POLITICA
Un cristal astillado

El expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti suele decir que en el sistema institucional hay una institución que no se ve, pero es clave para la vida de todas las demás: la confianza. Funciona como pegamento interno de las relaciones políticas, y más que nada entre la sociedad y sus gobernantes, entre el electorado y sus líderes. La confianza se manifiesta de distintas maneras en la vida pública. Una de ellas está asociada a lo financiero, lo económico, que se refleja en indicadores. En nuestro país, tradicionalmente, un indicador con el que contamos para entender cómo se maneja la economía está ligado a los movimientos del tipo de cambio. Cuando hay un dólar intervenido, como sucede ahora con el cepo, las variaciones del dólar libre -MEP, contado con liquidación o blue- indican cuál es el nivel de inquietud de la gente respecto de cómo el Gobierno maneja las cosas. Esta es una de las razones por las cuales algunos se enamoran del cepo, ya que es una forma de suprimir y/o relativizar aquel termómetro.
Aquella confianza, la institución invisible de Sanguinetti, empieza a tener en la relación entre el mercado y el equipo económico no un quiebre o rotura, pero sí una rasgadura. Hay un astillamiento en la confianza que se percibe en estos días y que es muy difícil de fechar en su origen. ¿Cuándo empezaron los mercados a percibir que el Gobierno no se manejaba con entera solvencia para administrar la cuestión del dólar? Algunos creen que esto empezó con una desconfianza en otro plano que nada tiene que ver con el mundo cambiario: el caso de la criptomoneda $LIBRA, la intervención de Milei en ese negocio y la impericia con que el propio Presidente y sus funcionarios manejaron esa crisis que cambió los temas de la agenda en la escena de la opinión pública. A esto se le agregó después un fenómeno sobre el cual el Gobierno no tiene ninguna responsabilidad, que es la incertidumbre económica que le inyectó Donald Trump al sistema internacional con medidas que tuvieron una intención y produjeron otro efecto. Aquí, la reacción del Gobierno frente a ese “efecto Trump” fue anunciar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Hubo agentes económicos que interpretaron que ese acuerdo era inminente y los términos se conocerían a los pocos días. Sin embargo, todavía las condiciones del nuevo programa se siguen negociando.
Aquí aparece algo muy peculiar. Hay una hiperactividad del ministro Luis Caputo frente a la prensa, una propensión a hacer declaraciones que poco a poco, en vez de ir despejando las incógnitas, las agrava. Los primeros dichos de Caputo que generaron confusión fueron sobre el dólar. El Ejecutivo se ufanaba de que la brecha entre el oficial y los libres se iba abreviando y facilitaba el objetivo final: el levantamiento del cepo. Pero, en una entrevista a LN+ un sábado a la mañana con Horacio Cabak, el conductor le pregunta: “¿Qué va a pasar con el crawling peg?”. Y Caputo dice, no explícitamente, pero da entender que aquella devaluación administrada por el Gobierno de 1% por mes en la cotización del dólar oficial va a quedar cancelada. Anunció, tal vez sin querer, que habría una modificación del régimen cambiario que dejaría atrás el vigente. El problema radica en que no dijo por cuál va a ser reemplazado. Y hasta hoy no lo sabemos.
Esto produce incertidumbre. Los importadores salen a importar más, aprovechando este dólar. Los exportadores, a la espera de que el dólar sea más caro, suspenden las exportaciones o las retraen. Y todo aquel que tiene posiciones en pesos sale a comprar dólares para esperar ese cambio de régimen que el mismo ministro anunció. Hubo un error adicional de Luis Caputo, que fue explicar que tiene que haber tranquilidad cambiaria ya que el abandono del crawling peg no va a generar incertidumbre al no haber los suficientes pesos como para comprar dólares. Y le contestaron los economistas expertos en esos mercados: hay pesos en un volumen equivalente a U$S100.000 millones de dólares como para que la gente se deshaga de esos pesos y vaya a comprar dólares.
Este domingo, Caputo volvió a dar una tercera entrevista, esta vez con Luis Majul para La Cornisa, donde insistió una vez más en que no tiene que haber incertidumbre cambiaria, pero incurre en algunas contradicciones que generan más inquietud. Por ejemplo, explica que los U$S20.000 millones pactados para que el Fondo desembolse en un nuevo programa con la Argentina van a ser reservas de libre disponibilidad. Significa que el Banco Central las va a poder utilizar para intervenir en el mercado de cambios, que suponemos va a estar liberalizado con un régimen de bandas. Hay una parte de la historia que el ministro oculta y es que, es altamente probable, el nuevo programa establezca metas de reservas. El Gobierno va a tener que llevar una política cambiaria de tal naturaleza que, cada tres meses, va a tener que rendir cuentas de cuál es el volumen de reservas del Banco Central, un volumen hoy muy disminuido.
En el programa anterior, como exhibe un gráfico elaborado por Fernando Marull, para el mes de marzo de 2024, la meta de reservas era de US$5576 millones negativos. El Gobierno la superó y redujo a US$2184 millones negativos. En junio de 2024, el saldo pasó a ser positivo por US$932 millones frente a los US$676 millones de déficit pactados con el Fondo. En septiembre, la meta del FMI era de US$2876 millones mientras que la realidad mostraba un saldo de US$3900 millones de dólares negativos. Finalmente, para diciembre de 2024, la meta era de US$876 millones mientras que el la cifra real bordeaba los US$1839 millones de dólares negativos.

Siguiendo los números de Marull, la situación es bastante complicada. Actualmente las reservas netas del Banco Central están en US$5300 millones de dólares negativos, sin contar Bopreal ni depósitos del Tesoro. Dado el bajo nivel de reservas del Banco Central y las metas más exigentes que probablemente imponga el Fondo en el nuevo programa, los dólares serán de libre disponibilidad siempre y cuando se cumpla la meta. De lo contrario, deberán acumularse para ajustarse al programa. Es decir, la libre disponibilidad estará muy acotada.
Hay otro tema importante que no queda del todo claro en las declaraciones del ministro, donde aparece no sólo una falta de información, sino una contradicción. En la misma entrevista, Caputo afirma que el BCRA necesita mejorar su balance y que, por ello, el Tesoro rescatará, con dinero del Fondo, letras intransferibles que compró en su momento. Sin embargo, también sostiene que las reservas del Banco Central, que requieren US$20.000 millones para mejorar su balance, son suficientes para cubrir toda la base monetaria. Habría que definir: o necesita mejorar el balance o tiene reservas suficientes para cubrir la base monetaria, pero ambas afirmaciones al mismo tiempo resultan contradictorias. Quizás la cantidad de aclaraciones es la que produce un deterioro en el clima cambiario, que se refleja en el aumento diario del riesgo país.
Mientras tanto, continúa la negociación con el Fondo Monetario Internacional, que es el eje central del problema. Vera Voskanyan, en su cuenta de X, analizó las declaraciones de Caputo intentando descifrar cómo tienden a tranquilizar al mercado, pero también presionan al Fondo en la negociación que mantiene el equipo económico con las autoridades del organismo. El Gobierno, con lógica política, intenta obtener recursos del Fondo sin tener que levantar el cepo o, en todo caso, flexibilizando lo menos posible y manteniendo la mayor cantidad de restricciones en el mercado de cambios. Porque en la Argentina, liberar el cepo suele implicar una suba en la cotización del dólar, lo que se traduce en un aumento de precios. Y si los precios suben, la percepción pública será que la inflación volvió. Sabemos que la caída de la inflación es la mayor victoria política que el Gobierno puede llevar a las elecciones de octubre. No la quiere poner en peligro al liberar el mercado de cambios.
¿Por qué/para qué la entrevista de Toto Caputo de ayer? ¿Cuál fue el objetivo comunicacional?
Mensajes para distintos públicos y 4 MOTIVOS CLAROS en una entrevista amigable. Veamos. 🧵 pic.twitter.com/SolqJY7RPM
— Vera Voskanyan (@VeraVoskanyan) March 31, 2025
Desde la perspectiva del Fondo, su posición tradicional es clara: si un país quiere mantener un mercado de cambios intervenido y un dólar artificialmente bajo para mejorar el poder adquisitivo, no puede esperar recibir financiamiento sin condiciones. Cuanta más rigidez cambiaria e intervención haya, menos dólares desembolsará el organismo. En cambio, si el Gobierno quiere más dólares para fortalecer las reservas, debe liberar el tipo de cambio. Este es el corazón de la discusión, que no se pudo modificar en sus términos por qué falló alguien: Donald Trump. El Gobierno confió en que el Tesoro de Estados Unidos intercedería ante el FMI para conseguir un desembolso importante sin necesidad de levantar el cepo. Sin embargo, esa gestión no se concretó o no tuvo la intensidad esperada. Como resultado, el objetivo, que era obtener los US$20.000 millones sin levantar el cepo y hacerlo recién después de las elecciones, no se logró. El FMI insiste en que, si el Gobierno quiere estos fondos, debe flexibilizar el cepo ahora, lo que aumentaría el riesgo inflacionario y, en consecuencia, afectaría la elección. En este contexto, el oficialismo se ve obligado a explicar y aclarar constantemente, generando más incertidumbre de la que había.
Es un escenario no resuelto. El martes pasado, hubo una reunión en el Fondo Monetario Internacional, donde el staff técnico presentó el caso argentino ante el Board, el directorio político compuesto por los representantes de los países. Fue una discusión áspera, con muchas preguntas y preocupaciones. Hay inquietud. Es lógico: el FMI desembolsó una cifra récord y quedó enredado en una crisis económica que arranca con Macri en mayo de 2018. Esto hace que, a pesar del respaldo político de Trump al gobierno de Milei, el Fondo mantenga una postura rígida frente a la Argentina. El dilema es claro: el Gobierno puede liberar el tipo de cambio, acceder a más recursos y asumir el riesgo de un repunte inflacionario, lo que enviaría una señal positiva al mercado. O bien, puede mantener el cepo y asegurar cierta estabilidad política, pero con un esquema de “massismo austríaco”, de política muy intervenida en una variable central como es el tipo de cambio, lo que retrae la inversión y dificulta la reanimación de la economía.
A esto se suma otro obstáculo: el Gobierno argumenta haber cumplicado las metas fiscales y monetarias y, por ello, exige el desembolso completo de los fondos. Sin embargo, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, declaró que podrían adelantarse hasta un 40% del total, pero no los US$20.000 millones en un solo pago. Hay otro actor clave en todo eso: Ceyla Pazarbasioglu, economista turca que dirige el Departamento de Estrategias, Políticas y Evaluación del FMI. Su función es garantizar la equidad en el tratamiento de los países dentro de los programas del Fondo. Si a la Argentina se le otorga un desembolso inicial mayor que a otros países, como a Egipto por ejemplo, el Fondo estaría incumpliendo su criterio de igualdad. A los iguales hay que tratarlos igual.

Esta es la principal dificultad que enfrenta Luis Caputo en su relación con el FMI. Y todo esto abre un interrogante sobre el ministro de Economía. Aunque el cuestionamiento es leve, como me decía un banquero de Nueva York este fin de semana: “Caputo ha sido mejor delantero que arquero”. Es decir, empezaron a llegar los goles al arco, y alguna dificultad está mostrando para defenderse. Esto hace que otros miren otros recursos humanos que tiene el Gobierno, no para reemplazar sino para apoyar el programa. En ese sentido, aparece Federico Sturzenegger, a quien Milei llama “El Coloso”, y que mantiene una relación cercana con Rodrigo Valdés, el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, desplazado de la negociación por pedido de Milei. Pero es un economista importantísimo dentro del Fondo, y otro detalle: Sturzenegger ha sido convocado por Georgieva para integrar un plantel destinado a estudiar procesos de desregulación en el Fondo Monetario. Es decir, que empieza a haber otra vía de contacto con Washington, y habrá que ver si Milei no quiere tener dos versiones de lo que está pasando: la de Caputo, que está obviamente muy respaldado, y la de “El Coloso” Sturzenegger.
Se abre una discusión sobre la economía desde la política. Esta fragilidad del cristal, este resbalón que estamos viendo en estos días sobre la confianza, es aprovechado por quienes tienen tensiones con el Gobierno. A la cabeza de todos Mauricio Macri, que ya tiene un duelo abiertamente planteado, como sabemos, con los Milei, con Javier Milei y con Karina Milei. El expresidente dijo que hay un problema de baja sensibilidad frente a los temas institucionales por parte de este gobierno, que está en la raíz de la inquietud que empezamos a encontrar en el mercado cambiario y en la economía en general.
Macri se está refiriendo a las cuestiones institucionales, y supongo que se centra principalmente en un tema que ha sido polémico desde que se planteó en enero del año pasado: la llegada de Ariel Lijo a la Corte Suprema de Justicia. Más allá de la designación de jueces por decreto, mientras el Senado estaba tratando el tema, que es otra desprolijidad institucional importante, la baja calidad de Lijo como candidato del Gobierno a la Corte produjo una herida sobre la que ahora Macri trabaja, diciendo que estos problemas institucionales son los que al final alteran el clima económico. En el mes de marzo del año pasado, en una conferencia que dio en Punta del Este, Macri dijo esto por primera vez: “Todo proceso de reorganización económica como el que lleva adelante Milei requiere de confianza”, el término de Sanguinetti. “La confianza”, dijo Macri, “no la dan los políticos, la confianza la proveen los jueces”.
La falta de sensibilidad institucional afecta la economía, y en ese horizonte, reaparece el problema de la candidatura de Lijo, que se va a debatir teóricamente este jueves en el Senado. Hay una sesión especial convocada para tratar los pliegos de Lijo y de Manuel García-Mansilla, que requiere un esfuerzo especial para ser convocada, y el Gobierno está tratando de que esa sesión no tenga quórum. ¿Para qué? Para poder seguir teniendo a García Mancilla en la Corte, donde está por un decreto del Poder Ejecutivo. Porque si el Senado este jueves sesiona, es muy probable, por las declaraciones, sobre todo, de los senadores kirchneristas, que ni García-Mansilla ni Lijo consigan aprobar su pliego, que requiere dos tercios de los miembros de la Cámara. Cristina maneja 24 senadores, falta un senador para que no se llegue a los dos tercios.

Si el Senado trata los pliegos, es decir, logra quórum, y los rechaza, la Corte está en un problema: ¿Qué hacemos con García-Mansilla? ¿Sigue por decreto, aunque el pliego de él lo haya rechazado el Senado? ¿De dónde deriva la legitimidad de García-Mansilla? Se podría decir del decreto, como cualquier otro juez de la Corte designado por decreto, vence su mandato cuando vence la vigencia del decreto, que sería en noviembre de este año. ¿Cómo se remueve a un juez de la Corte? Se requiere un juicio político, no hay otro método y para eso se requieren dos tercios del Senado.
En la Corte dicen en voz muy baja que si queda García-Mansilla -que es un juez que va a estar bastante alineado con Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz- sostenido de un decreto, pero impugnado por el Senado puede ser que en el tratamiento de distintas causas, las partes empiecen a pedir nulidades sobre aquello que él votó como juez y esto genera una cantidad de ruido institucional dentro de la Corte en un momento en que sigue el conflicto entre el Gobierno y el máximo tribunal.
No hay que olvidarse de que Lijo inició su carrera hacia la Corte, tan accidentada, porque su padrino, Ricardo Lorenzetti, le recomendó a Milei postular a ese juez amigo. El conflicto que el Gobierno tiene con la Corte, más que la Corte con el Gobierno, se manifiesta en el Consejo de la Magistratura, donde el representante del Poder Ejecutivo, Sebastián Amerio y una representante de los abogados que es Jimena de la Torre, que llega por el Pro pero que ahora está bastante identificada con las fuerzas del cielo, suelen no dar quórum para las reuniones de comisión, sobre todo para la de administración del Poder Judicial que trata temas normalmente urgentes. No hay que olvidarse que el Consejo lo dirige Horacio Rosatti en su calidad de presidente la Corte.
Sobre el telón de fondo de la discusión por la incorporación de Lijo y García-Mansilla, sobre todo de Lijo, a la Corte se recorta un caso muy importante que es el de Cristina Kirchner, que este lunes fue en queja a la Corte porque la Cámara de Casación le negó el recurso extraordinario para cuestionar el fallo del Tribunal Oral Federal ratificado por la Casación que la condena en la administración de la obra pública en Santa Cruz.
Este lunes, su abogado, Carlos Beraldi, explicó esta presentación ante la Corte, realizada a primera hora de la mañana. Aquí hay un detalle interesante y curioso: la señora de Kirchner solo impugna a García-Mansilla, justamente por haber sido designado por decreto, pero no impugna a los otros tres jueces, contra los cuales su fuerza política había pedido juicio político en la Cámara de Diputados, sin éxito.
Ahora hay que ver qué velocidad tiene el caso de Cristina Kirchner en la Corte. Primero lo va a tratar el procurador Eduardo Casal; hay que ver en cuánto tiempo se expide. Después la pregunta es qué hace la Corte con este caso, que puede decir: “Le pongo un sello y no lo trato, porque no tiene materia para que lo tratemos nosotros”. En ese caso, quedaría vigente la condena, que tiene como accesoria la inhabilitación, y Cristina Kirchner no podría ser candidata en estas elecciones.
Esto es muy importante. La expresidenta aspira a ser candidata a diputada nacional. Salvo que Axel Kicillof desdoble la elección, haga primero una elección provincial, y ahí ella sea candidata a la Legislatura bonaerense por la tercera sección electoral, como diputada provincial, para ir a desafiar a Kicillof, que se está rebelando contra la que fue su antigua jefa.

Si la Corte dice algo antes del 17 de agosto, que es cuando hay que presentar las listas, Cristina Kirchner quedaría fuera de carrera. Ya sea porque trata el caso o porque no lo trata. Estaríamos frente a algo muy novedoso en la Argentina: mucha gente, desde el lado penal, tendría una gran satisfacción y diría: “Bueno, finalmente se hizo justicia, se sancionó a alguien sobre quien había muchísimas pruebas de que había manejado mal los fondos del Estado”. Desde el lado pro-Cristina, en cambio, dirán: “No, esto es la persecución que ella viene denunciando, el lawfare”. Esta es la discusión penal, pero se plantea otro problema, que es uno específicamente político y que hay que exponer con independencia de que a uno le guste o no Cristina Kirchner, y de que crea que la cuestión penal es justa o no: del rompecabezas de la política argentina se saca una pieza que representa aproximadamente el 30% del electorado. Eso genera algún ruido y algún desequilibrio en el sistema, porque hoy es evidente que, si uno mira el mapa de la política, el gobierno de Milei tiene como principal contrapeso —más allá de que, insisto, a uno le guste o no— a Cristina Kirchner. De hecho, habría que agradecerle a ella si Lijo no llega a la Corte, porque es ella, con sus senadores, quien lo frena. Entonces, estamos entrando en un problema político que nos muestra lo grave que es la corrupción cuando se la deja avanzar demasiado, porque termina generando este tipo de distorsiones en el sistema.
No es algo novedoso de la Argentina. Lula pasó por lo mismo. Hoy Bolsonaro está inhabilitado por la Corte de Brasil. Y este 31 de marzo, fue inhibida por una condena a cuatro años de prisión Marine Le Pen, quien tiene el 35% del electorado en Francia. Ella es la encarnación del nacionalismo de ultraderecha en su país y no podrá participar en las elecciones de 2027. Habrá que ver si Marine Le Pen dice que esto fue lawfare. Es una persecución por malversación de fondos cuando era eurodiputada. Aparentemente, junto a un grupo de eurodiputados de su partido, contrataban gente y hacían que devolvieran parte del dinero de las contrataciones. Una especie de “ñoquis” a la francesa.
Es importante, entonces, que la Corte se pronuncie y no deje este tema para después de las elecciones, porque es un asunto de alta sensibilidad política. Más allá de la biografía de Cristina Kirchner, está en juego el equilibrio y la legitimidad del sistema en un momento en que se está produciendo otra gran novedad: una fisura en el kirchnerismo dentro de su principal distrito, la provincia de Buenos Aires.
Axel Kicillof amenaza con pedir la suspensión de las PASO y con adelantar la elección provincial para dejar a Cristina, como líder nacional, fuera de la escena, obligándola a defenderse en la elección nacional sin la movilización del aparato bonaerense. Por eso ella responde algo así como: “No, si vas a desdoblar la elección, me voy a presentar como candidata a diputada por la tercera sección”. Esto lo dijo en un asado en El Mangrullo, en Ezeiza, delante de una cantidad de intendentes, este fin de semana.
Esta discusión también fue llevada a la Legislatura a través de un proyecto del kirchnerismo. La senadora María Teresa García, del círculo íntimo de Cristina Kirchner, presentó un proyecto de ley para que las elecciones sean concurrentes, es decir, el mismo día las nacionales y las provinciales. Expone varios argumentos interesantes: dice que nunca se realizaron elecciones provinciales independientes; que la justicia provincial nunca tuvo que organizar una elección más allá del padrón de extranjeros; que la policía bonaerense nunca tuvo que hacerse cargo del control de las urnas.

Pero lo que realmente importa de su planteo es lo que dice en los fundamentos del proyecto: “En este contexto de incertidumbre sobre el proceso electoral, privilegiar la potestad de convocatoria del Poder Ejecutivo -es decir, de Kicillof- para imponer una modalidad de elección distinta, cumple con la formalidad de la norma, pero viola la legitimidad del proceso”. Esto lo dice una ultra-kirchnerista hablándole de Kicillof.
Sigue: “No hay lugar para especulaciones [Kicillof]”. “No hay lugar para dirigentes que busquen acomodar el proceso electoral para beneficio propio”. Fíjense hasta qué nivel de temperatura está llegando la pelea entre Cristina y Kicillof. Esto lo escribe en su proyecto una senadora de Cristina. “Tampoco hay lugar para que, por conveniencia electoral, se imiten las prácticas de Javier Milei en la provincia”. Teresa García, es decir, Cristina, le está diciendo a Kicillof: “Sos como Milei”.

Si la Corte termina excluyendo a Cristina Kirchner de la competencia, ¿de qué lado queda Kicillof? ¿Del lado de la Corte o del lado de Cristina? En el fondo, hay que hacerse una pregunta más allá de la cuestión penal. Desde lo político, ¿tienen derecho ella y su entorno a pensar que todo esto la embellece en la pelea contra quienes la quieren hostigar, como es el caso de Kicillof?
En el fondo, este conflicto entre Kicillof y Cristina tiene una característica que está contaminando toda la política argentina: no se entiende muy bien a qué se debe. Es, para usar palabras de una excelente entrevista que dio en su momento Fernando Henrique Cardoso, un conflicto que no logra politizarse. ¿Qué quiere decir politizar en este contexto? No logra Kicillof hacernos entender qué le pasó con Cristina. O, en todo caso, en qué tiene que ver el resto de la gente con su problema con Cristina. Eso es politizar algo: darle una dimensión colectiva que vaya más allá del conflicto individual, que es lógico en la política, que es propio de la política, que es la materia de la política: la lucha por el poder.
Este es uno de los duelos. El otro duelo es en la Ciudad de Buenos Aires. Se presentaron las listas con una caracterización de la política porteña muy relevante. Todo lo que no es peronismo quedó fragmentado. Por eso el peronismo festeja el diseño que adquirió la oferta electoral. ¿Qué peronismo? El de Leandro Santoro, que dirige Juan Manuel Olmos, el líder del peronismo de la Capital. Curiosamente, Olmos se puso en el puesto número 11 de la lista. ¿Un gesto de humildad o un gesto de optimismo, pensando que van a entrar 11?
En la perspectiva del peronismo de la Capital, que dice: “Somos la primera minoría”, porque todo el resto se dividió entre La Libertad Avanza, el PRO, Larreta, los radicales, Lilita Carrió y la lista de la Coalición Cívica. También está Ramiro Marra, un desprendimiento de La Libertad Avanza, y Yamil Santoro con su hermano, que no sabemos si va a competir o no, pero que se llama Leandro Santoro. Hace una especie de estafa: usar un candidato con el mismo nombre que el candidato peronista.
Entonces, algo que era impensable, que el peronismo pudiera tener un protagonismo especial en la Capital, empieza a ser una posibilidad atendible. Es la lista de Santoro, que lleva en segundo lugar a Claudia Neira, vicedecana de la Facultad de Medicina. El peronismo levantando la bandera de la universidad pública, algo medio Franja Morada. Y a Fernando Mochi como tercer candidato, alguien procedente del mundo de los streamers, del mundo de las redes, de la política que transita por un lugar distinto al de los medios. Algo parecido a lo de Santiago Caputo y La Libertad Avanza, ir a buscar el voto joven en la red.
El gobierno porteño, desafiado sobre todo por Milei, presenta a Silvia Lospennato y a Hernán Lombardi. Les van a discutir las candidaturas: tienen que demostrar que vivieron cuatro años en la Capital Federal, porque ambos tienen domicilio en la provincia. Es una lista muy Mauricio Macri, con el secretario privado del expresidente, que es legislador porteño, Darío Nieto, por ejemplo. Una lista a la que María Eugenia Vidal, que es la jefa de campaña de esa lista, le dio su visto bueno.
Este lunes, Mauricio Macri tuvo declaraciones muy duras, previsibles, contra Horacio Rodríguez Larreta, que arma su propia lista. Hay encuestas que dicen que arranca con un 12%—encuestas del peronismo no de Larreta—y si es así, le va a hacer daño a Jorge Macri y a Mauricio Macri.
La lista de Larreta es una lista larretista, de gente de su entorno. La encabeza él. Sigue Guadalupe Tagliaferri, presidenta de la Comisión de Acuerdos del Senado, que votó en contra de Lijo, justamente. Sigue Emmanuel Ferrario, un gran legislador porteño que fue presidente de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires cuando Larreta era jefe de Gobierno. Y reaparece Jorge Telerman en la política electoral, después de haber sido, entre otras cosas, director del Teatro Colón.
Importa mucho la lista del gobierno nacional, con Manuel Adorni. ¿Por qué? Porque es la cara de Milei. ¿Se verá afectado Adorni por este clima financiero? No sabemos. Es una lista comandada por Adorni y todo lo demás armado por un personaje al que hay que ponerle la lupa: Darío Wasserman, vicepresidente del Banco Nación, esposo de la diputada porteña Pilar Ramírez, que es la voz de Karina Milei en la Legislatura. Es una lista muy agresiva contra Mauricio Macri. Por eso él se queja de Karina Milei. Y habrá que ver si son verdaderas las versiones que dicen que, en realidad, toda la enemistad, todo el conflicto, proviene de una negociación un poco opaca en la que Wasserman habría negociado con Jorge Macri una cantidad de renovaciones de contratos de distintos sectores con el gobierno porteño a cambio de algunas promesas de Jorge Macri —Wasserman como desarrollador de real estate—que no se cumplieron. Esto, que es bastante oscuro, muy “casta”, parece estar en el trasfondo del enojo de La Libertad Avanza—Karina Milei, Pilar Ramírez y Wasserman—contra Jorge Macri. Amistades que se rompieron en un terreno que es el menos presentable habitualmente en la política: el del dinero, el terreno crematístico.
Todo esto nos habla de un conflicto muy importante: el conflicto en la Ciudad de Buenos Aires, donde se dirime una cuestión central: ¿Quién lidera lo que va del centro a la derecha en la Argentina? ¿Lo lidera el PRO? ¿Lo lidera Milei? ¿Habrá posibilidad de una convergencia? ¿El PRO hará una elección suficientemente buena como para que, en octubre, Milei tenga que aliarse con él en la elección? Eso es lo que está en discusión. En el fondo, lo que se debate es si va a haber o no una coalición de gobierno, con Macri adentro, después de las elecciones de este año. Y esa es una discusión importante, porque nos habla—o nos empieza a plantear—un gran problema: qué capacidad parlamentaria va a tener este gobierno cuando salga de las urnas para llevar adelante las reformas que se le van a pedir en la economía para el año 2026.
Para esa pelea, el Gobierno todavía tiene que hacer mucha política. Pero cuidado: a pesar del dólar, a pesar de la discusión con el Fondo, a pesar de las torpezas de Luis Caputo, las encuestas siguen mostrando que la imagen de Milei cayó un poco, pero sigue habiendo un 43% de aprobación para el Gobierno. Sí, el 53% desaprueba, pero con esta aprobación, cuidado. Con esta aprobación, se puede ganar la elección. Esta aprobación es una aprobación de 80 diputados en la Cámara de Diputados a fin de año. Entonces, hay que calibrar muy bien cuánto pesa el descontento. Hay que calibrar muy bien hasta dónde influye el dólar, porque no sabemos si se traslada a los precios, o si se traslada a los votos.
POLITICA
Sector por sector: cuáles son las oportunidades y desafíos que plantea el acuerdo comercial con Estados Unidos

Estados Unidos y la Argentina firmaron el jueves último el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos para profundizar la relación bilateral y cooperar en materia económica. Y aunque el pacto aún debe pasar por el Congreso, en los distintos sectores productivos ya evalúan cómo impactarán los términos negociados por las administraciones de Donald Trump y Javier Milei en su actividad.
El acuerdo incluye bajas en los aranceles para miles de productos y el alineamiento de estándares a fin de facilitar el comercio entre ambas naciones. Además, según confirmó el canciller argentino, Pablo Quirno, se amplió la cuota de exportación de carne vacuna a EE.UU, lo que, a priori, posiciona a la ganadería como una de las áreas más beneficiadas, junto con la minería.
En cambio, tanto a nivel agrícola como en la industria y el sector farmacéutico, persisten dudas respecto del efecto que tendrá el acuerdo comercial. Se esperan avances en la implementación para medir el impacto real de la iniciativa.
Minería
El acuerdo rubricado establece que ambos países cooperarán para facilitar la inversión estadounidense para la exploración, extracción y comercio de minerales críticos y recursos energéticos en territorio argentino. Así, EE.UU. se convierte en un socio estratégico, por ejemplo, para la explotación de litio.
“En Washington el acuerdo se lee menos como un tema comercial y más como una señal política y regulatoria y refuerza la percepción de que la Argentina se alineó con reglas de juego y estándares de EE.UU. que es algo clave para inversiones de largo plazo. Y ahí entra a jugar por ejemplo todo lo que tiene que ver con minerales críticos”, explicó Natacha Izquierdo, directora de operaciones de la consultora Abeceb, a .
Y, respecto de este sector, agregó: “Es uno de los eslabones más importantes de los ecosistemas más dinámicos en cuanto a lo que viene a largo plazo, que es infraestructura eléctrica y electromovilidad”.
Ganadería
Según confirmó Quirno, el cupo de exportaciones a EE.UU. de carne vacuna libre de aranceles se ampliará, este año, de 20.000 toneladas a 100.000 toneladas. “Hay que terminar de leer la letra chica, pero como primera mirada lo vemos positivo. Abre una puerta muy importante para nuestro sector ganadero”, sostuvo Carlos Castagnani, presidente de Confederaciones Rurales Argentina (CRA).
Se trata, sin embargo, de un pacto que no está incluido de manera explícita en el texto del acuerdo y que tiene vigencia por un año, lo que suscita dudas entre los productores respecto de su sostenibilidad en el tiempo.
“Es una lástima que sea por un año y después haya que ir renovándolo. Estas renovaciones periódicas siempre quedan a la voluntad política del momento”, indicó Pablo Ginestet, secretario de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), a . “Bienvenido sea, pero la ganadería es algo que va en el largo plazo. Hay que producir los novillos, que ya era algo que escaseaba en la Argentina y eso demanda mucho tiempo. Si uno ya tuviera la certeza de que todos los años va a estar ese cupo adicional, las inversiones vendrían más rápido”.
Según señalaron distintas fuentes consultadas, a diferencia de otros países de la región como Brasil, en la Argentina, el stock ganadero lleva estancado alrededor de 20 años, lo que dificulta la posibilidad de aprovechar al máximo la ampliación del cupo en el corto plazo.
En tanto, el secretario de Carbap señaló los beneficios de la apertura al ganado bovino vivo estadounidense. “Importar ganado en pie tiene que ver con traer animales para mejoramiento genético. Estas cosas ayudan al desarrollo del potencial ganadero del país”, explicó.
Agricultura
El acuerdo rubricado fija la apertura del mercado argentino a productos agrícolas estadounidenses como almendras y pistachos por cupos de 40 toneladas cada uno. Se trata de frutos que también se cosechan a nivel nacional, pero desde Carbap relativizan el impacto sobre la producción.
“Uno entiende que en estas cosas en que uno es competitivo no debería tener miedo de que se liberen las importaciones. Tiene un costo traerlo del exterior, debería ser más caro que producirlo acá, pero siempre hay que revisar cuestiones impositivas que terminan haciendo que los productos nacionales sean más caros”, explicó Ginestet.
Planteó, sin embargo, reparos en torno a la futura adhesión de la Argentina al convenio de la Unión Internacional para la Protección de Obtenciones Vegetales (UPOV) de 1991, que refuerza las patentes de semillas y limita la posibilidad del productor de reutilizar la misma semilla cosechada. “Las semillas podrían empezar a tener un costo mucho mayor para los productores y eso quitaría competitividad”, afirmó. Actualmente, Argentina adhiere al UPOV de 1978, con condiciones más laxas.
Maquinaria y metalúrgica
En el sector industrial se mueven con cautela y aguardan a la implementación del acuerdo para evaluar el impacto real en cada rubro. Ya advierten, de todos modos, el perjuicio que supondrá para algunas empresas nacionales la apertura del mercado argentino a equipos médicos y maquinaria agrícola usada de EE.UU.
“El sector que compita con eso va a estar complicado porque evidentemente lo que es usado seguramente tiene un valor más bajo que el que tenemos nosotros, pero habrá que ver qué entra”, sostuvo Salvador Femenia, de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que espera mayores precisiones sobre el alcance del pacto.
“Evidentemente, si entran maquinarias y equipos médicos, al sector que lo produce lo va a afectar porque, más allá de la quita de aranceles, nosotros tenemos unos impuestos que nos dejan afuera de competencia. Son sectores que van a estar atentos”, agregó y resaltó la necesidad de aprobar una reforma tributaria para avanzar hacia un esquema impositivo más progresivo.
En tanto, ve en el acuerdo comercial una oportunidad para la industria metalúrgica y se entusiasma con el compromiso de la gestión de Trump a revisar los aranceles sobre las exportaciones argentinas de acero y aluminio. Hoy, el arancel es del 50%.
consultó con la Unión Industrial Argentina (UIA) por el impacto del acuerdo, pero en la entidad aseguraron que emitirían un comunicado una vez analizados en detalle sus términos. Al cierre de esta nota, aún no se había publicado.
Automotor
El acuerdo libera de aranceles, por un año, las importaciones de hasta 10.000 vehículos estadounidenses. De acuerdo al economista Mauro Mazza, dicho cupo equivale al 1,45% de las ventas totales de automotores en la Argentina, de modo que su efecto en la industria nacional sería limitado. El pacto firmado no menciona cupo para fabricaciones automotores nacionales en EE.UU.
El impacto final dependerá de qué modelos o tipos de vehículos se terminen importando y la recepción en el público argentino. En la empresa Stellantis, por ejemplo, ya analizan la posibilidad de adquirir Jeep Wagoneer, Jeep Grand Wagoneer, Dodge Durando y RAM 1500 TRX.
Mazza, por otro lado, señaló que el acercamiento con el gobierno de Trump abre un nuevo mercado para las exportaciones argentinas de autopartes y repuestos. Brasil es uno de los principales socios comerciales de la Argentina en este rubro. “La realidad es que el acuerdo no tiene un gran impacto, pero es un inicio. Lo clave es que las automotrices puedan comenzar a vender autopartes. Podrías tener a Ford, RAM y Toyota abasteciendo ciertos repuestos al mercado americano”, sostuvo.
Farmacéutica
Al igual que la UIA, en la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA) evitaron dar definiciones hasta terminar de leer la letra chica del acuerdo. En la misma línea, en la CAME señalaron que no se podrá evaluar con precisión el impacto hasta conocer qué medicamentos y productos se importarán.
“Si es el mismo producto que está fabricándose acá, vamos a tener un problema. El tema es que hay muchos productos y medicamentos muy específicos que hay que importarlos y los estamos pagando muy caro. Ahí habría que ver si la baja de aranceles de medicamentos puede beneficiar al que los necesita”, aseguró Femenia.
En cambio, la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe), que nuclea a laboratorios multinacionales, celebraron la adopción de estándares internacionales en materia de propiedad intelectual para profundizar la innovación e inversión en el sector farmacéutico.
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POLITICA
Reforma laboral: cuáles son los puntos que los gremios no están dispuestos a negociar

Gerardo Martínez, secretario general de la Uocra, detalló en Infobae a las Nueve los límites infranqueables que el sindicalismo defiende ante el avance de la reforma laboral. Señaló el riesgo de romper el modelo sindical argentino y cuestionó una presunta intención antisindical del proyecto del Gobierno que se debate en el Senado.
“Hay temas que no se negocian: la ultraactividad, la prevalencia de convenios por empresa y el techo del aporte solidario”, subrayó Gerardo Martínez en diálogo con el equipo de Infobae en vivo. El secretario general de la Uocra puso el foco en los artículos del proyecto oficialista que, según afirmó, buscan “romper el modelo sindical argentino” y “erosionar derechos colectivos”.
En una charla con el staff de Infobae a las Nueve, integrado por Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet, Martínez se refirió a los contactos entre la CGT y el Gobierno. “Con todo el gobierno hablo, el diálogo no está cortado. Para nosotros el diálogo es una herramienta fundamental. Tenés el diálogo o la confrontación”, afirmó, pero subrayó: “Tenemos que insistir en que el que tiene el poder se siente a discutir con nosotros”.
Martínez diferenció entre negociar y ceder ante lo que denominó “una intencionalidad ideológica antisindical” en la reforma: “Buscan romper los derechos colectivos, que es la representación sindical. El proyecto tiene artículos pensados inteligentemente por varios estudios de abogados que representan intereses internacionales”. Advirtió que en la letra chica de la ley se solapan artículos que pueden anularse y reactivarse mutuamente, generando “una ingeniería legal para debilitar la negociación colectiva”.
La ultraactividad es el principio que sostiene la vigencia de un convenio colectivo aun después de haber vencido, hasta que sea reemplazado por uno nuevo. En la práctica, evita que los trabajadores pierdan derechos adquiridos si las negociaciones se estancan, y es considerada por los gremios una garantía clave de estabilidad laboral.
Los puntos innegociables para el sindicalismo
Consultado sobre los límites de la negociación, el líder de la Uocra precisó: “No hay temas específicos, sí hay temas que son observados con argumentos sólidos. La ultraactividad, la prevalencia de convenios por empresa, los derechos colectivos”. Explicó que la ultraactividad permite que los convenios sigan vigentes hasta que se firmen otros nuevos y que la “prevalencia” de convenios por empresa abriría la puerta a negociaciones por debajo de las pautas nacionales.
La prevalencia de convenios por empresa implica que los acuerdos firmados entre una sola empresa y sus trabajadores pueden estar por encima de los convenios colectivos del sector a nivel nacional. Para los sindicatos, este esquema fragmenta la negociación, debilita la unidad de representación y puede resultar en condiciones laborales desiguales o a la baja para distintos grupos de empleados.
Sobre el aporte solidario, remarcó: “No puede ser mayor el aporte solidario que la cuota sindical. Hemos observado que en muchos casos, distintas actividades firmadas soberanamente tenían un porcentaje casi el doble de la cuota sindical”.
El aporte solidario es una contribución que pagan todos los trabajadores alcanzados por un convenio, estén o no afiliados al sindicato, destinada a sostener las actividades gremiales y los servicios asociados. Martínez advirtió que, en contextos de crisis, debe existir un tope claro para evitar abusos y garantizar la transparencia.
Rechazó que el sindicalismo defienda privilegios: “No somos dueños de la verdad. También tenemos errores y creo que hay que subsanarlos”.
El sindicalista insistió en que la discusión no es sólo técnica, sino de fondo: “Defendemos los derechos colectivos y los individuales. Muchos de los artículos del proyecto rozan con valores constitucionales. Ser pobre no es un fenómeno natural: por eso existe el salario, y para defenderlo están los sindicatos”.
Diálogo con el Gobierno y presión política en el Senado
Martínez reconoció que mantiene canales abiertos con funcionarios y legisladores: “Hablamos con el Gobierno, con los gobernadores, con los senadores de todas las provincias, recorremos todos los pasillos para mostrar con argumentos sólidos por qué esta ley no beneficia ni al trabajador ni a la Argentina”.
Se refirió también a la interna peronista y la presión sobre el bloque del PJ: “Hay una negociación abierta de Jaldo, de Sáenz, de Jalil, y con todos ellos hablo. Hay senadores peronistas y otros de espacios neoperonistas. La representación es plural, pero la defensa de los derechos laborales no admite atajos”.
Sobre el vínculo con el oficialismo, Martínez diferenció matices: “Con algunos tenemos más cercanía, con otros distancia. Hoy el diálogo más sensato y objetivo es con Patricia Bullrich, que va a ser la miembro informante en el Senado”.
El sindicalismo frente a la crisis de representación
El titular de la Uocra admitió la crisis de legitimidad sindical ante sectores no representados: “Toda la sociedad está interpelada por los sub30, los sub40. Los sindicatos tienen que modernizarse, cambiar su estética y la relación con la sociedad asalariada. Hay que escuchar a todos y poner en evidencia lo bueno y no lo malo”.
Martínez reivindicó la transparencia y la gestión sindical: “Como dirigente sindical, al ser secretario general de Uocra y presidente de la obra social, tengo que rendir cuentas y garantizar la buena administración. El sindicato no es una empresa privada, pero tiene que representar a los trabajadores y administrar recursos”.
Frente al estigma social sobre los gremialistas, argumentó: “La demonización viene del golpe del 55, pero la discusión es mundial. Muchos actores económicos preferirían países sin sindicalismo. Nosotros creemos en la organización y en la autocrítica, pero también en sentarnos a la mesa y discutir con argumentos”.
Cuestionado sobre la viabilidad de la reforma, fue tajante: “No sirve. Va a ser una ley más, de las tantas que no generan un impacto positivo. El problema de fondo es el modelo económico. Se perdieron 300 mil puestos de trabajo formales y eso lo dice la realidad”.
Al cierre, Martínez anticipó que el sindicalismo seguirá dando pelea: “Tenemos confianza en nuestra capacidad, nuestra experiencia y nuestro sentido racional en la defensa de los intereses que representamos”.
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Gerardo Martínez,Infobae en Vivo
POLITICA
La encrucijada de “Chiqui” Tapia con las cuentas de la AFA y un vuelo reservado para ver la final del Super Bowl 2026

Claudio “Chiqui” Tapia atraviesa el momento más complejo desde que asumió la presidencia de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Paralelamente, enfrenta investigaciones penales, auditorías administrativas y denuncias empresariales que avanzan sobre el núcleo financiero de la entidad. Los expedientes someten a revisión contratos internacionales, transferencias en dólares, activos patrimoniales, deudas fiscales y circuitos de intermediación que durante años operaron sin un control estatal sistemático.
Mientras la Justicia y organismos estatales examinan balances, cuentas bancarias y vínculos comerciales, Tapia viajó este fin de semana a Estados Unidos para presenciar la final del Super Bowl 2026, en el Levi’s Stadium de Santa Elena. El contraste entre ese despliegue personal y la delicada situación institucional del fútbol argentino revela el momento de mayor tensión política y judicial de su gestión.
Tapia enfrenta actualmente tres frentes judiciales abiertos y una ofensiva administrativa inédita. En conjunto, las investigaciones comprometen operaciones por más de $30.000 millones, además de millones de dólares en transferencias internacionales y contratos bajo revisión.

El primer frente es la causa penal económica por presunta retención indebida de impuestos y aportes previsionales. El expediente tramita en el fuero especializado y busca determinar si la AFA, pese a contar con recursos líquidos, incumplió sus obligaciones fiscales. En ese contexto, la Justicia ordenó un relevamiento integral de la titularidad de las cuentas bancarias, CBU y subcuentas, depósitos en moneda extranjera, colocaciones a plazo fijo, transferencias internas y externas, y todos los movimientos registrados desde 2021. El foco está puesto especialmente en los fondos administrados en el banco Credicoop, donde se detectaron operaciones por hasta $8.000 millones.
La investigación se apoya en informes de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), que estiman una deuda de aproximadamente $19.000 millones por retenciones de IVA, Ganancias y aportes previsionales correspondientes a los ejercicios 2024 y 2025. Para los investigadores, el eje central consiste en establecer si la conducción priorizó otros destinos del dinero antes que el cumplimiento fiscal.
La defensa de Tapia sostiene que resoluciones administrativas suspendieron las ejecuciones para entidades sin fines de lucro. No obstante, la fiscalía solicitó nuevas pericias para determinar si esas normas justifican los atrasos.
El segundo frente judicial es la investigación sobre el origen de los fondos utilizados para adquirir una mansión de lujo en Villa Rosa, partido de Pilar, junto con un patrimonio asociado de alto valor. Se investiga si el monotributista Luciano Pantano y su madre, la jubilada Ana Conte, son en realidad, testaferros de sus dueños reales.
La propiedad fue valuada por peritos oficiales en más de USD 20.815.100, una cifra muy superior al monto declarado en la operación. Durante los allanamientos se secuestraron más de 50 vehículos de alta gama y colección, además de documentación vinculada a hangares, helipuertos y estructuras de lujo.
El expediente permanece trabado por un conflicto de competencia entre el juzgado federal de Zárate-Campana y el fuero Penal Económico porteño. Mientras un sector de la Justicia insiste en el eje territorial, otro sostiene que se trata de una trama financiera compleja vinculada a la AFA. La Cámara Federal de San Martín debe resolver si habilita el pase a Casación o confirma el traslado.
El tercer frente es la denuncia presentada en diciembre de 2025 por el empresario Guillermo Tofoni contra Tapia y la conducción de la AFA por presunta administración fraudulenta, manejo irregular de contratos y desvío de fondos. La presentación sostiene que acuerdos estratégicos fueron realizados sin transparencia y redirigidos hacia sociedades estadounidenses vinculadas a TourProdEnter. El expediente se apoya en más de 3.000 páginas de documentación bancaria remitida desde Estados Unidos, con detalles sobre transferencias, intermediaciones y estructuras societarias.
Mañana, 10 de febrero, una audiencia clave definirá si el expediente queda en la justicia ordinaria o pasa al fuero federal, lo que podría ampliar el alcance de las medidas de prueba.
En paralelo a las causas judiciales, el Gobierno avanzó a través de la Inspección General de Justicia (IGJ), que encabeza Daniel Vítolo, con una auditoría profunda sobre la contabilidad y las relaciones comerciales de la AFA. En una resolución interna, el organismo consideró exigua la información presentada por la conducción y ordenó ampliar los datos sobre múltiples rubros sensibles, con el objetivo de reconstruir no solo los montos, sino también el contenido real de los contratos. El foco está en un volumen global de negocios por unos 450 millones de dólares.
El foco principal está puesto en la cuenta “Empresas de Sponsorización por Contratos”, con un saldo de $13.771.843.701,16, dominado por operaciones con TourProdEnter LLC. La IGJ exigió conocer las cláusulas vigentes, cronogramas de liquidación, plazos de cobro, nivel efectivo de cumplimiento y contratos de respaldo.
Además, reclamó un informe completo de los flujos de divisas entre 2021 y 2025, detallando fechas, bancos, tipos de cambio, conceptos de remesas y comprobantes internacionales, para detectar posibles triangulaciones. Otro eje central es la relación con Sur Finanzas Group SA, de Ariel Vallejo. La IGJ ordenó una recomposición integral de esa operatoria, con apertura de cuentas, identificación del origen de los ingresos, destino de los egresos y reconstrucción de la trazabilidad del dinero.

La auditoría también abarca $7.124 millones en créditos por partidos de la Selección, $8.205 millones en deudas con organismos internacionales, $1.557 millones en gastos de organización, casi $282 millones en mantenimiento, gastos de pasajes y las inversiones en el predio de Ezeiza.
En medio de la controversia por el estado del fútbol argentino, con el Ascenso paralizado, problemas económicos en la mayoría de los clubes y una conducción bajo presión judicial, Tapia viajó a California para asistir a la final del Super Bowl 2026. Según pudo saber Infobae, el presidente de la AFA partió el 4 de febrero en un vuelo regular desde el aeropuerto de San Fernando hacia Asunción, donde mantuvo un encuentro con el titular de la Conmebol, Alejandro Domínguez. Al día siguiente, abordó un avión privado Global 450, con dos pilotos y una azafata, que había volado vacío desde Argentina para buscarlo.
La aeronave realizó una escala en Guayaquil antes de continuar rumbo a Estados Unidos, en un itinerario habitual del circuito de vuelos ejecutivos de alto nivel. En esa ciudad ecuatoriana se produjo una coincidencia sugestiva: Lionel Messi se encontraba allí para jugar con Inter Miami ante Barcelona por el “Partido de la historia”. En el exclusivo Levi’s Stadium de Santa Elena, “Chiqui” Tapia estuvo acompañado por Andrés Patón Urich, abogado de la AFA y uno de sus hombres de confianza.

Una tormenta perfecta
La superposición de expedientes judiciales, auditorías estatales y conflictos empresariales expone una estructura que durante años operó con escasa supervisión. Actualmente, balances, contratos, transferencias y patrimonios son revisados en simultáneo por juzgados, fiscales, cámaras, auditores y organismos fiscales. Nunca antes la conducción de la AFA había estado bajo un nivel de escrutinio semejante.
Mientras los clubes acumulan deudas, suspenden actividades y reclaman asistencia, el centro del poder enfrenta preguntas sobre millones de dólares, contratos opacos y circuitos financieros cerrados.
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