SOCIEDAD
Una píldora para la libido femenina se convierte en un fenómeno cultural

RALEIGH, Carolina del Norte.— Al entrar en casa de Cindy Eckert queda claro que el color rosa nunca fue el truco publicitario que sus detractores pretendían.
En la entrada hay una estatua rosa de gran tamaño de su bulldog francés, Mortimer. En el patio interior, un garaje acristalado exhibe un camión Chevy de la década de 1940 forrado de rosa. Una escalera de metal rosa conduce al guardarropa de Eckert lleno de repisas con accesorios y ropa color rosa. Incluso el gallinero de la parte trasera, ocupado por una pequeña bandada de gallinas y dos cerdos muy grandes, está dedicado al tono característico de Eckert. Ella lo llama el Club de las Aves Rosas.
Y luego está la propia Eckert, que un día de octubre en Raleigh, Carolina del Norte, iba vestida, como siempre, de rosa desde la punta de los dedos de los pies, con esmalte rosa, hasta la parte superior de la cabeza, teñida de magenta. “Hace poco estaba en una conferencia y una mujer a la que quiero me dijo: ‘Ah, nos seguimos vistiendo de rosa’”, relató Eckert, de 52 años. “Y yo le respondí: ‘Simplemente sigo siendo yo’”.
Eckert es cofundadora y directora ejecutiva de Sprout Pharmaceuticals, fabricante del fármaco Addyi para la libido femenina, que trata el trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH) en mujeres premenopáusicas. A veces denominado de manera errónea “Viagra femenino” (Addyi actúa sobre los neurotransmisores, no sobre el flujo sanguíneo), su nombre correcto es flibanserina, y en 2015 Eckert ganó una batalla sin cuartel para que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) lo aprobara.
Naturalmente, ha adoptado el nombre de “pequeña píldora rosa”.
En la lucha de Eckert con la agencia gubernamental, los críticos acusaron a Sprout de tratar de medicalizar los flujos y reflujos naturales del deseo sexual de las mujeres. También consideraron que el colorido estilo de Eckert era un juego de manos para distraer la atención de los debates científicos sobre su producto. Cuando, un día después de obtener la aprobación de la FDA, Eckert vendió Sprout por 1000 millones de dólares a una empresa que pronto subió el precio e hizo Addyi a un lado, sus detractores decían tener una prueba más de que ella no tomaba en cuenta los intereses de las pacientes.
Sin embargo, una década después, tras recuperar su empresa en una batalla legal en 2018, los detractores de Eckert se han acallado. Algunos incluso la apoyan.
“He cambiado de opinión”, dijo Laurie Mintz, psicóloga y terapeuta sexual, que una vez argumentó que comparar la libido baja con una enfermedad podría alejar a las mujeres de remedios “menos peligrosos”.
Gracias a que las directrices de la FDA se han relajado en cuanto a Addyi y a un ajuste de cuentas más amplio y continuo con la atención sanitaria a la mujer, ahora hay más de 30.000 médicos que recetan Addyi y más de medio millón de recetas en el mercado. Mientras las mujeres leen de manera compulsiva el éxito en ventas de Miranda July sobre el despertar sexual de una madre perimenopáusica, o devoran historias sobre mujeres de la Generación X que tienen el mejor sexo de su vida, las mujeres de todas las edades dan prioridad a su propia vida sexual. El fármaco de Eckert —y otros tratamientos para mujeres que luchan con la libido— están cosechando los beneficios.
“La apuesta fue a largo plazo”, afirmó Eckert. “La cultura se puso al día”.
Romper con el tabú
Durante gran parte del último medio siglo, la lucha por la libertad sexual de la mujer ha girado en torno a argumentos económicos. El razonamiento de las defensoras de la libertad sexual era que dar a las mujeres acceso a métodos anticonceptivos les permitiría decidir si querían tener hijos y cuándo, lo que les permitiría estudiar, trabajar y lograr independencia económica.
Durante mucho tiempo, el tema de si las mujeres deseaban o disfrutaban de verdad las relaciones sexuales que ahora pueden tener fue una pregunta mucho más tabú, una que ni siquiera los médicos estaban capacitados para plantear.
Sin embargo, Eckert pensó en ello cuando se encontró con el urólogo Irwin Goldstein en un congreso de medicina sexual en 2010. Ella asistía en nombre de otra empresa que cofundó con su entonces marido, Bob Whitehead, que vendía gránulos de testosterona. Goldstein tenía algo que quería que Eckert viera.
Se trataba de una serie de videos de mujeres que habían participado en un ensayo clínico de flibanserina. Una empresa alemana estaba estudiando el fármaco para el tratamiento del TDSH, pero la FDA lo había rechazado y ahora la empresa abandonaba las pruebas. Las mujeres de los videos estaban consternadas porque ya no tendrían acceso a un tratamiento que las ayudaba.
Goldstein, que dirigió los ensayos clínicos de Viagra, quería que Eckert se hiciera cargo de la causa. El momento era oportuno: en la misma conferencia, una cohorte de investigación presentaba los resultados de un estudio que demostraba la diferencia de actividad cerebral entre mujeres con TDSH y mujeres sin él. A Eckert le indignaba que, durante tanto tiempo, el deseo sexual de las mujeres se hubiera descartado como una mera cuestión de niveles de estrés y problemas matrimoniales.
Un año después de la conferencia, Eckert y Whitehead adquirieron los derechos de la flibanserina y fundaron Sprout, con la esperanza de volver a intentar su aprobación.
No resultó tan fácil. Los ensayos clínicos demostraron que la flibanserina aumentaba ligeramente el deseo y la actividad sexual de las mujeres y disminuía su angustia, en comparación con los placebo, pero también producía somnolencia y reducía la presión arterial, sobre todo si se mezclaba con alcohol. Los efectos secundarios hicieron dudar a los responsables de la FDA, quienes también rechazaron la solicitud de Sprout para aprobar el fármaco.
Ser rechazado dos veces por la FDA suele ser una sentencia de muerte para los nuevos fármacos. Pero en el caso de la flibanserina, la decisión tuvo el efecto contrario: consolidó un movimiento de mujeres que creían que el rechazo apestaba a sexismo.
Poco después del rechazo de la FDA, la activista feminista Susan Scanlan creó un nuevo y ruidoso grupo de defensa de la aprobación de la flibanserina llamado Even the Score. El grupo, que recibió financiamiento parcial de Sprout, incluía a decenas de grupos de mujeres, organizaciones de consumidores y sociedades médicas. Eckert, sin embargo, se convirtió quizá en la defensora más visible, con un vestuario cada día más rosa.
Sally Greenberg, directora general de la Liga Nacional de Consumidores, dijo que se unió al grupo tras asistir a una reunión con Goldstein y sus pacientes. Ella creía que había un doble discurso en la forma en que los reguladores abordaban los conocidos riesgos asociados a los fármacos para la disfunción sexual masculina.
“Como el sexo es tan importante para los hombres, estamos dispuestos a arriesgarnos, pero no se puede confiar en las mujeres”, afirmó. (La FDA, que no hizo comentarios para este artículo, negó entonces las acusaciones de sexismo).

Sin embargo, a medida que crecía el apoyo al medicamento, también lo hacían las reacciones. Algunos acusaron que Sprout había comprado a la dirección de Even the Score. Otras organizaciones feministas y médicas acusaron al grupo de denunciar sexismo donde no lo había y argumentaron que Even the Score era otro ejemplo de la influencia sigilosa del dinero farmacéutico en la FDA.
Eckert sigue siendo sensible a los vínculos financieros de Sprout con Even the Score. Según la empresa, Sprout gastó 25.000 dólares en ayudar a producir una campaña publicitaria y unos cuantos miles más en traer a tres mujeres para que hablaran en una reunión consultiva de la FDA, financiamiento que todas ellas revelaron públicamente. Sin embargo, a Eckert le eriza la piel la insinuación de que la indignación fue fabricada.
“Cuando las trataron como si estuvieran cumpliendo las órdenes de Cindy, pensé: ‘Caray, no conocen a estas mujeres’”, comentó Eckert.
La FDA aprobó la flibanserina en 2015, y publicó más tarde en el New England Journal of Medicine que, si bien “los efectos promedio del tratamiento eran pequeños” (alrededor del 10 por ciento más que el placebo) “la eficacia había sido establecida”.
No obstante, la espera del fármaco estaba lejos de terminar. Los organismos reguladores impusieron estrictas medidas de precaución, como una advertencia en la etiqueta de Addyi. La FDA también exigió a médicos y farmacéuticos un certificado especial para prescribirlo y dispensarlo, y a las mujeres que firmaran una exención en la que se comprometían a abstenerse del alcohol mientras lo tomaran.
Al cabo de un año, Valeant, la empresa que adquirió Sprout, hizo implosión y provocó la desaparición de todo el equipo de Sprout en Raleigh en un movimiento tan rápido que en el refrigerador quedó comida pudriéndose. Eckert había visto en un principio la venta como el “sueño de un emprendedor”. En manos de una empresa mayor, creía que Addyi saldría al mercado más rápido que si Sprout la hubiera comercializado por su cuenta. (Ciertamente, el precio de 1000 millones de dólares no le vino nada mal).
Cuando el plan se vino abajo, “sentía que había defraudado a todo el mundo”, señaló.
El regreso de la píldora rosa
Ese sentimiento, sin embargo, también fue un poderoso motivador. En 2016, los antiguos inversionistas de Sprout demandaron a Valeant por incumplir su obligación contractual de comercializar Addyi. Dos años después, Valeant llegó a un acuerdo, y devolvió las llaves de la empresa a Eckert a cambio del 6 por ciento de los derechos de autor, con una bonificación añadida: un préstamo de 25 millones de dólares para ayudarla a resucitar Addyi.
Hoy, Sprout 2.0, como la llama Eckert, opera desde un edificio de oficinas y un complejo comercial poco llamativos, a unos 6 km de la casa de Eckert. El equipo es lo bastante pequeño como para reunirse en torno a una gran mesa para almorzar y tiene un aire familiar, en parte debido a que algunos de ellos son, en realidad, familia de Eckert. Su hermano mayor, Brian, es el director de estrategia. Justin Miller, prometido de Eckert, es director de operaciones de Sprout. Incluso su exesposo y cofundador, Whitehead, preside ahora la junta directiva de Sprout.
Los demás empleados de esta oficina “rosa sin complejos” —como se lee en las paredes— son unos 20 diseñadores, especialistas en mercadotecnia, en la cadena de suministro y un agente de atención al cliente con una bandeja de entrada particularmente picante.
Esta vez, sus trabajos son algo diferentes. En los últimos años, la menopausia y la perimenopausia se han puesto de moda, y tanto los inversores de Silicon Valley como los famosos están contribuyendo al auge de la economía de la menopausia.
Al mismo tiempo, sitios de telesalud como Hims y Hers han empapelado al mundo con anuncios sobre tratamientos de mejora sexual, acabando con el estigma que ha perseguido a este campo durante décadas.
Todo ello ha impulsado recientemente a la empresa de Eckert. Este año, Sprout va camino a duplicar sus ingresos, y por ese camino ha encontrando seguidores famosos. En un anuncio de su pódcast, la actriz Jennie Garth contaba que ella misma tomaba el medicamento y hablaba maravillas de cómo le había ayudado. Gwyneth Paltrow, cuya marca Goop vende su propio suplemento de libido para mujeres, escribió sobre Addyi este año.
El 15 de noviembre, Eckert fue también el tema de un nuevo documental sobre la lucha contra la FDA titulado The Pink Pill, que se estrenó en el festival de cine DOC NYC. “Es una conversación que la gente lleva mucho tiempo deseando tener”, afirmó Aisling Chin-Yee, directora de la película.
Este cambio cultural ha reflejado un cambio normativo. Desde que Eckert recuperó a Sprout, la FDA ha retirado muchas de sus restricciones a Addyi, eliminado los requisitos de certificación de médicos y farmacéuticos, y suprimido la restricción total de la ingesta de alcohol para las mujeres.
Ahora, la etiqueta de Addyi recomienda a las mujeres —que deben tomar la píldora a diario antes de acostarse— que esperen dos horas después de haber bebido o que se la salten por completo si han tomado tres o más copas. Este verano, la FDA también aceleró la solicitud de Addyi para ampliar su aprobación a mujeres posmenopáusicas. La decisión final podría llegar este mismo año.
Estos cambios han hecho que Addyi sea mucho más accesible para las pacientes, según Rachel Rubin, uróloga y especialista en medicina sexual, que solía dar conferencias a otros médicos sobre la prescripción del fármaco y que afirmó no haber observado ningún efecto adverso importante en su consulta. “Tenemos años de experiencia con este medicamento”, aseguró Rubin. “Simplemente no da miedo”.
Sigue habiendo muchas mujeres a las que no les funciona y que necesitan las intervenciones terapéuticas que Mintz, la terapeuta sexual que en su día criticó Addyi, y otras practican desde hace tiempo. Pero según ha descubierto Mintz, para algunas mujeres Addyi “es realmente útil y no creo que deba descartarse”.
Algunos de los escépticos de Addyi siguen tan poco convencidos como siempre. En 2016, Steven Woloshin, profesor de la Escuela de Medicina Geisel del Dartmouth College, especializado en comunicación médica, escribió en una revista médica que la FDA “aprobó un medicamento marginalmente efectivo para una condición que no amenaza la vida frente a una incertidumbre sustancial —e innecesaria— sobre sus peligros”.
Y lo mantiene, pues señala los limitados beneficios de Addyi frente a los placebos. “Hay muchas cosas que pueden afectar al deseo sexual, y la forma de ayudar a la gente no consiste necesariamente en administrar esta sustancia química en concreto”, dijo Woloshin.
Addyi y Eckert también han provocado la ira de los organismos reguladores. Poco después de reintroducir su negocio, la FDA envió a Eckert una carta de advertencia por un anuncio de radio que no revelaba todos los factores de riesgo de Addyi. En mayo, envió a Eckert otra, y la acusó de hacer prácticamente lo mismo cuando compartió en Instagram un artículo de la revista People sobre Addyi.
La semana pasada aún no había retirado la publicación.
Eckert está trabajando ahora en otra campaña de presión pública, esta vez para exponer lo que, según ella, es una falta de paridad en la forma en que las aseguradoras cubren los medicamentos destinados a las enfermedades de las mujeres frente a las de los hombres. La idea surgió durante una reunión reciente a la que Eckert asistió en casa de Gloria Steinem.
A medida que el perfil de Addyi ha ido creciendo, también lo ha hecho el interés de posibles compradores. “Recibimos ofertas”, afirma Eckert, y no las descarta. Pero está mucho más reacia a retirarse. “Sería muy difícil abandonar la empresa en un momento en el que por fin hemos alcanzado nuestro mejor momento”, concluyó.
Por Issie Lapowsky
SOCIEDAD
Hay 37 vuelos demorados en Aeroparque y los pasajeros se quejan de que no les dieron explicaciones

Hay 37 vuelos demorados en Aeroparque este viernes 2 de enero y los pasajeros se quejan de que no les dieron explicaciones.
Si bien las empresas programaron y anunciaron estos retrasos, hasta el momento, no hay información oficial sobre los motivos que los generaron.
Leé también: Manejaba un auto con pedido de secuestro, chocó y mató a un trabajador: está prófugo
El primero en presentar demora fue el de las 8.40 de la empresa Flybondi con destino a Asunción, y el último del que hay reporte de demoras es un vuelo que saldrá a las 18.40.
Pero no es la única compañía con este inconveniente; un gran porcentaje de las demoras, sobretodo en vuelos de cabotaje, es de los servicios correspondientes a Aerolíneas Argentinas.
En el lugar se vive un clima de tensión, dado que las personas afectadas están con malestar por lo ocurrido.
Si bien las empresas suelen avisar a los pasajeros sobre estas demoras vía WhatsApp o vía mail, muchos de ellos se enteraron al llegar al aeropuerto.
Noticia que está siendo desarrollada.-
Vuelos demorados, Aeroparque
SOCIEDAD
Mataron de una puñalada a un joven tras una pelea en San Martín de los Andes durante la madrugada de Año Nuevo

El primer día de 2026 quedó marcado por un hecho trágico en San Martín de los Andes, provincia de Neuquén, puesto que, durante la madrugada, se desencadenó una violenta pelea entre varios jóvenes y uno de ellos murió apuñalado.
El hecho ocurrió en el barrio Chacra 32, cerca de las 3:30 horas. En circunstancias que aún no se han podido esclarecer, un grupo de personas comenzaron a pelearse en plena vía pública y uno de ellos apuñaló en el abdomen a la víctima, de 25 años, provocándole graves heridas.
Frente a esto, se desplegó la intervención inmediata de la Policía de Neuquén junto al equipo de emergencias del Hospital Doctor Ramón Carrillo, que confirmó que la víctima fue atendida en el trayecto al centro sanitario, aunque las lesiones internas resultaron fatales.
Finalizado el operativo de emergencia, los efectivos policiales desplegaron un procedimiento para recabar testimonios de quienes presenciaron la agresión. Según informó Realidad Sanmartinense, los agentes tomaron declaraciones a varios vecinos con el fin de reconstruir la secuencia de los hechos y esclarecer las responsabilidades en el ataque.
Hasta el momento, no se ha confirmado la detención de sospechosos ni se han difundido detalles sobre la identidad de los posibles autores. Las actuaciones judiciales y policiales avanzan bajo la hipótesis de una disputa entre jóvenes que escaló hasta derivar en una agresión letal. La investigación se encuentra en manos de la Fiscalía de Neuquén, que solicitó la colaboración de testigos y de la comunidad para aportar datos que permitan identificar a los responsables.
Los equipos de la Policía de Neuquén trabajan en el análisis de cámaras de seguridad y otros elementos probatorios que puedan aportar datos sobre los agresores.
La causa continúa en etapa de instrucción y se aguardan avances en las próximas horas. Las autoridades insisten en la importancia de que la población aporte información relevante.

Mató a su vecino por usar pirotecnia en los festejos de Navidad
Un hombre de 68 años mató a su vecino de un disparo durante la madrugada de Navidad luego de una discusión originada por el uso de pirotecnia. El hecho ocurrió en un monoblock ubicado en la calle 609 entre 3 y 4, en La Plata, donde el agresor, identificado como J. C. M., efectuó varios disparos desde la ventana de su departamento hacia un grupo de personas. Uno de los tiros alcanzó a Daniel Néstor Rubén Ramírez, de 45 años, quien murió en el lugar.
Fuentes policiales indicaron a Infobae que las autoridades tomaron conocimiento del hecho tras una alerta radial que recibió el personal del Comando Patrulla, la cual advertía la presencia de un herido de arma de fuego en el complejo habitacional.
Al llegar al lugar, los agentes observaron a varios vecinos congregados y encontraron el cuerpo sin vida de Ramírez en el descanso de una escalera, con heridas de arma de fuego en el cuello y el hombro izquierdo.
Según testimonios recolectados en el lugar, el conflicto comenzó cuando los hijos de la víctima estaban utilizando pirotecnia y el ahora detenido reaccionó disparando desde el interior de su domicilio.
Los efectivos ingresaron al departamento señalado, cuya puerta permanecía entreabierta, y observaron al acusado apoyando un arma sobre una mesa. En ese momento, los agentes lograron reducirlo y proceder a su aprehensión.
Durante el allanamiento, secuestraron una pistola Bersa Thunder 40 PRO calibre 40, utilizada en el hecho, junto a una escopeta especial reforzada calibre 20, un rifle de aire comprimido calibre 5 mm y varias municiones de distintos tipos. Ninguna de las armas presentaba pedido de secuestro, según detallaron fuentes policiales.
El fiscal de turno, Patricio Barraza, se hizo presente en la escena junto al gabinete de homicidios de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) La Plata para coordinar las actuaciones judiciales y periciales. El lugar fue preservado para el trabajo de los peritos, mientras que se solicitó la presencia de personal médico y la morguera para el traslado del cuerpo de la víctima.
joven,apuñalado,pelea,madrugada,Año Nuevo,San Martín de los Andes,Neuquén
SOCIEDAD
El cofundador de Limited Run Games deja la empresa tras 10 años – Nintenderos

Seguro que conocéis esta compañía por ofrecernos en físico algunos de los mejores juegos de Nintendo Switch y ahora también de Nintendo Switch 2, y ahora tenemos novedades. Josh Fairhurst, cofundador de Limited Run Games, ha anunciado que deja la compañía tras diez años, habiendo abandonado su cargo como CEO en septiembre de 2025 y permaneciendo como presidente hasta marzo.
Explica que tomó la decisión para explorar nuevas oportunidades creativas y dar paso a un nuevo liderazgo que aporte ideas frescas a la empresa. Aunque reconoce que fue una decisión difícil por el vínculo personal que tiene con Limited Run, asegura que seguirá apoyando a la compañía como fan y colaborador, y se muestra ilusionado por los nuevos proyectos en los que trabajará próximamente. Habrá que estar atentos.
¿Qué os ha parecido la noticia? Podéis compartirlo en los comentarios.
Fuente.
Limited Run Games
POLITICA3 días agoDocumento clave: la empresa de Faroni pactó con la AFA quedarse con el 30% de sus ingresos comerciales en el exterior
POLITICA2 días agoEl mensaje de Año Nuevo de Javier Milei: “Hemos cumplido con todas nuestras promesas de campaña”
ECONOMIA3 días agoEl Gobierno avanza en un REPO por u$s2.000 millones para enfrentar los vencimientos de deuda











