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POLITICA

Otra condena para Cristina Kirchner

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¡Dónde estabas Thomas Griesa! Fallecido en 2017, el exjuez del Distrito Sur de Nueva York tuvo durante años el caso de los fondos buitre que litigaban con los bonos argentinos en default desde la gran crisis de 2001 y 2002 que les habían comprado a los primeros dueños de esos títulos. Muchas veces los acreedores le pidieron el embargo de bienes argentinos, entre ellos YPF, pero el magistrado nunca respondió a ese requerimiento. La Justicia de Ghana embargó por esos casos la fragata Libertad en el puerto ghanés de Tema, pero no fue una orden de Griesa. En cambio, su sucesora, la jueza Loretta Preska, es quien el martes resolvió que la Argentina debía entregar el 51 por ciento de los acciones de YPF (es decir, el control de la empresa) a los fondos Burford y Eton Park como parte de pago de la indemnización por la expropiación de esa compañía por el gobierno de Cristina Kirchner en 2012. En 2023, la magistrada norteamericana estableció en 16.100 millones de dólares el valor de la indemnización por aquella pésima expropiación kirchnerista, que se pareció bastante a una confiscación.

En el centro del conflicto no está Repsol, que era el accionista mayoritario de YPF cuando estaba en manos de la petrolera española, porque esa empresa ya acordó una indemnización en 2014 con el entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, por valor de unos 5000 millones de dólares en bonos que vencerán hasta el año 2033. Sumados los respectivos intereses, la Argentina terminará pagando por esos títulos de deuda pública unos 10.000 millones de dólares. Si se le suman los 16.100 millones dispuestos ahora por la jueza Preska, el total del pago que el país debería hacer por su empresa petrolera sería de 26.100 millones de dólares.

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Según las últimas estimaciones del mercado, el valor actual de YPF no supera los 14.000 millones de dólares. Ese es el deplorable manejo que el matrimonio Kirchner hizo de YPF y que la jueza Preska sancionó el martes; fue, en los hechos, una nueva condena contra Cristina Kirchner. Néstor Kirchner había “argentinizado” a la compañía petrolera cuando presionó a los españoles para que incorporaran a un socio argentino, que era la familia Eskenazi, y Cristina Kirchner decidió después la compulsiva reestatización de YPF.

Tanto Néstor como Cristina Kirchner habían sido entusiastas simpatizantes de la privatización de YPF, dispuesta en 1998 por el gobierno de Carlos Menem. Esa privatización le significó a Santa Cruz, entonces bajo el estricto poder político de los Kirchner, contar con los famosos “fondos de Santa Cruz” en concepto de participación en la venta (la provincia tiene pozos petroleros de YPF), que según algunos analistas financieros llegaron a ser de 1000 millones de dólares. Esos fondos desaparecieron luego y nadie explicó nunca qué pasó con ellos. La empresa Petersen, de la familia Eskenazi y titular del 25 por ciento de las acciones de YPF, no fue tenida en cuenta en el arreglo de Kicillof con Repsol; entonces, Petersen se declaró en quiebra y su derecho a litigar fue comprado por los fondos Burford y Eton Park. Preska está decidiendo sobre los planteos de resarcimiento de estos fondos, eventuales derechos que fueron originalmente de los Eskenazi.

El día que Cristina Kirchner anunció la expropiación de YPF

En rigor, toda la operación de compraventa de una parte de YPF por los Eskenazi se hizo durante el gobierno de Cristina Kirchner, en 2008, aunque siempre se afirmó que la idea de la “argentinización” había sido de su marido. La expropiación se decidió también durante la administración de la expresidenta, en 2012, pero su esposo ya había muerto. La compra por parte de los Eskenazi se hizo primero, en 2008, por un 14,9 por ciento de las acciones. El costo fue de 2133 millones de dólares. Los Eskenazi pusieron solo 100 millones. La propia Repsol recurrió al método de “préstamo del vendedor” y le prestó al comprador 1015 millones de dólares. Otros 1018 millones de dólares fueron préstamos de un pool de bancos integrado por Credit Suisse, Goldman Sachs, BNP Paribas y Banco Itaú Europa. En 2011, los Eskenazi compraron otro 10,1 por ciento por 1400 millones de dólares. Repsol les hizo otro préstamo de 730 millones y un nuevo pool de bancos les dio un crédito de 670 millones de dólares. De este pool participaron los bancos Standard Bank, Credit Suisse, Santander y Citi. De ese modo, la familia Eskenazi se hizo dueña del 25 por ciento de las acciones de YPF. Los créditos los pagaría con los dividendos anuales que le correspondía cobrar por las acciones que poseía. Fue una operación rara. Por eso, Repsol autorizó el pago casi total de dividendos a sus accionistas, lo que también les permitía a los propios españoles desinvertir en la Argentina; la inversión se redujo y consecuentemente también cayó la producción de YPF. Era una secuela lógica de la “argentinización” imaginada por Néstor Kirchner, no la culpa de la empresa española.

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Como es su costumbre, Cristina Kirchner culpó luego a Repsol cuando el país debió importar energía por la reducción de la producción de petróleo y gas de YPF. Entonces, comenzó también el proceso que terminaría con la expropiación de la mayoría de las acciones de YPF en manos de Repsol. El 15 de abril de 2012, el entonces ministro de Planificación, Julio De Vido, y otros funcionarios kirchneristas ingresaron por la fuerza a la moderna sede de YPF, en Puerto Madero, edificio diseñado por el célebre arquitecto César Pelli. En ese mismo momento, Cristina Kirchner anunciaba por cadena nacional que había dispuesto expropiar YPF. De Vido era el único funcionario que solía frecuentar a los máximos ejecutivos españoles de YPF, pero les advirtió en su momento: “Yo soy peronista, no izquierdista. Pero si tengo que adoptar una posición de izquierda, la adoptaré”. Es un marxista convencido, pero de Groucho Marx, no de Karl Marx.

Un exfuncionario que se haría famoso luego, Roberto Baratta, cuyo chofer, Oscar Centeno, escribió los cuadernos de las coimas denunciados y hechos públicos por Diego Cabot, era en ese momento el representante del gobierno en el directorio de YPF. Baratta llegó junto con De Vido y se presentó con una lista de ejecutivos de la compañía, la mayoría españoles, y los echó literalmente a la calle. Fue tal el trauma de esos ya exejecutivos que pidieron dormir esa noche en dependencias de la embajada española. El entonces embajador español en Buenos Aires, Román Oyarzun, decidió al día siguiente que era más seguro para sus conciudadanos que salieran por barco ese mismo día hacia Montevideo, y que desde esta capital tomaran un vuelo comercial hacia España. Así fue. Todo había tenido la forma y el fondo de una confiscación, más que de una expropiación. Desde hacía seis meses, el gobierno de Cristina Kirchner había desarrollado una operación de “acoso y derribo”, como la llamaron los españoles, para expulsar a los españoles de la petrolera. El gobierno enviaba a la compañía a decenas de inspectores de la entonces AFIP y se abrieron innumerables expedientes administrativos.

Sin embargo, menos de un mes después el Congreso argentino ya había aprobado por abrumadoras mayorías la expropiación de YPF, lo que le está costando a la Argentina ahora la eventual entrega de la compañía petrolera a los acreedores que compraron los derechos de Petersen, de la familia Eskenazi. La aprobación de la expropiación en la Cámara de Diputados fue por 208 votos a favor de los 257 diputados que hay, y en el Senado fue peor: votaron a favor 63 senadores de los 72 que hay. Ya que estaban tan excitados con la expropiación, hubieran expropiado también las acciones de la familia Eskenazi, pero nadie nombró ni a la familia ni a su empresa Petersen. Más, todavía: si Petersen hubiera entrado luego en los acuerdos de Kicillof, el actual juicio que se realiza en el despacho de la jueza Preska no existiría.

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Kicillof explicó en su momento que le convenía “no cumplir con la ley de YPF ni con su estatuto”. Suficiente, para la jueza Preska. El gobierno argentino había decidido no cumplir con la ley, y lo decía sin vergüenza. Esa frase de Kicillof figura entre los argumentos de la magistrada para ordenar la entrega de las acciones de YPF a los fondos Burford y Eton Park, porque ellos compraron los derechos de litigar de Petersen. Petersen no pudo seguir pagando los préstamos luego de la expropiación porque no cobraba los dividendos; los bancos declararon a esa empresa en default, y la compañía presentó su quiebra en los tribunales de Madrid, donde estaba radicada. Si Burford y Eton Park ganaran el juicio tal como está ahora, la familia Eskenazi percibiría unos 5000 millones de dólares (el 30 por ciento del total), pero tendría que pagar, según una estimación del periodista Diego Cabot, la misma cifra por sus deudas impagas con Repsol y los bancos.

Votaron en el Congreso a favor todo el peronismo, el radicalismo y varios representantes de partidos provinciales. Es justo consignar también a los pocos que votaron en contra de la expropiación: Elisa Carrió, Patricia Bullrich, Graciela Camaño, Jorge Triaca y Eduardo Amadeo, entre los más conocidos. Paralelamente, en la Casa de Gobierno, la expropiación fue celebrada y aplaudida, entre Cristina Kirchner y los infaltables camporistas, por Florencio Randazzo, Julián Domínguez, el empresario Gustavo Cinosi y Mercedes Marcó del Pont. El experimentado y sagaz José Manuel García-Margallo, canciller del entonces gobierno español de Mariano Rajoy, anticipó el futuro: “Es probable que dentro de algunos años la Argentina tenga que pagar un precio demasiado alto por la decisión que tomó”, dijo poco después de la expropiación. Lo está pagando. En septiembre de 2012, cinco meses después, el fiscal Carlos Stornelli hizo una denuncia por la inexplicable compraventa de acciones entre Repsol y Petersen, que cayó en el juzgado de Ariel Lijo; nunca pasó nada.

El abogado Bernardo Saravia Frías, exjefe de los abogados del Estado en tiempos de Mauricio Macri, reconoció que la jueza Preska tuvo en cuenta todos los incumplimientos de los gobiernos anteriores (incluida la época del juez Griesa), pero también recordó que hay un artículo de la ley norteamericana que es central en el vínculo de Estados Unidos con otros países. Se llama international comity y “se traduce en que el Estado norteamericano no puede inmiscuirse en los asuntos internos de otro país”. Ese principio, según Saravia Frías, “limita, salvo excepciones, el accionar de la Justicia contra otros Estados”. Y concluye: “La decisión de Preska viola ese principio”, sobre todo porque la ley que expropió YPF establece que el “Estado argentino no puede disponer de las acciones de YPF sin el consentimiento del Congreso con una mayoría agravada de los dos tercios”. Saravia Frías confía en las decisiones que pueda tomar la Cámara donde irán las apelaciones del gobierno argentino. Y dice al final: “Un juicio que no termina no es un juicio perdido. Acá hay instancias de apelación y hay flancos débiles que dan una luz al final del túnel del país. Se debe actuar con astucia y prontitud”. Todo puede ser, pero, aun si hubiera solución judicial, tal desenlace no liberaría de la culpa del error en el manejo de la empresa petrolera a los contradictorios gobiernos peronistas de las últimas tres décadas.

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juan monteverde, elecciones 2023

POLITICA

Javier Milei le tomó juramento a Juan Bautista Mahiques en un acto con pocas presencias del mundo judicial

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El presidente Javier Milei le tomó juramento este mediodía a Juan Bautista Mahiques como nuevo ministro de Justicia, en el Salón Blanco de la Casa Rosada.

Ayer, el Gobierno informó que reemplazará a Mariano Cúneo Libarona y que su viceministro será Santiago Viola. En la interna libertaria, la designación de esta dupla consolidó una victoria del sector representado por la secretaria general de Presidencia, Karina Milei, por sobre el del asesor Santiago Caputo.

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Milei le toma juramento al nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista MahiquesCaptura

Cúneo Libarona estuvo hoy presente en el Salón Blanco. Parado a pasos de su sucesor, ni bien se concretó la jura, se sumó a un abrazo triple junto con Mahiques y Milei.

La ceremonia fue breve y estuvo marcada por la ausencia de figuras del mundo judicial.

Mahiques es fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, con mandato en ese cargo hasta octubre de este año. Pidió licencia para asumir en el ministerio. Prefirió conservar el cargo y no renunciar.

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Es hijo del camarista de Casación Carlos Mahiques, que la semana pasada quedó en el centro de la polémica, luego de que informó que el año pasado celebró su cumpleaños en la quinta de Pilar atribuida al tesorero de la AFA, Pablo Toviggino, sobre cuya causa estaba asignado para fallar. Sin embargo, tras conocerse lo sucedido y a pesar de haberlo negado, Mahiques padre dejó la causa.

Antes de la jura, en primera línea se ubico la familia Mahiques en pleno, encabezada por el padre del flamante ministro. También estuvieron sus hermanos: Ignacio Mahiques, fiscal de instrucción, que mientras se desempeñaba en los tribunales de Comodoro Py fue uno de los investigadores que llevó a la expresidenta Cristina Kirchner al banquillo de los acusados; Esteban, que es funcionario de Cancillería y directivo de la AFA, y Eugenia.

Del mundo judicial se destacó la presencia del juez del Tribunal Superior de Justicia porteño Santiago Otamendi, que era secretario de Justicia cuando Mahiques sera subsecretario de Asuntos Penitenciarios y Relaciones con el Poder Judicial, durante el gobierno de Mauricio Macri. Mahiques y Otamendi se desempeñaban en el Ministerio de Justicia que por entonces tenía como titular a Germán Garavano.

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Del Gobierno estuvieron el jefe de Gabinete, Manuel Adorni y los ministros Federico Sturzenegger, Pablo Quirno, Alejandra Monteoliva y Sandra Pettovello, que aportó una imagen inesperada a la ceremonia: lloró por la salida de Cuneo Libarona, por quien tiene un gran afecto.

También estuvo entre los invitados Pablo Garcilazo, hombre de Daniel Angelici, y quien trabaja codo a codo con Mahiques desde los tiempos del Consejo de la Magistratura.

Mahiques entró al Salón Blanco flanqueado por Milei y Cuneo Libarona. Juró enfático y se abrazó con Milei (el abrazo al que luego se sumó Cúneo). Después, saludó a su familia y a los miembros de su equipo en la Ciudad que se acercaron esta mañana a Balcarce 50.

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Poco después, saludó a quienes son desde hoy sus compañeros de Gabinete. Y se fotografió con Karina Milei, la hacedora de su llegada al Ejecutivo Nacional, a quien ayer le agredeció con un tuit en su cuenta de X.

En paralelo, Mahiques padre y su esposa se acercaron a saludar a Milei, quien luego de saludar a sus ministros, se retiró del lugar. Mahiques padre consiguió que Milei enviara al Senado un pedido para extender su mandato de camarista de Casación por cinco años más.

Tras la jura, Juan Bautista Mahiques se convirtió en el segundo titular de Justicia de la administración mileista. Viola, hombre de confianza de Karina Milei y apoderado de La Libertad Avanza (LLA), ocupó en el lugar de Sebastián Amerio, que responde a Caputo y que ayer se enteró en vivo, durante una audiencia del Consejo de la Magistratura, de su salida.

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El vínculo para que Mahiques, de amplias terminales en la política y el fútbol, llegara al espacio libertario fue precisamente Viola. Su designación fue celebrada internamente por el sector que responde a “el jefe”, como se conoce a Karina Milei, en el corazón libertario.

En octubre de 2019, Mahiques juró como jefe de los fiscales porteños. Fue ante Inés Weinberg de Roca, del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad y excandidata de Mauricio Macri a la Corte. Entonces, la ceremonia fue en el Teatro Colón y estaba presente gran parte del mundo judicial.


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POLITICA

Tras la jura de Mahiques, el Gobierno activa reuniones de transición en Justicia y analiza el envío de pliegos de jueces al Senado

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Luego de la jura de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia que tuvo lugar hoy al mediodía en el Salón Blanco de la Casa Rosada, el Gobierno activará en las próximas horas una serie de reuniones de transición en la cartera. Los equipos del funcionario comenzarán a coordinar con el entorno del ministro saliente, Mariano Cúneo Libarona, para ordenar la agenda administrativa y definir las primeras medidas de la gestión.

Tuvimos reuniones y vamos a seguir teniendo. Lo vamos a ayudar”, expresan en el entorno del exintegrante del gabinete. El recambio también incluye cambios en la estructura del ministerio. Santiago Viola, apoderado de La Libertad Avanza y dirigente cercano a Karina Milei, asumirá como secretario de Justicia en reemplazo de Sebastián Amerio.

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El movimiento implica un reordenamiento interno en un área clave para la relación del Ejecutivo con el sistema judicial. Las reuniones de transición estarán encabezadas por los equipos de Mahiques y Cúneo Libarona, mientras que en paralelo se prevén encuentros entre Amerio y Viola para revisar expedientes en curso y el estado de distintas áreas de la cartera.

En el oficialismo explican que el objetivo es “ordenar la gestión” y evitar interrupciones en los procesos administrativos abiertos. Entre los temas prioritarios aparece el envío de pliegos para cubrir vacancias en la Justicia. En Nación advierten que hay más de un centenar de cargos de jueces y fiscales pendientes de tratamiento en el Senado y que el nuevo ministro deberá definir cuáles se impulsarán primero en la Comisión de Acuerdos.

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El nuevo viceministro de Justicia, Santiago Viola, es cercano a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei (Foto: TN).

El desembarco de Mahiques también reconfigura el mapa político dentro del oficialismo. En la Casa Rosada sostienen que la designación consolida la influencia de Karina Milei en el área judicial y reaviva la interna con el asesor presidencial Santiago Caputo, que tenía influencia en el equipo saliente.

El recambio abre además interrogantes sobre otros cargos clave dentro del ministerio. Uno de los focos está puesto en la continuidad del titular de la Inspección General de Justicia (IGJ), Daniel Roque Vítolo, que en los últimos meses encabezó las actuaciones administrativas contra la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

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Ese expediente incluye el pedido de designación de veedores para auditar los estados contables de la AFA y la documentación vinculada a su estructura económica. La solicitud fue impulsada por la IGJ luego de que la entidad no presentara el balance correspondiente a 2025 y entregara parte de la información requerida -según el oficialismo- de manera incompleta.

En la Casa Rosada aseguran que el nuevo equipo revisará el estado de ese trámite junto con otros expedientes sensibles del área. La definición sobre los veedores en la AFA, junto con el posible envío de pliegos judiciales al Senado y posibles cambios en organismos dependientes del ministerio, aparecen entre las primeras decisiones que deberá evaluar la nueva conducción de Justicia.

Gobierno, Juan Bautista Mahiques, Justicia

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Javier López Zavaleta reemplazó a Mahiques como Fiscal General de la ciudad

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La designación de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia nacional obligó a hacer cambios en la estructura judicial de la Ciudad de Buenos Aires. Es que, tras concederse una licencia extraordinaria sin goce de haberes para asumir como funcionario de Javier Milei, el letrado designó a su reemplazante como Fiscal General porteño. El elegido fue Javier Martín López Zavaleta, un hombre cercano a Daniel “Tano” Angelici que tallaba en el área de seguridad.

Los cambios se formalizaron a través de la Resolución 19/26 de la Fiscalía General de la ciudad, firmada este miércoles. Desde octubre de 2019, López Zavaleta se desempeñaba como Fiscal General Adjunto en lo Penal y Contravencional del organismo que conducía Mahiques. En el Gobierno de la Ciudad advierten que era su sucesor natural.

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Juan Bautista Mahiques es el nuevo ministro de Justicia de la Nación y dejó a Javier Martín López Zavaleta como su reemplazante en la Fiscalía General de la Ciudad

“Es funcionario judicial de carrera. Está hace muchos años y era el sucesor natural solo que ahora se precipitaron los tiempos”, señalaron en el gabinete de Jorge Macri. A Mahiques se le terminaba su mandato como jefe de los fiscales porteños en octubre y ya se preveía que López Zavaleta, abogado especializado en ciberdelincuencia, lo sucedería en el cargo.

Es que, al igual que el ahora ministro de Justicia nacional, el flamante fiscal general cuenta con el respaldo del empresario y operador judicial del macrismo, Daniel Angelici. A mediados del año pasado, el dirigente radical profundizó su injerencia en la administración de Jorge Macri -con terminales en áreas clave- y desde hace años digita, junto al peronista Juan Manuel Olmos, los movimientos en el Poder Judicial porteño.

El dirigente radical y operador judicial del macrismo, Daniel Angelici, respalda a Juan Bautista Mahiques y su sucesor como fiscal general Javier Martín López ZavaletaPATRICIO PIDAL/AFV

Por estas semanas, busca retener bajo su órbita, por ejemplo, la comisión de Justicia de la Legislatura porteña. Se prevé que la presidencia vuelva a quedar en manos del radicalismo, pese a que su bloque cuenta con apenas cinco legisladores.

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Además de su rol como fiscal general adjunto, López Zavaleta también tenía injerencia en el área de seguridad. Es que, en febrero de 2024, el exministro de Seguridad y actual legislador porteño de Pro, Waldo Wolff, lo nombró director del Instituto Superior de Seguridad Pública (ISSP), encargado de la capacitación de la policía de la ciudad y el cuerpo de bomberos. Según pudo saber , aún no se definió quien lo reemplazará al frente de este organismo.

Waldo Wolff había designado en 2024 a Javier Martín López Zavaleta como director del Instituto Superior de Seguridad Pública (ISSP)Santiago Filipuzzi

Por su trabajo en este organismo, López Zavaleta también cuenta con vínculo asiduo con el jefe de gabinete, Gabriel Sánchez Zinny, y con Gabino Tapia, ministro de Seguridad de la gestión macrista.

Anteriormente, había ocupado otros roles dentro del Poder Judicial porteño. En 2013, fue fiscal de primera instancia en lo penal, contravencional y de faltas N°30 y, en 2014, estuvo a cargo de la Fiscalía Especializada en delitos informáticos. El letrado contaba con un posgrado en Ciberdelincuencia de la Universidad de Catalunya.

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Según consigna en la página web del Ministerio Público Fiscal de la ciudad, en 2018 empezó a trabajar como Secretario General de Gestión y un año después obtuvo su designación como fiscal general adjunto.

En la resolución que oficializa su encumbramiento como jefe de los fiscales porteños, Mahiques destacó la trayectoria de López Zavaleta en la Justicia local y algunos hitos de su mandato como Fiscal General Adjunto en lo Penal y Contravencional. El letrado había participado de la creación y puesta en funcionamiento de las Unidades de Flagrancia, la Unidad Fiscal Especializada en Ejecución Penal y los Equipos Especializados en Violencia de Género (EEVG).

Los cambios en Nación

El encumbramiento de López Zavaleta se conoció una horas después de que el gobierno de Javier Milei confirmara a Juan Bautista Mahiques como nuevo ministro de Justicia nacional en reemplazo de Mariano Cúneo Libarona, quien condujo la cartera durante los primeros dos años de mandato de Milei. Mahiques juró como funcionario nacional este mediodía. Angelici extiende, así, su influencia judicial fuera de los límites de la ciudad de Buenos Aires.

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El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, recibió en Casa Rosada al flamante ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.Presidencia

Con la salida de Cúneo Libarona del gabinete nacional, también se conoció el desplazamiento de su segundo al mando Sebastián Amerio, un hombre del asesor presidencial Santiago Caputo. En su lugar, quedará como viceministro de Justicia Santiago Viola, cercano a la secretaria general de la Presidencia Karina Milei.


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