SOCIEDAD
“Memoria de la obesidad”. Logran explicar las resistencias biológicas que favorecen el “efecto rebote”

MADRID.- La obesidad tiene memoria y deja una huella profunda en el organismo. Aunque el imaginario colectivo haya simplificado el exceso de grasa corporal como una falta de voluntad del individuo, pereza o vaguedad para bajar de peso, la ciencia está demostrando que tras la obesidad hay mecanismos extremadamente complejos que van más allá de las intenciones o el empeño individual para desafiar a la báscula.
Un estudio publicado este miércoles 9 de julio en la revista Nature ha descripto cómo se comporta el tejido adiposo (la grasa corporal) en la obesidad y tras una cirugía de pérdida de peso; y ha descubierto que, efectivamente, al perder kilos, se producen cambios clave a nivel molecular que explican esos beneficios que se ven en la salud, pero también persisten unas resistencias biológicas que favorecen el “efecto rebote” y empeoran a largo plazo la disfunción metabólica.
En concreto, los investigadores han revelado que, aunque la pérdida de peso restablece algunos mecanismos moleculares alterados en la obesidad —se eliminan células dañadas y se metabolizan más las grasas nocivas—, hay procesos y comportamientos celulares anómalos que perduran. En concreto, han apuntado, hay células del sistema inmunitario que se quedan preparadas para una posible recuperación de los kilos perdidos.
“Este estudio refuerza el mensaje de que la pérdida de peso puede ser muy beneficiosa para la salud, pero no es perfecta. Mantenerse delgado es la situación más saludable. La investigación también da información nueva para explorar mejores maneras de tratar enfermedades perjudiciales causadas por la obesidad”, sintetiza William Scott, investigador del Imperial College London y autor del estudio.
Mecanismo molecular
No es la primera vez que la ciencia señala que la memoria de la obesidad está escrita en sus células. Hace menos de un año, otra investigación también mostró, en modelos de ratones y en células humanas, un mecanismo molecular —en concreto, cambios epigenéticos— en el tejido graso que predispone a ganar peso tras haberlo perdido.
El nuevo estudio publicado en Nature ha encontrado que hay unas células del sistema inmune, los macrófragos, que permanecen activadas tras bajar de peso. Esto significa que se quedan en una posición favorable para “desencadenar una posible recuperación de peso y empeorar la disfunción metabólica”, explican en el artículo.
La investigación, que analiza más de 170.000 células del tejido adiposo de 70 personas (controles sanos y personas con obesidad antes y después de la cirugía bariátrica), ha logrado construir una especie de atlas que ilustra cómo se remodela la grasa corporal al bajar de peso, cuenta Scott: “Una de las principales funciones de los adipocitos [células del tejido adiposo] es almacenar y liberar grasas cuando las necesitamos. En la obesidad, los adipocitos se vuelven demasiado grandes y no pueden almacenar más grasas, lo que provoca que las grasas dañinas se depositen en lugares inadecuados. Descubrimos que la pérdida de peso parece activar el reciclaje de grasa en los adipocitos. Creemos que este reciclaje reabsorbe las grasas dañinas de otros órganos, lo que tiene efectos beneficiosos para la salud general y de los órganos”, apunta el científico en una respuesta por correo electrónico.

Tras la pérdida de kilos, los investigadores observaron un descenso de la senescencia, un proceso por el que las células dejan de reproducirse, pero no mueren, sino que se quedan ahí en los tejidos, liberando sustancias que pueden causar inflamación y daño a las células vecinas. Y también vieron que se reduce la hipertrofia de los adipocitos: “Cuando los adipocitos crecen demasiado y se estiran demasiado, dejan de funcionar correctamente y liberan señales de estrés perjudiciales. Un hallazgo interesante fue que la pérdida de peso reduce la hipertrofia adipocítica y la respuesta al estrés. Cuando esto ocurre, los adipocitos comienzan a reciclar activamente las grasas dañinas. Estos efectos, ya sea individualmente o en combinación, parecen ser beneficiosos para la salud”, sostiene Scott.
Cambios arraigados en las células
La pérdida de peso revierte muchos cambios moleculares que se producen en la obesidad, pero no todos, advierte el científico británico: “Creemos que esto se debe a que algunos cambios se arraigan en nuestras células, lo que dificulta su eliminación. En nuestro estudio, esta resistencia pareció ser más fuerte en las células inmunitarias que en los adipocitos”, explica, en alusión a esos macrófagos que permanecen activados. A pesar de la pérdida de peso, estas células inmunitarias inflamatorias, que se infiltran en la grasa de las personas con obesidad, no se recuperaban del todo.
A propósito de los hallazgos científicos que respaldan una memoria de la obesidad incrustada en las células, Scott considera que estas alteraciones persistentes en el organismo puede tener dos consecuencias importantes para los pacientes: “La memoria epigenética puede promover el efecto yoyó y conducir a la recuperación de peso. Pero, igualmente importante, puede dejar una memoria inflamatoria en la grasa que empeora futuras complicaciones de salud tras la recuperación de peso”.
Daniel Castellano, investigador doctor en el departamento de Especialidades Quirúrgicas, Bioquímica e Inmunología de la Universidad de Málaga y del laboratorio de Oncobiota del Grupo de Investigación Clínica y Traslacional en Cáncer de Ibima, fue coautor de esa otra investigación en la que identificaban cambios epigenéticos en el tejido graso que predispone a recuperar peso.
Son “trabajos complementarios”, dice en alusión a este nuevo estudio, en el que no ha participado. “Esta investigación nos da una comprensión de cómo es la celularidad del tejido adiposo y podemos ver cómo hay una remodelación de varios tipos celulares: existen distintos tipos celulares que, con lo que ellos liberan o producen, podrían estar afectando a otros subtipos celulares y contribuyendo a lo que nosotros vemos en el núcleo de la célula, que es la epigenética”.
Andreaa Ciudin, jefa de la Unidad de Tratamiento Integral de la Obesidad del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona e integrante de la junta directiva de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), asegura que la investigación de Scott, en la que tampoco ha participado, constata que “el tejido adiposo tiene memoria y eso justifica la reganancia ponderal y la recuperación de peso”. “El mensaje más importante es que hay biología detrás de esta reganancia ponderal tras la restricción calórica que hagas. Hay que quitarle la culpa a las personas”, destaca.

Ana Belén Crujeiras, directora del grupo de Epigenómica en Endocrinología y Nutrición del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS) y el Ciberobn, también destaca que investigaciones como esta “refuerzan la necesidad de prevenir la obesidad porque, cuando se desarrolla, se establece una memoria epigenética e inflamatoria que es muy difícil de revertir”.
La investigadora, que es también vocal de la Seedo, recuerda, además, que, en términos de impacto en la salud, “hay evidencia de que el efecto yoyó es peor porque se repotencia el estado inflamatorio” y la inflamación es, precisamente, el “vínculo molecular” que une la obesidad con el desarrollo de otras enfermedades, como diabetes, cáncer o problemas cardiovasculares, abunda la científica.
Una de las grandes incógnitas que queda por descubrir, apunta Ciudin, es si los nuevos tratamientos contra la obesidad, como el Ozempic, “jugarán algún papel para evitar esa reganancia de peso”. Tampoco está claro, admite Scott, si la remodelación molecular que han descrito después de la cirugía bariátrica sería similar tras otra técnica de restricción calórica, como las dietas tradicionales o los propios fármacos antiobesidad.
“Descubrimos que la pérdida de peso provoca numerosos cambios en el tejido adiposo. Para nosotros, la pregunta más importante ahora es cuáles de estos cambios son los más importantes para la salud”, conviene el científico.
Jesica Mouzo
SOCIEDAD
Tras las críticas por la higiene en la ciudad, el gobierno porteño anunció cambios en la gestión de limpieza

Luego de los reclamos por suciedad y hedores, que incluso marcaron la última campaña electoral en la que el Pro tuvo su peor performance desde su creación, el gobierno porteño a cargo de Jorge Macri informó cambios en la gestión de limpieza.
La Secretaría de Higiene que dependía del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, a cargo de Ignacio Miguel Baistrocchi, ahora dependerá de Jefatura de Gabinete. Es decir, estará bajo la órbita de Gabriel Sánchez Zinny. Baistrocchi, en tanto, conservará su cargo, al igual que todo el equipo de higiene.
“El objetivo es abordar específicamente la mejora de los sistemas de limpieza en la ciudad, un tema que el jefe de gobierno definió como prioritario en su discurso de apertura de sesiones de la Legislatura. Y darle más peso operativo colocando el área directamente bajo la Jefatura de Gabinete“, dijeron.
El nuevo responsable del área será Matías Lanusse, quien se desempeñaba como director ejecutivo de la Agencia Gubernamental de Control. “Es un dirigente histórico de la gestión del Pro en la ciudad”, dice el comunicado con el que informaron los cambios. No precisaron si habrá un nuevo plan o futuros cambios. El anterior equipo entonces, incluido el susbsecretrio Pablo Pulita quien estaba a cargo del área, ahora quedarán a cargo de Lanusse.
Consultados por la pérdida de un área de gestión, desde el Ministerio de Espacio Público porteño confirmaron el traspaso de las funciones de higiene urbana y explicaron que conservan la Secretaría de Ordenamiento Urbano, que orbita sobre manteros, ocupaciones ilegales, permisos para la vía pública y mantenimiento urbano. Esa secretaría está a cargo de Pedro Comin Villanueva.
En las elecciones de mayo pasado, Horacio Rodríguez Larreta que se anotó por fuera de Pro, donde militó durante 22 años, y con la ambición explicita de recuperar la jefatura de gobierno, marcó el tono inicial de la campaña al denunciar el olor a pis en la Capital.
— Buenos Aires Ciudad (@gcba) March 12, 2026
Recoleta y Retiro, dos barrios donde el Pro suele tener buenos resultados, concentraron en el último tiempo la mayor cantidad de denuncias por problemas de higiene en toda la ciudad.
En esta nueva gestión intentaron atacar el problema con los nuevos contenedores antivandálicos, que también recibieron críticas. Se trata de dispositivos con tapa tipo buzón y sistema de cierre automático que impide la extracción manual de residuos. Según informó oportunamente el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, esta tecnología busca evitar que se retiren bolsas del interior y se depositen residuos voluminosos fuera de lugar.
Según relevó LA NACION en una recorrida el año pasado, incluso había carteles que pedían sobre los tachos “No hacer pis acá”.
Como parte del “Programa Intensivo de Desodorización de Contenedores” que buscaba fortalecer el sistema de higiene urbana de la ciudad, la administración de Jorge Macri también informó que aplicaron en todos los barrios «un líquido inhibidor de olores desarrollado con una enzima bacteriana concentrada que permite neutralizar los olores en los contenedores”. Dijeron que este problema era por los residuos orgánicos sacados fuera de horario, sobre todo en los meses de mayor temperatura.
SOCIEDAD
La nueva Xbox tiene todo el sentido del mundo, y también ninguno en absoluto

Hoy es jueves, así que si estás leyendo esto entre las 19h y las 20h de la tarde del jueves, tengo buenas noticias para ti. ¡Estamos en directo en Twitch! Como cada semana, toca ración del GG de 3DJuegos en streaming y en formato podcast para comentar las últimas noticias del mundo del videojuego.
Hoy la cosa quiere ponerse técnica por aquello de haber estado por San Francisco para conocer los nuevos planes de Xbox desde la GDC, pero en realidad hay mucho más de industria y perspectiva de hacia dónde va Microsoft de lo que podría parecer. Toca debate intensito, vamos.
Es buen día también para hablar de cómo los despidos siguen azotando a los estudios en una situación cada vez más precaria y qué supone todo eso para nuestro futuro más cercano, pero no sólo de miserias vive este GG, así que toca destacar jueguitos frescos.
Tenemos el análisis de Monster Hunter Stories 3 a cargo de Raza y, como no podía ser de otra forma, también traemos bajo el brazo tres rarezas de las que no ocupan portadas y titulares pero que merecen toda vuestra atención. Vente, que lo pasaremos pirula.
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Además de la habitual emisión en directo en Twitch y el perfil de Twitter de 3DJuegos cada jueves a las 19:00 hora peninsular española, GG también estará disponible las mañanas de cada viernes en Ivoox, Spotify y Apple Podcast, para que quien esté más habituado a este formato.
En 3DJuegos | Entre el Kratos prepúber y el retraso de PS6 nos tienes contentos, Nishino
En 3DJuegos | Tenemos que hablar de Highguard
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La nueva Xbox tiene todo el sentido del mundo, y también ninguno en absoluto
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3DJuegos
por
Rubén Márquez
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SOCIEDAD
Pocos lo saben: por qué los micros escolares son naranjas en la Argentina

En la Argentina, los micros que transportan estudiantes tienen una característica muy particular: su color naranja intenso. Aunque es algo que forma parte del paisaje urbano y pocas veces se cuestiona, lo cierto es que esta elección responde a criterios de seguridad y visibilidad.
El objetivo principal es que estos vehículos puedan identificarse rápidamente a la distancia, incluso en condiciones de poca luz, lluvia o niebla. De esta manera, los conductores pueden advertir su presencia y tomar precauciones cuando circulan cerca de ellos.
Leé también: Pocos lo saben: por qué en algunas ciudades de Estados Unidos los semáforos cuelgan de cables
Por qué los micros son de color naranja
El objetivo principal es que los micros escolares sean visibles en todo momento. El naranja es uno de los colores más notorios para el ojo humano, lo que ayuda a reducir el riesgo de accidentes y a que los conductores tomen precauciones extra cuando ven uno de estos vehículos.
Entre otras razones, se destacan:
- Alta visibilidad en la calle: el naranja es uno de los colores que más se destacan en el tránsito, incluso con lluvia, niebla o poca luz.
- Identificación inmediata: permite reconocer rápidamente que se trata de un vehículo que transporta estudiantes.
- Mayor seguridad vial: al verlo, los conductores suelen reducir la velocidad o prestar más atención.
- Normativa específica: la reglamentación del transporte escolar exige que los vehículos tengan carrocería naranja y la inscripción “Escolar”.
- Señal para subir y bajar alumnos: el color ayuda a alertar a otros conductores cuando el micro se detiene frente a escuelas o domicilios.
Si bien en la Argentina el color es naranja, el criterio en otros países es similar. Uno de los ejemplos más notorios es Estados Unidos, donde los colectivos escolares son amarillos.
Además, en varias jurisdicciones como la Ciudad de Buenos Aires, las normas especifican que el color del micro escolar debe ser el naranja IRAM 1054, reservado exclusivamente para vehículos de transporte escolar.
micro, curiosidades, seguridad vial, TNS
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