POLITICA
María Julia Alsogaray: cómo se gestó la foto “desnuda” para una revista y la pelea a los gritos por Menem

En esta historia hay sexo, política, dinero, poder, frivolidad, ostentación, corrupción. Un auge esplendoroso y una caída abrupta y dolorosa. Una historia de los noventa.
19 de julio de 1990. El hotel más lujoso de Las Leñas. Un periodista y un fotógrafo de la revista Noticias buscan a María Julia Alsogaray, funcionaria estrella del gobierno de Carlos Menem. Ella los saluda divertida. Ya habían mantenido una entrevista el día anterior y habían sacado varias fotos. Ella había rechazado la propuesta original de los periodistas: usar capa, una corona y un cetro. Le pareció demasiado (en esa época las revistas hacían producciones fotográficas en las que los personajes de la farándula se prestaban a disfrazarse: pero María Julia se percibía como una política seria y en ese momento era la interventora de Entel, la telefónica estatal que estaba a punto de pasar a manos extranjeras). Algo cambió.
Ese segundo día, ella estaba algo más achispada y suelta. Había superado las preguntas incisivas de la entrevista y en el almuerzo, junto a Susana Giménez y Graciela Borges, dos de sus amigas más cercanas de esos años, había tomado algunas copas de champagne. La peinaron y la maquillaron. Ella se probó varios atuendos. El fotógrafo Osvaldo Dubini gatillaba su máquina. Y con suavidad la instaba a nuevas poses. Graciela Borges, que volvía de la pileta, le ofreció uno de sus tapados de piel. Apenas se lo trajeron, María Julia se lo puso. Dubini le pidió que descubriera uno de sus hombros, luego que bajara el bretel del vestido para que se viera su piel. El siguiente paso fue arremangar la pollera para que quedara escondida debajo del abrigo. Ahí estaba la foto. María Julia solo con un tapado de piel sobre el cuerpo, sin que se viera otra prenda. Las piernas doradas por la cama solar, el cuello, el nacimiento del brazo desnudos, la sonrisa pícara, satisfecha. La que pasaba rumbo a su habitación ahora era Susana Giménez y miró por el visor de la cámara. “Estás diviiinaaa”, gritó con entusiasmo.
Unos pocos días después, esa foto ocuparía la tapa de Noticias. Fue un impacto. La interventora de Entel, la Dama de Hierro de la política argentina, la hija de Álvaro Alsogaray, salía desnuda (eso parecía) en la tapa de una revista justo cuando se hablaba de un affaire con el presidente de la Nación. El título también era impactante: “Reina, pero no gobierna”. Y una bajada suficientemente escandalosa que se cubría con unas comillas que casi nadie percibió: “María Julia y su ‘romance’ con el presidente”.
Noticias, la revista de actualidad de Editorial Perfil, no venía demasiado bien, hasta peligraba su continuidad. Vendía entre 15 mil y 18 mil ejemplares semanales. Este número cambió la vida de la publicación. Dos días después de su llegada a los kioscos debió ser reimpresa. Se vendieron 102.000 ejemplares.
Ese número también cambió la vida de María Julia Alsogaray.
De la Ucede al menemismo: cómo María Julia fue modificando su imagen pública
Había nacido en 1942. Su infancia y juventud fueron cómodas, lujosas. Su padre, el Ingeniero Álvaro Alsogaray era uno de los economistas más reconocidos del país. Había sido ministro de hacienda de Frondizi y de economía de Guido. En esa gestión pronunció su frase más célebre: “Hay que pasar el invierno”. Luego siempre quedó en posiciones muy cercanas a los diferentes gobiernos militares. Se convirtió en la cara del liberalismo argentino, el referente de los conservadores de derecha antiestatistas. María Julia se recibió de ingeniera y en 1977 se instaló en Montevideo ocupando un lugar en la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio. En el 83 regresó al país y acompañó a su padre en la Ucede. Fue elegida diputada en 1985 y compitió para senadora nacional por Capital Federal en 1989. Salió tercera pero fue clave para definir la elección: sus electores votaron al candidato peronista en el Colegio Electoral y Eduardo Vaca que había salido segundo desplazó a Fernando De La Rúa. Esa fue su primera maniobra política con el gobierno de Menem.
El día que Menem se impuso en las elecciones, María Julia llamó a La Rioja para felicitarlo. Una cortesía, un acto protocolar. El estilo descontracturado del presidente electo dio su primer golpe de efecto con la hasta entonces recatada liberal. Antes de cortar le ofreció un puesto en el futuro gobierno. “Elegí lo que quieras” le dijo, casi como un padre ante un niño frente a un kiosco de golosinas.

Unas semanas después, otro llamado pero ahora el teléfono que sonó fue el de María Julia. Le ofrecían ser interventora de Entel, la desvencijada empresa de telefonía estatal. La tarea era uno de los antiguos sueños húmedos de su padre: privatizarla. Sería el mascarón de proa de la ola de privatizaciones que se venía.
María Julia aceptó encantada. De inmediato se puso al frente de la gestión y levantó el perfil. En octubre festejó su cumpleaños 47 en el Hotel Alvear. Alquiló varios salones. Hubo 1300 invitados (a la mayoría, excepto a los vip, les hizo pagar la entrada), miles de botellas de alcohol y una torta gigante con forma de teléfono.
Esa noche Menem mandó saludos, flores y un regalo pero no concurrió. María Julia ingresó de la mano de su marido Francisco Erize Arata, naturalista y conservacionista, director de la Fundación Vida Silvestre. Estaban casados desde 1973 y tenían dos hijos. Las relaciones entre ellos se habían enfriado en los últimos años, pero su posición social y el ambiente en el que se movían no les permitía pensar en el divorcio.
De a poco María Julia fue modificando su imagen pública. Trajecitos amplios y anticuados, polleras largas, blusas cerradas. Esos fueron los atuendos de sus primeros años en la política, o de su vida pública antes del menemismo. Después, la transformación: impactante y abrupta. Camisas muy escotadas, remeras ceñidas, minifaldas, trajes de baño en los que se transparentaban los pezones.
Cambiaron de manera radical las proporciones de su vestuario. Se ampliaron los escotes y se redujo dramáticamente el largo de las polleras.
En esos momentos de fragor se realizó más de tres cirugías estéticas en la cara, algunas lipoaspiraciones y se inyectó colágeno en los labios.
Tampoco sería justo endilgarle cada intervención al menemismo o a la frivolidad de época de los noventa. Porque la primera intervención, según le contó a Luis Majul en Las Máscaras de la Argentina, se la hizo a fines de 1988 para estar radiante en la campaña para senadora por la Capital en las elecciones del 89. El cirujano se lo recomendaron sus dos grandes amigas Graciela Borges y Susana.
Alguien, con cierta malicia y razón, dijo que María Julia se movía y se vestía como alguien que había descubierto el sexo y los placeres carnales demasiado tarde.
El público tomó real dimensión de la transformación después de la tapa de Noticias.
Esa semana hubo un cimbronazo en el gobierno. Muchos pidieron la cabeza de la interventora. Ella reivindicaba la posibilidad de la transformación física, de asumirse sexy a los 48 años. Aunque en algunas entrevistas decía que la foto había sido un error, se la veía muy contenta con la atención que concitaba. Una amiga le dijo que había pasado de las páginas políticas del diario a que su imagen estuviera en todas las gomerías. María Julia contó esto en una entrevista y remató: “Eso es lo que sueña cualquier mujer”.
En una conversación con Mario Mactas se quejó de que lo último que faltaba era que le preguntaran qué ropa interior utilizaba. Mactas le dio el gusto y se lo preguntó. “Solo Victoria’s Secret”, respondió ella.
Cuando apareció la tapa y María Julia se convirtió en uno de los centros de la política nacional, el gobierno menemista acababa de cumplir un año. La situación económica seguía siendo mala. El país (y el gobierno) tambaleaba. Como si estuvieran a cargo de otra nación, el presidente y muchos de sus funcionarios no abandonaban sus modos ostentosos y en sus participaciones públicas se inclinaban por la frivolidad.
Menem había echado a Zulema de Olivos y arreciaban los rumores de romances. Vedettes, actrices, periodistas y mujeres de la política.
María Julia fue una de las mayores protagonistas de estos rumores. Se decía que mantenían un romance ardoroso. Ella también se había separado de Erize.
Para el cumpleaños 60 del presidente ella le regaló unos gemelos de oro que tenían grabada una fecha: el 8 de octubre. Una fecha con triple significación: era el día de nacimiento de Perón, el cumpleaños de María Julia y el que habían elegido para que Entel pasara a manos privadas (después debió postergarse un mes pero los gemelos no fueron corregidos).
Otra historia que circuló narraba que en un barco con varios funcionarios y empresarios, Susana Giménez y Graciela Borges se tiraron al sol haciendo topless. Al ver el embelesamiento de los hombres a bordo, María Julia no dudó y se sacó el corpiño de la malla y las acompañó. Durante años se dijo que la esposa de Miguel Ángel Vicco, secretario privado de Menem, sacó varias fotos de ese momento y las guardó en una caja fuerte, y que María Julia temió que alguna vez aparecieran en las revistas.
Las mujeres que ocuparon diferentes roles de importancia en ese primer gobierno menemista y a los que se le adjudicó cercanía con el presidente fueron varias: Matilde Menéndez, Claudio Bello y las dos que en el mercado de pases habían dejado la Ucedé y pasado al menemismo más profundo: Adelina Dalesio de Viola y María Julia. Entre las cuatro hubo celos, declaraciones maledicentes e intrigas. Otro rumor: María Julia se iba una mañana de domingo de Olivos luego de pasar la noche allí cuando vio llegar a una de estas funcionarias que ingresaba de una manera que pretendía ser tan discreta como su escape y con la furia que provoca los celos le gritó: “¿Qué mierda hacés vos acá?”.

Pero hay otros que muy seguros afirman que de haber existido romance con Menem fue fugaz y que el verdadero amor lo tuvo con Miguel Ángel Vicco y que por eso la esposa, furiosa, sacó y conservó las fotos en topless. Esos mismos afirman que cuando la esposa increpó a Vicco por su relación clandestina con María Julia, Menem -amigo desde hacía mucho tiempo de su secretario- mandó a llamar a la mujer y le dijo que se despreocupada porque el que mantenía una relación con María Julia era él y no su marido.
Lo cierto es que Vicco y María Julia en esos primero años de los noventa -hasta la caída en desgracia de Vicco por la leche adulterada- hicieron un tándem que influyó mucho en las decisiones del presidente y aguantaron los furibundos embates de los otros bandos que habitaban la Quinta de Olivos.
Después de la privatización de Entel, María Julia Alsogaray fue nombrada interventora de SOMISA con el mismo objetivo de privatizar la empresa.
El tercer destino como funcionaria, ya en el segundo gobierno menemista, fue el de Secretaria de Medio Ambiente. Su proyecto más conocido fue el de sanear el Riachuelo en mil días. Prometió que ella iba a ser la primera en nadar en sus aguas. No pudo hacerlo ni ella ni nadie. El que lo intentara ponía en riesgo su vida.
En los años finales del menemismo María Julia comenzó a acumular varias denuncias judiciales y logró el sobreseimiento veloz en una causa por enriquecimiento ilícito.
Pero su estrella se fue apagando. Dejó de tener influencia y acceso al círculo íntimo del presidente. Y fue la funcionaria menemista obligada a visitar con más frecuencia los tribunales.
En el medio de este fragor judicial atendía a los periodistas en su nueva vivienda. No había perdido ni la inteligencia, ni la velocidad de respuesta, ni tampoco la seguridad seca y desafiante que distinguían sus réplicas.
El petit hotel por el que María Julia pagó 250.000 dólares aunque el valor de mercado era tres veces superior
Se compró un petit hotel que tras una profunda serie de modificaciones quedó en un estado esplendoroso. Los que lo visitaron afirmaron que era una vivienda lujosa, majestuosa. 560 metros cuadrados, ascensor, montacargas, jacuzzi, boiserie en las paredes, pisos de roble de Eslavonia y de pinotea, mármol en los baños y varias obras de arte, entre ellas dos de Guillermo Roux dedicadas especialmente a ella: una con un teléfono gigante y otra un especie de retrato posmoderno de María Julia. Ella declaró que pagó 250.000 dólares por la propiedad. El valor de mercado era tres veces superior.
Su sueldo oficial osciló en esos años entre los 3600 y los 6000 pesos/dólares de la convertibilidad. Al querer explicar el origen de los fondos para adquirir y refaccionar el petit hotel (más allá de la escasa valuación declarada) dijo que había recibido un anticipo de herencia por parte de su padre Álvaro Alsogaray aunque no había constancia de ello. Tampoco pudo justificar la alegación de que la contrató una compañía naviera para que fuera su asesora. En los registros contables de la empresa, al borde de la quiebra, no había rastros de la contratación. El tercer argumento fue el peor, no solo fue inútil como los otros dos sino que empeoró sensiblemente su situación. Dijo que los ministros y secretarios de estado menemistas recibían sobresueldos todos los meses. Sobres con 40.000 dólares mensuales en su caso. Una nueva causa se abrió en su contra y en la de otros ministros como Cavallo.
Otro argumento que dio para justificar lo irregular de su situación patrimonial y tributario fue que su contador la había estafado.
María Julia fue presa en el 2003 por la remodelación de otro inmueble, el de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. El Juez Rodolfo Canícoba Corral la procesó por el delito de Peculado, el nombre técnico de la malversación de fondos públicos, y ordenó su detención (todavía no se necesitaba condena firme con agotamiento de los recursos ante la Corte Suprema para que un ex funcionario fuera detenido) y ordenó que la alojaran en la Unidad de Delitos Complejos de la Policía Federal, una cárcel vip ubicada en Cavia y Libertador.
Estuvo allí 22 meses. Salió 5 días después de haber dado una entrevista otra vez a Noticias y deslizar que De Vido, en los albores del primer gobierno kirchnerista, cometía actos de corrupción. Luego cumplió, por esa y otras causas, 18 meses de arresto domiciliario.
Fue condenada en cuatro causas y absuelta en otras tantas. Las condenas:
- Tres años y medio de prisión por enriquecimiento ilícito
- Cuatro años de prisión por administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública por la privatización de Entel
- Cuatro años de prisión por la contratación irregular de personal en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales
- Tres años y seis meses de prisión por irregularidades en obras de refacción en el mismo organismo
Debió rematar la casa y pagar un millón de dólares. Sus últimos años los pasó muy lejos de los flashes. Y también lejísimo del poder y de las fiestas que solía animar en los noventa. Su principal ocupación fue recorrer los juzgados defendiéndose con firmeza y sin perder las formas aunque los argumentos jurídicos no siempre fueron buenos o eficaces.
Muchos dijeron, sin llegar a explicar si las condenas eran justas o no, que fue la única funcionaria de ese gobierno que terminó presa (en realidad fue una de las pocas, no la única). La explicación la encontraban en que ella era la única que no pertenecía al peronismo.
María Julia Alsogaray murió el 24 de septiembre de 2017 por un cáncer de páncreas. Tenía 75 años. Otros dos juicios orales por corrupción tenían fecha fijada para unos meses después.
María Julia Alsogaray, Carlos Menem, Menemismo, Corrupción
POLITICA
Elisa Carrió denunció un allanamiento “mafioso” al principal denunciante de la mansión vinculada a la AFA

La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, denunció este viernes la ejecución de “un operativo judicial-policial mafioso” en la vivienda de Matías Yofe, dirigente que impulsó las denuncias por la mansión del tesorero de la AFA, Pablo Toviggino, y contra el exministro de Transporte bonaerense, Jorge D’Onofrio.
El allanamiento fue ordenado por el fiscal Germán Camafreitas a raíz de una denuncia por presunta extorsión contra Yofe. Durante el procedimiento, Carrió acusó la falta de órdenes judiciales y la presencia de “violencia institucional y de género que no tiene precedentes”.
Según el relato de Yofe, quien se encontraba en Mar del Plata al momento del hecho, efectivos de la Policía Bonaerense amenazaron a su esposa: “A los gritos, la amenazaron con esposarla y sacarla a nuestra beba de 4 meses”. El dirigente, que cuenta con custodia federal por amenazas de muerte previas, calificó lo sucedido como una “persecución política aberrante apoyada por un sector de la Justicia”.
Carrió, presente en el lugar, exigió la liberación de la mujer y la niña, alegando que se encontraban privadas de su libertad en violación de tratados internacionales de Derechos Humanos.
La causa que motivó el allanamiento se originó por la denuncia de un chofer de D’Onofrio, quien afirmó haber sido amenazado por Yofe para declarar como testigo en una causa vinculada a negocios con fotomultas.
No obstante, Carrió vinculó el operativo directamente con las investigaciones que pesan sobre el exministro massista, señalando que la denuncia sería una “cosa risible” y que el fiscal debería entender que se trata de una maniobra relacionada con causas de “bolsos de dinero que estaría involucrado Massa”. Tras el operativo, la justicia secuestró dos celulares y una computadora del domicilio.
Cabe destacar que el juez federal de Campana, Adrián González Charvay, procesó recientemente a Jorge D’Onofrio por presunto lavado de activos de origen ilícito, ordenando un embargo de $350 millones.
Esta medida judicial se basó en la denuncia original impulsada por Yofe y Carrió, que señala al exfuncionario de Axel Kicillof y a la concejal Claudia Pombo de liderar una estructura criminal para sustraer fondos de las multas de tránsito y la VTV en la provincia de Buenos Aires.
La denominada “megacausa” mantiene actualmente dos expedientes paralelos: uno en el fuero federal por lavado de activos y otro por asociación ilícita en los tribunales penales de La Plata.
Según la investigación iniciada en septiembre de 2024, los fondos desviados se habrían invertido en bienes muebles e inmuebles mediante el uso de prestanombres. Ante el reciente allanamiento, Carrió concluyó: “Vengo a denunciar una falsa denuncia y violencia a la familia de Yofe”, exigiendo la presencia inmediata del jefe del operativo y del fiscal del caso.
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Atomizado y sin un proyecto nacional sólido, el Peronismo tiene por delante el desafío de discutir el rol de CFK

El peronismo afronta un desafío de gran porte. Tal vez uno de los más importantes de la última década. Fundar un nuevo proyecto político, discutir un cambio de ciclo después de dos décadas de los Kirchner al frente del poder interno y empujar, de abajo hacia arriba, la construcción de nuevos liderazgos que revitalicen y actualicen la plataforma electoral de la fuerza política.
Ese debate va a nacer, inevitablemente, desde todas sus terminales. Porque hay un convencimiento pleno de que, así como están, no pueden edificar una propuesta política que cautive a las mayorías. El contundente triunfo en la provincia de Buenos Aires no alcanza para creer que el proyecto que integran es sólido. Hay un sinfín de razones que avalan esa teoría.
La Libertad Avanza (LLA) pintó el país de violeta y se consolidó como oficialismo en medio de la turbulencia financiera y el renacimiento, corto y potente, del peronismo bonaerense, luego de los comicios del 7 de septiembre. En ese instante el PJ creyó que comenzaba el final de los violetas y el empoderamiento los azules. Pero la trompada electoral del 26 de octubre opacó todas las predicciones.
El peronismo del interior espera, con cierta pasividad, que la interna de PJ Bonaerense se resuelva en el primer semestre. “Para junio o julio tenemos que saber dónde estamos parados y quiénes somos”, sostuvo un senador nacional. Casi nadie se anima a avanzar en la construcción de un plan federal con la interna del kirchnerismo flotando en el aire en forma continúa.

Los gobernadores fueron el único polo de poder que dio una señal de lo que quiere hacer. Sacudieron por un rato la vida interna del peronismo nacional. Pero, aquella trascendente reunión en la casa de La Pampa, fue solo un gesto político que expone el lugar que ocupan y las peleas que quieren dar. En 2026 es probable que haya otras tribus que empiecen a mostrar los dientes. Porque, en definitiva, cuando pierde el peronismo, pierden todos los que están adentro.
El eje de la discusión de este año pasará, casi inevitablemente, por el lugar que ocupe Cristina Kirchner en el próximo armado nacional. Porque hay un sector importante del peronismo que cree que su figura, su forma de hacer política y las agrupaciones que la sostienen, son parte de un dispositivo político agotado, desgastado y anulado por su incapacidad de construir alianzas en el interior del país.
“Cristina le dio todo a Axel. Lo hizo diputado, ministro de Economía y gobernador de Buenos Aires. Y Axel no entendió que tenía que llegar al 2027 siendo el candidato de esta expresión política, pero sin romper todo”. El pensamiento de un diputado nacional cristinista es, al mismo tiempo, el de muchos dirigentes que construyeron su identidad política basada en la fidelidad hacia el liderazgo de CFK.
En el cristinismo nunca aceptaron -ni lo aceptarán- el camino que siguió Kicillof, que quiso patear el tablero, limitar el dedo todopoderoso de su mentora luego de la mala experiencia del 2019, y construir un espacio interno para frenar las imposiciones de círculo más chico que rodea a CFK y que lidera Máximo Kirchner.
“La Cámpora nunca le va a entregar nada a Axel. Todo lo que se logre es a fuerza de cagarse a palos. Van a tener que revisar qué hacer de acá en adelante. Porque con los actos en San José 1111 no vamos a llegar a ninguna parte. Tienen que encontrar su lugar en la cancha”, precisó un intendente del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) que trabaja para la candidatura presidencial de Kicillof.
El peronismo bonaerense tiene por delante esa pelea de poder interna que, lejos de terminarse, se dilata. Y, al mismo tiempo, ocupa un lugar central en la agenda del peronismo nacional, donde, por ahora, la calma está atada a la especulación sobre el rearmado nacional. Alguien tendrá que mover la pelota para que el juego vuelva a comenzar en este 2026.
Hay una coincidencia entre la mayoría de los gobernadores, los senadores y los diputados del peronismo del interior. Todos creen que el ciclo de Cristina Kirchner está agotado y que la discusión del peronismo debe ser, durante todo este año, lo más horizontal posible. Pero no se puede postergar. Porque mientras el tiempo pasa, Milei ramifica su partido en todas las provincias del país y construye acuerdos con gobernadores que dejaron el PRO o que ya no son tan radicales como antes.
South America / Central America
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Primera baja del año: renunció el secretario de Culto y asume un hombre de Santiago Caputo

El Gobierno oficializó este viernes, a través del Boletín Oficial, la renuncia de Nahuel Sotelo al cargo de secretario de Culto y Civilización. El funcionario deja su puesto para asumir una banca en la Legislatura bonaerense, tras haber integrado la lista libertaria en las últimas elecciones de septiembre.
Su reemplazo será Agustín Caulo, quien se desempeñaba como segundo en el área, una decisión que busca garantizar la continuidad política dentro de la Secretaría, ya que, según señalaron desde el oficialismo, “continúa el dos de Nahuel”.
Nahuel Sotelo
Sotelo, de 32 años, había asumido sus funciones en agosto de 2024 bajo la gestión de Diana Mondino. A pesar de los cambios en la conducción del Ministerio de Relaciones Exteriores, el dirigente logró sostenerse en el puesto con la llegada de Gerardo Werthein y, posteriormente, con el desembarco de Pablo Quirno como canciller.
Durante su gestión, promovió la ampliación del nombre del área, que pasó a denominarse Secretaría de Culto y Civilización, reflejando su perfil conservador y fuertemente identificado con el catolicismo.
En el armado político, Sotelo integra el sector interno de La Libertad Avanza conocido como “Las Fuerzas del Cielo”, el cual responde directamente al asesor presidencial Santiago Caputo. Su salida de la Cancillería marca su regreso a la Legislatura bonaerense, donde ya había ejercido como diputado entre 2021 y 2024.

Agustín Caulo
En dicho ámbito, se lo considera uno de los principales referentes del bloque libertario y mantiene una relación cercana con el titular de la bancada, Agustín Romo. La llegada de Sotelo a la legislatura provincial se dio tras una fuerte interna con el sector de los denominados “territoriales”, referenciados en Sebastián Pareja y en los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem, figuras cercanas a Karina Milei.
Por su parte, la designación de Agustín Caulo, apodado “el Chino”, quedará formalizada en los próximos días. El nuevo secretario comparte con su antecesor un perfil católico y conservador, además de mantener vínculos estrechos con sectores de la Iglesia. Antes de su nombramiento como subsecretario en septiembre de 2024, Caulo desarrolló su tarea como director nacional de Culto Católico en la Cancillería, asegurando así la línea política trazada por el entorno de Santiago Caputo.
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