SOCIEDAD
Elecciones 2025: cómo saber si estás afiliado a un partido político y cómo darte de baja

El 26 de octubre son las elecciones legislativas nacionales, se renuevan 127 diputados y 24 senadores en el Congreso. En este contexto democrático, según la Cámara Nacional Electoral, 8 millones de argentinos están afiliados a partidos políticos a lo largo y ancho del país.
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La pregunta se impone: ¿Cómo saber si estamos afiliado a un partido político? ¿Cómo me afilio o desafilio de un partido?
Un instrumento indispensable para la democracia
Los partidos políticos son la célula inicial y más importante para participar en la vida política. A diferencia de otros países, en la Argentina no existen las candidaturas independientes: para postularse a cualquier cargo es necesario el respaldo de un partido.
“La Ley Orgánica de Partidos Políticos, reconoce a los partidos políticos como el instrumento indispensable para poder participar en la vida política”, explica Matías Ezequiel Marini, Licenciado en Ciencias Políticas y asesor ad honorem en la Cámara de Diputados de la Nación.
Es por eso que aunque se forme parte de una ONG o de cualquier asociación, solo integrando las filas de un partido se puede acceder a un puesto público.
Los motivos para afiliarse a un partido político pueden ser diversos, tanto como sentirse identificados con sus ideas y propuestas o bien admirar a las figuras que los representan. Hacerlo es fácil: cada partido tiene su sitio web para afiliarse digitalmente y también existen puestos o centros en donde puede hacerse el trámite de forma presencial.
“Normalmente los partidos políticos tienen una persona a cargo que se encarga de validar las fichas de afiliaciones”, aclara el especialista.
Hacerlo es totalmente gratis. Por ley, a los afiliados no se les puede pedir un aporte obligatorio. En el caso de querer colaborar, los aportes serán voluntarios.
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Cómo averiguar si estás afiliado a un partido político
La afiliación a un partido se registra en el Registro de Afiliados que cada partido debe mantener según la normativa vigente. Hay dos formas para saber si estamos afiliados a un partido político:
- Consultar el sitio web de la Cámara Nacional Electoral (CNE): entrar a la página de CNE en la sección de «Consulta a la afiliación partidaria“, redirigir al Registro de Afiliados de la Justicia Nacional Electoral, colocar el número de DNI y el Género, y oprimir el botón ”Buscar Afiliación».
- Consulta presencial en los Juzgados Federales con competencia electoral: acercarse al Juzgado Federal Electoral de distrito (de acuerdo a donde esté fijado el domicilio), presentar el DNI y solicitar información sobre afiliación a algún partido político. La consulta es gratuita.
Cómo desafiliarse
Para dejar de pertenecer a un partido, existen dos opciones:
- A través del propio partido: contactarse directamente con la sede o el sitio web oficial.
- Por correo: solicitar un telegrama de renuncia a la afiliación partidaria. El trámite es gratuito y requiere completar datos personales (nombre, DNI, domicilio, localidad, teléfono y correo electrónico). Puede renunciarse a un partido específico o a todos los que registren afiliación vigente.
El telegrama se envía a la Justicia Nacional Electoral, que procesa la baja en un plazo de hasta 10 días hábiles. Luego, se puede confirmar la desafiliación en el portal de la CNE o bien esperar a recibir la notificación por correo electrónico.
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Afiliar a otra persona sin su consentimiento es delito, en caso de que esto suceda hay que saber quién afilió a la persona, cuándo, entre otros datos para efectuar una denuncia. Los certificadores de afiliación de cada partido se encargan de validar las fichas de afiliaciones que las personas perteneciente al partido acercan.
Un acto libre y consciente
La afiliación política es una expresión de identidad y compromiso. Puede nacer del acuerdo con una idea, una figura o un proyecto colectivo, pero siempre debe ser una decisión libre e informada.
Revisar tu afiliación no es solo un trámite: es una forma de ejercer la ciudadanía y defender la democracia, especialmente en un año electoral.
Informe: Constanza Macieri
Elecciones 2025, Cámara Nacional Electoral
SOCIEDAD
Con ansiedad y lágrimas de alivio, así fue el regreso de Agostina Páez a la Argentina

La abogada Agostina Páez aterrizó ayer en la ciudad de Buenos Aires, tras enfrentar cargos por injuria racial en Río de Janeiro y cuyo proceso judicial continuará en territorio nacional. El vuelo desde territorio brasileño llegó a las 19.10 a Aeroparque y su llegada marca el fin de una etapa de restricciones legales fuera de su hogar.
Páez caminó por la terminal aérea junto a su padre, Mariano Páez, sus abogados, Carla Junqueira y Sebastián Robles. Interceptada por los medios, la joven se mostró alivio en sus primeras declaraciones a la prensa: “Se siente increíble volver. No veía la hora de llegar. Ahora estoy tranquila, ya que estamos aquí en Buenos Aires”.
“Viví mi regreso con mucha ansiedad”, relató con lágrimas de alivio. Su arribo cerró un periodo de setenta días de permanencia en el exterior, donde permaneció con tobillera electrónica hasta el lunes pasado.
El origen del conflicto legal en Ipanema
La situación judicial de la joven inició el 14 de enero, a la salida de un local gastronómico en el barrio de Ipanema, donde la mujer realizó gestos discriminatorios hacia los empleados del lugar, un acontecimiento que quedó grabado.
El incidente derivó en una causa penal bajo las estrictas normas de injuria racial en Brasil, cuya acusación original incluyó una pena potencial de 15 años de cárcel.
La defensa trabajó para reducir los cargos durante las audiencias posteriores y finalmente, la Fiscalía aceptó una disminución de los delitos imputados, donde la pena posible bajó a dos años de prisión, un castigo que permite el reemplazo por tareas comunitarias o el pago de una multa económica.
Tras su llegada, manifestó su arrepentimiento por su conducta en aquel contexto: “Me arrepiento de mi mala reacción. A pesar del contexto y de todo, me arrepiento”, señaló ante los periodistas en el sector de arribos.

Resoluciones judiciales y pago de la fianza
La libertad de la santiagueña dependió de un recurso judicial de segunda instancia, donde el magistrado Luciano Barreto Silva, de la octava Cámara de Río de Janeiro, otorgó un habeas corpus y criticó la postura del juez de primera instancia, Guilherme Schilling Pollo Duarte.
Barreto Silva cuestionó la permanencia de las medidas cautelares en una etapa avanzada del proceso, una decisión judicial que autorizó el retiro de la tobillera electrónica y le permitió la devolución del pasaporte a la ciudadana argentina.
Para efectivizar su salida del país, la justicia exigió un pago cercano a los 20.000 dólares en concepto de fianza, un montó que Páez pagó. Además, le exigieron fijar un domicilio legal en la Argentina. “Hay algunas cositas que después, con el habeas corpus, se resuelven. Cosas del juez y de la fiscalía que pedían que no tenían mucho sentido”, explicó.
Regreso definitivo a Santiago del Estero
La estadía de la joven en la Capital Federal finalizará este jueves, ya que viajará hacia Santiago del Estero para reunirse con su familia y sus amistades. “Me sentí muy desamparada. Estuve muy triste. La pasé mal. Fueron meses muy duros para mí y todavía no puedo creer que estoy aquí”, concluyó.
El proceso continuará su curso legal mientras la joven permanece en su provincia natal y la justicia brasileña requiere un domicilio actualizado para notificar las resoluciones futuras. Páez aguardará el cierre definitivo de la causa desde su hogar.
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"Ha callado a los que dudaban y a la Bolsa". Crimson Desert no es solo un éxito, sus autores ahora son 200 veces más ricos que antes

Tras muchos años de espera y numerosas dudas sobre su núcleo jugable, Crimson Desert ya está en el mercado. Los surcoreanos de Pearl Abyss han trabajado en un proyecto que ha recibido el aprobado de gran parte del público, aunque también ha generado críticas por sus problemas de rendimiento, bugs o mecánicas. Sin embargo, la realidad monetaria, la que más importa, es clara y concisa: Crimson Desert es un éxito con ingresos millonarios, y buena parte de ese éxito proviene de PS5.
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Según el analista Rhys Elliott, máximo responsable de Alinea Analytics, el mundo abierto surcoreano ha rendido excepcionalmente bien tras apenas dos semanas en el mercado. Aunque Pearl Abyss no ha compartido los beneficios exactos, sí ha anunciado que el juego ha superado los 4 millones de unidades vendidas entre todas las plataformas. Sumando el volumen de jugadores en PC y los datos tras bambalinas, Alinea Analytics estima que el juego ha generado 200 millones de dólares.
De ese buen pellizco que se ha llevado el estudio surcoreano, Elliott apunta que las ventas en PS5 generaron 75 millones de dólares, convirtiendo al título en el tercero más vendido de marzo de 2026, solo por detrás de Resident Evil Requiem y EA Sports FC 26. Asimismo, atendiendo a los datos previos de los jugadores, Alinea estima que el 38% de los usuarios de Crimson Desert en PS5 también han jugado a Dragon’s Dogma 2.
Según Aliena, Pearl Abyss ha recuperado los costes de hacer Crimson Desert
Estos datos llegan tras la bajada en el valor de las acciones de Pearl Abyss y la reducción de la preventa del juego, provocadas por la puntuación de 78 en Metacritic con la que se estrenó el 18 de marzo. De hecho, aunque no todo el dinero generado llega directamente a Pearl Abyss, especialmente en consolas, Elliott asegura que el estudio ya ha recuperado ampliamente los costes de desarrollo, estimados en unos 133 millones de dólares al cambio.

En este contexto, Elliott no duda en valorar el golpe sobre la mesa de Pearl Abyss: «Crimson Desert ha callado a los que dudaban y a la Bolsa, que temían que una recepción crítica negativa frenara su potencial entre los consumidores a largo plazo». Estos resultados se suman, según las estimaciones de Alinea del pasado marzo, a los 20 millones de dólares generados por el juego en concepto de preventa.

"Llevo 136 horas y no salí de la primera zona". El mundo de Crimson Desert mide más de 80 kilómetros cuadrados, pero los jugadores están atrapados en una 'pequeña' región
Por ahora, no hay planes confirmados para algún DLC, aunque Elliott señala que esto podría reactivar la venta del juego, especialmente entre los indecisos. Además, Pearl Abyss ha dejado entrever una versión de Crimson Desert para Nintendo Switch 2, lo que, más allá del desafío técnico que supone, podría aumentar considerablemente las ventas.
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La noticia
«Ha callado a los que dudaban y a la Bolsa». Crimson Desert no es solo un éxito, sus autores ahora son 200 veces más ricos que antes
fue publicada originalmente en
3DJuegos
por
Alberto Lloria
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Sobrevivieron 14 horas atrapados en un colectivo durante la inundación de La Plata: el reencuentro que emocionó 13 años después

Él le dice “sos un ángel” y la besa como a una abuela. Ella responde con los ojos: “Te encontré, Maurito, te encontré”.
Como esas historias nobles, el reencuentro tuvo miles de contratiempos, hasta que en un instante todo fue posible. Todo. No solo fueron años de arrastrar “no”. Muchos “no”. También era deambular otra vez con el corazón vivo entre el barro del recuerdo más espantoso.
Mauro y Eva son sobrevivientes de la peor tragedia que vivió La Plata. El 2 de abril de 2013 cayeron 400 milímetros de lluvia en cuatro horas. La inundación dejó 89 muertos oficiales, pero los que vivieron el desastre creen que son más.
Una emboscada. Era feriado. Un sol cálido de abril y ninguna alerta meteorológica. Hasta que el cielo los traicionó.
Mauro Scopel tenía 28 años. Conducía el colectivo de la línea Oeste que atraviesa la ciudad de La Plata. El micro estaba lleno. Eran las cinco y media de la tarde. Se desató la tormenta y, unas horas después, el horror.
Eva Carbia tenía 69 años. Había salido porque el “día estaba lindo”. Era una de las pasajeras de mayor edad. La única con señal en el celular para poder pedir ayuda. La iban a necesitar tanto, tanto, como miles de platenses tapados por el agua, arrastrados por el barro. Nunca llegó. Ellos se salvaron solos. Pero juntos.
Mauro y 25 pasajeros estuvieron 14 horas con el agua que llegaba a la altura de las ventanillas. La unidad dieciséis era un titanic a la deriva en la esquina de 43 y 14. “El agua movía esa mole y yo pensaba: ‘Se da vuelta y nos morimos ahogados’”, dice Eva.
“Yo venía con el micro por la avenida 44 y decido doblar porque el agua había comenzado a subir y ya había autos varados enfrente de nosotros. Fue la mejor decisión, aunque sí hubo pasajeros que se molestaron”, recuerda Mauro. “Seguí, seguí”, le gritaban. “Se había hecho una olla y no se pudo avanzar. Si yo seguía, iba a lastimar a mucha gente”, dice.

Mauro fue un ángel para los pasajeros de una pesadilla. Los contuvo y los abrigó. “Yo en un momento empiezo a tiritar. Ya estábamos sentados en los respaldos de los asientos, con los pies, las piernas en el agua. Temblaba de frío. Mauro me había dado un caramelo. Él tenía una bolsita y nos convidó. Por supuesto, ni agua para tomar teníamos. Nada. En un momento, se me cae la campera. Mauro, que también temblaba, me dio su abrigo. No me olvido más”, cuenta Eva.
Las horas pasaban y la esperanza de un rescate fue el suplicio que los mantuvo con vida. Vieron un gomón y se ilusionaron. Como una luciérnaga en la inmensidad del agua amenazante y la noche oscura. Un destello de ánimo que se apagó. Mauro buscó frenar los gritos: “Acá nadie va a venir a rescatarnos. Esa es la verdad. Estamos en manos de Dios”.
“Un señor se fue al fondo del micro y empezó a rezar el Padre nuestro a los gritos. Yo estaba aterrada. Estaba preocupada por mis hijos. Mi hijo se tuvo que refugiar en la casa de un vecino. Mi nietita tenía 4 años. El agua subió y la cama quedó flotando. A ellos les entró un río por la puerta. Así de repente”, dice Eva.
Mauro la sigue cuidando. Cuando Eva llora, la consuela: “Hacía poco había muerto mi abuelita y ella me hacía acordar. Pero Eva también me cuidaba a mí. Con una soga salvamos gente que se ahogaba, que la arrastraba la corriente, y pedía ayuda a los gritos. Hicimos un pasamanos. Ella me agarraba mientras tirábamos de la soga. ¿Te acordás?”.
“¿Cómo estás ahora?“, le pregunta él. ”Me angustio con las lluvias fuertes», dice ella. Él mira al horizonte. Las pesadillas. “Sueño con los gritos”, balbucea y ladea la cabeza con un “no” como un refugio frente al horror. Cuando la angustia aparece, Mauro baja la voz, susurra, para que el recuerdo no lastime a Eva, a sus 82 años. Ella sabe que la sigue cuidando. Lo besa en la frente. Entrelazan las manos. Lo rescata de la pena. “Lo que hiciste vos Mauro, lo que hiciste vos Mauro…”, lo honra, como a los miles de héroes silenciosos y solitarios de la tragedia.
Después de 13 años, los dos se reencontraron en la misma esquina, en el mismo micro. La unidad 16 está fuera de circulación porque ya tiene más de diez años de antigüedad. La línea Oeste la puso en venta, pero el destino quiso que aún permanezca disponible para darle un cierre a esta historia. “Aprendimos muchas cosas”, dice Mauro. “Sí. Fue muy duro todo lo que pasó. Murieron muchas personas”, dice Eva.
La inundación
Entre las 17 y las 21 cayeron 392 centímetros de agua. Era feriado por el homenaje a los Héroes de Malvinas y muchos autos volvían de la costa. Las valijas flotando en la avenida 44 de ingreso a la ciudad eran la huella de un regreso de fin de semana largo trágico. La ciudad de las diagonales, la de los tilos en verano y los estudiantes universitarios, estaba en ruina. Una guerra natural se había desplomado sobre sus habitantes indefensos.
Todo oscuro. Una boca de lobo y mortal. Se cortó todo. Ni luz, ni celulares, ni internet. El celular de Eva, el único con señal en el colectivo, era cuidado como un tesoro.
Según la Justicia, de las 89 víctimas fatales que registró la Justicia, 25 ocurrieron en La Loma, el barrio donde vivieron la tragedia Mauro y Eva, con los otros pasajeros del colectivo.
Las pérdidas alcanzaron los 2.600 millones de pesos. La inundación afectó a una de cada cuatro casas y al 55% de la población que perdió el auto y/o las herramientas de trabajo. El daño psicológico es inmensurable. Aún hoy, los platenses evitan hablar de detalles, como si vivieran un trauma colectivo.
“Mauro te busco”
La idea del reencuentro entre Mauro y Eva surgió hace unos años. Esta cronista buscó a Mauro en la línea Oeste, pero ya no trabajaba allí. Entonces la búsqueda siguió por redes sociales, donde escribí: “Hacía reposo, cuando el agua enloquecida nos separó. Mi mamá estaba sola, en una punta de la ciudad, y mi hermano, mi cuñada y mi sobrinita, en la otra. Ellos perdían contra la inundación. Yo estaba seca, con mi bebé en brazos y con una esperanza de un hilo que se desató. Pérdida y perdida. La madrugada que cerré los ojos y me morí en las olas de la resignación. Mauro, el colectivero de la línea Oeste, abrigó a mamá. Te busco Mauro. Y por siempre, gracias”.
La madrugada negra de la inundación, Mauro y Eva salieron en comunicación telefónica por TN. La esperanza los mantuvo expectantes. “Algunos pasajeros quisieron bajarse del micro y yo les decía ‘no, no, no’, porque me daba cuenta de que se iban a ahogar. El agua nos llegaba a la cintura y la correntada era muy fuerte”, cuenta ahora Eva.
A las 7 de la mañana, el amanecer les renovó la ilusión de volver a casa. Tampoco sabían qué iban a encontrar. Al menos con la luz del día podían ver. La devastación. “Yo intenté dos veces, pero Mauro no me dejó. Hasta que el agua me llegó a la rodilla y con una chica joven que era estudiante de medicina caminamos juntas por el barro. Era una pesadilla. Yo caminé diez cuadras hasta casa. La chica que me ayudó tenía que caminar 70, hasta Olmos”, cuenta Eva.
Ese día, el 3 de abril, una nota de TN contaba su historia.
Pisando los 70 años, tuvo que rescatarse sola, esperar que las olas bajaran, que se hiciera de día: a las 7.30 llegó a su casa arrastrando los pies en al agua pesada, sucia, llamó a su hija al teléfono de línea porque los celulares ya no andaban y le dijo llorando: “Hija llegué, jamás me voy a olvidar esto. Pensábamos que nos íbamos a morir ahí ahogados. Nadie nos ayudaba, nadie. Estaba todo oscuro, no había luz. Cuando empecé a caminar vi gente deambulando, todo flotando”.
Cuando el colectivo se quedó, el agua llegaba al segundo escalón. Nueve horas después la tenían en la cintura. “Había dos metros, autos tapados por la inundación. Tiritaba de frío. Tratábamos de sacar los pies del agua”.
Ella y el chofer pudieron contar su historia de madrugada en TN. Vieron un gomón y creyeron que era para ellos. No. Tampoco para la mujer que murió ahogada en su casa, a metros de donde estaba el colectivo. Nadie supo de ella.
Eva tampoco sabía entonces que mientras ella estaba atrapada, su hijo escapaba de su casa con su hija de 4 años –se despertó flotando en la cama- cargada en los hombros porque el agua les llegaba al cuello en diez minutos. En la huida, a su mujer, la correntada la arrastró una cuadra. La salvó un vecino.
A la nietita de Eva, para calmarla le dijeron que había olas, que estaban en la playa. Sus juguetes quedaron desparramados en el living, en la orilla de la que era su casa.

El reencuentro
“Por favor, busco a Mauro, el colectivero que ayudó a todo el pasaje durante la inundación de La Plata”. Solo había un nombre: Mauro. Sin apellido ni brújula. Hasta que la semana anterior al 13 aniversario de la tragedia, desde la línea Oeste llegó un mensaje: “el apellido es Scopel”. No usa redes sociales y vive en Mar del Plata. Un amigo de un amigo de Facebook acercó el celular. “Hola, soy Mauro. ¿Viajar para reencontrarme con Eva? Claro».
El sábado, viajó para el reencuentro y volvió a su casa en el mismo día. También fueron 14 horas. “Recuerdo, recuerdo”, le dice Mauro a Eva. Se abrazan, se despiden con la promesa de volver a verse. Mauro regresa a Mar del Plata, repasa fotos y suena El corazón sobre todo, de Estelares, la banda de La Plata: “Y recordé todo. Especialmente el corazón, el corazón sobre todo. Todo lo llevo perfecto, lo que aún no se ha roto. Guardado, aquí adentro en mi pecho izquierdo”.
Inundaciones, La Plata
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