POLITICA
Un déjà vu ingrato en el debut de la nueva temporada

El lunes fue un día crucial. El Gobierno había anunciado que modificaría el esquema cambiario, y la reacción inicial del mercado había sido positiva. Terminaba la jornada y en la Casa Rosada había una sensación de optimismo. Pero al anochecer se decidió activar una bomba racimo. Quizás fue la traición del entusiasmo. Estaba escondida en la nueva versión del presupuesto que partió de la Secretaría Legal y Técnica y aterrizó en la Cámara de Diputados, ante el desconocimiento de gobernadores y legisladores. Se incluía allí la derogación de las leyes de financiamiento universitario y de servicios de discapacidad, que habían sido aprobadas por amplia mayoría, e insistidas hace dos meses tras el veto del Presidente.
El explosivo estalló el martes en la reunión de comisión y sus esquirlas impactaron con fuerza en la sesión del día siguiente y se desparramaron sobre el Senado, que debió postergar hasta febrero la reforma laboral, a pesar de que la protesta de la CGT de ese día en la Plaza de Mayo se había transformado en una inocultable expresión de grisura.
El tema se había discutido con total sigilo en el seno del Gabinete tres días antes. Luis Caputo consideraba vital eliminar esas dos leyes para lograr equilibrio fiscal. El que llevó la voz cantante internamente fue Santiago Caputo, como expresión de una directiva expresa de Javier Milei, quien siempre es el más duro a la hora de eliminar gastos.
Hubo objeciones internas a esa propuesta. La más explícita fue la de Patricia Bullrich, quien entendía que la iniciativa pondría en situación incómoda a legisladores que hace dos meses ya se pronunciaron sobre esos temas. También Diego Santilli hizo advertencias, a partir de la percepción que recogía entre los gobernadores. Ninguno quería ruidos que alteraran el cronograma que se habían trazado para el cierre del año. Intuían que el precario acuerdo que se había logrado hasta entonces sería quebrado por esa vuelta de rosca inconsulta.
Cuando se activó el dispositivo oculto, se dispararon varios procesos que terminaron condenando el capítulo XI, donde estaban contenidas las dos derogaciones, y tiñendo la media sanción del presupuesto de un clima de derrota que no debería haber tenido. Al final de cuentas era el primer proyecto que el Gobierno lograba aprobar en el Congreso en meses, y el primer presupuesto que conseguía progresar.
El problema fue el exceso de expectativas previas. Se suponía que el triunfo electoral de octubre, más los realineamientos posteriores a favor del oficialismo, le permitirían a LLA tener un territorio legislativo a disposición. Pero las matemáticas son crueles con las ilusiones.
Algunos gobernadores, como Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil, advirtieron rápidamente que su acompañamiento en general no incluiría el capítulo de la polémica. Pero el problema fue más profundo: hubo varios legisladores que se desacoplaron de sus gobernadores y no respondieron a sus pedidos, porque no estaban dispuestos a pagar el costo de votar contra discapacitados y docentes. Es parte del proceso de hiperfragmentación de la política argentina.
Al chaqueño Leandro Zdero se le corrió el diputado Gerardo Cipolini, al correntino Juan Pablo Valdés se le movió Diógenes González, el salteño Gustavo Sáenz no pudo torcer a Bernardo Biella. “Al Gobierno le cuesta entender que no alcanza con acordar con los gobernadores para sumar en bloque a todos sus legisladores. Los diputados también tienen su juego”, reconocían después en el oficialismo.
A eso se sumaron los errores de cálculo y los problemas en la contabilidad libertaria. Como si se tratara de un déjà vu de las tortuosas sesiones previas a la elección, otra vez el oficialismo confió en contar con una mayoría exigua, que a la hora de la definición se le esfumó.
En el propio bloque de LLA se sorprendieron al ver que perdían la votación del capítulo XI, incluyendo Martín Menem. Al no esperar ese resultado, no hubo capacidad de maniobra para pedir un cuarto intermedio o negociar algún tipo de modificación que salvara la situación. La frontalidad con la que el oficialismo enfila hacia las derrotas legislativas combina riesgosamente el heroísmo con la impericia.
Uno de los diputados importantes del bloque describió el clima en el recinto: “No entendíamos lo que pasaba. Estábamos seguros de que se aprobaba, por eso nos quedamos sorprendidos. Incluso los peronistas, que estaban muertos en la sesión, resucitaron como si hubiesen liberado a Cristina. Fue un baño de realidad muy dura. No pudimos sacar el presupuesto que queríamos cuando estamos en nuestro mejor momento político”.
Quizás hubo desatención a dos advertencias previas que se habían producido. La primera, a la hora de formar el quorum. Eran las 14.29 y faltaba un minuto para que expirara el plazo de espera, cuando Nicolás Massot, hoy más opositor que aliado, se sentó para ayudar al Gobierno a tener presupuesto porque el tablero marcaba 126, un diputado menos de lo requerido.
Manuel Cortina
Ese susto quedó superado después, cuando se aprobó una idea pergeñada por Menem para votar por capítulos y no por artículos. La lógica fue incluir otros temas en el mismo capítulo XI (promesas de fondos para CABA, reducción de subsidios al gas en las zonas frías del país, beneficios a Edenor y Edesur) para sumar compromisos. La lógica maximalista que promueve Milei: ante un desafío, redoblar la apuesta.
La segunda advertencia se evidenció al momento de la votación en general del presupuesto, que sumó 132 votos a favor, es decir sólo tres por sobre el mínimo que garantiza la aprobación. Estaban justos los números y no hubo capacidad de rectificación.
Menem confiaba en sus diálogos previos y en una carta que guardó en secreto para el final de la sesión: una silla en la AGN para los gobernadores del norte, una sorpresa de la que no estaban enterados ni siquiera en el propio bloque de LLA. Como si fueran Ángel Di María y los directivos de Rosario Central, de pronto aparecieron detrás del cortinado para jurar la libertaria Mónica Almada, el kirchnerista Juan Forlón y Pamela Calletti, que responde al gobernador salteño, Gustavo Sáenz, los propuestos para la Auditoría.
Eran ya las 3 de la mañana y la escena expuso el reconocible aroma de lo sinuoso. Cristian Ritondo sintió el peso de una traición y la relación con el Pro sufrió otro cimbronazo. También hubo quejas radicales. Allí quedaron lágrimas para secar si el oficialismo quiere seguir contando con sus aliados naturales.
Es evidente que el Gobierno tiene una dificultad muy profunda de interlocución que no pasa por los actores a cargo de las negociaciones. Antes el problema eran los cruces internos entre las gestiones de Santiago Caputo y Martín Menem. Esta vez no ocurrió eso porque el asesor no intervino. Está Santilli y ya no el desangrado Guillermo Francos. En el Senado quien talla ahora es Patricia Bullich.
Pero hay algo más de fondo, que viene de arrastre desde el principio de la gestión, que es la incapacidad para establecer acuerdos firmes, que permitan un tránsito fluido entre la palabra y los hechos. “No saben vincularse en forma franca, generar confianza. Lo hacen siempre con prejuicios, como cumpliendo, incluso cuando entran en el juego de hacer concesiones. Se les nota que no están convencidos”, describe un interlocutor habitual de los negociadores del Gobierno, que le atribuye una relevancia especial a los factores emocionales y al carácter de diferenciación con la política tradicional que quieren mostrar los libertarios en sus diálogos y negociaciones.
Santilli intentó reparar esos déficits con su estilo empático y su locuacidad, pero en el último tramo se quedó sin sustentos materiales para apuntalar su gentileza, más allá de los ATN, la ley de glaciares y las concesiones mineras. Del otro lado hay actores que esperaban algo más para olvidar los destratos del pasado, o que al menos usaron esa excusa para su beneficio.
Aparecieron dudas en el Gobierno sobre la confiabilidad de los gobernadores norteños, a quienes se buscó privilegiar por sobre los mandatarios que construyeron Provincias Unidas, un bloque que hoy emerge más contestatario.
En definitiva, la señal más defectuosa que dejó el episodio de esta semana es que otra vez apareció un cono de sombras sobre la capacidad del Gobierno para gestionar la política, aún en situaciones extremadamente favorables. Que no pudo o no supo traducir el triunfo electoral en una aprobación límpida de su presupuesto, el preámbulo de las reformas que aspira a sancionar. Que aun siendo la primera minoría le afectan los mismos síndromes que cuando eran una treintena de montañeses tratando de entender las dinámicas del Congreso.
La confusión del diputado libertario Lisandro Almirón, quien en plena sesión enumeró una serie de obras públicas que se harían con el presupuesto, cuando en realidad estaba leyendo el dictamen de la oposición, fue un retrato inigualable de esas limitaciones.
La primera reacción de Milei fue el enojo y por eso en la mañana del jueves dejó trascender que así como estaba, el presupuesto no le servía y que evaluaba vetar el proyecto. ¿Qué vetaría; todo el presupuesto que él mismo había impulsado? En realidad lo que quería eliminar era el capítulo XI, que ya no estaba en el texto.
A la tarde se realizó una reunión urgente de la mesa política para analizar la situación. Allí volvieron a emerger las diferencias, con un sector que propiciaba la reintroducción de las derogaciones de las dos leyes, y otro que planteaba que insistir con esa idea haría implosionar todo el presupuesto. “Los radicales, los de Pro y los provinciales aliados nos hicieron saber que de ningún modo van a acompañar si insistimos con el texto original”, describió un integrante del bloque LLA del Senado.
De allí no salió una definición clara. El viernes Bullrich y el presidente de la comisión de Presupuesto, Ezequiel Atauche, avanzaron con el dictamen, sin las derogaciones. Sin embargo, incluso cuando ya estaban en la reunión de comisión, siguieron recibiendo mensajes de la Casa Rosada para insistir con el capítulo que se había excluido.
Fue otro día de confusión profunda en el campamento libertario. Por primera vez tras el triunfo electoral reemergían esos estados de desconcierto que tanto habían influido en los meses previos de incertidumbre. La certeza es un bien esquivo en el universo oficialista. “A veces en el Ejecutivo creen que todo se puede lograr presionando y empujando, pero hay cosas que no salen así, acá hay que trabajar de otro modo”, se quejan uno de los interlocutores.
En la tarde del viernes se hizo otra reunión de la mesa política para tratar de ordenar el tablero, siempre en la oficina de Manuel Adorni, quien actúa de coordinador, pero sobre todo de representante de Karina Milei, curiosamente ausente en los dos cónclaves.
Allí, con la inusual participación de Luis Caputo (según relataron testigos, no fue intransigente con las derogaciones, porque tampoco quiere generar un ruido político que afecte al mercado en la previa a la cancelación de deuda de enero), se volvió a debatir cómo seguir con el presupuesto. Pero no hubo consenso.
Reapareció la idea de incorporar las derogaciones en el debate en el recinto, pese a las resistencias. Se habló sin precisiones de encontrar alternativas en la semana que queda hasta la sesión del próximo viernes. También de hacer modificaciones vía decretos presidenciales una vez que se haya convertido en ley.
El nudo del problema es lógicamente fiscal. Los duros aseguran que, con las derogaciones, el balance del presupuesto es deficitario, y que ese tema hay que resolverlo porque si no van a empezar a caer demandas judiciales contra el jefe de Gabinete, porque hoy no se están ejecutando las partidas dispuestas en esas leyes. Los dialoguistas, en cambio, entienden que se pueden buscar compensaciones parciales y que fue un error agitar la tensión con docentes, médicos y familias de discapacitados cuando esos temas se estaban resolviendo por otras vías.
También hay una dimensión simbólica, que tiene que ver con las señales que perciben los actores externos, los mercados, el FMI, Washington. Y en este plano, el resultado no fue malo para el Gobierno. La suba de bonos, la calma del dólar y la baja del riesgo país parecieron demostrar que hubo una lectura más general de la sanción del presupuesto, sin tanta atención al capítulo frustrado; como si se hubiese valorado más el avance de una ley que en los dos primeros años no se había logrado aprobar.
También influyó mucho en ese clima favorable la distensión que generó la modificación en las bandas cambiarias y la promesa de acumular más reservas. Ya no había más margen de dilación con el FMI. Al mismo tiempo el silencio de EE.UU. se estaba empezando a notar y la salida al mercado de la semana pasada había demostrado limitaciones. Era hora de revisar el esquema. Es una señal de pragmatismo valorada entre los operadores, aunque vuelve a demostrar que en el plano cambiario el Gobierno oscila mucho más que en el aspecto fiscal y que no puede ofrecer las mismas garantías de sustentabilidad.
El debut en la nueva temporada no resultó el éxito que se esperaba, pero el Gobierno sigue teniendo a disposición condiciones objetivas muy favorables para repuntar en los próximos exámenes. El traspié de esta semana en todo caso actuó como un recordatorio de que la victoria electoral no le garantiza una marcha triunfal hacia sus objetivos. Milei debe evitar que se instale prematuramente la sensación de que perdió la capacidad de impulsar leyes o de avanzar con su programa. Lo padeció durante una parte importante del año. Hoy sería un déjà vu ingrato.
Jorge Liotti,Conforme a
POLITICA
Milei, en España: “No me sorprendería que Villarruel haya intentado boicotearme”

Sin vínculo hace más de un año, el presidente Javier Milei deslizó este fin de semana que no le sorprendería que su vice, Victoria Villarruel, haya intentado boicotear su viaje a España en el marco del Madrid Economic Forum.
“A la luz del comportamiento de Villarruel, no me sorprende que pudiera haber ocurrido algo así. Digo, que haya intentado boicotearme, traicionarme y que me cancelaran”, dijo en una entrevista con la publicación española El Debate, y siguió: «Ahora, lo que sí me sorprende es que estas cosas ella ya las venía pergeñando desde el año 2021. Creí que era algo relativamente nuevo. Creía que se había manifestado a partir de lo que pasó cuando tratamos de firmar el Pacto de Mayo”.
En este sentido, recordó que las tensiones tuvieron su punto álgido durante el tratamiento de la Ley Bases. “En el Senado se retrasó la ley y el pacto no se pudo firmar el 25 de mayo, como estaba previsto, y hubo que hacerlo el 9 de julio. Entonces dijo que no iba [a la sesión] porque se sentía mal, pero al día siguiente estaba espléndida en el desfile [nacional]”, prosiguió Milei.
El Presidente también cuestionó gestos políticos de su vice, como el encuentro en octubre de 2024 con la expresidenta María Estela Martínez de Perón y el homenaje realizado en el Senado. Según planteó, el entorno de Villarruel “no deja de decir insultos y aberraciones” sobre la gestión, lo que profundiza la desconfianza en la Casa Rosada. “Me sorprenden las reflexiones que hace sobre que yo le hacía daño a la libertad”, agregó.
Semanas atrás, después de haber sido acusada por Milei de “golpista” durante la Asamblea Legislativa por la apertura de las sesiones del Congreso, la vicepresidenta dijo en las redes sociales que consideraba “graves” las alusiones del Presidente a un supuesto complot contra su gobierno.
La funcionaria también fue contra el círculo íntimo de Milei, donde tildó de “chupamedidas” a dirigentes cercanos al mandatario y atacó con nombre y apellido a Martín Menem, jefe de la Cámara de Diputados, y al exministro de Defensa y hoy diputado Luis Petri. “Eso quieren. Mi renuncia. Pero no se les va a dar. El 10/12/27, hasta esa fecha ocupo con honestidad mi cargo. Al que no le gusta, vota lo que quiere en el próximo turno”, dijo Villarruel.
Javier Milei,la publicación española El Debate,Javier Milei,Victoria Villarruel,Conforme a,,Crudo diagnóstico. La crisis golpea a las puertas del conurbano,,Capitalismo a la chilena. Sorprende Milei usando lo que odia para llegar adonde quiere,,»Los cambios de Milei son espectaculares». El cerebro global de Uber pondrá US$ 500 millones en el país y revela su increíble historia,Javier Milei,,Análisis. Luces y sombras en el país de Milei,,Entrevista. Gustavo Sáenz: “El peronismo tiene que ser de centro, ahora parece el Partido Obrero”,,Capitalismo a la chilena. Sorprende Milei usando lo que odia para llegar adonde quiere
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Milei volvió a destacar la baja de la inflación, pero advirtió que “queda pendiente una gran corrección de precios regulados”

La lucha contra la inflación se ha convertido en el eje de la gestión de Javier Milei al frente de la presidencia argentina. En una entrevista exclusiva con el medio español El Debate, el mandatario repasó los desafíos de su gobierno para estabilizar la economía y denunció los obstáculos políticos internos, con especial énfasis en el rol de Victoria Villarruel dentro del Senado. Además, detalló los avances en materia de precios y advirtió que el camino hacia la estabilidad aún enfrenta resistencias y tareas pendientes.
Durante la conversación, Milei sostuvo que la Argentina heredada tras el último ciclo kirchnerista se encontraba al borde del colapso económico. “La inflación corría al 54 % mensual. En diciembre de 2023 estaba en ese nivel”, recordó. El presidente describió una situación fiscal y monetaria límite, con cuatro bases monetarias en el Banco Central y deudas con importadores por cerca de USD 50.000 millones. “Tenía reservas internacionales netas negativas. Estábamos en una condición muy, muy precaria como para poder enfrentar el pago de deuda que teníamos”, insistió.
Según Milei, el principal remedio aplicado fue un ajuste del gasto público sin precedentes. “En seis meses terminamos con el déficit fiscal. En el lapso de seis meses nosotros hicimos un ajuste fiscal de quince puntos del PIB”, explicó el mandatario. Calificó la medida como “el ajuste fiscal más grande de la historia de la humanidad”, al tiempo que precisó: “Bajamos un 30 % el gasto público en términos reales. En términos de dinero, le devolvimos a los argentinos USD 90.000 millones”.
El presidente detalló que la economía respondió de modo inesperado: “La teoría económica dice que un proceso como ese suele ser híper recesivo. Nos auguraban algo peor que la Gran Depresión. Cuando llegamos, el PIB traía una caída por arrastre estadístico de 3,5 puntos del PIB y cerramos con una caída del 1,8 puntos del PIB. Eso quiere decir que en realidad el PIB subió”. Además, resaltó que el estimador mensual de actividad económica mostró un crecimiento interanual del 6,6 % en diciembre de 2024.
En ese contexto, Milei volvió a hablar de los precios y reiteró que “la inflación mayorista ya está por debajo del 1 % mensual. Es decir, pasó a viajar al 13 o 12 % anual”. De todas formas, admitió que el descenso de la inflación minorista es más lento debido a factores estructurales: “La inflación al consumidor tiene más retrasos, ya que sufre ajustes de tarifas y demás, con lo cual es mucho más difícil perforar esa línea”.

En ese marco, puntualizó que los precios de los servicios públicos aún requieren ajustes. “Todavía quedan las correcciones de precios regulados, los relativos a materias primas y el salto en el precio del petróleo”, explicó. Estas distorsiones, según Milei, son un obstáculo para la consolidación de la baja inflacionaria y exigen un seguimiento continuo para evitar que se trasladen a la economía doméstica.
El mandatario defendió que el verdadero camino hacia la estabilidad pasa por la disciplina fiscal y el respeto al derecho de propiedad. “Si usted defiende la propiedad, defiende la libertad, defiende la vida y usted va a progresar”, sostuvo, citando como inspiración las ideas de Adam Smith.
Para el presidente, el éxito del ajuste radica en la reducción efectiva del gasto estatal y en la devolución de recursos al sector privado. “Cuando el ajuste es vía la reducción de gasto es popular y expansivo porque le está devolviendo el dinero a sus legítimos usuarios. El ajuste es recesivo cuando usted aumenta la presión fiscal, pero no cuando usted achica al ente opresor y destructor que es el Estado. Nosotros lo que hicimos es achicar el Estado”, sentenció.
Obstáculos políticos y el rol de Victoria Villarruel
Milei no eludió las dificultades políticas para avanzar en su programa económico. En la entrevista, señaló directamente a la vicepresidenta Victoria Villarruel como una figura que obstaculizó reformas clave desde la presidencia del Senado. “A la luz del comportamiento de Victoria Villarruel no me sorprende que pudiera haber ocurrido algo así. Que haya intentado boicotearme, traicionarme y que me cancelaran”, afirmó el mandatario en referencia a un supuesto intento de su compañera de fórmula de haber intentado impedir, junto a disidentes de Vox, la última visita del mandatario a España.

El presidente relató que los desencuentros con Villarruel no son recientes: “Estas cosas ella ya las venía pergeñando desde el año 2021. Creía que era algo nuevo, pero me sorprende que ya lo estuviera pergeñando desde hace tantos años”. Mencionó episodios específicos, como la demora en la aprobación de la ley de Bases y el Pacto de Mayo, cuya firma tuvo que posponerse del 25 de mayo al 9 de julio. Milei criticó que Villarruel se ausentó de la sesión clave alegando problemas de salud, para luego aparecer públicamente al día siguiente.
El mandatario vinculó estas actitudes con una estrategia deliberada de bloqueo legislativo: “Después se empezó a juntar con gente complicada, a rendir tributo a Isabel Perón y a rodearse de personas de su entorno que no dejan de decir insultos y aberraciones sobre el Gobierno”. Para Milei, estos movimientos internos han complejizado la aplicación de las reformas económicas y la consolidación de la estabilidad.
Su alianza con Trump y Netanyahu
En el tramo final de la entrevista, Milei reivindicó su vínculo con líderes internacionales y su visión global sobre la defensa de la libertad. Señaló su admiración y amistad con Donald Trump y destacó la gestión de el mandatario estadounidense en la resolución de conflictos internacionales y su aporte a la causa de Occidente.
“Donald Trump es el mejor presidente de la historia de los Estados Unidos. Tengo una admiración enorme por él, además de afecto personal. Usted tomó conciencia de que se encargó de cerrar ocho conflictos bélicos. Con todo lo que implica en términos de salvar vidas humanas y mejorar el bienestar del mundo. Debería ganar varias veces el Premio Nobel de la Paz por muchas razones, pero especialmente por, entre otras cosas, la pelea, que está dando junto a Israel, contra el estado terrorista de Irán. O por lo que ha hecho en Venezuela”, subrayó.
El jefe de Estado argentino también elogió a Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, a quien describió como “una de las personas más inteligentes que conocí en mi vida”. Milei afirmó que se siente agradecido por conocer y mantener una relación cercana con ambos, y sumó a Viktor Orbán y Giorgia Meloni como referentes y aliados en la escena internacional.
North America
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En medio de la escalada de tensión con Irán, Javier Milei volvió a destacar su alianza con Donald Trump

En medio de la escalada de tensión con Irán, Javier Milei volvió a destacar su alianza con Donald Trump: “El mundo debería estar agradecido por su contribución para salvar a Occidente”.
El mandatario se refirió a su par estadounidense como “el mejor presidente de la historia de los Estados Unidos” y consideró que “debería ganar varias veces el Premio Nobel de la Paz”.
El Presidente además ponderó al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, al que llamó por su apodo, “Bibi”, y se refirió como un “queridísimo amigo”: “Debe ser una de las personas más inteligentes que conocí en mi vida”.
En una ratificación de su alianza con Estados Unidos, Milei dijo que para él Trump es “el mejor presidente de la historia de los Estados Unidos”: “Tengo una admiración enorme por él, además de afecto personal. Se encargó de cerrar ocho conflictos bélicos. Con todo lo que implica en términos de salvar vidas humanas y mejorar el bienestar del mundo».
Fuerte defensa de Javier Milei a Donald Trump: “Debería ganar varias veces el Premio Nobel de la Paz”
El Presidente consideró que el republicano “debería ganar varias veces el Premio Nobel de la Paz por muchas razones, pero especialmente por, entre otras cosas, la pelea, que está dando junto a Israel, contra el estado terrorista de Irán, o por lo que ha hecho en Venezuela”.
Milei dijo en declaraciones a El Debate, de España, que “el mundo debería estar agradecido infinitamente por la contribución que está haciendo Trump”, junto su secretario de Estado, Marco Rubio, “por salvar Occidente”.
El mandatario dijo que tiene “un gran afecto” por Trump y Netanyahu, a los que se refirió como “dos gigantes”, al igual que el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, y se definió como “profundo amigo” de la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, de la que dijo que tiene una “gran admiración”.
El Gobierno confirmó que el encargado de negocios de la Embajada de Irán abandonó el país
El Gobierno confirmó el sábado que el encargado de negocios de Irán en la Argentina, Mohsen Soltani, el encargado de negocios de Irán en la Argentina, abandonó el país. De esta manera la Revolución Islámica ya no cuenta con un representante oficial en suelo argentino.
La noticia fue confirmada por el canciller, Pablo Quirno, a través de un mensaje en X: “En cumplimiento de lo dispuesto por el Gobierno argentino el ex Encargado de Negocios a.i. de la República Islámica de Irán ya ha abandonado el territorio nacional”.
El diplomático iraní había sido declarado persona “non grata” el jueves, en medio de una escalada de tensión bilateral que posiblemente derive en la ruptura formal de las relaciones diplomáticas entre ambos países, según pudo reconstruir TN.
La Argentina tomó la decisión de expulsar del país al diplomático luego de incorporar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria al listado de grupos terroristas y de que Irán respondiese con un amenazante comunicado en donde advierte que es una “acción ilegal e injustificada”. Al tiempo que esgrime que “la decisión genera una responsabilidad internacional para el Estado argentino”.
Esta posición del Gobierno nacional se enmarca, además, en el total alineamiento que la Argentina tiene para con la política exterior de Estados Unidos, como así también significa un guiño hacia Israel. Ambos países celebraron la decisión de la administración de Milei.
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