SOCIEDAD
Hay gente preparada para un ataque nuclear con búnkeres y parecen auténticos hoteles. Mr.Beast muestra cómo es uno de más de mil millones de dólares

A Mr.Beast lo de meterse bajo tierra le gusta. Lo vimos cuando pasó siete días en una peligrosa cueva o cuando encerró durante un mes a dos participantes en un búnker para ganar 700.000 dólares. De búnkeres va el tema de hoy. Con un panorama geopolítico confuso, cada vez son más los que deciden tener un refugio bajo tierra en caso de ataque nuclear. Lejos de que cunda el pánico, el youtuber ha querido mostrar los diferentes tipos que hay y lo cierto es que algunos de ellos parecen un lugar donde cualquiera querría pasar unas vacaciones. Si Fall Out sucede, está claro quienes serían los que sobrevivirían.
Un refugio de miles de millones
Mr. Beast siempre tiene curiosidad por mostrar lo inalcanzable para muchos de sus seguidores, como cuando cerró las pirámides para él y su equipo. Del pasado ha dado un salto al futuro y ha querido informar sobre cómo serían algunos de los hogares de la población en caso de tener que ocultarse bajo tierra. De un búnker de 1 dólar a uno de mil millones.
Así, el primero que visitaba en su último vídeo, a un escaso precio, era tan solo un contenedor abollado al que apenas le cubría la tierra. No parecía muy seguro. Sin embargo, el de un millón deja con la boca abierta. El lugar en cuestión era una antigua base para lanzar misiles y sobrevivir en las profundidades en caso de apocalipsis nuclear. Con una puerta de 3 toneladas de peso, esta daba paso a una habitación con varias camas que, en palabras del youtuber, «parecía sacada de Star Wars». «Se trata de una plataforma en suspensión que cuenta con ocho anclajes y depende del techo», explicaba su dueño, quien no había dudado en convertirlo en una casa oculta con bañera, cocina, salón e incluso discoteca.

Si esto ya parece muy llamativo, todavía hay más. El siguiente destino es un refugio de 3 millones de dólares que, al contrario que el anterior, no está en un emplazamiento distópico, sino más bien en el jardín trasero de una casa corriente. Se accede a través de una caseta y, aunque se trata de una habitación sacada de un sótano, está a un metro bajo tierra y cuenta con todo tipo de entretenimiento. El motivo de su precio es la cantidad de armas que su dueño guarda allí, incluyendo una mochila lanzallamas. «Es como un Tony Stark en la vida real», decía Mr.Beast. No sabemos si sirve para un apocalipsis nuclear, pero para uno zombi seguro.
El siguiente, de 5 millones de dólares, se trata de un refugio presidencial en una isla perdida y paradisíaca, que estaba pensado para el mismísimo Kennedy. Convertido en un basurero, el lugar estaba vacío, pero contaba con algunos elementos del gobierno de Estados Unidos. Pero hemos venido a hablar de lujos.

El búnker de 30 millones de dólares es un auténtico resort, que incluye hasta piscina. Su dueño no solo cuenta con un arsenal de armas, sino también su propio hospital, una cárcel y quince apartamentos de lujo bien equipados. Se encuentra a 15 metros bajo tierra y, tal y como comenta el youtuber, «es mejor que la mayoría de apartamentos del exterior». Por no faltar nada, no falta incluso una tienda de alimentos en conserva en caso de necesidad con ¡carritos para la compra! También hay una sala de cultivo de plantas a través de la hidroponia (cultivo sin suelo) y gimnasio con rocódromo. Pero a Mr. Beast aún le quedan dos grandes bazas.
El búnker de 50 millones de dólares se encuentra a nueve metros bajo tierra y se accede a él a través de un ascensor. Está pensando para no parecer un refugio y dar la sensación de estar en el exterior, incluyendo un jardín artificial con las paredes pintadas con el cielo. También tiene piscina y toda clase de decoración, como palmeras, para no dar la sensación de estar encerrados. El lugar es como una mansión de estilo rústico a la que no le falta ni mesa de billar.

Y ahora sí, el peso pesado: el de mil millones. Se trata del Cheyenne Mountain Complex, un lugar recubierto de granito capaz de resistir ataques de las armas más potentes y protegido por los militares del que el youtuber apenas pudo mostrar nada más allá de una sala de reuniones, un local de restauración abierto debido a la cantidad de trabajadores que hay y los inmensos túneles.
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Hay gente preparada para un ataque nuclear con búnkeres y parecen auténticos hoteles. Mr.Beast muestra cómo es uno de más de mil millones de dólares
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3DJuegos
por
Raquel Cervantes
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SOCIEDAD
“Hace años que no se venden”: la lista de productos de librería que ya nadie compra

Una libreraría se volvió viral en las últimas horas después de contar cuáles son los tres productos que ya nadie compra.
El video publicado por la cuenta @el_alpino comienza con uno de los comerciantes explicando que el block de respuestos de contabilidad, los respuestos de música o pentagramas, no se venden hace al menos tres años.
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La librería explicó que si bien existen productos que aún se comercian en gran cantidad, como las carpetas, los cuadernos o lapiceras, otros, como las hojas de calcar, no corren con la misma suerte.
“Creo que hoy en día los chicos aplican el recurso del calco, pero usando el celular, por lo que ya ni para plástica o geografía se venden”, explicó el comerciante.
El tercer artículo en cuestión, muy comunmente usado en comercios u oficinas para hacer copias de un papel sin utilizar impresora o fotocopiadora, es el papel carbónico.
“Si bien aún hay alguna que otra venta de este producto, se da muy de vez en cuando. No se qué mecanismos se aplican hoy en las oficinas, el papel carbónico ya prácticamente no se usa”, concluyó.
El clip viralizado generó todo tipo de comentarios y debates entre los usuarios de las redes, desde algunos que coinciden plenamente con lo que la librería explicó, hasta otros que comentaron que aún compran este tipo de productos.
librería, comercio, colegio, oficina
SOCIEDAD
“Las guardé para no tirarlas, pero no les veía ningún interés”: imágenes inéditas previas al golpe de 1976 y el recuerdo del fotógrafo

Los días previos al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 estuvieron marcados por una creciente sensación de crisis y desgaste. En las calles, en las fábricas y en los despachos de los principales funcionarios y dirigentes, todo indicaba que el sistema había llegado a un límite. La crisis no era solo económica: era social, política y, sobre todo, de autoridad.
El detonante fue el anuncio del llamado “Plan Mondelli”, presentado el 5 de marzo por el entonces ministro de Economía, Emilio Mondelli. Las medidas implicaban un fuerte ajuste: aumentos salariales limitados al 12% frente a subas de hasta el 80% en combustibles y servicios, liberación de precios y un claro alineamiento con las exigencias del FMI. Para amplios sectores de la población, esto significaba una pérdida abrupta del poder adquisitivo y un empeoramiento de las condiciones de vida.
La respuesta no se hizo esperar. En cuestión de días, las coordinadoras obreras —que ya habían tenido un papel central durante las protestas contra el Rodrigazo en 1975— volvieron a activarse. Se multiplicaron las asambleas en fábricas, los paros y las movilizaciones. El clima en las calles era de efervescencia. No se trataba solo de reclamos salariales: lo que estaba en juego era el rechazo a un modelo económico que descargaba el peso de la crisis sobre los sectores populares.
“Es inminente el final, todo está dicho” había titulado el diario La Razón el 23 de marzo de 1976 mientras crecía el descontento social y se acumulaban las movilizaciones en el conurbano bonaerense, La Plata, Córdoba, Mendoza, Salta y otras principales ciudades del interior.

Una de esas protestas se realizó en la Plaza de Mayo, donde el fotógrafo Dani Yako, de apenas 20 años, llevaba varias jornadas de guardia periodística para la agencia Noticias Argentinas (NA). “Era un ir y venir de dirigentes políticos y gremiales haciendo declaraciones ampulosas y tranquilizadoras, mientras el peronismo convocaba a manifestaciones de apoyo a la Presidenta, pero sin gran éxito”, recordó Dani en diálogo con Infobae, a 50 años de la instauración de la dictadura más salvaje y atroz de la historia del país por su terrorismo de Estado.
En medio de esa vorágine laboral, Dani tomó cientos de imágenes; muchas de las cuales consideró “intrascendentes” y nunca fueron publicadas. Hoy, ese material constituye un documento inédito del “espíritu” de descontento e incertidumbre en el que estaba hundida gran parte de la población.
“Son cinco fotos de esos días, aunque sin fecha exacta”, señaló Dani, quien lleva más de 50 años de oficio y pasó por las redacciones más importantes de Argentina (Clarín, El Gráfico, DYN y Siete Días, entre otras) y del mundo (Associated Press, The New York Times e Interviú, entre otras).
Esas imágenes, que hoy Infobae publica en exclusiva, reflejan a una sociedad movilizada, atravesada por conflictos profundos y al borde de una ruptura decisiva. En ellas, la calle aparece como un espacio en disputa. Se percibe una tensión constante entre la movilización de civiles -con gestos de protesta, consignas y expresiones de enojo o urgencia- y una presencia policial que cada vez era más visible, organizada y firme.

Las “perlitas” de su archivo personal
Durante décadas, esas imágenes durmieron en el fondo del archivo personal de Dani, que él mismo definió como su “tercer nivel”: el de aquello que no merece ser visto. No eran, según su propio criterio, “ni buenas ni publicables”.
Sin embargo, medio siglo después, esas mismas fotos -tomadas en los días previos al Golpe Militar de 1976- emergen como un testimonio único: escenas de trabajadores en Plaza de Mayo, gestos cotidianos, fragmentos de una calma tensa que precedía a la catástrofe.
Desde que arrancó en la profesión, Dani siempre organizó su obra como un sistema dinámico de jerarquías. “En un primer nivel, las fotos importantes, destinadas a libros y publicaciones; en un segundo, aquellas con potencial; y en un tercero, un reservorio casi olvidado. Y fue allí donde quedaron estas imágenes”, explicó.
“Las guardé para no tirarlas, pero no les veía ningún interés”, remarcó. Tanto es así que, cuando partió al exilio a Madrid, en noviembre de 1976, ni siquiera se las llevó consigo. Las dejó en Buenos Aires, en la casa de sus padres, donde permanecieron durante décadas, deteriorándose incluso por las malas condiciones de conservación.

El redescubrimiento fue casi azaroso: su madre encontró unas cajas y se las devolvió. Pero ni siquiera en ese entonces las revisó. Recién mucho después, impulsado por un motivo completamente ajeno, volvió a abrirlas.
El punto de inflexión llegó gracias a su hija, Julia. Fue ella quien lo convenció de abrir una cuenta de Instagram, algo que Dani había evitado durante toda su vida. La propuesta era simple: convertir la red social en una especie de catálogo profesional. Sin interacción, sin lógica de redes, solo imágenes. Ese ejercicio lo obligó a revisar todo su archivo, incluso los niveles más olvidados. Ahí reaparecieron las fotos.
“No me parecieron gran cosa desde lo fotográfico“, admitió. “Pero sí interesantes por lo que cuentan: el país, ese momento, algo personal también”, agregó.
En ese nuevo contexto, incluso las imperfecciones adquirieron sentido. Una imagen de Isabel Perón, marcada por manchas de humedad, dejó de ser un descarte técnico para transformarse -según la lectura de su hija- en una potente metáfora visual: la descomposición de un país.

En marzo de 1976, el trabajo fotográfico de Dani no respondía a una agenda clara ni a una búsqueda autoral. “Me mandaban a ver si pasaba algo”, resumió sobre aquella época.
Las razones por las que estas fotos quedaron fuera del circuito profesional tienen que ver tanto con decisiones personales como con las limitaciones técnicas de la época. “En los años 70, el sistema de distribución de imágenes era extremadamente restringido. Las agencias enviaban fotos por radiofoto, con apenas unas pocas horas de transmisión disponibles por día. Eso obligaba a una edición rigurosa: solo unas seis o siete imágenes diarias lograban difundirse”, precisó Dani, quien admitió que “esas fotos no entraban en lo que necesitaba la agencia para contar la noticia”.
Los días previos al golpe
A pesar del contexto, Dani no recuerda esos días como especialmente angustiantes. “Había temor, sí, pero más asociado a la violencia paraestatal que a un inminente golpe militar”, contó.
La cobertura de Dani se extendió hasta la noche del 23 de marzo. “Hice muchas fotos intrascendentes, estaba un poco aburrido. Recuerdo que el sindicalista Lorenzo Miguel (líder de los metalúrgicos) fue quien puso la cara para decir: ‘Vuelvan a casa que está todo tranquilo’. Luego, llegó mi reemplazo y regresé a la agencia”, relató Dani.
“Los pocos que quedamos comentamos, casi desilusionados, hoy no es”, remarcó en alusión a que todavía no sabía que se trataba del último día de Isabel Perón en el poder.

Por ese entonces, Dani compartía con su hermano un Fiat 600. “Me gustan los autos pero no soy buen conductor. Ese día lo usé. La ruta a Villa del Parque estaba muy despejada, sin tráfico. Puse la radio y a medianoche sólo se podía escuchar la Cadena Nacional. Un par de horas después apareció el comunicado Número Uno. Las Fuerzas Armadas habían tomado el poder. El golpe militar había llegado”, señaló Dani sobre la forma en que se enteró del cambio de gobierno.
El valor de esas imágenes, 50 años después
Cinco décadas después, aquellas imágenes olvidadas adquieren una nueva dimensión. Ya no se evalúan solo por su calidad estética o su valor periodístico inmediato, sino por su capacidad de dar cuenta de un clima, de una atmósfera.
“Quizás hoy miraría lo acontecido de otra manera, buscaría otros ángulos”, reconoció Dani. Pero también admitió que hay algo en ese gesto inicial -en haberlas guardado- que permitió que sobrevivieran.

Fue así como lo que alguna vez fue considerado intrascendente hoy se vuelve significativo. Y en ese desplazamiento de sentido -entre el archivo olvidado y la mirada contemporánea- se revela no sólo la evolución de un fotógrafo, sino también la forma en que el tiempo reescribe la historia.
policias en plaza de mayo dias antes del golpe marzo de 1976 fot
SOCIEDAD
Muestran al detalle los juguetes del Happy Meal de McDonald’s x Super Mario Galaxy: La Película – Nintenderos

¡Tenemos novedades sobre la colaboración con McDonald’s! La película original superó récords y continúa atrayendo la atención de millones de personas cada mes. Ahora nos llega información bastante curiosa de la secuela tras conocer cuál podría ser su plataforma de estreno. Recordad que se llama Super Mario Galaxy: La Película, y ahora hay noticias.
Tras conocer su duración, así como su tráiler final y una web especial, ahora nos llegan novedades de esta colaboración. Tras los detalles para Brasil y también para Estados Unidos, también se avanzó en España, y ahora hemos podido observar los juguetes que regalan con el Happy Meal al detalle:
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La película se estrenará el 1 de abril de 2026 de forma mundial.
¿Qué os parece a vosotros? Os leemos en los comentarios.
Fuente.
Super Mario Galaxy: La Película
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