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Animal Crossing: New Horizons está de aniversario y lo celebramos con su cifra de ventas actualizada – Nintenderos

¡Parece que tenemos novedades para Animal Crossing: New Horizons! En la web ya tenéis nuestra guía completa del título, y ahora tenemos más noticias de cara al estreno de su Nintendo Switch 2 Edition y su actualización gratuita 3.0.
En concreto, la saga Animal Crossing celebra su 24.º aniversario consolidándose como una de las franquicias más exitosas de Nintendo, con aproximadamente 85 millones de copias vendidas en todo el mundo. Una parte fundamental de este éxito corresponde a New Horizons, que por sí solo ha alcanzado los 48,62 millones de unidades vendidas en Nintendo Switch, convirtiéndose en el título más exitoso de la serie.
Recordad que hace unos meses nos extrañó que el juego no estuviera en la lista de títulos que recibirán actualizaciones gratuitas en Switch 2, pero ahora por fin hay novedades en camino.
¿Qué os ha parecido? Os leemos en los comentarios, fans de Animal Crossing: New Horizons.
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La trampa de los falsos avisos en la Villa 31: los chats tras la muerte de un ladrón menor de edad


El 31 de diciembre pasado, tras una exhaustiva investigación de la fiscal Mónica Cuñarro, el juez Martín Del Viso procesó con prisión preventiva a tres hombres de la Villa 31 acusados de una serie de ocho violentos robos en el asentamiento de Retiro. Desde julio a noviembre de 2024, según la imputación, asaltaron a víctimas que atraían mediante el mismo señuelo: una falsa publicación en Facebook Marketplace donde se ofrecía una camioneta Ford Ecosport negra a un precio interesante.
La banda tenía dos cerebros, considerados organizadores de la asociación ilícita por Cuñarro y Del Viso. Miguel Ángel Areco, ex empleado de empresas de limpieza, que realizaba los posteos. Luego, estaba Víctor Samuel Quispe, “El Samu”, un ex diariero. Quispe, supuestamente, se dedicaba a la contratación, a rastrear la mano de obra, con jóvenes pistoleros como Kevin Plasencia, el tercer detenido en la causa. El colombiano Walter Parra, hoy prófugo y declarado rebelde, era su presunto chofer de fuga.
El asalto del 18 de septiembre de aquel año terminó en sangre. No para la víctima del robo, sino para los victimarios. Luis Osvaldo Acuña, un gasista de 45 años oriundo de González Catán, había acudido a bordo de un Peugeot junto a un amigo a la calle Puma del Barrio Padre Mugica del asentamiento en busca de la Ecosport. Quispe y Areco ya lo habían entregado a sus pistoleros, que llegaron con un revólver calibre .22. Acuña fue con más que un amigo: llevaba un calibre .38.
Ya en el lugar, el gasista vio a dos jóvenes encapuchados caminar en torno a él, para dar la vuelta y regresar. Intuyó que le robarían. Según su relato, lo encararon para amenazarlo. Entonces, disparó. Plasencia y su cómplice terminaron en el hospital Rivadavia, trasladados por Parra. Plasencia vivió a pesar del tiro que recibió por la espalda. Su compañero terminó muerto. Una bala le atravesó los pulmones. Tenía 16 años.
Así, Acuña terminó detenido, capturado por la División Homicidios de la PFA, procesado y con prisión preventiva por un delito peor que el de conformar una asociación ilícita de pistoleros: homicidio y tentativa de homicidio.
Para la fiscal, así como para el juez, no hubo legítima defensa.

En su indagatoria, Acuña aseguró que la Ecosport era su proyecto de vida, que deseaba comprarla con sus ahorros para convertirse en remisero. En medio del asalto, “al advertir una distracción de quien lo apuntaba, forcejeó y se produjo un primer disparo accidental, aunque pudo tomar el arma que cayó al suelo para repeler la agresión con disparos sin advertir que hubiere herido alguno», asevera un racconto judicial de su testimonio.
Los ladrones huyeron. Acuña “dijo haber descartado el arma en el lugar y se retiró. Y en cuanto a la denuncia, agregó que por consejo de un amigo policía no la hizo”. En una posterior ampliación, afirmó que tiró al sentir que su vida corría peligro.
Una cámara de seguridad que filmó la secuencia con audio incluído lo desmiente. “Vení, hijo de puta”, se le escucha decir a un hampón. El informe de la Unidad Criminalística de Alta Complejidad de la Policía porteña no marcó el hallazgo de balas o rastros compatibles con el arma de Plasencia y su cómplice menor de edad.
“De modo que ha quedado definido que los disparos provinieron de una sola arma, la de Acuña“, concluyó el juez: ”Ello descarta un intercambio de disparos, lo que demuestra, consecuentemente, la intención homicida con la que Acuña utilizara el arma cuando los imputados emprendieron la fuga».
Según el informe, el gasista tiró seis veces, en una esquina concurrida, a las 12:22 del mediodía.
Luego, están los chats en los teléfonos de los acusados.

“Uno seguro con efectivo”
La conversación había comenzado ese día a las 9 entre Quispe y Areco. “Ahí te estoy encuadrando uno seguro con efectivo”, comenzó. “Hermano, viaja ahora. “tiene todo en efectivo” “viaja con plata”, “se ve que es de barrio, igual lo como”, aseveraron entre sí: “A este se lo pongo en la cabeza… Luis se llama el chabón”. En sus mensajes, Areco le envió una captura del perfil de Facebook de Acuña.
A las 12:12, Areco le aseguró: “Está afuera, mano”. Una serie de vigías que reportaban a Quispe se encontraban en la escena.
Nueve minutos más tarde, Quispe le aseguraba a Areco: “Nos lastimaron, nos lastimaron compa, perdí a los guachos. Siete tiros nos dio. El conductor ‘taba enfierrado”.

– “Si lo maté, lo maté, qué sé yo”
De inmediato, “Samu” le pidió a su cómplice que le entregue la información de Acuña con el posible objeto de rastrearlo y vengarse. Poco después, el chico de 16 moría en el Hospital Rivadavia. Acuña no lo sabía.
Al día siguiente, el gasista le reconocía a un contacto: “Bueno, ya está, gracias a Dios estoy acá y bien, gracias a Dios pude ganarle de mano y nada, todo eso gracias a Dios, ¿no? Quedaron ellos heridos, yo no. Por eso se le agradece a Dios y listo, si lo maté, lo maté, qué sé yo, que se vayan a la concha de su madre“.
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Así fue el evento de lanzamiento de Animal Crossing: New Horizons para Switch 2 en la Nintendo NY – Nintenderos

¡Parece tenemos nuevo vídeo de Animal Crossing: New Horizons! En la web ya tenéis nuestra guía completa del título, y ahora tenemos más noticias tras el estreno de su Nintendo Switch 2 Edition y su actualización gratuita 3.0.
Después de conocer los precios y tamaños de descarga de esta edición, Nintendo ha lanzado antes de lo previsto la actualización 3.0, tras conocer todos los nuevos objetos incluidos, así como cómo conseguir los nuevos vecinos y objetos de Zelda y Splatoon, y también conocimos un nuevo y útil movimiento.
Ahora os traemos el vídeo del evento de lanzamiento de esta Switch 2 Edition en la tienda Nintendo NY de Nueva York:
También os dejamos con nuestra guía del hotel y nuestra guía para usar a Rese T, así como todas las claves de las novedades de las islas oníricas.
Recordad que hace unos meses nos extrañó que el juego no estuviera en la lista de títulos que recibirán actualizaciones gratuitas en Switch 2, pero ahora por fin hay novedades.
¿Qué os ha parecido? Os leemos en los comentarios, fans de Animal Crossing: New Horizons.
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Boom en Brasil: El destino preferido por jóvenes argentinos que no para de crecer y enfrenta un gran desafío

PRAIA DO ROSA, Brasil (Enviado especial).− Durante años, Praia do Rosa fue una especie de secreto compartido entre surfistas, pescadores y familias que volvían año tras año para encontrarse con una playa desbordada de vegetación e incluso de difícil acceso: llegar a la arena implicaba caminar entre morros densos. Hoy Rosa sigue siendo todo eso —mar abierto, lagunas, senderos, atardeceres largos—, pero algo cambió. Si bien hace tiempo que este destino es cada vez más popular, este verano, en términos modernos, Rosa se viralizó entre grupos de jóvenes de 19 a 22 años.
Buena parte de esos grupos llega desde la zona norte de la provincia de Buenos Aires y lo hace siguiendo un recorrido casi generacional: Pinamar a los 17 años, Chapadmalal a los 18 y Praia do Rosa a partir de los 19. Este verano, ese circuito explotó. Casi no hay camas libres y, por la alta demanda, cada vez más propietarios deciden alquilar sus casas a familias o grupos de adolescentes.
La marea juvenil convive con familias que vienen desde hace décadas, y eso genera algunas tensiones. Por ejemplo, el desorden que a veces queda en la arena después de los after beach molesta a los que están acostumbrados a una playa impoluta. El lugar, que se popularizó como un refugio de surfistas jóvenes y se volvió con los años un destino familiar, atraviesa ahora un verano bisagra. El desafío es crecer sin perder la identidad.
La playa hoy tiene su propia dinámica. En el sur predominan los brasileños; en el centro, las familias argentinas que llegan con heladeras, sombrillas y chicos; y en el norte, el pulso joven: grupos grandes, música, risas y un after beach que se estira hasta cerca de las 20.
“El sur es brasilero, el centro es argentino, más familiar, y el norte es de pendejos”, resumen Juana Cassagne y Delfina Rebora, ambas de 21 años, mientras miran el ir y venir de tablas y reposeras. No hay divisiones físicas, pero sí esta distribución es una postal cada vez más nítida en la playa.
Para quienes vienen desde hace tiempo, el contraste es inevitable. Patricia Demarchi llega a Rosa desde hace 25 años. “Vinimos porque mi marido surfea desde muy chico. Esta era la playa. Todo esto no existía, era todo morro y había un solo restaurante”, recuerda. A lo largo de los años volvió una y otra vez, incluso cuando sus hijos eran bebés. “Es nuestro lugar en el mundo. Me voy a jubilar acá”, dice entre risas.
Reconoce que hace tiempo el destino es bastante concurrido. “Ahora existen muchos estacionamientos; antes había muy poco acceso a la playa porque era todo morro, entonces la gente no venía tanto. Pero incluso hoy hay que caminar a través de senderos para llegar a la arena”.

Bernardo Cassagne lo cuenta desde el rol de padre. “Vinimos acá en familia. Pero uno de mis hijos no duerme con nosotros, sino que alquiló en otro lado con diez amigos. Se van pasando casas porque otros grupos que vinieron el año anterior les pasan el dato y así consiguen dónde quedarse. Otros se quedan en posadas, pero sobre todo buscan casas”. En ese esquema, las posadas quedan, sobre todo, asociadas a familias o parejas. “Jamás vi tantos jóvenes de 17 a 20 como este año. Nunca estuvo así”, describe Cassange.

José Muñiz viene a Rosa desde los años 90 y es un conocedor profundo del lugar y de sus transformaciones. “Cada vez viene más gente”, señala, aunque aclara que es difícil tener cifras precisas sobre turistas y nivel de ocupación porque hay muchísimas posadas que no están registradas formalmente. Aun así, estima una ocupación cercana al 90 o 95%.
Mientras conversa con LA NACION en la arena, Muñiz llama por teléfono a una de sus hijas, María, que sigue de cerca el nivel de reservas. La respuesta es inmediata: “No hay una cama libre”. Los precios reflejan esa demanda. En promedio, una cama ronda los US$100 por noche en una buena posada. Por eso, las habitaciones o cabañas grandes, con cinco o seis camas, pueden alcanzar los US$600 diarios.

Sobre la presencia juvenil, Muñiz es cuidadoso pero directo. “Hay una tensión porque muchas veces la playa queda sucia después de los after beach”, lamenta. Menciona sorbetes, limas de caipirinha y restos que aparecen sobre todo en la arena de la zona norte de la playa. No habla de caos ni de descontrol, pero sí de una convivencia que empieza a exigir algo más de cuidado.
Sin embargo, el lugar aún es un paraíso para descansar. Camilo Almeida Pons llega todos los veranos a un complejo de cabañas con pileta, gimnasio y cancha de paddle. “Es muy cómodo”, asegura. Él mantiene una tradición que empezó en la adolescencia. “Jugábamos al rugby en el Buenos Aires Cricket & Rugby Club y seguimos siendo amigos”, añade.

Patricio Bengoa junto a Javier Roseli son dueños de la Pousada Kirana. Bengoa describe una temporada intensa pero ordenada. “La ocupación viene muy bien, te diría que con la misma demanda de años anteriores, solo que quizá con más público argentino”, explica. Enero, cree, pudo haber recibido incluso más gente que el verano pasado.
Este año, cuenta Bengoa, cambió un poco el perfil de huéspedes. “Estábamos acostumbrados a recibir más familias o parejas, porque tenemos un perfil más similar a un hotel. Pero alquilamos a varios grupos de jóvenes por el tipo de demanda de este año”.
La convivencia, asegura, fue buena. “Pudieron convivir muy bien con las familias hospedadas y no hemos tenido ninguna queja”. Bengoa arriesga una explicación generacional: “Muchas de las familias que hoy se alojan en Rosa son padres de jóvenes. Eso hace que la convivencia sea mejor”.

“Obviamente está cambiando el público que recibió siempre Rosa, que en general eran familias habitués de todos los años”, resalta. Aun así, no ve un conflicto abierto. “No percibo caos de jóvenes. Solo que el público va mutando”. Y recuerda un dato clave: “En realidad, cuando Rosa comenzó a ser Rosa, era un lugar de jóvenes surfistas”.
Costumbres de consumo
Estos cambios también se sienten en el comercio. Algunos dueños de bares y restaurantes celebran que haya muchísimos turistas, pero también reconocen que suele pasar que un grupo de 15 chicos ocupa una mesa gigantesca y solo piden unas bebidas. En otros rubros ocurre algo parecido. Los locales de ropa, por ejemplo, venden menos cuando el público es adolescente. De todos modos, también hay un sinfín de familias que mantienen sus costumbres de consumo.
La noche es un capítulo central del verano. El centrinho da Praia do Rosa concentra en pocas cuadras una oferta gastronómica amplia y pintoresca, desde pizzerías informales hasta sushi y restaurantes más elaborados. Después, la música sube el volumen. Productoras de fiestas de Buenos Aires, con público mayoritariamente de la zona norte de la provincia, desembarcan cada temporada para organizar eventos en lugares como el parador Mar del Rosa o el mítico Pico da Tribu.
Entre la postal idílica y la masividad, Praia do Rosa transita, tal vez, un punto de inflexión. El mar aún es un imán para surfistas, la laguna sigue reflejando los morros que la rodean y los senderos que se abren entre la vegetación cerrada invitan a hacer largas caminatas. Lo nuevo es la intensidad. El desafío, dicen muchos, será sostener el equilibrio. Es decir, que Rosa no pierda su espíritu mientras aprende a convivir con una generación que llegó para quedarse —al menos, por ahora—, empujada por una belleza que, una vez vista, cuesta olvidar.
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