SOCIEDAD
Tres heridos y varias armas secuestradas tras otra pelea de los Hells Angels en La Plata

Un violento enfrentamiento en el centro de La Plata entre grupos de motociclistas, muchos de ellos pertenecientes a los Hells Angels, dejó como saldo tres heridos por disparos de arma de fuego. En el lugar, las autoridades secuestraron cuatro pistolas y 11 motos.
Según fuentes policiales, todo comenzó cuando integrantes de la agrupación Tehuelches circulaban por el área y fueron interceptados por miembros de Hells Angels, que se movían en dos camionetas oscuras. Tras una discusión, se produjo un tiroteo.
Como consecuencia del enfrentamiento, dos hombres sufrieron lesiones en el brazo y la pierna, mientras que otro recibió impactos en el abdomen y la espalda. Los tres heridos fueron llevados a hospitales de la zona. Todos estaban conscientes al momento del traslado.
Durante el operativo policial se secuestraron cuatro armas Bersa de diferentes calibres y un lote de once motos, entre las que se cuentan modelos Yamaha, Zanella, Royal Enfield y Kawasaki.
Personal de Policía Científica trabajó en el lugar y la fiscalía dispuso pruebas de dermotest. La causa quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción N°16 y el Juzgado de Garantías N°6 del Departamento Judicial La Plata.
Hay que recordar que este no fue el único incidente que protagonizaron los Hells Angels, ya que en las últimas horas también mantuvieron distintas peleas con trapitos y repartidores, hechos que quedaron registrados en videos que se viralizaron en las redes sociales.
Luego de que la llegada de este grupo a La Plata alertara a la comunidad y las fuerzas de seguridad, el presidente del Chapter Buenos Aires, Marcelo Mazza, ofreció detalles a la prensa sobre el motivo de la congregación. Según explicó, la ciudad es sede este año de la World Run, el encuentro anual e internacional que reúne a miles de miembros de la organización provenientes de distintos países.
El evento, que se extenderá hasta el domingo, comenzó el miércoles en Berazategui y para este sábado estaba programada una reunión en una quinta de la localidad platense de El Peligro. Como medida preventiva, las autoridades llevaron a cabo un operativo de control en ese domicilio.
En ese marco, detuvieron el ingreso a la quinta de un Chrysler PT Cruiser. Dentro del auto, encontraron una pistola Taurus 9 mm junto con 20 balas y un cargador.
El conductor del vehículo fue llevado a la seccional para ser identificado y quedó a disposición de la Justicia. Tanto el arma como el coche quedaron incautados.
La historia de los Hells Angels
Este grupo se distinguió desde sus inicios por el uso de chaquetas de cuero, tatuajes y la adhesión a un estricto código interno, elementos que definieron su cultura y los diferenciaron de otros colectivos.
De hecho, en la Argentina sentó sus bases en 1999, siendo la sede de los Hells Angels en Buenos Aires la primera en abrirse en todo el territorio. Según el sitio oficial de la asociación de motoqueros, en estos 26 años se expandieron a otras ciudades. Entre ellas, se encuentran las sedes Mendoza (2004), Luján (Buenos Aires, 2021), San Isidro (Buenos Aires, 2019), Cipolletti (Río Negro, 2017), Venado Tuerto (Santa Fe, 2017), Córdoba (2014), y la agrupación nómade (2006).
La membresía en los Hells Angels es sumamente exclusiva y exige atravesar un proceso de iniciación prolongado. Los integrantes deben acatar normas rígidas de lealtad y jerarquía, y abandonar el club implica consecuencias severas. El lema que los identifica, “Cuando hacemos el bien, nadie lo recuerda. Cuando hacemos el mal, nadie lo olvida”, sintetiza la postura desafiante que mantienen frente a la opinión pública.
A lo largo de su historia, la organización ha sido objeto de investigaciones por parte de diversas agencias internacionales, que los han vinculado con tráfico de drogas y armas. No obstante, desde el club rechazaron cualquier relación con el crimen organizado.
SOCIEDAD
Sobrevivieron 14 horas atrapados en un colectivo durante la inundación de La Plata: el reencuentro que emocionó 13 años después

Él le dice “sos un ángel” y la besa como a una abuela. Ella responde con los ojos: “Te encontré, Maurito, te encontré”.
Como esas historias nobles, el reencuentro tuvo miles de contratiempos, hasta que en un instante todo fue posible. Todo. No solo fueron años de arrastrar “no”. Muchos “no”. También era deambular otra vez con el corazón vivo entre el barro del recuerdo más espantoso.
Mauro y Eva son sobrevivientes de la peor tragedia que vivió La Plata. El 2 de abril de 2013 cayeron 400 milímetros de lluvia en cuatro horas. La inundación dejó 89 muertos oficiales, pero los que vivieron el desastre creen que son más.
Una emboscada. Era feriado. Un sol cálido de abril y ninguna alerta meteorológica. Hasta que el cielo los traicionó.
Mauro Scopel tenía 28 años. Conducía el colectivo de la línea Oeste que atraviesa la ciudad de La Plata. El micro estaba lleno. Eran las cinco y media de la tarde. Se desató la tormenta y, unas horas después, el horror.
Eva Carbia tenía 69 años. Había salido porque el “día estaba lindo”. Era una de las pasajeras de mayor edad. La única con señal en el celular para poder pedir ayuda. La iban a necesitar tanto, tanto, como miles de platenses tapados por el agua, arrastrados por el barro. Nunca llegó. Ellos se salvaron solos. Pero juntos.
Mauro y 25 pasajeros estuvieron 14 horas con el agua que llegaba a la altura de las ventanillas. La unidad dieciséis era un titanic a la deriva en la esquina de 43 y 14. “El agua movía esa mole y yo pensaba: ‘Se da vuelta y nos morimos ahogados’”, dice Eva.
“Yo venía con el micro por la avenida 44 y decido doblar porque el agua había comenzado a subir y ya había autos varados enfrente de nosotros. Fue la mejor decisión, aunque sí hubo pasajeros que se molestaron”, recuerda Mauro. “Seguí, seguí”, le gritaban. “Se había hecho una olla y no se pudo avanzar. Si yo seguía, iba a lastimar a mucha gente”, dice.

Mauro fue un ángel para los pasajeros de una pesadilla. Los contuvo y los abrigó. “Yo en un momento empiezo a tiritar. Ya estábamos sentados en los respaldos de los asientos, con los pies, las piernas en el agua. Temblaba de frío. Mauro me había dado un caramelo. Él tenía una bolsita y nos convidó. Por supuesto, ni agua para tomar teníamos. Nada. En un momento, se me cae la campera. Mauro, que también temblaba, me dio su abrigo. No me olvido más”, cuenta Eva.
Las horas pasaban y la esperanza de un rescate fue el suplicio que los mantuvo con vida. Vieron un gomón y se ilusionaron. Como una luciérnaga en la inmensidad del agua amenazante y la noche oscura. Un destello de ánimo que se apagó. Mauro buscó frenar los gritos: “Acá nadie va a venir a rescatarnos. Esa es la verdad. Estamos en manos de Dios”.
“Un señor se fue al fondo del micro y empezó a rezar el Padre nuestro a los gritos. Yo estaba aterrada. Estaba preocupada por mis hijos. Mi hijo se tuvo que refugiar en la casa de un vecino. Mi nietita tenía 4 años. El agua subió y la cama quedó flotando. A ellos les entró un río por la puerta. Así de repente”, dice Eva.
Mauro la sigue cuidando. Cuando Eva llora, la consuela: “Hacía poco había muerto mi abuelita y ella me hacía acordar. Pero Eva también me cuidaba a mí. Con una soga salvamos gente que se ahogaba, que la arrastraba la corriente, y pedía ayuda a los gritos. Hicimos un pasamanos. Ella me agarraba mientras tirábamos de la soga. ¿Te acordás?”.
“¿Cómo estás ahora?“, le pregunta él. ”Me angustio con las lluvias fuertes», dice ella. Él mira al horizonte. Las pesadillas. “Sueño con los gritos”, balbucea y ladea la cabeza con un “no” como un refugio frente al horror. Cuando la angustia aparece, Mauro baja la voz, susurra, para que el recuerdo no lastime a Eva, a sus 82 años. Ella sabe que la sigue cuidando. Lo besa en la frente. Entrelazan las manos. Lo rescata de la pena. “Lo que hiciste vos Mauro, lo que hiciste vos Mauro…”, lo honra, como a los miles de héroes silenciosos y solitarios de la tragedia.
Después de 13 años, los dos se reencontraron en la misma esquina, en el mismo micro. La unidad 16 está fuera de circulación porque ya tiene más de diez años de antigüedad. La línea Oeste la puso en venta, pero el destino quiso que aún permanezca disponible para darle un cierre a esta historia. “Aprendimos muchas cosas”, dice Mauro. “Sí. Fue muy duro todo lo que pasó. Murieron muchas personas”, dice Eva.
La inundación
Entre las 17 y las 21 cayeron 392 centímetros de agua. Era feriado por el homenaje a los Héroes de Malvinas y muchos autos volvían de la costa. Las valijas flotando en la avenida 44 de ingreso a la ciudad eran la huella de un regreso de fin de semana largo trágico. La ciudad de las diagonales, la de los tilos en verano y los estudiantes universitarios, estaba en ruina. Una guerra natural se había desplomado sobre sus habitantes indefensos.
Todo oscuro. Una boca de lobo y mortal. Se cortó todo. Ni luz, ni celulares, ni internet. El celular de Eva, el único con señal en el colectivo, era cuidado como un tesoro.
Según la Justicia, de las 89 víctimas fatales que registró la Justicia, 25 ocurrieron en La Loma, el barrio donde vivieron la tragedia Mauro y Eva, con los otros pasajeros del colectivo.
Las pérdidas alcanzaron los 2.600 millones de pesos. La inundación afectó a una de cada cuatro casas y al 55% de la población que perdió el auto y/o las herramientas de trabajo. El daño psicológico es inmensurable. Aún hoy, los platenses evitan hablar de detalles, como si vivieran un trauma colectivo.
“Mauro te busco”
La idea del reencuentro entre Mauro y Eva surgió hace unos años. Esta cronista buscó a Mauro en la línea Oeste, pero ya no trabajaba allí. Entonces la búsqueda siguió por redes sociales, donde escribí: “Hacía reposo, cuando el agua enloquecida nos separó. Mi mamá estaba sola, en una punta de la ciudad, y mi hermano, mi cuñada y mi sobrinita, en la otra. Ellos perdían contra la inundación. Yo estaba seca, con mi bebé en brazos y con una esperanza de un hilo que se desató. Pérdida y perdida. La madrugada que cerré los ojos y me morí en las olas de la resignación. Mauro, el colectivero de la línea Oeste, abrigó a mamá. Te busco Mauro. Y por siempre, gracias”.
La madrugada negra de la inundación, Mauro y Eva salieron en comunicación telefónica por TN. La esperanza los mantuvo expectantes. “Algunos pasajeros quisieron bajarse del micro y yo les decía ‘no, no, no’, porque me daba cuenta de que se iban a ahogar. El agua nos llegaba a la cintura y la correntada era muy fuerte”, cuenta ahora Eva.
A las 7 de la mañana, el amanecer les renovó la ilusión de volver a casa. Tampoco sabían qué iban a encontrar. Al menos con la luz del día podían ver. La devastación. “Yo intenté dos veces, pero Mauro no me dejó. Hasta que el agua me llegó a la rodilla y con una chica joven que era estudiante de medicina caminamos juntas por el barro. Era una pesadilla. Yo caminé diez cuadras hasta casa. La chica que me ayudó tenía que caminar 70, hasta Olmos”, cuenta Eva.
Ese día, el 3 de abril, una nota de TN contaba su historia.
Pisando los 70 años, tuvo que rescatarse sola, esperar que las olas bajaran, que se hiciera de día: a las 7.30 llegó a su casa arrastrando los pies en al agua pesada, sucia, llamó a su hija al teléfono de línea porque los celulares ya no andaban y le dijo llorando: “Hija llegué, jamás me voy a olvidar esto. Pensábamos que nos íbamos a morir ahí ahogados. Nadie nos ayudaba, nadie. Estaba todo oscuro, no había luz. Cuando empecé a caminar vi gente deambulando, todo flotando”.
Cuando el colectivo se quedó, el agua llegaba al segundo escalón. Nueve horas después la tenían en la cintura. “Había dos metros, autos tapados por la inundación. Tiritaba de frío. Tratábamos de sacar los pies del agua”.
Ella y el chofer pudieron contar su historia de madrugada en TN. Vieron un gomón y creyeron que era para ellos. No. Tampoco para la mujer que murió ahogada en su casa, a metros de donde estaba el colectivo. Nadie supo de ella.
Eva tampoco sabía entonces que mientras ella estaba atrapada, su hijo escapaba de su casa con su hija de 4 años –se despertó flotando en la cama- cargada en los hombros porque el agua les llegaba al cuello en diez minutos. En la huida, a su mujer, la correntada la arrastró una cuadra. La salvó un vecino.
A la nietita de Eva, para calmarla le dijeron que había olas, que estaban en la playa. Sus juguetes quedaron desparramados en el living, en la orilla de la que era su casa.

El reencuentro
“Por favor, busco a Mauro, el colectivero que ayudó a todo el pasaje durante la inundación de La Plata”. Solo había un nombre: Mauro. Sin apellido ni brújula. Hasta que la semana anterior al 13 aniversario de la tragedia, desde la línea Oeste llegó un mensaje: “el apellido es Scopel”. No usa redes sociales y vive en Mar del Plata. Un amigo de un amigo de Facebook acercó el celular. “Hola, soy Mauro. ¿Viajar para reencontrarme con Eva? Claro».
El sábado, viajó para el reencuentro y volvió a su casa en el mismo día. También fueron 14 horas. “Recuerdo, recuerdo”, le dice Mauro a Eva. Se abrazan, se despiden con la promesa de volver a verse. Mauro regresa a Mar del Plata, repasa fotos y suena El corazón sobre todo, de Estelares, la banda de La Plata: “Y recordé todo. Especialmente el corazón, el corazón sobre todo. Todo lo llevo perfecto, lo que aún no se ha roto. Guardado, aquí adentro en mi pecho izquierdo”.
Inundaciones, La Plata
SOCIEDAD
“Malvinas, en el corazón de los argentinos”: el video homenaje que publicó el Gobierno a 44 años de la guerra

El gobierno de Javier Milei difundió un video de homenaje por el Día del Veterano y de los Caídos en Malvinas.
La pieza, de 41 segundos de duración, presenta imágenes de soldados argentinos en las islas del Atlántico Sur, acompañadas de música y una voz en off que comienza: “Por cada soldado que defendió nuestro suelo y por el vínculo eterno que nos une a nuestras islas. Hoy honramos a nuestros héroes de Malvinas, hombres de coraje que pusieron a la nación por encima de sus propias vidas”.
Luego de esa introducción, la misma voz destaca: “Como el soldado clase 1962 Carlos Penizola, el brigadier retirado Ernesto Rubén Ureta, el suboficial mayor retirado Carlos Horacio Palacios y tantos más. Malvinas, en el corazón de los argentinos”.
En esta conmemoración a 44 años del conflicto bélico, la administración nacional optó por un formato audiovisual breve que rinde tributo a los combatientes y busca reafirmar la relevancia simbólica de las Malvinas para la identidad naconal.
El video exhibe fragmentos de soldados argentinos que estuvieron en las islas del Atlántico Sur y el mensaje central se apoya en el reconocimiento de los valores y el sacrificio de quienes participaron en el conflicto bélico.
A diferencia del video producido recientemente por el gobierno por el Día de la Memoria —que tuvo una duración de 1 hora y 15 minutos y sumó testimonios de figuras representativas—, la pieza dedicada al Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas prioriza la síntesis y prescinde de voces testimoniales.
“Un día menos para volver”
La recuperación de las Malvinas fue definida por el ministro de Defensa, Carlos Presti, como “un objetivo inclaudicable”. En declaraciones durante el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el funcionario subrayó la vigencia de la causa y la memoria de quienes participaron en el conflicto.
Para Presti, la cuestión de las islas representa un mandato constitucional y una meta que persiste en el tiempo. “Yo te diría que cada día que avanza es un día menos que nos falta para volver”, afirmó, situando la aspiración nacional en un horizonte que, según sus palabras, se acorta con cada jornada.
El ministro evocó la mañana del 2 de abril de 1982, cuando tenía dieciséis años y era estudiante secundario. Describió su despertar con la noticia del desembarco argentino en Malvinas y la “profunda emoción” que lo embargó. Más tarde, esa experiencia marcaría su decisión de ingresar al Ejército y dedicar su carrera a la defensa nacional.
La experiencia de la guerra, relató Presti, dejó una huella indeleble en su vida y motivó su vocación militar. “Profundamente me marcó y me llevó a poder realizarme como oficial del Ejército”, aseguró, reconociendo el impacto personal del conflicto de 1982.
SOCIEDAD
Capcom mezcla Pragmata con Mega Man por el April Fools’ y ahora los fans quieren que la colaboración se haga realidad – Nintenderos

Tal y como os informamos, Capcom compartió que Pragmata, su juego de acción sci-fi, también llegará a Nintendo Switch 2 junto al resto de plataformas. Ahora hay novedades.
Capcom ha avivado las especulaciones al conectar Pragmata con Mega Man mediante una broma del April Fools’ celebrado ayer, mostrando al protagonista Hugh con un traje inspirado en el icónico personaje. Aunque no se ha confirmado si este atuendo aparecerá realmente en el juego, la posibilidad es real dado que Pragmata incluirá múltiples trajes para sus personajes y el nivel de detalle mostrado. Los fans ya han pedido que por favor sea real, a pesar de que Capcom ya ha aclarado en el pasado que Pragmata no es un juego de Mega Man.
Os dejamos con el vídeo:
En el pasado también ha confirmado que estrenará un amiibo de Diana junto al juego. También vimos las primeras capturas de pantalla en Switch 2 y se confirmó que viene como game key card en «físico». Ahora se ha lanzado su demo en la eShop y tras una comparativa que mostraba que se veía mejor que en Xbox Series S, ahora se ha confirmado un adelantamiento en su fecha de estreno.
Ya se ha confirmado que se lanzará en Nintendo Switch 2 el 17 de abril de 2026, adelantándose una semana respecto a la fecha prevista inicialmente. Recordad que también conocimos su tamaño. Según la eShop, este será de unos 17 GB. Habrá que estar atentos para ver cuál es finalmente cuando se lance con un precio de 59,99€ (69,99€ la Edición Deluxe).
¿Qué os parece? Os leemos en los comentarios.
Fuente. Fuente de la imagen.
Capcom,Mega Man,Pragmata
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