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POLITICA

Pablo Quirno destacó las definiciones de Trump sobre Malvinas, pero aclaró: “No vemos en este momento una mediación”

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Tras una semana de fuertes definiciones y novedades respecto de la causa Malvinas, el canciller Pablo Quirno aseguró que el objetivo del Gobierno es “recuperar la soberanía de las islas Malvinas mediante el diálogo diplomático”, destacó que “hoy tenemos mayores herramientas para poder defender nuestros intereses” y, si bien resaltó el impacto que tuvieron las declaraciones de Donald Trump sobre la controversia con el Reino Unido, aclaró que “no estamos viendo en este momento una mediación o algo por el estilo”. En una entrevista con Infobae, el ministro de Relaciones Exteriores explicó los alcances de la ofensiva diplomática y jurídica que se puso en marcha por decisión del presidente Javier Milei, defendió el fortalecimiento de la presencia militar argentina en el Atlántico Sur, pero advirtió que “el uso de la fuerza no tiene ningún lugar en esta disputa”.

En una extensa entrevista realizada en los estudios de la redacción de Infobae, Quirno anticipó parte de la agenda de Milei en la Asamblea General de las Naciones Unidas, reveló qué falta para concretar el primer viaje oficial de Karina Milei a China y analizó el impacto que podrían tener en la Argentina las próximas elecciones en Estados Unidos, Brasil e Israel. Se refirió en duros términos a la decisión de Lula da Silva de retirar embajadores y abrió la puerta a normalizar las relaciones diplomáticas con Venezuela. Además, explicó la posición del Gobierno frente a la posibilidad de frenar o regular el desarrollo de la inteligencia artificial, defendió los alcances del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y habló de los preparativos para la visita del papa León XIV, las amenazas externas y las consecuencias de los conflictos internacionales sobre la economía argentina.

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Respecto de Malvinas, Quirno consideró que la Argentina atraviesa una situación internacional diferente, en la que el acercamiento con Estados Unidos, la importancia estratégica de sus recursos naturales y las tensiones que enfrenta el Reino Unido ofrecen nuevas oportunidades para fortalecer el reclamo de soberanía. “Cada vez que Malvinas está en la boca de un presidente como Trump, evidentemente le da otra relevancia”, afirmó. Sin embargo, aclaró que la estrategia argentina tiene una dinámica propia y que, por el momento, el Gobierno concentra sus esfuerzos en ampliar las herramientas para proteger los recursos naturales del archipiélago y frenar la explotación de hidrocarburos. También explicó que las inversiones anunciadas para la Base Naval Integrada en Ushuaia y la Base Petrel forman parte de la recuperación de las capacidades de defensa y del fortalecimiento de la presencia argentina en el Atlántico Sur, objetivos que exceden la controversia con el Reino Unido.

El canciller explicó que uno de los principales instrumentos de la estrategia es aprovechar el atractivo económico de Vaca Muerta y de otros activos estratégicos argentinos para desalentar la participación de empresas internacionales en la explotación petrolera de Malvinas. El Gobierno propone que las compañías evalúen las consecuencias de desarrollar negocios en las islas frente a las oportunidades de inversión que ofrece el territorio continental argentino. En ese contexto, defendió la ampliación del régimen de sanciones contemplado en la nueva Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y confirmó que convocó a la Embajada de Israel por las inversiones de Navitas Petroleum, que participa del proyecto Sea Lion junto a la británica Rockhopper. Quirno reveló que planteó personalmente el tema ante las autoridades israelíes y que las conversaciones continúan, pese a la estrecha relación política entre ambos gobiernos.

El ministro también confirmó que el presidente Javier Milei tiene agendada una reunión con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, durante la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas, donde la Argentina volverá a plantear su reclamo por Malvinas. Además, anticipó anuncios vinculados con futuras inversiones y financiamiento, y defendió la profundidad de la alianza estratégica con Washington. Quirno sostuvo que el vínculo bilateral tiene perspectivas de continuidad más allá de los resultados electorales estadounidenses y destacó la participación argentina en distintas iniciativas impulsadas por la administración Trump. En ese marco, explicó que el Gobierno busca aprovechar su posicionamiento internacional para atraer inversiones y fortalecer su capacidad de negociación con otros países.

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La relación con China también ocupó un lugar relevante en la conversación. Quirno defendió la decisión de sostener una alianza estratégica con Estados Unidos sin afectar los vínculos comerciales y financieros con Beijing, al que identificó como uno de los principales socios económicos de la Argentina y un respaldo importante para el reclamo de soberanía sobre Malvinas. En ese contexto, reveló que el viaje de Karina Milei a China permanece pendiente del cierre de negociaciones comerciales y financieras. “Estamos cerrando temas comerciales y temas financieros justamente antes de confirmar la fecha del viaje”, explicó. También rechazó que las restricciones a la participación de empresas con capital estatal en la licitación de la Hidrovía hayan sido concebidas específicamente contra China, aunque reconoció que existen consideraciones estratégicas vinculadas con la protección de infraestructura crítica.

Quirno abordó, además, las tensiones con Brasil y las diferencias políticas entre Milei y Luiz Inácio Lula da Silva. El canciller sostuvo que ambos gobiernos deben preservar los vínculos institucionales, comerciales y de seguridad, pese a sus preferencias ideológicas y electorales. Al referirse a la visita de Lula a Cristina Kirchner y a las dificultades que encontraron las autoridades argentinas para reunirse con Jair Bolsonaro, dejó una definición sobre el vínculo bilateral: “Acá no hay Carmelitas Descalzas… Todos sabemos el juego que están jugando. Si ellos tienen preferencias, nosotros también tenemos preferencias”. También recordó la decisión brasileña de dejar de representar los intereses argentinos en Venezuela y reveló detalles de las gestiones que realizó con Giorgia Meloni y el canciller Antonio Tajani para que Italia asumiera esa responsabilidad.

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En relación con Venezuela, el ministro abrió la puerta a una eventual normalización de las relaciones diplomáticas, después del acercamiento que se produjo a partir de la ayuda humanitaria enviada por la Argentina tras el terremoto que afectó a ese país. Quirno explicó que esa asistencia permitió recuperar canales de comunicación con las autoridades venezolanas y avanzar hacia un diálogo más constructivo, aunque aclaró que el Gobierno continúa trabajando por la liberación del argentino que permanece detenido y mantiene sus objetivos respecto del proceso político venezolano. “Eventualmente puede haber una normalización”, respondió ante una repregunta de Infobae. El canciller vinculó esa posibilidad con la evolución de la situación democrática y la necesidad de preservar canales diplomáticos para defender los intereses argentinos.

Hacia el final de la entrevista, Quirno se refirió a la próxima visita del papa León XIV, para cuya organización ya se realizaron dos avanzadas de la Santa Sede. Recordó que viajó personalmente al Vaticano por mandato de Milei para entregar la invitación oficial y destacó que el Gobierno trabaja en los detalles logísticos y de seguridad de una visita que también incluirá Uruguay y Perú. Ante la posibilidad de que los mensajes del Pontífice sobre justicia social generen tensiones con la Casa Rosada, aseguró que “no hay diferencias en valores fundamentales con la Iglesia”. El canciller también analizó las nuevas amenazas externas que el Gobierno busca incorporar a la legislación argentina, los desafíos geopolíticos de la inteligencia artificial y el impacto de los conflictos internacionales sobre la economía nacional, frente a los cuales defendió la posición fiscal y energética alcanzada por la Argentina.

LA ENTREVISTA AL CANCILLER PABLO QUIRNO

—¿Cómo está hoy la situación después de lo ocurrido en los últimos días y semanas en la relación con el Reino Unido?

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—A partir de la cadena nacional del Presidente, realizada hace ya dos semanas, tenemos una situación en la que todo lo que anunció se está realizando. Salió el decreto reglamentario de la Ley 26.659, que es la ley que está actualmente en vigencia y que también estamos proponiendo modificar para tener más herramientas para defender nuestros intereses.

Una cuestión también muy importante que anunció el Presidente es el proyecto de asignación de presupuesto para la Base Naval Integrada en Ushuaia, que visitamos la semana pasada con el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti.

—En el reclamo que tiene la Argentina con el Reino Unido por Malvinas apareció un actor que durante todo el conflicto no había tenido la actitud que tiene ahora: Estados Unidos. Específicamente, Donald Trump. ¿Cómo lee el Gobierno esta intervención del presidente estadounidense, con declaraciones que tuvieron mucha potencia?

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—Nuestra posición es que la Argentina diseña su propia estrategia. Está claro que Estados Unidos y el Reino Unido están teniendo algunas discrepancias, fundamentalmente sobre el conflicto en Medio Oriente y el presupuesto de Defensa. Nosotros creemos que es muy importante que cada vez que Malvinas está en la boca de un presidente como Trump, evidentemente le da otra relevancia.

En esa diferencia que están teniendo entre ellos, el presidente Trump ha utilizado de alguna manera el tema Malvinas como algo sobre lo que tienen que discutir. Nosotros, como dije recién, tenemos nuestra propia estrategia, pero está claro que Estados Unidos mencionando a Malvinas le da una relevancia a toda la discusión que la lleva a otro nivel de repercusión.

—El kirchnerismo interpreta este recrudecimiento del conflicto y la actitud que está teniendo el Gobierno como una posición oportunista. El Presidente lo rechazó y sostuvo que existe una oportunidad diferente. ¿Cómo hay que interpretar esta nueva situación?

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—El Presidente fue muy claro en llamar a la unidad de la sociedad y a la unidad política en lo que es la causa Malvinas. La causa Malvinas nos interpela a todos, interpela a toda la clase política. Es algo muy cercano al corazón de todos los argentinos.

Nosotros hemos diseñado una estrategia en la que hemos identificado esta situación que, a partir del camino recorrido en estos dos años y medio, nos posiciona de una manera totalmente diferente. Argentina tiene hoy una presencia a nivel mundial distinta de la que ha tenido en el pasado.

Tanto es así que la ley que está hoy en vigencia, la 26.659, no contiene todas las herramientas que necesitamos para defender nuestros intereses.

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En parte también porque Argentina no había valorizado, cosa que sí hizo este Gobierno, los activos estratégicos que nosotros tenemos: los activos energéticos, los activos mineros, que son muy necesitados en el mundo occidental.

La posición de Argentina también lleva a que su palabra sea escuchada de una manera diferente. Entonces, hoy Argentina tiene que nutrirse de diferentes herramientas para maximizar las chances que tenemos de recuperar la soberanía de las Malvinas por medios diplomáticos.

De ahí surge que tengamos que contar con una legislación que permita, básicamente, que las empresas decidan si les conviene operar ilegítimamente en Malvinas u operar ante las oportunidades que son mucho más voluminosas y más importantes en la Argentina.

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Eso es lo que ha cambiado y esa es la oportunidad que nosotros mismos nos hemos creado a través del programa de credibilidad, de las inversiones que están sucediendo, de la atracción que tiene Vaca Muerta y de la atracción que tienen nuestros activos en el mundo.

Hay un montón de empresas internacionales que están mirando Vaca Muerta. Ahora tienen que decir: puestos a elegir entre Vaca Muerta y Malvinas, creemos que esa decisión va a darnos la posibilidad de defender mejor nuestros intereses.

—Después de que se presentaron las denuncias en las que estuvieron trabajando usted y el procurador Sebastián Amerio, el Gobierno británico difundió un documento en el que sostiene que la Argentina no tiene ninguna intervención y que no puede afectar las operaciones de las empresas que tienen actividad en las islas y en la plataforma marítima. ¿Qué responde a eso?

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—Está claro que tenemos una diferencia fundamental en cuanto a la explotación de nuestros recursos en las islas Malvinas.

Hay resoluciones de las Naciones Unidas al respecto, más allá de la 2065 o la 3149, que es la que dice que mientras esté en disputa la soberanía y hasta tanto eso no se resuelva, hay que abstenerse de realizar decisiones unilaterales en la zona en disputa.

Claramente, el Reino Unido está haciendo caso omiso a eso. Ese ha sido nuestro reclamo constante, pero está claro que tenemos que nutrirnos de mayores y mejores herramientas para poder hacer que eso sea efectivo.

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—¿El objetivo es conseguir una negociación con la participación de un tercero, un actor que pueda acercar a las partes, como podría ser Trump u otro país? ¿O toda la estrategia está basada en las Naciones Unidas y en la discusión jurídica y diplomática?

—La estrategia es integral, porque, como dije, también involucra nuestra inversión en defensa y tener una presencia estratégica en el Atlántico Sur.

Es algo que está pedido por las Fuerzas Armadas hace muchas décadas y que, producto del programa de gobierno que ha seguido el presidente Milei desde diciembre de 2023, se puede concretar hoy porque tenemos el espacio presupuestario para hacerlo. Eso también es muy importante, porque es la secuencia de un montón de temas.

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El objetivo es recuperar la soberanía de las islas Malvinas mediante el diálogo diplomático. Y nosotros vamos a utilizar todas las herramientas que están a nuestro alcance, legales, diplomáticas, jurídicas, de defensa, de inteligencia, para defender nuestros intereses.

Eso es lo que de alguna manera ha cambiado en la Argentina. Hoy tenemos mayores herramientas para poder defender nuestros intereses.

—Quiero insistir con la pregunta. ¿Un tercero que pueda acercar a las partes es una alternativa viable?

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—Hoy estamos realizando las acciones para defender nuestros intereses. Nosotros siempre hemos llamado al diálogo.

No estamos viendo en este momento una mediación o algo por el estilo, sino que tenemos que ejecutar nuestra estrategia para preservar nuestros recursos naturales en las islas Malvinas.

Por eso también la ley lo que hace es agrandar el espectro de actividades que pueden ser objeto de sanciones, porque nosotros creemos que las Naciones Unidas han dicho que no hay que realizar acciones unilaterales mientras estamos en el conflicto.

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Estamos tratando de ejecutar esa resolución que, claramente, el Reino Unido no está cumpliendo.

Pablo Quirno, en los estudios de Infobae (fotos Gustavo Gavotti)

—El Reino Unido también, entre otras decisiones que tomó, además de ese documento que emitió, anunció que va a cambiar los aviones de guerra que tiene en las islas. Ratificó que todas las operaciones militares que estaban previstas en Malvinas van a continuar, independientemente de los recortes presupuestarios que pueda haber en el Reino Unido. Flota en el ambiente la cuestión bélica.

—No hay absolutamente ninguna chance de que esto tenga un impacto o una intención bélica.

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Argentina es un país de paz. Argentina está reclamando hace décadas por las islas Malvinas y lo seguirá haciendo. Es un mandato constitucional, además de que está en el corazón de todos los argentinos.

El uso de la fuerza no tiene ningún lugar en esta disputa.

—Porque la lectura que se hizo fue que la decisión de poner en marcha la Base Naval Integrada, que es una base militar, tiene el objetivo de, entre comillas, amenazar a las islas.

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—No. Nosotros tenemos una postura completamente diferente.

Las Fuerzas Armadas han sido víctimas de un desarme muy profundo que hace que no tengamos las capacidades mínimas de defensa necesarias. Y lo que se está haciendo es justamente eso: recuperar esas capacidades.

Hoy por hoy, el Atlántico Sur, nuestro mar argentino, son la base de nuestro crecimiento, de nuestro posicionamiento geoestratégico y geopolítico. Eso hace que tengamos que reforzar nuestra presencia y que no perdamos oportunidades con respecto a otros países.

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La Base Naval Integrada en Ushuaia, además de permitirnos tener nuestras propias capacidades de defensa, es también un polo logístico fundamental con respecto a la Antártida.

Ushuaia es el punto más cercano a la Antártida. Se pueden proveer desde ahí servicios a otros países que operan en la Antártida.

Hemos hecho mucho foco en la Base Naval Integrada en Ushuaia, pero es importante destacar que parte del proyecto también es extender la pista de aterrizaje en la Base Petrel para mejorar nuestra posibilidad de acceso a la Antártida.

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Entonces, no tiene que verse de ninguna manera como algo amenazante. Claramente, cuando uno no tiene presencia de defensa, lo que termina sucediendo es que no puede defender su propia soberanía.

Por eso la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional también hace refuerzos sobre temas de defensa.

—¿Creen que existe alguna posibilidad de que el Reino Unido revise de algún modo su posición? Porque lo que hay es una respuesta taxativa, rotunda e irreductible: que la soberanía no es un tema para discutir porque ellos garantizan la autodeterminación de los isleños.

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—Es una posición que ellos toman y es una posición histórica. Es una posición con la que obviamente no estamos de acuerdo y que está en el centro de la discusión.

Pero lo que pasa es que la evolución ha tenido un cariz que nos lleva a esta potencial explotación de hidrocarburos en las Malvinas.

Y eso, además de ser una decisión unilateral, está afectando recursos naturales que consideramos que son nuestros y que, además, no son renovables.

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—¿Cómo leyeron lo que ocurrió esta semana con los anuncios y planteos independentistas en Irlanda, Gales y otros territorios? ¿Cómo se interpreta dentro de toda esta discusión sobre Malvinas? ¿Le sirve a la Argentina esta situación conflictiva que tiene el Reino Unido?

—Como dijo el Presidente, el Reino Unido está atravesando un período muy particular de su historia.

Estos temas internos que están teniendo, con gobiernos que son independentistas, empiezan a hacer ruido internamente, también producto de las declaraciones del propio presidente Trump, que fue quien dijo que las Irlandas deberían unirse.

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A partir de ahí parece que empiezan a aparecer oportunidades o discusiones diferentes de las que ha habido en el pasado.

Obviamente, nosotros no somos parte de esa discusión, pero es interesante ver cómo Gran Bretaña y el Reino Unido defienden el principio de integridad territorial para no darles la posibilidad a Irlanda, Gales y Escocia de tener un referéndum, mientras que no reconocen el principio de integridad territorial argentino en Malvinas.

—Hay una contradicción.

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—Así es.

—Ahora, respecto de la posibilidad de que haya, por ejemplo, tres banderas o una alternativa similar a la de Hong Kong, es decir, que se acuerde devolver las islas en un determinado plazo, ¿hay alguna perspectiva de factibilidad de alguno de esos caminos?

—No, a ver, yo no hablo de factibilidad de ese tipo de caminos. Nosotros estamos en el comienzo.

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—Cuando digo tres banderas, me refiero a Argentina, Gran Bretaña y, por ejemplo, Estados Unidos, otro país o las Naciones Unidas.

—Hoy estamos transitando un camino en el que estamos fortaleciendo nuestra posición en función de los activos estratégicos que tenemos y que podemos hacer jugar.

Que eso lleve a una eventual solución negociada se verá en el tiempo. Pero primero tenemos que realizar estas acciones para poder frenar lo que está siendo esta explotación de hidrocarburos en Malvinas.

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—Hay una empresa británica, Rockhopper, pero también está Navitas, que es una empresa de origen israelí. La Argentina, por lo menos públicamente, no se está mostrando tan intensa en ese reclamo con Israel como con Gran Bretaña. ¿Se está haciendo un reclamo para que Israel tenga alguna participación en pedir que Navitas deje de explotar un recurso que está en discusión?

—No, no creo que eso sea verdad y probablemente sea una percepción equivocada.

Desde que asumí como canciller, en noviembre del año pasado, hablé del tema con las autoridades israelíes. Saben que tenemos excelente acceso a ellas.

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Hemos convocado también a la Embajada israelí y a sus autoridades cuando fue la decisión final de inversión de Navitas, y estamos en conversaciones con ellos.

Y nada nos ha impedido, tampoco, sancionar y profundizar los procesos legales que hemos iniciado hace poco.

EL CONTEXTO INTERNACIONAL, BRASIL Y VENEZUELA

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—Vinculado con esto, pero ampliando el espectro y saliendo específicamente del tema Malvinas, se vienen tres elecciones internacionales muy importantes, cuyos resultados pueden modificar o impactar en el escenario internacional: las de Brasil, Estados Unidos e Israel. Si pierde Trump, ¿se debilita toda esta estrategia que está desarrollando la Argentina, con un respaldo tan fuerte del presidente estadounidense al reclamo por Malvinas?

—La decisión de Argentina de tener una alianza estratégica con Estados Unidos precede al gobierno de Trump. El presidente Milei, antes de que el presidente Trump fuera electo, dijo que quería una alianza estratégica con Estados Unidos. Evidentemente, la afinidad que tenemos con el gobierno de Trump hizo que todo ese proceso de alianza lo hayamos podido acelerar y que estemos en conversaciones estratégicas muy profundas.

La participación de Argentina en diferentes ámbitos que se han generado este último año, como el Board of Peace, el Escudo de las Américas, nuestra adhesión al marco de minerales críticos, al acuerdo Pax Silica y al acuerdo recíproco de inversiones y comercio, que también tiene un capítulo de financiamiento, habla de la densidad y la profundidad de la relación que hoy tenemos con Estados Unidos.

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Eso está teniendo raíces muy profundas que no van a cambiar a partir de una elección de un lado o del otro. Nosotros seguimos contando, más allá del resultado, que esperamos que también sea bueno para el gobierno de Trump, con seguir trabajando junto a ellos para tener continuamente mayor inversión de Estados Unidos y acercar nuestros esquemas productivos, porque creemos que fundamentalmente estamos alineados hemisféricamente con Estados Unidos.

—Saliendo de Estados Unidos y viniendo más cerca, está también la elección de Brasil, de enorme importancia para la Argentina porque es nuestro principal socio comercial, vecino e integrante fundador del Mercosur. Hay una situación muy conflictiva en la relación diplomática, con los países sin embajadores. ¿Cómo está esa situación? ¿Han logrado acercarse? ¿Qué esperan?

—La posición de Argentina durante este tema con Brasil ha sido muy clara. Hemos tomado una decisión consciente y precisa: nosotros no vamos a mezclar las evidentes diferencias ideológicas y políticas con el canal institucional.

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Hemos tenido muchísimas instancias en este último año en las que Brasil también ha realizado acciones contrarias a nuestros intereses. Las entendimos en ese contexto, pero nunca las llevamos al plano institucional.

Puedo dar un caso muy puntual. A las 72 horas de que Maduro fuera retirado de Venezuela, Brasil nos comunicó que, porque el Presidente había retuiteado una foto de Maduro con Lula, nos devolvía la representación argentina en Venezuela, cuando Argentina estaba atravesando un momento muy delicado, teniendo presos políticos con riesgo de vida.

Por eso hay que tener muchísimo cuidado cuando se realizan este tipo de decisiones. Nosotros aceptamos su decisión, obviamente no la compartimos. No iba en consonancia con lo que es la relación, pero de alguna manera nos la bancamos y seguimos adelante defendiendo nuestros intereses en Venezuela.

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Gracias a Dios tenemos un país muy amigo como Italia, que inmediatamente nos respondió. Fue una llamada de diez minutos a Italia, cuando era casi medianoche allá, y a los diez minutos Giorgia Meloni y su canciller, Antonio Tajani, nos dijeron: “No se preocupen, nosotros vamos a cubrirlos y apoyarlos”.

Eso hizo que pudiéramos seguir teniendo cobertura de representación en Venezuela.

Lo digo para entender el diferente balance y la diferente actitud que hemos tenido ante estas diferencias ideológicas, porque nosotros creemos que siempre hay que preservar el canal diplomático y el canal de diálogo.

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Hoy por hoy, el resultado es que el retiro de embajadores, a solicitud de Brasil, no ha tenido gran impacto en la relación en sí, porque la relación ya es sólida.

Tuvimos ejercicios de las Fuerzas Armadas hace poco. Estuvieron submarinos en Mar del Plata, fuerzas conjuntas que llegaron, fragatas brasileñas a Puerto Belgrano. A nivel comercial, lo mismo: tenemos excelente diálogo con empresarios brasileños que están invirtiendo en la Argentina.

Se entiende como una situación de diferencia ideológica y política en el ámbito de una contienda electoral.

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—Ahora, estar a favor del opositor del presidente en ejercicio también es un posicionamiento político y personal complejo, en un mundo donde las relaciones personales muchas veces dominan la diplomacia.

—De la misma manera que Brasil tuvo preferencia por nuestros opositores en la elección de 2023 y apoyó otras cosas. También fue a juntarse con la expresidente, hoy presa, cuando vino Lula acá y mantuvo una reunión con Cristina Kirchner, cuando Argentina tenía la presidencia del Mercosur.

En ese marco, Lula fue a visitarla. Nosotros fuimos impedidos de ir a ver a Bolsonaro. Ahí tenemos una cuestión donde claramente se marca otra diferencia.

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Acá vino Lula bajo la presidencia de Milei y fue a verla a Cristina Kirchner. O sea, acá no hay Carmelitas Descalzas…

—¿Qué significa eso?

—Que no hay Carmelitas Descalzas… Todos sabemos el juego que están jugando. Si ellos tienen preferencias, nosotros también tenemos preferencias.

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Esa es la diferencia política y la diferencia ideológica. No tiene que alterar la cantidad de relaciones que nosotros tenemos en cuanto a temas fronterizos, temas de seguridad. Inclusive, a pesar de las diferencias, el apoyo constante de Brasil hacia Malvinas.

—Mencionó recién Venezuela y me interesaba hablar sobre ese tema porque hoy la relación diplomática está cortada. ¿Hay alguna previsión de poder normalizar ese vínculo? Estados Unidos ya ha tomado decisiones muy concretas, incluso lo ha sacado de la lista de países patrocinadores del terrorismo, entre otras medidas, y está normalizando la relación con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. ¿Argentina puede estar pensando, tal vez en un futuro más próximo o más lejano, normalizar esa relación?

—La desgracia que tuvo Venezuela con el terremoto hizo que nosotros buscáramos un acercamiento a través de la provisión de ayuda.

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Argentina fue el segundo país del mundo que más ayuda proveyó a Venezuela en el desastre del terremoto. Tuvimos nuestras unidades de rescate, muy capacitadas, e hicimos un operativo rápidamente ante las necesidades que tenía Venezuela.

Fuimos por encima de nuestras diferencias y esos gestos también nos ayudaron a acercarnos y a tener un diálogo que no teníamos hace bastante tiempo.

Recordemos que las autoridades venezolanas expulsaron a nuestra representación diplomática de allí y estamos teniendo un diálogo un poco más constructivo dentro de lo que son nuestros objetivos.

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Recordemos también que todavía tenemos un preso político allí, que es Giuliani, y estamos tratando de que pueda ser liberado prontamente, además de otras iniciativas que tenemos en este principio de una relación más constructiva.

—¿Pero puede haber una normalización?

—Eventualmente puede haber una normalización. Nosotros deseamos que la normalización democrática de Venezuela siga su proceso y llegue pronto. Y en ese sentido estamos para ayudar.

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CHINA, LA ASAMBLEA DE LA ONU Y UNA LEY EN DISCUSIÓN

Javier Milei, en la última presentación ante la Asamblea General de Naciones Unidas

—Hablaba mucho del vínculo de la Argentina con Estados Unidos y de acuerdos que muestran una profundidad en ese entendimiento. Hay un actor central en el mundo que es Estados Unidos y otro que es China. Hay una disputa geopolítica de mucha intensidad, muy compleja. ¿Qué tipo de relación está teniendo la Argentina con China? Porque, independientemente de la preferencia que ha tomado nuestro país por privilegiar el vínculo con Estados Unidos, también tiene mucho comercio con China y, al mismo tiempo, tiene un swap que fue renovado. ¿Cómo se tiene que entender la relación con China, teniendo en cuenta que el vínculo preferencial es con Estados Unidos?

—Que tengamos una alianza estratégica no significa que no tengamos otras relaciones. En el caso de China, es nuestro segundo socio comercial. En ese contexto, tenemos muchísima interacción.

Nos han provisto de ayuda financiera al gobierno anterior, que nosotros tuvimos que pagar. Y ese diálogo llevó a conversaciones con respecto a la renovación del swap, que hace poquito también fue anunciada.

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Pero una cosa no quita la otra. Estados Unidos también, a pesar de sus diferencias, que son ahí uno a uno, tiene una relación comercial muy profunda con China.

Entonces, no son mutuamente excluyentes. Nosotros tenemos muy buena relación con China. Acordémonos también de que China es uno de los países que mayor apoyo nos da en nuestro reclamo por la soberanía de Malvinas.

—Ahora, cuando hubo que tomar una decisión muy concreta, como por ejemplo la licitación de la Hidrovía, dijeron: todos menos empresas que tengan capitales estatales.

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—Correcto, pero eso no es una cuestión contra China. Si nosotros estamos promoviendo la inversión privada, lo que queremos es justamente que sean privados los que estén metidos ahí.

—Igual, todos leímos que era una cláusula antichina.

—No, no fue la intención, para nada.

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Ahora, tenemos activos estratégicos que tenemos que proteger. Nosotros consideramos que el corredor de la Hidrovía, el Atlántico, como dije anteriormente, es un sector que para nosotros es estratégicamente muy importante.

Hay consideraciones estratégicas que nos hacen tomar ciertas decisiones que van más allá de lo económico.

Por eso, en la nueva Ley de Defensa de la Soberanía Nacional está incluida también la protección de infraestructura crítica. Para nosotros, la Hidrovía es un lugar de infraestructura crítica.

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—Está pendiente la definición del viaje de Karina Milei a China. No sé si finalmente va a ir Javier Milei, pero en principio iba a viajar Karina. La fecha todavía no está definida. ¿Se sabe cuándo va a ser?

—No. No está definida porque justamente estamos en conversaciones. En el ámbito de la relación que tenemos con China, estamos cerrando temas comerciales y temas financieros antes de confirmar la fecha del viaje. Estamos a nada… ahí.

—¿Va a ser este año?

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—Esperemos que sea tan pronto como lo podamos meter en la agenda, sujeto a la resolución de estas negociaciones y conversaciones que estamos teniendo en curso.

—¿Todo depende de que se definan esas negociaciones?

—Correcto. Sí, sí, es así.

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—Ahora sí, viene por delante la Asamblea General de las Naciones Unidas y la participación del Presidente. Retomando lo que habíamos iniciado en el reportaje, uno descuenta que el tema Malvinas va a ser central en esa exposición. ¿Esto es correcto? ¿Va a ser así?

—No voy a hacer spoiler de la presentación del Presidente en la Asamblea, pero sí.

Las Naciones Unidas han sido constantemente el foro al que Argentina ha acudido para confirmar nuestro reclamo de soberanía. Entonces, eso no va a estar fuera de la conversación.

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—¿Hay posibilidad de que haya contactos con el gobierno de Estados Unidos en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas? Pienso en Marco Rubio, el secretario de Estado estadounidense.

—Sí, sí. Vamos a tener reuniones con autoridades. La agenda la vamos a estar dando prontamente, antes de viajar.

Tenemos una reunión con Marco Rubio agendada. Tenemos un par de reuniones también del Escudo de las Américas.

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—¿Milei con Marco Rubio?

—Sí.

Tenemos también anuncios con respecto a futuras inversiones y al financiamiento de esas inversiones, que son muy importantes.

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—Dentro del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional hay dos capítulos sobre los que quiero conversar con usted. Uno es el tema de las nuevas amenazas y la posibilidad de que provengan de actores externos no estatales. ¿Cómo explica el Gobierno los fundamentos de incluir estas nuevas amenazas en una ley? ¿Qué significa para el Estado argentino y para el ciudadano común la existencia de amenazas que tal vez no son del todo claras? También está la cuestión de la influencia extranjera.

—Está claro que hoy los diferentes intereses de los países se manejan de una manera distinta de la que se han manejado en el pasado. Antes se arreglaban las cosas mediante conflictos…

—A los tiros.

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—Bélicos, a los tiros, para hablar mal y pronto. Pero hoy hay un montón de herramientas que tienen los diferentes países para actuar en otros países.

Nos ha pasado a nosotros en la elección de 2023, nos ha pasado de alguna manera también en la elección de 2025.

Son amenazas estatales y no estatales que vienen de otros países y con las que nosotros tenemos que tener mucho cuidado.

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Lo que estamos haciendo es nutrirnos de mayores herramientas para defendernos de esas amenazas.

Son amenazas que no son tan claras, porque, de la misma manera que el terrorismo no tiene puesta la camiseta del ejército de tal o cual país, es todo un poco más amorfo.

Esto también surge de nuestra discusión y nuestra cooperación con los países afines, que estamos preocupados por cómo esta mancha venenosa va yendo de país a país.

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La buena noticia es que en los últimos diez meses han ocurrido seis elecciones en las que Argentina también ha tenido una decisión de apoyo muy firme a los candidatos que ganaron.

Bolivia, Chile, Honduras, Costa Rica, Colombia, Perú. Países que afortunadamente han decidido abrazar las ideas de libertad y, en ese sentido, la responsabilidad nuestra es apoyar ese cambio.

Porque al principio esos cambios son muy difíciles de ejecutar. Nosotros tenemos experiencia, claramente mucha experiencia en eso, y lo hemos visto recientemente en el caso de Bolivia.

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Bolivia sufrió un bloqueo de casi dos meses, donde Argentina fue, de vuelta, el país que más apoyó a Bolivia ante un pedido de ellos para poder superar el bloqueo que se había realizado entre Santa Cruz y La Paz.

Volviendo a la pregunta original, todo este ensamblaje que tenemos en el proyecto de ley que hemos presentado es para poder defendernos mejor ante estas amenazas que hoy existen y que nuestra legislación no contempla.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL, EL VIAJE DEL PAPA Y LOS DESAFÍOS QUE VIENEN

El Presidente, Karina Milei y el papa León XIV

—Un tema que también tuvo mucha discusión pública, sobre todo internacional, y me interesa que se exprese desde su lugar como ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, es el de la inteligencia artificial y sus riesgos. ¿Cómo está preparada la Argentina para esta discusión geopolítica sobre la inteligencia artificial? Los riesgos que entraña y la posibilidad de que se tenga que ralentizar, frenar o encontrar alguna vía de control a su desarrollo.

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—Nosotros, por un tema de principios, creemos en la libertad, creemos en la iniciativa individual.

—También desde un punto de vista geopolítico.

—El tema de poner regulación, de controlar, pone en el regulador y en el controlador un poder… ¿Por qué vos vas a saber mejor que yo lo que significa que tengo que controlar? ¿Hay otros países que lo van a controlar también o nos estamos nosotros justamente cercando?

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La innovación y su evolución en la historia son procesos en los que se pegan saltos muy grandes y eso es básicamente imparable.

Creo que no tenemos que tenerle miedo a esa innovación. Sí tenemos que estar preparados y hacer los deberes ante lo que es el desarrollo de la inteligencia artificial.

Un desarrollo al que Argentina puede contribuir a través de sus activos estratégicos. Como dijimos, tenemos la energía, tenemos los minerales, tenemos la economía del conocimiento.

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Podemos ser un actor ahí, hasta en el propio desarrollo de nuestra inteligencia artificial, que es también un arma estratégica importante.

—Yendo hacia el final, vamos a pasar a un tema tal vez un poco más agradable, que es la visita del papa León XIV. ¿Cómo viene la organización? ¿Ya han podido terminar de definir los itinerarios? Porque estaban a la expectativa de que la Santa Sede resolviera finalmente estas cuestiones. ¿Cómo están encarando esta etapa y qué esperan de la visita? Y, no menos importante, ¿qué tema puede resultar incómodo para el Gobierno?

—Nosotros tenemos una alegría enorme de que el Papa venga a la Argentina. Es la primera vez que viene un Papa después de 39 años a la Argentina y creo que esa es la noticia.

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Tenemos un líder mundial importantísimo en la Argentina, que significa muchísimo para millones de argentinos, y creo que eso es lo primordial. En ese espíritu es que el Gobierno ha gestionado la invitación y ha hecho las gestiones para que venga.

—Usted personalmente le entregó la carta.

—Sí, fui personalmente, por mandato del presidente Milei, al Vaticano y hablamos con las autoridades. Continuamos ese diálogo.

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Tuvimos, a partir del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, el acercamiento con la Iglesia argentina y, de esa manera, hemos podido tener la excelente noticia de que el Papa viene.

La venida de un Papa significa una responsabilidad muy grande en cuanto a organización y seguridad.

Ya hemos tenido dos avanzadas del Vaticano, que además tiene la tarea descomunal de visitar tres países, dos países más que Argentina, porque va a Uruguay y Perú.

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Todo ese armado de logística es muy especial y también es muy especial para nosotros todo lo que tiene que ver con el dispositivo de seguridad para recibir a una figura como el Papa.

—¿Está preparada la Argentina para eso?

—Sí, está muy preparada Argentina.

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Hemos tenido y venimos llevando a cabo reuniones internas y con las autoridades del Vaticano, justamente para que todo salga perfectamente bien.

Tenemos la experiencia. Acordémonos de que tuvimos hace pocos años el G20, donde tuvimos veinte líderes mundiales. Todo salió perfectamente bien.

Estamos terminando los detalles logísticos y organizativos de la visita, que va a ser una fiesta para Argentina.

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—¿No va a ser medio incómodo cuando el Papa hable de justicia social y de una agenda que tal vez pueda resultar incómoda para el Gobierno?

—Tenemos que pensar una cosa, porque acá estamos constantemente fijándonos en lo que puede ser una tensión y un conflicto.

El presidente Milei debe ser el presidente argentino que más públicamente ha defendido el derecho a la vida. El presidente Milei debe ser el presidente mundial que más públicamente habla de defender los valores occidentales fundados en la civilización judeocristiana.

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El presidente Milei fue el que redujo la pobreza a la mitad.

No hay diferencias en valores fundamentales con la Iglesia.

Todo lo que se quiera armar alrededor tiene que partir de esa base, de la base de que este es un presidente que defiende la vida, que defiende la propiedad privada como crecimiento de las personas.

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—Una última pregunta. Hay un conflicto grave en torno al estrecho de Ormuz y en todo Medio Oriente. Está también el conflicto en Europa entre Ucrania y Rusia. La Argentina está bastante lejos de esas zonas. ¿Estos conflictos, que son tan graves, pueden tener algún impacto o generar un desafío nuevo para la Argentina y para su gestión como canciller?

—Nosotros estamos en contra de todo tipo de conflicto armado. Somos un país de paz y queremos que se resuelvan esos conflictos.

Ahora bien, hay dos cosas que están sucediendo. Una es que Argentina está geográficamente lejos de las zonas de conflicto y eso también le da un mayor valor a nuestros activos estratégicos.

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Por otro lado, lo que también sucede es que Argentina puede contribuir a la solución de esos problemas a través de su participación en el Board of Peace. Argentina hoy tiene ese asiento en el mundo.

Pero hay que entender muy bien que lo que ha sido la fortaleza macroeconómica del país es lo que nos ha blindado. No solo la distancia geográfica, sino nuestra situación macroeconómica actual.

Nosotros no tenemos déficit fiscal y no tenemos déficit energético. Si estos conflictos armados, como el de Medio Oriente, nos agarraban en el gobierno anterior, con déficit fiscal y con déficit energético, hubiéramos tenido problemas muchísimo mayores.

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Lo que está sucediendo hoy es completamente anormal con respecto a la historia argentina.

La fortaleza macroeconómica que hoy tiene Argentina le permite blindarse, de alguna manera, de los conflictos que suceden y de un shock externo.

Tienen impacto, evidentemente, porque tienen impacto en el precio de los combustibles. Pero sería muchísimo peor ese impacto si tuviéramos déficit fiscal y déficit energético, como les sucede a países que tienen que pagar más por el combustible aumentando su déficit fiscal.

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Nosotros estamos, de alguna manera, blindados por esta situación.

Esas son defensas que construimos nosotros y eso también es importante destacarlo, porque la posición que tiene hoy Argentina en el mundo es que somos el único país en el G20 que tiene superávit energético y superávit fiscal.

—Una rareza.

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—Es una rareza. Pero eso también lleva a que miren lo que estamos haciendo de manera muy detenida.

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POLITICA

La estrategia en las provincias y la amenaza de Bullrich: qué piensa el Gobierno de cara a las elecciones del 2027

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Desde hace algunos meses, por orden de Karina Milei, los máximos representantes de La Libertad Avanza vienen manteniendo reuniones con los diferentes sectores aliados para comenzar a planificar la estrategia electoral de cara al 2027, mientras algunos funcionarios del Poder Ejecutivo trabajan en paralelo para intentar trasladar esas negociaciones al Congreso, donde el oficialismo busca aprobar distintos proyectos que considera claves, antes de que finalice el período parlamentario.

A los habituales encuentros que se llevan adelante con los emisarios del PRO en la Casa Rosada se sumaron recientemente conversaciones, formales e informales, con casi todos los gobernadores, aunque todavía sin definiciones en ninguno de los dos casos.

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Las autoridades del partido tienen claro el camino que van a transitar en los próximos meses, pero no quieren apurar innecesariamente ningún acuerdo porque consideran que, lejos de favorecer a Balcarce 50 en sus objetivos, podría complicarlos.

Este es un tema que generó bastante discusión incluso en la mesa política, en la que, por ejemplo, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, planteó la necesidad de acelerar un pacto electoral con las provincias para tener mayor gobernabilidad.

La mesa política se volverá a reunir el martes en Casa Rosada

“¿Qué sería cerrar un acuerdo? ¿Sacarse una foto y decir que vamos a ir juntos? Y si a mitad de camino de acá a los comicios nosotros trastabillamos, cosa que no creo que pase, ¿no crees que van a ser los primeros en soltarnos la mano?”, advirtió a Infobae una de las personas que está detrás de la estrategia.

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En este sentido, cerca de la secretaria general de la Presidencia entienden que anunciar demasiado temprano una alianza en determinado distrito “tampoco te garantiza que te vayan a acompañar en el Congreso”.

“Supongamos que decidimos ir separados y competirles en las elecciones, ¿por eso van a votar junto con el kirchnerismo? Los que quedan mal son ellos”, plantean.

No obstante, en el búnker libertario anticipan que “se van a hacer todos los acuerdos que se tengan que hacer”, aunque el formato será diferente teniendo en cuenta la realidad de cada provincia.

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Así, mientras en algunos lugares donde gobierna la oposición dura directamente se enfrentarán contra el oficialismo local, en donde haya mejor sintonía, como Tucumán, habrá una “rivalidad sana” con campañas no agresivas y en otros sitios se firmará una alianza formal.

Santilli con Jaldo, Sáenz y Jalil en Casa Rosada el 23 de junio

Hasta el momento, las únicas tres provincias en las que ya está decidido que habrá un frente común son Mendoza, Entre Ríos y Chaco, a las cuales se sumarán aquellas que se muestren más abiertas a consensuar una lista con la Casa Rosada.

En el primero de esos distritos ya hubo un conflicto, porque Alfredo Cornejo, que no puede reelegir, quiere a uno de sus funcionarios como sucesor, pero Luis Petri ya anticipó sus intenciones de pelear por el cargo.

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En la cúpula de LLA, sin embargo, confían en que las diferencias “se van a saldar y van a terminar llegando a un consenso”, porque ”es cierto que mide bien” el actual diputado y ex ministro de Defensa, “pero no tiene equipo”.

Donde haya acuerdo, en tanto, no significará que el candidato necesariamente será libertario, aunque la boleta sí sea violeta. En el entorno de Karina Milei reconocen que no cuentan con “dirigentes muy fuertes en la mayor parte del país, salvo en contadas excepciones, como en Tierra del Fuego o Córdoba”.

En este contexto, en la cúpula del oficialismo insisten con el concepto de “pintar el mapa con las ideas violetas”, es decir, que haya un compromiso por parte de quienes encabecen las boletas, independientemente del espacio al que pertenezcan, de que van a aplicar en sus territorios las mismas medidas que el Poder Ejecutivo implementa a nivel nacional.

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Milei con gobernadores en Francia

“No podemos ir al lado de alguien que después de asumir suba los impuestos. Además, así estamos construyendo política a largo plazo, porque el sucesor del presidente Javier Milei en el 2031 casi indefectiblemente va a salir de alguno de los gobernadores”, opinó uno de los referentes del partido.

Por otra parte, también entrará en la consideración de la Casa Rosada al momento de analizar sus acuerdos la forma en la que cada mandatario local se comportó en el último tiempo con respecto a las votaciones en el Congreso.

“Primero establezcamos las reglas de juego, definamos si vamos a tener PASO o no y que nos den la posibilidad de tener un Presupuesto. Cuando eso ya esté cumplido, nos sentaremos a hablar del resto”, marcan en Balcarce 50.

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Aunque es uno de los objetivos primarios, en la cúpula libertaria aseguran que la eliminación de las elecciones primarias “no es algo que realmente les quite el sueño”, porque están confiados en que “es una herramienta que ni siquiera al peronismo le sirve en este momento”.

“¿Quién quiere realmente tener una interna? Los gobernadores pueden tenerlas tranquilamente en sus provincias, pero para Presidente primero tenés que tener un candidato y no hay muchos con potencial en ninguna de todas las otras fuerzas. El PRO es uno de los que insiste con sostenerlas, ¿para qué? ¿Van a presentarse con Hernán Lacunza? No pasan ni el piso para ir a las generales“, critican.

Reunión del Gobierno con el PRO

En esta línea, en el sector del Gobierno vinculado a la secretaria general continúan minimizando la posibilidad de que la jefa del bloque en el Senado, Patricia Bullrich, vaya a disputarle el cargo a Milei en el 2027.

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“A ver, las ambiciones de presentarse ella siempre las tuvo, porque es una dirigente de mucha trayectoria y te diría que, incluso por una cuestión de edad, si hay una chance es ahora, pero la realidad es que no mide”, subrayan.

Al respecto, se confían con que el Presidente “tiene un piso muy sólido del 30 por ciento“ y, en el peor de los casos, si se mantienen las PASO y la ex ministra de Seguridad busca competir, tendrá que buscarse un sello: “La lapicera la tiene Karina y si pide una interna nosotros somos los que decidimos si se la damos o no”.

Por su parte, la senadora se reunió el viernes con Milei en la Quinta de Olivos para bajar la tensión, luego de algunas declaraciones en las que nuevamente se diferenció del resto de la cúpula libertaria.

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Javier Milei se reunió con Patricia Bullrich en la Quinta de Olivos (@PatoBullrich)

“Estuvieron hablando y se pusieron todos los temas sobre la mesa. Estuvieron más de dos horas y media charlando sobre cuáles son los motores que se tienen que prender en la economía, cómo va a andar la actividad y los temas que ella ve que son necesario corregir”, reveló una persona cercana a Bullrich.

En el encuentro, la legisladora le presentó su propuesta para hacer una reforma del sistema previsional, pero el Presidente, si bien vio la iniciativa, le aclaró que es un asunto que se tiene que analizar en profundidad antes de avanzar.

“Sí le dijo que estaba de acuerdo con muchas otras de las cosas, así que fue una buena charla, muy sincera por parte de los dos lados”, agregó a este medio la fuente consultada.

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En las más altas esferas de La Libertad Avanzan evitan confrontar con la senadora y no van a salir a responder a sus cuestionamientos públicos. Aseguran que “es positivo que se queje de lo que no está de acuerdo, ayuda a mejorar”.

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POLITICA

La estrategia del Gobierno para suspender las PASO, los datos que preocupan a Caputo y las dudas por el efecto Bolsonaro

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La semana comenzó bien para el Gobierno. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que los Estados Unidos podrían volver a ayudar a la Argentina con un swap en 2027, como lo hicieron en 2025. La consecuencia fue inmediata: durante varias jornadas, el riesgo país, que había llegado a 655 puntos, bajó, subió y volvió a bajar.

Algunos analistas se apresuraron a explicar la baja inicial del riesgo país por el éxito de Flávio Bolsonaro en Brasil. La realidad es otra: la suerte de los bonos argentinos depende de otros factores, como la tasa de los bonos del Tesoro norteamericano, los resultados económicos de la Argentina y el riesgo electoral local.

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Los primeros análisis también vaticinaron que el probable éxito de Bolsonaro en el balotaje contra Lula da Silva será beneficioso para la Argentina. Es probable que sea así en el plano diplomático: podrá mejorar la relación entre los dos países, hoy reducida al nivel de encargados de negocios.

Sin embargo, en lo económico, ese análisis puede resultar apresurado. En efecto, el resultado de la primera vuelta produjo, en las primeras horas, el fortalecimiento del real. Brasil está a un escalón de conseguir el grado de inversión y su PBI es tres veces y media el de la Argentina. Su riesgo país es menor que el argentino.

Pero no se puede concluir que esa prosperidad se extienda a nuestro país. Bolsonaro promete ajustar el gasto público. Por eso, habrá que ver la profundidad con la que lo encare y si enfría o no la economía. De eso dependen nuestras exportaciones.

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Milei disfruta de la agenda internacional. Después de Nueva York y París, la próxima semana volverá a los Estados Unidos y compartirá un evento con Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio. También será un apoyo a Donald Trump en los días previos a las difíciles elecciones de medio término que enfrenta el magnate. Y luego volará a Madrid.

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POLITICA

El retorno de la ruta comercial Punta Arenas-Malvinas anticipa una escalada de la tensión entre Argentina y Chile

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A pesar de los gestos de acercamiento entre Javier Milei y José Antonio Kast, Argentina y Chile arrastran una historia de recelos y desconfianza mutua que ningún apretón de manos logró aún cerrar del todo. El último encuentro entre ambos fue en septiembre de este año, en el Palacio de La Moneda. El presidente argentino regresó a Buenos Aires con un respaldo de Chile a su reclamo de soberanía por Malvinas. Ese mismo día, el alcalde de Punta Arenas anunciaba la reapertura de una nueva ruta comercial marítima hacia las Islas. Antes y después, una serie de declaraciones cruzadas escalaron la tensión entre ambos países, mientras la Argentina intensifica la presión contra el Reino Unido por el petróleo y el proyecto Sea Lion.

La primera navegación del buque Danstar, de bandera chilena y propiedad de la naviera Easter Island Naviera, está prevista para noviembre para abastecer a los habitantes de las Islas y restablecer un servicio comercial regular con Puerto Argentino. Según informó la empresa, navegará por el Estrecho de Magallanes y no por el Mar de Drake, es estricto cumplimiento del derecho internacional.

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Fuentes de inteligencia chilenas consultadas por BioBioChile calificaron como un posible “evento crítico” la eventual “interceptación” del Danstar por fuerzas argentinas una vez que el buque abandone el Estrecho de Magallanes. No existe, hasta el momento, un anuncio oficial de Buenos Aires sobre una medida de ese tipo.

El marco legal que daría sustento a una eventual acción argentina es el Decreto 256/2010, firmado durante la presidencia de Cristina Kirchner, que exige autorización previa a todo buque que se proponga navegar entre puertos continentales y las islas, o atravesar aguas jurisdiccionales argentinas con ese destino. La norma sigue vigente. El canciller Pablo Quirno la invocó implícitamente al referirse a “tratados vigentes” y anunciar que la Argentina “monitorea la situación” tras una misión comercial con empresarios británicos en Punta Arenas.

El temor, por lo bajo, es un eventual apoyo logístico a Navitas y Rockhopper, las empresas que buscan extraer petróleo en Malvinas dentro del desarrollo Sea Lion.

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El canciller Pablo Quirno (CARI)

El problema jurídico es de fondo. El Tratado de Paz y Amistad de 1984 obliga a Argentina a garantizar “en cualquier tiempo y circunstancias” el derecho de libre navegación de buques de todas las banderas en sus aguas jurisdiccionales hacia y desde el Estrecho de Magallanes. El Tratado de Límites de 1881 entregó a Chile la soberanía plena sobre ese paso y consagró la libre navegación.

Especialistas en derecho marítimo, consultados por Infobae, fueron categóricos: una interceptación carece de sustento jurídico. El derecho del mar reconoce cuatro regímenes de navegación —libre navegación en alta mar y en la zona económica exclusiva, paso inocente en el mar territorial y paso en tránsito en estrechos internacionales— y ninguno de ellos habilita a un Estado ribereño a detener un mercante que únicamente navega. El único instrumento disponible sería el derecho de visita —una inspección a bordo—, pero su ejercicio requiere sospechas fundadas: tráfico de personas, narcóticos u otras causas específicas. Un derecho de visita abusivo también tiene consecuencias, advierten, y no solamente en la relación bilateral con Chile.

Los mismos especialistas interpretan el posicionamiento argentino actual en clave estrictamente diplomática: no apuntan a la interrupción física de la navegación, sino a hacer valer acuerdos y declaraciones que apoyan el reclamo argentino en Malvinas. Según este visión, Argentina puede formular protestas y adoptar actitudes razonables, pero existe un límite práctico difícil de ignorar: los habitantes de las islas dependen de conexiones externas para cubrir necesidades básicas, incluida atención médica de alta complejidad. El aislamiento total, señalan, no es una opción real.

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Fuentes del gobierno argentino consultadas por este medio descartaron que exista un conflicto en ciernes. “No hay nada; ellos están obsesionados”, señalaron en relación a las preocupaciones desde Chile. Desde Santiago, el ministro de Defensa de Kast, Fernando Barros, también descomprimió el escenario esta semana y, consultado por La Tercera, fue directo: “Todo barco que sale del Estrecho Magallanes, su navegación no puede ser restringida ni condicionada por nadie”.

Una plataforma petrolera en mar abierto exhibe letreros de las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration (Imagen Ilustrativa Infobae)

Barros reconoció que los convenios internacionales habilitan la inspección de un buque si hay indicios de que transporta elementos o personas prohibidas, pero encuadró esa posibilidad en el marco del derecho y no en consideraciones políticas.

Sobre la posibilidad de que Chile escoltara al Danstar, respondió que “no hay ningún antecedente que lo justifique”. “Yo asumo que en el momento que salga un barco chileno con productos legales que va a las Islas Malvinas o a cualquier otro lugar, va a poder navegar conforme a la protección al paso inocente y a todos los principios y normas que regula la navegación”, sostuvo.

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El único antecedente reciente de una interceptación real data de abril de 2024, cuando la Prefectura Naval Argentina detuvo al remolcador chileno Beagle, de la empresa Ultramar, mientras prestaba asistencia a un pesquero taiwanés que había zarpado de las islas. El episodio no tuvo mayores consecuencias diplomáticas, pero fijó un precedente.

Pedido de la oposición argentina

En paralelo a la tensión por el Danstar, un grupo de legisladores argentinos envió el 29 de septiembre (aunque los detalles se conocieron este viernes) una carta a los presidentes de Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay para solicitar que sus gobiernos impidan que puertos, aeropuertos e infraestructura de sus territorios sean utilizados para abastecer o facilitar las actividades de empresas que participen en la exploración y explotación de recursos naturales en las Islas Malvinas, las Georgias del Sur y el Sándwich del Sur.

La misiva, firmada por más de una docena de senadores y diputados —entre ellos Juliana Di Tullio, Jorge Capitanich, Sergio Uñac, Agustín Rossi, Eduardo Valdés, Nicolás Trotta y Eduardo “Wado” de Pedro—, invoca la Resolución 2065 de la ONU, que reconoce la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido, y la Resolución 31/49, que insta a las partes a abstenerse de modificaciones unilaterales mientras el proceso recomendado por la ONU esté en curso.

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El documento sostiene que “ningún país latinoamericano debería convertirse, aún involuntariamente, en plataforma logística de actividades económicas que contribuyan a consolidar una situación colonial” en la región. Los legisladores señalan que Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay poseen, por su ubicación geográfica y su infraestructura portuaria y aeroportuaria, una capacidad estratégica para privar a las empresas involucradas del apoyo necesario para operar.

El decreto que Milei prometió derogar

Detrás de la disputa por el Danstar hay una tensión más profunda y más antigua que aún no encontró resolución. En 2021, el entonces presidente Alberto Fernández firmó la Directiva de Política de Defensa Nacional, plasmada en el Decreto 457/2021, que definía al Estrecho de Magallanes y al Mar de Hoces como espacios donde Argentina debía fortalecer la “exploración, estudio y control conjunto”. La formulación contradecía los tratados de 1881 y 1984, que establecen la soberanía chilena sin ambigüedades, y provocó una protesta formal de Santiago.

Esta promesa incumplida fue uno de los temas de aquella cumbre Milei-Kast en Santiago de Chile. Como contraprestación del apoyo al reclamo de soberanía sobre Malvinas, hubo una declaración conjunta que reafirmó la soberanía chilena sobre la totalidad del Estrecho. Sin embargo, la situación se complejizó días después, cuando la senadora Patricia Bullrich incluyó “el control del Estrecho de Magallanes” entre los objetivos estratégicos de Argentina. Santiago lo interpretó como una nueva provocación.

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Más allá de esta discusión, desde el lado de Chile, los diputados republicanos Alejandro Riquelme, representante de Magallanes y la Antártica Chilena, y Álvaro Carter, presidente de la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara, salieron a defender el derecho de Chile a mantener vínculos comerciales con Malvinas.

Riquelme acusó en declaraciones a CNN Chile que existe “un intento sistemático del Gobierno del Presidente Javier Milei de impedir el libre comercio entre Chile y las Islas Malvinas” y sostuvo que el conflicto lo genera Buenos Aires al no respetar los tratados de 1881 y 1984. Carter fue más directo sobre las consecuencias: “Chile no puede permitirse entrar en un bloqueo económico con alguien que ha sido aliado nuestro durante 50 años, que son los ingleses”.

El senador Juan Luis Castro fue más categórico. “La situación con Argentina no ha cambiado un milímetro”, escribió en su cuenta de X, donde calificó el apretón de manos entre Kast y Milei como algo que quedó en el olvido y advirtió que las pretensiones argentinas “siguen vivitas y coleando”. “Nuestra soberanía en el extremo sur exige firmeza, no gestos de buena crianza”, añadió.

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Milei junto a Kast en Chile

El clima bilateral acumula episodios desde agosto. El 23 de ese mes, el brigadier general Gustavo Valverde, jefe de la Fuerza Aérea Argentina, afirmó en un podcast que “Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía” de Argentina. La Cancillería chilena envió una nota de protesta. El gobierno argentino, incluido el jefe de la Armada, reconoció que el Estrecho es chileno.

Hay más. El pasado lunes, Quirno fue el orador principal en la cena por el 48° aniversario del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) y, ante la mirada del embajador británico David Cairns y del propio embajador chileno Gonzalo Uriarte Herrera, señaló que la “conducta de cada país frente a esta causa definirá la profundidad del vínculo bilateral”, sostuvo en alusión directa a los países vecinos y el reclamo argentino sobre Malvinas.

Y fue más lejos: “Quien contribuya, directa o indirectamente, a la exploración o explotación ilegítima de los recursos que pertenecen a todos los argentinos, difícilmente podrá aspirar a compartir los beneficios del crecimiento de nuestro país, agregó. Tras sus palabras, ambos diplomáticos se retiraron del evento.

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El próximo lunes vence el plazo dispuesto por el gobierno argentino para que Reino Unido “adopte las medidas necesarias para impedir el inicio o la continuación de las actividades destinadas a la explotación de los recursos hidrocarburiferos en la Plataforma Continental Argentina”, y avanzará con el procedimiento de arbitraje previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

Lejos de profundizar los resquemores, el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Marcelo Dalle Nogare, brindó una exposición este miércoles ante el Rotary Club de Buenos Aires en la que destacó las “excelentes relaciones” con Chile, en especial en el sur, donde ambas armadas coordinan el seguimiento de la flota pesquera extranjera y realizan la Patrulla Antártica Naval Combinada. Subrayó, al mismo tiempo, que Argentina “nunca” abandona la idea de que tiene una porción de su territorio ocupado y en disputa de soberanía: las Islas Malvinas.

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