SOCIEDAD
Animal Crossing, Netflix y Kojima tienen algo en común: te hacen sentir culpable por no estar

Hay algo tranquilizador en encender la consola después de un día largo, cargar esa partida que dejaste a medias hace meses y comprobar que, pese a todo, el juego te espera donde lo dejaste. Nadie te mira raro, nadie te pasa factura, tu avatar sigue ahí —igual de quieto, igual de dispuesto, igual de inmortal— como si el tiempo no existiera en ese mundo de píxeles, como si la vida no hubiera seguido avanzando fuera de la pantalla. Hasta que llega Hideo Kojima y decide, una vez más, que la realidad es demasiado cómoda. Porque, si hay un arte que domina Kojima más allá de las cámaras imposibles, los tráilers enigmáticos y los chistes con nombres ridículos, es el arte de agitar la pecera justo cuando los peces parecen haberse acostumbrado a la corriente. Y su última ocurrencia, esa en la que un videojuego no solo reconoce tu ausencia, sino que avanza sin ti, me ha dejado pensando —y riéndome— mucho más de lo que esperaba.
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En su reciente podcast, Kojima confesó que una de sus ideas descartadas era un «juego del olvido». Un experimento en el que, si dejas de jugar unas semanas, tu protagonista no solo pierde habilidades: puede que directamente no te reconozca, o que el mundo cambie a tus espaldas. Nada de pausa, nada de inmortalidad digital. Aquí, el juego sigue sin ti. Y, de paso, te deja claro que tú no eres tan importante como pensabas. Es la fantasía imposible: el videojuego que no te necesita.
No sé vosotros, pero a mí esta idea me fascina y me incomoda a partes iguales. Es brillante, sí, pero tiene un punto de crueldad existencial. Después de décadas en las que el mayor miedo era que se corrompiera la tarjeta de memoria, ahora resulta que lo verdaderamente temible sería volver y descubrir que, por fin, el mundo del juego ha aprendido a prescindir de nosotros.
A mí esta idea me fascina y me incomoda a partes iguales. Es brillante, sí, pero tiene un punto de crueldad existencial
Hay algo profundamente humano en la forma en que jugamos y dejamos de jugar. La partida guardada es un salvavidas emocional, una garantía de que podemos pausar, vivir, volver, y nada habrá cambiado. El tiempo, en los videojuegos, solo avanza si estamos presentes. Somos el motor del mundo. Pero ¿y si no? ¿Y si Sam Porter Bridges, Link o el mismísimo Mario decidieran seguir adelante aunque tú no vuelvas? ¿Qué pasaría si, después de un mes fuera, la princesa decide rescatarse sola, la base de Metal Gear cambia de jefe o tu equipo de FIFA ficha a otro entrenador porque has estado ocupado con la vida real? La pregunta es sencilla: ¿queremos de verdad juegos tan vivos que nos olviden?

Animal Crossing y el trauma del reencuentro
Algunos ya han jugueteado con la idea, claro. Animal Crossing es un ejemplo sutil y despiadado a la vez. Todos recordamos la primera vez que volvimos tras meses sin encender la Switch y nos encontramos la isla cubierta de malas hierbas, vecinos ofendidos y ese mensaje pasivo-agresivo de «¿dónde te habías metido?». Es el equivalente digital a reencontrarte con amigos del colegio en una cena y que te echen en cara cada año de ausencia.
Pero, al final, hasta Animal Crossing es indulgente. Limpiar la isla, pedir perdón y volver a la rutina es cuestión de minutos. Nadie se va para siempre. El juego sigue confiando en ti. Kojima, por supuesto, quiere ir un paso más allá: que el mundo no te necesite y que la ausencia tenga consecuencias que no se arreglen en un par de partidas.

La industria lleva años obsesionada con el concepto de «juego vivo». Nos prometen mundos persistentes, universos que cambian, comunidades que evolucionan mientras dormimos. Todo suena muy emocionante hasta que te das cuenta de que, en la práctica, significa perderte eventos, recompensas exclusivas, historias efímeras… o simplemente quedarte atrás en una maratón que nunca se detiene. Es como si el FOMO se hubiera instalado en el núcleo del diseño. ¿Te vas de vacaciones? Mala suerte, el dragón solo aparece ese fin de semana. ¿Tienes familia? Que sepas que tu clan te ha sustituido. ¿No puedes farmear hoy? Igual mañana ya no vale la pena volver.
Lo curioso es que todo esto, vendido como progreso, muchas veces es lo contrario: un regreso a la ansiedad de perderse algo, de no estar a la altura, de sentir que el videojuego es otra obligación más. Por eso, la idea de Kojima —el juego que no solo sigue, sino que decide no esperarte— suena a broma cruel… y, al mismo tiempo, a liberación. ¿Y si, por una vez, dejamos que el juego nos olvide y nos libra de la culpa de no volver nunca?

El algoritmo, Netflix y la conspiración de la ausencia
Aquí me permito una pulla: si a Netflix o a TikTok les llega la idea de Kojima, nos van a premiar por no abrir la app. «Enhorabuena, llevas una semana sin entrar: por fin tu lista de pendientes se ha vaciado sola». Un futuro donde, para completar el juego, hay que resistirse a jugarlo. Kojima, si me lees, por favor, no lo digas muy alto, que lo mismo mañana lo vemos en la siguiente actualización de Instagram. La fantasía de ser prescindible no es solo de los juegos. ¿Cuántas veces hemos sentido que los sistemas, los algoritmos y los timelines seguirán igual (o mejor) sin nosotros? Quizá lo más realista que puede ofrecer un videojuego es, precisamente, lo que siempre ha temido: que no te necesita.
Hay algo reconfortante en no ser imprescindible. Lo he notado en la vida real y en los juegos. Cuando era adolescente, fantaseaba con mundos que me esperaban, que dependían de mi acción, de mi regreso. Ahora, cada vez aprecio más los juegos que me dejan irme sin remordimientos. Que no me juzgan por no encender la consola en semanas, que no me castigan con mecánicas de «deber» y que no confunden mi ausencia con abandono.
La industria lleva años obsesionada con el concepto de «juego vivo»
La idea de Kojima es tan brillante como peligrosa porque lleva al extremo esa necesidad de «realismo» en el diseño. El videojuego como un universo paralelo, pero también como un espejo incómodo: si no vuelves, te olvidan; si te marchas, la historia sigue. ¿No es eso lo que intentamos evitar cuando jugamos? Tal vez la clave está en aceptar que los juegos —como las personas, los trabajos o los libros— también pasan, también se olvidan, y que está bien. Que la mejor mecánica que puede tener un videojuego es permitirte soltarlo cuando la vida lo exige. No todos los mundos necesitan estar siempre ahí cuando vuelvas. A veces el recuerdo es mejor que la partida guardada.

Quizá, en el fondo, el «juego que no te necesita» es una fantasía de madurez: la de aprender a dejar ir sin drama. La de aceptar que no pasa nada por ser el espectador ocasional, el que se baja antes de los créditos, el que se queda fuera de la raid, pero aún recuerda la sensación de la primera vez. Y, quién sabe, igual, esa libertad para no ser necesario es lo que hará que algunos volvamos, precisamente, cuando nadie lo espera.
Mientras tanto, el ecosistema sigue su curso: miniaturas de YouTube con caras de infarto, influencers que gritan porque una actualización ha cambiado el color del menú, directos reaccionando a teasers que aún no existen. La cultura del «todo importa, todo es ahora». Un poco de ruido, un poco de urgencia y, a veces, la sospecha de que, si desapareces un mes, nadie lo va a notar. O lo que es peor: que al volver, nadie se acuerda de ti.
Puede que Kojima lleve razón y el futuro sea de los mundos que avanzan sin nosotros, que no se detienen para esperar al último jugador. Tal vez, después de todo, necesitábamos una excusa para aceptar que, en los videojuegos y en la vida, el centro del universo es siempre otro.

Un brindis por los juegos que no esperan
Así que, Hideo, gracias por la idea imposible. Quizá no la quiero en mi consola, pero sí en mi cabeza. Me tranquiliza pensar que, si algún día decido dejar atrás un juego —o lo que sea—, el mundo seguirá rodando, la historia avanzará y alguien, en alguna parte, seguirá jugando.
Y si algún día vuelvo y mi avatar ha envejecido, o el mundo ha cambiado sin mí, lo aceptaré. Al fin y al cabo, eso también es jugar: saber parar, saber soltar, y recordar que lo importante no es que el juego te necesite, sino que te deje marchar. Y ahora, si me disculpáis, voy a dejar este texto sin guardar durante un rato. A ver si, cuando vuelva, ha mejorado solo.
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La noticia
Animal Crossing, Netflix y Kojima tienen algo en común: te hacen sentir culpable por no estar
fue publicada originalmente en
3DJuegos
por
Alfonso Gómez
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La abogada Agostina Páez volvió de Brasil: estuvo presa acusada de racismo

Agostina Páez, la abogada acusada por racismo, llegó a la Argentina este miércoles tras dos meses de permanencia en Brasil. La noticia fue confirmada por la propia letrada de 29 años en una historia de Instagram. “¡Hola Argentina!“, publicó emocionada. Aterrizó cerca de las 19.20 en el Aeropuerto Jorge Newbery.
En diálogo con la prensa, dijo: “Me he sentido muy desamparada. He estado muy triste, la he pasado muy mal. Han sido meses muy duros para mí. Todavía no puedo creer que estoy acá. Hasta el último minuto no sabía qué iba a pasar. Cuando me subí al avión, sentí una enorme tranquilidad y emoción. Tenía terror de ir a la cárcel».
Respecto de recomendaciones que le haría a los argentinos que quieren vacacionar en el vecino país, sostuvo: “Les recomiendo que conozcan el contexto y las leyes. Uno va a otro país y no sabe. Me cae bien la gente de Brasil. Esto no quiere decir que sean malos. Hay que tener cuidado. Yo reaccioné mal”.
La Justicia de Río de Janeiro había ordenado el pasado martes retirar la tobillera electrónica de la joven influencer. Fue luego de que el tribunal le concediera un habeas corpus, una resolución que le permitió también recuperar su pasaporte y quedar habilitada para ingresar al país.
A través de sus historias de Instagram, Páez compartió imágenes junto a su abogada y el equipo legal que la representó. Se mostró agradecida con cada uno de ellos y también mostró su aprecio por el vicecónsul argentino en Río de Janeiro, Maximiliano Alaniz Rodríguez.

Páez reposteó una historia del abogado Pablo Ferraro Mila, que compartió una imagen de la joven junto a su abogada Carla Junqueira. Allí celebraba que Junqueira haya logrado el regreso de Páez al país. “Finalmente la traes a Agostina de vuelta a casa… Felicitaciones por una gran victoria profesional. Parabéns [felicitaciones en portugués]!”, escribió Ferraro Mila.
La joven influencer subió la historia y sumó un comentario propio: “Ahora sí nos volvemos”. Luego, compartió una imagen junto a su equipo de abogados. “¡Que equipo increíble!”, comentó. También agradeció a Rodríguez: “Y gracias al vicecónsul Maximiliano que me acompañó en los momentos más difíciles”.
Junqueira publicó una historia por su cuenta junto a Páez, ya dentro del avión. “Rescue mission successfully concluded”, escribió en inglés, que significa “misión de rescate se cumplió con éxito”. También compartió un video de la joven subiendo al avión de Aerolíneas Argentinas que la trajo al país. Páez compartió el video y escribió: “¡Hola Argentina!”.
Agostina Páez vuelve al país
El pasado lunes, la Justicia de Río de Janeiro concedió un habeas corpus en favor de la abogada, lo que le permitió retirarse la tobillera electrónica, recuperar su pasaporte y regresar a su país de origen. Para que se haga efectivo el levantamiento de las medidas cautelares, debió pagar una caución de 60 salarios mínimos nacionales, lo que implica alrededor de US$20.000 y declarar su domicilio actualizado en la Argentina.
El fallo, firmado por el camarista Luciano Silva Barreto, de la Octava Cámara Criminal del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro, revirtió la postura del magistrado de primera instancia, el juez Guilherme Schilling Pollo Duarte, y expresó que la permanencia forzosa de Páez en Brasil, una vez finalizada la etapa de recolección de pruebas, carecía de fundamento procesal y se transformaba en un “constrangimento ilegal flagrante”.
“Cada día que permanece en Brasil contra su voluntad (…) representa una violación continua y progresiva de su derecho de ir y venir”, justificó, en un fallo con duras críticas al juez de primera instancia. En ese sentido, ahondó Silva Barreto, retener a la joven en Río de Janeiro carecía de cualquier “utilidad procesal” y se había convertido en un “fin en sí mismo”.
El martes la Justicia local ordenó retirar la tobillera electrónica de la abogada y este miércoles pudo regresar a la Argentina luego de más de dos meses en el país vecino tras realizar gestos racistas a la salida de un bar en Ipanema.
sociedad, seguridad, allanamiento, anestesia
SOCIEDAD
TheGrefg y Plex han entrenado juntos para La Velada del Año 6 y la reacción de IlloJuan no se ha hecho esperar: "No os fieis"

La preparación de los participantes de La Velada del Año 6 está en marcha y, como suelen acostumbrar, muchos de ellos están generando contenido en torno a ello. Por este motivo, TheGrefg y Plex han decidido medir fuerzas y enfrentarse en un sparring que ponga a prueba sus habilidades. Ambos han formado parte de ediciones anteriores del evento de boxeo y protagonizan los dos main events actuales, por lo que era una prueba de lo más interesante. Sin embargo, IlloJuan, quien se enfrentará a Grefg, no confía en lo que se ha visto durante el vídeo.
TheGrefg podría estar haciéndose el débil
Aunque no es un combate de La Velada del Año 6, ver a Plex y TheGrefg subirse juntos a un ring de boxeo genera cierto interés. Entre ambos existe una diferencia notable de envergadura y altura (en favor de Plex), por lo que TheGrefg tenía que esforzarse al máximo.
Mientras que el primero afirma que no ha entrenado desde que participara en La Velada del Año 4, el segundo tiene reciente su preparación del año pasado y ya se ha puesto en marcha para su siguiente encuentro.

Aunque un inicio parece que Plex cuenta con ventaja, IlloJuan no tiene claro que TheGrefg se haya mostrado al máximo. Según ha comentado durante uno de sus últimos directos, «no hay que fiarse de él».
«Todo lo que hace TheGrefg está premeditado. Todo lo que sube, cada movimiento y cada frase, lo hace por algo. Esto no lo ha subido para que la gente vea que le pegan. No te fíes ni un pelo».
Por su parte, IlloJuan ya está mentalizado de que este año será duro e incluso ha hablado sobre la posibilidad de cambiar su modelo de producir contenido. El malagueño ha recibido apoyo de grandes caras como Willyrex.
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La noticia
TheGrefg y Plex han entrenado juntos para La Velada del Año 6 y la reacción de IlloJuan no se ha hecho esperar: «No os fieis»
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3DJuegos
por
Raquel Cervantes
.
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La nueva miniserie de Netflix producida por Steven Spielberg y narrada por Morgan Freeman, con 23.000.000 de visualizacio

Hay una miniserie que logró destacarse en los últimos días: se trata de una producción de Steven Spielberg, narrada por Morgan Freeman, que ya superó los 23 millones de visualizaciones en Netflix.
De qué trata la nueva miniserie producida por Steven Spielberg
La producción, titulada Los dinosaurios, propone un viaje al pasado para explorar cómo fue la vida de estos animales hace más de 200 millones de años. A lo largo de cuatro episodios, combina elementos de ficción con divulgación científica para reconstruir su evolución.
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La serie recorre desde la aparición de los dinosaurios a finales del período Triásico hasta su extinción al final del Cretácico, con una narrativa que busca acercar este universo a todo tipo de público.
Además, cuenta con la voz en off de Morgan Freeman, que aporta un tono distintivo y envolvente a la historia, elevando la experiencia visual.
Por qué la miniserie se convirtió en un fenómeno en Netflix
Desde su estreno el 6 de marzo de 2026, la miniserie acumuló más de 23,4 millones de visualizaciones, según datos de sitios especializados en audiencia de streaming.
Parte de su éxito se explica por la combinación de factores clave:
- La popularidad de Steven Spielberg, reconocido por clásicos como Jurassic Park.
- El interés constante del público por los dinosaurios y la ciencia.
- La calidad visual y narrativa de la producción.
Además, logra captar tanto a quienes buscan entretenimiento como a quienes prefieren contenidos educativos.
La relación con otro éxito reciente de Netflix
La miniserie también funciona como una continuación espiritual de La vida en nuestro planeta, otra producción narrada por Morgan Freeman y producida por Spielberg.
En ese caso, la serie explora la evolución de la vida en la Tierra a lo largo de millones de años, mientras que esta nueva propuesta se enfoca específicamente en el universo de los dinosaurios.
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Qué tener en cuenta antes de verla
- Está compuesta por cuatro episodios, lo que la convierte en una opción ideal para maratonear en poco tiempo.
- Combina datos científicos con recreaciones visuales impactantes.
- Es apta para todo público, tanto para fanáticos del tema como para quienes buscan contenido entretenido.
Gracias a esta combinación, la miniserie se posiciona como una de las propuestas más vistas del momento en Netflix, demostrando que los documentales también pueden convertirse en fenómenos globales dentro del streaming.
Series, Steven Spielberg, Morgan Freeman, TNS
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