POLITICA
Operativo reelección: gobernadores aliados advierten que la mejora económica debe llegar a los votantes

CÓRDOBA.− A través del jefe de Gabinete, Diego Santilli, la administración nacional acelera los acuerdos con gobernadores en pos de la reelección de Javier Milei en el 2027. En la Casa Rosada se muestran más flexibles para acuerdos por obras y adelantos financieros, siempre teniendo en cuenta que la base de comparación es muy baja. En ese contexto, desde el Ministerio de Economía insisten en que las provincias deben contener el gasto público porque no le financiarán déficit.
Santilli logró −gracias al mayor pragmatismo de la mesa política libertaria− lo que nunca tuvo su antecesor, Guillermo Francos: un poco más de “billetera”. De esa manera, sin montos importantes, va logrando sumar voluntades para proyectos libertarios en el Congreso.
Tres gobernadores aliados con los que conversó plantean que, para la reelección, no basta con consensos en el Congreso. Coinciden en que “la gente” debe empezar a percibir una mejora en sus condiciones de vida. El cambio de la geografía socio-económica de la mano de los nuevos motores de crecimiento, la minería y los hidrocarburos, no impacta en los grandes centros urbanos, donde está el mayor volumen de electores.
Toda la negociación entre Nación y provincias, que todavía no abordó aspectos claves de reformas necesarias como la tributaria, se da en un contexto de tensión en las cuentas subnacionales. El superávit primario consolidado de las provincias cayó al 0,2% del PBI durante el primer trimestre, uno de los registros más bajos de los últimos 13 años y muy por debajo del 0,4% alcanzado en igual período de 2025 y del máximo de 0,9% registrado en 2024.
El dato, de la consultora Empiria, muestra un escenario de menor margen financiero para los gobernadores que enfrentan también mayores reclamos de estatales y de los sectores sociales más vulnerables. En paralelo, los representantes empresarios reclaman baja de impuestos, un tema al que el ministro Luis Caputo vuelve periódicamente y apunta a Ingresos Brutos.
Los gobernadores insisten en que hay áreas de las que Nación se retiró y son ellos los que deben dar respuestas para evitar crisis sociales y que, así, el ajuste tiene un límite.
Un trabajo de los economistas Marcelo Capello y Gaspar Reyna, del Ieral de la Fundación Mediterránea, pone la lupa en cuánto margen hay para bajar la carga fiscal en el marco de un análisis de la evolución del gasto público en los últimos 20 años. Aunque la mayor expansión correspondió al Estado nacional, las provincias explican cerca de un tercio del aumento del gasto consolidado y, en ese alza, los salarios y las jubilaciones provinciales concentran la mayor parte del fenómeno.
El estudio sostiene que, tras varios años de ajuste, la discusión ya no pasa solamente por cuánto debe gastar el Estado para sostener el equilibrio fiscal, sino también por definir cuál debería ser un nivel de gasto compatible con una menor presión tributaria y con un crecimiento económico sostenido.
El gasto público consolidado (Nación, provincias, municipios, empresas públicas y obras sociales) alcanzó su máximo histórico en 2016, cuando representó el 47,3% del PBI. Desde entonces cayó hasta 35,4% el año pasado.
A largo plazo
Los economistas subrayan que esa reducción reciente no modifica la fotografía de largo plazo. Comparando el inicio y el final de las dos décadas analizadas, el gasto público sigue siendo significativamente superior al registrado 20 años atrás.
En el caso de las provincias, el principal motor fue el gasto en personal. Cerca de 60% del incremento provincial respondió al aumento a los empleados públicos, tanto por mejoras salariales como por la expansión de las plantas de personal. Si se agregan las jubilaciones provinciales, ambos ítems explican alrededor de cuatro quintas partes del aumento del gasto provincial registrado en el período.
Los salarios representan, en promedio, 45% del gasto total de las provincias, una participación muy superior a la observada en el gobierno nacional, donde ese componente ronda el 12% del presupuesto. Es decir, los gobernadores tienen una restricción al recorte salvo que opten por achiques masivos de planteles, lo que evitan porque no hay sectores que absorban a esa gente.
En los municipios, el peso de las remuneraciones ronda 47% del gasto. A nivel nacional, en cambio, la composición del aumento fue diferente. El crecimiento estuvo explicado principalmente por las prestaciones previsionales, impulsadas por las moratorias jubilatorias y la ampliación de la cobertura, junto con los programas de asistencia social, los subsidios económicos −especialmente en energía− y las transferencias a empresas públicas.
El reporte marca que, mientras las remuneraciones reales del sector público aumentaron cerca de 95%, la cantidad de empleados públicos se expandió alrededor de 60% entre 2005 y 2025.
Otro dato relevante es la evolución de la inversión pública, aspecto que están discutiendo gobernadores y Santilli. Las erogaciones de capital crecieron hasta 2014, pero luego perdieron participación relativa y finalizaron el período en niveles similares a los de comienzos de la serie, mientras que los intereses de la deuda aumentaron especialmente durante los episodios de mayor endeudamiento, como los registrados entre 2016 y 2019.
La magnitud del ajuste realizado desde 2016 abre una nueva discusión: cuál debería ser el tamaño permanente del Estado argentino. La respuesta, dicen Capello y Reyna, será determinante no sólo para garantizar la sostenibilidad fiscal, sino también para habilitar futuras reducciones de la presión tributaria sin comprometer el equilibrio de las cuentas públicas.
En ese debate, las provincias aparecen como actores centrales, dado el peso que tienen los salarios y los sistemas previsionales en la estructura del gasto subnacional.
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POLITICA
Uno de los líderes de la CGT consideró que Milei “vive en una realidad paralela”

Cristian Jerónimo, uno de los tres secretarios generales de la Confederación General del Trabajo (CGT), rechazó las declaraciones que el presidente Javier Milei hizo anoche al canal LN+, en las que negó una caída de la economía y cuestionó la veracidad de los datos oficiales. El sindicalista consideró que el jefe del Estado y sus funcionarios “viven en una realidad paralela”.
“Viven en una realidad paralela. Cuando no les cierran los números, dicen que los números no son los reales, construyen una falacia. Este programa económico está mostrando el fracaso, cómo se sigue profundizando la pobreza, cómo cada vez más argentinos y argentinas pierden su trabajo y les cuesta muchísimo llegar a fin de mes. Y el Presidente, lo único que plantea es que estamos en el mejor momento de la Argentina. Está a la vista de propios y extraños que la situación de la Argentina es crítica”, afirmó Jerónimo en declaraciones a la radio digital FutuRöck.
“Estamos ante una situación que duele muchísimo, por el grado de crueldad que tienen ellos para tomar decisiones, que son todas en contra de la sociedad en su conjunto y en beneficio de los sectores más concentrados de la economía. Pero la verdad es que ya no nos sorprende nada de este gobierno”, añadió Jerónimo, líder sindical de los empleados de la industria del vidrio.
Ayer, en una entrevista que se emitió por LN+, Milei negó un escenario de caída y posible recesión de la economía, al señalar que “lo que hay es una desaceleración del ritmo de expansión”, y subrayó, que datos como los del EMAE (Indicador Mensual de la Actividad Económica, que elabora el Indec), “están arrojando cualquier cosa” en sus últimas mediciones. “Si su economía está teniendo muchos cambios estructurales, los [indicadores] desestacionalizados miden mal”, señaló. Entre otros puntos, también negó la caída del consumo y subrayó que, en su gobierno “se crearon más de 500 mil puestos de trabajo”.
Jerónimo, por su parte, describió un escenario de “recesión, caída de la producción, de empleo, cierre de empresas” generado por “el programa económico que lleva adelante este gobierno, que es de desinversión, que genera una apertura indiscriminada de importaciones que destruye toda nuestra matriz productiva, que [hace que se vayan] empresas de la Argentina, que se pierdan puestos de trabajo, que no se produzca nada, que se cierren comercios”. Y subrayó: “Esa es la realidad de la Argentina, no lo que le cuentan en Balcarce 50 o en [la quinta de] Olivos [a Milei]”.
Al ser consultado por la creación de 500 mil puestos de trabajo que aseguró el Presidente, el triunviro de la CGT contestó que se trata de “datos mentirosos” del oficialismo. “No solamente no se crearon, sino que hubo una migración muy grande del sector formal al informal. Ellos se jactaban de que se generaban miles de puestos de trabajo por las plataformas, que son estructuras saturadas, no alcanzan para toda la gente que quiere trabajar de eso”, afirmó y reclamó que el Gobierno cumpla “el nuevo convenio de la OIT [Organización Internacional del Trabajo]” para los empleos de plataforma. Ese marco se denomina “Convenio sobre el trabajo decente en la economía de plataformas” y se aprobó en junio de este año.
“No estamos en contra de los trabajos de plataforma; sí exigimos que tengan que estar regulados, que tengan las condiciones dignas, lo que hoy no sucede en la Argentina. Tanto el gobierno nacional como el de la ciudad son cómplices de esa precarización. Hoy, lo que se destaca en la Argentina es el pluriempleo, porque a miles de trabajadores no les alcanza ni con dos trabajos”, subrayó Jerónimo.
La CGT reunirá este martes a su mesa chica para definir su hoja de ruta para el último trimestre del año. Voceros sindicales descartaron activar un nuevo paro general antes de la visita del papa León XIV, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre.
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POLITICA
Cayó la confianza en el Gobierno e igualó la peor medición de la era Milei

La medición de septiembre de la Universidad Torcuato Di Tella indicó que el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) cayó a 1,94 puntos, una baja de 5,9% frente a agosto. El indicador igualó el menor registro de la presidencia de Javier Milei, alcanzado previamente en septiembre de 2025 y julio de 2026.
El relevamiento, elaborado por la Escuela de Gobierno de la casa de estudios, ubica al índice en una escala de 0 a 5 puntos. Desde el cierre de 2025, el ICG acumula una disminución de 21,4%, aunque el informe señala que el mayor deterioro ocurrió entre enero y mayo. Desde entonces, la serie se mantuvo cerca de los 2 puntos, con variaciones mensuales moderadas.
La caída coincidió con una semana de datos económicos adversos para el Gobierno y de tensión en los mercados. El INDEC informó que la actividad económica retrocedió 1,4% interanual en julio y 2,9% frente a junio en la medición desestacionalizada, mientras que la pobreza alcanzó al 32,3% de la población en el primer semestre. En ese contexto, el riesgo país cerró el 25 de septiembre en 609 puntos básicos, su nivel más alto desde abril, y el S&P Merval cedió 1,57% en la rueda; las acciones y los bonos argentinos también operaron en baja, según Activos de Argentina profundizan racha negativa, riesgo país trepa a máximo en seis meses.

Los cinco componentes del índice mostraron caídas
La evaluación sobre la preocupación del Gobierno por el interés general fue el componente que más retrocedió durante septiembre: descendió 12,3% y quedó en 1,50 puntos. También cayó 9,3% la evaluación general de la gestión, hasta los 1,60 puntos.
La percepción de eficiencia se ubicó en 1,94 puntos, con una merma de 3,5%; la capacidad para resolver problemas retrocedió 4%, hasta 2,20 puntos. En tanto, la honestidad fue el componente de mayor valoración, con 2,45 puntos, pese a una baja mensual de 2,9%.
El promedio del ICG durante la administración de Javier Milei descendió a 2,34 puntos. Para el mismo tramo de sus respectivos mandatos, los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández registraban promedios de 2,47 y 1,86 puntos, respectivamente.

El índice conserva una brecha entre hombres y mujeres
La confianza en el Gobierno fue de 2,19 puntos entre los hombres, tras caer 3% en comparación con agosto. Entre las mujeres, en cambio, el indicador bajó 9,2% y se ubicó en 1,62 puntos. La diferencia entre ambos grupos llegó a 0,57 puntos.
Por edades, las personas de entre 18 y 29 años conservaron el nivel más alto, con 2,30 puntos, aunque tuvieron la mayor baja mensual, de 17,9%. El informe advierte que este segmento reúne menos casos en la muestra y, por lo tanto, cuenta con menor precisión estadística. Entre los mayores de 50 años, el ICG fue de 2,01 puntos, mientras que en el grupo de 30 a 49 años alcanzó 1,84.

El interior mantuvo el valor más alto y el GBA fue la excepción
El índice volvió a ser más alto entre los residentes del interior del país, donde marcó 2,06 puntos, aun con una caída de 8,4%. En la Ciudad de Buenos Aires se ubicó en 1,84 puntos, con una baja de 4,2%, y en el Gran Buenos Aires llegó a 1,72 puntos, con una variación positiva de 0,2%.
Por nivel educativo, quienes completaron el secundario tuvieron el mayor registro de septiembre, con 2,02 puntos, después de un aumento de 15,5%. Las personas con estudios terciarios o universitarios anotaron 1,94 puntos, tras una caída de 14,4%, mientras que el segmento con instrucción primaria descendió a 1,36 puntos.
La confianza también mostró una diferencia marcada según la experiencia frente a la inseguridad. Entre quienes dijeron que ellos o sus familias no fueron víctimas de delitos durante los últimos 12 meses, el ICG fue de 2,12 puntos. Entre quienes respondieron que sí lo fueron, el valor descendió a 1,41 puntos.
Las expectativas económicas ordenan los niveles de confianza
El valor más alto del indicador correspondió a quienes creen que la situación económica mejorará dentro de un año: 4,03 puntos. Entre quienes esperan que se mantenga sin cambios, el ICG se ubicó en 2,40 puntos; entre quienes prevén un empeoramiento, cayó a 0,38 puntos.
La encuesta de la Universidad Torcuato Di Tella fue realizada por Poliarquía Consultores entre el 1 y el 9 de septiembre de 2026, sobre 1.000 personas mayores de 18 años residentes en ciudades de más de 10.000 habitantes. El margen de error informado para el total de la muestra fue de ±0,06 puntos.
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POLITICA
Vuelve a caer fuerte el Índice de Confianza en el Gobierno hasta el nivel más bajo de la gestión Milei

El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), que elabora la Universidad Torcuato Di Tella, cayó en septiembre 5,9% intermensual hasta ubicarse en el nivel más bajo desde que Javier Milei es presidente.
Al ubicarse en 1,94 puntos sobre 5 posibles, el índice revierte el repunte del mes anterior. Registró bajas en todos sus componentes, con retrocesos pronunciados en la percepción sobre la preocupación por el interés general y la evaluación general de la gestión.
La confianza de la opinión pública volvió a registrar una señal de alerta para la Casa Rosada. La ICG es muy seguido en ambientes políticos y empresariales porque a lo largo de más de 20 años de historia ha sido muy fiel a la hora de correlacionar con el nivel de intención de voto de los oficialismos, aunque no es la pretensión del estudio. Un resultado de 1,94 puntos implicaría, en esa lógica, un apoyo del 38,8%.
El ICG lo elabora mensualmente la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella sobre la base de encuestas de Poliarquía Consultores. En lo que va de la presidencia de Milei solo otros dos meses, septiembre de 2025 y julio de 2026, tocaron niveles tan bajos como el último.
De acuerdo con el informe técnico, el indicador acumula una caída de 21,4% desde finales del año pasado. Aunque la mayor parte de esa contracción se concentró entre enero y mayo, desde entonces el índice ha mostrado un comportamiento oscilante alrededor de los 2,0 puntos, con variaciones mensuales de magnitud modesta y compatibles con el margen de error muestral.
El deterioro de septiembre afectó de manera simultánea a los cinco componentes que integran el indicador. El retroceso más pronunciado se observó en la dimensión “Preocupación por el interés general”, que se desplomó un 12,3% hasta situarse en 1,50 puntos. Le siguió la “Evaluación general del gobierno”, con una contracción del 9,3% (1,60 puntos). El resto de los pilares mostró caídas de menor intensidad: “Capacidad para resolver problemas” bajó un 4,0% (2,20 puntos); “Eficiencia en el gasto público” retrocedió un 3,5% (1,94 puntos); y “Honestidad de los funcionarios” disminuyó un 2,9%, manteniendo el valor más alto del espectro con 2,45 puntos.
Con este dato, el promedio histórico de la gestión de Milei descendió a 2,34 puntos. Al comparar este desempeño en el mes número 33 de gestión frente a administraciones anteriores, la confianza en el actual gobierno se sitúa por encima de los valores registrados en el mismo hito temporal durante los mandatos de Cristina Fernández de Kirchner (1,77 en su primer período y 1,71 en el segundo), Mauricio Macri (1,75) y Alberto Fernández (1,23). En cambio, marcha sensiblemente distante del registro alcanzado por Néstor Kirchner a esta misma altura de su mandato, cuando el índice marcaba 2,62 puntos (un 26,1% por encima del nivel actual).
Punto por punto
El desglose demográfico del estudio expone grietas marcadas en la base de apoyo social. Aunque el segmento joven de 18 a 29 años conserva el nivel absoluto más elevado de apoyo con 2,30 puntos, experimentó el recorte más abrupto del mes, al caer un 17,9% (un comportamiento influenciado en parte por la mayor volatilidad estadística de ese subgrupo). En el rango de 30 a 49 años la confianza disminuyó un 7,7% (1,84 puntos), mientras que entre los mayores de 50 años la variación fue casi imperceptible, con un -0,5% (2,01 puntos). Asimismo, la brecha de género se ensanchó: la confianza en los hombres bajó un 3,0% (2,19 puntos), pero en las mujeres cedió un 9,2%, marcando 1,62 puntos.
En la división por nivel educativo y geografía, las caídas más severas del mes se dieron entre los sectores con instrucción terciaria o universitaria, donde el indicador cedió un 14,4% (1,94 puntos), mientras que en el segmento primario cayó un 11,2% (1,36 puntos). En contraste, entre quienes poseen nivel secundario el ICG subió un 15,5% alcanzando los 2,02 puntos. Geográficamente, el interior del país mantiene la mayor confianza con 2,06 puntos (-8,4%), superando a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (1,84 puntos; -4,2%) y al Gran Buenos Aires (1,72 puntos; +0,2%).
Las expectativas económicas siguen operando como el principal ordenador del índice. Entre los encuestados que sostienen que la situación económica mejorará dentro de un año, el ICG alcanza un sólido 4,03 puntos (pese a caer un 2,6%). En aquellos que proyectan que la economía seguirá igual, el índice se ubica en 2,40 puntos (-7,1%), mientras que entre quienes anticipan un empeoramiento, el indicador se desploma a tan solo 0,38 puntos.
El relevamiento de Poliarquía Consultores fue ejecutado mediante 1000 encuestas telefónicas en 39 localidades del país entre el 1 y el 9 de septiembre, con un margen de error de ±0,06 puntos y un nivel de confianza del 95%.
Javier Milei,Conforme a
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