POLITICA
Mauricio Macri habló de “Franco”, el libro sobre su padre: del apogeo a la declinación, anécdotas y una dramática charla final

“Un día me levanté y dije: quiero contar la verdad de la historia de mi padre, sin ocultar nada, porque a partir de que me metí en política, el kirchnerismo y la izquierda lo estigmatizaron a mi padre, con toda la mala intencionalidad que pueda haber. Y crearon una fantasía de cómo surgió él”. Así inició Mauricio Macri desde sus oficinas de Olivos la charla con Infobae a propósito de la publicación del libro “Franco. Vida de mi padre. La historia de mi mayor maestro y mi gran antagonista”.
El libro recorre el vínculo afectivo, personal, íntimo y también público y político. Una relación atravesada por el afecto pero también por una rivalidad que, reconoció Macri, se precipitó a partir de la traumática experiencia del secuestro que sufrió en 1991.
En la entrevista, el ex presidente contó detalles -incluso algunos que no figuran en el libro, como sus charlas durante los largos baños de Franco-, pero sin referencias a la actualidad política. Fue una conversación sobre la biografía de su padre, que, en definitiva, expuso una época y también una reconciliación definitiva y póstuma.
“El libro refleja que él fue un permanente optimista, creador, un apasionado por sus proyectos, apasionado por el hacer. Todas cosas que, finalmente uno termina mamando, porque uno aprende no de lo que le dicen los padres, sino de lo que uno ve que hacen los padres. Y nada que ver con la política. Si hay algo que él nunca entendió fue la política”.
Durante la conversación, Mauricio Macri evocó escenas y anécdotas que marcaron la historia de uno de los empresarios más emblemáticos de la Argentina y el complejo vínculo entre padre e hijo. “Para mí, de chico siempre era mi ídolo, era la persona que yo admiraba. Bueno, él me empezó a llevar a los cinco años a las obras, con esa cosa del inmigrante que quiere adelantar el proceso para que su hijo se incorpore a su vida porque pierde todos los amigos de la infancia en Italia… Siempre me generó mucha admiración esa capacidad de imaginar, de crear, de unir personas, recursos económicos y crear cosas”.

La relación entre ambos –marcada por la admiración, el desencuentro y la rivalidad– es el eje de un retrato íntimo y universal. Macri reconoce: “Para él, su hijo primogénito era todo. Después empezó, con el correr del tiempo, a desarrollar… siempre, hasta el final, hubo una mitad de su cabeza que su vida pasaba por ver qué estaba haciendo yo. Él siempre se abocó muchísimo a transmitirme sus vivencias, a compartirlas”.
La entrevista completa con Mauricio Macri
—Primero hay que preguntar por qué la decisión de escribir este libro.
—No sé. Un día me levanté y dije: quiero contar la verdad de la historia de mi padre, sin ocultar nada, porque a partir de que me metí en política, el kirchnerismo y la izquierda lo estigmatizaron a mi padre, con toda la mala intencionalidad que pueda haber. Y crearon una fantasía de cómo surgió él y ese libro refleja que él fue un permanente optimista, creador, un apasionado por sus proyectos, apasionado por el hacer. Todas cosas que, bueno, finalmente uno termina mamando, ¿no? Porque uno aprende no de lo que le dicen los padres, sino de lo que uno ve que hacen los padres. Y nada que ver con la política. Si hay algo que él nunca entendió fue la política.
—¿Por qué dice usted que no la entendió?
—Porque no entendía. No, no, no podía, no podía entender qué significaba la política en Argentina. No es fácil entender la política en Argentina. Y él siempre iba a ayudar, como en aquella primera reunión con Alfonsín, que me llevó. Y Alfonsín le dice: “¿Qué quiere usted, Macri?”. Y él dijo: “Ayudarlo a que crezca el país”. Yo soy el productor de autos más grande de la Argentina. Tengo el 45% del mercado y el mercado es de 70 mil unidades. Si Argentina funciona, tiene que ser de un millón de unidades, con lo cual, aunque venda menos porcentaje, serían muchas más unidades. Lo mismo, tengo la segunda constructora más grande en la Argentina. Si el país crece, necesita más infraestructura, es un país que está casi virgen. No hay rutas buenas, no hay aeropuertos, no hay puertos. Entonces, yo necesito que el país crezca para que mi constructora tenga más trabajo. Y así le fue diciendo otras cosas que él hacía y Alfonsín sorprendido. Y ahí empezaba a tener una relación. Eso fue ya el segundo año del gobierno, tercero de Alfonsín, porque el radicalismo llegó con mucha prevención sobre el sector empresario.
—El libro habla mucho de todo el surgimiento, del crecimiento, de cómo arrancó Franco Macri. Me interesa el tema este de la creación de este partido del padre de Franco, del Partido Qualunquista.
—Sí, de mi abuelo. Qué loco la genética… yo también terminé creando un partido.
—¿Qué recuerdos tiene usted de eso y por qué lo revaloriza como una herencia?
—De mi abuelo muy poco, porque mi abuelo era una persona de pocas palabras y ya estaba grande para esa época. Grande, era sesenta y pico, tendría setenta y pico cuando mi padre… cuando él murió. Y solamente me acuerdo de ir los domingos o sábados a la casa a visitarlo, que vivía en Las Heras y Uriburu, un departamento con su segunda mujer. Él me enseñó a jugar al ajedrez, jugaba al ajedrez con él y él no hablaba, cuarenta minutos todo en silencio. Después me fui enterando de su vida y su historia. Esa es la foto de él. Que parece Frondizi, todo el mundo cree que es Frondizi, que también yo respeto mucho, pero no, es mi abuelo. Así que fue loco porque fue un partido muy exitoso para arrancar de cero, sacó como el 6% en esa primera elección y ahí él se vino a Argentina.
—¿Usted considera que hay ahí una herencia, un vínculo, un lazo?
—La genética, es la genética.

—¿Cuándo se dio cuenta usted de que Franco Macri era “Franco Macri”, en la dimensión que tuvo, de llegar a ser el primer empresario de la Argentina? ¿Cuándo se dio cuenta de que era un hombre importante?
—Para mí, de chico siempre era mi ídolo. Era la persona que yo admiraba. Bueno, él me empezó a llevar a los cinco años a las obras, con esa cosa del inmigrante que quiere adelantar el proceso para que su hijo se incorpore a su vida porque pierde todos los amigos de la infancia en Italia. Así que ahí me fui integrando siempre, además era el primogénito en una familia italiana. Y la verdad es que yo fui viendo todo, todo lo que él hacía. Y siempre me generó mucha admiración esa capacidad de imaginar, de crear, de unir personas, recursos económicos y crear cosas. Creo que, cuando él ya da el salto arriesgando todo para entrar a la industria automotriz —porque le hicieron poner de garantía a los italianos la casa y la quinta—. Mi madre cuando se enteró quería matarlo. “Estás loco. Veinte años de trabajo y vamos a volver a la calle si te sale mal esto. ¿Qué sabés vos de autos?”, le decía mi madre. Y cuando vi cómo enseguida entendió, se adaptó, empezó a ser presidente de ADEFA, la Asociación de Fabricantes de Automóviles… Donde él se ponía, generaba respeto. Porque un tipo, aparte de carismático, era serio, encaraba las cosas con seriedad. Ahí empecé a tomar dimensión de que lo que había hecho mi padre era increíble. Y tal vez más cuando lo empezó a destruir. Cuando él entró a conectarse con la parte autodestructiva de sí mismo, empecé a darme cuenta del tamaño de lo que había construido y lo que eso se resistía a esta serie de malas decisiones que empezó a tomar.
—En el principio del libro, en página 19, habla usted de su padre y de la tradición italiana y dice: “De alguna manera, yo era una de sus obras, acaso la más importante”.
—Y sin duda.
—Tengo subrayada esa frase. ¿Qué significa?
—Sí, porque era así. Para él, su hijo primogénito era todo. Después empezó, con el correr del tiempo, a desarrollar. Pero siempre, hasta el final, hubo una mitad de su cabeza que su vida pasaba por ver qué estaba haciendo yo. Él siempre se abocó muchísimo a transmitirme sus vivencias, compartirlas. Por eso me hacía acompañarlo a cosas que eran aburridísimas. Yo tenía diez años, decía: “Papá, yo quiero jugar a la pelota, no estar en París cerrando un consorcio para cotizar una supuesta privatización de subterráneos que no se llegó a hacer”. Entonces, me decía: “Algo vas a aprender, aguantátela”. Me tenía ahí cuatro horas. Me acuerdo también de otro momento de grandes conversaciones que duró mucho tiempo, era cuando él se bañaba. Él se bañaba durante muchos años en bañadera. Entonces, ahí yo me sentaba y hablábamos, ¿no? Hablábamos. Eso creo que no lo puse en el libro. No, esa parte no estaba. Me acordé ahora.
—¿De qué hablaban? ¿Qué le contaba él?
—De sus nuevos proyectos. Siempre estaba hablando de sus nuevos proyectos.
—En todo el libro no hay muchas referencias a diálogos afectuosos o conversaciones más de padre a hijo, sino como de un hombre que está hablando con alguien a quien forma o entrena como aprendiz o sucesor. ¿En qué notaba usted esos vínculos amorosos que tenía como padre?
—No, papá siempre fue muy afectuoso. Con todo el mundo.
—Habla mucho de la generosidad de él.
—Aparte de ser generoso, él era afectuoso. Era alguien a quien uno rápidamente se encariñaba. No, hago referencia a eso porque es como más un plano tal vez que no genere tanto interés porque es natural. Los padres damos todo a nuestros hijos esperando recibir algo de todo lo que dimos. Esa es la ley de la vida. El retorno siempre es mucho menor, pero es así. De generación en generación. Pero él siempre fue muy afectuoso, me acompañó, se ocupó de malcriarme en todo lo que podía, o sea, a la vez exigirme, ¿no? Porque él era dos cosas, te daba y te exigía.
—¿Qué virtudes tiene usted de Franco?
—Yo diría que la del hacer. El hacer es lo más importante. Él desde muy chico me transmitió que lo importante era hacer, no lo material. Lo material es una circunstancia. Él nunca ni coleccionó autos, ni relojes, ni nada. O sea, vivía bien, pero no era lo que a él lo motivaba. Y a mí me pasó lo mismo. A mí, rápidamente, yo me enganché con hacer cosas sin pensar en acumular cosas. Por algo me dediqué entre Boca y la política, son más de veinte años.
—¿Sí?
—Justamente, es todo lo contrario de acumular. Eso es dar. Pero la verdad es que en la vida dar es mucho más lindo y nutritivo que recibir. Él siempre me dijo que lo importante era crear. Él siempre, cuando se presentaba, te decía la cantidad de empleados que tenía y cuántos impuestos pagaba, no qué patrimonio tenía ni cuánto ganaba. De eso nunca hablaba.
—¿Y qué defectos tiene usted de Franco?
—Y tal vez el de haber asumido siempre demasiados riesgos. Menos que él, mucho menos que él.
—¿Menos que él?
—Sí, menos que él. Meterse en política fue tal vez más, pero en términos de inversiones y pasos a dar, siempre fui un poquito más racional que él y menos intuitivo que él. También eran otros tiempos. La Argentina de él, el mundo de él, todavía había más lugar para el voluntarismo. Ahora está todo mucho más acotado científicamente, de qué es lo que se puede y qué no. Tal vez fue lo que le pasó en la segunda parte de su vida. Seguía creyendo que él podía dar vuelta al mundo siempre y ya el mundo se puso un poco más complejo y ortodoxo.
—Hay un punto que es decisivo en todo el libro y en la vida de usted y en la vida de él, que es el tema del secuestro. Usted plantea que esa fue la bisagra en el vínculo entre ustedes. Cuénteme un poco de eso.
—Fue muy malo eso, porque primero fue mucho sufrimiento. Para él, obviamente para mí, pero no sé qué es peor. Yo creo que la debe pasar peor el que está afuera que el que está adentro. Por la impotencia, la desesperación. Y después fue muy malo porque levantó el perfil de la familia en forma exponencial. La familia, por supuesto, manejando la empresa más grande del país, tiene un complejo empresario, que era el más importante que había, en un microclima de lo económico, todo el mundo sabía quién era Franco Macri. Pero cuando pasó lo del secuestro, eso llegó a una escala. Porque ese secuestro tuvo un impacto muy particular. No sé qué pasó, pero la prensa…
—Era el hijo del empresario más importante de Argentina.
—Sí, eso le dio una atracción, porque ya había habido muchos secuestros antes. Y eso creo que descompaginó todo definitivamente, porque yo me transformé en un personaje público, sin ningún mérito, solamente por haber sido víctima de esta banda de excomisarios y represores. Y él también.
Ahí se transformó todo en una cosa muy expuesta, con más, más cercanía con la frivolidad y sus fiestas y todo este tema. Generó todo un cambio de perfil que fue negativo. Él perdió foco en lo que hacía y creo que desató mucho más una competencia entre padre e hijo, que ya venía manifestándose. Pero eso lo aceleró, eso lo aceleró.
—Le pido que se conecte un poco con la emotividad y con el tiempo ese, con el tiempo de la angustia suya padeciendo el secuestro, estando en las condiciones en las que usted tantas veces contó que pasó. Imaginarse a su padre del otro lado…
—No. Peor que imaginármelo: yo tenía un televisor chiquitito, blanco y negro, que la primera semana me sirvió un montón para distraerme y que pasen las horas, que no pasaban. En esa caja de madera de dos por dos. Pero en la segunda semana, cuando la prensa lo descubre e instalan todas las cámaras de televisión, yo lo veía a papá, que cada tanto salía a hablar. Esto era desgarrador porque yo lo veía cómo estaba. Siempre tuve un vínculo muy fuerte con él, muy fuerte. Entonces era verlo tratando de transmitir entereza, pero yo me daba cuenta de que estaba partido al medio. Sobre todo para alguien que ya en ese momento tenía tanto poder, de golpe toparse con la impotencia de no saber, de no poder, de estar en manos de gente que ni conocía.
—Y después de ese momento, ¿se acuerda usted de alguna charla, ya pasada la tormenta, donde pudieron hablar sobre lo que vivió cada uno? ¿Se acuerda usted de algo de eso?
—No. Los dos tuvimos la misma actitud de olvidar el tema. Yo me acuerdo que hice un reportaje con “Perfil” y no quise hablar más del tema. Dije: “Yo de este tema no hablo más”. Años, muchos años después.
—Pero con su padre tampoco.
—Con papá, tampoco. Como que los dos dijimos “qué duro fue”. Él me entregó una carpeta con todos los mensajes que había recibido de apoyo, de cariño, por si la quería ver. Un día la hojeé un poco y después dije: “Bueno, no, ya está. Ya esto pasó, me lo tengo que olvidar”. Y él también, él también. Después lo volvió a revivir con mi hermana.
—Con Florencia.
—Uf, otra vez…
—¿Y de eso de qué se acuerda usted?
—De eso me acuerdo que él ya estaba sordo, con lo cual era tragicómico ver las conversaciones con el secuestrador. Mi hermano le decía a Franco que debía decir que se callara porque papá no le entendía nada al tipo. Entonces, parece una conversación de locos. Ttragedia más tiempo, igual a humor. Ahora uno se puede reír. El secuestrador, no sé, yo no me acuerdo porque en alguna conversación estuve. El secuestrador le decía no sé qué cosa y papá le contestaba cualquier otra. Entonces, llegó un momento que mi hermano me dice: “Por favor, ¿lo podés sacar a papá de acá? Así yo puedo hablar con el tipo”, porque papá en esa cosa de querer siempre… Y ya estaba más grande y encima sordo, estaba muy mal de la audición, con lo cual no se escuchaba, no se entendía nada.

—Ahora puede reír, pero en ese momento debe haber sido terrible.
—Ahí fue donde tomé conciencia de lo que es estar afuera y tener una víctima adentro. Estábamos todos muy preocupados por lo de Florencia.
—Una de las cosas impactantes que revela el libro es que cuando tuvieron que juntar el rescate por usted, tuvieron que juntar billetes de distintas denominaciones que tenía una altura de un metro de alto por tres metros los billetes que tenían que juntar.
—Sí. Bueno, eran muchos millones de dólares y ocupan lugar. Así que… qué sé yo. Sí, hubo que juntarlos y guardarlos en un lugar a la espera de cuando ellos disponían el pago, porque cuando salió en la prensa, ellos suspendieron conversaciones por varios días. Pensando que papá los había traicionado. Y la verdad que hubo una filtración que nunca se llegó a saber bien…
—¿Nunca se supo?
—Sospechas, pero ciencia cierta no.
—Y ahí aparece Nicolás Caputo para hacer esa operación.
—Exactamente. Y Roberto Pascual, que era el chofer, que a veces era el chofer de papá y era chofer mío. Y los dos estuvieron esperando días hasta que tenían la orden de ir a pagar.
—A mí lo que más me llamó la atención de esa parte, de ese tramo, es la angustia entre que se hace efectivo el pago y el tiempo en que tienen que esperar que efectivamente cumplan la palabra.
—Claro, porque es el momento peor para la familia. Porque es el momento en el cual perdiste todo el poder. Ya diste lo que ellos querían y ahora dependés de ellos. Y ellos estuvieron 48 horas debatiendo si me mataban o no me mataban.
—¿Usted estuvo o fue testigo o escuchó algo de eso?
—No, no, no. Yo estaba en la caja. Me contaba el Mario que me cuidaba a mí.
—En el libro hay mucho claroscuros sobre Franco Macri. Usted cuenta muchas cosas, muchas virtudes, pero también muchos defectos y muchos errores. Uno de esos, de los más graves que usted menciona, es el tema del Correo, en su etapa final. El kirchnerismo lo menciona para criticarlo. Y usted dijo que en el libro que fue el primero que dijo: “No es una buena idea”.
—Él me llama, yo ya estaba en Boca, me había retirado de la empresa, pero él me invita un día a la reunión para escuchar una opinión y di mi opinión y terminó todo como el traste, porque se enojó.
—¿La opinión suya era negativa?
—Obvio. Le dije: “Esto es un disparate. Con esto no vas a poder dar vuelta el Correo, es inviable, tiene 89 sindicatos, tiene la competencia de los pequeños prestadores, tiene la competencia de OCA, Alfredo Yabrán estaba en su apogeo. Vas a quemar la plata porque acá no hay manera».
Él estaba muy mortificado porque había perdido la industria automotriz, Fiat había vuelto, el liderazgo que tenía cuando empezó el menemismo, ya estaba creo en el puesto diecisiete, con lo cual necesitaba volver a tener protagonismo y se lanza a esto y a los aeropuertos. Por suerte en los aeropuertos perdió, porque también era una oferta muy disparatada. Y en esta ganó y ganó para perder más de la mitad de su patrimonio. Y el kirchnerismo inventó que con el Correo mi padre ganó plata.
Mi padre puso de aquella época lo que hoy serían 500 o 600 millones de dólares. Muchísimo dinero. Y siempre siguió poniendo. Hizo la fábrica nueva, la planta nueva, equipamiento nuevo, achicó la planta, empezó y el Correo funcionó bastante mejor, pagaba sus impuestos y ganaba algo, pero no podía pagar el canon que había puesto, porque no le pagaban las cuentas.
Los prestadores chicos le vendían sin pagar impuestos, tenía el boicot de OCA. De vuelta, 89 sindicatos, ochenta y nueve, que le prometió Menem que lo iba a unificar, y Erman González no lo hizo.
—En varias partes habla usted de los 89 sindicatos. ¿Por qué fue un factor que complicó todo el negocio?
—Y porque no podías ponerte de acuerdo en un régimen laboral más eficiente. Necesitaba tener otra forma de organizarse y era todo un debate permanente. Esto es lo que me contaban a mí, porque yo estaba en Boca. Eso es lo que me contaron cuando fueron a plantear por qué sí. Yo dije: “Me parece que no, que no vale la pena esto”. Pero él estaba ya muy herido en su amor propio por cómo había perdido protagonismo empresario. Lo empujó a algo que fue un desastre, que encima después, como él nunca entendió la comunicación, él no quería explicar su verdad.
Cuando el kirchnerismo le confisca las plantas. El kirchnerismo no es que le rescinde la concesión. Vos te podías llevar el Starbucks -no me gusta tu negocio, me lo llevo-, pero no te podés llevar el local que es del tipo, vos te llevás la marca. El kirchnerismo le llevó las plantas, le llevó las máquinas, los autos, hasta los depósitos que tenía en una cuenta y le dejó todas las deudas y lo empezó a volver loco y para seguir con una causa que todavía sigue hoy, 23 años después, no se cerró lo del Correo.
—Por eso le quería preguntar, porque es un tema que atravesó su gobierno también y que hasta el día de hoy sigue. Es una de las herencias de Franco.
—Exactamente, exactamente. Pero bueno, son esos fenómenos para estudiar, porque la verdad que el kirchnerismo logró en base de “miente, miente, que algo quedará”, que mucha gente crea que papá sacó algún beneficio del Correo. SOCMA puso plata en el correo, nunca salió plata del correo al revés, nunca.
—¿Nunca salió al revés?
—Claro, nunca, nunca, nunca pudo hacerlo rentable ni recuperar. Y estaban de socios el Banco Mundial y el BID y el Banco Galicia, y todos se retiraron, porque fue un desastre.

—En el libro también hay un aspecto que me interesa mucho, que es uno de los saltos que tiene Franco Macri, dejando la cuestión de la ingeniería y las obras civiles, que es el ingreso a Manliba y el ingreso de las prestaciones en la ciudad, y tiene palabras muy elogiosas de la gestión de Osvaldo Cacciatore, y a la gestión de esos años…
—Y de Laura.
—De Guillermo Laura y de la gestión de esos años de la dictadura que, hasta el día de hoy, no muchos se animan a reconocer como algo importante o como algo que haya sido valioso. ¿Por qué decide usted escribir y decir: “Esto estuvo bien”, aunque estaba la dictadura y aunque…?
—Porque es la verdad, porque es la verdad. Cacciatore fue un buen intendente. Hay cosas emblemáticas que hizo él. Conectar la ciudad con el Aeropuerto, que hoy ya no alcanza. Nunca nadie más hizo algo para mejorar la conexión con el Aeropuerto. El sistema de recolección de residuos, acuérdense que todavía se quemaba la basura y teníamos un desastre lo que era la ciudad de Buenos Aires y él transformó un sistema moderno que nunca más, en estos cuarenta y pico de años, alguien dijo: “Bueno, vamos a modernizarlo con estas nuevas tecnologías de arco de plasma”. Nada. Fue un momento en el cual se hicieron muchas cosas, se hicieron muchas cosas…
—Digo, ¿no tiene usted miedo en reconocer algo bueno de la época de la dictadura?
—¿Por qué esas cosas tan absolutistas? Cacciatore no tuvo que ver ni con la represión ilegal ni nada de eso. Era un tipo honesto que trabajó, que transformó, tenía un gran planificador, otro soñador, como Guillermo Laura…
—Usted cuenta en el libro que una de sus vocaciones con la ciudad tuvo que ver con una reunión en la oficina con Cacciatore y vio lo que se estaba haciendo.
—Cuando yo vi dije “qué lindo debe ser ser intendente, debe ser maravilloso”. Me quedé muy impresionado de ver todas las maquetas que tenía, los proyectos, y la autoridad con la que los describía. La verdad, fue una reunión que me impactó, de las tantas que papá me llevó como parte de mi aprendizaje.
—Sí.
—Y después Laura, que era un tipo correctísimo. Muy amante de lo que hacía. Me acuerdo que en la autopista Buen Ayre, papá ganó la construcción versus una propuesta de Techint y la de papá era un poco más cara, pero se la adjudicó Laura, porque era un camino parque. Le gustó que doblaba. La de Techint era una línea recta. Dijo: “Me gusta más este proyecto. Me parece que sirve más para lo que quiero, que alrededor se construyan estos parques que vamos a crear con el relleno sanitario”. Así que fíjese, en esa época cómo funcionaba.
—Ahora hay cosas que pueden decirse que antes eran tabú.
—Totalmente, totalmente.
—¿Y qué piensa usted de eso?
—Bienvenido el fin de los tabúes. Porque la verdad que toda esta situación de que todo lo que pasó en esa época estaba mal y que nada se puede rescatar, ni siquiera un buen intendente, y que del lado de los Montoneros no hicieron nada mal, me pareció siempre una exageración, una exageración absoluta. Es más, en el único país del mundo que los delitos de lesa humanidad no incluyen al terrorismo es la Argentina. No existe en otra parte. Todo el mundo de lesa humanidad, delitos de lesa humanidad es de los dos lados. Son asesinos de los dos lados, no de un solo lado.
—Y eso no pasó acá.
—Y eso acá, lamentablemente, no pasó.
—Describe también en el libro lo que pasó en esa época donde su padre fue testigo de secuestros, asesinatos de empresarios.
—Le tocó defender jóvenes líderes del peronismo que después hicieron historia en cada uno de sus lugares. De Carlos Groso, José Octavio Bordón, José Manuel De La Sota un tiempo. O sea, mucha gente. Y se comió bastantes reuniones ásperas, con Albano Harguindeguy. Me contaba él, que decía: “¿Por qué tienen estos tipos?” “Porque trabajan bien. Yo no los voy a sacar porque trabajan bien. Usted haga lo que quiera, pero yo no los voy a sacar porque trabajan bien”. O cuando tuvo que defender a Timerman, que lo venían a echar del edificio porque estaba detenido, después de desaparecido, lo devolvieron y lo pusieron detenido en donde vivíamos, en Ayacucho y Posadas. Y él en el consorcio dijo: De ninguna manera.
—Javier Timerman, el hijo, hace pocas horas publicó y reconoció eso. Reconoció la valentía que tuvo Franco Macri al haber rechazado eso.
—Papá era un tipo muy valiente, muy de actuar realmente como que todo el mundo debería actuar, que es más allá del bien y el mal, haciendo lo correcto.

—Ahora, después de ese episodio con el kirchnerismo, después me voy a meter en Boca, pero quiero seguir con esta temática, si se quiere. Uno de los temas importantes de la época del kirchnerismo es lo que terminó de ocurrir con Franco Macri, que tuvo una declaración terrible con usted, que dijo que antes de votar a usted prefería votar a La Cámpora. ¿Qué recuerda usted de eso?
—Sí. Ese día fueron varias, pero esa fue monumental. Pero yo ya lo tenía muy, muy elaborado en mi cabeza. Entender que él estaba en una disociación entre Dr. Jekyll, que me amaba, y Mister Hyde, que me quería matar. Yo entendí que él ya no lo podía manejar y logré que él se vaya de este mundo sin que yo esté enojado. Él no lo podía manejar, porque de verdad estoy convencido que en exceso, la persona que más amó en este mundo fui yo y a la vez él tenía una cosa de desesperación por boicotearme. Y bueno, son cosas que pasan en la vida. Alguien que tuvo muchos traumas a lo largo de su vida, una guerra, abandonar su país, fue muy complicado. Una mala relación con la madre. Pero igual yo entendí que él hizo lo que pudo. Y la verdad que somos todos productos de nuestros padres, nos guste o no nos guste. Y lo único que podemos aspirar es a tratar de mejorarlos en algún aspecto, no a renegar con la herencia cultural, de personalidad, de carácter que uno recibe. Y como él dijo, que está en la anécdota final, finalmente, si él no me hubiese desafiado de la forma…
—Déjeme leerlo. En la página 214 dice: “Si yo hubiese sido un padre normal, con el poder que usted tenía, con lo bien que estabas, lo que ganabas, lo que te gustaba tu trabajo, jamás te hubieses ido de SOCMA. Pero no solo te fuiste, hiciste el Boca más ganador de todos los tiempos, armaste un equipazo y lo pusiste en un lugar único y vas a dar vuelta la ciudad”. Me interesa que ahonde en esa anécdota.
—Y me dijo: “Va a terminar siendo presidente”. Entonces, hace una pausa y me mira y dice: “Entonces, es todo mérito mío”. Y yo me reí, como se ríe usted porque… Y le dije: “Tenés razón”, porque es verdad. O sea, si él no hubiese sido tan agresivo, tan conflictivo conmigo, y pasar de ser mi ídolo a boicotearme todo —que eso me lastimaba todos los días— hasta que llegué a un momento que también gracias al secuestro que dije: “Si sobreviví al secuestro es porque volví a nacer. Y si volví a nacer, yo quiero elegir que no voy a trabajar más con mi padre”. Y ahí me fui. Eso fue lo que detonó. Entonces, la verdad es que si él no hubiese sido como fue, demostrando que tenemos algo que tenemos que entender, que la influencia que tienen nuestros padres, nuestra familia, nuestro ambiente, nuestro lugar sobre nuestras vidas y manejarlo, no enojarse, hay que manejarlo.
—La última. Hay un tramo del libro donde habla sobre una de las últimas conversaciones que tuvo con su padre, cuando su padre le pide técnicamente que lo ayude a irse de este mundo. Es tremenda la parte esa. Quiero que me cuente un poco sobre qué se acuerda de esa conversación.
—Me acuerdo perfecto. Anita (Moschini, la secretaria histórica de Franco y Mauricio Macri) me dice que mi padre me llama urgente, que si puedo ir a verlo. “Pero ¿cómo? Si está ido». Ella me dice “no, parece que está lúcido”. Entonces, salgo de La Rosada a todo lo que da.
—Usted era presidente.
—Sí, yo era presidente. Voy a (la casa de la calle) Eduardo Costa. Y me lo encuentro lúcido, sentado en su cuarto, un sillón que tenía. Él me dice: “Gracias por venir. Te quiero pedir un favor. Vos sos mi hijo mayor. Y sé que, a pesar de todo lo que hemos vivido, nos amamos profundamente. Entonces, te tengo que pedir algo difícil, pero ¿a quién se lo voy a pedir? Yo estoy acá con gente que no conozco. Los señores que me cuidan, no los conozco. La gente que trabaja en casa, las que yo tenía, no sé dónde están. Yo ya no tengo nada más para hacer. Yo todo lo que tenía para hacer ya lo hice”. “¿Y qué hago acá?”. “Entonces, tenés que ayudarme a irme porque soy Franco Macri, no puedo estar acá. Me bañan, me dan de comer. Peor, me limpian el traste. Esto es humillante». Y ahí yo le dije: “Papá, pero no está permitido eso, no puede hacer…”.
Y ahí me insistió: “Pero yo soy Franco Macri, ¿me entendés?» Cuando le volví a decir que no se podía, se enojó de vuelta como en sus peores épocas y se fue de vuelta». Fue la última vez que estuvo lúcido.
—Ese sentimiento debe haber sido terrible.
—Sí, porque él tenía razón. Él tenía razón… No tenía ni una razón de ser que él estuviese ahí. Y bueno, la verdad que, fue un momento muy, muy tremendo porque él habló con honestidad y desde el corazón y con dignidad, porque finalmente cuando uno pierde la dignidad, no tiene sentido vivir, ¿no? Eso fue lo que él transmitió.
POLITICA
La puja por los fondos traba el endeudamiento de Kicillof: negociaciones con La Cámpora, el rol de Massa y tensión con la oposición

El Ejecutivo bonaerense transita los días mirando los movimientos en la Legislatura provincial ante la necesidad de aprobar la ley de financiamiento que giró Axel Kicillof el 4 de noviembre pasado. En el marco del paquete económico que también incluyó las leyes del Presupuesto y la Ley Fiscal Impositiva para el 2026 —que sí fueron aprobadas porque se requirió solo la mayoría simple en ambas cámaras—, Kicillof pide una autorización para tomar deuda por hasta USD 3.035 millones, discriminada en dos artículos distintos: uno por USD 1.990 y otro por USD 1.045. Seguido a esos dos artículos, hay otro punto que traba las negociaciones: la creación del Fondo de Fortalecimiento de la Inversión Municipal.
El famoso fondo para los intendentes es hoy parte central de las negociaciones. No por la inclusión de ese ítem sino por cómo distribuirlo. El Ejecutivo, como contó este medio, garantiza el fondo y a principios de semana accedió a que el mismo se componga no solo por el 8% de la autorización de la deuda que vaya a colocar por USD 1.990; sino que incluya también el otro gran endeudamiento que busca el Ejecutivo, es decir el de USD 1.045. También, según el dictamen, que salió de la comisión de Impuesto y Presupuesto de la Cámara baja, se le modificó el uso que se le daría a esos fondos. Mientras el proyecto original planteaba que de ninguna manera los intendentes podían usar esos recursos para gastos corrientes, en el dictamen que el viernes no pudo llegar al recinto y que tiene las firmas de todo el oficialismo y los llamados libertarios dialoguistas se explicita que el fondo será de “libre disponibilidad”.

“La oposición quiere trabajar para ser constructiva, pero hay cuestiones en las que tenemos que ser claros de un lado y del otro. Depende de la voluntad de diálogo con el Ejecutivo, de que haya garantías, que los legisladores opositores se sienten con ellos y se escriban esclarecedoramente punto por punto en el endeudamiento las inquietudes de los distintos bloques opositores. Por eso el viernes no estuvieron dadas las condiciones para sesionar”, planteó a Infobae un representante opositor en la Cámara de Diputados.
Quienes llevan adelante las conversaciones por el peronismo en Diputados son un grupo plural. El presidente del bloque, Facundo Tignanelli, es uno de ellos. En los últimos días, se ha encargado de remarcar —tanto en los medios como en el recinto— que no hay interna dentro del peronismo para avanzar con el pedido de endeudamiento que requiere Kicillof. Alexis Guerrera, como presidente de la Cámara baja y referente del Frente Renovador, es otro de los dirigentes que le traslada los pedidos de la oposición a los negociadores por el Ejecutivo, Mariano Cascallares, Gabriel Katopodis y Agustina Vila. En la oposición -un sector del PRO y de la UCR- buscan forzar a Kicillof a sentarse en la negociación.
También hay terminales extra legislativas. El líder del Frente Renovador, Sergio Massa, es uno de ellos. De hecho, al momento de caerse la sesión del viernes, una foto fue más que elocuente: Guerrera y Tignanelli hablando por teléfono con Massa. Minutos más tarde a que la imagen -registrada por el reportero gráfico Ignacio Amiconi- empiece a viralizarse, el presidente de la Cámara baja la posteó en su cuenta de X describiendo que Massa les pedía seguir buscando los dos tercios para avanzar con el endeudamiento. En el massismo decían que nació el grupo “sin chistar”, en alusión a aquel pedido del ministro de Gobierno, Carlos Bianco de que los diferentes sectores del peronismo tenían que acompañar “sin chistar” los proyectos de Kicillof en la Legislatura. En la negociación por el endeudamiento, Bianco está corrido. Massa busca erigirse nuevamente como el garante de la unidad.

El viernes, una vez caída la sesión, la expectativa en el Ejecutivo de que el endeudamiento saliera era prácticamente nula. En las últimas horas, desde el entorno de Kicillof, aseguraron que el ofrecimiento del Ejecutivo es que el fondo sea por un coeficiente de distribución objetivo —que puede ser el Coeficiente Único de Distribución o alguna fórmula similar—; pero que la contrapropuesta es un fideicomiso a cargo de una bicameral de seguimiento que, según argumentan en Gobernación— reparte discrecionalmente.
Por este punto, en la última semana apareció un proyecto de ley del diputado del bloque Unión y Libertad, Martín Rozas, para —casualmente— crear una comisión bicameral de “Seguimiento, y control de la gestión, destino y pago de deuda de la provincia de Buenos Aires”. La principal competencia que propone el proyecto del legislador de uno de los sectores llamados libertarios dialoguistas -un grupo de legisladores que ingresaron por La Libertad Avanza en 2023, pero antes de asumir sus bancas armaron sus propios bloques- es que la bicameral “realizará sugerencias, observaciones y la elaborará dictámenes ante cualquier solicitud de endeudamiento por parte del Poder Ejecutivo”.
Cerca de Kicillof dejan trascender que el pedido de la bicameral para la distribución de los fondos para los municipios atados al endeudamiento es una posición que empujan también dentro del bloque oficialista. Hacia afuera, al menos en la prestación de votos, el bloque peronista pareciera mostrarse amalgamado. El viernes, cuando se cayó la sesión en Diputados por falta de quorum, los 37 diputados de Unión por la Patria estaban sentados en sus bancas. A diferencia del año pasado, hay cierta voluntad de escenificar una distensión en el peronismo.
Habrá un nuevo intento. Ya que se convocó a sesionar —en período extraordinario— para este miércoles desde las 14 horas. Si esta semana no avanza el pedido de endeudamiento, Kicillof prácticamente se resignará a no obtener la autorización de deuda. El 10 de diciembre cambia la composición legislativa y con ello, las reglas e interlocutores de la negociación, con mayor presencia de La Libertad Avanza y puntualmente entrará un grupo considerable de diputados y senadores que responden al presidente del partido en PBA, Sebastián Pareja; quien sigue verticalmente las determinaciones de Karina Milei.
POLITICA
Agónica carrera entre LLA y UP por la primera minoría en la Cámara de Diputados: los siete legisladores claves que inclinarán la balanza

Envueltos en una carrera desenfrenada que promete suspenso hasta último minuto, los bloques de La Libertad Avanza y Unión por la Patria pelean banca a banca por alcanzar la primera minoría de la Cámara de Diputados, el podio que le permitirá ocupar los principales espacios de poder en el cuerpo e imponerse en las comisiones, claves para definir la suerte de las leyes hasta el final del mandato de Javier Milei.
Pese a su derrota en las últimas elecciones legislativas, la distribución de las bancas posicionó a Unión por la Patria como primera minoría en la Cámara con una ventaja de casi 20 escaños -98 a 80- sobre LLA. Sin embargo, con el correr de las semanas el oficialismo triunfante achicó la distancia a fuerza de teñir de violeta a legisladores de Pro y de la UCR y de meter cuña en su principal adversario para provocarle bajas. La carrera se emparejó de manera dramática: el bloque libertario trepó a 94 miembros y Unión por la Patria, si bien solo perdió uno hasta ahora y quedó en 97, admite que la sangría podría ser más grave.
La carrera tendrá como primer mojón el próximo miércoles, cuando juren los diputados electos y se designen las autoridades del cuerpo, entre ellos el presidente de la Cámara. Para entonces los distintos espacios deberían tener mínimamente configurados sus bloques o interbloques para definir, entre otras cosas, la integración de la estratégica Comisión de Presupuesto con vistas a la sanción de del presupuesto 2026, la primera ley en la agenda de prioridades de los libertarios.
Todos los focos están puestos en una media docena de diputados que definirán para qué lado se inclinará la balanza. La mayor expectativa gira en torno a los cuatro diputados del PJ de Catamarca que responden al gobernador Raúl Jalil. El mandatario provincial, de buen diálogo con el Gobierno, amaga con retirarlos del bloque de Unión por la Patria, pero no termina de dar el portazo: sabe que en sus manos está la llave que le permitiría a LLA alzarse definitivamente con el trofeo y quiere hacer valer ese capital.
Los libertarios se impacientan. El catamarqueño va y viene de la Casa Rosada. El jueves último se reunió con sus pares de Salta, Gustavo Sáenz, y de Tucumán, Osvaldo Jaldo: se abrazaron y prometieron conformar un espacio legislativo común. Los libertarios festejan por anticipado mientras la ansiedad carcome a Unión por la Patria: cuatro diputados menos en su bloque los dejaría ya fuera de carrera. Se ilusionan con retener, al menos, a dos de ellos.
Además de los catamarqueños, el puntano Jorge “Gato” Fernández, diputado electo que responde a Alberto Rodríguez Saá, también amenaza con su retirada de la bancada. No quiere someterse a la conducción kirchnerista, avisó. Todavía no formalizó su salida como ya hizo el tucumano Javier Noguera, conminado por Jaldo a dar el portazo.
Entretanto, los libertarios esperan ansiosos la definición de otro gobernador, el entrerriano Rogelio Frigerio. Compartieron una alianza electoral en ese distrito, pero los dos diputados que le responden –Francisco Morchio y Alicia Fregonese– surgen de las filas de Pro.
Morchio pertenece al bloque Encuentro Federal, pero favoreció al oficialismo en la mayoría de las votaciones por decisión del gobernador. Fregonese, por su parte, se apresta a iniciar su segundo mandato como diputada y, si algo la caracteriza, ha sido su fiel militancia en Pro.
Desde el oficialismo llueven las ofertas para integrarlos a sus filas. Los diputados hicieron saber que recién tomarán una decisión cuando se reúnan con Frigerio este lunes.
El “operativo cooptación” de LLA
El presidente de la Cámara baja, Martín Menem, es quien, junto a Patricia Bullrich –su alter ego en el Senado-, lleva adelante el “operativo cooptación” para ampliar la bancada libertaria. Hasta ahora mal no les fue: el halo del triunfo electoral de octubre pasado les facilita la tarea.
El bloque más afectado fue el de Pro, que hasta ahora sufrió la fuga de 9 diputados, en su mayoría bullrichistas. A ellos se suman 3 radicales filolibertarios y la santafecina Verónica Razzini, exaliada de Pro; pese a las generosas ofertas que recibió del gobernador Maximiliano Pullaro para llevarla a Provincias Unidas, se quedó con los libertarios: los oficialismos, máxime cuando triunfan, resultan ser más disuasivos.
Pero la mejor noticia que pudieron recibir los libertarios fue la confirmación de que Silvia Lospennato renunciará a su banca para asumir como legisladora porteña. La reemplazará la bullrichista Lorena Petrovich.
“Su renuncia vale doble”, se ufanan los oficialistas, a sabiendas de que Lospennato ya no disimulaba su encono con el oficialismo desde su traición con el fracaso de la Ley de Ficha Limpia.
Así las cosas, La Libertad Avanza ganó terreno y, con la renovación parlamentaria, instalará un bloque de al menos 94 miembros. Un avance importante, aunque todavía lejos del quorum (129 votos).
Horas decisivas en UxP
Este martes será el día “D” para la bancada PJ kirchnerista. Poco antes del mediodía se reunirán los diputados electos con quienes continúan su mandato con el propósito de discutir un eventual cambio en el esquema de conducción, hoy encarnada en la tríada que componen Martínez, Cecilia Moreau y Paula Penacca. Con sus matices, todos ellos tributan a Cristina Kirchner.
Todo anticipa que será una cumbre caliente, catártica y de resultado abierto. Son cada vez más potentes las voces que reprochan una conducción monopolizada por el kirchnerismo. “Hay muchos que exigimos un cambio en la conducción. Queremos que el interior y el peronismo tenga voz. De no ser así la sangría de diputados de nuestro bloque va a ser peor”, advierten.
Hay voces que sostienen que la unidad solo será posible si la conducción pasa a manos de un dirigente de neto perfil peronista que sea oriundo del interior. Se especuló con el nombre del tucumano Pablo Yedlin quien, sin embargo, ya descartó esa posibilidad. La otra alternativa es reconfigurar el formato a un interbloque.
Es más, en las últimas horas sonó la versión de que la izquierda, con sus cuatro diputados, podría formar parte de ese mosaico con tal de ganarle la primera minoría al oficialismo. “Absolutamente imposible”, descartaron los diputados rojos.
Pro y la UCR, ¿posible interbloque?
La novedad que traerá este recambio parlamentario es que tanto PRO como la UCR se perfilarán menos dóciles con el Gobierno que durante la primera etapa del mandato de Milei. Frente a la amenaza común de un oficialismo decidido a fagocitarlos, ambos bloques buscan restañar las heridas por las fugas sufridas y recuperar la autonomía e identidad perdidas.
La bancada que conduce Cristian Ritondo (Pro) quedaría reducida a 14 miembros. El radicalismo, en tanto, espera consolidarse con 10 integrantes. Allí confluirían los diputados que responden a los gobernadores radicales de Mendoza, Chaco, Jujuy y Corrientes; a ellos se suman al entrerriano Darío Schneider y a los bonaerenses Pablo Juliano y Karina Banfi. Esta última suena para presidir la bancada, aunque ya puso condiciones: definir reglas de juego claras para la toma de decisiones que eviten más rupturas internas.
¿Hay posibilidades de reconstruir un interbloque PRO-UCR? Entre ambos sumarían una veintena de diputados. Nadie lo descarta, pero reconocen que la posibilidad todavía está verde. “Estamos más ocupados en contener a los nuestros que en articular con otros”, admiten.
Lo que sí tienen claro ambos bloques es que ya no ofrendarán gratis su voto al oficialismo. La UCR reclama que se le reconozca su permanencia en el Consejo de la Magistratura; a la demora del oficialismo le respondió con el retaceo de su apoyo a la libertaria Lorena Villaverde para que asuma en el Senado.
En Pro, otrora aliado incondicional, el malestar es elocuente con LLA. Ritondo se desmarcó de Bullrich en la última reunión de la Comisión Bicameral de Inteligencia. “Caranchean diputados y esa no es la manera de construir”, reprochan.
Gobernadores, por la tercera fuerza
Mientras libertarios y kirchneristas pugnan por el primer lugar, en paralelo los gobernadores de Provincias Unidas y del PJ no kirchnerista se sacan chispas para alcanzar el tercer puesto. La pulseada, también reñida, tiene como principal objetivo posicionarse lo mejor posible frente al Gobierno a la hora de negociar las leyes y los intereses para sus provincias.
El espacio de Provincias Unidas, que congrega a seis gobernadores -Córdoba, Santa Fe, Chubut, Jujuy, Corrientes y Santa Cruz-, intentó hacer una demostración de fuerza el miércoles pasado. Al día siguiente los gobernadores de Salta y de Tucumán intentaron hacer lo propio. Sin embargo, todavía siguen sin poder darle la puntada final a sus alianzas.
Las próximas horas serán decisivas. Provincias Unidas sufrió el portazo de Miguel Pichetto, ofuscado porque sería desplazado de la conducción del bloque por la santafecina Gisella Scaglia, quien responde a Pullaro. Con él partirá Nicolás Massot. Tampoco será de la partida la Coalición Cívica.
Los dos gobernadores del norte, en tanto, esperan que Jalil termine por deshojar la margarita y rumian su descontento por el desplante del gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, y de Gerardo Zamora, de Santiago del Estero. El misionero Hugo Passalacqua también se hace rogar.
Es tan reñida la disputa que la Cámara de Diputados se convirtió, desde las elecciones del 26 de octubre pasado a esta parte, en una suerte de mercado persa en el que las voluntades, sobre todo las más lábiles, se ofrecen al mejor postor.
pic.twitter.com/SzxnHJdRqD,November 29, 2025,intentó hacer una demostración de fuerza el miércoles pasado,Laura Serra,Cámara de Diputados,Conforme a,Cámara de Diputados,,Dos provincias no firmaron. El comunicado de los ministerios de Salud del país tras el acto antivacunas en el Congreso,,Polémica en el Congreso. El comunicado de Pro tras el acto antivacunas organizado por una diputada del espacio,,Polémica y repudio de distintos bloques. Video: el momento en que el hombre imán participa de la jornada antivacunas en el Congreso
POLITICA
La fecha clave que podría redefinir el equilibrio de poder en el Gabinete y el nuevo funcionario eyectado de la gestión

La dinámica política del Gobierno parece haber encontrado una suerte de estabilidad. Todo indica que no será definitiva, pero durará varios meses debido a que el corto plazo estará atravesado por las discusiones alrededor del Congreso. Es que no hay proyecto particular de ningún funcionario que pueda quedar por arriba de la principal tarea que les otorgó Javier Milei: la aprobación de iniciativas como el Presupuesto 2026, la Ley de Inocencia Fiscal, la Ley de Glaciares y las reformas laboral y tributaria.
Por estos meses nadie va a querer sacar los pies del plato. “Todo el Gobierno va a tener que trabajar junto para poder sacar los proyectos ambiciosos que estamos proponiendo”, dice una importante figura de uno de los sectores de la Casa Rosada. Las internas en el círculo libertario no mermaron: siguen habiendo resquemores entre importantes figuras del Ejecutivo, pero todos tienen incentivos para que no se plasmen en la agenda pública ya que quedarían en evidencia. “Mejor aplazar el conflicto para más adelante”, se sincera un dirigente libertario.
¿Cuánto es “más adelante”, específicamente? La lectura de que las sesiones extraordinarias del Congreso son una suerte de pax provisoria no es casual. Más de un importante integrante del Gobierno afirma que se producirá una suerte de nuevo reordenamiento interno después de que se terminen de discutir las reformas más relevantes para el oficialismo.
“Nadie quiere mover el avispero ahora y no ayudaría en nada eso. Pero hay asuntos pendientes que se van a resolver después de marzo. Mientras siga todo así, va a ser una olla a presión”, afirmó a Infobae una fuente inobjetable.
Micromovimientos internos
Es por eso que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, solicitó a varios integrantes del Gabinete que no den un paso al costado después de las elecciones de octubre. No había que adelantar definiciones sobre la dinámica de poder en esos ministerios u organismos.

A pesar de que el mismo Mariano Cúneo Libarona le confesó a este medio que iba a renunciar después de los comicios, fueron los hermanos Milei quienes le pidieron que se quedara hasta el primer trimestre del año próximo como una suerte de favor. Quien oficiaba como ministro en los hechos era el secretario de Justicia, Sebastián Amerio; el alter ego judicial de Santiago Caputo.
El karinismo avisa en privado que quiere definir por su cuenta el próximo organigrama de esa cartera ministerial.
Pese a que Milei dijo en el discurso de Apertura de Sesiones Ordinarias de este año que iba hacer nombramientos, el mayor pasivo que tiene la gestión libertaria en esa materia ha sido la falta de designación de jueces: solo cuatro en los últimos dos años, de los cuales dos fueron los fallidos pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla a la Corte Suprema de Justicia. Si se cuenta el máximo tribunal, los juzgados y las defensorías, las vacantes llegan al 37%. Ese número seguirá incrementándose con el tiempo. En el Gobierno se justifican diciendo que la situación judicial de Cristina Kirchner y el año electoral fueron determinantes para aplazar todas estas tratativas.
Hay una amplísima especulación política desde sectores del oficialismo y opositores sobre los lugares clave de la Justicia. No son solamente las sillas de la Corte. El Código Procesal Penal Federal que impulsó el Gobierno empodera a los fiscales en el desarrollo de las causas y, consecuentemente, se hace más importante la figura del Procurador General, el encargado de regular la actividad de todos ellos. Así, se configura como uno de los lugares de mayor poder de todo el Estado Nacional.
Hay otras vacantes de extremísima sensibilidad política como el Juzgado Federal 4 de Rosario, que tiene jurisdicción sobre puertos clave de la Hidrovía. Nota al margen: el Gobierno sigue con la intención de lanzar la licitación internacional sobre la Vía Navegable Troncal (VNT) antes de fin de año.
De vuelta en la Justicia, en el entorno de la hermana presidencial empoderan al apoderado nacional de La Libertad Avanza, Santiago Viola. Aun así, no consideran que el diálogo con la Justicia tenga que gestarse alrededor de una, dos o una serie de figuras específicas. Creen que debe descentralizarse. ¿Será verdad que hubo contactos subterráneos con la Corte Suprema de parte de dos altísimos ministros del Gobierno?
Son movimientos imperceptibles en el corto plazo, pero que podrían notarse más hacia adelante. ¿Qué puede acontecer en el plano de la Secretaría de Inteligencia del Estado, la SIDE? Hay versiones calificadas que hablan de que el actual titular, Sergio Neiffert, podría irse en las próximas semanas, pero de que también hay un operativo para tratar de convencerlo a que se quede por unos meses más. Son movimientos que casualmente se replican a los que se hicieron con Justicia.
Cambios clave en la Jefatura de Gabinete
Por estos días se trasparentarán cambios en el organigrama y en el plano de los funcionarios.
En particular, se espera que esta semana se publique la actualización del Decreto 50/2019 para poder determinar la estructura organizacional que tendrá la Jefatura de Gabinete de Manuel Adorni. “No tener determinadas las funciones y las secretarías hacía empantanar todo el trabajo”, alega una fuente de esa cartera.
Como adelantó oportunamente Infobae, ahí se ratificará que Aimé “Meme” Vázquez será su jefa de Gabinete interna. La consultora venía siendo la representante de Adorni en las reuniones más importantes con otras áreas de la Casa Rosada, más específicamente en todas las cuestiones atinentes a la comunicación.
Los cambios en la Jefatura van a ser más importantes de lo que se pensaba. Hacia el fin de la semana, Adorni decidió echar al vicejefe de Gabinete, José “Cochi” Rolandi, y a todo el equipo que estaba debajo suyo.

El cambio no es menor. Al asumir, Francos decidió dividir la Jefatura de Gabinete en dos partes: la Vicejefatura de Gabinete del Interior (comandada por Lisandro Catalán) y la Ejecutiva (a cargo de Rolandi). Esta última era toda la herencia de funcionarios técnicos que había nombrado su sucesor, Nicolás Posse. Todo ese grupo logró subsistir a pesar de los vaivenes de la gestión.
El jefe de Gabinete deberá nombrar un cargo con relativa rapidez. Al menos dos integrantes de la mesa chica de Milei le comentaron a Infobae que era una área útil para operar administrativamente la relación entre el Ejecutivo y el Congreso, y que se los requería más que nada en época de discusión de reformas clave. “Eso es verdad, pero a la vez es relativo. Lo cierto es que nadie cumplía esa función y terminó quedando él como el único referente del Ejecutivo”, justificaron desde Casa Rosada. Apuntan a que estas gestiones puedan descentralizarse en diferentes integrantes del Gobierno.
Además de Rolandi, quedarán vacantes las tres secretarías que tenía debajo: la de Coordinación Legal, la Ejecutiva y la de Relaciones Parlamentarias. Sobre esa cartera dependían dos organismos (la Agencia de Acceso a la Información Pública y la Agencia de Administración de Bienes del Estado) y una empresa (Corporación Puerto Madero S.A.).
Eso no es todo. Rolandi era uno de los dos directores titulares en representación del Poder Ejecutivo en el directorio de YPF (la otra silla pertenece a Lisandro Catalán, que entró ahí luego de que lo eyectaran a Guillermo Francos). Adorni no lo mantendrá allí y tiene definido dárselo a otra persona. Todavía permanece en secreto quién será.
Quien quedará ratificado en su función es el caputista Darío Genua, que es el secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología. Marcan que la sintonía con Adorni es “muy buena” y que lo valora en su función en una de las carteras que más organismos, ramificaciones e influencia tiene en toda la administración pública.
La dinámica interna que hay en el Gabinete
El jefe de Gabinete se siente empoderado desde que asumió en su función. Tiene planes para sugerir cambios para mejorar el funcionamiento en otras áreas que no son las suyas. El miércoles pasado realizó la primera reunión de Gabinete convocada por su parte. Aunque fue anunciado de esa manera, el Presidente resolvió asistir al encuentro como una suerte de primer espaldarazo.
Eso generó una ligera confusión en algunos miembros que asistieron ese día.
– ¿Cómo fue la primera reunión de Gabinete a cargo de Adorni?-, consultó Infobae a una figura que estuvo presente.
– No fue la primera, ya estuvo en otras antes. Pero si Manuel dice que la encabezó, está bien-, respondió uno de ellos con cierta resignación.
Varios miembros del Gabinete no quieren contradecir la palabra del ministro coordinador. O al menos que no parezca como un desafío a su autoridad luego de haber sido empoderado por la hermana presidencial. Pese a que semanas atrás trascendió que tendrá un rol de control más celoso sobre la marcha de la gestión. La palabra que se utilizó fue “auditoría”. Un ministro le confesó a Infobae que no le cayó bien esa palabra. De cualquier manera, no perciben que esa nueva dinámica acarree algún peligro para ningún ministerio.
“Todos más o menos interpretamos que se quiso reordenar la narrativa de cómo va a ser la gestión de Manuel. Guillermo quiso la Jefatura para hacer política. Manuel vino para traer más gestión y coordinarla. Nadie piensa que pueda llegar a poner ningún tipo de trabas a nadie”, esgrimieron desde un sector del Gobierno.
Lo que sí se percibe es que se eliminaron ciertas duplicidades de tareas que estaban presentes antes de las elecciones. El actual diseño de poder tiene a Karina Milei como principal controller de las gestiones administrativas y políticas con Adorni en el Gabinete, Martín Menem en la Cámara de Diputados, Patricia Bullrich en el Senado y con Diego Santilli en el diálogo fino con los gobernadores.

Santiago Caputo se convenció más que nunca de que un cargo formal desnaturalizaría su rol de asesor plenipotenciario. En rigor, considera que la vigencia en el lugar en el que está depende de la relación con el Presidente y que la firma le habría configurado una suerte de limitación en sus actividades.
En la actualidad, el asesor integra tanto la mesa política del Presidente como otras instancias de coordinación política. Una de ellas es la mesa chica que está terminando de diseñar los aspectos finos de la reforma laboral. Esta la integran también los ministros Luis Caputo (Economía) y Federico Sturzenegger (Desregulación); los secretarios María Ibarzábal (Legal y Técnica), Carlos Guberman (Hacienda) y Julio Cordero (Trabajo) y el director ejecutivo de ARCA, Juan Pazo.
“Santiago solo toma decisiones más políticas con el Presidente. Está conforme con su rol. Su vínculo con Javier sigue firme como nunca”, afirman en su entorno, desde donde se jactan que quienes lo desafiaron ante el Presidente -como Guillermo Francos o Gerardo Werthein- ya no están en la función pública. En ese sector consideran que habrá más estabilidad interna de la que se suele sugerir.
Todas las críticas que puedan existir sobre ese sector se realizan en privado sin pretenciones de que emerjan masivamente en los medios. El armado partidario que administra Eduardo “Lule” Menem acordó con el presidente bonaerense de La Libertad Avanza, Sebastián Pareja, quitarle la jefatura de bloque en la Legislatura bonaerense a Agustín Romo, integrante de Las Fuerzas del Cielo. No le quieren dar ni un cargo como Vicepresidente Segundo ni en alguna comisión de peso, pero buscan persuadirlo para que no salga eyectado.
Los altísimos referentes que tiene la conducción de La Libertad Avanza no están dispuestos a hacer tábula rasa con los caputistas. “Nos van a tener que chupar las medias para que eso suceda. Y como no va a pasar, va a seguir todo igual de mal”, comentó a Infobae una fuente inobjetable.
Son declaraciones por lo bajo que no van a tener correlato en la realidad mientras la atención del Gobierno esté en la aprobación de las reformas. Luego se comprobará si ocurre un cambio de dinámica o si continuará el mismo equilibrio que rige ahora.
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