POLITICA
Un movimiento raro: el albertismo sin Alberto

¿Cómo se evalúa un gobierno? ¿Cómo se puede pensar si es bueno o es malo? ¿Respecto de qué? Estamos habituados por el combate político a que los gobiernos se reclamen buenos o malos en comparación con los gobiernos anteriores.
Perón, en su regreso, decía: “Mi gobierno fue mejorando a medida que me sucedieron otros que fueron peores que yo”. Es la forma más habitual de comparar a una gestión, de calibrar la calidad de una presidencia. Pero hay otro modo, no tan habitual que es comparar a un líder y a su gestión con el contexto, sobre todo económico, en el que le tocó actuar.
Voy a poner dos ejemplos exagerados, caricaturescos. Si uno mira el contexto económico en el que le tocó actuar a Fernando de la Rúa y lo compara con otros gobiernos, mejoraría la calificación. Y si uno compara la gestión de Néstor Kirchner con el momento espectacular desde el punto de vista del entorno económico en el que le tocó actuar, probablemente diría que fue una oportunidad que, en buena medida, se perdió. No fue tan bueno en comparación con los resultados o la política que hizo.
Si nosotros miramos hoy la Argentina y el gobierno de Alberto Fernández con la oportunidad que se le ofrece, nos vamos a llevar una enorme sorpresa. Hay un político, intelectual, pensador de primera calidad, que es Fernando Henrique Cardoso, que en una especie de síntesis brutal dice: “Los gobiernos latinoamericanos dependen básicamente de dos factores importantes: la tasa de interés, el costo del dinero que determina cual es el flujo de inversión a un país; y del precio de las commodities, de las materias primas que vende, que determina otro ingreso de dólares, por exportaciones”.
Miren lo que está pasando hoy con las exportaciones en la Argentina. El dato que publicó la semana pasada el Indec es un dato que pasó casi inadvertido, pero tiene una importancia de primera magnitud. Es espectacular. En el mes de abril, la Argentina exportó 8300 millones de dólares. Los muy optimistas, los que esperaban un gran número de exportaciones dentro de lo que es un boom, hablaban de 7000. Cuando llegó el numero ellos mismos se sorprendieron. ¿Qué quiere decir eso? Un boom de precios. Si medimos por cantidades, de esos 8300, en un mes, mejoraron un 5% respecto de abril del año pasado. El resto es por los precios. Las exportaciones aumentaron en un 35% respecto de lo que la Argentina exportó en abril de 2021.
Para ir a un boom semejante hay que remontarse a 2012, casi 80.000 millones de dólares en el año. Estamos hablando del momento en que Cristina Kirchner estaba en el olimpo, en el apogeo, venía de hacerse reelegir con el 54% de los votos. Para ver a una instancia similar hay que ya ir al comienzo de la gestión de Néstor Kirchner.
Si lo que está pasando en este momento se mantiene, y todo indica que sí, por los precios derivados de la guerra tras la invasión de Rusia a Ucrania, las exportaciones de este año serán de más de 90.000 millones de dólares. Es un récord histórico, probablemente superior al de los años de Néstor Kirchner. Habría que ir tal vez a la época de la posguerra, del primer peronismo, para encontrarnos con este milagro exportador. Es un dato muy importante para pensar la economía de este momento.
Ahora bien, este año hay un boom de importaciones que deja un saldo comercial muy bajo para lo que son las exportaciones. Si se compara abril contra abril del año pasado, las exportaciones crecieron 35% y las importaciones un 47%. ¿Se debe a que hay una gran expansión del producto? No, lo que hay es un gran consumo de dólares. El Gobierno dice “faltan dólares”. Pero no, sobran pesos. Hay tal masa de pesos en la calle, pesos amenazados, corroídos, pulverizados por la inflación, que el que tiene pesos sale a comprar dólares como sea. ¿Qué quiere decir? Los compran con operaciones complejas financieras, como el contado con liquidación, o se compra un auto o una heladera; los importadores adelantan importaciones; la gente quiere huir del peso y refugiarse en el dólar o en cosas hechas de dólares. Eso es lo que está pasando y es lo que determina que el Gobierno tenga un saldo comercial muy pequeño respecto de este milagro exportador, que no viene del mérito sino de una desgracia dolorosísima que es la oportunidad que ofrece la guerra.
¿Por qué se produce este desbalance? Por los desarreglos de la economía que administra Alberto Fernández. Quiere decir que, si esta economía estuviera bien administrada y el Gobierno hubiese tenido un plan coherente desde el comienzo para reducir la inflación, hoy probablemente el Presidente estaría en un apogeo probablemente similar al de Néstor Kirchner en el comienzo de siglo, entre 2003 y 2007, cuando él gobernó. Estaríamos hablando de la inevitable reelección de Alberto Fernández si la economía fuera ordenada, capaz de captar este momento económico internacional. Pero no sucede eso, acá hay otro fenómeno.
En este aumento de las importaciones no solamente hay gente que compra cosas hechas de dólares, también figuran las importaciones energéticas. No alcanza la energía que producimos y tenemos que importar a precios tan caros como el de la soja, porque se dispararon los precios de los granos y se dispararon los precios de los hidrocarburos. Como sabemos, Rusia es un gran proveedor de hidrocarburos.
Tenemos este problema porque los subsidios abaratan tanto el precio de la energía que hay una especie de derroche de electricidad y de gas. Es decir, el problema de subsidiar exageradamente el consumo de energía no solamente produce un problema en el fisco porque no hay plata para pagar esas subvenciones, sino que además es un enorme incentivo a gastar irresponsablemente y eso abulta todavía más la cuenta fiscal y el caudal de dólares necesarios para comprar la energía que falta. Hay que importar más, por eso esas importaciones están tan elevadas.
Un gráfico de Daniel Gerold, un destacado experto en energía y principalmente en hidrocarburos, muestra lo que pasó en la época de Macri cuando se produjeron los aumentos de tarifas, en una época en que la energía empieza a valer lo que debería valer. El estudio muestra que la demanda, el consumo, se modera. Puede haber otras razones como el nivel de actividad, pero hay un factor importantísimo que es que la gente consume más racionalmente la energía porque tiene consciencia de su precio.
Hay un problema de desbarajuste económico que determina que Alberto Fernández no pueda aprovechar el contexto en el que se desenvuelve su gestión. Ese desbarajuste económico se produce por muchas razones, no solamente por las medidas que toma o deja de tomar el oficialismo, sino también por un problema que envuelve todo esto que es la extraordinaria falta de confianza. Expectativas muy negativas respecto de que este equipo de gestión pueda resolver los problemas a los que está enfrentado. Y esta falta de confianza, que es central, está alimentada todos los días por desvaríos oficiales en el diagnóstico respecto de las dificultades objetivas.
Hoy tenemos un ejemplo: Alberto Fernández vuelve a hablar de retenciones al sector agropecuario. Sería una vuelta a las retenciones móviles de cuando él era jefe de Gabinete. Una de las razones del enfrentamiento con el campo en 2008, ligado a las retenciones móviles que dispuso como ministro Martín Loustau, que llevaron que Fernández se vaya del gobierno de Cristina Kirchner. El Presidente está diciendo “ya que suben los precios subamos las retenciones”, pero en su discurso no está analizado si con los precios no están subiendo también los costos de los insumos que tiene el campo. Como los fertilizantes, que están disparados. O los costos que se elevan por el aumento de precios de la economía nacional. Es decir, el campo, como cualquier otra actividad, está pagando el castigo de los aumentos por la inflación, entre otros, los aumentos de salario, etc. Quiere decir que se está mirando linealmente que, como subieron los precios, el campo tiene que estar mejor. Sin recordar que las retenciones son un impuesto aberrante porque no gravan la ganancia, que también la paga el sector agropecuario, sino los ingresos, y no tienen en cuenta los egresos de cada uno de esos chacareros.
Lo más interesante es que Alberto Fernández vuelve a hablar hoy de este tema después de que la semana pasada lo desmintiera su ministro de Agricultura, Julián Domínguez. Es cierto, explican desde el Gobierno que Domínguez, como tenía que viajar a Córdoba, no quería que lo reciban mal. Pero la secuencia es insólita. En una entrevista con Ernesto Tenembaum, el Presidente habla de que hay que considerar -y que la oposición debería hacerlo también- subir las retenciones. Esa misma mañana, a las dos horas, el ministro Domínguez lo desmiente. Parecido a lo de Federico Basualdo con Martín Guzmán el año pasado, cuando se negaba a subir las tarifas. Hoy de nuevo Fernández, sin explicar lo que quiso decir el ministro Domínguez, vuelve a hablar en defensa de las retenciones.
Mientras tanto, uno puede leer en una página española, El Debate, una entrevista interesantísima que le realiza Carmen De Carlos, quien vivió mucho tiempo en la Argentina, al ministro Matías Kulfas. El funcionario, con una sinceridad llamativa, admite que en nuestro país hay una gran inestabilidad en las reglas de juego, que cualquier empresario que tiene que invertir y comprometerse con la economía argentina se mueve en arenas movedizas en cuanto a regulaciones y a las condiciones generales del entorno económico, lo que impide tomar determinaciones no solo a largo plazo, inclusive a mediano o a corto plazo. Como le pasa ahora al campo, que no sabe si el que dice la verdad es el ministro de Agricultura o el Presidente. Kulfas asegura que vamos a tardar años en resolver esto. Estamos en una especie de transición hacia una normalidad muy difícil de conseguir. El Gobierno, en vez de ir hacia el camino que plantea Kulfas de reducir esa incertidumbre, la aumenta.
A esto se le suma otro signo de interrogación, una desorientación, una falta de rumbo en un tema crucial: la política exterior. Es algo que interesa a gente muy sofisticada que sabe leer la escena internacional y determinar cómo juega el partido cada país en esa escena. Es, a pesar de ese tecnicismo, algo crucial: la forma en que una nación se planta en la cancha global, en que un líder lee los vientos la época y de qué modo esos vientos condicionan los intereses de su país.
En el caso de la Argentina de hoy la política exterior es más importante todavía. Voy a decir una exageración: Néstor Kirchner, entre el 2003 y el 2007, podía permitirse prescindir de esa política porque le sobraba la plata. El superávit de comercio y el fiscal eran como una membrana que permitían vivir aislados del mundo. Hoy no es así, porque estamos endeudados y estamos en el marco de un acuerdo con el Fondo, que es un pacto con las grandes potencias, que obliga a leer la escena internacional. Básicamente, es un acuerdo con EE.UU., Japón, Alemania y también con China, que es la tercera accionista del Fondo. El otro motivo es que necesitamos dólares no solamente financieros sino de las exportaciones. Kulfas, en esa entrevista, dice que vamos a ampliar la zona cultivable, lo contrario de lo que sucedería con este mensaje de las retenciones. Son dos gobiernos diferentes los que hablan. Es importante leer el mundo si somos un país que vive de las exportaciones y que piensa salir de su estancamiento, y de ese problema estructural del que suele hablar Cristina Kirchner de falta de dólares, por dificultades para planificar o pensar una economía competitiva y exportadora. La política exterior para un país con esta relación con el mundo externo es clave. Y el Gobierno, en ese terreno, se mueve de una manera incomprensible.
Voy a dar dos ejemplos. El jueves de la semana pasada hubo una reunión de los BRICS. Son los países de gran extensión territorial y de gran volumen en su producto bruto. Es una denominación que viene del mundo financiero para agrupar a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. La Argentina, con otro volumen, con otra dimensión económica, pretende incorporarse a ese mundo. En esa reunión virtual participó el canciller ruso que, por razones obvias, está en el centro del huracán. Ese día, Sergei Lavrov había dispuesto la expulsión de Moscú de diplomáticos franceses, italianos y españoles. Estuvo en esa reunión Santiago Cafiero, el canciller argentino. Hay que recordar que, en esa semana en la que Cafiero participó de esa conferencia, en el medio paraoficial Sputnik a Alberto Fernández lo trataron de traidor a Vladimir Putin, por haber ido a Europa a ofrecer alimentos y gas que reemplazarían lo que puede ofrecer Rusia. Es decir, fue a Europa a decirle a los alemanes, franceses y españoles “ustedes pueden desconectarse tranquilos de Rusia porque van a encontrar en países como la Argentina el gas y los alimentos que sustituyan lo que, hasta ahora, les ofrecía Rusia”. Los rusos vieron eso como una traición del presidente que se había propuesto a sí mismo como puerta de entrada de su país a América Latina.
En esta reunión de los BRICS, Cafiero habló de un “enfrentamiento” entre Rusia y Ucrania. Es interesante la definición, como si hubiera una guerra donde uno no sabe muy bien quién tiene la razón. Se olvida de lo que dice el propio Alberto Fernández, quien tenía al mismo Cafiero al lado en la visita a los europeos, que es que hubo una invasión, una agresión de Rusia a Ucrania. Ahora vuelve atrás. Es un enfrentamiento bilateral. Pidió que haya un cese del fuego, como si Putin no existiera. Como si no hubiera una especie de nuevo Hitler en Europa, en cuanto al manejo de las relaciones exteriores y la decisión de invadir irracional, autoritaria o salvajemente a otros países y producir masacres y violaciones a los derechos humanos. Para Cafiero es solamente un “enfrentamiento”.
¿Por qué es curioso? Porque hace juego con lo que dijo Alberto Fernández después de volver de Europa en la entrevista con Tenembaum. “Yo le fui a explicar a los europeos, a Scholz el canciller alemán, a Macron, el presidente de Francia, a Sánchez el primer ministro de España, que tiene que haber un cese de fuego y que ellos, con las sanciones que le pusieron a Putin, están produciendo un desastre universal. ¿Por qué? Porque los precios se han vuelto impagables para muchos países y ha desatado una nueva inflación”, sostuvo. Hablamos de un Presidente con una inflación anualizada del 80%. Es decir, le fue a echar la culpa de lo que está pasando en Ucrania a los países a los que él, a su vez, les quiere vender productos para que puedan prescindir de Rusia. Es una especie de garabato, jeroglífico, que ni siquiera él podría explicar. Este es el marco conceptual y diplomático en el cual se desenvuelve la cuestión económica de Alberto Fernández.
Se explica la inquietud de todo el peronismo. Desde Cristina Kirchner hasta los gobernadores. Un gráfico del economista Fernando Marull muestra el poder adquisitivo en dólares, que se cruza con el índice de confianza en el Gobierno elaborado por la Universidad Di Tella.
¿Por qué importa? Porque, generalmente, el índice de confianza coincide con el movimiento del poder adquisitivo en dólares. Y ese índice de confianza coincide también con lo que los últimos gobiernos obtuvieron en las elecciones (dos mandatos de Cristina, uno de Macri y uno de Fernández). Hay una correlación misteriosa. Si se observa en determinado momento, en determinado mes, el índice de confianza del Gobierno hecho por la Universidad Di Tella, coincide con el porcentaje que en ese momento sacaría el oficialismo si se celebraran elecciones. Y eso se va repitiendo a lo largo de los años.
Hoy, si el Gobierno tuviera elecciones, sacaría el 26% de los votos. Esto es lo que coincide, desde otro punto de vista, con la encuesta de Poliarquía de la semana pasada que muestra el derrumbe, en general de toda la clase política, pero particularmente del Gobierno en la consideración pública. Este gráfico está inquietando muchísimo al oficialismo. Inquieta a Cristina Kirchner. Inquieta a los gobernadores. Inquieta al sindicalismo.
Cuando se habla del sindicalismo, hay que poner énfasis en un episodio que ocurrió la semana pasada. Creo que no lo tomamos en cuenta. Esto ocurrió el jueves. Un acto de la UOCRA, del que participó el presidente Alberto Fernández y al que asistieron pocos ministros y pocos gobernadores. Ocurrió algo que pasó inadvertido. Un discurso importantísimo del líder de la UOCRA, Gerardo Martínez. Estamos hablando de un sindicalista con muchísima experiencia. Fue secretario general de la CGT en los 90, con la crisis de la convertibilidad. Lidera la UOCRA desde hace muchos años. Fue diputado nacional. Forma parte del núcleo que maneja la CGT y la representa en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) desde hace años. Un hombre muy calificado que entiende la política. Y que, en ese discurso, hace una caracterización de este momento y resalta ciertas preocupaciones centrales.

Hay que recordar la Carta Magna, dijo Martínez, la Constitución, que discrimina perfectamente las funciones de cada funcionario dentro del poder. El Presidente manda, no el vicepresidente. Un mensaje clarísimo para Cristina Kirchner, pero también para Alberto Fernández que lo estaba escuchando, paralizado. Dijo Gerardo Martínez: “Presidente, la mayoría de los que estamos acá votamos al Frente de Todos, con una lista que llevaba en la cabeza su nombre”. Dicho de otra manera, “nosotros no votamos a Cristina como jefa, sino a Usted”. Algo así como “póngase los pantalones largos”.
También remarcó: “Yo podría tener una discusión con usted. Podría tener una discusión con los demás secretarios generales de la CGT. Pero nunca viralizaría esa discusión. Sería suicida. La gente diría ‘ahí están los locos de la CGT’”. ¿De qué está hablando? Está hablando del debate entre Cristina Kirchner, Alberto Fernández y las intervenciones de La Cámpora.
Y finalmente, cierra señalando: “Hay una cantidad de problemas angustiantes, sobre todo ligados al salario de los trabajadores, y la política no está dando respuesta. Usted Presidente lo que tiene que hacer es una gran convocatoria y relanzar su Gobierno”.
Se esperaba una respuesta de Alberto Fernández a semejante discurso y no la tuvo. Para que se entendiera lo que quiso decir, Gerardo Martínez le hizo un regalo a Alberto Fernández antes de empezar el acto. Le regaló una lapicera, como diciendo “use la lapicera, porque el que tiene la lapicera para tomar decisiones es usted”. Esto lo dice alguien que le habla en nombre de los trabajadores, de la CGT y de todo un arco político dentro del oficialismo que adhiere o espera encontrar en Alberto Fernández un liderazgo que no encuentra. No es un mensaje que le llegue al Presidente desde el lado de Cristina Kirchner. Los que les están diciendo “reaccione” son sus amigos. Ahí está el Movimiento Evita, despreciado por el kirchnerismo. Es lo mismo también que piensan gobernadores e intendentes.
En la década del 60, alrededor de los sindicalistas de la UOM, se había generado algo en el clima de los gobiernos militares de aquellos años, que era el peronismo sin Perón. Hoy parece que hubiera un movimiento extraño. Albertismo sin Alberto. Gente que está esperando que se cubra una especie de liderazgo vacante, una demanda a la que Fernández no reacciona. Es como la soja, como los precios de las commodities, como el nivel de exportaciones. Este hombre tiene una escena política que se le ofrece favorable, y no la aprovecha. Es como si no la viera. Comparado con esa escena, su performance es todavía peor de la que uno está mirando, tanto en la escena económica como política. Por eso es tan importante el discurso de Gerardo Martínez.
Otro ejemplo de desorientación. Hoy renunció, después de una reunión que tuvo con Martín Guzmán la semana pasada, Roberto Feletti. Se fue después de hablar con La Cámpora y con Cristina. Lo habían sacado de la responsabilidad de Kulfas -no lo habían echado porque no se animaron a hacerlo- y lo pusieron bajo la órbita de Guzmán. Y Feletti se va. Se va con una carta muy interesante, donde demuestra tener carácter. Dice algo así como lo siguiente: “Me están poniendo en un área que no me quiere, a gestionar una política en la que no creo. Falta coordinación e integración en este gabinete económico”. Y dice algo más: “La política de control de precios fracasó por la guerra”. No. Fracasó porque fracasa siempre. Feletti sugiere que ahora habría que ir a mayores retenciones, a medidas más intervencionistas que desacoplen los precios internacionales de los precios locales. Esto es lo interesante. Alberto Fernández se desprende de alguien que recomienda las retenciones como él. Y mantiene como ministro a alguien que no recomienda las retenciones como Julián Domínguez, ministro de Agricultura. ¿Cuál es el mensaje? ¿Dónde está la cabeza de Fernández? ¿En Domínguez, que disiente con él y sigue siendo su ministro, o en Feletti que se va coincidiendo con él? Es un jeroglífico como el de la política exterior y los mensajes que se emiten en Europa o en el grupo de los BRICS.
Este enorme problema, que tiene que ver con la falta de gestión política, con un liderazgo vacante, con un rumbo que el Presidente no termina de encontrar y ni de definir, inquieta enormemente a Cristina Kirchner por muchas razones. La primera y las más importante es electoral, y también razones judiciales. Cristina ya sabe lo que pasa cuando se empieza a perder el poder en el terreno judicial. Ella cree que no hay razones para investigarla, sino que todo es una operación política más o menos eficiente según su nivel de poder. Lo que ella llama lawfare. En este contexto de las preocupaciones judiciales que se disparan en la medida en que cae el consenso del Gobierno y del oficialismo, de un oficialismo del que a ella le resulta muy difícil despegar -con toda lógica porque lo armó ella-, hay que mirar con atención algo que va a pasar mañana.
En el Congreso -ya estamos en la semana de mayo- se están constituyendo recién ahora las comisiones. Entre las comisiones que se van a constituir hay una que es muy importante. La comisión de Juicio Político. Es una comisión de Diputados, que se activa poco porque muy raras veces hay juicio político a un Presidente, a un miembro de la Corte. Pero cuando se activa tiene una carga política e institucional enorme. Esta comisión, que es la que inicia una acusación a un funcionario, va a tener entre sus miembros a gente de mucho peso. La va a presidir la diputada Ana Gaillard, kirchnerista del Frente de Todos. Es una mujer de mucha firmeza, ligada a Cristina Kirchner, de la provincia de Entre Ríos. Va a haber también otros hombres con peso específico dentro del peronismo como José Luis Gioja; Germán Martínez, el presidente del bloque peronista, y Leopoldo Moreau, que es probablemente la persona que dentro de la Cámara de Diputados expresa con mayor claridad las ideas de Cristina Kirchner, junto con sus posiciones político-institucionales y judiciales. En la oposición, Juan Manuel López, que va a ser seguramente el vicepresidente de esta comisión. Es la mano derecha de Elisa Carrió en el Congreso, en Diputados. Pablo Tonelli, una figura principal en los temas judiciales del PRO, que se desempeña como consejero de la Magistratura. Mario Negri, presidente del bloque radical. También estarán Alejandro “El Topo” Rodríguez, presidente del bloque de Roberto Lavagna, el bloque federal; Vanesa Siley, de La Cámpora, consejera de la Magistratura por el ultrakirchnerismo; Rodolfo Tailhade, una figura de las más agresivas del kirchnerismo en materia judicial; Hugo Yasky, sindicalista y ultrakirchnerista, y Victoria Tolosa Paz que responde a Alberto Fernández.
¿Por qué es importante mirar estas identidades? Porque la Coalición Cívica, concretamente Elisa Carrió, presentó un pedido de juicio político contra Ricardo Lorenzetti, con una cantidad de informaciones ligadas a conversaciones que habría tenido Lorenzetti con dirigentes políticos como Gerardo Morales. Habla además del papel de Lorenzetti en la política y, sobre todo, de una operación en el Consejo de la Magistratura para quitar a Horacio Rosatti de la presidencia de ese organismo. ¿Qué es lo que importa acá? Que no habría que descartar que el Frente de Todos, es decir el kirchnerismo, adhiera al pedido de juicio político de Elisa Carrió. Estamos hablando de una combinación inesperada. Cristina Kirchner y Elisa Carrió apuntando contra Ricardo Lorenzetti. Una combinación que puede inspirar el beneplácito -nunca lo van a decir- de Rosatti, de Carlos Rosenkrantz y de Juan Carlos Maqueda, los tres ministros de la Corte que componen una mayoría muy cohesionada de la cual Lorenzetti está aislado, a la cual Lorenzetti está enfrentado. Ya hubo un episodio similar que se frustró el 21 de marzo de 2018, cuando trascendieron aquellas conversaciones privadas entre Cristina Kirchner y Oscar Parrilli, momento en que Elisa Carrió y el kirchnerismo estuvieron a punto de firmar una citación a Lorenzetti para que dé explicaciones, como presidente de la Corte, del manejo de la Dirección de Intervenciones Judiciales, que se encarga de las intervenciones telefónicas y de mails con orden judicial. Aquella convergencia de 2018 podría estar configurándose de nuevo. Después habrá que ver si se llega a una acusación, es muy probable que no se llegue a una condena porque hay que conseguir para removerlo a Lorenzetti dos tercios en el Senado. Pero igual resultaría en un gran desgaste de la figura de Lorenzetti, con todo tipo de imputaciones, documentación que se empiece a discutir y su probable citación al Congreso. Es una novedad muy importante en relación con la expectativa que tiene el kirchnerismo de producir vacantes en la Corte.
Todo este panorama de desarticulación en el oficialismo, el agotamiento del kirchnerismo tal cual lo conocimos -que tiene que ver con algo muy profundo relacionado con el agotamiento de una receta populista cuyo final estamos viendo en Venezuela- es el fondo del problema. Hay una receta agotada, que impide que Cristina Kirchner y quienes la rodean puedan decir qué no quieren, pero muy difícilmente puedan decir qué quieren, proponer una hoja de ruta hacia dónde nos llevarían si tuvieran el poder administrativo.
Otra posibilidad extraordinaria que tiene Alberto Fernández, desaprovechada: la falta de un programa de sus opositores internos. Este debilitamiento se proyecta sobre la oposición. La pregunta que tenemos que hacernos hoy respecto de Juntos por el Cambio es si fue, desde su origen, algo más que una alianza antikirchnerista. ¿Por qué esto es importante? Porque si la razón de estar juntos que se daban a sí mismos el PRO, el radicalismo y la Coalición Cívica era evitar una hegemonía kirchnerista, esta motivación va desapareciendo de a poco con una transformación del peronismo. No digo con el final del kirchnerismo, pero sí una mutación importante que le hace perder votos y por lo tanto poder.
Esto, entonces, proyecta sobre la oposición también una dispersión. Vemos a Mauricio Macri radicalizándose en ideas propias que no pudo poner en práctica durante su gobierno, entre otras cosas, porque la sociedad estaba en aquel momento mucho más a la izquierda de lo que está hoy. Vemos un debate cifrado, poco explícito, que hay que saber decodificar, entre Larreta y Macri sobre cuál debe ser la estrategia para producir las transformaciones que ellos mismos recomiendan.
El radicalismo también se repliega sobre sí mismo. Aparecieron versiones este fin de semana de que en la Convención Nacional que se va a celebrar el viernes Facundo Manes y su hermano Gastón, que será presidente de esa Convención, estaban pensando en separar a la UCR de Juntos por el Cambio si no encuentran las ideas que ellos quieren. Algo parecido a lo que piensa Mauricio Macri respecto de sus propias creencias cuando dice: “Tenemos que pensar más en el cambio que en el juntos. De tan juntos, olvidamos el cambio”. Los Manes se encargaron enseguida de decir que no era así, ratificaron su pertenencia, pero van a poner condiciones.
El diputado nacional por Juntos por el Cambio y líder del radicalismo cordobés, Mario Negri, no lo dice públicamente, pero lo ha dicho entre sus amigos: “Juntos por el Cambio, el viejo Cambiemos, fue siempre la contracara del kirchnerismo. Si no nos articulamos, corremos el riesgo de dejar de ser la contracara para ser su espejo”.
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POLITICA
Manuel Adorni y Manuela Castañeira se cruzaron por el Campamento Anticapitalista: “Lograron lo que nunca nadie”

La dirigente de izquierda Manuela Castañeira celebró en X que se realizó la sexta edición del Campamento Anticapitalista y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, le respondió con ironía. El funcionario nacional la chicaneó respecto al número de votos que sacó en las últimas elecciones y la excandidata a diputada lo trató de “envidioso”.
“Explota el sexto Campamento Anticapitalista Internacional del Ya Basta. Acá está la juventud que se organiza contra la derecha y por una salida anticapitalista”, expresó Castañeira, que compartió una imagen con todos los participantes del evento y banderas, y añadió: “Tiemblan Milei, Adorni y todos los liberfachos”.
Minutos más tarde, Adorni, que habitualmente responde a comentarios de militantes del Nuevo Mas -principalmente cuando lo mencionan-, reaccionó al posteo e ironizó: “Lograron lo que nadie: todos sus votantes salieron en una misma foto. Nuevo récord Guinness. Fin”. Además convocó, a modo de broma, a los militantes libertarios a realizar un “campamento capitalista”.
Asimismo, la dirigente le contestó y retrucó: “Manuel, qué envidioso. ¿Será porque la ideología liberfacha no pega en la juventud? Besitos anticapitalistas“.
Un día atrás, durante la presentación del campamento, Federico Winokur, quien fue candidato del Nuevo Mas en las últimas elecciones legislativas porteñas, afirmó que en el evento participó una generación que “se organiza contra el capitalismo y se solidariza con las luchas en todo el mundo” e indicó: “Estamos con los migrantes que luchan contra la policía racista de ICE, somos Alex Pretti, somos Renée Good, estamos con las mujeres de Irán y con el pueblo palestino que resiste heroicamente contra el genocidio del Estado de Israel. Estamos con los trabajadores que se organizan contra la reforma laboral de Milei y los que dicen ‘fuera yankees de América Latina’”.
A su vez, como cierre al video, declararon desde el partido: “Sumate a la juventud anticapitalista para hacerle frente a los fachos y que Adorni la siga mirando por Instagram”.
Lo cierto es que Adorni y militantes del Nuevo Mas suelen intercambiar comentarios en redes sociales. Durante el último campamento, el jefe de Gabinete les deseó suerte y chicaneó: “Ojalá recauden mucho dinero con la venta de entradas para poder solventar el mega evento, ya que entiendo que conseguir empresas sponsors les debe resultar dificultoso”.
Incluso, también se cruzaron cara a cara durante el debate en la ciudad de Buenos Aires antes de las elecciones legislativas, en mayo de 2025. Allí, Adorni, candidato libertario, apuntó contra Winokur, representante en la lista del Nuevo Mas: “Me dedicaste un campamento anticapitalista y cobrabas entrada por Mer cado Pago. No te voy a hacer ninguna pregunta porque ningún comunista tiene la idoneidad suficiente para ocupar ningún cargo en la República Argentina”.
pic.twitter.com/45eO2koNRI,February 15, 2026,https://t.co/ycrda7Klfy,February 17, 2026,Manuel Adorni,Conforme a,,“Catadores de ideologías”. Dura reacción de Villarruel tras las críticas a su reunión con Quintela,,A casi un año del disparo. Pablo Grillo culpó a Patricia Bullrich por los daños que sufrió: «La quiero ver presa»,,Investigación. La Justicia analiza transferencias por supuesto juego ilegal que llegan hasta Sur Finanzas PSP,Manuel Adorni,,Obras por votos. Adorni le contestó a Zaracho, que dijo que el Gobierno compró a los gobernadores “por dos cordones cuneta”,,Chicanas e ironías. Qué se dijeron Adorni y Zaracho en un picante cruce,,»Dejá de boludear». Milei difundió un video editado de Mariano Recalde y el legislador lo cruzó
POLITICA
En medio de la tensión por la reforma laboral, Milei recibió a Patricia Bullrich en Olivos

El presidente Javier Milei recibió a la senadora Patricia Bullrich en la Quinta de Olivos. El encuentro se da en un marco de tensión alrededor de la reforma laboral, que será tratada en Diputados este jueves 19 o el miércoles 25 y la CGT llevará a cabo un paro general la jornada en la que se trate el proyecto de ley con media sanción.
Sin embargo, en medio de ese run run, desde el entorno del Ejecutivo Nacional aseveraron que no la senadora no abordó solo ese tema con el presidente, sino que hablaron sobre la agenda legislativa que busca impulsar el oficialismo libertario en lo que restan de las sesiones ordinarias del Congreso, las cuales concluirán el 28 de febrero.
¿Feriado? ¿Qué es eso?@PatoBullrich y @JMilei
trabajan codo a codo para cerrar las sesiones extraordinarias MÁS EXITOSAS de la historia.
Congreso reformista rompiendo todo: leyes clave y cambios profundos para 2026.
Capitalismo, ahorro y trabajo duro: ¡presentes!
VLLC! pic.twitter.com/mLRF4g1BWr— Tomas Sanchez🇦🇷🇮🇱 (@bostero109rp) February 16, 2026
Desde la Casa Rosada minimizaron la cuestión de la reforma laboral y la ubicaron como uno de los ítems debatidos en el encuentro. Este intercambio no se habría centrado en los artículos sobre los cambios en las licencias médicas, resistidos por la oposición en Diputados, sino en la estrategia que seguirá el bloque oficialista para el tratamiento y aprobación del aún proyecto de ley.
El Gobierno se planta por la reforma laboral y rechaza modificar el polémico capítulo de las licencias médicas
En el Gobierno la función de desactivar los posibles imprevistos que pueda causar la oposición en el avance de la nueva legislación en Diputados recae en el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el armador del interior, Eduardo ‘Lule’ Menem; el ministro de Interior, Diego Santilli; y el asesor presidencial, Santiago Caputo.
La entrada En medio de la tensión por la reforma laboral, Milei recibió a Patricia Bullrich en Olivos se publicó primero en Nexofin.
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POLITICA
Reforma laboral: por qué pierde apoyo el oficialismo en Diputados tras el debate sobre las licencias por enfermedad

El Gobierno quedó en una encerrona. La inclusión del artículo que se refiere a una reducción en el pago de las licencias médicas generó un fuerte rechazo social que derivó en que algunos de los socios necesarios para aprobar la reforma laboral se planten en la vereda de enfrente.
Cada vez más diputados que La Libertad Avanza contaba como votos positivos se oponen y ya no solo en la intimidad de las conversaciones sino frente a los micrófonos, lo que hace que el cambio de opinión en un tema tan sensible sea más difícil por el costo político y social que esto podría significar.
El oficialismo contaba con un paso complicado por el Senado y, una vez obtenida la media sanción, avanzar con mayor agilidad en la Cámara de Diputados. Con una votación en la Cámara Alta que lo dejó muy cerca de los dos tercios, los libertarios se mostraron confiados, pero el clima cambió.
El artículo 44 reduce al 50% o al 75%, según el caso, la remuneración que el trabajador tiene derecho a percibir en casos de enfermedad o accidente, así como los plazos de la licencia que pasan de 12 a 6 meses. Mientras se busca al responsable del artículo, todos miran al ministro de desregulación Federico Sturzenegger, quien fue el único que lo defendió públicamente, en la oposición empiezan a sopesar los dichos de la senadora Patricia Bullrich respecto de posibles cambios. La senadora promete una protección de 100 % para las enfermedades graves, pero la palabra de la ex ministra no parece suficiente, mucho más que no dio certeza cómo se iba a resolver.

“Nosotros no le vamos a dar un cheque en blanco a Patricia Bullrich. Si quieren hacer algún cambio quien lo tiene que explicar es Javier Milei, Karina Milei, Manuel Adorni o Diego Santilli, no la senadora», señaló una alta fuente del PRO, uno de los aliados necesarios en la Cámara de Diputados.
“Puede ser que la saquen -en Diputados- pero hay 21 votos que los suelen acompañar que hoy están en contra o que se pueden abstener en esos artículos y eso va a complicar”, agregó. La fuente amarilla hace referencia a los 12 diputados del PRO, más 6 de la UCR, dos del MID y 1 de Adelante Buenos Aires.
Pero a ese grupo que el oficialismo ya contaba como propios, ya que vienen acompañando en gran medida los posicionamientos de La Libertad Avanza, se le suman otros que responden a gobernadores o trabajan en espejo con el Senado.
El interbloque Unidos, que contiene a Provincias Unidas, camina a la oposición. Lo mismo sus socios Miguel Angel Pichetto y Nicolás Massot de Encuentro Federal y los miembros de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro y Mónica Frade. También estaría en este grupo Marcela Pagano de Coherencia, Natalia De la Sota de Defendamos Córdoba y varios de los diputados de Innovación Federal. Los senadores de Tucumán que responden a Osvaldo Jaldo votaron en contra en el Senado y en Diputados cuenta con un bloque de 3 diputados que podrían seguir el mismo camino.
Este grupo se suma a los 93 diputados que tiene el bloque de Unión por la Patria que se opone en su totalidad a la norma y que está preparando un dictamen propio con un proyecto de ley que tiene 11 puntos de reforma de la ley laboral.
“Están emperrados con tener todo para el 1 de marzo -fecha de apertura de las sesiones ordinarias donde el Presidente se presenta en la Asamblea Legislativa- es inentendible cuando el escenario es este”, explicó un diputado dialoguista.
Más cambios
Pero el oficialismo no solo tiene en riesgo la parte que se refiere a las licencias por enfermedad, sino que también pondría en riesgo el Fondo de Asistencia Laboral en donde el peronismo también se opone. Pero aunque en este caso el PRO, la UCR y el MID se muestran en la misma línea que La Libertad Avanza aparecen luces de alarma en donde el malestar por las licencias puede “contagiar” al FAL.
La representante del gobernador salteño Gustavo Sáenz en el Senado, la ex ministra de Energía Flavia Royón, en su discurso señaló que la ley le parecía mala pero solo votó en contra el FAL. En el caso de Diputados, el gobernador que supo ser candidato a vice de Sergio Massa cuenta con nueve votos en la Cámara Baja que podrían seguir el mismo camino que la senadora Royón.
En la Cámara de Diputados sienten que se “empiojó” el debate por la ley. Los legisladores que suelen acompañar a La Libertad Avanza entienden que son los senadores los que se tienen que responsabilizar por lo que las chances de que vuelva al Senado se incrementan con el paso de las horas.
“Patricia -por Bullrich- no es ministra como para decir qué va a cambiar. Y ahora no se pueden hacer los que no sabían del texto, todos lo sabían y lo votaron, que sean ellos quienes lo dejan afuera”, señaló un diputado provincial que tiene la intención de rechazar ambos artículos.
En La Libertad Avanza también crece la percepción que la idea inicial de un pasaje tranquilo por la Cámara de Diputados está desapareciendo. Es por eso que apuran el llamado a una sesión para el próximo 19 de febrero.
La intención que dicen tener es la de dictaminar el miércoles en el plenario de comisión e ir al recinto el jueves. Si esto sucede, le daría tiempo al Senado para insistir con la norma original o aprobarla con cambios antes del 27 de febrero, fecha en que culminan las sesiones extraordinarias y cumplir con el objetivo de que el presidente Javier Milei tenga el paquete de leyes aprobado para su discurso el próximo 1 de marzo.
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