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Mobutu, el dictador más cruel: la tortura a futbolistas, la mansión abandonada en la jungla y una fortuna de US$5000 millones

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Su fortuna llegó a representar el 20% de todas las riquezas de su país. En algún momento su fortuna era superior a la deuda externa del país que presidía.

Mobutu gobernó Zaire durante 32 años. En 30 de ellos fue un tirano cruel, audaz, ávido, estrafalario e impiadoso. Y muy corrupto. Podría tratarse del gobernante más corrupto de la historia; lo que no deja de ser un mérito teniendo en cuenta la enorme competencia en el rubro.

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Algunos dicen que tenía 5000 millones de dólares. Otros juran que esa estimación se queda corta. Su fortuna es incalculable: no se trata de un lugar común: es imposible determinar la cuantía del saqueo que perpetró en su país.

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No exigía porcentajes de los negocios ni de las empresas de su país. Eso era poca cosa para él. Su ambición era mayor. Se quedaba con la propiedad de cada una de ellas. No le gustaba tener socios.

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Uno de los países más pobres del mundo con el presidente más rico de todos. Mobutu era un apasionado del robo y la opulencia.

Fue, durante buena parte de la segunda mitad del Siglo XX, el arquetipo del dictador africano. Aún en un elenco con personajes como Idi Amin, Haile Selassie o Bokassa, él se logró destacar. Posiblemente haya sido el más ladrón e inclemente de todos.

Con su pequeño y circular gorro de leopardo como signo distintivo, estrafalario, con perfil altísimo, arbitrario, solía ser recibido con honores en Occidente pese a sus robos y crímenes. También podía ser el anfitrión del evento deportivo más importante del año, como lo fue del Rumble in The Jungle, la pelea entre Muhammad Alí y George Foreman.

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También era capaz de construir una ciudad de la nada, en medio de la jungla, y convertirla en una de las más lujosas del mundo (y que ya nada quede de ella, solo ruinas: fue arrasada tras la caída de Mobutu).

Mobutu fue uno de los militares que derrocó a Patrick Lumumba, en la por entonces República del Congo. (Foto: AP)

Una de las claves de la supervivencia en el poder fue su relación con Estados Unidos y las potencias occidentales. La Guerra Fría y sus alineamientos (y los temores de que alguien se pasara al otro bando) hacían que los pruritos se olvidaran y que nadie exigiera certificados de buena conducta. Bastaba que no se pasaran al bando soviético para que los líderes de Occidente hicieran la vista gorda y se abrazaran y ayudaran a los dictadores de los países del Tercer Mundo, ya podían ser pálidos aunque asesinos militares latinoamericanos o estos exuberantes tiranos africanos.

La República del Congo había dejado atrás años de dominación belga. Cuando parecía que a principios de la década del 60 el país recién independizado tomaría rumbo hacia la izquierda, Patrick Lumumba fue asesinado. Uno de los militares que participó de la acción fue un general de poco más de 30 años: Joseph Desiré Mobutu.

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Las luchas por el poder eran sangrientas. Mobutu fue más hábil y sanguinario que el resto y logró imponerse. En 1965 llegó a la presidencia del Congo. Las luchas siguieron durante años. Pero el nuevo líder mostró mano dura, impiedad y una avidez de poder mayor al resto. También una gran habilidad para conseguir apoyo externo.

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Aunque al principio las grandes potencias occidentales se mostraban cautas, cuando vieron que Mobutu llegó para quedarse lo apoyaron abiertamente. Era el garante de que el comunismo no ganaría la partida y de que el bloque soviético no echaría mano a las riquezas naturales del país.

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En esos años fueron muchos los regímenes dictatoriales apoyados (y hasta prohijados) por alguna de las dos grandes potencias, con la excusa del Guerra Fría. Uno de los derrotados por Mobutu fue Kabila, que contaba con el apoyo del Che Guevara y sus hombres cubanos.

A los dos años abolió el Parlamento, olvidó la constitución de su país y obtuvo -a sangre, fuego y corrupción- la suma del poder público. Los rasgos republicanos los borró sin que nadie se lo impidiera mientras los rasgos paternalistas ganaban espacio.

En público no se mostraba pro estadounidense a pesar de las constantes ayudas económicas, políticas y diplomáticas. Hipotéticamente, lo suyo era la Tercera Vía. Podría haber cantado eso de “ni yanqui, ni marxista: mobutista”. Sin embargo, no hace falta investigar demasiado para ver de qué lado se encontraba. Fue recibido con honores por los presidentes de Francia y Estados Unidos, por el rey belga y hasta por el Papa.

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La dictadura de Mobutu se extendió por 32 años. (Foto: AP)
La dictadura de Mobutu se extendió por 32 años. (Foto: AP)

Eso sí, sus alianzas podían cambiar de acuerdo a sus necesidades. Cuando su imperio se empezaba a desmoronar y el apoyo de Occidente fue retaceado porque sus crímenes eran imposibles de ocultar (y esos apoyos perjudicaban ya internamente a los presidentes que lo sostenían), Mobutu no dudó en acercarse a China para seguir recibiendo financiamiento externo.

En 1971 pasó a llamarse Mobutu Sese Seko Kuku Nbdengu Wa Za Banga, que significaba algo así como El guerrero todopoderoso que va de conquista en conquista y que solo deja fuego a su paso. También dejó definitivamente las ropas occidentales y comenzó a llevar a todos lados ese gorro circular de leopardo que lo caracterizó.

Todo fue parte de algo que hizo llamar Proceso de Autenticidad. Una vuelta a las raíces africanas. Cambió el nombre del país por Zaire. Y nadie podía tener un nombre que no fuera autóctono, africano. Se prohibieron los de procedencia cristiana.

Pero no se trataba nada más que de nuevos bautismos y cambios en el registro civil. Lo más importante del Proceso de Autenticidad fue la nacionalización automática de todas las empresas y riquezas del país. Las expropiaciones fueron la excusa perfecta para que Mobutu, su familia y unos pocos personajes cercanos a él se quedaran con gran porcentaje de todas esas empresas.

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Las consecuencias inmediatas y simultáneas: enriquecimiento obsceno de Mobutu y progresivo y veloz deterioro en el funcionamiento de las empresas y en la explotación de los recursos.

La de Mobutu no sería una dictadura de manual, con todas las letras, si no hubiera instalado el culto a la imagen del líder. Por un lado, el catálogo típico de cualquier autócrata: fotos suyas en cada despacho y oficina oficial, lugares públicos con su nombre, monumentos, la eliminación de cualquiera que no fuera él, infalibilidad de sus dichos.

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Este sistema tiene una sola manera de llevarse a cabo: censura, poderío militar, implementación del terror, silenciamiento de la oposición y asesinatos a mansalva de cualquiera que mostrara la menor disidencia.

Pero a Mobutu no le gustaba parecerse a nadie, ni siquiera a otros dictadores, entonces fue un poco más lejos. En los medios de Zaire el único nombre que podía aparecer era el del líder; los demás no eran llamados por su nombre propio, eran genéricos, indistinguibles.

En Zaire había dos que reinaban por sobre el resto: Mobutu y el pánico. Lo único que el líder tenía débil eran los escrúpulos.

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Mobutu contó con el respaldo de los líderes de Occidente. (Foto: AP)
Mobutu contó con el respaldo de los líderes de Occidente. (Foto: AP)

Mientras fue gobernado por Mobutu, era el cuarto país más pobre del mundo. Eso no coincidía con su enorme riqueza en recursos naturales: petróleo, uranio, carbón, minas de diamantes, estaño, oro, plomo y zinc. Y la reserva de cobalto más grande del mundo.

Una de las obsesiones de Mobutu era el prestigio en el exterior. Rápidamente se dio cuenta de que el deporte era un gran camino para promocionarse en otros lugares del planeta. Los dos hechos de mayor repercusión sucedieron en 1974.

Con el apoyo de Mobutu, sobornos, presiones y condiciones infernales cada vez que le tocó ser local, Zaire clasificó por primera vez a un Mundial. Alemania 74 los esperaba. El dictador nombró a los jugadores como embajadores de la nación. Tenía mucha expectativa puesta en ellos. Los colmó de honores y de promesas. Casas, millones y autos importados si lograban buenos resultados. Pero la realidad fue imposible de enmascarar.

No solo fue un desastre futbolístico sino que Zaire y sus excentricidades y torpezas los convirtieron en el hazmerreír del campeonato. El debut fue con Escocia: perdieron 2 a 0. Un resultado digno contra un rival europeo. Pero a Mobutu no le gustó. Exigió cambios y pidió castigos para el segundo encuentro.

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Las presiones del poder de Zaire hicieron que el DT cambiara al arquero (dicen que el suplente era amigo de un ministro) en medio del partido. Yugoslavia los vapuleó: ganó 9 a 0. La furia de Mobutu se escuchó desde Kinshasa hasta Alemania. Y para colmo, todavía les faltaba Brasil. Pero los cariocas les hicieron precio. Consiguieron los tres goles que necesitaban para pasar de ronda y aflojaron el ritmo.

Ese partido tuvo una de las escenas más curiosas de la historia de los mundiales, cuando ante los amagues de los brasileros en un tiro libre, un jugador de Zaire salió disparado de la barrera y de un puntinazo despejó la pelota antes que la tocara algún rival. Ese jugador, Mwepu Ilunga, debió haber sido expulsado el partido anterior por zarandear al referí, pero este le sacó la tarjeta a otro porque para él, los hombres de color eran todos iguales (no fue el único gesto racista contra los futbolistas de Zaire: en el primer partido fueron varios los escoceses que escupieron a sus marcadores y les gritaban con desprecio “¡Negros!”).

Al volver a su país varios jugadores fueron encarcelados por el dictador. Del paso de Zaire por Alemania 74 tal vez el hito más memorable haya sido que Mukombo, uno de sus defensores, fue la figurita difícil, deseada por miles de niños, en el álbum de figuritas argentino del Mundial.

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El otro gran hecho deportivo fue la pelea de Muhammad Ali y George Foreman por el título del mundo de los pesos pesados. Don King había prometido una bolsa de cinco millones de dólares a cada púgil. Salió, luego, a buscar un dictador que lo financiara. El promotor hizo una gira por África hasta reunirse con Mobutu, que aceptó de inmediato. Su fortuna lo permitía. Y consideraba que un par de decenas de millones de dólares era barato para promocionar a su país (además de las bolsas construyó un gran estadio para el evento).

Mobutu levanta los brazos de los boxeadores George Foreman y Muhammad Alí, en Zaire. (Foto: AP).
Mobutu levanta los brazos de los boxeadores George Foreman y Muhammad Alí, en Zaire. (Foto: AP).

A los boxeadores y a la prensa no le importó que la pelea la organizara un dictador, omnipresente en cada rincón de Zaire. Todo está representado (también la hazaña de Ali) en When We Were Kings, el extraordinario documental ganador del Oscar.

La caída del Muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética desperdigaron sus efectos por todo el planeta. Con la Guerra Fría finiquitada, Mobutu ya no fue necesario ni garante de nada en el continente para las potencias occidentales. El apoyo (y en especial el financiamiento) cada vez fue menor.

Por otro lado, las décadas de corrupción y de ineficacia habían agotado al país. No había dinero, la pobreza era galopante, la inflación anual superaba los tres dígitos (los años que no había hiperinflación) y ya nada funcionaba. Los recursos estaban subexplotados. Toda la riqueza natural no servía para nada.

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Mientras tanto, Mobutu lograba mantener el poder generando algunos opositores débiles y fulminándolos cuando obtenían notoriedad para seguir metiendo miedo en su pueblo. Pero el malestar, las necesidades y el cansancio eran tan evidentes que los militares que le habían respondido durante las últimas tres décadas comenzaron a organizarse para derrocarlo. Llevó varios años porque el dictador manejaba los resortes del poder. Poseía casi todas las instalaciones e industrias que importaban. Pero la caída, ya inevitable, se produjo en mayo de 1997.

Mobutu tuvo que escapar junto a su familia (tuvo al menos 33 hijos: acá también los números son inciertos). Se instaló en su palacio marroquí. No iba a pasar necesidades. Se sabía que la de él era una de las más grandes fortunas del mundo. Pero poco pudo disfrutarla. Cuatro meses después, el 7 de septiembre de 1997, murió a causa de un cáncer de próstata. No se sabe con certeza si su derrocamiento aceleró los efectos de la enfermedad. O si el avance del cáncer, su debilidad, posibilitó que después de 32 años fuera expulsado de la primera magistratura de Zaire.

En el momento de su caída los diarios publicaron la lista de algunas de sus posesiones: castillos en Bélgica (allí además tenía otras ocho casas de campo), Suiza (allí contaba con un elenco permanente de 25 mayordomos), Portugal, España, Costa de Marfil, Corea del Sur y hasta Brasil. Su preferido era el palacio majestuoso de varios siglos de antigüedad que poseía en Marruecos y el que eligió para ir a morir. A esto hay que sumarle campos en una decena de países. Algunas de estas transacciones las pagó con recipientes desbordantes de diamantes.

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De esas posesiones tal vez la más impactante sea Gbadolite, no solo su majestuoso palacio presidencial, sino toda la ciudad. Hasta su asunción era solo una pequeña aldea en medio de la jungla con unos centenares de chozas y 1.500 habitantes. Como había sido su lugar natal, allí decidió instalar la mansión más lujosa de África.

Hizo traer mármol de Carrara, la vajilla era Limoge, los muebles originales Luis XV, huevos de Fabergé, pinturas de maestros europeos de siglos pasados. Tenía helipuerto, dos piletas olímpicas, sauna, salones de baile inmensos. A un costado construyó la pista de aterrizaje más larga del continente.

Pero no le alcanzó con eso. Hizo tirar las construcciones de adobe y erigió ministerios, escuelas, museos y hasta un hotel cinco estrellas. Un edificio que originalmente fue pensado como majestuosa vivienda quedó para funciones del estado, ya que a mitad de camino decidió mejorar el proyecto y construir la otra mega mansión. En Gbadolite construyó una tercera propiedad enorme que replicaba decenas de pagodas chinas.

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En la pista de aterrizaje carreteó alguna vez el Concorde, en el que hizo venir desde París al más reputado chef europeo del momento con su torta de cumpleaños.

En medio de la selva, la opulencia impúdica.

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Tras la caída del poder de Mobutu, Gbadolite fue olvidada. No recibió más aportes estatales, los edificios fueron saqueados, y todo se deterioró. Retrocedió en el tiempo, como si el esplendor de los años 70 y 80 hubiera sido un espejismo.

Solo quedan estructuras derruidas, escombros, como si nunca hubiera habido una puerta o una ventana en toda la ciudad. Algún maestro bienintencionado alfabetiza a sus alumnos entre las ruinas de lo que fue un edificio público. Y si alguien se enferma ni siquiera puede reconocer cuál de esos hierros retorcidos, paredes carcomidas y estructuras vacías y sucias fue el hospital de la ciudad modelo soñado por el dictador africano.

El que fue el enclave más lujoso de África terminó convertido en una ruina, inservible y saqueado. Una metáfora mala por lo obvia de lo que Mobutu hizo con su país y su gente.

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dictador, África, Zaire, Muhammad Ali

POLITICA

La CGT marcha al Congreso contra la reforma laboral mientras el Senado debate el proyecto

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Desde el mediodía, organizaciones sociales, agrupaciones de izquierda y distintos sindicatos confluyen frente al Congreso para darle forma a la movilización que encabezará la Confederación General del Trabajo (CGT) en rechazo a la reforma laboral que promueve el Gobierno y que tiene hoy su primera parada en el Senado.

La protesta de desarrolla con fuerte presencia de los gremios a lo largo de toda la Plaza de los Dos Congresos, pero el frente que mira al Congreso -donde se plantará la CGT- todavía no se constituyó como el epicentro de la protesta.

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En la esquina de la avenida Callao, donde se encuentran los militantes del Frente de Izquierda, hubo un cruce con la policía. Los manifestantes tiraron piedras y los efectivos respondieron con los camiones hidrantes y gases lacrimógenos.

Además, el operativo antipiquetes no está aplicado en su plenitud, ya que hay cortes casi totales en las avenidas de Mayo, Callo y otras calles aledañas al Congreso.

Se espera para alrededor de las 16 horas la presencia de la cúpula de la CGT, impulsora del reclamo. A esa hora la sesión en el recinto continuará, ya que se espera la votación para la noche.

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Una vista aérea de la Plaza del CongresoRicardo Pristupluk

El Congreso está vallado y rodeado de un operativo especial de las fuerzas de Seguridad, que incluye a la Policía Federal, la Gendarmería Nacional y a la Prefectura, además del aporte que hace en la periferia la Policía de la Ciudad.

Con Patricia Bullrich en la Cámara alta, la convocatoria de la CGT es el segundo gran desafío para la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. Ya enfrentó una marcha similar en diciembre, aunque el epicentro había sido la Plaza de Mayo. También la marcha había sido en rechazo a la iniciativa laboral.

Un manifestante que le pone presión a la CGT con el pedido de convocar a un paro generalRicardo Pristupluk

Pese al revés que sufrió en la Justicia a fines del año pasado, el Gobierno dejó trascender que desplegaría hoy el llamado “protocolo antipiquetes”, el mecanismo con el que durante estos dos años consiguió sofocar las protestas no masivas, muchas de ellas frente al Congreso, con saldo dispar.

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Por el momento, la avenida Callao, que está cortada al tránsito, separa el congreso de la protesta que ocurre por entero en la plaza.

Hay un pequeño foco de protesta más vigoroso contras las vallas puestas sobre la avenida Rivadavia. La Policía reforzó esa zona

Además de los gremios de la CGT, en las calles estarán hoy las dos vertientes de la CTA, entre otras expresiones sindicales. Ya hay presencia de municipales bonaerenses, trabajadores bancarios y empleados estatales, entre otros, y los improvisados puestos de comida se despliegan a lo largo de toda la plaza.

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Los manifestantes se resguardan del sol bajo la sombra de los árbolesRicardo Pristupluk

Al malestar de los sindicatos se sumará también la corriente del peronismo que lidera el hoy fortalecido Axel Kicillof, Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la agrupación kirchnerista, La Cámpora, cada una de ellas con columna propia, y otras agrupaciones periféricas del PJ.

La movilización de la CGT también le dará cobijo a la protesta semanal que llevan adelante distintos grupos de jubilados los días miércoles, en las que ya se registraron numerosos incidentes pese a ser convocatorias más modestas.

Descontento

Entre las modificaciones que el Gobierno introdujo en el texto original en busca de su aprobación, hay varias concesiones para los gremios. Se borró, por caso, la reducción del aporte que hacen los empleadores a las obras sociales y se ratificó la permanencia de la llamada “cuota solidaria”, que es la contribución que hace el empleado que no está afiliado al sindicato y que el Gobierno quería eliminar.

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Sin embargo, hay malestar con muchos otros aspectos de la reforma laboral, un tema de alta sensibilidad para las CGT, que en el recinto se trata por grupos de artículos.

La ultractividad de los convenios colectivos colectivos o modificaciones en el cálculo indemnizatorio.

“Quitaron los artículos que perjudicaban a los sindicatos pero quedaron todos los que perjudican a los trabajadores”, traducía Rodolfo Aguiar, líder de Asociación Trabajadores Estado (ATE), uno de los gremios más combativos, que anunció más de un 90% de adhesión al paro. “El financiamiento de los sindicatos y de sus actividades es importante, pero no puede estar por encima de los derechos de los afiliados”, dijo antes de la movilización.

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De qué murió Sandra Mendoza, histórica dirigente del PJ chaqueño

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Murió Sandra Mendoza, histórica dirigente del PJ chaqueño

El fallecimiento de Sandra Mendoza, dirigente central del Partido Justicialista chaqueño, generó conmoción en el ámbito político nacional y provincial. La noticia fue confirmada en el Senado por Juliana Di Tullio, quien interrumpió el debate de la reforma laboral para anunciar la pérdida. “El fallecimiento de una compañera, una amiga en términos personales. Alguien a quien el Chaco quiere mucho, la provincia del Chaco quiere independientemente de qué pertenencia política tiene. Ella es Sandra Mendoza, una diputada que durante sus ocho años de mandato fue compañera de muchos de quienes están aquí sentados”, expresó la senadora, marcando el impacto que la noticia tuvo entre los legisladores. La sesión se detuvo para rendirle homenaje con un minuto de silencio.

Mendoza, de sesenta años, había sido internada en una clínica privada de la Ciudad de Buenos Aires después de atravesar un cuadro de salud sumamente delicado. Su estado se agravó en los últimos días y permaneció en terapia intensiva entubada, bajo vigilancia estricta y con pronóstico reservado. Personas de su entorno detallaron que la dirigente sufrió una lesión en las vértebras que le provocó daños en la médula espinal, lo que se sumó a las complicaciones derivadas de una diabetes de larga data. Según informaron fuentes cercanas citadas por Infobae y Diario Chaco, Mendoza estuvo aproximadamente tres días sin aplicarse la insulina necesaria, lo que empeoró su situación clínica. Pese a los esfuerzos médicos y el acompañamiento familiar, no logró recuperarse.

La dirigente, nacida en Presidencia Roque Sáenz Peña el 20 de abril de 1963, fue la cuarta hija de Guillermo Mendoza, ex ministro de la Suprema Corte provincial, y de Tita Fernández. Se formó como kinesióloga en la Universidad Nacional del Nordeste, donde comenzó su militancia en la Juventud Universitaria Peronista. Fue en ese espacio donde conoció a Jorge Capitanich, con quien contrajo matrimonio en 1990 y tuvo dos hijas, Guillermina y Jorgelina. El vínculo con Capitanich, ex gobernador del Chaco, se disolvió en 2009.

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Su trayectoria política se extendió por más de tres décadas y estuvo signada por el compromiso con la salud pública y los derechos sociales. Mendoza inició su labor como diputada provincial y luego asumió funciones en la Casa de la Provincia de Chaco en Buenos Aires. En 2007 fue designada ministra de Salud de la provincia, cargo desde el cual promovió políticas de accesibilidad y mejoras en la red sanitaria, incluyendo un plan para universalizar rampas y optimizar los espacios públicos. Ese mismo año resultó electa diputada nacional por el Frente para la Victoria (FpV), banca que renovó en 2013.

Durante su paso por el Congreso, Mendoza impulsó proyectos orientados a la seguridad y la protección de la infancia, como la incorporación del “agente encubierto” en la Ley 26.388 de Delitos Informáticos para combatir la pedofilia. En ese sentido, señaló en su momento que la modificación “cambió el panorama legal, pero no le puso freno a la pedofilia”. También presentó iniciativas para reconocer la labor docente, garantizar opciones aptas para celíacos en locales gastronómicos y promover tarifas diferenciadas para centros culturales.

Entre sus propuestas legislativas más destacadas figura la introducción del femicidio en el Código Penal y su participación en la reforma de la ley del Consejo de la Magistratura. Su gestión estuvo orientada a la inclusión social y la ampliación de derechos para los sectores más vulnerables.

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El fallecimiento de Mendoza fue acompañado por manifestaciones de pesar desde todos los sectores políticos. El Partido Justicialista de Chaco emitió un comunicado en el que valoró su compromiso y trayectoria, además de expresar su acompañamiento a sus hijas. El gobernador Leandro Zdero también se pronunció en redes sociales: “Lamentamos profundamente el fallecimiento de la Diputada Mandato Cumplido Sandra Mendoza. Más allá de las diferencias políticas, su paso por la vida pública forma parte de la historia institucional del Chaco. Acompaño a su familia y seres queridos en este momento de dolor”.

La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner sumó su mensaje en la red social X y definió a Mendoza como una “gran compañera” y “guerrera de la vida”. Su influencia trascendió los cargos ocupados, consolidándose como referente de movimientos de mujeres y militancia peronista en la provincia, con una presencia activa incluso tras finalizar su mandato legislativo.

La partida de Sandra Mendoza deja una marca en la historia política del Chaco y el justicialismo, reflejada en el reconocimiento de colegas, adversarios y referentes de distintos espacios, que destacaron el esfuerzo y la dedicación con los que desempeñó su labor pública.

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El mensaje de Capitanich sobre la muerte de su exmujer, Sandra Mendoza

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En medio de la sesión por la ley de Reforma Laboral en el Congreso, el senador Jorge Capitanich agradeció el pésame y el minuto de silencio realizado por el cuerpo legislativo tras el fallecimiento de su exesposa y exdiputada Sandra Mendoza. En un pausa del debate, el legislador justiciliasta brindó un discurso en el que recordó la extensa trayectoria política de su expareja, así como también los valores inculcados a las dos hijas que comparten.

“Muchas gracias por este homenaje y el reconocimiento para una persona como Sandra que ha sido diputada nacional en dos oportunidades, legisladora provincial, ministra de Salud pública, y ha tenido una extensa y larga trayectoria política”, dijo al inicio Capitanich.

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“En ese de devenir de la vida y de la historia nos encontró en un etapa que nos permitió engendrar dos maravillosas hijas munidas siempre del compromiso, amor y solidaridad. Y un amor muy fuerte por la patria. Asi que muchismnas gracias”, manifestó el senador por Chaco.

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