POLITICA
Piera Fernández, referente universitaria y candidata a diputada: “Hay una apuesta por voces nuevas dentro de la UCR”

Piera Fernández tomó notoriedad pública y mediática cuando se convirtió en una de las protagonistas de la Marcha Universitaria Federal, en reclamo por la falta de financiamiento. De hecho, fue una de las principales oradoras del acto que se realizó el 23 de abril de 2024. Hoy acompaña a Martín Lousteau en la lista de Ciudadanos Unidos para las elecciones legislativas de octubre. “Argentina se merece diputados que tengan coherencia y no que un día voten a favor de algo y a los pocos días den vuelta su voto”, cuestionó.
Con 28 años, Fernández representa a una nueva generación de la UCR porteña. Busca instalar en el Congreso la defensa de la universidad pública y la renovación de un partido centenario en medio de la polarización entre el kirchnerismo y La Libertad Avanza. Durante una entrevista con Infobae, la ex presidenta de la Federación Universitaria Argentina (FUA) analizó la última elección en CABA, donde la UCR también apostó por una figura nueva, como fue el caso de Lula Levy. “Muchos interpretaron lo de mayo como un error del radicalismo”, reconoció sobre la derrota que sufrió el espacio.
— ¿Qué es lo que te llevó a ser candidata en esta instancia?
— Más que una decisión personal, fue una decisión colectiva del espacio al que pertenezco y del partido del que vengo, que es el radicalismo. Entendiendo que era importante, en el contexto actual con el gobierno nacional que tenemos, que haya diputados y diputadas que puedan defender nuestros principios históricos y, fundamentalmente, el sistema universitario argentino. Ese es uno de los principales motivos que nos lleva a esta decisión como espacio.
Creemos en la universidad pública, y yo tuve la oportunidad y el privilegio de estar al frente de la FUA hasta hace menos de un año, mostrando contundencia en defensa de la universidad frente a un gobierno que la está atacando. Y creo que Argentina se merece diputados que tengan coherencia en esos principios y que, si defienden las causas, lo hagan de manera sostenida y no que un día voten a favor de una ley de financiamiento universitario y a los pocos días den vuelta su voto.
Es en nombre de esas causas, y también de esa coherencia, que queremos honrar. Y en términos personales, de poder llevar esa fuerza y esa contundencia que creo que hacen falta en el Congreso.
— ¿Qué análisis haces de la elección de Lula Levy? Como vos, llegó a candidata en la última elección porteña desde la militancia estudiantil pero no tuvo una buena elección. ¿Se puede repetir ese escenario?
— Creo que es una elección distinta porque la cabeza de lista es Martín Lousteau, una persona muy conocida y con una trayectoria política importante. También hubo, en mayo, una decisión colectiva de dar lugar a voces nuevas y jóvenes en esa lista. Se repite esa decisión, lo cual demuestra que es una definición política genuina que haya nuevas caras y nuevas vocerías para el radicalismo en la ciudad de Buenos Aires.
Y es un fenómeno que se está dando a nivel nacional, con Adriano Moroni en Jujuy, Guadalupe Kolodziej en Misiones, entre otros candidatos jóvenes. Sí, es una decisión arriesgada, porque en el corto tiempo de una campaña es muy difícil lograr resultados con candidatos que no somos tan conocidos, que tenemos que instalarnos y que corremos de atrás frente a quienes tienen más experiencia y oratoria.
Pero si nunca se da ese paso, si nunca se abre la puerta a las nuevas generaciones, es muy difícil que haya lugar para los jóvenes en la política y que pasen cosas distintas en una política que viene decepcionando a las juventudes.
Muchos interpretaron lo de mayo como un error del radicalismo. Yo creo que fue una apuesta acertada, basada más en convicciones que en la búsqueda de un triunfo electoral, en un contexto muy complejo para todos los partidos, especialmente los tradicionales. A veces hay que aceptar que algunos resultados electorales no sean tan buenos, pero estar convencidos de que el proyecto representa y tiene vocación de futuro.
— Otro escenario que se repite es que la UCR no logró una alianza amplia ni tampoco pudo reeditar Juntos por el Cambio. ¿También los puede perjudicar?
— Juntos por el Cambio ya no existe como espacio político desde las elecciones presidenciales. Hoy está la necesidad de configurar nuevos espacios. Apareció una oportunidad que miramos con expectativa: un armado de gobernadores que no estuvieron vinculados al kirchnerismo, que marcaron siempre sus diferencias con ese espacio, pero que tampoco acuerdan con muchas decisiones del gobierno nacional.
En un contexto ultrapolarizado toman la decisión de ser firmes en sus convicciones y de construir un espacio político distinto. En ese marco se inscribe Ciudadanos Unidos como la representación en la ciudad de Buenos Aires de ese espacio que pretende construir algo novedoso, capaz de decir “así no” al Gobierno actual, pero que tampoco está dispuesto a volver hacia atrás.
Hoy el PRO está aliado a La Libertad Avanza en la Ciudad. Nosotros conformamos un espacio bajo otra lógica, con liderazgos múltiples, con equipos y miradas diversas, que en un contexto nacional tan marcado por los fanatismos y los extremos, valora la multiplicidad de voces en la mesa.
— Supongamos que llegan a entrar a la banca con Martín. ¿Ustedes se ven integrando ese bloque de gobernadores que quieren conformar?
—Sí, sin lugar a dudas. Hoy Ciudadanos Unidos forma parte de ese proyecto político.
— Para 2027 hay varios actores que hablan de conformar un frente anti Milei. Lousteau ha sido uno de ellos. La diferencia es con quiénes. Algunos dicen: desde el kirchnerismo hasta Elisa Carrió. ¿Qué piensa tu espacio sobre eso?
— No lo vemos como un frente anti Milei, sino como un espacio político alternativo a estas dos opciones que se plantean como únicas. Es peligroso creer que no hay alternativa más que el kirchnerismo o La Libertad Avanza. No nos resignamos a eso. Creemos en la necesidad de equilibrio fiscal, pero no a costa de los jubilados, la salud o la educación pública. Hay otra forma de ordenar las cuentas del Estado, garantizando transparencia y erradicando la corrupción.
No nos definimos por ser anti algo, sino por construir un proyecto que genere esperanza en medio de un escenario dicotómico y polarizado, funcional solo a esas dos fuerzas y perjudicial para los argentinos. Por eso, fue una definición del radicalismo porteño: ni con el kirchnerismo ni con La Libertad Avanza. La Cámpora y los libertarios son dos caras de la misma moneda, que existen y se reproducen en el antagonismo.
El equilibrio fiscal que se plantea hoy es ficticio, porque un país que piense en el desarrollo no puede desinvertir para siempre en obra pública, educación o salud. En algún momento tendrá que hacerlo. Y necesitamos discutir dónde es necesaria mayor racionalidad del Estado, con políticas públicas y decisiones legislativas sostenidas en el tiempo. Para eso hace falta revalorizar el diálogo como herramienta en el Congreso y en cualquier proyecto de poder para la Argentina.
— Así como el equilibrio fiscal se instaló en la agenda pública, ¿creés que también pasó algo similar con la educación pública universitaria? ¿Que quedó instalada la idea de que necesita reformas?
— Sí, por supuesto. La educación en Argentina, no solo la universitaria, necesita una reforma profunda. En el nivel primario y secundario no se están adquiriendo conocimientos básicos. Soy docente universitaria de primer año en el Conurbano y en la UBA, y me encuentro con alumnos que tienen dificultades para comprender textos.
La universidad tiene que involucrarse en ese proceso. No es solo un problema del nivel medio, es de todo el sistema educativo. Y la universidad tiene enormes desafíos en un mundo que cambia cada vez más rápido. Hay esfuerzos para adaptarse, como mejorar tasas de graduación, ofrecer carreras más breves, con salidas laborales vinculadas a la tecnología y la inteligencia artificial.
Pero falta agilidad para acompañar esos procesos. Y es complejo profundizar transformaciones sin financiamiento. Para enseñar sobre nuevas tecnologías necesito docentes altamente calificados y en formación continua. ¿Cómo hacerlo si sus salarios pierden contra la inflación y están en el nivel del 2002 en términos de poder adquisitivo?
Es muy difícil garantizar excelencia académica y al mismo tiempo encarar cambios indispensables sin recursos, y se pierde comparativamente frente a otras instituciones.
Lo positivo es que esta lucha sirvió para poner en valor que el sistema universitario sigue siendo altamente valorado por los argentinos y continúa siendo una herramienta de movilidad social ascendente, frente a discursos que intentan instalar que estudiar no sirve.
— ¿Qué Congreso te gustaría encontrarte si llegás a conseguir tu banca?
— Me gustaría que sea un Congreso fuerte en su rol, que cumpla verdaderamente la función que debe cumplir: equilibrar poderes, fijar prioridades y establecer límites. Eso lo marca el principio republicano y la Constitución Nacional.
No quiero un Congreso subsumido al poder de turno o escribanía del presidente, sea este, los anteriores o los que vengan. Creo en un Congreso que se plante, porque justamente ese es su rol.
Pero también creo que hace falta un Congreso que enaltezca la política, que dignifique la tarea política en un momento donde ese rol está muy cuestionado. Un Congreso que demuestre a la ciudadanía que está ahí cumpliendo efectivamente su función, que tenga capacidad de diálogo y de construir consensos, y también de establecer límites cuando es necesario.
Un Congreso que pueda sancionar leyes que perduren en el tiempo y que sean asertivas en lo que implican después para la ciudadanía. Eso me gustaría, sobre todas las cosas, que sea el Congreso de la Nación.
POLITICA
Qué dicen los audios de Diego Spagnuolo sobre Karina Milei

Nuevas grabaciones clandestinas atribuidas a Diego Spagnuolo, exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), profundizan el escándalo sobre presuntas coimas. El contenido de los audios revelados apunta directamente a la secretaria de Presidencia, Karina Milei, y expone supuestas tensiones dentro del círculo íntimo del Gobierno.
En los audios, la voz atribuida a Spagnuolo realiza duros cuestionamientos sobre la hermana del Presidente y su círculo cercano. Sostiene que la secretaria de Presidencia genera desconfianza. “Todavía no tuvo ningún quilombo Karina Milei. A ella la gente no la quiere. Encima se genera alrededor de ella todo un olor a podrido”, afirma la grabación.
La crítica se extiende de manera explícita a “Lule” Menem. “Si lo ves, es negro y desagradable”, califica la voz en el audio. Asegura también que la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, confrontó a Menem, pero que Karina Milei intercedió para sostenerlo en su posición. Según la grabación, la secretaria de Presidencia “lo protege”.
Las declaraciones también describen el funcionamiento del Poder Ejecutivo y el papel del presidente Javier Milei. La voz en los audios sugiere una supuesta desconexión del mandatario con las responsabilidades diarias de la gestión. Asegura que el Presidente se desliga de ciertas funciones que, en la práctica, recaen sobre su hermana.
“Yo estuve el domingo con Javier. Entre la ópera y que comemos después… No le suena el teléfono. Es el Presidente. No delega, se desentiende”, detalla la grabación. Para contrastar esa situación, la voz agrega una comparación con su propia rutina en ese momento: “Estás tres horas con él y no le suena el teléfono. El mío no para de sonar”.
Uno de los fragmentos de las grabaciones expone una fuerte disputa interna dentro del Gobierno. La voz atribuida a Spagnuolo relata un presunto enfrentamiento entre la ministra Sandra Pettovello y Eduardo “Lule” Menem. Según la escucha, la titular de Capital Humano “le tiró con munición gruesa” a Menem.
El audio profundiza sobre la mala relación que generó el funcionario en el oficialismo. “‘Lule’ generó odio en todos lados, algún bombazo se va a comer”, advierte la voz. La grabación concluye que el Presidente ya conoce esta situación. “Sandra [Pettovello] lo tiene montado en un huevo y Javier [Milei] ya lo sabe”, finaliza.
Los audios fueron revelados por el periodista Mauro Federico, del medio digital Carnaval Stream, en el marco de una serie de publicaciones diarias, aunque el origen de las grabaciones y el método de obtención son desconocidos.
El presidente Javier Milei se refirió por primera vez al escándalo este miércoles. En una breve declaración a una periodista de LN+, desestimó el contenido de las grabaciones y anunció acciones legales. “Todo lo que dice Spagnuolo es mentira y lo vamos a llevar a la Justicia. Vamos a probar que mintió”, declaró el mandatario.
Fuentes cercanas al exdirector de la Andis informaron a que Spagnuolo “se siente solo” y “teme por su vida”. Desde su círculo íntimo lo describen como una persona sin trayectoria política que hablaba con imprudencia.
“Diego es un bocón, sí, pero porque no tenía experiencia política previa, entonces hablaba con cualquiera como si fuera un ciudadano más“, expresaron desde su círculo. El entorno del exfuncionario también deslizó sospechas sobre el origen de las filtraciones. Apuntan a Fernando Cerimedo, uno de los dueños del portal “La Derecha Diario” y pareja de la ingeniera Natalia Basil.
Este contenido fue producido por un equipo de con la asistencia de la IA.
El contenido de los audios revelados apunta directamente a la secretaria de Presidencia,En una breve declaración a una periodista de LN+,Audiencia,Diego Spagnuolo,Karina Milei,,Las noticias, en 2 minutos. Diego Spagnuolo se presentó ante la Justicia con dos abogados; septiembre llega con aumentos de todo tipo,,Escándalo de los audios. Diego Spagnuolo se presentó ante la Justicia con dos abogados,,»Olor a podrido». Difunden nuevos audios de Spagnuolo con críticas a Karina Milei sobre el manejo de la gestión,Audiencia,,Tras su anuncio. Cuántos hijos tiene Juana Repetto y de qué edad,,»Está embarazada de su ex». Quién es el padre del bebé que espera Juana Repetto,,La recta final. Elecciones 2025: qué pasa en la campaña de la provincia de Buenos Aires este viernes 29 de agosto
POLITICA
El Gobierno cree que la oposición usará las derrotas en el Congreso para imponer sus nombres en la AGN

En medio de los embrollos de las últimas semanas, en el plano legislativo pasó desapercibida la grave situación en la Auditoría General de la Nación (AGN), el principal órgano de control externo de los gastos del Estado, que desde hace meses está casi acéfalo salvo la presidencia del legislador porteño electo Juan Manuel Olmos (PJ). Con tres butacas sin definir por cada Cámara del Congreso, La Libertad Avanza cree que la oposición aprovechará la oleada de derrotas al oficialismo de los últimos días para imponer nombres y dejar aún más aislado al Gobierno.
“Una vez que se abre la ventana y te entran las piñas, pasa lo de la última sesión o la que se vendrá prontamente. Teníamos un principio de acuerdo meses atrás sobre la AGN, pero se perdió tiempo y, ahora, los kirchneristas podrían pactar dos para ellos, dejan uno a los radicales y fuiste. El temor principal es que antes se acercaban a consultar o hablar. Esto ya no pasa y, cuando ello ocurre, es esperable cualquier cosa”, sentenciaron desde un despacho oficialista de peso a Infobae.
“Para nosotros, dos o nada, como debió ser siempre. Quisieron la fórmula de uno para cada sector y se equivocaron”, sentenciaron a este medio desde el Frente de Todos en la Cámara alta, que espera el momento para accionar. Además, hoy tiene el control total de la AGN a través de Olmos. De hecho, en la última sesión en la Cámara alta, un respetado legislador radical se cruzó a dos periodistas acreditados en una escalera y, al mencionar el tema, deslizó: “Es muy curioso que el Gobierno arme tanto lío por las jubilaciones, el Garrahan o discapacidad y pida controles a gritos. Pero, ¿cómo puede ser que nadie esté interesado en esto? ¿Por qué casi nadie habla? ¿A quién le favorece todo esto? Muy extraño”.
El inconveniente que se suma a todo esto es que los otrora aliados ahora se encuentran con la cara pintada y están dispuestos a disparar más dardos contra la Casa Rosada desde el recinto de la Cámara alta. No obstante, se encuentran con algunos inconvenientes. Es caso más concreto es la Unión Cívica Radical (UCR) que, para variar, está dividida.
“Algunos no vienen a las reuniones de bloque; otros, están cada vez más opositores. Incluso hay uno que ya parece una filial del kirchnerismo. Y quienes mantienen lazos con el Gobierno libertario o respetan los acuerdos gobernador-Ejecutivo quedaron atrapados. Presentemos a quien presentemos, será para la sospecha de algún bando. Quizá sea mejor que sigamos así”, reflexionaron desde el centenario partido.
Proyectos en stand by
Son dos las iniciativas discutidas tiempo atrás -ahora en siesta, en la comisión de Asuntos Constitucionales- e involucran a dos experimentados: la del jefe del Frente de Todos, José Mayans; y una segunda, del peronista disidente Juan Carlos Romero (Provincias Unidas). Ambas comparten la disminución de los mandatos, que pasarían de ocho a cuatro años, con posibilidad de reelección. Es decir, actualizados a la realidad de los gobiernos y renovaciones parlamentarias, en general.
Un ítem con leves diferencias apunta a la remuneración de los auditores: el del formoseño habla de ser “equivalente” al de legisladores -sin aclarar cuáles y genera una duda, dada la diferencia entre las dietas de Diputados y Senadores en la actualidad-, mientras que el segundo impone que no perciban “un monto mayor a la dieta percibida” por los integrantes de la Cámara alta, que a partir de noviembre próximo pasará los $10,2 millones en bruto.
Sobre el último punto, varios senadores se quejaron -e intentaron operar, con resultado penoso- para desdramatizar la polémica por las dietas. Más allá de que siempre se aclara que, con los descuentos, disminuyen dichos haberes -entre seis y siete millones en mano de mínima, en la actualidad y en general-, todos los bloques tienen amnesia sobre la sesión del año pasado, cuando en modo ninja metieron un proyecto por la ventana y lo votaron sin chistar en minutos. Ahí es donde se ataron a las paritarias de los empleados del Congreso. El famoso y pícaro “si pasa, pasa”.
El único oasis de institucionalidad y que equilibra -como puede- el desmadre vigente relacionado con la AGN es la comisión bicameral Mixta Revisora de Cuentas -nexo principal del Congreso con el organismo-, que comanda el diputado peronista Miguel Pichetto. Es la última barrera de contención e intenta, al mismo tiempo, saldar asuntos demorados hace largos años.
POLITICA
El silencio como estrategia: el caso Spagnuolo y la comunicación de crisis

Creer que el silencio de Javier Milei es indecisión, desconcierto o falta de inteligencia es subestimar la capacidad comunicacional de un Gobierno que, desde el discurso, ha convencido a los argentinos de que el sacrificio es el mecanismo para ser mejores y ha aplicado el ajuste más grande de la historia sin tener manifestaciones sociales. Y sin afectaciones significativas en su imagen.
No hay que ser el Mago del Kremlin; basta con leer algunos manuales de gestión de crisis para entender que las posibles respuestas ante un escándalo son: inculpatorias, negacionistas, confrontativas y el silencio. Sí, el silencio es también una respuesta.
Escándalos de todos los colores
Si hacemos revisionismo de los últimos gobiernos de la Argentina, podemos recordar la cadena nacional de Cristina Kirchner luego de la muerte de Alberto Nisman. Su estrategia fue rápidamente salir a poner la cara, con una vestimenta blanca, estética limpia, para frenar acusaciones que comenzaban a tener visibilidad en los medios. Su respuesta fue negacionista y confrontativa.
Otro de los escándalos fue la tragedia de Once, en la que durante los primeros cinco días se optó por el silencio y luego la dirigente le pidió a la Justicia públicamente que “no demore la pericia”. Otra vez, confrontativa.
En tanto, en rasgos generales, podemos decir que la estrategia más utilizada por Mauricio Macri ha sido la inculpatoria. Recordemos cuando el expresidente se refirió a las supuestas preferencias de las mujeres al decir: “A todas las mujeres les gustan los piropos, aunque les digan qué lindo culo tenés”. Para frenar esta polémica (previsible por lo brutal -de bruto- de la declaración), Macri pidió perdón, y no fue la única vez. Sin embargo, cuando uno hace abuso de una estrategia de comunicación, primero se afecta su figura porque pierde credibilidad y peso su palabra, y segundo, pierde efectividad el mecanismo. Recordemos los memes “Juan Domingo Perdón”.
Otro escándalo conocido por todos fue la publicación de la famosa foto de Olivos. Luego de un silencio de muchos días por parte del entonces gobierno—aquí sí, creo, minimizando desde la comunicación el impacto que podría tener— hubo una suerte de defensas tibias y fallidas de algunos funcionarios que obviamente no lograron apaciguar nada. Por el contrario, le dieron aún más visibilidad al tema. Luego, el presidente Alberto Fernández pidió perdón -e hizo en su defensa una transferencia de culpabilidad- pero no una vez, sino tres veces (con argumentos débiles), porque la indignación y el enojo en la sociedad eran tales que ya no había escucha. Síntesis: too little, too late.
Ahora bien, volvamos al caso de Spagnuolo, que tiene muchas semejanzas con el escándalo de la foto de Olivos. Primero, la fecha en la que se revela el audio y la foto: agosto, año electoral. La lectura obvia es que podría ser una operación mediática (argumento sin fuerza, pero utilizado por el oficialismo), lo que no quita la infracción o la acusación de fondo. Y no es una infracción más —y aquí está el punto más relevante— porque se trata de la bandera que levantaban ambos presidentes: “cuidate, no salgas” y “vamos a terminar con la casta corrupta”.
En el caso de Milei, fue su promesa electoral. Entonces, lo que hace el escándalo Spagnuolo es romper un contrato de confianza y reciprocidad que construyó Milei con parte de la sociedad, y especialmente con el electorado propio o afín. Y, en consecuencia, inevitablemente habrá afectación reputacional, institucional y electoral. La pregunta es en qué medida. Y eso dependerá de los nuevos elementos que puedan aparecer en la causa (lo judicial), las filtraciones (lo mediático) y las decisiones que se tomen desde la comunicación (gestión de crisis).
Lo que sabemos es lo que ocurrió hasta ahora: (1) aparecieron audios del titular de la Agencia de Discapacidad, Spagnuolo (abogado y amigo íntimo de Milei, de los pocos oyentes de ópera en la Quinta de Olivos), (2) el Ejecutivo lo echó y (3) se activó el accionar judicial.
¿Qué dicen los manuales? Que el escándalo requiere reacción sistémica. El problema es que echar al que acusa delito de corrupción no soluciona el problema en cuestión. El infractor no es quien acusa, sino el acusado, y la respuesta que se espera es sobre ese agente o esos, en este caso (Karina y los Menem).
Cuando el escándalo siguió escalando, lo que se hizo fue: (4) mandar a voceros a “poner la cara”, que ensayaron una suerte de defensa confrontativa y de transferencia de responsabilidades: “publicarlo ahora es una operación mediática y oportunismo electoral”. Otra vez el mismo problema: que sea una estrategia electoral de la oposición o una venganza de su propio frente (como ha trascendido en las últimas horas) no quita la existencia del delito y no le responde a la sociedad si es verdad o no que quienes venían a terminar con la corrupción, terminaron robando. Y no es menor que los voceros elegidos para hacer la defensa sean los que se apellidan Menem y dos de los señalados en el audio.
El otro funcionario que habló fue Guillermo Francos, el jefe de Gabinete de Milei y el dirigente de mayor imagen positiva de La Libertad Avanza y del país, según la última encuesta nacional de la consultora D’Alessio IROL – Berensztein. ¿Búsqueda? Credibilidad. Sin embargo, en un Gobierno tan personalista y confrontativo, la respuesta que se espera y que podría ser efectiva para poner paños fríos en un escándalo de esta dimensión es la de Milei, Karina o, como poco, la de Adorni. Y hubo respuesta de los tres: el silencio. El vocero apenas mencionó el tema en su última exposición pública, en la que no respondió preguntas.
No subestimaría la inteligencia y capacidad comunicacional del Gobierno (otra discusión es la moralidad en la gestión de la comunicación). Optar por el silencio es seguramente la estrategia más efectiva en este contexto de incertidumbre, no solo en la sociedad, sino posiblemente en el Gobierno, que no sabe qué más puede aparecer (audios, chats, fotos o videos).
Más allá de que aplica para la vida, pareciera que también en este caso se cree que, cuando lo que tenés que decir no es mejor que el silencio, mejor no decir nada. Y el silencio puede servir como escudo táctico. Evita contradicciones, protege a las primeras figuras de una exposición riesgosa y reduce la posibilidad de que aparezca un “escándalo de segundo grado” si surgen nuevos audios o chats.
Pero también tiene costos: deja el control del relato en manos de la oposición, los medios y las redes sociales, y se percibe como falta de transparencia en un gobierno que hizo de la confrontación y la frontalidad su marca registrada. No falta quien asegura: “el que calla, otorga”. En comunicación de crisis, la regla es simple: cuando hay incertidumbre, la solución es dar certezas.
Mentir u omitir información en la argumentación no solo es inmoral, es ineficaz y agravante si se descubre la mentira u omisión intencionada: debilita la credibilidad y prolonga la crisis. El oficialismo, en cambio, parece -hasta el momento- apostar desde el silencio a que la indignación social se diluya sola y posiblemente reza “a las fuerzas del cielo” para que no haya nuevos elementos inculpatorios. Pero la magnitud del caso —que toca el corazón del discurso presidencial— convierte al silencio en un arma de doble filo: puede contener el daño en el corto plazo, pero a la larga, si se extiende y se profundiza esta crisis, podría erosionar el principal capital de Milei, que es su credibilidad como outsider que prometió barrer con la corrupción de la política tradicional.
En definitiva, todo lo que se puede hacer en estos casos es poco en términos absolutos y siempre hay consecuencias. Hoy el Gobierno elige callar. Posiblemente la alternativa menos dañina. Pero en política, como en la comunicación, el silencio nunca es neutral: también habla.
La autora es consultora en Comunicación política, electoral, institucional y de crisis y riesgo.
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