POLITICA
Milei y la maratón de “la Piba”, que no termina

La victoria cristalina y pura que creyó alcanzar Patricia Bullrich en el Senado corre el riesgo de escurrirse entre sus dedos. En la madrugada del jueves pasado, la media sanción a la reforma laboral fue una victoria política incuestionable para el Gobierno: un triunfo histórico en una de las reformas más necesarias y más resistidas de las últimas décadas en la Argentina. Con eso, Bullrich sumó una muesca valiosísima en su revólver político. Pero la maratón de “la Piba” contra la casta sindical que le puso aquel apodo a principios de los 2000 todavía no termina: después de casi treinta años del capítulo “la Piba versus los Gordos de la CGT”, la llegada a la meta sigue pendiente, y acaba de complicarse.
Los éxitos políticos se miden en el puro presente. Los triunfos reales y estructurales, en el mediano y largo plazo, cuando las leyes y las decisiones de Gobierno se concretan en resultados palpables. El problema para el Gobierno es que el futuro queda lejos, y en el presente, la taba del triunfo en el Senado se dio vuelta demasiado rápido. La munición gruesa que puede usar la oposición dura para complicar el tratamiento de la “modernización laboral” en la Cámara de Diputados salió del mismo Gobierno. Apenas horas después de terminada la votación por la reforma laboral, cayó el precio del triunfo en el Senado: la polémica por las licencias médicas y la cobertura salarial en caso de enfermedad coparon el centro de la escena.
Una gran pregunta atraviesa la discusión sobre la reforma laboral en su marcha hacia Diputados: ¿quién es el padre de la criatura, es decir, del artículo 44 del Título VII que recortó el salario en caso de enfermedad o accidente? En el Gobierno, arrecia una disputa por la paternidad, pero inversa: nadie pelea por atribuírsela sino por atribuírsela a los otros. La interna libertaria en las más altas esferas está al tope. Y ahora, los Gordos de hoy y de siempre encuentran argumentos para llamar a la huelga general: plantarse en contra de una ley “anti derechos del trabajador”.
El desafío de la gestión de Javier Milei en este momento pasa por la gobernabilidad, pero no la gobernabilidad externa: ése fue el signo dominante de 2025, un Congreso indomable por fallas en la gestión del vínculo oficialismo y oposición. Para el Gobierno, hoy el problema es la gobernabilidad interna, es decir: el gobierno de la interna en el seno del poder libertario. Ese es el rasgo más persistente del modus operandi político de la gestión mileísta: se puede rastrear en 2024 y en 2025, con derivaciones en causas judiciales que investigan corrupción en el Gobierno, y empieza a notarse también este año, aún en días de éxito legislativo como los de la semana pasada. Un pasito pa’ adelante, dos pasitos pa’ atrás: esa parece ser la coreografía a la que se autocondena el mileísmo.
Capacidad cada vez mayor para ordenar la vida política y social detrás de un modelo de reformas estructurales, históricamente impopulares en la Argentina. Del otro lado, incapacidad para ordenar el tironeo por el control de los cotos de poder dentro del Gobierno. El gran problema: esa incapacidad interna termina repercutiendo en la efectividad de la gobernabilidad externa, en este caso, la construcción de obstáculos por parte del oficialismo para confirmar la reforma en Diputados. Por ahí pasa la síntesis.
Es cierto que el mejor socio de Milei es la oposición: un vacío político y una falta de alternativa potable en la otra orilla del escenario político, tanto en la oposición dura como en la más dialoguista. No hay una oposición política organizada y con capacidad de disputar el poder que ordene al Gobierno: Milei no tiene miedo a perder una elección. El monopolio del mercado político y electoral complica la calidad de la gobernabilidad mileísta. Siempre se necesita un enemigo externo y con chances de triunfo para domar las internas oficialistas, y gobernar mejor. La libertad de mercado electoral y la disponibilidad del triunfo electoral mejora la competitividad de oficialismo y oposición. Cualquier hegemonía, aunque sea la nueva hegemonía de tercio, empeora la política.
También es cierto que la oposición dura, el kirchnerismo residual y el peronismo clásico anquilosado, tiene en el Gobierno al mejor socio: los daños políticos que se autoinfligen mantienen viva, al menos, la llamita del calefón kirchnerista y sindical cuando parece que está a punto de quedarse sin gas.
La interna indomable viene cobrándose nombres destacables del oficialismo. En relación al artículo 44, el foco cae sobre Federico Sturzenegger. Su explicación pública sobre ese punto fue el tipping point del artículo 44: el momento en que la discusión saltó de escala y empezó a viralizarse el cuestionamiento. Su estilo de comunicación, una especie de hiperabstracción y fría racionalidad desenganchada de la vida cotidiana, volvió a ponerlo contra la pared de la opinión pública. En el debate en el Senado, la senadora kirchnerista Anabel Fernández Sagasti encontró argumentos atendibles en ese artículo: “Si una persona tiene cáncer de mama, le van a pagar el 75 por ciento del básico”.
“Federico no tiene base política”, decía tres días antes de la votación en el Senado una figura clave de un ministerio mileísta, también clave. Los cuestionamientos sobre su rol en la reforma, con eje en el artículo 44 alimentan esa versión. El ímpetu desregulador de Sturzenegger, su sociedad autoral con Milei para dar la batalla de las ideas liberales en economía y el privilegio de esa cercanía con el Presidente le crean críticos en el Gobierno.
¿Cuándo se hizo la inclusión del artículo de la discordia? Las fuentes son divergentes: la versión que más circula habla de seis minutos antes de la votación, cuando se repartió el proyecto a votar, que sufrió modificaciones hasta último momento. Otros señalan que en realidad el artículo ya estaba incluido en la versión del martes 10. Lo que está claro es que el Gobierno se resiste a abrazar ese artículo. Desde hace días, Bullrich intenta controlar la interpretación y ofrece una corrección al artículo 44 para evitar una contramarcha en Diputados.
En esa interna, Bullrich salió ganadora. Primero, encontró el tono político necesario para una negociación complejísima con sus aliados dialoguistas, con las provincias y con el sindicalismo más duro. En público, la libertaria Bullrich celebró “el consenso” y el espíritu “reformista”. “Salen veintiocho cambios, es el consenso. Es la idea de llegar a un consenso entre los que somos reformistas”, dijo hace una semana. A años luz de la crítica a los tibios y el tono de orden y mano dura. Así, con estrategia casi moncloísta, llegó una victoria clara de la gobernabilidad externa.
Segundo, fue pragmática con la “casta sindical”, y así bajó la intensidad de su resistencia. En la negociación, los benefició con la caja sindical pero los limitó en los acuerdos sectoriales. Tercero, alineó a las distintas terminales de la interna libertaria en función del objetivo común de obtener la media sanción en diputados.
En su relación con la oposición, el Gobierno se anotó triunfos parlamentarios tanto en la media sanción de la reforma laboral como en el caso de la media sanción de la baja de la imputabilidad. Dos proyectos caros a Bullrich.
Bullrich se quedó con el apelativo de “la Piba” cuando fue ministra de Trabajo en el gobierno de De la Rúa. “Los Gordos” de la CGT la definieron así, despectivamente, en esa batalla político sindical. Todo un capítulo de la historia del trabajo en la Argentina. De esa época, 2001, es el encontronazo televisivo entre Bullrich y Hugo Moyano, donde los planteos del debate muestran el estancamiento argentino en un problema endémico: la resistencia del sindicalismo a cualquier reforma y las acusaciones de corrupción y prebendas que pesan sobre esa corporación. La llegada de Milei al poder se explica, en parte, por la persistencia de esa élite sindical, refractaria a cualquier modernización. Falta saber si esta reforma laboral alcanzará su objetivo. Primero, que sea sancionada. Segundo, que cree empleo.
Luciana Vázquez,Reforma laboral,Patricia Bullrich,Federico Sturzenegger,Conforme a,Reforma laboral,,Entrevista. Cristian Ritondo: “Vamos a apoyar la ley de modernización laboral, pero no el régimen de licencias por enfermedad”,,Debate. ¿Cuándo se trata la reforma laboral en Diputados?,,Paro y marcha. La izquierda, piqueteros y gremios combativos activarán protestas callejeras y se diferencian de la CGT
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Reforma laboral: por qué pierde apoyo el oficialismo en Diputados tras el debate sobre las licencias por enfermedad

El Gobierno quedó en una encerrona. La inclusión del artículo que se refiere a una reducción en el pago de las licencias médicas generó un fuerte rechazo social que derivó en que algunos de los socios necesarios para aprobar la reforma laboral se planten en la vereda de enfrente.
Cada vez más diputados que La Libertad Avanza contaba como votos positivos se oponen y ya no solo en la intimidad de las conversaciones sino frente a los micrófonos, lo que hace que el cambio de opinión en un tema tan sensible sea más difícil por el costo político y social que esto podría significar.
El oficialismo contaba con un paso complicado por el Senado y, una vez obtenida la media sanción, avanzar con mayor agilidad en la Cámara de Diputados. Con una votación en la Cámara Alta que lo dejó muy cerca de los dos tercios, los libertarios se mostraron confiados, pero el clima cambió.
El artículo 44 reduce al 50% o al 75%, según el caso, la remuneración que el trabajador tiene derecho a percibir en casos de enfermedad o accidente, así como los plazos de la licencia que pasan de 12 a 6 meses. Mientras se busca al responsable del artículo, todos miran al ministro de desregulación Federico Sturzenegger, quien fue el único que lo defendió públicamente, en la oposición empiezan a sopesar los dichos de la senadora Patricia Bullrich respecto de posibles cambios. La senadora promete una protección de 100 % para las enfermedades graves, pero la palabra de la ex ministra no parece suficiente, mucho más que no dio certeza cómo se iba a resolver.

“Nosotros no le vamos a dar un cheque en blanco a Patricia Bullrich. Si quieren hacer algún cambio quien lo tiene que explicar es Javier Milei, Karina Milei, Manuel Adorni o Diego Santilli, no la senadora», señaló una alta fuente del PRO, uno de los aliados necesarios en la Cámara de Diputados.
“Puede ser que la saquen -en Diputados- pero hay 21 votos que los suelen acompañar que hoy están en contra o que se pueden abstener en esos artículos y eso va a complicar”, agregó. La fuente amarilla hace referencia a los 12 diputados del PRO, más 6 de la UCR, dos del MID y 1 de Adelante Buenos Aires.
Pero a ese grupo que el oficialismo ya contaba como propios, ya que vienen acompañando en gran medida los posicionamientos de La Libertad Avanza, se le suman otros que responden a gobernadores o trabajan en espejo con el Senado.
El interbloque Unidos, que contiene a Provincias Unidas, camina a la oposición. Lo mismo sus socios Miguel Angel Pichetto y Nicolás Massot de Encuentro Federal y los miembros de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro y Mónica Frade. También estaría en este grupo Marcela Pagano de Coherencia, Natalia De la Sota de Defendamos Córdoba y varios de los diputados de Innovación Federal. Los senadores de Tucumán que responden a Osvaldo Jaldo votaron en contra en el Senado y en Diputados cuenta con un bloque de 3 diputados que podrían seguir el mismo camino.
Este grupo se suma a los 93 diputados que tiene el bloque de Unión por la Patria que se opone en su totalidad a la norma y que está preparando un dictamen propio con un proyecto de ley que tiene 11 puntos de reforma de la ley laboral.
“Están emperrados con tener todo para el 1 de marzo -fecha de apertura de las sesiones ordinarias donde el Presidente se presenta en la Asamblea Legislativa- es inentendible cuando el escenario es este”, explicó un diputado dialoguista.
Más cambios
Pero el oficialismo no solo tiene en riesgo la parte que se refiere a las licencias por enfermedad, sino que también pondría en riesgo el Fondo de Asistencia Laboral en donde el peronismo también se opone. Pero aunque en este caso el PRO, la UCR y el MID se muestran en la misma línea que La Libertad Avanza aparecen luces de alarma en donde el malestar por las licencias puede “contagiar” al FAL.
La representante del gobernador salteño Gustavo Sáenz en el Senado, la ex ministra de Energía Flavia Royón, en su discurso señaló que la ley le parecía mala pero solo votó en contra el FAL. En el caso de Diputados, el gobernador que supo ser candidato a vice de Sergio Massa cuenta con nueve votos en la Cámara Baja que podrían seguir el mismo camino que la senadora Royón.
En la Cámara de Diputados sienten que se “empiojó” el debate por la ley. Los legisladores que suelen acompañar a La Libertad Avanza entienden que son los senadores los que se tienen que responsabilizar por lo que las chances de que vuelva al Senado se incrementan con el paso de las horas.
“Patricia -por Bullrich- no es ministra como para decir qué va a cambiar. Y ahora no se pueden hacer los que no sabían del texto, todos lo sabían y lo votaron, que sean ellos quienes lo dejan afuera”, señaló un diputado provincial que tiene la intención de rechazar ambos artículos.
En La Libertad Avanza también crece la percepción que la idea inicial de un pasaje tranquilo por la Cámara de Diputados está desapareciendo. Es por eso que apuran el llamado a una sesión para el próximo 19 de febrero.
La intención que dicen tener es la de dictaminar el miércoles en el plenario de comisión e ir al recinto el jueves. Si esto sucede, le daría tiempo al Senado para insistir con la norma original o aprobarla con cambios antes del 27 de febrero, fecha en que culminan las sesiones extraordinarias y cumplir con el objetivo de que el presidente Javier Milei tenga el paquete de leyes aprobado para su discurso el próximo 1 de marzo.
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Patricia Bullrich: “No nos asusta que vuelva al Senado”

La casta fue dada de alta. Goza de excelente salud. Gracias, presidente Milei. Aunque el Gobierno acaba de alcanzar un importante triunfo parlamentario con la media sanción de la reforma laboral, esa contundente victoria hubiera sido imposible sin la participación activa de varios integrantes, de un lado y otro, de la vieja casta política. La actual senadora libertaria Patricia Bullrich tiene casi cincuenta años de vida política, y Diego Santilli, ministro del Interior de Milei, ronda los 30 años de actividad pública, si se cuenta también el tiempo que vivió como militante del peronismo. Ellos negociaron con amigos y allegados, exhibiendo su larga experiencia, el contenido de ese proyecto. Del lado opositor, negociaron los dirigentes sindicales (un antiguo pedazo de la casta que se aseguró la conservación de su famosa “caja” con el aporte forzoso de los trabajadores), y varios senadores peronistas y radicales, algunos de ellos alentados por los gobernadores de sus provincias, que son la casta de la casta. Sin embargo, sería necio negar que con la compañía de tan destacados cófrades de la vieja casta el Presidente comenzó, luego también del acuerdo comercial con Estados Unidos y de impulsar el tratado de libre comercio con la Unión Europea, un proceso de radical modificación de la estructura económica del país. Una transformación que necesitará tiempo para verla funcionar plenamente, pero que se propone terminar con el excesivo protagonismo del sindicalismo en la política argentina, con una economía renuente al intercambio comercial con el exterior y con una producción nacional desmedidamente protegida por el Estado. El sistema vigente solo creó un país injusto, con una pobreza creciente y con una desigualdad progresiva. Es el mismo país que se jactó durante muchísimas décadas de tener la clase media más numerosa de América latina. Gran parte de esa clase media se desgarra ahora sus manos aferrándose a una pared simbólica para no caer en los sectores bajos de la sociedad. Llegó la hora, en efecto, de intentar algo nuevo y diferente.
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La Justicia ya analiza los chats y audios entre la mano derecha de Pablo Toviggino y el financista para traer millones desde el exterior con empresas fantasma

La Justicia ya analiza los chats y audios entre la mano derecha de Pablo Toviggino, Juan Pablo Beacon, y el financista que entró al país con millones de dólares desviados a empresas fantasmas.
Son una serie de grabaciones, a las que tuvo acceso TN, entre ambos hombres, en la que exponen una presunta maniobra para cobrar en efectivo en la Argentina los fondos que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tenía en el exterior.
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La secuencia empezó días antes de que se concretara la primera operación de movimiento de fondos entre las firmas TourProdEnter, la firma de Javier Faroni y Dicetel. En el primer audio se escucharía Beacon ansioso por dar el primer paso de la operatoria.
Además, aparece un mensaje amenazante y se escucha al colaborador de Toviggino admitir que hay un video con la plata.
Hay uno que lo envía Beacon después de una discusión con el financista porque en una entrega faltaban US$2000. “Dale, gracias amigo. Me dejás tranquilo. Nunca hubo error y no lo va a haber ahora, pero vos sabés que ese video lo hice por otra cosa. Algún día te contaré”, aseguró.
Ante ese mensaje, “Fiño” le contestó: “Es buenísimo ese video porque te termina liquidando. No puedo discutir por algo que decís que mandaste. Te creo. No tengo por qué no creerle a ellos. ¿Entendés lo que te digo? Es buenísimo. Estamos en el medio. Cuando me dijeron que no habían mandado un fajo de US$2000, le dije ‘bolu…, ustedes son pelot…’. Listo, amiguito, ya está, tranquilo“.
Hay otro audio de marzo de 2022 en el que el financista estaba preocupado por una transferencia a Dicetel que no se acreditaba y Beacon respondió que en breve le enviaba el comprobante.
“Fiño, no me pidas ese nivel de certeza porque no lo tengo, pero me dijo Pablo que lo vio él todo. Me dijo que ya lo estaban esperando, que me mandaba el comprobante y lo mando, pero está pendiente. Son de US$425.000 y el otro hoy o mañana”, le planteó el abogado.
El financista “Fiño” aparece descrito como alguien que operaba desde una oficina en la Avenida Corrientes al 400, dedicada a préstamos y servicios financieros fuera del sistema bancario tradicional. Siempre según la documentación, se quedaba con un 10% de cada entrega.
El rol de Beacon es central en toda la trama. Abogado, con antecedentes laborales dentro de la AFA, Beacon tuvo vínculos estrechos con Toviggino, aunque ahora estarían distanciados por supuestos negocios irregulares que quiso hacer Beacon en nombre de Toviggino, sin que él diera su consentimiento.
Cómo era la supuesta ruta de las entregas
- La AFA recibió U$S260 millones por sponsors, partidos amistosos y AFA Play, en el exterior.
- Esa plata la recibía Tourprodenter, la empresa de Javier Faroni.
- Faroni hacía desvíos a empresas fantasmas, entre ellas, Dicetel, que recibió US$4,8 millones.
- El intermediario era “Fiño”, el financista, quien le avisaba a Juan Pablo Beacon que entraba la plata. ¿Quién sería el destinatario final? ¿Pablo Toviggino?
AFA, Pablo Toviggino, Justicia
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