunque el propio Milei, cuando esos encuentros se hacían de modo habitual, autorizó a uno de sus partenaires a blanquear que había participado de “una juntada con gente con la que hay afinidad, en la política o la economía”.
Por razones personales −algunos expresaron disidencias con el rumbo económico, otros simplemente se alejaron motu proprio−varios de los comensales habituales comenzaron a dejar de ser invitados hacia fines del año pasado. “El Presidente nos dijo a algunos de nosotros que 2025 había sido un año muy estresante para él, y que necesitaba menos ruido”, cuenta uno de los protagonistas de las reuniones en la quinta que fue excluido de las últimas convocatorias, pero que iría…“si me vuelven a invitar”.
Cerca del Presidente aseguran que, si bien las reuniones dominicales se espaciaron, “él se ve con mucha gente, sin necesidad de juntar una multitud”. El 1 de marzo pasado, sin ir más lejos, ministros y legisladores oficialistas (más algunos aliados) llegaron “en masa” a la quinta presidencial, invitados por el Presidente luego de la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. Y excompañeros de tertulia, como Reidel, son reivindicados con invitaciones como la que el físico recibió días atrás, para participar de una reunión en Casa Rosada.
Quedó firme e inalterable el vínculo de Milei con De Pablo, como el propio Presidente reconoció en el reciente homenaje a Adam Smith, en el Palacio Libertad. “Con el profe comparto todos los domingos, así es que en este tiempo he aprendido muchísimo de economía aplicada a la fuerza, creo que todos estamos haciendo un upgrade considerable”, dijo al pasar el Presidente, con el economista y prolífico autor sentado a su lado en el escenario. “Uno de los gigantes que a mí me ayudó fue usted”, le dijo un emocionado Milei al veterano economista.
“Tienen un vínculo muy estrecho, se respetan. Y Javier le tiene afecto como se le tiene a un padre”, dice un referente libertario que conoce de sobra el vínculo del Presidente con De Pablo, sobreviviente de aquellas tertulias multitudinarias de principios de mandato.
en los primeros meses,April 4, 2026,reivindicados,reciente homenaje,Jaime Rosemberg,Conforme a
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Preso y acorralado, Nicolás Maduro reapareció con un mensaje de Pascuas y llamó al diálogo

A tres meses de su captura en un roperativo militar encabezado por Estados Unidos, el ex presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, volvió a pronunciarse públicamente desde su detención con un mensaje cargado de tono religioso y político.
Lo hizo junto a su esposa, Cilia Flores, en el marco de la celebración de la Semana Santa.
El comunicado fue difundido a través de redes sociales este domingo y estuvo centrado en la necesidad de retomar el diálogo, la unidad nacional y la reconciliación en el país caribeño, que atraviesa una fuerte reconfiguración política desde su detención en enero pasado.
“Este domingo de resurrección es para decir con fuerza que esta es la victoria de la vida y la verdad. No gana la muerte: gana Cristo. No gana la mentira, gana la verdad. No gana el odio, gana el amor”, expresó la pareja, en conjunto.
Las palabras del ex mandatario hacen reiteradas alusiones a la resurrección de Jesucristo, en una clara referencia al significado religioso de la fecha. En ese marco, también pidió bendiciones para Venezuela y el resto del mundo, invocando valores como la fe, la esperanza y el amor en un contexto de crisis.
El mensaje se conoce en un escenario completamente distinto al que existía hasta comienzos de año.
El 3 de enero de 2026, Maduro fue capturado en Caracas durante un operativo militar estadounidense y trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico y otros delitos federales.
Desde entonces, el poder en Venezuela quedó en manos de la dirigente chavista Delcy Rodríguez, quien asumió como presidenta encargada en medio de cuestionamientos sobre la legalidad del proceso y el fuerte respaldo de Washington.
En paralelo, la situación judicial de Maduro sigue su curso en Estados Unidos.
Un juez federal rechazó recientemente un pedido para desestimar la causa en su contra, en la que enfrenta acusaciones por conspiración para narcoterrorismo, tráfico de drogas y uso de armas.
Días atrás, tras una audiencia en Nueva York, el exmandatario ya había enviado otro mensaje en el que se mostraba “firme y sereno”, insistiendo en la necesidad de paz y unidad nacional, en lo que fue su primera comunicación pública desde la captura.
El nuevo pronunciamiento refuerza esa línea discursiva, en un intento por mantener presencia política pese a su detención y el nuevo escenario institucional en Venezuela.
Mientras tanto, el país continúa bajo la conducción interina y con la mirada puesta en una eventual transición política que, según distintos actores internacionales, debería derivar en elecciones.
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Captura de Nicolás Maduro,Cilia Flores,Nicolás Maduro,Pascuas 2026

















