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POLITICA

Murió Juan Manuel Abal Medina, un protagonista de tramos decisivos de la historia de Perón y el peronismo

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“No fui precisamente un exiliado, tuve que pedir asilo en la Embajada de México en Buenos Aires por el golpe del 76, pero la verdad es que lo hice porque habían intentado matarme un par de veces y no me quedó otra opción, lo cual me convirtió en un desterrado más de la diáspora argentina de entonces”. A modo de amable aclaración, y en las charlas en las cuales se sentía a gusto con sus interlocutores, este hombre que supo ser protagonista decisivo en tramos cruciales de la historia de Perón y del peronismo, solía meter ese bocadillo diplomático, que le daba otra dimensión a su figura, de por sí predominante en la Argentina en llamas de los setenta, en la cual él desarrolló todo su temple de político generador de consensos, porque así entendía la política, como un arte de labrar acuerdos, y no como un juego hostil de suma cero, como se usaba en aquel tiempo de ánimos irritados y con desprecio por las vidas ajenas, dentro y fuera del peronismo.

Juan Manuel Abal Medina (padre), abogado, militante del peronismo histórico y a la vez distante de las roscas de una dirigencia entre obsecuente y arribista, murió a los 80 años, luego de sufrir un crónico problema pulmonar, que lo llevó a vivir sus últimos años prácticamente sin apariciones públicas, con respiración asistida móvil, y rigurosa vigilancia médica. Para quienes sientan apego por las coincidencias de la historia o los simbolismos de la política, se despidió el fin de semana en que coincidieron el Día del Padre y los 70 años del despiadado bombardeo a Plaza de Mayo que, bajo la consigna y el objetivo de la Marina de Guerra de “matar a Perón”, dejó un tendal de muertos civiles en Plaza de Mayo y alrededores.

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Juan Manuel Abal Medina.

Aunque fue secretario general del Movimiento Justicialista, responsable de mover las piezas de jugadas previamente rumiadas con “el General”, y clave en decisiones históricas, nunca dejaría de ser el gran pater familias de una saga que amaba. Sus hijos Juan Manuel, Santiago, Fernando, María y Paula, “todos peronistas y egresados de la Universidad de Buenos Aires”, diría con orgullo en su libro “Conocer a Perón/Destierro y regreso”, que escribió en 2022, a modo de legado y como testimonio final para la historia y su propia familia, en conmemoración del medio siglo del retorno de Perón a la Argentina, luego del exilio al que lo sometió la Revolución Libertadora.

Una familia católica y antiperonista

Su hermano Fernando, dos años menor, fue uno de los fundadores de Montoneros, jefe del operativo que secuestró y asesinó al dictador Aramburu en junio de 1970, episodio que conmovió al país y astilló su hogar originario. Los Abal Medina provenían a una familia del nacionalismo católico, visceralmente antiperonista, en la que nadie se explicaba la ruta que había tomado Fernando, quien tres meses después sería abatido en una redada policial en la localidad de William Morris, luego de un intenso tiroteo.

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En pleno duelo y perplejidad familiar por la elección guerrillera de su hermano, Juan Manuel se acercó al peronismo al año siguiente, de la mano de Antonio Cafiero y de la poderosa Unión Obrera Metalúrgica, en la cual descollaban entonces José Ignacio Rucci y Lorenzo Miguel y de la cual Abal sería su asesor jurídico. Su ascenso fue meteórico. Perón estaba insatisfecho: el tiempo pasaba y su posición en la política argentina no se modificaba. Era un perro ladrador en el exilio: un General sin tropa, un político sin militantes, un estratega sin tácticos a su alrededor. La llama de la Resistencia peronista ya no ardía como antes, sobre todo después del folletinesco regreso frustrado de diciembre de 1964.

A partir de entonces, el jefe justicialista empezaba a sentirse traicionado por el metalúrgico Augusto Timoteo Vandor y su praxis de “un peronismo sin Perón”, que se parecía demasiado a un justicialismo domesticado por los ensayos de cooptación de Onganía y sus epígonos de la Revolución Argentina. Abal Medina llamó tanto la atención de Perón en sus visitas a Puerta de Hierro, el santuario madrileño del peronismo desterrado, que Isabel llegaría a sugerirle algo fatal para la enfermiza celda simbólica que empezaba a urdir un mayordomo que la propia Isabel le había acercado a Perón, el ex cabo policial José López Rega: “Doctor, debería venir más seguido por acá. Al General le hace muy bien verlo”.

Ese joven prudente, de apenas 27 años, gesto circunspecto y seriedad a veces extrema, le acercaba al ilustre exiliado, ávido de aportes inteligentes, ideas claras y audaces sin llegar a la temeridad. Esas capacidades cautivarían muy pronto a Perón, quien por primera vez en todo su exilio sintió que podía confiar en alguien que no sólo le aportara “marchita y bombo”. Además, ya en guerra abierta la juventud armada contra Lanusse y en plena aceleración de los tiempos para el regreso, el apellido de ese joven le aportaba a Perón el escudo protector de la juventud insurrecta.

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Perón y su esposa Isabel Martínez, en el exilio en España. Perón y su esposa Isabel Martínez, en el exilio en España.

Abal Medina era todo eso. Y era mucho para un Perón necesitado, que buscaba en su cercanía alguien que lo ayudara a retener la vieja militancia, generar confianza en la clase media desencantada con las experiencias del crónico antiperonismo argentino de entonces, y a la vez enviarle señales a la juventud autopercibida revolucionaria, aunque fuere por portación de apellido: el hombre fallecido este fin de semana descreía de la lucha armada. Y sólo conservaba vecindad con ese sector por la memoria de “mi hermano muy querido”, como le diría a quien esto escribe acerca del modo en que recordaba con el paso de los años al fundador de Montoneros.

Era el hombre indicado, que se cruzó con Perón en el momento justo. Sus orígenes en el nacionalismo católico vernáculo lo acercaron a figuras como el padre Leonardo Castellani, Marcelo Sánchez Sorondo, José María Rosa, Leopoldo Marechal, José María Castiñeira de Dios, el gran poeta peronista, amigo y confidente de Eva Perón. Una galería de la cual nutrió un bagaje intelectual que Perón supo ver antes de sentarlo a su lado y promoverlo a secretario general del Movimiento Nacional Justicialista, designación que serenaba los fuegos que acechaban desde la derecha y la izquierda.

Vivió el ciclo las dos trincheras peronistas de los 70 sin entrar a ninguna de ellas, desde un punto equidistante, no necesariamente neutral. Eso le permitió renegar tanto de los extravíos ideológicos de los Montoneros originarios como de los gérmenes fascistas que darían origen a la tenebrosa Triple A de López Rega. En su libro “Conocer a Perón”, Abal contaría diversas formas de desprecio de Perón a López Rega, a quien solía preguntarle en público cuando quería que no escuchara algo. “¿Por qué no trae un poco más de café, Lopecito?”. También admitiría que, con el paso de los años y la degradación física a causas de sus enfermedades cardiovasculares, llevarían a Perón a necesitar de ese hombre inmesericorde y ávido de poder.

No vino en el histórico vuelo chárter del DC8 blanco de Alitalia, que a las 11.15 del 17 de noviembre de 1972 regresaba a Perón a su tierra: se conformó con una foto a su lado, y a Rucci agitando su paraguas, mientras el General saludaba con esa clásica gestualidad de las horas doradas del poder. Sin embargo, había sido uno de los artífices principales del regreso, sino el principal. Recordaría ese día sin fábulas ni epopeyas: “A Perón no lo trajo nadie. Vino cómo y cuándo él decidió hacerlo. Discrepo de quienes sostienen que fue la juventud de entonces la que hizo posible el retorno, con su ‘luche y vuelve’. No coincido con eso. En el plano personal fue un lujo para mi ver de cerca el accionar de Perón, en ese ajedrez perfecto que le ganó a Lanusse”.

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Luego de haber hecho historia, consideró que su misión estaba cumplida: había advertido la fragilidad del jefe peronista y la creciente influencia del antiguo mayordomo que ya era mucho más que un asistente personal. Y decidió dar un paso al costado, para lamento del propio Perón. Su sentimiento y su fibra peronista no cambiarían un milímetro desde entonces. Lo seguiría llamando “mi General” por siempre. Como un peronista “de los de antes”.

Juan Manuel Abal Medina,Juan Domingo Perón,Peronismo

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POLITICA

Milei se refugia en su núcleo duro y contraataca

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La escena se repite. El Gobierno se abroquela y le habla a su núcleo duro a la espera de que entren dólares y cambie el clima. Otra vez, una administración en problemas construye enemigos, intenta ganar tiempo y apuesta a una cosecha récord.

“Nos pusieron en el lugar del gato encerrado y ante cada ataque va a haber un contraataque. No esperen otra cosa. Los nuestros aguantan y no solo no les molesta, sino que le gusta que salgamos a pegar. El resto de los votantes agregados va a volver si nos va bien y mejora la economía, como estamos seguros que va a empezar a pasar a partir del segundo semestre “, dice un karinista leal. La esperanza puesta en los brotes verdes vuelve recargada.

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De esa forma explican y justifican en el oficialismo la agresividad en las respuestas de Manuel Adorni en la conferencia de prensa, así como la (muy poco espontánea) ola de apoyos de parte del Presidente, de todo el Gabinete y de segundas, terceras y cuartas líneas de todas (o casi todas) las tribus mileístas. Es la orden (indiscutible, como siempre) que bajó tácita y explícitamente desde el primer piso de la Casa Rosada.

Debajo de esa cohesión aparente, sin embargo, asoma el agnosticismo de varios. Como señaló un mordaz oficialista de la primera hora, “más que un Adorni, lo que tenemos es un jarrón chino”. La ironía implica y explica la pregunta que en voz baja se hacen algunos en la Casa Rosada y en el Congreso respecto de qué es lo más conveniente hacer en estos momentos con el jefe de Gabinete.

El dilema sobre el costo de sostenerlo o correrlo de la escena y del cargo, adquirió más densidad después de que activistas, consejeros influyentes y hasta comunicadores filogubernamentales se atrevieran a hacer públicos sus reclamos, consejos o sugerencias para que Adorni dé un paso al costado.

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Todo se aceleró luego de su cuestionada (y cuestionable) presentación ante los periodistas acreditados en la Casa Rosada, así como después de la aparición de nuevas inconsistencias en sus declaraciones patrimoniales y respecto del pago del viaje en avión privado a Punta del Este. La presentación ante la Justicia del piloto que facturó el viaje no pareció ayudarlo.

La falta de respuestas precisas y documentadas a las preguntas periodísticas más elementales, el refugio en el “voy a responder ante la Justicia”, gastado comodín de cualquier acusado, y la altanería con la que el jefe de Gabinete destrató a los representantes de la prensa (“apenas” periodistas), provocaron un recrudecimiento de críticas externas y, también, internas.

La conferencia de prensa de Manuel Adorni este 25 de marzo

También esa presentación en la Casa Rosada fue un disparador de la orden superior de sostener al jefe de los ministros en problemas. Una señal de lo fallido que resultó el intento de salir del atolladero. El apoyo tuvo su máxima expresión en la descalificante publicación del propio Javier Milei inmediatamente después del show de la gambeta (torpe) del jefe de Gabinete. Sin mencionar expresamente a los periodistas, pero sin dudas aludiendo a ellos, el Presidente volvió a caer en la imputación a los cuestionadores de padecer deficiencias cognitivas. Un inquietante patrón de conducta.

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La posterior sucesión hiperkinética de reuniones, con selfies incluidas, de Adorni con al menos cuatro ministros completó “la operación rescate”, aunque las reacciones no parecieron haber logrado cambiar el eje de la conversación pública. Las medidas por tomar que leyó anteayer desde el atril y los temas tratados con esos funcionarios no movieron el rating ni lograron ser tendencia en los portales y redes sociales. La ausencia de anuncios de medidas económicas ayudó al deslave.

“Perdimos un candidato, pero nos queda un gran pararrayos. Ahora, Manuel se lleva todas descargas”, rescata con no poco cinismo un funcionario del mileísmo puro. Tal vez no le falte razón, aunque muchos se preguntan, incluso dentro del oficialismo, si queda un jefe de Gabinete en condiciones de ejercer su función, no ya bajo estándares de alta eficiencia sino al menos como lo venía haciendo desde hace cuatro meses, cuando asumió en reemplazo de Guillermo Francos, al que no pocos opositores y oficialistas extrañan.

De la parte medio llena del vaso, en el oficialismo celebran que el affaire de los viajes, los gastos suntuarios y los bienes del jefe de Gabinete haya desplazado del centro de la agenda la interminable sucesión de revelaciones del escándalo $LIBRA, que dejan en una posición cada vez complicada al Presidente y a su hermana, la secretaria General de la Presidencia.

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Las encuestas reafirman la preeminencia del affaire Adorni por sobre el caso de la fraudulenta criptomoneda. Aunque también se advierte que los actos del jefe de Gabinete empezaron a hacer mella en la imagen del Gobierno y en la del propio Presidente. En momentos de crisis muchas veces solo queda elegir la mejor mala opción.

De todas maneras, los escándalos de Adorni no tienen efectos invisibilizantes para todo. Las malas señales de la economía, que desgarran expectativas de buena parte de la sociedad, siguen siendo motivo de atención primordial. Eso a pesar de los recientes esfuerzos narrativos del oficialismo por imponer indicadores positivos en un notable esfuerzo de contabilidad creativa y agresividad discursiva ejercido tanto por el Presidente como por varios de sus principales colaboradores.

Es el caso del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que para cuestionar los datos sobre el cierre de empresas desde que asumió Milei optó por omitir una de las categorías, como se lo hicieron notar en las redes sociales varios especialistas en estadísticas y datos económicos. El “Coloso” lo admitió, pero lo relativizó.

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No sorprende, entonces, que el nombre del alto funcionario, siempre dispuesto a dar batallas radicales, sea uno de los que más suena para un eventual reemplazo de Adorni, lo que, por ahora, se resisten férreamente a hacer los hermanos Milei. Aunque ya se sabe que el aire de esta Casa Rosada oxida metales con mucha rapidez. Santiago Caputo y el extinto triángulo de hierro del poder pueden dar fe.

El mayor problema para el Gobierno es, por estas horas, que la vivencia personal y cotidiana de los ciudadanos suele ser, además de intransferible, inmodificable e inmune a los relatos y los fuegos de artificio. El creciente predominio en todos los sondeos de los temas económicos como principales problemas personales y nacionales lo confirma.

El escenario podría agravarse si, como prevén varias consultoras de primera línea, la inflación de este mes supera el umbral del 3%. El mayor capital político del Gobierno se ha sustentado hasta ahora más en las expectativas de futuro que en las realizaciones, a excepción, precisamente, de la inflación. La esperanza es uno de los sentimientos en baja en este bimestre.

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“Cuando lo perceptivo genera alarmas ponemos en duda el marco discursivo. Y ya no creemos, ni nos hace reír o nos divierte lo que antes podía hacerlo”, señala el experto en comunicación de crisis Luciano Elizalde.

Por eso, el profesor de la Universidad Austral sostiene que cuando la voz de una organización está cuestionada lo que se aconseja es correrla de ese lugar, sobre todo cuando sus actos representan “una disonancia con lo que se propone”. Cualquier parecido con la realidad que atraviesan Adorni y el Gobierno no es mera coincidencia.

“Cuando eso no se hace denota una dinámica muy compleja de la organización, por conflictos internos y errores que se salen de control”, entiende Elizalde. La explicación conceptual de la no remoción podría ser, a su juicio, porque el Gobierno “considera que no tiene en lo inmediato un compromiso que pueda afectarlo efectivamente (no hay elecciones a la vista) y que, por el contrario, le conviene mostrar que es víctima de maniobras para perjudicarlo. Además, el costo de retenerlo o desprenderse del funcionario cuestionado no lo sabe nadie”. El manual de la política clásica puesto en acción por los excéntricos. El jarrón chino suele ser un objeto dilemático.

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En el mileísmo, sin embargo, no todos coinciden en que el costo (marginal y no tanto) de sostenerlo a Adorni sea cero. En varios planos.

“Que Javier diga que estará presente cuando vaya a dar su informe al Senado el 29 de abril es una muestra de la debilidad del jefe de Gabinete tanto como un debilitamiento de la figura presidencial. Si los ministros no están para ser fusibles del Gobierno y del propio Presidente toda la instalación se pone en riesgo cuando uno de ellos entra en corto”, dice una de las personas que más conoce a Milei. Se trata de una figura que podría representar a La Libertad Avanza (LLA) en las elecciones del año próximo, dados los buenos números de imagen que muestran encuestas en manos del oficialismo.

La decisión de sostener a Adorni excedería, además, a su vínculo personal con el Presidente y a que es una creación de Karina Milei, en la que el Gobierno ha invertido una buena dosis de su capital, por lo que desprenderse le resultaría costoso. También influiría fuertemente la dificultad para encontrar un reemplazante entre los propios, en condiciones de ejercer la función. Además, claro, de su condición de pararrayos en medio de la estación de tormentas eléctricas. Si es que consigue parar los rayos y no los potencia.

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En ese contexto, el nombre de la ministra de Capital Humano, Sandra Petovello, fiel indiscutida del Presidente, fue uno de los que circuló con insistencia en estos días en el oficialismo para ocupar la jefatura de Gabinete. Sin embargo, al menos dos personas de su estrecha confianza que dicen haber hablado con ella en las últimas horas afirman que no está dispuesta a asumir esa función o, al menos, que resistirá una eventual mudanza todo lo que pueda: “Sandra no se va del Ministerio ni loca”.

Mientras tanto, el Gobierno se refugia en su núcleo duro y se aferra a la ausencia de alternativas políticas a su proyecto capaces de disputarle el favor del electorado. No obstante, el tiempo corre, el humor social muta y los actores se mueven.

La demanda del exgobernador sanjuanino Sergio Uñac para que el Partido Justicialista llame a elecciones internas para definir candidaturas de cara a la presidencial del año próximo es la primera expresión de un intento de renovación, en el que no está solo él y que intenta remedar lo que iniciaron hace 41años Antonio Cafiero y Carlos Menem. Por ahora, poco más que una quimera. Pero por algo se empieza.

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El intento de anticipar postulaciones implica, además, una admisión de la debilidad del peronismo actual y anticipa la ilusión de construir un frente más amplio con otras fuerzas que dirima su representación definitiva en unas primarias. Falta mucho aún y es apenas el comienzo de un camino incierto.

El Gobierno, en tanto, se ilusiona con su recuperación, sin tener que hacer cambios en el equipo titular. Y se encomienda a una cosecha récord. Como otros que lo precedieron. Aunque sea y se vea distinto.


contraataque,Lo que Adorni no contestó en su conferencia: el nuevo departamento, la casa en Indio Cua y un viaje que no le facturaron,nuevas inconsistencias,no pareció ayudarlo,sucesión hiperkinética,Claudio Jacquelin,Javier Milei,Manuel Adorni,Karina Milei,Conforme a,,Paritarias. Comercio acordó un aumento del 5% en tres meses y un bono de $120.000,,Nuevos datos. Una encuesta muestra una suba de la desaprobación del Gobierno,,Arrepentidos y cosa juzgada. Nuevo revés para Cristina Kirchner y De Vido en el caso de los Cuadernos de las Coimas,Javier Milei,,»Por la ventajita política…». Milei se sumó al enfrentamiento por el caso de la argentina detenida en Rio y apuntó contra Alberto Fernández,,Nuevos datos. Una encuesta muestra una suba de la desaprobación del Gobierno,,Nueva denuncia ante la Corte. Kicillof: “Milei nos está robando recursos, pero no aceptaremos ninguna extorsión”

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POLITICA

El gobernador de Corrientes echó a su ministro de Economía por un conflicto con los gremios docentes

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Una gran cantidad de docentes de la provincia de Corrientes se encontraron con fuertes descuentos en sus haberes durante el último fin de semana. La razón que estaba explicada en el recibo de sueldo fue la adhesión al paro nacional convocado el 2 de marzo pasado. La situación generó un tembladeral político en la gestión provincial que terminó con la salida del ministro de Economía de la provincia, Marcelo Rivas Piasentini.

Todo esto se da en el marco de que Corrientes cuenta con al menos cinco sindicatos docentes y a los que se sumaron los autoconvocados, que no tienen representación en esas organizaciones. La medida de fuerza fue para acompañar una decisión nacional que se replicó en gran parte del país.

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El miércoles, primer día hábil tras la novedad, el gobernador Juan Pablo Valdés salió al cruce y dijo: “Se produjo la acumulación de dos ítems del sueldo que resultó excesiva”. Los dos renglones estaban vinculados al presentismo. “Por eso se decidió el reintegro. Realizaremos una revisión completa del decreto”, que motivó la medida, agregó.

Valdés, tras poner la cara por el conflicto, adelantó que podría haber cambios en el gabinete. “Hay que esperar”, dijo. “Vamos a estar haciendo el anuncio cuando sea prudente y corresponda”, añadió.

El ministro de Economía saliente, Marcelo Rivas Piasentini

No hubo que aguardar mucho tiempo para que se dieran las condiciones del recambio. A primera hora de la tarde del mismo miércoles, el Gobierno correntino dejó trascender que Valdés había pedido la dimisión a Rivas Piasentini. Tras una danza de nombres para la sucesión, el jueves por la mañana el Ejecutivo provincial confirmó a Héctor Grachot al frente de Economía.

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Se trata de un funcionario que venía desempeñándose como subsecretario de Finanzas de Corrientes. Antes ocupó otros lugares en el diagrama provincial. Uno de ellos fue el Instituto de Vivienda correntino.

La salida de Rivas Piasentini fue un hecho significativo en la vida política de la tierra del chamamé. Se trata de un funcionario que estuvo 8 años al frente de la cartera. Es decir: los dos mandatos de Gustavo Valdés, hermano y antecesor del actual gobernador. Llegó al cargo para reemplazar a Enrique Vaz Torres, un hombre de confianza de Ricardo Colombi, mentor y luego enemigo político declarado de Gustavo Valdés.

La decisión que tomó el ahora exministro fue técnica. Pero necesitó de un respaldo político. Rivas Piasentini pagó el precio de ambos factores.

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El relevo

Valdés puso en funciones al nuevo funcionario durante el mediodía del jueves. Habían pasado menos de 24 horas de la renuncia de su antecesor. El acto se realizó en el salón Amarillo de la Casa de Gobierno provincial. Rivas Piasentini ocupó un asiento en las primeras filas.

Tras el acto protocolar, el gobernador tomó el micrófono para darle la bienvenida formal a Grachot. “Se trata de una persona con la que venimos trabajando. Tiene una trayectoria más que comprobada en el Ministerio, donde hace mucho trabaja. Sabe cuál es el rumbo que debemos continuar llevando adelante”.

Juan Pablo Valdés sucedió a su hermano en la gobernación de Corrientes

Con respecto al recambio de funcionarios, el mandatario expresó: “Es una decisión importante que llevará tranquilidad a todos los correntinos. Es un mensaje claro de que seguiremos trabajando con mucho compromiso y entusiasmo. El norte está puesto en el futuro y el desarrollo de Corrientes”, agregó.

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Luego, mirando al lugar donde estaba el Ministro saliente, le dirigió un mensaje. “Te agradezco, Marcelo, por habernos acompañado este tiempo”, expresó. Un fuerte aplauso de los demás asistentes cortó las palabras del Gobernador, quien solo agregó un “gracias” a lo que venía diciendo.

Trascartón se dirigió al flamante funcionario. “Te deseo que con una visión clara y mucho compromiso hacia el futuro de los correntinos encares los días por venir”, soltó. “Sigamos construyendo. Sigamos trabajando con este equipo en lo que estamos convencidos: Corrientes tiene un futuro grande y promisorio”, redondeó.

Antes de retirarse del salón, Valdés se estrechó en un abrazo con su exfuncionario.

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El Gobierno envió al Congreso la “Ley Hojarasca”, el proyecto de Sturzenegger para eliminar más de 70 normas

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El gobierno nacional envió este jueves al Congreso la “Ley Hojarasca”, el proyecto impulsado por Federico Sturzenegger desde 2024 que propone la eliminación de más de 70 normas. En el documento presentado, el Poder Ejecutivo justificó que buscará suprimir ciertas reglamentaciones porque las considera “obsoletas o superadas”.

En el proyecto, el Gobierno segmentó las leyes según el motivo por el cual las quiere dar de baja y las dividió entre: “Obsoletas o sin efecto por el avance de la tecnología, economía o paso del tiempo; las que afectan a libertades individuales; las englobadas por legislaciones posteriores más completas y modernas; las que cuya derogación implica un avance en la desburocratización; las que remiten a procesos inexistentes u organismos disueltos; y aquellas sobre organismos para integrantes del sector público, financiados con fondos públicos nacionales”.

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“Sea porque son meramente declamativas, las circunstancias históricas en las que fueron dictadas quedaron en el pasado, esas regulaciones han sido superadas por leyes posteriores o por los cambios que experimentó la sociedad en lo tecnológico o social, existe una enorme cantidad de leyes que actualmente aparecen como vigentes pero que ya no tienen aplicación práctica alguna. Algunas nunca la tuvieron”, argumentaron desde el Ejecutivo, que indicó: “Los derechos no requieren leyes”.

En 2024, cuando Sturzenegger impulsó el proyecto, el Gobierno declaró que la prioridad de la Ley Hojarasca era derogar aquellas legislaciones que “afectan las libertades individuales” y enumeró las que consideró más destacables para eliminar. Entre ellas, mencionó a la Ley 14.034, promulgada en 1951, bajo el gobierno de Juan Domingo Perón, que establece: «Será reprimido con prisión de cinco a veinticinco años e inhabilitación absoluta y perpetua, el argentino que por cualquier medio propiciare la aplicación de sanciones políticas o económicas contra el Estado argentino“.

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Al respecto, el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado afirmó: “Esta ley prohíbe la defensa de los derechos humanos de la sociedad argentina en los foros internacionales”.

Todas las leyes que el Gobierno buscará eliminar con el proyecto

Noticia en desarrollo.


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