POLITICA
Petróleo, política y apropiación de empresas

El controvertido fallo de la jueza Loretta Preska, que ordenó al Estado nacional pagar la indemnización que reclama la familia Eskenazi y el fondo Burford por la estatización de YPF con acciones de la compañía, actualizó la importancia de dos problemas. Uno recorre buena parte de la historia contemporánea argentina: es la relación entre, para evocar a Arturo Frondizi, petróleo y política.
El otro es mucho más reciente. Se refiere al proyecto de poder de Néstor Kirchner, que incluyó la apropiación de empresas a través de amigos o testaferros. La apropiación del 25% de YPF que, sin poner una moneda, llevaron adelante los Eskenazi, fue sólo una jugada, acaso la más audaz, de ese sueño megalómano. Estos dos planos se cruzan en el escándalo que, con su decisión, reavivó la jueza Preska.
En su magnífica Historia del petróleo en la Argentina, Nicolás Gadano explica el lugar privilegiado que ocupan los hidrocarburos en las fantasías del nacionalismo populista. Es el corazón de un prejuicio muy arraigado para esa mentalidad: la idea de que la riqueza de una nación radica en sus recursos naturales. Un mito que no puede explicar ni la pobreza de Liberia ni la prosperidad de Suiza, por mencionar sólo dos ejemplos. Este fetichismo petrolero está detrás de la estatización de YPF dispuesta por Cristina Kirchner y ejecutada por su flamante adversario interno, Axel Kicillof.
La captura del 51% de las acciones de la empresa por parte del Estado fue la vía que eligió la señora de Kirchner para corregir la política de su esposo y antecesor. Esta consistió en controlar a la petrolera a través de empresarios de su círculo más íntimo.
El significado de la selección de los Eskenazi se entiende con la lectura de dos expedientes judiciales. Uno es el de la causa por enriquecimiento ilícito del matrimonio, que Norberto Oyarbide cerró con un sobreseimiento, gracias a que el fiscal Eduardo Taiano no atinó a apelar. Allí se intentaban justificar los cuantiosos bienes de Cristina y Néstor Kirchner con las exorbitantes remuneraciones que, al parecer, les ofrecía el Banco de Santa Cruz, perteneciente a los Eskenazi.
El otro caso es el conocido como “Cuadernos de las Coimas”. Allí constan las declaraciones del contador Víctor Manzanares consignando que desde Río Gallegos se transportaban montañas de dinero en efectivo que llegaban a Buenos Aires y se atesoraban en bóvedas cuya llave sólo poseían Daniel Muñoz, el multimillonario secretario privado del expresidente Kirchner, y Sebastián Eskenazi.
El ingreso a YPF de esos empresarios sin antecedente alguno en el negocio energético no sólo fue bochornoso por su relación con los Kirchner. La martingala con la que remuneraron a la española Repsol por el 25% de su subsidiaria YPF merece pasar a la historia de la psicodelia financiera: Repsol cobraría con los dividendos que la empresa asignaría a sus nuevos socios. El método plantea una enorme incógnita: por qué nadie en España levantó la voz en defensa de Repsol, y contra Antoni Brufau, presidente de la compañía que aceptó ese procedimiento.
En 2007, Elisa Carrió pidió que se examine esta operación en el juzgado de Ariel Lijo. En 2006 ella ya había promovido una investigación sobre comportamientos de Repsol en YPF. En 2012, el fiscal Carlos Stornelli, inspirado por una queja que Federico Pinedo publicó en la sección Carta de Lectores de , formuló otra denuncia, que quedó absorbida en el expediente iniciado por Carrió. La causa es la número 3518/06. Lijo la durmió desde el primer minuto. Si hubiera estudiado lo ocurrido entre Kirchner, los Eskenazi e YPF, tal vez Preska no habría tomado las decisiones que tomó en contra del Tesoro nacional.
Para realizar su negocio los Eskenazi establecieron en España la sociedad Petersen Energía. Las acciones de YPF en poder de esa firma fueron estatizadas en 2012 junto con las de Repsol. Los motivos por los cuales Cristina Kirchner tomó esa decisión son misteriosos. Una versión muy insistente en el ambiente petrolero afirma que fue para vengarse de los Eskenazi. Ellos se habrían quedado con un patrimonio que correspondía a Néstor Kirchner, aprovechando su fallecimiento, en octubre de 2010.
Brufau, horas antes de dejar el país en medio de la estatización de YPF, repetía: “Yo puedo entender que haya una deuda de varios millones de dólares de la familia Eskenazi con la familia Kirchner, ¿pero por eso se van a cargar una compañía?”. El catalán, en muy probable, hablaba de oídas. Pero tenía donde oír.
Siempre se atribuyó a Elías Jassán, exministro de Justicia de Carlos Menem, haber abierto los ojos de Máximo Kirchner sobre ese perjuicio. Jassán había sido abogado de los Eskenazi pero terminó enfrentado con ellos. Habladurías. En el sector energético hay muy importantes empresarios que están seguros de que las investigaciones de Claudio Bonadio contra Cristina Kirchner, que lo llevaron a citarla para 8 declaraciones indagatorias en un solo día, fueron “estimuladas” por Sebastián Eskenazi. Es lo que vuelve más significativa la foto del juez y el empresario almorzando en lo que fue La Pecora Nera, un excelente restaurante de Recoleta. Una larga cadena de venganzas.
Los Eskenazi, a través de Petersen Energía, quedaron con un derecho a reclamar porque la estatización se llevó por delante las prescripciones del estatuto de la empresa. Los funcionarios kirchneristas, encabezados por Kicillof, alegan que ese estatuto no puede ser superior a una ley sancionada por el Congreso. Burford sostiene que es un argumento frágil porque YPF tomó fondos en los Estados Unidos, bajo la jurisdicción de la Securities and Exchange Commission, garantizando a los inversores que estaban a salvo de una embestida como la que realizó la señora de Kirchner. Repsol recurrió al mismo juzgado en su momento, pero al final aceptó una indemnización que se pagó con una emisión de bonos.
Petersen, de los Eskenazi, vendió al fondo Burford, por 15 millones de euros, el 70% de ese derecho a litigar. En los papeles, sin embargo, la titular de ese derecho sigue siendo Petersen, como salta a la vista en la documentación que se acumula en el juzgado de Preska. Los expertos interpretan que eso se debe a que el derecho español prohíbe transferir la titularidad de un crédito para que quien la recibe inicie un pleito especulativo.
Además, esa legislación obliga también a que el beneficiario del crédito, antes de venderlo a un tercero, ofrezca el mismo acuerdo a quien va a ser ejecutado. Es decir: los Eskenazi/Petersen deberían haber ofrecido al Estado argentino su pretensión a ser resarcidos por los mismos 15 millones de euros que recibió de Burford. Hoy no estarían frotándose las manos por varios miles de millones.
Durante la gestión de Mauricio Macri el Estado se presentó en los tribunales madrileños, a través del procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías, para denunciar que en el pase de los derechos de los Eskenazi a Burford había un fraude. YPF, bajo la presidencia de Miguel Gutiérrez, compró una acreencia de la Bolsa de Comercio sobre esa familia, para presentarse como querellante en el concurso de Petersen Energía y conocer el pleito desde adentro. Cuando el kirchnerismo regresó al poder y reemplazó a Macri esas acciones se paralizaron.
Esa desidia no debe sorprender. En 2019 se hizo cargo de la Presidencia un abogado que, ocho años antes, había sido contratado por los Eskenazi en YPF por 25.000 pesos mensuales: Alberto Fernández. Mucho antes, cuando todavía era jefe de Gabinete de ambos Kirchner, Fernández mantenía un trato privilegiado con esos empresarios a través de un oscuro operador de negocios llamado Adrián Kochen, que se acercó más tarde al “Señor del Tabaco”, Pablo Otero. “Todo tiene que ver con todo”, dirían en San José 1111.
Ese mismo año fue designado procurador del Tesoro Carlos Zannini, que fue el responsable jurídico de la estatización, impugnada en lo de Preska. Además de haber sido, durante los cuatro años de Macri, director del Banco de Santa Cruz de la familia Eskenazi. Lo había designado Alicia Kirchner en representación de esa provincia.
Gracias a la desidia, que parece deliberada, de Zannini, bajo el paraguas de Alberto Fernández, la Argentina quedó expuesta a tener que indemnizar a Burford/Eskenazi por 16.000 millones de dólares. Es el monto que reconoció Preska. Los Eskenazi se quedarían con 30% de esa suma. Es decir: entraron a YPF sin poner una moneda pero se llevarían, en teoría, alrededor de 5000 millones de euros por haber sido expulsados de la empresa. Cuánto que aprender.
Como ese desenlace sería muy escandaloso, voceros de la familia aclaran que ella no recibiría monto alguno, ya que esa suma iría a pagar deudas de Petersen, que está concursada en España. El argumento es gracioso, porque esas deudas fueron contraídas por los Eskenazi. Una segunda discusión es cuál es el volumen de esas deudas. Alrededor de este punto existe una controversia.
Algunos abogados creen que se trata de unos 4000 millones de euros, que en su mayor parte irían a bancos que prestaron dinero a los Eskenazi con créditos garantizados con acciones de YPF de las que ellos fueron despojados. Otros consideran que el pasivo de Petersen sería mucho más pequeño, por lo cual la familia retendría una fortuna. Ante este panorama aparece un interrogante razonable: dado su comportamiento en este contubernio, ¿qué tamaño debería tener el pago a los Eskenazi para que no sea intolerable?
En este contexto Preska firma su fallo, levantando una ola de objeciones jurídicas. El centro del problema es que la jueza carece de facultades para ordenar al Estado argentino que disponga de un activo, el 51% de las acciones de YPF, para indemnizar a Eskenazi/Burford. Con el agravante de que existe una ley que prohíbe enajenar esas acciones si no lo autoriza el Congreso con dos tercios de los votos de ambas cámaras. Saravia Frías sugirió, entre varias propuestas, que el Estado recurra a la Corte Suprema, mediante un recurso de per saltum, en busca de protección jurídica para no cumplir el fallo de Preska.
Si se tomara ese camino se encontraría a una Corte, acaso, muy favorable. Su presidente, Horacio Rosatti, fue procurador del Tesoro al comienzo de la gestión de Néstor Kirchner. En esa condición debió defender al Estado frente al CIADI, que es el tribunal de protección de inversiones del Banco Mundial. Rosatti sostuvo en ese momento un criterio que dejó más tarde cifrado en su Tratado de Derecho Constitucional. Consiste en distinguir con nitidez dos instituciones jurídicas. Una es la prórroga de jurisdicción, por la cual un Estado se somete a los tribunales de otro. La otra es la inmunidad soberana. Rosatti explica que la prórroga de jurisdicción no reduce la inmunidad soberana.
La consecuencia práctica de esa premisa es que un juez extranjero puede condenar a un país, pero no puede ejecutarlo. Preska ya había condenado a la Argentina a pagar 16.000 millones de dólares a Eskenazi/Burford. El lunes pasado fue más allá, transgrediendo el principio defendido por Rosatti: ejecutó al Estado nacional disponiendo el embargo del 51% de las acciones de YPF.
La decisión de Preska impulsa varios cursos de acción. El Estado va a objetarla ante la Cámara de Apelaciones de Nueva York. Burford/Eskenazi hacen palanca sobre ese fallo para precipitar una negociación con el gobierno de Javier Milei. Desde hace ya tiempo trabaja para ellos el argentino Gerardo Mato, un ex ejecutivo de HSBC. Mato recurrió al ministro Luis Caputo para sensibilizarlo por la demanda de Burford. Caputo lo derivó al secretario de Finanzas Pablo Quirno. Y Quirno organizó una reunión para que Mato explique su posición ante el responsable jurídico del ministerio, Ignacio García Hamilton. Fue una vía muerta. Ahora Burford pretende recuperar esas tratativas ante un Palacio de Hacienda muy desconcertado ante la decisión de Preska.
Otro campo de acción es el Congreso, donde varias fuerzas políticas pretenden la aprobación de una declaración de repudio contra el fallo de la jueza. La iniciativa puede dar lugar a un debate interesante por los protagonistas de la escena. En Diputados está Máximo Kirchner, víctima de los Eskenazi (¿?) y enfrentado a muerte con Kicillof, a quien el costo de la estatización pone en el ojo de la tormenta. ¿Llegarán a cruzarse reproches? Por suerte está Sergio Massa para pacificar. En este caso con más pasión que de costumbre por su amistad con Eskenazi.
También son determinantes los legisladores de provincias petroleras: ellas son las titulares del 25% de las acciones de YPF en poder del Estado. Se las entregó Cristina Kirchner cuando avanzó sobre la compañía. Hay otros gobernadores que, en voz mucho más baja, tendrán algo que decir: los que tienen a los Eskenazi como banqueros de sus provincias. Claudio Vidal de Santa Cruz, Rogelio Frigerio de Entre Ríos, Maximiliano Pullaro de Santa Fe, Marcelo Orrego de San Juan. No hay que olvidar al gobierno nacional, al que Eskenazi tiene acceso gracias a algunas amistades muy próximas a Karina Milei. Interesantísima encrucijada, en plena campaña electoral.
La tan poco edificante participación de los Eskenazi en YPF, tanto su ingreso como su salida, son un fragmento de un mapa mucho más extenso: el del sistema de empresas que aspiró a formar Néstor Kirchner como engranaje de su maquinaria de poder. Una ensoñación parecida a la de Putin pero, como en tantas otras áreas, muy ineficaz. Allí está Ciccone, cuya conquista Kirchner encomendó a Amado Boudou poco antes de morir.
El Eskenazi de esa aventura debía ser Jorge Brito (h). Los sinsabores judiciales los pagó su padre, quien, ejemplar, murió si formular un solo reproche a su heredero. Una colina mucho más valiosa, de frustrada incorporación, fue Telecom. La historia tiene estas ironías: los “expertos en merecados regulados” encargados de poner en la mesa del expresidente esta joya, presionando de la peor manera a los accionistas italianos, fueron Gerardo Werthein y su primo Adrián. Gerardo es el actual canciller de Milei. Un adalid contra la casta.
POLITICA
Declara ante el juez el piloto que facturó el vuelo privado de Manuel Adorni desde Punta del Este

El piloto que facturó el vuelo privado que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, hizo junto a su familia desde Punta del Este pidió declarar ante el juez federal, Ariel Lijo. El magistrado ayer dispuso un operativo en la empresa que hizo los vuelos, Alpha Centauri S.A., para recabar información contable y bancaria.
Se trata de Agustín Issin, de 46 años con amplia experiencia en aviación comercial y privada.
Según registros, Issin compró el paquete de vuelos el 9 de febrero y opera habitualmente desde Uruguay, donde figura con domicilio en un complejo de Solanas.
La trayectoria de Issin muestra que voló aviones de línea para Latam, se desempeñó en firmas como Sunny Sky, Jet Clipper, American Logistic y Royal Class, y actualmente trabaja como piloto corporativo en Consultatio, la empresa del empresario Eduardo Constantini. También cuenta con habilitación para manejar helicópteros.
Lijo exigió a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) informes de la situación fiscal tanto de Alpha Centauri como del periodista Marcelo Grandio, que es amigo de Adorni y tiene programas en la TV Pública. De acuerdo a un recibo que tiene en su poder la Justicia, y al que accedió TN, la empresa, productora, Imhouse SA, de la que Grandio es accionista, pagó el viaje de ida en cuestión a Punta del Este.
El regreso, en cambio, formó parte de un paquete de diez vuelos contratado por el broker y piloto Issin a Alpha Centauri por 42.250 dólares en efectivo, con una factura emitida el 9 de marzo por alrededor de 3.000 dólares para ese tramo.
Lijo busca determinar si hubo algún acuerdo comercial previo entre Grandio –cuya productora realiza contenidos para medios estatales– y el Gobierno, o si se trató de un beneficio personal. También se investiga si este fue el único vuelo operado por Alpha Centauri para Grandio o el broker Issin, y si existen otros movimientos similares.
La causa se inició a partir de denuncias de diputados nacionales, entre ellos Esteban Paulón, Pablo Juliano y Maximiliano Ferraro, y se centra inicialmente en determinar si el financiamiento del viaje por parte de terceros podría configurar el delito de dádivas.
Estos operativos responden a una de las tres causas penales que involucran al jefe de Gabinete en Comodoro Py. Las otras dos refieren al uso del avión presidencial para trasladar a su esposa, Bettina Angeletti, en un viaje oficial a Nueva York y a la compra de una propiedad en un country que no habría sido declarada en tiempo y forma.
Adorni, en declaraciones públicas, sostuvo que pagó parte del viaje y que su patrimonio fue construido durante sus más de 25 años en el sector privado, antes de asumir funciones públicas.
Manuel Adorni
POLITICA
El juzgado federal de Campana suma otra causa contra la AFA, mientras busca conservar el caso de la quinta

Mientras la Cámara de Casación aún debe decidir de manera definitiva qué tribunal investigará el caso de la quinta de Pilar ligada a autoridades de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), el juez federal de Campana Adrián Gonzalez Charvay sumó un nuevo expediente contra la organización del fútbol.
Este magistrado conserva -al menos hasta el momento- el caso sobre quiénes son los verdaderos dueños de la mansión en Pilar, que se le adjudica a Pablo Toviggino, tesorero de la AFA, y ahora sumó la causa por supuesto desvío de unos 300 millones de dólares fondos cobrados por la AFA en los Estados Unidos que involucra al empresario Javier Faroni y su mujer.
Es que la jueza de instrucción Paula Petazzi, que llevaba ese caso de fraude, denunciado por el agente FIFA Guillermo Tofoni, se declaró incompetente y envió el expediente a Campana, a solicitud del propio juez González Charvay.
Este es el juzgado donde la AFA quiere que queden todos sus expedientes, pues piensa que le irá mejor allí que en otras jurisdicciones.
La última palabra de todos modos la tiene la Cámara Federal de Casación Penal, que convocó a una audiencia para el 30 de abril entre los acusados y la fiscalía. Luego decidirá.
Los jueces de Casación Javier Carbajo, Angela Ledesma y Mariano Borinsky resolverán si el caso, donde se investiga a los verdaderos dueños de una mansión de Pilar valuada en 20 millones de dólares, tramita en Campana o en la justicia federal o penal económico de la Capital Federal.
Esta decisión de competencia seguramente arrastrará al resto de las causas contra la AFA.
Ahora, la jueza Petazzi resolvió acumular en Campana los expedientes por lavado de activos y uso de sociedades “fantasma” en el exterior.
El centro del escándalo radica en un presunto “despojo total para la AFA de alrededor de 300 millones de dólares”.
Según la hipótesis que unifica los expedientes, la cúpula directiva integrada por el presidente y su tesorero Toviggino, en presunta complicidad con Érica Gabriela Gillette y Javier Horacio Faroni, habrían orquestado maniobras de vaciamiento mediante la sociedad estadounidense TourProdEnter LLC.
Esta firma fue contratada para gestionar de manera exclusiva la comercialización de partidos amistosos, derechos y patrocinios de la Selección Nacional.
A cambio, la empresa retenía una comisión del 30% que “no tendría justificación alguna” y oficiaba como vehículo para canalizar el dinero hacia sociedades fantasma radicadas en el extranjero, evitando que los fondos millonarios ingresaran a las cuentas oficiales y balances de la AFA, de acuerdo con la hipótesis bajo investigación.
La ruta del dinero incluye giros ajenos a la vida institucional de la AFA, como la transferencia de US$40.000 enviados a la cuenta de María Florencia Sartirana, señalada en la denuncia como pareja de Toviggino.
El argumento por el cual enviaron esta causa a la justicia federal de Campana es que la jueza entendió que ocultar ingresos millonarios a través de una “red internacional de intermediarios financieros” y cuentas offshore generó una posible afectación al sistema tributario argentino y a las arcas del Estado. Y eso, dijo, impactó en las declaraciones ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
En segundo lugar, el tribunal argumentó que el supuesto fraude interno en la AFA es inescindible de los posteriores actos de blanqueo de capitales.
Dividir ambas causas significaría entorpecer la búsqueda de la verdad y duplicar recursos, dijo la magistrada que entendió que la presunta administración fraudulenta es el “delito precedente” del lavado de activos.
La resolución desestimó el reclamo del empresario querellante Guillermo Tofoni, que pretendía que la defraudación se juzgara en los tribunales ordinarios de la Ciudad de Buenos Aires bajo el argumento de que la sede central de la AFA se ubica en la calle Viamonte y los contratos se firmaron en esa jurisdicción.
El tribunal determinó que separar los episodios de fraude y los de lavado “conllevaría un escándalo jurídico conectado con la inseguridad jurisdiccional” ante el riesgo de dictar resoluciones contradictorias.
Hernán Cappiello,Conforme a
POLITICA
Un docente agredió a estudiantes libertarios en la Universidad Nacional de Lanús

En el marco de una actividad estudiantil, un docente de la Universidad Nacional de Lanús (UNLA) agredió ayer a alumnos y militantes de la agrupación Crear + Libertad, vinculada a La Libertad Avanza.
El agresor fue identificado como Juan Tumini. En las imágenes, se observa el momento del ataque por parte de Tumini a los integrantes de la organización universitaria.
“Te dije que no me filmes. Te voy a tirar el celular si me filmas así nomás”, comienza el envío. Acto seguido, Tumini mira a cámara e intenta agarrar el dispositivo. “No agredas”, remarcó uno de los militantes, pero el docente respondió a golpes de puño: “Te voy a cagar a trompadas. Tomatelas, tomatelas. Tomatelas porque te cago a trompadas”.
Luego, el celular cae al piso y la acción se vuelve difusa, mientras se escuchan más agresiones y una voz pide: “Pará que lo vas a matar, boludo. Pará”. Inmediatamente aparece una mujer y grita: ”No me calmo nada, te vas. Esta universidad para nosotros es todo, es la vida, ¿entendés? Así que te vas, te están echando los docentes. Te vas“.
Finalmente, otra mujer se acerca a hablar con la persona que filma y le dice: “Acá hay mucha gente que es hijo de desaparecidos. Ustedes vienen a hablar de eso, es obvio que te van a cagar a trompadas”.
En otro video, y en plena agresión, se observa a una mujer en actitud violenta: “¿Me vas a pegar? Mirá que me paro de manos, carajo». Mientras que otro determinó que “a los fachos se los combate”.
“En esta universidad no tenés espacio”, determinó una alumna en un último envío, donde además también criticaron a la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, al Ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Y hasta al propio presidente norteamericano, Donald Trump.
La respuesta de LLA
Desde La Libertad Avanza (LLA) de Lanús señalaron a Infobae que cinco alumnos de la UNLA estaban en una mesa repartiendo folletos en una zona del predio. Sin embargo, indicaron que se acercaron militantes de la agrupación “La Granate – Cámpora” y del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) “diciendo que LLA está vetada y tiene la entrada prohibida” al establecimiento. Y apuntaron que los estudiantes libertarios “eran todos mandados” por Ignacio “Nacho” Moroni, concejal por el partido violeta.
A su vez, apuntaron que Juan Tumini es docente de diseño. Y que también estuvieron presentes en la agresión Emanuel Carloni, director de intendencia; Marcela Méndez, coordinadora de discapacidad; María Laura Oliver, empleada en infraestructura; Manuel Murphy, empleado de secretaría académica; Sofía Martinez, empleada de sonido y alumna de Audiovisión.

“Estábamos unos compañeros y yo haciendo un stand con mesita propia con un banner repartiendo folletos y charlando con estudiantes que se acercaban intrigados por la propuesta. En cuestión de cinco minutos viene una banda de como cinco o seis personas (de las cuales cuatro al menos eran hombres de más de 35 años y con cierta robustez corporal) a patotearnos y amenazarnos”, relató a Infobae Thiago Salvatori, uno de los alumnos agredidos.
Salvatori contó que se mantuvieron en forma pacífica, pero advirtieron que Tumini se apersonó junto a Carloni. Y que, luego de ver que era filmado, “se puso como loco e intentó robarle” los celulares a dos de sus compañeras».
“Cómo no pudo, empezó a propiciarle golpes a mi compañero, hasta tirarlo en una zanja que había detrás. Es en este momento que mi compañero golpea su cabeza contra el piso, justo al lado de una especie de cordón. No contentos con esto, siguieron arrastrando a mi compañero como 15 metros entre tres personas, mientras que otros me agarraban para que no pudiese ayudarlo”, graficó.

Y sumó: “Cuando me logro liberar intento que lo suelten y, ante la imposibilidad de eso, tuve que golpearlos yo también hasta que logré que se la agarren conmigo y suelten a mi compañero. Es ahí donde le gritó a mi compañero ‘andate Julián’ y pudimos salir corriendo los dos”.
“Por suerte me encuentro bastante bien físicamente, pero bastante alterado con lo que se vivió ayer. Vi como casi matan a un amigo”, concluyó a este medio.
Desde las redes sociales, Moroni indicó que “una patota kirchnerista” agredió físicamente “a miembros de La Libertad Avanza de Lanús». También informó que realizaron una denuncia penal por “el acto mafioso, donde nuestros jóvenes recibieron golpes de puño” y “amenazas de muerte”. Y repudió que Julián Aguilar, uno de los militantes, terminó con una costilla fisurada. “Exijimos al rector, Daniel Bozzani, su inmediata intervención para identificar a cada uno de los agresores”, concluyó el concejal.
La voz de la UNLA
“La Universidad Nacional de Lanús expresa su más firme repudio ante los hechos ocurridos en la jornada de ayer. La universidad pública debe ser, ante todo, un ámbito de convivencia donde se garantice la libertad de expresión política en todas sus manifestaciones. El respeto por la pluralidad de ideas es un pilar innegociable de nuestra vida académica y democrática”, respondió la UNLA desde sus redes sociales.
Además, confirmaron que realizarán las investigaciones pertinentes para esclarecer los hechos. Y que aplicará las sanciones correspondientes a los responsables, conforme al estatuto y las normativas vigentes.
“Reafirmamos nuestro compromiso con un campus seguro, plural y en paz. Nos solidarizamos con los estudiantes afectados y llamamos a toda la comunidad universitaria a velar por el respeto mutuo”, cerró el comunicado del establecimiento universitario.
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