POLITICA
Milei y la libertad que avanza por el camino de Macri

¿Quién miente? La Ciudad de Buenos Aires, el epicentro de la jugada más ambiciosa de Javier Milei y su joven partido político, se encamina a la renovación de la Legislatura porteña en medio de una campaña electoral signada por esa pregunta inquietante, y sus variantes: ¿quién fue? Desde la caída de Ficha Limpia la semana pasada, la política entró en un espiral todavía más crítico, si es que eso era posible. Bueno, lo es: la saga disparada por el affaire Ficha Limpia suma un componente inédito al modo en que la política erosiona su capacidad de conectar con la gente. ¿Miente el Gobierno? ¿Miente Rovira? ¿Miente el macrismo? ¿Opera el kirchnerismo en las sombras?
El silencio de Cristina Kirchner en medio del desconcierto generado por la derrota de Ficha Limpia dispara suspicacias sobre su rol en el affaire Ficha Limpia. Hay un dato que pasó inadvertido: ni un “Che Milei”, ni uno solo, para fustigar al Presidente. ¿Por qué? ¿Cómo se privó de semejante gusto? La conductora del Partido Justicialista se pudo haber hecho una bacanal de ironía y sarcasmo fácil con la derrota de un proyecto de ley que, según afirma Milei, era suyo, suyo, suyo, una reversión de Menem y su Ferrari aplicada a la cosa pública: “El proyecto que fue al Senado era mío. Yo le puse el cuerpo”, ratificó ayer en una entrevista en Telefé.
¿Por qué Cristina Kirchner dejó pasar esa oportunidad en X? ¿Por qué no dedicó un tsunami de caracteres a enrostrarle la derrota legislativa al Presidente? Su posteo más reciente es del jueves 8, y es sobre el Papa León XIV. El anterior es del miércoles del escándalo de Ficha Limpia, pero nada tiene que ver con esa batalla política que le concierne directamente: en Ficha Limpia se le jugaba a Cristina Kirchner su supervivencia política, nada menos. Ese día crítico para sus expectativas electorales, sólo reposteó un mensaje del Partido Justicialista, escueto: “Hoy más que nunca, recordamos el nacimiento de Eva Perón trabajando para que donde haya una necesidad exista un derecho”.
Desde el miércoles último, la política obliga a los votantes a sopesar indicios de un crimen político y su autoría: el engaño desenfadado y la manipulación lisa y llana de las expectativas ciudadanas. Sin maquillaje y a la vista de todos: un crimen político perpetrado por encargo de su jefe, el exgobernador de Misiones Carlos Rovira, por dos senadores misioneros ignotos pero obedientes que votaron contra su propia palabra empeñada públicamente, sin explicitar en discurso a viva voz su cambio de posición, mientras se escapaban sigilosos y raudos del Senado como quien comete un crimen inconfesable. Desde ese día, todavía no dieron la cara. Se desconoce su paradero.
El problema no es que hayan cambiado de opinión: la democracia incluye a la “rosca” política como parte de su engranaje. Se gobierna con pragmatismo y se hace oposición con lo mismo. El problema llega cuando esa realpolitik antipática para el ciudadano común y corriente pierde el pudor y la autoexigencia de una muestra mínima de legitimidad: al menos la que da sostener el cambio de opinión en público como parte de un debate de proyectos aunque también suele responder a puja de intereses de todo tipo.
En cambio, la operación Ficha Limpia a la que Rovira le puso el moño se hizo con más sigilo que el rescate de los refugiados en la embajada argentina en Venezuela. Para buena parte de la ciudadanía, ese secretismo equivale a una traición. Es un salto cualitativo en la debacle de la representación política.
Hay que compararlo, por ejemplo, con el caso de los jueces Lijo y García Mansilla nombrados por decreto por el Presidente. Fue un proyecto cuestionable, resistido por la mayoría de la oposición dialoguista y gran parte de la gente. Pero en ese caso, no hubo lobos con piel de cordero: los sostenedores de Lijo pagaron el costo de promoverlo abiertamente y con argumentos dudosos, e incluso poco confesables. Lo de Ficha Limpia es distinto.
La escala del terremoto político que se disparó con la defección de los dos senadores de Misiones es una medida clara de la profundidad de una grieta y una herida que se acaba de abrir en la opinión pública: la brecha entre lo que esperaba casi con certeza, la aprobación de Ficha Limpa, y el tamaño de la sorpresa con la que se encontró: el rechazo del proyecto.
Hace casi una semana que la política consiste en pasarse la pelota por esa herida abierta. El juego de la política está atrapado en una retroalimentación desconectada de la realidad del argentino de a pie. Está en riesgo su poder de representación: el bajón de la gente en relación a los que mandan.
Las elecciones legislativas provinciales del domingo pasado mostraron el síntoma. En las cuatro provincias donde se votó, cayó la participación: en Chaco, donde ganó la alianza formada por el oficialismo provincial radical y el oficialismo nacional libertario, apenas llegó al 52,21 por ciento del padrón.
La elección presidencial de 2023 ya había traído un dilema original para los votantes. A la elección entre mal menor a la que se resigna el electorado en los últimos largos años, la elección presidencial de 2023 sumó otra encrucijada: en el balotaje, el votante más independiente se guió por la elección del miedo menor. Para el votante que optó por Massa, el miedo a Milei, a su estilo y sus promesas austríacas aglutinó su decisión. Para el que votó por Milei, el miedo a Massa y a la continuidad del kirchnerismo y al estancamiento argentino bajo su régimen político conceptual cimentó el apoyo al libertario, a pesar de sus peculiaridades. La promesa de una macro razonable minimizó ese miedo. Ahora, el callejón sin salida obliga al electorado a optar entre verdades poco consistentes, o mentiras inconfesables. Esta semana, ha quedado institucionalizada una nueva polarización: verdad versus mentira.
La gobernabilidad de Milei logró lo impensado: encontró el ancla fiscal y cambiaria necesaria para bajar la inflación. Eso que parecía un imposible de la política argentina, Milei lo viene logrando. Pero la Argentina de Milei se topa con una novedad: la imposibilidad absoluta de anclar la verdad política. Ahora la política manipula y miente abiertamente, sin disimulos. Por supuesto que la palabra política funciona bajo otras exigencias: hay una tensión fundacional de verdades versus intereses. El problema es cuando esa tensión se convierte en quiebre total. El kirchnerismo dio un paso grande en ese sentido: la negación de los niveles de corrupción tiene que ver con eso. Los kirchneristas decidieron negar esa verdad jurídica.
Lo de Ficha Libra es distinto: se parece en algo al caso $Libra. Por un lado, se trata de un episodio por lo menos ilegítimo, aunque podría llegar a ser ilegal, perpetrado ante los ojos de todos. Y el poder político, negando lo que sucedió ante los ojos de la opinión pública.
Ayer se sumó otra capa de desconcierto: habló la Misiones de Rovira. El ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán, dio su versión de los hechos en X. Van los argumentos más destacables. Primero, al día siguiente de que el Presidente insistiera con que el proyecto de Ficha Limpia era suyo y no de Lospennato, desde Misiones dicen que era de Mauricio Macri y que los misioneros lo rechazaron para no darle una ventaja electoral a Silvia Lospennato. Se lo atribuye todo a una “operación de Macri” para proscribir a Cristina Kirchner y beneficiar a Pro en CABA. Y lo central, reconoce textualmente que con “la visión estratégica de Carlos Rovira para leer el escenario político real”, se cumplió el objetivo: “dar gobernabilidad al proyecto de Milei”.
En un solo posteo, el emisario de Rovira desmantela el argumento más atendible del Gobierno, que la caída de Ficha Limpia lo perjudicaba o porque la derrota exponía su poca capacidad parlamentaria o por las sospechas que recayeron en el Gobierno. Safrán llevó aguas al molino de esas sospechas. ¿Se le puede creer a Rovira? Tampoco. Y ahí vuelta a empezar la calesita de las sospechas.
En su última entrevista, Milei también responsabilizó a Macri de la caída de la ley, pero fue más lejos que Safrán. Planteó directamente un acuerdo entre Cristina Kirchner y Macri. La existencia de un pacto fue negada por Macri. ¿Se beneficia el macrismo y Lospennato? Es política y un error del adversario siempre aporta, sobre todo en una causa tan cara al votante porteño, pero la existencia de un pacto es una escala diferente. Así la elección porteña termina enredada en una superposición de tres polarizaciones: anti kirchnerismo, anti mileismo y anti macrismo. El Gobierno apuesta al antikirchnerismo para atraer a los macristas que lo apoyaron en el balotaje pero también al anti macrismo para abroquelar todavía más a los naturalmente suyos: así busca consolidar su proyecto de poder y de país. Sin embargo, Macri es un factor central en el camino de La Libertad Avanza.
Por un lado, porque para consolidarse territorialmente, Milei no hace otra cosa que macrismo modelo gestión Cambiemos: es decir, alianzas electorales pragmáticas que minimizan la carga valorativa de sus proyectos, por ejemplo, con los radicales “socialdemócratas” en distritos clave. El Chaco del radical Leandro Zdero es el ejemplo claro: el mileismo haciendo cambiemismo por otros medios, o con otras justificaciones. Le está dando resultado. Por otro lado, para Milei, Macri es otro obstáculo a vencer: es como derrotar al padre del cuadrante de centro derecha competitivo para quedarse con ese espacio. En CABA, ésa es la batalla. Si el domingo próximo lo logra, suma un poder que todavía le es esquivo. Pero si existe la posibilidad de esa sucesión política, es porque el proyecto de Macri, de Pro y por supuesto del extinto Juntos por el Cambio, heredero de Cambiemos, perdió su momentum político. Apenas en 2021 parecía que volvía recargado. No pudo ser.
Los avances de LLA en las elecciones del domingo pasado dan señales positivas sobre el presente libertario: dejaron a pie a Pro y también al kirchnerismo más duro en algunas de esas provincias. Pero el destino actual del macrismo es una lección: el futuro no es necesariamente un horizonte conquistado, ni asegurado. Lo efímero siempre es un riesgo de la política.
POLITICA
Abdala quiso apurar una votación y Mayans lo cruzó: “Voy a proponer que usted se quede desnudo en la banca”

Un fuerte cruce ocurrió este jueves entre los senadores José Mayans y Bartolomé Abdala luego de que el oficialismo y sus aliados buscaran apurar la votación por el acuerdo UE-Mercosur en el Senado. Desde La Libertad Avanza buscaban ser el primer país del bloque en ratificar el tratado, ya que, en paralelo a la sesión, Uruguay lo debatía en su propia Cámara de Representantes. “¿Usted se va a bajar el pantalón si lo votamos por mayoría?“, exclamó el jefe de la bancada de Unión por la Patria.
Fue al mediodía que el senador de la Unión Cívica Radical Maximiliano Abad propuso anticipar la votación por “la importancia que reviste el acuerdo para el Mercosur en general y para la Argentina en particular”. “Es para que nuestro país sea el primero del bloque en ratificar este acuerdo. Esto tiene que estar al margen de los posicionamientos políticos y pertenencias partidarias”, justificó.
De inmediato, Mayans pidió la palabra para oponerse a la moción de orden. “Estuve hablando con la senadora Patricia Bullrich [presidenta del bloque libertario] y le expliqué que hay que respetar cómo se trabaja en el Senado”, expresó. El formoseño explicó que los senadores deben realizar las exposiciones, después los cierres de presidentes de bloques y, a continuación, pasar a la votación.
“Si agarramos y fijamos una metodología así cambiamos todo. Hay una violación flagrante del sistema y no estamos dispuestos a aceptarlo”, arremetió. Abdala, que en ese momento se encontraba ocupando la presidencia, intervino para justificar la movida oficialista.
“Lo que está solicitando esta banca es una moción de orden que está amparada en el reglamento, que dice que, una vez votada la moción, se respeta la lista de oradores”, argumentó. Entonces apuró la moción y pidió a los senadores que se logueen para votar. Sin embargo, desde el bloque opositor comenzaron a gritar para que le diera la palabra a Mayans, que reclamó el accionar de los libertarios con gran malestar.
“Presidente, usted no puede hacer cualquier cosa. Yo le puedo votar acá que se baje el pantalón. ¿Usted se va a bajar el pantalón si votamos por mayoría? O voy a proponer que usted se quede desnudo en la banca o se ponga una peluca como Milei“, apuntó con enojo.
Abdala le pidió que “sea respetuoso de la voluntad del cuerpo”. “Usted sea respetuoso del cuerpo. Hay una metodología de trabajo y no se puede proponer cualquier cosa. En todo caso bájense ustedes de la oratoria si no quieren fundamentar”, contestó Mayans. También criticó la exposición del miembro informante del proyecto, que “trató en siete minutos un proyecto que llevó 20 años”.
“Una vergüenza fue la posición. Una vergüenza realmente. Usted no puede venir aca a hacer cualquier cosa, decir ‘vamos a votar’ y se terminó el pleito. Porque así no se llevan adelante las sesiones. A partir de acá tienen que cerrar el Parlamento y hacer lo que se les cantan las pelotas con las sesiones. Está mal lo que están haciendo», masculló.
Abdala le pidió una vez más que “sea respetuoso” y le dio con rapidez la palabra a la senadora Carolina Losada, que insistió en acelerar la votación. La discusión continuó y también se sumó Anabel Fernández Sagasti, compañera de bancada de Mayans.
“Lo que correspondería en este caso es que se bajen los oradores del oficialismo, nos dejen hablar y votemos lo antes posible. Si es la voluntad del oficialismo, bájense de la lista. No pueden cercenarnos nuestra votación sin fundamentación. Es una locura lo que estamos viviendo“, solicitó.
“No es ninguna locura que haya una moción de orden”, contestó Abdala. Sagasti lo interrumpió rápidamente: “No me corte la palabra, senador. Haga orden. Nosotros vamos a acompañar este acuerdo, pero no pueden cercenarnos la palabra de fundamentación de nuestro pueblo. Es el colmo. Acá vinimos a parlamentar. Es una locura y un atropello dejar a los senadores sin la palabra de lo que vamos a votar. Llamen a la reflexión y hagamos las cosas medianamente cómo se debe».
Finalmente, Bullrich intervino y concedió la baja de los oradores libertarios antes de la votación. Por amplio consenso, el Senado convalidó el acuerdo UE-Mercosur y le imprimió la ratificación legislativa necesaria para su entrada en vigor.
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POLITICA
El titular de la IGJ rechazó la movida de Kicillof que busca proteger a Chiqui Tapia y crece la tensión con la AFA

La Inspección General de Justicia (IGJ) desestimó el intento de la Provincia de Buenos Aires de inscribir a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en su jurisdicción y ratificó que la entidad “sigue inscripta en la Capital Federal”.
Así lo afirmó el titular del organismo, Daniel Vítolo, quien además confirmó que elevarán al Ministerio de Justicia el pedido formal para designar veedores en la casa madre del fútbol argentino.
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“La AFA sigue inscripta en la Capital Federal, los registros están vigentes, no hay cancelación de la inscripción, seguimos con el poder de policía, porque el hecho de que la directora de Personas Jurídicas de Provincia de Buenos Aires diga ‘yo ahora los recibo’, si la ley no se lo permite, eso no tiene validez”, sostuvo Vítolo en declaraciones a radio Rivadavia.
De ese modo, rechazó la movida que impulsó el gobierno de Axel Kicillof y que fue interpretada por la IGJ como un intento de cambiar de jurisdicción en medio de la polémica por la fiscalización.
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El conflicto se da en el marco del reclamo de la IGJ para auditar los estados contables de 2025, luego de que la AFA no presentara el balance correspondiente a ese período. Según fuentes oficiales, el organismo otorgó los plazos legales para regularizar la situación, pero la documentación fue entregada de manera parcial y no incluyó el último ejercicio.
Desde el Ministerio de Justicia, a cargo de Mariano Cúneo Libarona, señalaron que la AFA se negó a presentar “la documentación requerida” pese a las intimaciones. Y anticiparon que los veedores que se designen “obtendrán y verificarán la información que no fue presentada”. Uno de ellos será contador.
Vítolo confirmó que “hoy o mañana vamos a estar elevando al Ministerio de Justicia la propuesta para la designación de veedores, y si lo convalida, irán a la AFA a hacer su labor”. Aclaró, además, que la medida no implica una intervención ni afectará el funcionamiento cotidiano de la institución: “Solamente es el cumplimiento de un deber de fiscalización que la ley nos impone como autoridad de control, queremos ir, ver, analizar y efectuar un informe. Y conocer para ver qué resoluciones debemos tomar. No hay persecución alguna y tampoco es un tema político”.
La IGJ pretende revisar no sólo los balances generales sino también el detalle de ingresos y egresos. En particular, buscará auditar los números de la denominada Universidad de la AFA —sobre la que, según el Ministerio, no se brindó información ni consta su registración— y los movimientos vinculados a la firma TourProdEnter. También pondrá la lupa sobre los gastos en selecciones nacionales: el último balance presentado, correspondiente a 2024, consignó 39 mil millones de pesos sin desagregar el destino de esos fondos.
En paralelo, la IGJ cuestionó la supuesta mudanza de la sede social a un predio en la Provincia de Buenos Aires. Según el organismo, se comprobó que en el domicilio declarado no existen instalaciones ni funciona la administración, que continúa operando en Viamonte 1366, en la Ciudad de Buenos Aires.
“AFA dice que se ha mudado de sede en 2024, estamos en 2026 y siguen los pastos en ese lugar. Sigue funcionando, sus servidores, sus libros de comercio están en la calle Viamonte”, afirmó Vítolo. Y agregó con ironía: “Si va al pastizal posiblemente vuelva con una yarará y no con una acreditación”.
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El funcionario sostuvo que no existen antecedentes de que una jurisdicción reciba a una asociación civil sin que antes se cancele la inscripción original. Consideró que sostener un domicilio donde no hay actividad real es “muy grave” y planteó interrogantes sobre las razones detrás de esa decisión.
Además, mencionó que en una denuncia presentada por el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, se consignó ese mismo domicilio como lugar de residencia, algo que —según dijo— no se corresponde con la realidad. También cuestionó a la funcionaria provincial que avaló la inscripción y a un magistrado que entendió en la causa por competencia territorial.
Por último, Vítolo insistió en que la IGJ no es querellante en ninguna causa penal vinculada a la conducción de la AFA y que su actuación se limita al control administrativo. “No hemos denunciado a Tapia y a (Pablo, el tesorero de AFA) Toviggino ante nadie, no somos querellantes en ninguna causa, estamos preguntando y fiscalizando, estamos cumpliendo con la ley que también debe cumplir la AFA”, concluyó.
AFA, IGJ
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Ley Penal Juvenil: avanzar no es una opción, es una necesidad

La media sanción en la Cámara de Diputados de la ley de Responsabilidad Penal Juvenil es un avance. Este proyecto busca saldar una deuda de nuestra democracia con las víctimas de delitos cometidos por menores de 16 años, y con la sociedad que reclama respuestas eficaces. Argentina hoy se rige por un régimen de 1980 —el Decreto-Ley 22.278—, una norma concebida durante la dictadura en un contexto histórico y social completamente distinto al actual.
Sostener ese régimen legal sin modificaciones significa persistir en una política criminal que no protege a las víctimas y ha demostrado ser incapaz de ofrecer respuestas eficaces frente a los delitos graves cometidos por adolescentes. Pero, además, implica mantener un paradigma tutelar que diluye la noción misma de responsabilidad, desplazándola hacia esquemas asistenciales que no reconocen el daño causado a la víctima ni a la sociedad.
Una democracia necesita un sistema de justicia que funcione para todos. La clave del proyecto no es meramente simbólica: radica en adecuar la edad de imputabilidad, introducir una respuesta temprana eficaz y establecer sanciones proporcionadas a la gravedad del hecho.
El eje conceptual del cambio es claro: pasar de un sistema que presume incapacidad y sustituye responsabilidad, a un modelo que responsabiliza al joven por el delito cometido, por el daño concreto causado a la víctima y por la afectación al orden social. Responsabilizar no es estigmatizar. Es reconocer al adolescente como sujeto de derecho —tal como exige el art. 40 de la Convención sobre los Derechos del Niño— pero también como persona responsable de sus actos cuando infringe la ley penal.
La baja de la edad a 14 años: un estándar razonable
El primer pilar de esta reforma es la reducción de la edad de imputabilidad de 16 a 14 años.
Esta modificación respeta los estándares admitidos por el derecho internacional de los derechos humanos. La Convención sobre los Derechos del Niño no fija una edad determinada, pero exige que los Estados establezcan un umbral razonable. La fijación en 14 años se alinea con los márgenes etarios fijados en nuestra región y no contradice las recomendaciones internacionales.
No se trata de “mano dura”. Se trata de adecuar la ley a la realidad social y a principios que permitan dar respuestas jurídicas eficaces sin perder de vista la condición especial de los adolescentes que cometen delitos.
Respuesta temprana: eficacia y medidas socioeducativas
El segundo pilar es la introducción de una respuesta temprana basada en medidas socioeducativas. Un sistema moderno debe contar con una evaluación interdisciplinaria, programas educativos y seguimiento sostenido. Pero esa intervención temprana debe inscribirse dentro de un marco de responsabilidad jurídica clara. No se trata de sustituir el proceso penal por asistencia social, sino de articular responsabilidad con herramientas socioeducativas eficaces.
La media sanción aprobada se inscribe en esa línea al establecer que la finalidad del sistema es fomentar la responsabilidad del adolescente, y que las penas deberán orientarse a su educación y resocialización.
A tal fin, se dota a los jueces de un amplio abanico de medidas complementarias que deben acompañar a la sanción. Estas van desde el asesoramiento, orientación y supervisión de un equipo interdisciplinario hasta la finalización de estudios obligatorios, tratamientos médicos o psicológicos y programas deportivos.
Sanción proporcionada para hechos gravísimos
El tercer pilar es la sanción de privación de libertad para casos de delitos gravísimos, como homicidios y otros hechos de extrema violencia, bajo parámetros que respeten el debido proceso, la defensa en juicio, el principio de proporcionalidad y la condición especial del adolescente.
Un sistema que no puede responder con claridad ante hechos de esta naturaleza carece de legitimidad ante la sociedad. Esto implica una respuesta ajustada a la gravedad del hecho y a la culpabilidad del autor. Cuando un adolescente comete un delito gravísimo, el Estado debe responder con proceso, garantías y una sanción específica en un instituto especializado.
El principio de especialidad como condición
Asimismo, en materia de responsabilidad penal juvenil debe regir de manera estricta el principio de especialidad. No se trata de aplicar el derecho penal de adultos con leves atenuaciones, sino de estructurar un subsistema autónomo, con justicia especializada, operadores capacitados, sanciones específicas y establecimientos diferenciados del sistema penitenciario común.
Las Reglas de Beijing y el art. 40 de la Convención sobre los Derechos del Niño exigen autoridades y procedimientos especializados. Esto no es una opción política, sino una obligación jurídica internacional asumida por el Estado argentino.
La media sanción incorpora procedimiento especializado, defensa técnica obligatoria y reconocimiento de derechos de las víctimas. Un sistema penal democrático debe integrar ambas dimensiones: garantías para el imputado, más participación y reconocimiento del daño sufrido por la víctima.
Asimismo, el proyecto prevé la reparación integral del daño ocasionado y la responsabilidad civil de los padres por los hechos ilícitos cometidos por sus hijos.
Los que se oponen: una llamada a la responsabilidad institucional
En este contexto, quienes se oponen a cambiar el sistema actual, deben reflexionar sobre la responsabilidad que están asumiendo. No se trata de una elección menor entre alternativas filosóficas, sino de decidir si continuamos sosteniendo un régimen obsoleto que no da respuesta efectiva a la sociedad ni a las víctimas, o si avanzamos hacia un sistema de responsabilidad penal juvenil que combine garantías procesales, eficacia y una visión moderna de política criminal.
Bloquear esta reforma implica mantener un régimen de la dictadura, una norma que no ha demostrado eficacia para responder a las necesidades de seguridad, justicia y protección de la sociedad.
Responsabilidad, especialidad y Estado de Derecho
Para concluir, es preciso recordar que responsabilidad penal juvenil no es ‘mano dura’. Es Estado de Derecho. Es asumir que el adolescente es sujeto de derechos, pero también una persona responsable. Es proteger a la víctima y la sociedad sin abandonar al joven que cometió un delito.
La legislación vigente es ineficaz, no brinda respuestas adecuadas y termina generando espacios de impunidad.
La sanción de la ley es sólo el comienzo. Es adecuar el marco normativo hacia un paradigma de responsabilidad penal juvenil. Es por ello que la verdadera discusión es si queremos un sistema que funcione o seguir mirando para otro lado. En términos institucionales, avanzar no es una opción: es una obligación democrática.
*El autor fue Subsecretario de Política Criminal de la Nación, exjefe de Gabinete del Ministerio de Justicia de la Nación. Hoy es Secretario General del CPACF.
Martín Casares,Conforme a
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