POLITICA
Milei y Macri, en Olivos

El Gobierno recibió el anuncio de un auxilio providencial de Estados Unidos, que consiste, en términos muy generales porque no hay especificaciones, en un intercambio de monedas bajo la forma de un rescate por US$20.000 millones y en la posibilidad de que el Tesoro estadounidense, es decir el Ministerio de Economía de EE.UU., compre bonos de la deuda argentina e, inclusive, que el estado argentino emita bonos para ser comprados exclusivamente por el Tesoro norteamericano.
Existía el temor de que el Gobierno se gastase todos sus dólares defendiendo la paridad del dólar y sacrificara el crédito del país. Es decir, que empezara a haber una perspectiva de un default. En consecuencia, se produjo la suba del Riesgo País. Dicho indicador, tras la comunicación de Scott Bessent -secretario del Tesoro-, se derrumbó y se recuperó la confianza en que la Argentina honraría su deuda. Duró entre el lunes, cuando se hizo el anuncio, hasta el miércoles. El jueves y el viernes, curiosamente, comenzó a subir de nuevo el Riesgo País. Pasó de 900 puntos a 1124. ¿Por qué, si hubo un anuncio tan contundente por parte de Estados Unidos, este índice está una vez más al alza?
Primera conjetura: todavía no se conocen las condiciones que va a fijar Estados Unidos para realizar ese rescate. Por lo tanto, existe inquietud respecto de que el Gobierno pueda cumplir con esos requisitos. Hay otra razón. Muchos observadores de la vida pública argentina creen que el problema que llevó a esta crisis, y que puso a nuestro país al borde del abismo el viernes anterior al anuncio de Bessent, no radica solo en las decisiones económicas del Gobierno. Debajo de ello hay una falta de solidez política. Esa fragilidad plantea una enorme interrogante respecto de la movilidad de la política económica.
Es por ello que empieza a haber preguntas referidas a la política, a la posibilidad de que el Ejecutivo cree por primera vez una trama de aliados que le permita al mismo tiempo revertir los atisbos de ingobernabilidad que aparecen en el Congreso. En este horizonte, se recorta una incógnita particular: ¿Dónde está Mauricio Macri en este juego, a quien muchos ven como el principal aliado del Presidente desde que se lanzó al balotaje contra Sergio Massa?
Quienes se hacen esta pregunta se detuvieron con mucha atención en un posteo de Guillermo Francos del jueves pasado. El jefe de Gabinete habló de su participación en un festejo de Arabia Saudita en el hotel Four Seasons del barrio porteño de Retiro. Entre las imágenes que compartió el funcionario, aparece una imagen suya junto a Macri. A partir de esa fotografía, muchos reflexionaron: ¿Acá empezó algo? ¿Se responde la pregunta de dónde está Macri?. En realidad, algo había empezado el día anterior.
El miércoles por la mañana, Macri recibió por WhatsApp un mensaje desde la ciudad de Nueva York del presidente Javier Milei. Lo saludó, como siempre, con un “Hola, presi”, y le agradeció por sus declaraciones en toda la secuencia crítica que había vivido el Gobierno en materia financiera y cambiaria durante la semana anterior.
Ahora la incógnita recaía en cuándo se iban a volver a ver las caras en esta trayectoria de aproximación. Sin embargo, la respuesta es que ya se vieron. El sábado a la mañana, Macri visitó Olivos y tuvo una reunión allí con el jefe de Estado. Se trata de un dato importante: hacía un año que no se comunicaban y además, el mercado está mirando con detenimiento qué capacidad tiene Milei para entender que tiene un déficit político en su gestión.
¿Qué perspectiva se abre a partir de este encuentro? No hay certezas. Es todo preliminar. ¿Qué nivel de apertura está dispuesto a hacer Milei dentro de su propio gobierno hacia Macri, el Pro y otros actores? ¿Qué condiciones pondría Macri en un acuerdo?
Macri fue o muy generoso o muy desprevenido con Javier Milei. La primera reunión de todas entre ambos fue en Acassuso, en la casa del líder del Pro, de la que participó también Patricia Bullrich y donde el Pro le ofreció a Milei su apoyo para la batalla final contra Sergio Massa en el balotaje de 2023. Allí no se fijaron condiciones, no hubo un pliego previo a ese acuerdo. Pero hubo una segunda estación en aquel tren: la Ley Bases. El Pro apoyó de manera incondicional al Gobierno para que pueda sacar esa iniciativa en el Congreso. Y tampoco hubo ninguna condición.
Entonces, ¿cambiará eso con un nuevo acuerdo y los segundos dos años del gobierno de Milei se transitarán en una alianza más amplia que la de su propio partido? Todavía no hay una respuesta. No está claro cómo interpretó Milei el problema económico que tuvo la semana pasada junto al auxilio de EE.UU. ¿Fue un salvataje frente a una catástrofe o una condecoración del amigo americano frente al éxito de su política?
Existe otra fotografía que reviste de importancia política. Allí se los ve al vicepresidente del Banco Central (BCRA), Vladimir Werning; al ministro Luis Caputo; al secretario de Finanzas, Pablo Quirno y a Milei. Es una imagen celebratoria en las instalaciones del Ministerio de Economía. En aquella jornada, el Gobierno había levantado el cepo, una operación riesgosa, complicada y bien hecha. Lograron pasar las aguas de la gran amenaza cambiaria sin percances. Aun cuando la foto era de éxito, observadores políticos y económicos advertían que dicho momento era crucial para la acumulación de reservas, pero en el sentido amplio de la palabra. No solo había que comprar dólares para fortalecer al Banco Central, había también que buscar “reservas políticas”. Era una instancia en la que las expectativas de la gente le sonreían al Gobierno y un momento propicio para que convocara aliados que lo dotaran de solidez para ejecutar su programa.
Sin embargo, Milei no hizo ninguna de las dos cosas. El Presidente tomó una decisión, obsesionado por la inflación y las elecciones, y pensó que tenía que contener el tipo de cambio y ofrecer un dólar barato. No solo porque mejoraría artificialmente los ingresos y proveería una fiesta que en los años electorales se agradece, sino porque hay una relación directa en la cultura argentina entre el precio del dólar y el comportamiento de los precios. Por ende, tendría el dólar quieto e iría a comprar dólares solo en el piso de la banda cambiaria.
En contra de la opinión de los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de los miembros del propio equipo económico, el BCRA renunció entonces a fortalecer sus reservas. En el plano político ocurrió lo mismo. El triunfo respecto de esta operación cambiaria tan exitosa y riesgosa por parte de la administración Milei alentó todavía más la idea de “Milei emperador”, el concepto de que con esta política económica se iniciaba una nueva hegemonía: la de los Milei y principalmente la de Karina Milei.
Con este puntapié, el Gobierno diseñó una estrategia electoral agresiva en la provincia de Buenos Aires y en el interior contra sus propios aliados. Esa rivalidad con los eventuales socios empezó en la ciudad de Buenos Aires y con Jorge Macri. Siguió en Salta, se proyectó sobre los radicales de Córdoba y Mendoza, y en el Pro de Entre Ríos. No obstante, tuvo su máxima expresión en Corrientes, donde plantaron un candidato como Lisandro Almirón para rivalizar con los hermanos Valdés.
Todo esto resultó no solo en que los gobernadores que hubieran podido ser amigos se consideraran agredidos, sino que armaron un club de jefes provinciales, que ejercerá una relación de mucho condicionamiento con el oficialismo. Es el bloque Provincias Unidas, que tiene como centro al gobernador cordobés Martín Llaryora y al santafesino Maximiliano Pullaro. Además resultaron en conflictos con los propios aliados en la Cámara de Diputados. Por eso, los últimos fracasos en el Congreso hay que explicarlos más por la bronca y la decepción de los aliados que por la oposición del kirchnerismo.
Esto está detrás de la crisis de confianza que explica la disparada del dólar, el riesgo en que el Gobierno pone las reservas y la capacidad de la Argentina para pagar su deuda. En este marco se inscribe la operación de emergencia por parte de Donald Trump y Scott Bessent.
Un cientista político formado en Europa redondeó una palabra para explicar muchas de las rarezas que están sucediendo hoy en la Argentina: anomalía. ¿Qué es una anomalía para el diccionario de la Real Academia Española (RAE)? La primera acepción dice: “Desviación o discrepancia de una regla o un uso”.
Es posible enumerar varias anomalías de estos días. Por ejemplo, el papel de algunos financistas privados en el arreglo con Estados Unidos. Hay muchos tenedores de bonos que perdieron muchísima plata con la caída en el precio de los bonos y el aumento del riesgo país que ocurrió en las últimas semanas y, eminentemente, en los últimos siete días antes del rescate de Trump.
Entre todos, se recorta la imagen de uno: Robert Citrone, el titular de un fondo multibillonario que se llama “Discovery”. Citrone estuvo en Buenos Aires con Bessent cuando vino para estar al lado del Gobierno durante el levantamiento del cepo en mayo. Arribó en el avión del empresario Leonardo Scatturice, el mismo que tuvo aquel problema -cuya investigación no tiene novedades- cuando entró a Aeroparque y no fue revisado por la Aduana.
Citrone dio una entrevista hace poco tiempo a un programa ligado a finanzas donde dijo lo siguiente: “Viajé a la Argentina por un día. El día de la liberación, Cuando terminaron con los controles de capitales (levantamiento del cepo) y anunciaron el programa del Fondo Monetario. Tuve la oportunidad de estar con el Presidente y con su equipo económico, por algunas horas, antes de que reuniesen con Bessent (…) Ser parte de ese evento, que es tan importante para ese país, y poder influenciar y ser parte de todo eso, es una experiencia muy poderosa”.
Esto es muy interesante porque Citrone, que es bonista, se precia con cierta inocencia política de tener influencias sobre el Gobierno. Ganó, según dicen expertos, 48% en la rentabilidad de su fondo, los bonos argentinos el año pasado, y debe haber tenido un sufrimiento enorme durante esta crisis de deuda y la capacidad de pago de la Argentina.
El empresario nacido en Pensilvania trabajó con Bessent y, además, ambos trabajaron para un megafinancista llamado George Soros, la bestia negra de Trump y, probablemente, también de Milei. Él dice que influye en el Gobierno, pero entonces, ¿cuánto tiene que ver en el rescate del amigo Bessent y cuánto habrá estado motivado para favorecer? Seguramente quiere apoyar a un experimento ideológico que aplauden muchos financistas, que es el de Milei. Y ¿cuánto habrá tenido que ver con la posibilidad de mejorar el valor de su activo, que se había deteriorado tanto con la crisis?
Hay que decir que Citrone es un antiguo conocido de “Toto” Caputo, quien conoce a la perfección el sistema financiero americano. Es decir, no hay que vincularlo solo con Scatturice, quien está altamente ligado al “Mago del Kremlin”, Santiago Caputo.
Lo que vemos es una anomalía de falta de nitidez sobre dónde pasa la línea entre lo público y lo privado, en lo financiero, en el manejo de la información y en esta operación de rescate.
No se saben las condiciones por las cuales se dio la plata. Uno, si fuera americano, plantearía que hay una anomalía de parte de su gobierno, y muchos lo señalan. Se hizo un anuncio y todavía no se saben las condiciones. Es más, Bessent dijo que antes deben ganar las elecciones. Se supone, por un problema de sentido común y porque hubo mucha comunicación entre los técnicos del FMI y los del Tesoro durante el fin de semana anterior, que entre las condiciones que va a tener este paquete financiero están las condiciones que le puso el Fondo al gobierno de Milei y que se resistió a cumplir. Por ejemplo, la liberación real del tipo de cambio, es decir, cancelar el sistema de bandas -que el mercado sospechaba que iba a pasar por falta de dólares- y, esta vez sí comprar reservas.
Siguiendo con las anomalías y esa distorsión respecto de las normas y los usos, está lo que pasó con las retenciones. Es bastante raro que un país ponga o saque un impuesto por tres días y en este caso es algo peor: porque es una retención. Se trató de recaudar lo que se pudiera recaudar y eliminarlo. Las cerealeras financiaron al Gobierno con US$7000 millones y anotaron todas las operaciones posibles que las llevaban a ese monto. Por lo tanto, se ahorraron las retenciones de operaciones que van a venir. Retención es que el productor va a tener que seguir soportando, por eso hay tanta desilusión con Milei y malestar en el campo.
Lo cierto es que el Gobierno consiguió US$7000 millones de las cerealeras que piensan esto no como una operación impositiva, sino como una operación de financiamiento. Ellas le pidieron a los bancos y se lo dieron al Gobierno, pero se lo cobraron. Los expertos dicen que las cerealeras se cobraron alrededor de entre 1000 y 1500 millones de dólares.
Yo me pregunto: ¿es razonable pagar 1000 a 1500 millones de dólares para obtener 7000 millones? ¿Es más caro o más barato de lo que Néstor Kirchner le pagaba a Hugo Chávez, que ya era escandaloso? Es una pregunta sobre la calidad de esta operación, que siempre es baja, como todas las operaciones que se hacen en medio de una emergencia para poder llegar a la noche.
Las cerealeras entregaron los dólares, recibieron los pesos y salieron a comprar dólares en el mercado contado con liquidación, con lo cual ese mercado se disparó y dio lugar a una gran novedad para todo el programa de Milei: un gran éxito del Presidente y de Luis Caputo había sido terminar con la brecha y el programa iba hacia una unificación cambiaria que la finalice, pero se repuso.
El Gobierno, para eliminar la brecha, empezó por una nueva anomalía. Le impidieron que compren dólares en el mercado oficial y lo vendan en el mercado de contado con liquidación a un grupo de gente, casi con nombre y apellido. No alcanzó, entonces el viernes, en medio de la rueda, cambió la norma e impusieron que todos aquellos que compren irrestrictamente en el mercado del dólar oficial no podrán vender en el mercado del contado con liquidación.
Una nueva anomalía es que el Gobierno cambie reglas, retroceda respecto de medidas que se habían adoptado y las corrija y, además, que lo haga en medio del juego y no después de que cierre el mercado.
Ahora vemos otra anomalía, pero que ya es más grave: el Gobierno tiene que demostrar capacidad de operación en el Congreso. Es lo que también le piden los que le están prestando la plata o dando la garantía en Estados Unidos. Quieren ver qué capacidad política tiene y hay una prueba de fuego: el tratamiento del Presupuesto.
En medio de la campaña electoral, a un gobierno que se enfrentó a los gobernadores amigos es poco lo que se le puede pedir en el Congreso. Pero ahora se agregó otro problema, que es que la oposición, sobre todo la peronista, está pidiendo el desplazamiento nada menos que del presidente de la Comisión de Presupuestos y Hacienda, José Luis Espert, o sea, la que se tiene que reunir para tratar el Presupuesto. El diputado libertario está siendo señalado desde el año 2019 porque ha tenido una relación muy estrecha, amigable y probablemente de apoyo con un financista del sur, originario de Chubut, que se llama Fred Machado. El propio Espert reconoció que le prestaba el avión y hasta una camioneta blindada.
Machado tiene una condena en la Argentina por narcotráfico y es investigado por Estados Unidos, a raíz de que en determinado momento, en un pueblito cercano a Texas, un grupo de periodistas vio que había más aviones de los que tendría que haber por el movimiento aéreo de ese pueblo y se descubrió que eran muchos aviones ligados al tráfico de drogas, entre los cuales algunos pertenecían a él.
Ahora apareció una denuncia del peronismo, formulada por Juan Grabois, en la que se sostiene que en la causa americana hay un papel en el que Espert figura como depositario de US$200.000 de parte de Fred Machado.
Espert sostiene que esta es una campaña “sucia” del kirchnerismo. En esos términos, explicó lo de la camioneta pero no lo de los US$200.000, lo que significa un tema de extraordinaria gravedad política para el Gobierno. Ahora se transforma en un riesgo enorme reunir a la Comisión de Presupuesto y Hacienda con la oposición que lo va a estar señalando por presuntas vinculaciones con un narcotraficante.
Además, Espert es el primero de la lista de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, que está conmovida por el crimen de las tres chicas asesinadas y descuartizadas en Florencio Varela.
Entonces, aparece el caso de Espert en un contexto muy poco conveniente, sobre todo por el estado de conmoción de la opinión pública. Así, aparece una pregunta, por una gran anomalía, que uno tiene mucho miedo de hacerse y mucho más de contestar: ¿Cuál es la proximidad que tiene el narco con la política en la Argentina?
Más anomalías. El Presidente estuvo en Tierra del Fuego e hizo un acto de campaña en una empresa privada: Newsan, que es una ensambladora de electrónicos, sobre todo de celulares, que trae las partes desde Asia -de China- y los arma en la provincia con una cantidad de ventajas impositivas extraordinarias, que no son solamente la exención de impuestos, sino también de los aranceles que pesan sobre los competidores.
Milei, que en su momento dijo que el régimen de Tierra del Fuego era una agresión para los argentinos de bien, pero este lunes explicó que el régimen debería ser el modelo a seguir por los beneficios que tiene expansivamente. Pareciera que no entiende en qué consiste porque no se trata de exención impositiva solo para ensambladores sino también una carga impositiva para quienes compiten. Es el Estado dotando a una empresa de plusvalía.
Para Milei ese régimen está bien, pero eso no es una anomalía. Lo interesante está en el texto que firmó la Argentina con el FMI: “Desde una perspectiva de equidad, la alta dependencia de los impuestos indirectos que representan a más de la mitad de todos los impuestos, reduce la progresividad, y las exenciones fiscales (incluso para apoyar la producción en regiones como Tierra del Fuego) también contribuyen a las desigualdades”. Esto quiere decir que en la Argentina hay una cantidad de distorsiones que deben ser eliminadas para que haya equidad fiscal y progresividad, y entre ellas está el régimen de Tierra del Fuego.
Habrá que ver si el desmantelamiento de este régimen no es una condición que pone Estados Unidos para los US$20.000 millones y la compra de bonos. También habrá que ver si en esas condiciones no está el régimen de propiedad intelectual, es decir, el tema de las patentes medicinales, que está en discusión hace meses y afecta sobre todo a la industria farmacéutica.
Todo esto nos muestra una cantidad de decisiones bastante incomprensibles y de declaraciones incoherentes que pueden estar detrás de la explicación de por qué no alcanzó con el anuncio de Bessent. Y sobrevuela la pregunta que planteó hasta el propio titular del Tesoro: ¿Qué va a pasar con las elecciones del 26 de octubre?
Ahora no importa mirar encuestas de candidatos sino aquellas que nos indiquen cuál es la dinámica de la opinión pública.
El encuestador Hugo Haime preguntó cómo mejoró la situación económica del hogar desde que empezó el gobierno de Milei y solo un 20% respondió que mejoró “mucho o bastante”. Mientras que un 79% dijo “poco o nada”. Pero lo alarmante radica en que, según los números, el “mucho o bastante” está bajando y el “poco o nada” está subiendo.
Esto tiene que ver con las expectativas, que son muy importantes porque los gobiernos reúnen a políticos alrededor de sí y consiguen aliados según las expectativas de poder que generan en la sociedad. El que adhiere a Milei no mira al Presidente sino a la gente que puede estar a favor o en contra de él. Macri también, mira el encanto del jefe de Estado y lo que genera en el sistema.
Según otra encuesta de Hugo Haime, sobre las expectativas de acá a un año, los que consideran que la Argentina va a estar mejor pasaron del 40% en marzo al 34% en septiembre. Y sube que va a estar peor.
Esto hace juego con el dato que publicó la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) del Índice de Confianza en el Gobierno, el cual volvió a caer: cayó un 8,2%. En términos muy groseros, Milei está un 31% peor de lo que estaba Macri en este momento y 23% por encima de Alberto Fernández, que perdió las elecciones de 2021.
También hay un gráfico de Fernando Marull, que consiste en una rareza respecto a una correlación entre el Índice de Confianza en el Gobierno realizado por la UTDT y lo que saca el oficialismo de turno en una elección. Entonces, esa coincidencia nos muestra que Mauricio Macri sacó 43% en las elecciones de 2017 y el índice estaba en 45%.
Según este Índice de Confianza, ¿cuánto sacaría Milei si la elección fuera hoy y si creemos en la magia de esta correlación? 39%. Sería un buen desempeño electoral. Puede ganar con ese número. Pero no son los comicios que esperaban desde el mercado, que pensaba buena parte de la sociedad y que pronosticaba el Gobierno, que anticipa un porcentaje entre el 42 y el 45%. Es un resultado muy ajustado para los desafíos que le deparan al oficialismo, y más aún si es necesario comprar reservas y liberar el tipo de cambio, o sea si el dólar va a estar más caro.
Lo que importa es cómo sigue esta curva en estas próximas cuatro semanas. Es una pregunta que no tiene que ver solo con la calidad de la economía sino como sigue la curva política.
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POLITICA
Senado: el oficialismo apura el tratamiento de la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años

A la sombra de la polémica reforma laboral que discute ahora la Cámara de Diputados y bajo el lema forjado en la Casa Rosada de “delito de adulto, penas de adulto”, el oficialismo en el Senado confía en tener el suficiente apoyo de la oposición dialoguista para emitir dictamen de comisión este jueves al proyecto de ley de reforma al régimen penal juvenil.
La iniciativa fue aprobada la semana pasada por la Cámara de Diputados y su eje principal pasa por la baja de la edad imputabilidad de 16 a 14 años con penas de prisión de cumplimiento en la misma condiciones que los adultos cuando se trate de delitos considerados graves, como el homicidio, el secuestro, el robo violento y el abuso sexual.
La idea del Gobierno y del oficialismo es poder tratar los cambios en el régimen penal la semana próxima, en una sesión que sería convocada para el jueves 26 del corriente. Así se acordó en una reunión virtual que la jefa del bloque oficialista en el Senado y principal impulsora del proyecto, Patricia Bullrich (Capital), mantuvo esta mañana con representantes de los bloques dialoguistas para organizar la agenda de la Cámara alta para la última semana de sesiones extraordinarias.
El proyecto va a ser discutido este jueves, a partir de las 14.30, en un plenario de las comisiones de Justicia y Asuntos Penales y de Presupuesto y Hacienda, que se constituirá ese mismo día y será presidida por el libertario Gonzalo Guzmán (Salta), que reemplazará en ese sitial a su compañero de bancada Juan Carlos Pagotto (La Rioja), que pasará a comandar, con el padrinazgo de Karina Milei y los primos Martín y Eduardo Menem, la estratégica comisión de Acuerdos.
Bullrich impulsó el proyecto de baja de la edad de imputabilidad cuando ocupaba el Ministerio de Seguridad. Aquella iniciativa bajaba el umbral a los 13 años, pero al final el dictamen alcanzado en comisiones de Diputados lo fijó en 14 años, como en la mayoría de los países de Latinoamérica.
Bullrich se muestra confiada en que el proyecto obtendrá la luz verde de la comisión para poder llevarlo al recinto la semana próxima. Si surgiese alguna duda o controversia, la jefa de la bancada oficialista del Senado aspira a obtener la firmas en disidencia que hagan falta para emitir dictamen.
Sin embargo, los planes oficialistas podrían traspapelarse como consecuencia de los coletazos políticos del tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados, sobre todo tras la polémica generada por la aprobación en el Senado del polémico artículo 44, que modifica el régimen de licencias por enfermedad.
Por lo pronto, la CGT anunció que convocará a un paro nacional para el mismo día de la sesión en la Cámara baja, que se prevé será este jueves, el mismo día que se reunirá la Comisión de Justicia y Asuntos Penales del Senado para tratar los cambios en el régimen penal juvenil.
La actividad en comisiones de este jueves comenzará por la mañana, con la constitución de la Comisión de Acuerdos, que quedará al mando del libertario riojano Pagotto, hombre de confianza de los primos Menem y, por carácter transitivo, de la hermana presidencial.
A la reunión, convocada para las 11, está citado el exdiputado nacional Fernando Iglesias, quien concurrirá a defender la decisión del Gobierno de designarlo en su doble rol de embajador ante el Reino de Bélgica y la Unión Europea (UE).
El controvertido dirigente político exPro devenido en furioso libertario ya fue designado por decreto del Poder Ejecutivo el pasado 8 de enero, y ahora busca obtener el acuerdo del Senado.
Todo indica que no tendrá problemas para que la Comisión de Acuerdos le dé luz verde a su diploma, aunque se espera que antes deberá sostener un duro cruce verbal con algunos representantes del kirchnerismo. Si consigue dictamen, su nominación sería discutida en la eventual sesión del 26 de febrero, junto al régimen penal juvenil.
Gustavo Ybarra,Senado de la Nación,Conforme a,,Alineamiento. En un día caliente para el Gobierno, Milei participa en Washington de la reunión del Consejo de la Paz que convocó Trump,,Giro. La justicia federal investigará los desmanes durante la sesión del Senado por la reforma laboral,,Tensión en Diputados. El oficialismo y sus aliados obtuvieron dictamen de la reforma laboral y buscarán aprobarlo hoy en el recinto,Senado de la Nación,,“Lo vamos a arreglar”. Bullrich admitió el “error” con las licencias por enfermedad en la reforma laboral,,»Resistencia activa». El desafío de Villarruel provoca cada vez más encontronazos con Bullrich en el Senado,,IA y altavoces «discretos». Qué funciones ofrecen los anteojos Ray-Ban que usó Patricia Bullrich en la sesión del Senado
POLITICA
Costos oficialistas, recelos de aliados y hasta oxígeno a los duros de la CGT, en la prueba decisiva por la reforma laboral

El Gobierno asumió el costo de la marcha atrás con el artículo de las licencias por enfermedad, logró dictamen después de esa poda y apuesta a la sesión de este jueves en Diputados para aprobar la reforma laboral. Será un paso decisivo, pero no el último, porque la coronación del proyecto deberá esperar a la segunda vuelta del Senado, la semana que viene. Todo fue disparado por el impacto del artículo 44, que se sintió en el interior del oficialismo, descolocó a aliados y dejó una imagen pobre del grueso de los senadores, porque el tema pasó sin ruido en el recinto -al parecer, sin lectura- – y estalló unos días después por las declaraciones de Federico Sturzenegger. Alcanzó para darle aire a los duros de la CGT, que hoy va al paro total.
El oficialismo decidió dar de baja el grosero tema de las licencias por causas de salud cuando comprobó que, sin ese giro, no tenía asegurada la sesión de Diputados. Es decir, no contaba con los apoyos para garantizar el quórum. La amplia gama de socios y aliados no estaba dispuesta a acompañar si no era liquidado el artículo en cuestión, sin parche alguno, aunque eso determinara un nuevo capítulo en la Cámara alta. Lo registraron Martín Menem en los contactos con el armado del PRO, parte de la UCR y otros sectores; y Diego Santilli en diálogo con gobernadores. De manera pública, lo hicieron saber después Cristian Ritondo, como bloque, y Gustavo Sáenz, como señal de jefes provinciales.
Los recelos habían ganado terreno. La reacción inicial del Gobierno, cuando fue sorprendido por el oleaje que provocaron los dichos de Sturzenegger, fue tratar de dibujar alternativas que agotaran el trámite en Diputados: corrección en la reglamentación de la ley o un proyecto específico para anular después el artículo 44. El problema era más complejo. No pesaba sólo la evidente fragilidad o improcedencia de esas alternativas, sino, sobre todo, la desconfianza en el cumplimiento del Ejecutivo. Y además, el malestar por un costo inesperado y atribuido a la interna violeta.
Ese último fue un ingrediente fuerte. Desde las filas de LLA nunca aclararon del todo cómo había sido incorporado el texto, cuyo efecto se añadió a la lista de daños autogenerados. En filas del PRO y entre legisladores que juegan como aliados por indicación de sus gobernadores -del PJ o provinciales- cargaron contra la “mala praxis” violeta. Una explicación más bien exculpatoria, porque el texto estuvo en poder de sus senadores y pasó la votación. Es más, trascendió que un señalamiento sobre el tema habría llegado al bloque amarillo de diputados.
Como sea, no resultó un dato menor que aliados del oficialismo hicieran pública su posición -dar de baja sin más vueltas el artículo de las licencias por enfermedad-, además de haberla anticipado en las conversaciones con Martín Menem y, de manera más informal, con Santilli. Ritondo lo expuso como decisión del espacio o interbloque. Y la suma terminó de dar negativo para el titular de Diputados cuando llegó el mensaje de Sáenz. El gobernador salteño difundió en X la decisión del conjunto integrado también por legisladores que responden a los jefes provinciales de Tucumán, Catamarca y Misiones.
El malestar con Sturzenegger en el interior del oficialismo venía de arrastre. Fuentes libertarias dejaban circular que el ministro había sido apartado del tema cuando se conversaba en reserva con negociadores cegetistas para moderar las reacciones frente a la reforma laboral. Eso explicaba la decisión de bajar del proyecto los puntos que podrían afectar a las estructuras sindicales, como las cuotas para los gremios y la reducción de aportes a las obras sociales.

El impacto primero mediático y después político de las declaraciones del ministro sobre el recorte de licencias por cuestiones de salud también fue registrado en la interna sindical. Los más críticos con los secretarios de la CGT -Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Arguello- apuntaban ácidamente a una suerte de entendimiento para dar por cumplida la protesta con la marcha de la semana pasada. Latía también la posibilidad de algunas demandas judiciales una vez sancionada y promulgada la ley. Y se hablaba de contactos con algunos jefes cegetistas, por vía de Santiago Caputo y, al menos en este terreno, en la misma dirección que Karina Milei.
El nuevo capítulo en el trámite de la ley dio oxígeno a los gremios más duros de la CGT. El paro total no estaba planteado como alternativa real hace apenas una semana. Por supuesto, la dirigencia sindical arrastra el deterioro de su imagen. El punto, en todo caso, es que la exposición y caída del artículo 44 impactaron en la agenda pública -la conversación, en sentido amplio- muy por encima de lo que venía ocurriendo con la reforma laboral como título.
Fue notorio en las redes sociales. Y a ese cuadro se sumó el cierre de Fate. El Gobierno decidió imponer una conciliación obligatoria, para tratar de contener la situación, y además asoció la decisión empresarial con el clima de paro. En esa línea, Javier Milei no ocultó su enojo. Y vía trascendidos sobre la evaluación de Olivos y a través de las redes, la carga apuntó centralmente sobre el empresario Javier Madanes. También, sobre el sindicato.
Es sabido que Fate arrastra una situación crítica de años y también que es duro el conflicto gremial, en los últimos meses por el ajuste de salarios. Por supuesto, el otro factor -de mercado, por las importaciones- fue destacado en el mensaje de la CGT -tal vez, menos relevante en otro contexto- y por la UIA, tensionada por diferencias en su interior y últimamente más expuesta. Fue sacudida por el cruce del Gobierno con Techint y viene de un encuentro con Luis Caputo, que habría dejado poca respuesta a sus planteos.
El oficialismo confía en celebrar el paso de la reforma laboral por Diputados, aunque le reste el ultimo impulso en el Senado. Dará además batalla comunicacional por el paro de la CGT. De todos modos, lo más inquietante en ese frente sería hasta qué punto se impondrán respuestas duras desde la estructura sindical. En estas horas, renacen las especulaciones sobre judicialización de la ley o de algunos artículos, incluso más allá de movidas cegetistas. Pero por ahora, el foco sigue puesto en Diputados. El oficialismo revisa las cuentas de apoyos y espera superar cuestionamientos a otros puntos sensibles, como la creación del FAL. Javier Milei espera atento, en comunicación desde Washington.
POLITICA
Un funcionario de Milei elogió a Fujimori y dijo que la Argentina debe “apuntar a lo mismo”

El director de Comunicación Digital del Gobierno, Juan Pablo Carreira, publicó en redes sociales un elogio Alberto Fujimori, el fallecido expresidente de Perú que durante su mandato cerró por la fuerza el Congreso, fraguó elecciones, fue célebre por las persecuciones de los servicios de inteligencia contra periodistas y opositores y terminó preso por corrupción.
Carreira maneja la llamada “Oficina de Respuesta Oficial”, que creó el Gobierno para refutar en redes sociales lo que publican los medios de comunicación. En su cuenta personal, bajo el avatar Juan Doe, publicó este martes cerca de la medianoche: “La economía de Perú sobrevive a todo gracias a las reformas que impulsó este señor, Alberto Fujimori, y que plasmó en la Constitución de 1993, una de las más liberales del mundo. Acá en Argentina tenemos que apuntar a lo mismo. Inmortalizar las reformas de Javier Milei en una nueva Constitución“.
La alusión a una reforma constitucional es novedosa en un funcionario de la Casa Rosada, al menos en público. Carreira, de 29 años, integra el círculo de confianza del asesor presidencial Santiago Caputo. Era un tuitero libertario con muchos seguidores que se sumó a la burocracia estatal en los inicios del Gobierno. Hoy funciona bajo la órbita del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Lo más sorprendente es su reivindicación de Fujimori, fallecido en 2024 después de pasar en prisión gran parte de los últimos 20 años de su vida.
Fujimori ejerció como presidente entre 1990 y 2000, en un gobierno que derivó en autoritarismo. El 5 de abril de 1992 dio un autogolpe con el respaldo de las Fuerzas Armadas. Su gobierno disolvió inconstitucionalmente el Congreso, entonces compuesto de dos cámaras, y también intervino el Poder Judicial y el Tribunal de Garantías Constitucionales. Convocó a la elección del Congreso Democrático Constituyente (CCD), que en 1993 aprobó una nueva Constitución, que hasta la fecha continúa vigente. La que ahora elogia el mileísta Carreira.
Durante el decenio fujimorista se cometieron graves violaciones a los derechos humanos en su lucha contra el terrorismo y se constituyó la mayor red de corrupción de la historia del Perú, encabezada por el asesor Vladimiro Montesinos.
En 2010, el entonces procurador anticorrupción, Pedro Gamarra, detalló que en ese tiempo se privatizaron empresas públicas por unos US$7000 millones, pero al final de esa gestión solo se encontraron US$500 millones en el Tesoro Público.
En el 2000, Fujimori fue reelegido por segunda vez como presidente. Esa elección fue calificada por Transparencia como “un fraude estructural”.
En septiembre de ese año, tras la difusión del primer “vladivideo”, el entonces mandatario se vio forzado a anunciar que iba a llamar a nuevas elecciones.
En la grabación, se observó a Montesinos entregándole fajos de dinero al congresista Alberto Kouri para que se pase a la bancada de Perú 2000, que lideraba Fujimori. Dos meses después, renunció a la presidencia a través de un fax enviado desde Japón, donde permaneció hasta el 2005. En el 2007 fue extraditado al Perú desde Chile.
Los hijos de Fujimori mantuvieron viva una fuerza política que no logró volver a la presidencia, pero sí condicionar la política peruana de las últimas dos décadas. Perú vive en una grave crisis política desde hace 10 años, en los que pasaron ocho presidentes, la mayoría de ellos destituidos por el Congreso. El último de ellos, José Jerí, cayó ayer. A pesar de esas turbulencias, el país logró una sorprendente estabilidad macroeconómica.
En ese contexto Carreira se enmarca la defensa de Carreira a las reformas de Fujimori, que a su juicio permitieron disociar la política de la marcha de la economía.
Carreira es conocido en redes sociales por el seudónimo Juan Doe (@jdoedoe101101). Desde allí construyó un perfil de alto impacto, con más de 202.000 seguidores en X, basado en la defensa cerrada del rumbo del Gobierno y el ataque directo y con insultos a dirigentes opositores, periodistas y analistas críticos.
Su actividad digital se articula con otras cuentas del ecosistema libertario, como la de Daniel Parisini (Gordo Dan) y la del diputado bonaerense Agustín Romo, todos cercanos a las “Fuerzas del Cielo” del asesor Caputo.
Antes de su desembarco formal en el Estado, Carreira fue identificado como un dirigente cercano a Fernando Cerimedo, estratega digital del oficialismo y una de las figuras centrales del armado comunicacional libertario. Ingeniero industrial de formación, dejó un empleo en el sector privado -remunerado en dólares- para dedicarse de lleno al proyecto político de Milei. Junto a Cerimedo fundó La Derecha Diario, un portal de propaganda orientado a promover ideas de derecha y el liberalismo. Luego lo vendieron al español Javier Negre.
Al anunciar su incorporación al Gobierno, en 2024, Carreira celebró su paso al Estado con un mensaje de tono épico. “Después de dos meses de trabajo conformando un equipo impresionante, habiendo sido un engranaje dentro de la mejor campaña de la historia y de ocho años convencido de que a este país lo salvamos nosotros, es hora de entrar a la cancha”, escribió. Y agregó: “Nada más que agradecerle a Javier Milei por esta oportunidad. Me preparé toda la vida para este momento”.
Su llegada al nuevo cargo expuso un giro personal. Poco más de un año atrás, había asegurado públicamente que nunca trabajaría en el Estado. Ese mensaje, publicado en redes sociales, fue borrado por el actual funcionario.
Entre sus publicaciones en redes sociales se reiteran consignas habituales del repertorio libertario, como la frase “no odiamos lo suficiente a los periodistas”, junto con descalificaciones hacia la prensa, a la que acusa de “operadores” y califica como “siniestros” o “nefastos”.
En sintonía con su perfil abiertamente trumpista, suele destacar la relación entre la Argentina y Estados Unidos y difunde contenidos favorables a Donald Trump.
Esa lógica también se refleja en la estética y la herramienta de comunicación que utiliza: el formato de la Oficina de Respuesta Oficial replica el esquema de rapid response impulsado por el trumpismo. La cuenta adopta una identidad visual y un tono similares a los de Rapid Response 47, el canal de respuesta rápida vinculado a la Casa Blanca, concebido para amplificar mensajes oficiales y confrontar de manera directa con la prensa crítica.
Juan Pablo Carreira,“Oficina de Respuesta Oficial”,publicó,El último de ellos, José Jerí, cayó ayer,Fernando Cerimedo,Javier Milei,Alberto Fujimori,Conforme a,Javier Milei,,En vivo. Qué se sabe del paro nacional de la CGT contra la reforma laboral hoy, jueves 19 de febrero,,Minuto a minuto. Paro de la CGT en vivo: servicios y transportes afectados por la huelga este jueves 19 de febrero,,Los detalles. Rige el paro general contra la reforma laboral de Milei: cuáles son los servicios afectados
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