POLITICA
Sin aliados libertarios ni peronistas, la UCR bonaerense inicia una semana clave para definir la estrategia electoral

Nadie en la UCR bonaerense quiere un acuerdo con La Libertad Avanza para la próxima elección del 7 de septiembre. No solo por los maltratos que recibió el partido centenario desde los inicios de la campaña de Javier Milei, sino también porque “piden mucho”, dicen en referencia a las negociaciones que también tienen a maltraer al PRO. Es por eso que la próxima semana se espera que anuncien formalmente la estrategia electoral: la construcción de un espacio de centro, alejados de los extremos que hoy representan el kirchnerismo y los libertarios. Sin embargo, según pudo saber Infobae, un sector mantiene la puerta abierta para posibles conversaciones con el gobierno nacional. “Los próximos días serán definitorios”, aseguran.
En lo formal, las autoridades partidarias bonaerenses, Miguel Fernández y Pablo Domenichini, terminarán este fin de semana largo con las reuniones con los referentes de las secciones electorales de la provincia de Buenos Aires. Hasta el momento entre los correligionarios del interior bonaerense predominó el pedido de armar un espacio amplio por fuera de los extremos, aunque dejaron trascender un fuerte mensaje: “No descartamos competir con identidad propia si no encontramos coincidencias con otros espacios políticos afines”. ¿La traducción? Competir solos con la histórica Lista 3.
“El desdoblamiento tiene que servir para discutir la agenda de los verdaderos problemas de los bonaerenses. La discusión sobre la seguridad, la educación, la situación del IOMA y el estado de las rutas provinciales, tienen que ser temas principales de campaña. Si la elección se convierte en una consigna vacía y nacionalizada, estaremos perdiendo una enorme oportunidad de exigir al gobierno respuestas y elevar la vara de nuestros representantes”, sostuvieron en las filas del radicalismo.

La hoja de ruta que tienen Fernández y Domenichini tiene plazos definidos: la próxima semana comunicarán la decisión estratégica para, de este modo, avanzar con las negociaciones con otros espacios para llegar a un acuerdo y, eventualmente, inscribir la alianza el 9 de julio. En la lista de posibles aliados se anotan Emilio Monzó y los hermanos Passaglia, quienes rompieron con el PRO en San Nicolás. Los que están prácticamente afuera de la nómina son los dirigentes peronistas antikirchneristas. Los radicales creen que siguen enredados en la interna entre Axel Kicillof y La Cámpora, expectantes a una posible independización del gobernador bonaerense. Nadie ve posible que el peronismo bonaerense se rompa, menos aún después de la detención domiciliaria de Cristina Kirchner.
A los que miran con atención son intendentes molestos por las negociaciones que encabezan Diego Santilli y Cristian Ritondo con Sebastián Pareja, el armador libertario en territorio bonaerense. Los radicales que conocen el tono de las conversaciones del PRO con La Libertad Avanza cuestionan con dureza el rol de los libertarios. “No tienen experiencia ni criterio”, advierten. Saben que muchos intendentes amarillos no están conformes con los lugares que piden los representantes del gobierno nacional en las listas locales y que, posiblemente, haya un grupo de dirigentes que pueda llegar a sumarse al espacio de centro.
Aunque a ningún radical le convence una alianza con los libertarios, un sector no cierra esa posibilidad ante la estrepitosa derrota electoral que pronostican con el espacio de centro. “El centro murió en Argentina, otra vez estamos en un escenario de polarización”, advierten a este medio los correligionarios con trayectoria que sufrieron el nacimiento del kirchnerismo y “la grieta”, el término que instaló Jorge Lanata en el 2013. Creen que, con la victimización de Fernández de Kirchner, el peronismo logrará la unidad en todo el país para las disputas electorales que quedan para este 2025.

“¿A dónde están (Fernando) Gray y (Juanchi) Zabaleta?“, ironizan algunos boinas blancas. Son los intendentes peronistas más enfrentados a la La Cámpora pero que, tras la detención de la ex presidenta, apaciguaron su discurso confrontativo. De hecho, por estos días se frenaron las conversaciones con las autoridades partidarias de la UCR que se encargan de las negociaciones electorales.
“Los peronistas simulan sus odios y se unen. Lo que pasó con Cristina suma más ingredientes a la nacionalización de la elección. El medio es el peor de los mundos”, asegura un dirigente de peso, enfrentado con el liderazgo de Martín Lousteau, a quien acusa de estar detrás de la estrategia “sin extremos” para repetir la derrota radical porteña que encabezó Lula Levy. “Quieren desgastar a la UCR para, en 2027 terminar con el peronismo”, denuncia.
Pero incluso este sector enfrentado a Lousteau sabe que no están dadas las condiciones para acordar con La Libertad Avanza. “Las conversaciones ni empezaron”, cuentan. Como respuesta superadora, proponen un espacio de centro o una reedición de Juntos por el Cambio pero con figuras conocidas. “Que venga Elisa Carrió a poner el cuerpo”, ejemplifican, a modo de reclamo para replicar lo que intentó hacer Cristina Kirchner en la Tercera Sección.
Los más pesimistas vaticinan una “crisis de representatividad” para después del 7 de octubre. Creen que la UCR no podrá renovar las bancas que hoy tienen en la Legislatura y Concejos Deliberantes. Los optimistas creen que el espacio de centro les permitirá surfear la ola libertaria y apuestan a que el desdoblamiento les permita provincializar la elección, y apuestan a la territorialidad y el rol de los intendentes.
Los envalentonados por el desdoblamiento

Cinco concejales de La Plata presentaron un proyecto de ordenanza en el Concejo Deliberante para convocar a una consulta popular no vinculante para que los vecinos de la capital bonaerense decidan si quieren que su ciudad acceda a una autonomía municipal plena. El grupo de radicales referenciados con Pablo Nicoletti pretende aprovechar el desdoblamiento electoral y que la votación se realice el mismo 7 de septiembre.
Uno de los principales argumentos detrás de la propuesta es el actual desequilibrio en la distribución de recursos: La Plata aporta aproximadamente el 4% de los recursos tributarios provinciales, pero solo recibe el 3,1% de los fondos por coparticipación. En términos concretos, la ciudad recibe por esta vía apenas el 22,7% de los recursos que le genera a la provincia. Además, debe hacer frente a una creciente demanda de servicios públicos, tanto de residentes como de personas de otras localidades que utilizan los servicios administrativos, sanitarios y educativos ubicados en la capital provincial.
POLITICA
El kirchnerismo pierde peso en el Senado: Zamora se definió y armará un bloque aparte

Mientras las distintas fuerzas políticas se reagrupan en la previa a la conformación del nuevo Congreso de la Nación, en las últimas horas se confirmó una nueva fragmentación que afectará directamente al kirchnerismo en el Senado. Sucede que el exgobernador Gerardo Zamora tomó la decisión de armar un bloque aparte y revivir el sello del Frente Cívico por Santiago.
Lo acompañará Elia Moreno, que entró a la Cámara Alta en el último turno electoral junto con Zamora. La definición estaba entre las opciones que se barajaban en las filas de Fuerza Patria, aunque esperaban que el ahora exmandatario no armara un espacio propio.
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“Yo no rompo con nadie, solo tengo mi bloque como he hecho antes”, aclaró el exgobernador a TN. Semanas atrás hubo un encuentro del peronismo en el Senado donde se habló de reunificar el bloque pero además de evitar fugas, en una Cámara Alta que tendrá a La Libertad Avanza con mayor peso. La cumbre se realizó en la sede del PJ nacional, de calle Matheu.
El bloque Convicción Federal, que son cuatro que están aparte, se mantendría en el interbloque y de momento no se sumarán al bloque unificado. Mayans viene charlando con ellos para intentar convencerlos y poder plasmar la reunificación el año que viene.
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En esas conversaciones también estaba incluido Zamora, en la que esperaban que no se separara. No obstante, el exgobernador le había adelantado a Mayans que no integraría el espacio si la denominación era “Bloque Justicialista”.
De esta manera, el bloque kirchnerista, perderá dos bancas y podría perder más integrantes si se independizan los representantes de Convicción Federal, encabezados por Carolina Moisés y Fernando Salino. Emilio Neder, el otro legislador que responde a Zamora, permanecería en el interbloque.
Zamora proviene de la UCR y en los últimos años mantuvo buena sintonía con el kirchnerismo, lo que facilitó su incorporación a los bloques parlamentarios. Pero las negociaciones con el gobierno de Javier Milei por el Presupuesto 2026 lo llevaron a reunirse con el ministro del Interior, Diego Santilli —que este viernes estará en su provincia— y sus posiciones internas están ahora en pleno debate.
Incluso ya trabaja en un encuentro con otros gobernadores, con diálogo con la Casa Rosada, para discutir la postura de las provincias en el Congreso y en las reuniones con funcionarios del Gobierno nacional.
Los senadores que crearon Convicción Federal, encabezados por Salino junto a Moisés, Guillermo Andrada y Fernando Rejal, no tienen intención de unificarse y podrían actuar de manera independiente.
Moisés fue tajante tras conocerse la idea de avanzar hacia un bloque único llamado Justicialista. “Siguen declarando ‘unidad’ sin convocar a nadie. Siguen imponiendo sin consensuar ni una idea. ¿Unidad es con otros o con ellos mismos? Puros, el que piense distinto que se vaya. Me parece que ese es el mensaje de hoy. Subordinación o traición”, escribió en redes la senadora jujeña.
Desde Convicción Federal recuerdan que su salida del bloque, el 19 de marzo, respondió al cuestionamiento a la conducción de Cristina Kirchner en el PJ nacional. En aquel momento reclamaron abrir los debates, federalizar la discusión y representar al peronismo del interior.
Gerardo Zamora, Senado, Kirchnerismo
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El plan para terminar con la Argentina peronista

Nunca lo dirá con esas palabras, pero con el programa que impulsa para la segunda etapa de su mandato Javier Milei se propone desmantelar la Argentina peronista. A diferencia de quienes lo intentaron antes que él, en dictadura o en democracia, el proyecto adquiere hoy un tinte verosímil ante la colosal crisis de liderazgo, identidad y conexión con su entorno social que afecta al movimiento que fue durante décadas el partido del poder.
Es una misión que Milei delegó en negociadores de origen peronista, como Diego Santilli, Martín Menem o Sebastián Pareja. Tienta a gobernadores que agitan en su tierra con la bandera justicialista, pero que al perder toda expectativa de construir una alternativa nacional aceptan el viejo negocio de la nueva era: fondos a cambio de votos en el Congreso y paz social en las provincias.
El primer gran éxito quedó a tiro de obtenerlo en la Cámara de Diputados al acercarse a la primera minoría, que le permitirá dominar las comisiones y controlar el ritmo de la actividad parlamentaria.
Libertad Avanza (LLA) salió de las elecciones de octubre con la certeza de que tendría desde el 10 de diciembre un bloque de 80 legisladores, mientras que Fuerza Patria sumaba 99. El triunfo resultó magnético: en un mes sumó otros 13 diputados provenientes en su mayoría del Pro. En paralelo convenció al gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, de retirar a sus cuatro representantes de la bancada dominada por el kirchnerismo. Ya se habían ido dos representantes del siempre díscolo Alberto Rodríguez Saá. Es un empate en 93, pero que se torcerá en breve.
Al santiagueño Gerardo Zamora, radical kirchnerista de la primera hora, lo tienta la autonomía que le aconseja la Casa Rosada. Maneja 7 diputados y 3 senadores (incluido él mismo), a los que aglutinará en un bloque aparte.
Jalil acordó formar un frente propio con Osvaldo Jaldo, de Tucumán, que en la campaña prometía cortarle la melena al león. La peluquería no es lo suyo, parece. También estará con ellos el salteño Gustavo Sáenz, amigo y excompañero de fórmula de Sergio Massa. Es un dialoguista que puede andar a los abrazos con Santilli y Santiago Caputo, pero no deja de recordarles que los acuerdos se hacen cumpliendo los compromisos. “El poncho no aparece”, es su frase de cabecera para reclamar fondos al Gobierno. El misionero Hugo Passalacqua, delegado del eterno gobernador fantasma Carlos Rovira, podría integrarse a esa alianza que sumaría una veintena de diputados y media decena de senadores.
La otra entente de gobernadores, Provincias Unidas, tambalea antes de inscribirse. Martín Llaryora (peronista de Córdoba), los radicales Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Gustavo Valdés (Corrientes) y Carlos Sadir (Jujuy), más el santacruceño Claudio Vidal (sindicalista independiente) y el chubutense Ignacio Torres (Pro) se unieron pensando en una respuesta sindical al ajuste que propone Milei, pero el tablero invita ahora al juego individual.
El plan de reformas al que se los invita a apoyar incluye una amplia reforma laboral, privatizaciones y reducción drástica del Estado y sus empleados, el pacto comercial que da un acceso privilegiado a Estados Unidos al mercado argentino con mínimos beneficios recíprocos, un alineamiento diplomático férreo con el gobierno de Donald Trump, apertura económica acelerada y un modelo de crecimiento basado en la inversión a gran escala en minería e hidrocarburos.
Las banderas peronistas -soberanía política, justicia social, independencia económica- no tienen quién las alce. La principal oposición quedó grogui después de la derrota electoral de octubre, la tercera consecutiva que sufre en el orden nacional. La consigna “frenar a Milei” quedó como una apelación hueca, diluida en la guerra interna por determinar quién es el culpable del desastre.
Axel Kicillof pasó de creerse destinado a la Presidencia cuando arrasó en septiembre a luchar por la supervivencia después de la sorprendente remontada libertaria en las elecciones del 26 de octubre. El fracaso en aprobar un endeudamiento de 3000 millones de dólares en la Legislatura bonaerense antes del recambio del 10 de diciembre lo pone ante el riesgo de un ajuste durísimo en el Estado provincial.
El sector que defiende a Kicillof –los intendentes-, el massismo y La Cámpora se trenzaron en una discusión inconducente por fondos y cargos que buscaron disimular en el hecho de que le faltaban votos opositores para alcanzar los dos tercios que requiere la aprobación para tomar deuda.
El drama los encuentra extraviados. El kirchnerismo en sus diferentes vertientes ha sido incapaz de mostrar una renovación de ideas y de figuras. Encadenó fracasos electorales y de gestión sin preguntarse cómo interpelar a su base de votantes. Perdió la flexibilidad que caracterizaba al peronismo y jamás encontró una respuesta que no fuera autoindulgente a las denuncias corrupción que minaron su credibilidad. Cristina Kirchner, presa e inhabilitada para competir, se mantiene como la principal referencia nacional del Partido Justicialista, que se ha ido convirtiendo en un sentimiento que apenas da votos.
Kicillof perdió una oportunidad verdadera de construir un liderazgo propio cuando desoyó a quienes le proponían romper con Cristina antes de las elecciones provinciales de septiembre. No quiso afrontar las consecuencias de lo que iba a ser una derrota segura. ¿Decidirá ahora salir del corset kirchnerista, cuando lo aqueja el fantasma de adeudar aguinaldos? Difícil. La única apuesta clara es resistir, con la convicción de que cualquier alternativa a Milei en 2027 será, como él, pro-Estado, progresista, feminista, anclada en los conurbanos. Es decir, la reacción a un hipotético fracaso presidencial.
De momento, los libertarios festejan el espectáculo bonaerense. Milei dio la orden de no asistir en nada a Kicillof. “Que gobierne como pueda”, fue la respuesta que se llevó un intermediario que transmitió a la Casa Rosada el temor a una convulsión social en el conurbano si dejan al gobernador sin recursos.
Milei eligió a Kicillof como némesis. Así como busca sumar a otros kirchneristas sin pedirles explicaciones sobre su estatismo ni sus tendencias feudales –como Zamora-, al bonaerense “no piensa darle ni agua”, como afirma una fuente del círculo de poder libertario. Con él se permite despunta el vicio del insulto cuando lo llama “enano soviético”. A su juicio, obligarlo a ajustarse y señalarlo como responsable de las consecuencias es una forma de la batalla cultural en la que se siente inmerso.
Del mismo modo, aspira a presentar la reforma laboral como un triunfo sobre la “casta de la CGT”. Un grupo de sindicalistas octogenarios, en su mayoría reconvertidos en empresarios exitosos, enfrenta un reto existencial con escaso margen de resistencia. El texto completo de la ley sigue bajo estricto secreto, pero el espíritu ideológico es claro: hacer retroceder el poder sindical y revertir las relaciones de fuerza dentro de las empresas. Los negociadores peronistas de Milei les ofrecen a los jerarcas gremiales el caramelo de no tocarles la caja.
En la Casa Rosada son optimistas en que conseguirán los votos en el Congreso. Santilli, su jefe y chaperón Manuel Adorni y los primos Menem detectaron un clima de acuerdo muy superior al que podrían indicar las declaraciones públicas de los diferentes actores. La política más que nunca se comporta como una discusión de intereses. Un triunfo del individualismo libertario: al peronismo del interior lo tientan con la promesa de inclinar el peso del ajuste sobre el peronismo de Buenos Aires.
El sueño definitivo del mileísmo consiste en acomodar el Congreso de forma tal que le permita renovar jueces y otros cargos institucionales sin negociar con el kirchnerismo sino con quienes se despojan de esas vestiduras. ¿Sería ese el indicio de que la Argentina ingresa en un camino posperonista?
El escenario de esa aventura es el Senado. Hasta allí se movilizó Karina Milei el viernes. Ocupó un palco principal, como una emperatriz, con Santilli a un lado y Adorni al otro. Detrás su mano derecha, Lule Menem, reivindicado en la primera línea de poder después del golpe que significaron para él en la campaña los audios de Diego Spagnuolo en los que se lo acusaba de organizar un sistema de coimas en el área de Discapacidad.
Patricia Bullrich conducirá un bloque de 20 senadores al que espera añadir alguno más. Si todo le sale bien, el kirchnerismo podría pasar de 28 a 23 o al menos partirse en un sinfín de subbloques autónomos. El objetivo de la todavía ministra de Seguridad es manejar la cámara como si la presidiera: el conflicto con Victoria Villarruel está servido, como probó la sesión preparatoria del viernes.
Hace bien el Gobierno si no se confía. Aunque parece mejor provisto que en 2024, el recuerdo de lo que fue la primera ley bases todavía pesa en el entorno íntimo de Milei como una alerta de lo difícil que puede resultar la formación de mayorías cuando se discuten cambios de alto impacto. En la escala de la reforma laboral encallaron Raúl Alfonsín, en 1984, y Fernando de la Rúa, en 2000, por citar solo los ejemplos más notorios.
El éxito de la política debe acompasarse con la situación económica. Milei vivió noviembre en una burbuja de optimismo después de la victoria electoral y con el reaseguro de la promesa de auxilio infinito de su amigo Trump.
Las señales económicas invitan a la cautela. La actividad sufre un estancamiento desde febrero. El Indec reportó un crecimiento interanual en septiembre del 0,5% después de revisar al alza los datos de meses anteriores. Ese ajuste evitó que se declarara oficialmente una recesión (fruto de tres trimestres seguidos de caída). Las autoridades del instituto estadístico tuvieron que publicar un comunicado larguísimo para explicar las razones técnicas de ese cambio y que no se lo compare con las maniobras del Chiqui Tapia para inventarse un campeón con el torneo terminado.
Como sea, la industria y la construcción siguen en caída. Las noticias sobre cierre de fábricas han vuelto a poner el foco sobre los costos sociales del cambio de modelo hacia una economía abierta apalancada en inversiones energéticas y mineras que aportan escasa mano de obra. Todavía no hay señales de recomposición del salario real y en breve empezará a sentirse el efecto de nuevas quitas de subsidios en servicios públicos.
En paralelo se recorta el debate sobre las reservas. Milei está plantado en la idea de no comprar. El ancla cambiaria es clave de su programa de desinflación y no está dispuesto a entregar ese tesoro. Con el Banco Central vacío se ata al humor de los mercados. El cañón de dólares del Tesoro de Estados Unidos ayuda, pero no tanto para que el riesgo país se desplome por debajo de los 600 puntos como pronosticó el Presidente.
Son, aun así, días de una calma impensada. Milei camina solo el ring y por momentos no tiene con quién despuntar el vicio de la pelea. Tapia le dio un poco de juego esta semana con su despliegue impune de negociados, trampas y prepotencia que desató una ola de repudio social.
Como jefe del antikirchnerismo, la única fuerza nacional vigente, Milei necesita ejemplos como el que le ofrece Tapia para generar identidades negativas que se traducen en votos libertarios. Que Cristina Kirchner lo siga desafiando. Que Kicillof, La Cámpora, los intendentes y el massismo se repartan los jirones de la caja bonaerense.
Solo debería prevenir los excesos de confianza. En el sosiego de noviembre, alguien podría pensar que el malestar social que empujó a la categórica derrota electoral bonaerense de septiembre quedó superado por arte de magia dos meses más tarde. Las montañas rusas son así de traicioneras.
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POLITICA
La UOM cerró una paritaria semestral con aumentos porcentuales y sumas fijas que llegarán hasta marzo de 2026

El acuerdo salarial alcanzado este jueves por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), bajo la conducción de Abel Furlán, introduce un esquema de mejoras que se extenderá desde octubre pasado hasta marzo de 2026, con un aumento acumulado del 14 por ciento y sumas no remunerativas que totalizan 160 mil pesos. Este preacuerdo, que excluye siderurgia, abarca a todas las demás áreas de actividad representadas por el sindicato.
La estructura del aumento contempla pagos escalonados: en octubre de 2025, los trabajadores percibirán 35 mil pesos no remunerativos; en noviembre, se sumará un incremento del 4,2 por ciento remunerativo junto a 15 mil pesos no remunerativos; diciembre repetirá la suma no remunerativa de 35 mil pesos; en enero de 2026 se replicará la fórmula de noviembre, con otro 4,2 por ciento remunerativo y 15 mil pesos no remunerativos; febrero aportará 25 mil pesos no remunerativos y, finalmente, en marzo de 2026 se cerrará el acuerdo con 35 mil pesos no remunerativos. De este modo, la suma de los conceptos no remunerativos asciende a 160 mil pesos.
En la reunión celebrada este jueves con las cámaras empresariales del sector, participaron los dirigentes Naldo Brunelli, Enrique Salinas y Rubén Urbano, quienes representaron a la UOM en la negociación.

Según el sindicato, la base de cálculo para el porcentaje de septiembre se fijó en 3,14 por ciento, lo que permitirá que, tras la aplicación de los aumentos acordados, la base para abril de 2026 se sitúe en el 5 por ciento, con una cláusula que garantiza el pago efectivo en ese mes.
El antecedente inmediato de este acuerdo se remonta a junio, cuando se pactó un aumento salarial que, sin embargo, no fue homologado hasta principios de agosto. La demora se debió a la negativa inicial de la Secretaría de Trabajo, encabezada por Julio Cordero, a convalidar las sumas fijas que incluían un porcentaje de cuota solidaria destinado a financiar la obra social del sindicato.
Ese acuerdo incluyó un aumento del 7,6% para el período abril-agosto, en cinco tramos (3,3%, 1,2%, 1,1%, 1% y 1%), además de 5 sumas fijas no remunerativas de $30 mil para abril y $25 mil para cada uno de los meses restantes.

La homologación finalmente firmada por Cordero permitió destrabar el conflicto que mantenía la UOM tras la decisión del Ministerio de Economía de no avalar el acuerdo salarial alcanzado a principios de junio. El motivo fue que superaba la pauta oficial y no tenía la firma de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (CAMIMA), que representa a las pymes del sector.
En esta oportunidad, aún no está clara la postura de CAMIMA ante el flamante acuerdo con la UOM, pero sí lo habrían rubricado la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE), la Cámara Argentina de la Industria del Aluminio y Metales Afines (CAIAMA), la Federación de Cámaras Industriales de Artefactos para el Hogar de la República Argentina (FEDEHOGAR) y la Asociación de Fábricas de Componentes (AFAC).
En junio pasado, cuando la paritaria fue firmada por cinco cámaras del sector, CAMIMA se negó a hacerlo porque, según advirtió en un comunicado de prensa, “hace peligrar en forma real y cierta la economía de las pymes ante la recesión del sector, poniendo además en situación de peligro las fuentes de trabajo”.
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