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Oscar Ustari, en Rincón Stone: «Desde chico, Messi dejó en claro que era otra cosa»

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«Messi era otra cosa». Oscar Ustari le dio inicio a Rincón Stone, el ciclo de entrevistas que lleva adelante Daniel Osvaldo en una producción de Olé y La Canchita. Y en ese sentido, el arquero habló de todo, yendo desde sus inicios, dando detalles del esfuerzo que hizo para llegar a Primera, a su relación con Leo, pasando por su lucha contra las lesiones. Sin dudas, una entrevista imperdible con el ex arquero de la Selección.

Y justamente, hablando de la Albiceleste, Ustari contó cómo fueron esos inicios en los que pasaba más tiempo con la camiseta del combinado nacional que con la de Independiente (club en el que estaba en ese entonces) y en donde tuvo la oportunidad de conocer a un Lionel Messi que estaba dando sus primeros pasos.

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-A vos te pasaba al revés, cuando arrancaste tenías más rodaje en la Selección que en Independiente.

-Claro, yo no jugaba y me daba cuenta que estaba bien arriba, pero al mismo tiempo decía: “Ah, pero cuando tenga que bajar de acá”. Esto es un sube y baja, cuando cayera iba a escucharse el ruido mío contra el suelo. Yo hacía tres años estaba en mi pueblo viendo qué hacía, todo muy rápido y cada vez mejor. En algún momento se iba a terminar. Cuando me citaron a la Selección fue loquísimo porque estaba en juveniles y mi abuela estaba internada en La Plata peleando por su vida, mi mamá la estaba acompañando. Termino un partido contra San Lorenzo en Inferiores: ganamos 2-1, atajo un penal que me quisieron picar y la agarro con una mano, sin cancherear. Quiero sacar rápido y el central de ellos me corre por toda la cancha y me quería matar. Yo era Speedy González por como corría, era grandísimo. Termina el partido y dice el técnico: “Vamos a felicitar a nuestro capitán que es jugador de Selección”. Todos nos reíamos pero cuando vuelvo a la pensión me siento y digo: “¿A dónde voy a ir? Si no conozco a nadie”. Me agarró el miedo escénico, por lo que llamo a mi mamá y le digo: “Me voy para allá”. Me fui al hospital y me ve llegar con la cara pálida y le digo: “Tengo una mala noticia para darte. Me citaron a la Selección Argentina”. Mi mamá soltó unos lagrimones, lloraba, saltaba, se colgaba de los ventiladores… Y yo le decía: “Mamá, no te pongas contenta porque yo no voy a ningún lado. No conozco a nadie”. Un dirigente importante de Independiente se encargó de pasar a buscarme a la pensión y me llevó. Cuando subo al colectivo, el primero con el que me encuentro es el que me quería matar el fin de semana anterior, ja. A mí me habían dicho que era un sueño la Selección, je. Pero era el Chaco Pereyra, no sabés lo que es. Ahí me dijo: “Flaco, lo que pasó en el partido ya está, somos compañeros”: Fue algo espectacular.

Ustari formó parte de la primera edición de Rincón Stone, el ciclo de Daniel Osvaldo.

-¿Quiénes estaban en esa Selección? Porque venís de una camada de oro…

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«Fue la peor etapa de los 22 años que llevo de carrera», Oscar Ustari mano a mano con Daniel Osvaldo en Rincón Stone, una coproducción de Olé y la CanchitaMirá la nota completa en nuestra web y canal de Youtube

-Estábamos Biglia, Garay, Pablito Zabaleta, el Kun (Agüero), (Pablo) Vitti, (Rodrigo) Archubi, (Hernán) Peirone… Había un montón de jugadores. Todos llegaron.

-Y además de jóvenes la rompieron todos.

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-A nosotros nos fue bien, porque éramos la primera Sub 17 que salió campeón sudamericano. Perdimos el pase a la final en Finlandia, que Fábregas nos hace el 3-2, y después vamos al Sudamericano Sub 20, que aparece Leo (Messi). Esa Sub 20 fue la camada de oro. Estaba el Pocho Lavezzi, Leo, el Kun, Garay, el Negro Cabral, el Chaco Torres… Era un equipo impresionante. Salimos segundos y clasificamos al Mundial. Pero en el primer partido Leo es suplente y perdimos con Estados Unidos…

-Y en esa época, ¿era una locura para ustedes que Leo esté en el banco?

-Sí, porque cuando hacés la preparación del partido enfrentás a los otros chicos que no les va a tocar jugar. Yo lo veía y del otro lado tiraba paredes con el Kun. Un desfachatado… Era impresionante, pero en ese momento estaba Pepe Sosa en un nivel impresionante, estaba Oberman, pero Leo era otra cosa.

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Óscar Ustari mano a mano con Daniel Osvaldo en Rincón Stone, una coproducción de Olé y la Canchita

-Y después volviste a coincidir con Messi en el Inter Miami, ¿cómo fue esa etapa?

-Fue linda, buena. Un año y medio espectacular que no sabía si colgar los botines o no porque venía de una experiencia en Chile que no fue la mejor, primero fui a Estados Unidos y me acuerdo que me fui a Disney. Ahí me llama Leo y me dice que se había lesionado un arquero, que si iba atajaba yo. A mi hijo le escondí que era Messi pero se dio cuenta, ya Disney no le importaba, ja. Llego a casa y evalúo. Y fui, después la gente me resaltó que Leo me llamó a mí cuando estaban libres otros arqueros como Keylor Navas, pero que por nuestra relación me llamó a mí. El tema es que había que servirle, porque son máquinas de competir.

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-Pero él también sabía que ibas a dejar todo, si te conocía…

-Hoy con el tiempo me doy cuenta que es un orgullo. Llegué y el Tata (Martino) ya tenía quien iba a jugar y lo único que le dije es: “¿Vos creés que te voy a servir?”. Y él me dijo que me conocía, cómo era.

Ustari formó parte de la primera edición de Rincón Stone, el ciclo de Daniel Osvaldo.Ustari formó parte de la primera edición de Rincón Stone, el ciclo de Daniel Osvaldo.

¿Estuviste con el Tata en Newell’s?

-No, pero sabía porque siempre iba a Newell’s y fue el técnico de la selección de México, donde mis compañeros hablaban de mí, además que lo iba a ver cuando estaba en Pachuca. Él sabía quién era Ustari y no hubo ningún problema. Después me fue muy bien y renové con el club. Fue espectacular porque me agarró maduro, ayudé hasta cuando el técnico pensó que podía ayudar y estuvo muy bien.

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Oscar Ustari mano a mano en Rincón Stone una coproducción de Olé y la Canchita

-Y también lo tuviste a Mascherano, que fue tu compañero. Cuando pasa a ser tu técnico, ¿cómo lo manejaba? Porque no es fácil en ese sentido.

-Pero Javi lo manejaba porque conocía cómo éramos nosotros. Él sabía que no tenía problema con nosotros. Por ahí, si me tocaba con 23 años, era distinto, pero a los 40 uno ayuda al técnico desde donde le toque.

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-Además con esta edad estabas más cerca de él.

-Y es que compartimos mucho. Su primer Mundial fue mi primer Mundial, salimos campeones olímpicos, tuvimos muchas cosas juntos. Entonces hay situaciones que uno tiene que ayudar. Para mí es el deber ayudarlo. Si jugas o no es otro tema, pero yo trato de pensar en la persona, no sólo en la parte del jugador.

Los inicios de Ustari en el fútbol

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Ustari formó parte de la primera edición de Rincón Stone, el ciclo de Daniel Osvaldo.Ustari formó parte de la primera edición de Rincón Stone, el ciclo de Daniel Osvaldo.

-¿Cómo fue esa infancia en el pueblo? ¿Te picaba jugar a la pelota?

-Sí, jugaba bastante. Me gustaba mucho el básquet. Cuando venía Papá Noel o los Reyes, la cartita era pelota de básquet. De hecho, cuando yo debuto uso la 23, por (Michael) Jordan. Tuve una infancia muy buena, donde nos criaron con valores que hoy puedo seguir teniendo. Un pueblo muy chico donde a día de hoy me encuentro cada vez más a gusto cada vez que voy. Hace poco llegué de Canadá y me fui directo a América. No puedo quejarme de la infancia que tuve.

-¿Sentiste el desarraigo cuando viniste acá? ¿Hiciste inferiores directo en Independiente?

-Hice inferiores en Quilmes primero y era difícil. Nosotros ahora tenemos seis semáforos en el pueblo… Era difícil el hecho de ir a la gran ciudad. Uno recontra confiado y me pasaban cosas por ser del Interior. Me pasaba mucho de decir: “Pensar que hace poco estaba comiendo con mis viejos y mis hermanos y ahora no sé cuándo los voy a volver a ver”. Los primeros tres días fueron terribles porque los extrañaba y, por más que los extrañes, sabías que no los ibas a ver. Y después la otra es que éramos de clase media-baja. No teníamos teléfono y se hacía todo más complicado. Capaz hablaba una vez al mes, les decía que estaba fantástico y me faltaba de todo. Pero eso es parte de todo el esfuerzo que uno tiene que hacer.

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-¿Y en Independiente estabas en la pensión?

-Cuando llegué al Rojo fui a la pensión. Una etapa linda pero muy dura. Conocés las entrañas del fútbol, las historias de cada jugador y el sueño de cada chico. También distintas realidades, pero con el tiempo cada compañero pasaba a ser tu hermano mayor, tu hermano menor… y el tutor ya era como un papá. Empezás a darle valor a las cosas y después, en lo personal, me hizo muy bien porque cuando era chico mis papás me hacían hacer tareas como ordenar, guardar la ropa… Entonces cuando llegué a la pensión ya sabía hacer todo. Y yo veía que habían chicos que se volvían porque no sabían hacer eso. Si vos tirabas la remera, quedaba un mes ahí y por ahí uno limpiaba su mesita con esa remera, ja. Yo eso lo sabía y me salía de taquito. Era ordenado, planchaba la ropa. Me acuerdo que se reían porque colgaba y planchaba la ropa y hasta le hacía el favor a algún compañero. La pasé bien en la pensión. Tengo recuerdos lindos y además me ayudaron a madurar. Tuve un percance en Independiente: llego de jugar de un torneo juvenil con la Selección y resulta que me habían robado todo.

Una coproducción de Olé y La Canchita

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Ustari formó parte de la primera edición de Rincón Stone, el ciclo de Daniel Osvaldo.Ustari formó parte de la primera edición de Rincón Stone, el ciclo de Daniel Osvaldo.

-Pasa en las pensiones de todos los clubes, ¿no?

-Constantemente. Yo tenía la suerte de haber sido chico e ir a la Selección, por lo que nos daban viáticos. Y esto es real: había veces que en Independiente no se comía, entonces con esos viáticos compraba pizzas y podíamos comer y los chicos siempre tuvieron buena onda conmigo. Pero cuando me pasó eso, fue durísimo para mí. Me robaron todo y ese día dije: “No juego más al fútbol”, y me fui a mi pueblo.

-¿Qué edad tenías ahí?

-16 años, porque después de eso debuta Lucas Molina contra Boca y yo no atendía el teléfono. Me llama Pepe Santoro: “Yo a usted no le hice nada, usted no me puede fallar”, me dijo. Me tomé el primer colectivo, llegué al club y estuve en el banco en ese partido. Pero fue una etapa dura porque nunca sabés cómo reaccionar ante esa situación con 16 años. Había que agachar la cabeza y seguir para adelante.

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-A los 16 firmo contrato en Primera y a los dos años me toca debutar. Ya entrenaba con la Primera pero viajaba mucho con la Selección. De hecho yo no había debutado y ya tenía cinco partidos en el banco de la Selección. Era una locura lo que pasaba. Hacía como sparring, después Bielsa me hizo pasar al otro lado.

La falta de contención que había en el fútbol y la espina de no haber podido volver a Independiente

Ustari formó parte de la primera edición de Rincón Stone, el ciclo de Daniel Osvaldo.Ustari formó parte de la primera edición de Rincón Stone, el ciclo de Daniel Osvaldo.

-Me llama la atención que en nuestra época teníamos un montón de referenntes, pero también te largaban y había que hacer lo que se podía. No estábamos tan contenidos los futbolistas como ahora.

-Ahora hay más herramientas. Antes si hablabas con un psicólogo te decían que estabas loco. Estaba mal visto.

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-Y si te lo recomendaban, no lo agarrabas ni en pedo.

-Había cierto tabú, pero en el momento en que me tocó estar en un plantel en el que pierdo a un amigo y a un entrenador, me hubiese encantado tener una persona. En la Selección tuve a Marcelo Roffé, el psicólogo, y me apoyaba en eso. Pero cuando me toca debutar sin dos amigos, iba a la cancha y me decían: “Asesino, los mataste vos para jugar”, y eso no es hablar de fútbol, es otra cosa. Me cargué una mochila diciéndome que iba a cumplir el sueño que ellos no pudieron cumplir, y por ahí los padres de ellos me veían como un hijo. Cargaba una mochila muy grande con 17 años.

-Y no tenías ningún profesional con quien contar.

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-Y en un club tan grande como Independiente. Había un montón de cosas que no estaba pero ni cerca. Y había que salir a lo que salga. Si había un referente, seguirlo.

-Todo solo, pero le daba valor porque por ahí las personas que te podían ayudar en algo estaban a cientos de kilómetros, era lo mismo.

-Y cuando empezás a jugar en Independiente, me imagino que era una etapa espectacular. ¿Qué es Independiente para vos?

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-Independiente hizo que le pudiera comprar la casa a mis padres. Mi abuelo era de Independiente, pero no me pudo ver. Independiente me crió como persona y jugador, me supo entender en un montón de situaciones, porque había un tira y afloje con la Selección, y sin embargo me acomodaban para que pudiera cumplir con los dos. Yo siempre digo que Independiente, con todos los chicos que estábamos en ese momento, a nosotros nos aportó. Estoy hablando de Agüero, Biglia, Amenero… Un montón de chicos que si venía una oferta que le sirva al club y a nosotros, no era que te obligaban a irte. Es el club que siempre deseo que le vaya bien.

-¿Te gustaría volver en algún momento?

-Si soy últil… Trato de ser cauto en esas cosas, porque me sacaron muchas veces de contexto con Independiente. Una vez quise volver cuando mi papá se enfermó de gravedad porque es el club de mis amores, pero no me atendieron el teléfono. Y mi papá se estaba muriendo, quería estar en el país y me tocó ir a Boca. Ahí pasé de ser el chico del club a un traidor. Y eso no está bien. Recién recibo el llamado del presidente de ese momento unos días antes de que juegue contra el Rojo, y ya iban seis fechas del torneo. Me preguntó si era cierto que le había dicho a un jugador que estaba dispuesto a ir gratis al club. Obviamente le dije que iba por el alquiler de una casa, a Independiente no le iba a cobrar. Ahí trató de convencerme y empecé a cargar bronca, a los tres días le estoy gritando un gol. Eso me condenó

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-Y eso era un desahogo en realidad.

-Además yo no gritaba mucho los goles de Boca. Es la realidad. En la cancha de Argentinos un hincha me hizo pasarla mal, me gritaba cosas y ese día hacemos dos goles. El primero no lo festejo, me seguía diciendo barbaridades… Se me juntó todo: mi papá, el no haber podido volver al club, el llamado que detonó todo, y grito el gol.

-Y salió la foto en todos lados.

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-Apenas salgo estaba la prensa y me dicen: “Le gritaste el gol a Independiente”. Pero yo no le grité el gol a Independiente, grité el gol del club en el que estaba jugando. Aparte nunca le gritaría un gol queriéndole hacer mal a la gente. Yo estaba convocado a la Selección, Sabella me ve mal y me dice que me vuelva, pero yo quería quedarme porque ahí estaba bien. Fue la peor etapa de los 22 años que llevo de carrera. Mi perro se llama Cai. Lo quiero mucho al club e hice muchas cosas por el club.

Ustari pasó por Rincón Stone.Ustari pasó por Rincón Stone.

-Además uno puede ser hincha del club, pero tu conflicto era con quien estaba en ese momento. El hincha muchas veces compra el recorte de una nota o la foto.

-Dani, eran etapas durísimas porque me llamaban y se me iluminaba la cara cada vez que era para hablar de Independiente. Una vez estaba en España, me preguntaron si iría a jugar a la B y yo recién renovaba, por lo que dije que no sabía si era el momento, que estaba el Ruso Rodríguez, y el título que sacan era: “No volvería a jugar la B con Independiente”. Para qué atiendo.

-Aparte que en Europa tampoco te podés defender o ir a un programa a aclarar.

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-Además, si la gente ve, no tengo una carrera problemática. Soy cero mediático.

-Creo que sos el único arquero que es tranquilo.

-Creo que vos y Gigi Buffon, pero Gigi es más loquito que vos.

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-Muchos jugadores de campo me dijeron: “Creí que nunca iba a poder concentrar con un arquero. Sos el único con el que pude concentrar”. No sé si está mal o no, pero no soy el loco de la vincha, que va disfrazado. Recién rompí un poco eso cuando empecé a usar zapatos blancos.

-Cuando salieron los blancos encima era porque jugabas bien…

-Pero con los pies jugabas mejor que muchos delanteros.

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-Pero imaginate. Vos entrenabas, salías. Me miraba Calderón y me decía: “Ah, ¿blanco? Mirá vos”. A veces me los quería tapar con el pantalón, meter los pies en la tierra. Cómo hacía entender que la marca me daba esos zapatos. Son cosas que las fui llevando bien y ahora las puedo contar más relajado.

Su lucha contra las lesiones

-Hablemos de tu etapa en Europa. ¿El primer club fue Getafe?

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-Si, Getafe. Fue curioso porque me quieren llevar después del Mundial y lo llevan al Pato (Abbondanzieri). Con la venta mía fue la primera vez que se llevaron a un arquero tan caro. Julio (Falcioni) se encargó de acompañarme hasta el aeropuerto. Agarré la mejor época del club. Jugábamos bien, competíamos. Pero fue una etapa dura porque, en lo personal, el cuerpo empezó a fallar. Empecé con las roturas de ligamentos.

-¿Hasta ahí no habías tenido lesiones?

-Había tenido situaciones. Me pierdo tres Copas América, dos por lesión. Me pasó de estar en el último entrenamiento practicando penales y se me hace un esguince del ligamento de la rodilla. Con la Copa del Coco Basile me desgarro los rotadores de la cadera. Rarísimo. Y me vendieron así a Getafe, lastimado. Y vuelvo a la Selección hasta que en el 2008, en una olimpiada contra Holanda, la pelota cae mal, giro y me suena la rodilla izquierda. Ahí me pierdo que salimos campeón olímpico. Fue una bronca porque viví todo el proceso. Incluso con Román (Riquelme) fui compañero, con Nico Pareja, Mache. Era de los que más tiempo llevaba.

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-Si, tenía 22 o 23 años. Ya había participado mucho en la Selección. Me había quedado afuera de Atenas y Bielsa me dice que era el primer convocado a Japón. Me encuentro con Román, Maxi Rodríguez, Samuel, con cada jugador.

-Pero vos eras como ellos…

-Pero era muy chico. Imaginate, Román cortaba las medias en ese entonces y las tiraba al tacho. Yo me las quería llevar, ja. También me emocionaba que una vez Samuel usó mis canilleras. Tonterías pero que a esa edad impactan. Es un golpe de realidad, difícil de bajarlo del cuadro. Una vez estaba entrenando con Bielsa y Pablo Caballero se va a entrenar con Fillol, ahí me dice que le cambie, en un trabajo táctico, y veo que enfrente tenía a Ayala, Samuel, Heinze, Facu Quiroga y Cambiasso. Andá a dar una indicación ahí. Así y todo me decían que les hablara porque no veían atrás. Tenían una humildad…

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-Seguramente te ha pasado que los jugadores grandes suelen ser los más humildes.

-Es increíble. Una vez en Nueva York, entra el Kily González pateando la puerta. Me dice: “¡Nene!”. Uno se pone a pensar cualquier cosa y me dice: “Ahora vamos a dar un paseo. Lo que quieras comprar, me tocás y lo llevás. ¡Y decime Kily!”. Yo le seguía diciendo Cristian y me responde: “¿Vos no entendés o sos arquero?”, no me olvido más. Anteayer lo vi y le sigo diciendo Cristian por respeto, ja. Eran señores todos. Es gente que decís, gracias a Dios que me la crucé en el camino.

–¿Sentís que haber mamado de chiquito con esa gente te ayudó en tu carrera?

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Sí, el ir al gimnasio, los cuidados, cómo debía comportarse un jugador de Selección.

-El Gringo Heinze, cuando estaba en la Roma, me invitaba a comer asado a la casa de él, tomábamos un vinito, se hacía tarde y al entrenamiento llegaba tarde. Pero él hacía dos horas que estaba en el gimnasio y se enojaba. Me decía: “Nene, si te gusta lo de ayer a la noche tenés que venir temprano a la mañana, eh”. Me cagaba a pedos pero te mejoraba, porque después iba temprano para que no me retara.

-A mí el Gimnasio me lo inculcó Gabi. Te ayuda porque forjás una personalidad. Yo pensaba todo el tiempo qué es lo que tiene que hacer un jugador de Selección. Si la tiraba afuera porque le pegué mal, un técnico venía y te decía: “Un jugador de Selección no hace eso”. Y ya desde chiquito. De sparring, Fillol me lleva a que lo ayude con los arqueros de la Mayor y, cuando la pelota se va afuera, pongo las manos y se me va. Para mí no pasaba nada porque no estaba trabajando yo, pero Fillol para la práctica y dice: “¡Ustari! Final contra Brasil en el Mundial, si se le escapa esa pelota nos volvemos con las manos vacías”. ¡Qué me diga algo más tranquilo, un amistoso de la Sub 15!

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-Pero vos sabés que te ayudan…

-Vos entendés cómo es la cosa. Forjan la personalidad y me ayudó a hacer la carrera que hice.

-Volviendo al tema lesiones, cuando empezaron a aparecer, ¿dijiste “largo todo a la mierda”? ¿Se te cruzó ese pensamiento?”

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-Sí, Dani. En la primera hay un quiebre en uno. Yo me ponía a pensar que los tornillos y los clavos no eran parte de mi cuerpo. Me preguntaba por qué me pasaba a mí. Me iba a quedar con el arco de la Selección. Después la sacás adelante pero tuve ocho operaciones más. Después empezás a entender que es un deporte de contacto y que puede pasar. Es difícil lo que voy a decir, porque cuando te pasa en ese momento, muchas cosas no las ves, pero detrás de eso había algo buenísimo que estaba viviendo. Jugaba en Europa, ayudaba a mi familia; pero cuando te lesionás ves todo negro. Pero por otro lado, las dos veces que me rompí la rodilla pude ser padre, entonces ya buscaba otras cosas, pero a pesar de que eso era hermoso, me perdí un Mundial, un traspaso. Me pasó en momentos clave de mi carrera. Antes de la Copa América de Argentina sufro un choque y no quería salir de ninguna manera. Encima tenía una disputa con el entrenador porque cada vez que iba a la Selección después no me ponía. Al doctor le dije que me hacía cargo, pero en el entretiempo veía que abría la boca y se me corría toda la cara, pero seguí en el partido, empatamos 2-2, vuelvo a Madrid y no podía más del dolor. El especialista después me dijo: “¿Qué quiso hacer? Se lesionó en el primer tiempo y siguió jugando”. Tenía una doble fractura de mandíbula… Quedé tres meses y medio sentado, con clavos, placas y comiendo de una pajita. Me recupero, Getafe estaba en zona de descenso. Vuelvo a jugar, atajo un penal, la rompí y nos salvamos en la última fecha. Estaba bien con el técnico y me llama el Checho Batista para decirme que estaba convocado a la Selección. Me dice que tenía que ir a Nigeria para jugar un amistoso, cuando llego hacemos un picadito en la práctica, voy a buscar una pelota al trote, piso un pozo y se me rompió la rodilla en mil pedazos.

-Encima todas lesiones fuertes.

-Claro, no fue un desgarro. Al quirófano derecho. Entre una cosa y otra estuve un año y medio salteándome cosas. La rodilla me dio trabajo porque me entró una bacteria, después me rompí un menisco. Cada vez que estaba por recuperar el nivel, era devuelta. Lo traté con el psicólogo para ver si era algo psicológico. Después entendí que son cosas inevitables, que pasan. Por suerte mi entorno siempre me ayudó a seguir adelante. Tengo un slogan que es: “Siempre se sigue”, porque es así, sin importar lo que sea. Pase lo que pase siempre hay mañana, así como hubo ayer y hay hoy.

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-Pero es difícil ser tan positivo cuando te pasan tantas cosas.

-Es muy difícil, pero después de la novena ya me reía. Nadie podía creer que me reía, pero no quedaba otra opción. Y cuando ya tenés hijos, quiero que vean que su padre lucha, se esfuerza, así que pasó por ahí también para salir adelante.

-¿Y de grande ya buscabas un poco esa tranquilidad o uno siempre quiere ganar?

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-Siempre hay que ganar. Hoy pasé por Rosario: me levanté, entrené y vine para acá. Tranquilamente podría no haberlo hecho. Y ayer domingo lo mismo. En el caso mío, si no lo hago, siento que me falta algo. Me he ido de vacaciones con los preparadores físicos. Es una locura, pero soy así. Me iba a pescar y llevaba ropa para entrenar. Primero entrenaba y después disfrutaba. Creo que así va a ser hasta el último día. Yo no sé si a los 40 años, futbolísticamente, puedo mejorar algo. Las condiciones son las que son, el tiempo pasa para todos, pero tengo la tranquilidad de que lo que dependió de mí siempre lo hice.

-Tuviste entrenadores buenos, cada uno con su estilo. ¿Sentís que todos te dejaron algo? ¿Quién fue el que te marcó?

-Bueno, Dani. Pero vos tuviste una carrera mucho mejor y tuviste mejores entrenadores.

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-Pero tuve cada uno también, que mejor ni acordarse, ja

-Bueno, pero eso también te ayuda. Incluso más, porque si querés ser entrenador, ya sabés qué cosas no tenés que hacer. A veces es gente que le va muy bien en el fútbol, pero el destrato hacia el jugador es tremendo. Yo tuve la suerte de que en Independiente tuve a Santoro, en la Selección a todos los que tuve y después, en clubes, me tocó gente que no se tomó el tiempo para preguntarme cómo estaba, y gente que no le hablaba al titular, le hablaba al lesionado, al que no jugaba. Ese es el que te enseña. Es muy difícil quedarse con uno porque aprendo de todos. Ahora me tocó Tata y Masche, no había trabajado con ninguno de los dos y en edad había mucha diferencia, era la primera experiencia de Javi. Y sin embargo ganamos tres títulos, uno con el Tata y otros dos con Masche.

El equipo que se ganó su corazón

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Ustari pasó por Rincón Stone.Ustari pasó por Rincón Stone.

-Sacando Independiente, ¿qué club te quedó en el corazón?

-Me fue bien en todos los equipos. Incluso, siempre que me fui, no cobré el dinero que me correspondía, prefería que se lo den a algún pibe. No es ser auténtico, es ser realista.

-Pero eso no lo hace casi nadie.

-Sí, pero yo duermo tranquilo. Cuando me pasa lo de la última lesión, había tomado la decisión de no jugar más porque sentía que los equipos me tomaban el pelo. Como mi última imagen en una cancha era llorando con un hueso para afuera, parado por seis meses, cuando tenía todo casi cerrado con los clubes lo tiraban a la prensa para que la gente criticara. Entonces se caían los pases o me ofrecían cosas que no eran acordes a lo que fue mi carrera. Pero aparece Liverpool de Uruguay, un equipo familiar. Tenía que pagar para jugar.

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-¿Cómo que tenías que pagar?

-No me alcanzaba para vivir, Dani. Es así, y después de haber tocado lo que toqué. Hablo con el entrenador, le propongo entrenarme dos semanas y que después me diga qué le parezco. Venía de estar en mi casa, porque Atlas a los lesionados nos dejó libres. Sin descensos en México, éramos lo que más cobrábamos y se la jugaron con los chicos, sacándonos a nosotros. En ese momento lo que más necesitaba era estar en un club. Entonces voy a Uruguay, el técnico me dice que el equipo nunca salió campeón y ahí me tocó la fibra. ¿Cómo va a tener 105 años y nunca salió campeón? Y ahí le pregunté por qué creía que conmigo lo iba a lograr: “Porque mis equipos empiezan con arqueros que saben jugar con los pies”. A las dos semanas nos juntamos y todo lo que veía en el club… No estaba acostumbrado a un vestuario así, no teníamos ni para concentrar y dormíamos en una habitación con un baño para todo el plantel.

-Era como volver al pueblo.

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-Una sola cancha para entrenar, no sabés lo que era. Pero lo que extrañaba… yo el primer día me iba a bañar, agarran una media embarrada… “¡Porteño!”, pum, me la tiran al cuello. Extrañaba eso, el vestuario. Hablo con el técnico y le digo que le damos para adelante, a firmar el contrato, porque a todo esto yo no había firmado.

-Mucha humildad de tu parte…

-Pero es lo que amo, Dani. El techo se levantaba con el viento ahí, los chicos me pedían que trajera las botas de frío. Arreglo el contrato pero no me alcanzaba para nada, tenía gastos.

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-¿Puede ser que dormías en el auto?

-A veces sí, ja. Por la distancia. Y el técnico me decía que si quería, que me volviera. Pero yo me quería quedar con los chicos. Al principio, antes de firmar, sí me quería volver, pero mi mujer se vino con los chicos y me dijo: “De acá no se va nadie”, y eso sí fue lindo, porque además los tenía cerca. Me acuerdo que a mi hijo le prometí que iba a volver a jugar, y en el primer partido entro de la mano con mis dos hijos. Hago una arenga y en ese entonces les agradecí y les pedí que jugaran este partido porque solo no iba a poder, les dije que estaban cumpliendo el sueño de mis chicos porque si yo estaba entrando a una cancha era gracias a ellos. Para no hacer el cuento largo, me toca atajar el penal que le da el primer título en la historia al club. No sabía cómo festejarlo. Ya no era fútbol, ese club me marcó muchísimo. Yo les convencí a los chicos que había otra forma de jugar al fútbol. Armamos un comedor con lo que cobrábamos, les decía a los compañeros que al utilero había que dejarle la ropa doblada, que ahí éramos todos compañeros, nadie era empleado de nadie.

-¿No querés venir a Boca a ordenar un poco todo, ja?

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-Ja, siempre fui un poco así. Ayudó las ganas de querer ganar, pero todo eso colaboró a que el club comenzara a ganar títulos. Después los chicos me llamaban y me decían que esto lo empecé yo. Inculqué que había que hacer el esfuerzo y no el sacrificio, porque sacrificio hacía mi papá para darnos de comer a los cuatro, nosotros hacemos esfuerzo por lo que nos gusta. En la final les dije eso en la arenga y no nos dimos cuenta que nos estaban filmando. Cuando ganamos se viralizó por todos lados, porque no estaba hablando de fútbol, sino del proceso que hace el futbolista para llegar a una situación. Éramos privilegiados por estar jugando ese partido.

-Es que en la carrera del futbolista, muy pocos salen campeón todos los años.

-Claro. Yo en mi vocabulario no tengo la palabra fracaso, porque hice el esfuerzo. Para mí el éxito es lo que tengo puertas adentro: es llegar a mi casa y sentirme cómodo ahí.

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-De hecho, seguro que si no ganabas ese campeonato con Liverpool, igual lo sentirías de la misma manera.

-Exacto, se cerró con la frutilla del postre porque después le ganamos a Nacional a fin de año. Y en un equipo que tenía tribunas de madera, que crecía el pasto por abajo. Pero el entrenador también creía, y en base al trabajo, la responsabilidad… Por eso puedo nombrar a Liverpool porque fue una etapa muy feliz, a tal punto que me quisieron dos veces más, pero tengo eso de que no hay que volver a los lugares en donde fuiste feliz. No volví pero me queda de ese equipo un recuerdo hermoso.

-Y ojalá pronto te podamos ver en otro equipo haciendo lo que te gusta.

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-Ojalá, Dani. Yo quiero seguir jugando y tener la posibilidad. Sé que estoy grande, sé que tienen que cerrarse algunas cosas, porque a esta edad decidís bajar un cambio porque tenés chicos adolescentes, por lo que tiene que ser un proyecto serio en donde uno tenga cierta participación. Y con eso me refiero a que den la posibilidad de pelear un puesto, no que sea ir a ayudar a los chicos y listo. Yo para criar tengo dos pibes, mi mentalidad es competitiva y quiero jugar.

-Y es que uno no quiere ir para ser parte del grupo, uno quiere jugar.

-Yo tuve la suerte de ser capitán en casi todos los equipos, pero porque a título personal no hice nada, fue siempre a nivel grupal. Uno no determina un partido o un campeonato. Siempre fui así y eso me da la pauta de que tengo que seguir así, siendo competitivo. Uno hace grupo, pero tengo la capacidad de hacer que las cosas vayan a más. Yo sé que jugando, estando bien, potencio a mis compañeros. Los he llevado a mi casa y eso también se retribuye. Por ejemplo, Luis Chávez está jugando su segundo Mundial con México y me dijo que estaba invitado a ver todos los partidos. Esas cosas son una satisfacción enorme.

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La selección argentina confirmó los dos amistosos que jugará en el país en la Fecha FIFA de noviembre

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Ya sin Lionel Messi, la selección argentina afrontará la Fecha FIFA de noviembre (AP Foto/Nicolás Aguilera)

La selección argentina confirmó dos amistosos para la fecha FIFA de noviembre, que marcarán sus últimas presentaciones de 2026. La Albiceleste enfrentará a Uruguay el viernes 13 en Buenos Aires y jugará ante Costa Rica el martes 17 en Córdoba, según informó la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en sus redes sociales.

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El anuncio despejó las dudas que existían sobre los adversarios y las sedes de los compromisos. En los últimos días, se había instalado la posibilidad de que el equipo dirigido por Lionel Scaloni enfrentara a ambos seleccionados, aunque todavía no había una comunicación oficial que definiera el calendario.

“La Albiceleste disputará dos amistosos en la próxima Fecha FIFA: el 13 de noviembre se medirá ante Uruguay en Buenos Aires, y el 17 hará lo propio frente a Costa Rica, en Córdoba”, comunicó la selección argentina.

El duelo ante Uruguay propondrá un nuevo capítulo del clásico rioplatense. Será el primer encuentro de la ventana internacional y tendrá como escenario a Buenos Aires, aunque el anuncio no precisó todavía el estadio que recibirá el partido. Entre las alternativas que se habían evaluado aparecía La Bombonera, cancha de Boca Juniors, como alternativa al Monumental, la casa de River Plate.

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La selección argentina enfrentará a Uruguay y Costa Rica
La selección argentina enfrentará a Uruguay y Costa Rica (AFA)

El cruce ante la Celeste tendrá peso propio dentro de una programación que servirá para que Scaloni continúe con la renovación del plantel. La selección argentina cerró recientemente una etapa marcada por la despedida de Lionel Messi del equipo nacional, luego de 21 años de trayectoria con la camiseta albiceleste.

El encuentro ante Uruguay llegará después de una ventana de septiembre y octubre en la que Argentina logró tres triunfos. El seleccionado venció 4-0 a Bolivia, superó 7-0 a Burkina Faso y derrotó 3-0 a Benín en el partido que quedó asociado a la despedida de Messi.

La ausencia del capitán obligará al cuerpo técnico a profundizar una búsqueda que ya había comenzado durante los últimos amistosos. Scaloni sumó jugadores jóvenes y ensayó variantes en ataque y en los costados del campo, con el objetivo de encontrar nuevas asociaciones dentro de un grupo que atraviesa un cambio generacional.

El entrenador se había referido a ese proceso tras el último partido de la selección. “La única manera de compensar su ausencia es con un gran equipo, donde todos aporten su granito de arena”, sostuvo al analizar el retiro de Messi del combinado nacional.

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En la misma línea, el técnico valoró la llegada de futbolistas que aportaron alternativas al plantel. “Han venido chicos nuevos, que nos han dado frescura, nos han dado cosas que no teníamos”, expresó Scaloni, quien deberá definir la próxima lista de convocados para la doble jornada de noviembre.

Uruguay, que cuenta con Diego Forlán como entrenador, comenzó su camino tras el Mundial con una derrota por 3-1 ante Japón, aunque luego se recuperó y superó 4-1 a Corea del Sur y 6-1 a India.

Cuatro días después del partido frente a Uruguay, la selección argentina viajará a Córdoba para enfrentar a Costa Rica. La provincia volverá a recibir al equipo nacional en una fecha que permitirá llevar uno de los compromisos al interior del país.

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El estadio Mario Alberto Kempes aparecía entre las opciones para albergar uno de los amistosos de noviembre. La confirmación de Córdoba como sede acerca el partido a ese escenario, aunque la AFA tampoco informó por el momento cuál será el estadio elegido ni los detalles vinculados con la venta de entradas, los horarios y la logística de ambas presentaciones.

Costa Rica llegará a la Argentina luego de un período de cambios en su estructura deportiva. El seleccionado centroamericano prescindió en septiembre de Fernando Bocha Batista, quien había dirigido seis partidos.

El conjunto centroamericano arriba con cuatro encuentros disputados por la Nations League de Concacaf. Perdió 4-3 con Curazao y 2-0 ante Haití, aunque luego recuperó terreno y superó 3-0 a Nicaragua y 2-0 a Haití.

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La convocatoria para los amistosos ante Uruguay y Costa Rica concentrará la atención en las próximas semanas. El cuerpo técnico deberá resolver qué referentes continuarán dentro del proceso y qué futbolistas tendrán la posibilidad de consolidarse en una etapa posterior a las salidas de Messi y Nicolás Otamendi.

Uno de los nombres que genera incertidumbre es el de Lautaro Martínez. El delantero del Inter sufrió una distensión muscular en los flexores del muslo izquierdo después de la derrota de su club por 4-3 ante Brujas. La institución italiana no detalló el plazo de recuperación, aunque las primeras previsiones de la prensa europea estimaron una baja de entre cuatro y seis semanas.

La actividad de noviembre cerrará el calendario de la selección argentina en 2026, un año que incluyó el subcampeonato en el Mundial, con derrota en la final ante España, y el inicio de una reconstrucción deportiva. El contrato de Scaloni con la AFA finaliza en diciembre, aunque la continuidad del entrenador parece encaminada y las partes mantienen conversaciones para extender el vínculo.

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La primera ventana internacional de 2027 está prevista entre el 22 y el 30 de marzo. Más adelante, entre el 7 y el 15 de junio, se abrirá otra fecha para amistosos. Además, Argentina mantiene pendiente la Finalissima contra España, un partido que estaba programado para marzo de 2026 y luego fue cancelado.

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Canales para ver el Talleres vs. Independiente por el Torneo Clausura

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Talleres vs. Independiente. Foto: Twitter @CATalleresdecba

Independiente visitará a Talleres este domingo 11 de octubre, desde las 21.30, por la fecha 12 del Torneo Clausura 2026 de la Liga Profesional. El encuentro se disputará en el estadio Mario Alberto Kempes y será importante para el equipo de Jadson Viera, que necesita recuperarse después de la dura derrota por 4-1 frente a Instituto y sumar para sostenerse en la zona de clasificación a los playoffs.

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Dónde ver EN VIVO el Talleres vs. Independiente cruce por el Clausura

El encuentro entre el Rojo y la T por la fecha 12 del Torneo Clausura de la Liga Profesional, se podrá ver en vivo para toda la Argentina a través de la señal de TNT Sports Premium:

  • Canales 124 de Flow
  • Canales 603 (SD) y 1603 (HD) de DirecTV
  • Canales 112 (SD) y 1018 (HD) de Telecentro

Dónde ver ONLINE Talleres vs. Independiente por el Clausura

Este encuentro entre el Rojo y la T por la fecha 12 del Torneo Clausura de la Liga Profesional, se podrá ver desde una PC o cualquier dispositivo móvil a través del Pack Fútbol con Flow, Directv GO y Telecentro Play, también por TNT Sports Go, previo registro. Además, podés seguir las incidencias EN VIVO, por 

A qué hora será el partido entre Talleres vs. Independiente por el Clausura 2026 

Horario país por país

  • 21.30: Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay
  • 20.30: Bolivia y Venezuela
  • 19.30: Ecuador, Perú, Colombia y Estados Unidos (Este-EST)
  • 18.30: México y Estados Unidos (Central-CST)
  • 17.30: Estados Unidos (Montaña-MST)
  • 16.30: Estados Unidos (Pacífico-PST)

¿Cómo llegan los dos equipos?

Talleres afrontará el compromiso ante el Rojo con la intención de hacerse fuerte en Córdoba y conseguir un resultado que le permita mejorar su posición en la Zona A. El equipo dirigido por Omar De Felippe necesita sumar en este tramo del campeonato para salir de la parte baja de la tabla y mantener sus posibilidades de avanzar a los octavos de final.

El conjunto cordobés intentará aprovechar la localía para imponer condiciones desde el comienzo y presionar a un Independiente que llega golpeado por su última presentación. La T buscará hacerse protagonista con la pelota y aprovechar los espacios que pueda encontrar en la defensa visitante.

Para conseguirlo, el entrenador apostaría por una formación con experiencia en el fondo y alternativas ofensivas para lastimar al Rojo. El partido también representa una oportunidad para cambiar la imagen y sumar puntos importantes en la recta final de la fase regular.

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Independiente llega después de sufrir una goleada por 4-1 ante Instituto en Avellaneda. El resultado profundizó las dudas alrededor del equipo y dejó a Jadson Viera bajo presión, por lo que el encuentro frente a Talleres aparece como una prueba importante antes del clásico contra Racing.

El entrenador prepara modificaciones en la defensa y el ataque para intentar recuperar solidez. Santiago Arias, Sebastián Valdéz, Juan Miguel Arrayago y Nahuel Banegas aparecen como alternativas para integrar la última línea, mientras que Ezequiel Ávila podría regresar a la titularidad.

Además, Maximiliano Meza no estará disponible tras su expulsión ante Instituto. Luciano Cabral y Lautaro Millán se disputan un lugar en el mediocampo, una de las principales incógnitas de la formación.

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Probable formación de Talleres vs. Independiente, por el Torneo Clausura 2026

Talleres formaría con Ezequiel Unsain; Augusto Schott, Matías Catalán, Lucas Suárez, Gabriel Báez; Matías Galarza, Juan Sebastián Sforza, Franco Cristaldo; Diego Valoyes, Agustín Álvarez Martínez y Valentín Depietri. DT: Omar De Felippe.

Probable formación de Independiente vs. Talleres, por el Torneo Clausura 2026

Independiente saldría con Rodrigo Rey; Santiago Arias, Sebastián Valdéz, Juan Miguel Arrayago, Nahuel Banegas; Iván Marcone, Mateo Pérez Curci, Luciano Cabral o Lautaro Millán; Santiago Montiel, Matías Abaldo y Ezequiel Ávila. DT: Jadson Viera.

Datos del partido entre Talleres vs. Independiente, por el Torneo Clausura 2026

  • Hora: 21.30
  • Estadio: Mario Alberto Kempes
  • Árbitro: Sebastián Zunino
  • TV: TNT Sports

Talleres,Independiente

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“Lloramos juntos con Scaloni”: la revelación de un futbolista de Argentina que se perdió el Mundial por una lesión en un entrenamiento de la Selección

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Joaquín Panichelli contó que lloró junto a Scaloni tras su lesión

En plena recuperación por la rotura de ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha que sufrió a pocos meses de la Copa del Mundo, Joaquín Panichelli repasó lo que fueron los momentos posteriores a confirmarse su baja en la selección argentina cuando se perfilaba para ser uno de los convocados por Lionel Scaloni, con quien mantuvo una charla íntima. “Fue muy duro, sobre todo por el momento. Me tocó justo en el peor. Cuando te pasan estas cosas, uno se reinventa de una u otra forma. Me aferré a eso”, confesó.

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Panicha lleva seis meses de rehabilitación, informó que ya trota en campo y que, si se dan los tiempos lógicos, volvería a las canchas en enero próximo. En diálogo con el programa Sharap (Gelatina), reveló cómo se las rebuscó para atravesar el mal momento mediante el estudio de los idiomas inglés y francés, más su iniciación en el mundo del streaming, que es su principal consumo respecto a medios de comunicación y entretenimiento.

Ya sumergido en los instantes posteriores a la lesión que se originó en un entrenamiento con la selección argentina, repasó: “No podía parar de llorar ni levantar la cabeza. Pasaron todos los jugadores y se quedó el Colo (Barco), que jugaba conmigo en Racing de Estrasburgo. Cuando pasa todo y me hago los estudios, pedí volver al predio de la AFA para hablar con el cuerpo técnico. Eran las 10 y media de la noche. Más allá del mal momento y la mierda que fue, fui para agradecerles. Soy muy agradecido porque para mí las oportunidades, sea en un laburo o para ser convocado a la Selección, a uno se las brindan. Me salió agradecerles por eso”.

Y remató sobre su charla íntima con Scaloni: “Pedí hablar con ellos, que son muy cercanos. Uno de los secretos suyos y del cuerpo técnico es la cercanía que tienen con los jugadores y las personas que son. Lo pude ver de primera mano. ¿Si Scaloni lloró? Sí, se puso a llorar porque yo también me quebré y él se quebró después de mí. Es de lágrima fácil”.

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Joaquín Panichelli en un entrenamiento junto a Lionel Messi

En medio de una conferencia de prensa, Scaloni se quebró al referirse a la lesión de Panichelli, algo a lo que también hizo referencia el futbolista de 24 años: “Cuando pasó todo, no pude establecer mucho, pero a través de mensajes en las redes se comunicaron conmigo. Me sorprendió también lo que pasó con Lionel. Cuando me llega el video, no suele pasar que un técnico lo sienta tanto. Fue como un gesto de lo que es él y esta Selección. Te ayuda mucho eso”.

Y, como no podía ser de otra manera, también dedicó palabras al capitán y emblema Lionel Messi: “La charla que tuve me la voy a guardar, pero estuvo ahí y son gestos que me los voy a quedar para siempre. Desde que tengo memoria, es Messi jugando al fútbol en la Selección. Me quedó hasta la madrugada a ver su partido despedida acá. Le dio muchas alegrías a la gente. Lo que te permite el fútbol es poder transmitirle a la gente y lo que transmite él a nivel mundial es una locura. Me tocó verlo cuando entrené por primera vez en una práctica a puertas abiertas. Con levantar las manos, se cae el estadio. Va a ser duro que no esté, pero hay mucho presente y futuro”.

Panichelli también reveló su costado maradoniano y el otro máximo emblema de la Albiceleste: “Me tatué la firma de Diego. Trasciende el fútbol, va más allá. Como muchos de los que lo quieren, no solo es por lo que hizo en el fútbol sino por afuera. Con sus millones de contradicciones y cosas que tenía él, pero creo que eso resume a lo que era el argentino. Eso mamé a través de mi familia, del fútbol, él transmitía eso. Lo tengo muy presente hasta el día de hoy”.

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