SOCIEDAD
Sobrevivieron 14 horas atrapados en un colectivo durante la inundación de La Plata: el reencuentro que emocionó 13 años después

Él le dice “sos un ángel” y la besa como a una abuela. Ella responde con los ojos: “Te encontré, Maurito, te encontré”.
Como esas historias nobles, el reencuentro tuvo miles de contratiempos, hasta que en un instante todo fue posible. Todo. No solo fueron años de arrastrar “no”. Muchos “no”. También era deambular otra vez con el corazón vivo entre el barro del recuerdo más espantoso.
Mauro y Eva son sobrevivientes de la peor tragedia que vivió La Plata. El 2 de abril de 2013 cayeron 400 milímetros de lluvia en cuatro horas. La inundación dejó 89 muertos oficiales, pero los que vivieron el desastre creen que son más.
Una emboscada. Era feriado. Un sol cálido de abril y ninguna alerta meteorológica. Hasta que el cielo los traicionó.
Mauro Scopel tenía 28 años. Conducía el colectivo de la línea Oeste que atraviesa la ciudad de La Plata. El micro estaba lleno. Eran las cinco y media de la tarde. Se desató la tormenta y, unas horas después, el horror.
Eva Carbia tenía 69 años. Había salido porque el “día estaba lindo”. Era una de las pasajeras de mayor edad. La única con señal en el celular para poder pedir ayuda. La iban a necesitar tanto, tanto, como miles de platenses tapados por el agua, arrastrados por el barro. Nunca llegó. Ellos se salvaron solos. Pero juntos.
Mauro y 25 pasajeros estuvieron 14 horas con el agua que llegaba a la altura de las ventanillas. La unidad dieciséis era un titanic a la deriva en la esquina de 43 y 14. “El agua movía esa mole y yo pensaba: ‘Se da vuelta y nos morimos ahogados’”, dice Eva.
“Yo venía con el micro por la avenida 44 y decido doblar porque el agua había comenzado a subir y ya había autos varados enfrente de nosotros. Fue la mejor decisión, aunque sí hubo pasajeros que se molestaron”, recuerda Mauro. “Seguí, seguí”, le gritaban. “Se había hecho una olla y no se pudo avanzar. Si yo seguía, iba a lastimar a mucha gente”, dice.

Mauro fue un ángel para los pasajeros de una pesadilla. Los contuvo y los abrigó. “Yo en un momento empiezo a tiritar. Ya estábamos sentados en los respaldos de los asientos, con los pies, las piernas en el agua. Temblaba de frío. Mauro me había dado un caramelo. Él tenía una bolsita y nos convidó. Por supuesto, ni agua para tomar teníamos. Nada. En un momento, se me cae la campera. Mauro, que también temblaba, me dio su abrigo. No me olvido más”, cuenta Eva.
Las horas pasaban y la esperanza de un rescate fue el suplicio que los mantuvo con vida. Vieron un gomón y se ilusionaron. Como una luciérnaga en la inmensidad del agua amenazante y la noche oscura. Un destello de ánimo que se apagó. Mauro buscó frenar los gritos: “Acá nadie va a venir a rescatarnos. Esa es la verdad. Estamos en manos de Dios”.
“Un señor se fue al fondo del micro y empezó a rezar el Padre nuestro a los gritos. Yo estaba aterrada. Estaba preocupada por mis hijos. Mi hijo se tuvo que refugiar en la casa de un vecino. Mi nietita tenía 4 años. El agua subió y la cama quedó flotando. A ellos les entró un río por la puerta. Así de repente”, dice Eva.
Mauro la sigue cuidando. Cuando Eva llora, la consuela: “Hacía poco había muerto mi abuelita y ella me hacía acordar. Pero Eva también me cuidaba a mí. Con una soga salvamos gente que se ahogaba, que la arrastraba la corriente, y pedía ayuda a los gritos. Hicimos un pasamanos. Ella me agarraba mientras tirábamos de la soga. ¿Te acordás?”.
“¿Cómo estás ahora?“, le pregunta él. ”Me angustio con las lluvias fuertes», dice ella. Él mira al horizonte. Las pesadillas. “Sueño con los gritos”, balbucea y ladea la cabeza con un “no” como un refugio frente al horror. Cuando la angustia aparece, Mauro baja la voz, susurra, para que el recuerdo no lastime a Eva, a sus 82 años. Ella sabe que la sigue cuidando. Lo besa en la frente. Entrelazan las manos. Lo rescata de la pena. “Lo que hiciste vos Mauro, lo que hiciste vos Mauro…”, lo honra, como a los miles de héroes silenciosos y solitarios de la tragedia.
Después de 13 años, los dos se reencontraron en la misma esquina, en el mismo micro. La unidad 16 está fuera de circulación porque ya tiene más de diez años de antigüedad. La línea Oeste la puso en venta, pero el destino quiso que aún permanezca disponible para darle un cierre a esta historia. “Aprendimos muchas cosas”, dice Mauro. “Sí. Fue muy duro todo lo que pasó. Murieron muchas personas”, dice Eva.
La inundación
Entre las 17 y las 21 cayeron 392 centímetros de agua. Era feriado por el homenaje a los Héroes de Malvinas y muchos autos volvían de la costa. Las valijas flotando en la avenida 44 de ingreso a la ciudad eran la huella de un regreso de fin de semana largo trágico. La ciudad de las diagonales, la de los tilos en verano y los estudiantes universitarios, estaba en ruina. Una guerra natural se había desplomado sobre sus habitantes indefensos.
Todo oscuro. Una boca de lobo y mortal. Se cortó todo. Ni luz, ni celulares, ni internet. El celular de Eva, el único con señal en el colectivo, era cuidado como un tesoro.
Según la Justicia, de las 89 víctimas fatales que registró la Justicia, 25 ocurrieron en La Loma, el barrio donde vivieron la tragedia Mauro y Eva, con los otros pasajeros del colectivo.
Las pérdidas alcanzaron los 2.600 millones de pesos. La inundación afectó a una de cada cuatro casas y al 55% de la población que perdió el auto y/o las herramientas de trabajo. El daño psicológico es inmensurable. Aún hoy, los platenses evitan hablar de detalles, como si vivieran un trauma colectivo.
“Mauro te busco”
La idea del reencuentro entre Mauro y Eva surgió hace unos años. Esta cronista buscó a Mauro en la línea Oeste, pero ya no trabajaba allí. Entonces la búsqueda siguió por redes sociales, donde escribí: “Hacía reposo, cuando el agua enloquecida nos separó. Mi mamá estaba sola, en una punta de la ciudad, y mi hermano, mi cuñada y mi sobrinita, en la otra. Ellos perdían contra la inundación. Yo estaba seca, con mi bebé en brazos y con una esperanza de un hilo que se desató. Pérdida y perdida. La madrugada que cerré los ojos y me morí en las olas de la resignación. Mauro, el colectivero de la línea Oeste, abrigó a mamá. Te busco Mauro. Y por siempre, gracias”.
La madrugada negra de la inundación, Mauro y Eva salieron en comunicación telefónica por TN. La esperanza los mantuvo expectantes. “Algunos pasajeros quisieron bajarse del micro y yo les decía ‘no, no, no’, porque me daba cuenta de que se iban a ahogar. El agua nos llegaba a la cintura y la correntada era muy fuerte”, cuenta ahora Eva.
A las 7 de la mañana, el amanecer les renovó la ilusión de volver a casa. Tampoco sabían qué iban a encontrar. Al menos con la luz del día podían ver. La devastación. “Yo intenté dos veces, pero Mauro no me dejó. Hasta que el agua me llegó a la rodilla y con una chica joven que era estudiante de medicina caminamos juntas por el barro. Era una pesadilla. Yo caminé diez cuadras hasta casa. La chica que me ayudó tenía que caminar 70, hasta Olmos”, cuenta Eva.
Ese día, el 3 de abril, una nota de TN contaba su historia.
Pisando los 70 años, tuvo que rescatarse sola, esperar que las olas bajaran, que se hiciera de día: a las 7.30 llegó a su casa arrastrando los pies en al agua pesada, sucia, llamó a su hija al teléfono de línea porque los celulares ya no andaban y le dijo llorando: “Hija llegué, jamás me voy a olvidar esto. Pensábamos que nos íbamos a morir ahí ahogados. Nadie nos ayudaba, nadie. Estaba todo oscuro, no había luz. Cuando empecé a caminar vi gente deambulando, todo flotando”.
Cuando el colectivo se quedó, el agua llegaba al segundo escalón. Nueve horas después la tenían en la cintura. “Había dos metros, autos tapados por la inundación. Tiritaba de frío. Tratábamos de sacar los pies del agua”.
Ella y el chofer pudieron contar su historia de madrugada en TN. Vieron un gomón y creyeron que era para ellos. No. Tampoco para la mujer que murió ahogada en su casa, a metros de donde estaba el colectivo. Nadie supo de ella.
Eva tampoco sabía entonces que mientras ella estaba atrapada, su hijo escapaba de su casa con su hija de 4 años –se despertó flotando en la cama- cargada en los hombros porque el agua les llegaba al cuello en diez minutos. En la huida, a su mujer, la correntada la arrastró una cuadra. La salvó un vecino.
A la nietita de Eva, para calmarla le dijeron que había olas, que estaban en la playa. Sus juguetes quedaron desparramados en el living, en la orilla de la que era su casa.

El reencuentro
“Por favor, busco a Mauro, el colectivero que ayudó a todo el pasaje durante la inundación de La Plata”. Solo había un nombre: Mauro. Sin apellido ni brújula. Hasta que la semana anterior al 13 aniversario de la tragedia, desde la línea Oeste llegó un mensaje: “el apellido es Scopel”. No usa redes sociales y vive en Mar del Plata. Un amigo de un amigo de Facebook acercó el celular. “Hola, soy Mauro. ¿Viajar para reencontrarme con Eva? Claro».
El sábado, viajó para el reencuentro y volvió a su casa en el mismo día. También fueron 14 horas. “Recuerdo, recuerdo”, le dice Mauro a Eva. Se abrazan, se despiden con la promesa de volver a verse. Mauro regresa a Mar del Plata, repasa fotos y suena El corazón sobre todo, de Estelares, la banda de La Plata: “Y recordé todo. Especialmente el corazón, el corazón sobre todo. Todo lo llevo perfecto, lo que aún no se ha roto. Guardado, aquí adentro en mi pecho izquierdo”.
Inundaciones, La Plata
SOCIEDAD
“Malvinas, en el corazón de los argentinos”: el video homenaje que publicó el Gobierno a 44 años de la guerra

El gobierno de Javier Milei difundió un video de homenaje por el Día del Veterano y de los Caídos en Malvinas.
La pieza, de 41 segundos de duración, presenta imágenes de soldados argentinos en las islas del Atlántico Sur, acompañadas de música y una voz en off que comienza: “Por cada soldado que defendió nuestro suelo y por el vínculo eterno que nos une a nuestras islas. Hoy honramos a nuestros héroes de Malvinas, hombres de coraje que pusieron a la nación por encima de sus propias vidas”.
Luego de esa introducción, la misma voz destaca: “Como el soldado clase 1962 Carlos Penizola, el brigadier retirado Ernesto Rubén Ureta, el suboficial mayor retirado Carlos Horacio Palacios y tantos más. Malvinas, en el corazón de los argentinos”.
En esta conmemoración a 44 años del conflicto bélico, la administración nacional optó por un formato audiovisual breve que rinde tributo a los combatientes y busca reafirmar la relevancia simbólica de las Malvinas para la identidad naconal.
El video exhibe fragmentos de soldados argentinos que estuvieron en las islas del Atlántico Sur y el mensaje central se apoya en el reconocimiento de los valores y el sacrificio de quienes participaron en el conflicto bélico.
A diferencia del video producido recientemente por el gobierno por el Día de la Memoria —que tuvo una duración de 1 hora y 15 minutos y sumó testimonios de figuras representativas—, la pieza dedicada al Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas prioriza la síntesis y prescinde de voces testimoniales.
“Un día menos para volver”
La recuperación de las Malvinas fue definida por el ministro de Defensa, Carlos Presti, como “un objetivo inclaudicable”. En declaraciones durante el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el funcionario subrayó la vigencia de la causa y la memoria de quienes participaron en el conflicto.
Para Presti, la cuestión de las islas representa un mandato constitucional y una meta que persiste en el tiempo. “Yo te diría que cada día que avanza es un día menos que nos falta para volver”, afirmó, situando la aspiración nacional en un horizonte que, según sus palabras, se acorta con cada jornada.
El ministro evocó la mañana del 2 de abril de 1982, cuando tenía dieciséis años y era estudiante secundario. Describió su despertar con la noticia del desembarco argentino en Malvinas y la “profunda emoción” que lo embargó. Más tarde, esa experiencia marcaría su decisión de ingresar al Ejército y dedicar su carrera a la defensa nacional.
La experiencia de la guerra, relató Presti, dejó una huella indeleble en su vida y motivó su vocación militar. “Profundamente me marcó y me llevó a poder realizarme como oficial del Ejército”, aseguró, reconociendo el impacto personal del conflicto de 1982.
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Capcom mezcla Pragmata con Mega Man por el April Fools’ y ahora los fans quieren que la colaboración se haga realidad – Nintenderos

Tal y como os informamos, Capcom compartió que Pragmata, su juego de acción sci-fi, también llegará a Nintendo Switch 2 junto al resto de plataformas. Ahora hay novedades.
Capcom ha avivado las especulaciones al conectar Pragmata con Mega Man mediante una broma del April Fools’ celebrado ayer, mostrando al protagonista Hugh con un traje inspirado en el icónico personaje. Aunque no se ha confirmado si este atuendo aparecerá realmente en el juego, la posibilidad es real dado que Pragmata incluirá múltiples trajes para sus personajes y el nivel de detalle mostrado. Los fans ya han pedido que por favor sea real, a pesar de que Capcom ya ha aclarado en el pasado que Pragmata no es un juego de Mega Man.
Os dejamos con el vídeo:
En el pasado también ha confirmado que estrenará un amiibo de Diana junto al juego. También vimos las primeras capturas de pantalla en Switch 2 y se confirmó que viene como game key card en «físico». Ahora se ha lanzado su demo en la eShop y tras una comparativa que mostraba que se veía mejor que en Xbox Series S, ahora se ha confirmado un adelantamiento en su fecha de estreno.
Ya se ha confirmado que se lanzará en Nintendo Switch 2 el 17 de abril de 2026, adelantándose una semana respecto a la fecha prevista inicialmente. Recordad que también conocimos su tamaño. Según la eShop, este será de unos 17 GB. Habrá que estar atentos para ver cuál es finalmente cuando se lance con un precio de 59,99€ (69,99€ la Edición Deluxe).
¿Qué os parece? Os leemos en los comentarios.
Fuente. Fuente de la imagen.
Capcom,Mega Man,Pragmata
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Cuatro muertos y tres heridos por un choque frontal entre dos autos en la Ruta 3

Un choque entre dos autos provocó la muerte de cuatro personas este miércoles en la Ruta Nacional 3, a la altura del kilómetro 210, cerca de la localidad de Las Flores, Provincia de Buenos Aires. El impacto involucró a un Volkswagen Suran y a un Toyota Etios. El tránsito debió ser interrumpido de manera total mientras se asistía a las víctimas.
En la Suran viajaban cinco personas, según informó el portal Noticias Las Flores, y dos de ellas fallecieron en el choque. En tanto, en el Etios murieron sus dos ocupantes.
Por el momento, las identidades de las víctimas no fueron difundidas de manera oficial. Fuentes policiales indicaron que ninguna de las personas fallecidas es oriunda de la ciudad de Las Flores.
En el lugar trabajaron efectivos de la Policía Vial, bomberos voluntarios y equipos de emergencia, que realizan tareas de asistencia, los peritajes correspondientes y se encargaron de remover los vehículos que protagonizaron el siniestro.
Debido a la magnitud del incidente, ese tramo de la ruta fue cortada totalmente, en ambas manos. Las causas del choque son investigadas y se espera que en las próximas horas se conozcan más precisiones oficiales.
Otro choque fatal en la ruta 3
Este martes por la mañana, se registró otro incidente sobre la ruta nacional 3. Una conductora murió tras chocar con un colectivo de transporte de personal. El impacto se dio a la altura de Cabo Domingo, en la ciudad de Río Grande, Tierra del Fuego. El episodio está siendo investigado para determinar las causas y responsabilidades del desvío que derivó en la colisión.
La víctima, identificada como María Gabriela Navarro Toledo, manejaba una camioneta Renault Oroch cuando, por motivos que aún no fueron establecidos, invadió el carril contrario y colisionó con un colectivo Mercedes Benz. Según informó El Diario del Fin del Mundo, el conductor del micro, Carlos Oropeza, intentó una maniobra evasiva, pero no logró evitar el impacto.
Como consecuencia del choque, la mujer quedó atrapada en el vehículo, fue rescatada por bomberos y trasladada al hospital con vida, aunque falleció poco después por la gravedad de las heridas. El colectivo terminó fuera de la calzada y dos pasajeros resultaron heridos. En tanto, mientras la Justicia dispuso peritajes para reconstruir la mecánica del hecho.
En este caso, la ruta también debió ser cortada para permitir el trabajo de los equipos de emergencias y los peritos.
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