SOCIEDAD
En el sistema público: la provincia de Buenos Aires adelantó 10 años el inicio de los controles para prevenir el cáncer de mama

El Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires estableció que, a partir de ahora, la edad para realizar la primera mamografía de control será a partir de los 40 años, con una frecuencia bienal hasta los 75, para mujeres sin antecedentes familiares de este tumor. De este modo, el gobierno bonaerense comenzará a estudiar a las mujeres diez años antes de lo que indican las guías nacionales, que recomiendan iniciar los análisis recién a los 50 años.
La medida, impulsada por el Instituto Provincial del Cáncer (IPC), marca un cambio significativo en la estrategia de prevención de la principal causa de muerte por tumores entre las mujeres argentinas. Según las autoridades bonaerenses, el objetivo es mejorar la detección temprana de la enfermedad, dado que el 90% de los casos diagnosticados en etapas iniciales puede tratarse.
Hasta ahora, el Programa Nacional de Control de Cáncer de Mama sugería la mamografía entre los 50 y 69 años, con una periodicidad anual o bienal según el criterio médico. Con la nueva disposición provincial, los equipos de salud pública comenzarán a convocar a mujeres a partir de los 40 años para realizar este estudio que, según los expertos, sigue siendo la herramienta más eficaz para detectar lesiones cuando aún no presentan síntomas.
“El cáncer de mama es el tumor más frecuente en la Argentina, pero su pronóstico depende críticamente del momento en que se lo diagnostica. Mientras que la detección temprana presenta una tasa de supervivencia del 90%, en los casos avanzados se reduce al 28%”, explicó Marina Pifano, directora del IPC. En la provincia, esta enfermedad causa alrededor de 2300 muertes cada año y se diagnostican unos 8500 nuevos casos, lo que la convierte en el principal motivo de atención oncológica en el sistema público.
El Ministerio de Salud provincial, que conduce Nicolás Kreplak, fundamentó el cambio en “la necesidad de garantizar un acceso equitativo al diagnóstico precoz, al tratamiento oportuno y a la curación”. Para ello, el sistema de salud bonaerense incorporó en el último año 22 nuevos mamógrafos en hospitales públicos, alcanzando un total de 187 equipos distribuidos en el sistema provincial y municipal. También se reforzó la provisión de insumos para pacientes con cobertura pública exclusiva.
A nivel nacional, el cáncer de mama representa un desafío para la salud pública: cada día se diagnostican 360 nuevos casos en el país, de los cuales 60 corresponden a la provincia de Buenos Aires. Además, provoca alrededor de 20 muertes diarias y se estima que una de cada ocho mujeres lo padecerá antes de cumplir los 85 años, según la información que difundió el Ministerio de Salud bonaerense. La mayoría de las pacientes no presentan síntomas hasta estadios avanzados, lo que vuelve clave el acceso a estudios de rutina.
En ese contexto, la decisión bonaerense se alinea con una tendencia internacional. En 2023, la Comisión Especial de Servicios Preventivos de Estados Unidos (Uspstf, por sus siglas en inglés) propuso bajar la edad de inicio de las mamografías de los 50 a los 40 años, fundamentando el cambio en el aumento de los casos detectados en mujeres de entre 40 y 49. La medida norteamericana, que se encuentra en revisión pública, se apoya en evidencia científica que muestra que las mujeres más jóvenes están desarrollando tumores más agresivos y que la detección temprana en ese grupo etario mejora significativamente las tasas de sobrevida.
En la Argentina, la recomendación de la Sociedad Argentina de Mastología (SAM) ya contemplaba desde hace más de una década iniciar los controles a los 40 años. Con esta nueva disposición, la provincia de Buenos Aires adopta oficialmente una postura más cercana a la de las sociedades científicas y se convierte en la primera jurisdicción del país en aplicar esta medida en el sistema público.
De todos modos, algunos expertos destacan que la clave no está solo en bajar la edad, sino también en garantizar que todas las mujeres tengan acceso real al estudio, sin barreras geográficas, sociales ni económicas.
Pifano señaló: “La decisión de indicar la primera mamografía a partir de los 40 años en los centros de salud y hospitales públicos bonaerenses busca aumentar las posibilidades de diagnóstico equitativo, y que todas las personas puedan tratarse y curarse en tiempo y forma”.
Qué dicen los especialistas
La medida fue bien recibida por gran parte de la comunidad médica, desde donde reclaman una actualización de las guías nacionales. Los especialistas destacan que el perfil epidemiológico del cáncer de mama cambió en las últimas décadas.
El consenso general entre oncólogos y mastólogos es que empezar a controlar a los 40 años puede salvar vidas, siempre que la estrategia se implemente de forma organizada y sostenida. Sin embargo, algunos advierten que las decisiones de política sanitaria deben ir acompañadas de los recursos necesarios para garantizar el acceso a estudios de calidad en todo el territorio.
El presidente de la SAM, Francisco Terrier, celebró la iniciativa bonaerense. “En realidad, no solo en la Argentina, sino en todo el mundo hay normas que giran en torno a esa edad. La SAM lo tiene claro y no las cambia desde hace muchos años. Desde 2012 mantenemos un consenso entre doce sociedades científicas que establece que el estudio básico e indispensable es la mamografía anual a partir de los 40 años”, explicó.
Terrier destacó que esta postura no es una cuestión local, sino que coincide con las principales guías internacionales. “Las normas a veces se modifican por razones económicas o logísticas, pero desde el punto de vista médico, la mamografía anual desde los 40 años sigue siendo la mejor herramienta disponible para reducir la mortalidad”, sostuvo.
“El perfil del cáncer cambió”
Por su parte, el oncólogo Diego Kaen, expresidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica y actual director de investigación clínica del Centro Oncológico Riojano Integral, coincidió en que las nuevas guías bonaerenses reflejan un cambio epidemiológico que ya se observa a nivel global.
“La mayoría de los grandes estudios de hace 20 o 30 años, realizados en Suecia, Canadá o el Reino Unido, mostraban que el mayor beneficio de la mamografía se daba a partir de los 50 años, porque antes de esa edad la incidencia era muy baja. Pero eso cambió. Hoy se ve una mayor incidencia de cáncer de mama entre los 40 y los 49 años, y en muchos países esto se asocia a cambios reproductivos, al sobrepeso y a factores hormonales”, explicó.
Según Kaen, los tumores en mujeres jóvenes suelen ser más agresivos, por lo que “diagnosticarlos precozmente mejora la sobrevida”. Citó un metaanálisis reciente que respalda las guías internacionales de la National Comprehensive Cáncer Network (NCCN, por sus siglas en inglés), donde se muestra que iniciar el screening a los 40 años reduce la mortalidad y aumenta los años de vida ganados. “En definitiva −agregó−, cuanto antes se diagnostica, más posibilidades de curación hay”.
Tanto la SAM como la Asociación Argentina de Oncología Clínica coinciden en esta recomendación, aunque reconocen que persiste una discordancia con las guías nacionales, que siguen fijando la edad de inicio en 50 años.
Un debate que cruza fronteras
La discusión sobre la edad ideal para iniciar los controles no es exclusiva de la Argentina. En los últimos años, países como Estados Unidos, Reino Unido y Canadá revisaron sus guías a la luz de nuevas evidencias. En todos los casos, el eje del debate pasa por equilibrar los beneficios del diagnóstico precoz con los posibles riesgos del sobrediagnóstico y el costo que implica sostener un programa masivo de tamizaje.
Sin embargo, la tendencia global parece avanzar hacia una misma dirección: bajar la edad de inicio y reforzar el acceso equitativo a las mamografías. “Cada año de demora en la detección implica diagnósticos más avanzados, tratamientos más invasivos y menos posibilidades de sobrevida. Por eso, extender el tamizaje a mujeres de 40 años es una decisión sanitaria estratégica”, concluyó Kaen.
SOCIEDAD
Poner una alfombra en la entrada: para qué sirve, según el Vastu Shastra

En muchas culturas, la puerta principal de la casa tiene un significado especial. Para el Vastu Shastra, el antiguo sistema de arquitectura y diseño de la India, es el punto por donde entran las personas y, sobre todo, las energías que van a influir en todo el hogar.
Por eso, poner una alfombra o felpudo en la entrada no solo es una cuestión de limpieza, sino que tiene un fuerte simbolismo relacionado con la armonía y el bienestar.
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Qué significa poner una alfombra en la entrada de la casa
Dentro del Vastu Shastra, este gesto simboliza protección y filtro de energías. La creencia sostiene que este objeto ayuda a que las energías negativas del exterior no entren al hogar.
Al mismo tiempo, la alfombra representa un gesto de bienvenida y apertura, asociado a atraer prosperidad, armonía y buenas oportunidades. Es una especie de transición entre el afuera y el adentro, marcando el paso a un espacio protegido.
Por qué recomiendan tenerla en la puerta principal
- Filtra energías negativas: actúa como una barrera antes de entrar al hogar.
- Invita a la buena energía: un ingreso cuidado y limpio se asocia con atraer prosperidad.
- Representa orden y armonía: mantener la entrada organizada favorece el flujo energético de la casa.
- Marca el límite entre el exterior y el interior: simboliza el paso a un espacio protegido y equilibrado.
Además, en lo práctico, permite limpiar el calzado antes de ingresar y ayuda a mantener la casa más limpia.
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Qué recomienda el Vastu Shastra sobre las alfombras
- Debe estar limpia y en buen estado.
- No debería estar rota ni demasiado desgastada.
- Es recomendable sacudirla o limpiarla con frecuencia.
- Debe estar bien ubicada frente a la puerta, sin doblarse ni quedar mal acomodada.
Según esta tradición, los objetos descuidados o deteriorados pueden bloquear el flujo de energía positiva dentro del hogar.
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SOCIEDAD
La confesión de uno de los ladrones que asesinó a un referente del peronismo

Carlos Alberto Fernández fue asesinado el 20 de junio de 2024 por la noche. Esperaba sentado junto a un amigo a bordo de un Toyota Corolla, estacionado en doble fila sobre la calle Castro al 1100, barrio porteño de Boedo, con sus balizas encendidas. Dos hampones los rodearon, según la investigación de la Justicia. Les ordenaron bajarse. La víctima se resistió. Así, recibió un tiro entre las costillas. El asesino y su cómplice escaparon de inmediato.
El daño que causó el disparo calibre .32 al cuerpo de Fernández lo detalló la autopsia: la bala ingresó de frente, entre la segunda y tercera costilla; luego impactó en la vena cava superior y le perforó el pulmón derecho. Casi le atraviesa la espalda. La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Ramos Mejía, donde falleció una hora después. Tenía 65 años.
La noticia del crimen se conoció en las primeras horas de la mañana del día después. Fue un shock, en más de un sentido. No solo por el asesinato en sí: hace varios años los crímenes violentos son algo infrecuente en territorio porteño, un hecho que vuelve en noticia inmediata a cualquier homicidio. Pero también por quién era la víctima. Especialmente, por la víctima: esos dos ladrones habían matado a un referente silencioso del peronismo porteño.
Los mensajes en torno a la figura de Fernández se repetían en las redes y en los grupos de WhatsApp. Era empleado en el Senado bonaerense en aquel momento, un asesor de Verónica Magario, vicegobernadora de Axel Kicillof. Había pasado también por la Magistratura provincial, la Gobernación bonaerense y la Secretaría de Deportes de la provincia.

“Por su militancia, Carlos tenía contactos con referentes históricos territoriales de la Capital. Lo conocían y respetaban”, aseguraba una reconocida figura del peronismo porteño que había trabajado con Fernández y hoy es diputado y una de las principales caras de la oposición.
¿El crimen de Fernández fue un hecho político? No parecía. Para la Justicia y la Policía de la Ciudad, con una causa a cargo del fiscal Edgardo Orfila, se trató de un robo que terminó en muerte. Y así quedó, en la memoria de los crímenes de CABA.
El mes pasado, finalmente, la Justicia porteña condenó a un sospechoso por el homicidio. El Tribunal N°16, integrado por los jueces Valeria Rico y Gustavo González Ferrari, sentenció en un fallo que trascendió en las últimas horas a Iván Carlos Gómez, un reincidente oriundo de Villa Caraza en Lanús Oeste. El delito: homicidio en ocasión de robo, junto con robo a mano armada.
El crimen de Fernández fue solo una parte de la secuencia de aquella noche.

Hoy, Gómez está preso en el penal de Devoto, luego de ser arrestado en Villa Lugano tras una investigación de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad. No fue quien disparó la bala que mató al asesor de Verónica Magario, según la condena en su contra.
El autor material del crimen fue su cómplice, identificado con nombre y apellido, que sigue prófugo hasta hoy.
“Ambos imputados esgrimiéndoles armas de fuego, les ordenaron bajarse del rodado a las víctimas”, afirma el texto del Tribunal N°16. “Sin embargo, ante la resistencia de Fernández trenzándose en lucha”, el ladrón prófugo le dio una golpiza al militante peronista. Luego, le disparó.
Minutos más tarde, pistola en mano y en plena fuga, le robaron el Peugeot 208, el iPhone 13 y la billetera a otro hombre en la calle Castro Barros al 800. El vehículo fue descartado en el partido bonaerense de Lomas de Zamora poco después.
Gómez, curiosamente, aceptó hablar luego de ser capturado. Dijo ser changarín, ayudante de albañil, con un salario de 15 mil pesos al día, trabajando de lunes a lunes. En paralelo, consumía a diario también alcohol, cocaína y pasta base. En su descargo, representado por un defensor oficial, lejos de negar su presencia aquella noche en Boedo, admitió todo, o casi todo.
La confesión
“Yo estuve presente, no sabía que él estaba armado“, en referencia a su compañero en el asalto.
“Es así como ustedes dicen, yo me paro en la puerta del acompañante y se escucha un disparo. Me asusté mucho; yo salí corriendo, y él salió corriendo al lado mío; ahí es cuando me doy cuenta de que él tenía un arma. Hasta ahí, no sabía que él estaba armado”, aseveró. Luego, reconoció el robo del Peugeot 208.
“Yo nunca tuve un arma. Le quiero pedir perdón a la familia de la víctima, les pido perdón. Estoy muy arrepentido, me pongo en el lugar de ellos, yo también perdí un familiar y es muy feo”, continuó. Segundos más tarde, Gómez señaló a su cómplice, con nombre y apellido.

Para ese entonces, el arrepentimiento del hampón de Villa Caraza se había convertido en un largo monólogo.
“Pido mil disculpas, estoy muy arrepentido de haber acompañado a esta persona, desde mi casa hasta donde terminó todo esto. Mi familia me espera en mi casa; sé que no me voy a ir rápido, no quiero estar muchos años acá adentro porque tengo una familia que realmente me quiere y está apoyándome, tengo una familia que me espera”, finalizó.
Así y todo, el Tribunal N°16 le dio 25 años de cárcel.
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El director de Pokémon quiere explorar más mecánicas más allá de las batallas – Nintenderos

Interesantes declaraciones : nos llegan más noticias relacionadas oficialmente con Pokémon Pokopia. Además, se ha confirmado ya que viene como game key card y tiene un tamaño de descarga de 10 GB.
Tenemos nuevos detalles ofrecidos Shigeru Ohmori, director de Game Freak, ha explicado que Pokémon Pokopia, al prescindir de los combates, forma parte de una nueva visión para la franquicia centrada en explorar experiencias distintas al enfrentamiento tradicional entre Pokémon.
En una entrevista con VGC, señaló que aunque el combate siempre ha sido el núcleo de la saga, muchos jugadores también han disfrutado de contenidos alternativos como las Bases Secretas o el Gran Subsuelo, y que su intención es ampliar el alcance de los juegos de Pokémon más allá de las batallas, buscando nuevas formas de jugar y de conectar con el mundo Pokémon en el futuro.
Cuando trabajé anteriormente en un proyecto Pokémon, sí, las batallas fueron el foco. Pero también hubo otros contenidos secundarios como las Bases Secretas (Rubí y Zafiro) y el Gran Subterráneo (Diamante y Perla). Creo que muchos fans también disfrutan de estas cosas. Así que me gustaría ampliar los juegos Pokémon en general, más allá de las batallas. Buscaré nuevas posibilidades para ampliarlos.
¿Qué os ha parecido? No dudéis en compartir vuestra opinión en los comentarios. Podéis consultar además todos los juegos de Pokémon para Nintendo Switch. También puedes consultar en la web los mejores juegos de Pokémon de la historia.
Vía.
Pokémon
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