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POLITICA

Ajedrecista con potrero, Francisco desconfió de todos los presidentes argentinos que recibió en el Vaticano

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(Desde Washington, Estados Unidos) Francisco desconfió de todos los presidentes argentinos que recibió en El Vaticano. Y con esa sensación constante en las tripas, ajustó su humor, su mirada y el tiempo de la audiencia a la partida de ajedrez que había desplegado en su cerebro paciente y afilado.

El Papa –soprannome, Jorge Bergoglioya tenía toda la información de su presidente invitado cuando daba la mano, un abrazo o un beso afectivo en la mejilla. Y la comparación entre lo que sabía y lo que le contaban en la audiencia privada era su exacta medida de la traición política que se ejecutaría en Buenos Aires.

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Francisco era un cazador por naturaleza. Un baqueano en el poder que entendió las enseñanzas de su Dios.

Cristina Fernández y Francisco en la residencia Santa Marta, cuando el Papa llamada a Buenos Aires para escucharla y confortarla

En abril de 2005, con Néstor Kirchner en la Casa Rosada, una noticia impactó en el mundo: había muerto Juan Pablo II.

El presidente preguntó sobre la sucesión papal, y ahí comprendió que su hegemonía política podía quedar en jaque. Jorge Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, podía ocupar el Trono de San Pedro.

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“Tenemos que hacer algo. Si llega, nos gobierna desde Roma”, advirtió en Olivos. Cristina, a su lado, consintió.

Horacio Verbitsky había escrito una historia fraudulenta que aseguraba que Bergoglio, siendo Provincial de la Compañía de Jesús, había sido cómplice de la desaparición de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics, secuestrados en la ESMA por su trabajo pastoral.

Néstor y Cristina Kirchner avalaron un dossier envenenado que llegó sin escalas a Roma. Bergoglio perdió la partida y regresó a Buenos Aires. Benedicto XVI fue elegido Papa.

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Cristina Kirchner saluda al Papa Francisco en La Habana, (Cuba)

El 11 de febrero de 2013, renunció Benedicto. Y la historia parecía mirar hacia América Latina. El cardenal Bergoglio encabezaba la lista de papables. CFK intentó replicar el gambito Nestor-Verbitsky. Fracasó.

La presidenta se estaba haciendo los rulos en Olivos, cuando se anunció en los balcones del Vaticano que Bergoglio era Papa. Su coiffeur, Maru, con el secador y un cepillo en la mano, preguntó:

-¿Dijo Bergoglio?-

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-Sí. Bergoglio-, contestó, seca, Cristina.

Era 13 de marzo de 2013.

Desde ese momento, el Papa y la Presidenta definieron una relación política y personal que impactó en la agenda doméstica de la Argentina. Francisco siempre la escuchó, se apiadó y, en algunos momentos, tomó distancia porque el entorno kirchnerista era tóxico, perverso, impune.

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Una vez en La Habana, Cristina pretendió una audiencia papal. Francisco junto a Barack Obama y Ángela Merkel construían un inédito tablero internacional, y la Presidenta se enteraba por los diarios.

El Santo Padre había sido clave para desbloquear las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, y Raúl Castro lo había recibido con todos los honores. CFK quería entrar esa dinámica geopolítica, y apeló a todos sus recursos.

La jefa de Estado se alojaba en el Hotel Nacional de la Habana, y esperaba ansiosa la confirmación del protocolo vaticano. Tenía una audiencia con Raúl Castro –hacía 35 grados a la sombra– y demoraba la salida hacia el Palacio de la Revolución.

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Le dijeron que no. Que Francisco sólo la escucharía unos minutos en la misa del domingo, que su agenda no lo permitía.

El Papa aseguraba que allí la relación política “se rajó”. En la Habana, antes de su gira histórica por Estados Unidos, adonde hizo un discurso inolvidable en el Capitolio.

Al final del mandato de CFK, Francisco intentó mediar para que no hubiera una crisis institucional en la asunción de Mauricio Macri.

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Perdió la pulseada.

Mauricio Macri y Francisco durante su primera audiencia en el Vaticano, febrero de 2016

A Cristina le desconfiaba, pero nunca lo traicionó. Siempre fueron pujas palaciegas, y cuando se ponían de acuerdo, cada uno cumplía con sus compromiso.

Con Mauricio Macri fue distinto. El Papa sintió la puñalada de la traición cuando aún era Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, y Macri, jefe de Gobierno porteño.

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A fines de 2009, Macri decidió no apelar un fallo judicial que habilitaba el casamiento de Alex Freyre y José María Di Bello. Al arzobispo Bergoglio le había prometido lo contrario.

Tres años más tarde, en septiembre de 2012, el gobierno porteño decidió reglamentar el protocolo habilitante para los abortos no punibles en el ámbito de la Ciudad. Bergoglio se enteró de la decisión que Macri tomaría, y uso un backchannel que hacía escala en Marcos Peña. Otra vez hubo una promesa incumplida.

El 26 de febrero de 2016 entré a un despacho del Vaticano para preguntar cómo sería la audiencia entre Macri y Francisco. Era la primera vez que se encontrarían en sus nuevos roles políticos: Bergoglio como Papa, y Mauricio como Presidente.

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La respuesta fue un oráculo.

-Frío polar-, me contestaron.

El 27 de febrero de 2016, Francisco recibió al presidente 22 minutos en la Biblioteca del Palacio Apostólico.

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Se come frío.

Francisco, Antonio, Juliana y Macri, en la segunda audiencia en el Vaticano, 15 de octubre de 2016

Francisco ya había aplicado la Ley del Talión ( Éxodo 21, Levítico 24 y Deuteronomio 19), y aceptó una nueva audiencia con Macri. Le puso una pizca de humor político: sería un 17 de octubre. Pero a continuación, ajustó la agenda: fue el 15 de octubre de 2016, cuando canonizó al cura José Brochero.

Cuando llegó a la Presidencia, Macri no había leído a los clásicos del poder. Pero aprendía rápido, y no dudó en pasear en bicicleta con el cardenal Mario Poli para saber cómo sería la segunda audiencia con el Papa. Poli era amigo de Francisco, y no iba a mentir.

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-¿Cómo cree que será la audiencia con el Papa?-, preguntó este periodista al Presidente cuando terminaba una gaseosa

-Llego con mis hijas y Juliana, ellas saludan y se van…Yo me quedo.

Y sí. ¿Pero cómo piensa encarar la reunión?

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La Sonrisa de Mandela.

-Perdón… No se entendió.

-Aplicando La Sonrisa de Mandela. Ese libro muestra cómo es posible relacionarse, aunque no se compartan todos los puntos de vista.

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La Sonrisa de Mandela fue escrito por John Carlin, un periodista inglés educado en Oxford. Carlin describe la actitud de Mandela desde su liberación como preso político –11 de febrero de 1990—hasta su gestión como presidente de Sudáfrica.

Macri rescata del libro cómo Mandela no pierde su condición de persona, pese a las disputas de poder. Y cómo esa vocación de poder no significa enterrar los conceptos de reconciliación y de convivencia. Mandela fue por décadas un preso político sojuzgado por una minoría extremista, que usó el Apartheid para gobernar Sudáfrica. Sin embargo, apostó a la reconciliación entre negros y blancos cuando sucedió a Frederik de Klerk en mayo de 1994.

Yo quiero hablar con él, contarle qué estamos haciendo en el país. Esa es mi idea”, insistió Macri frente a Infobae.

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-¿En el Vaticano qué dicen?

-La mejor. Espero no equivocarme.

Y no se equivocó. Francisco cumplió con su palabra: fue una audiencia de casi una hora, adonde el Presidente y el Papa hablaron sin condicionamientos, ni prejuicios.

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Fue la última vez que se vieron.

Francisco y Alberto Fernández durante una audiencia papal en el Vaticano, 31 de enero de 2020

Francisco consideraba a Alberto Fernández un peso pluma del poder y la política en la Argentina. Y cuando se enteró que CFK lo había designado su candidato a Presidente, temió lo peor.

En ese contexto, el Papa interactuó con Alberto Fernández durante los meses de la campaña electoral y la transición presidencial. Francisco avaló a Martín Guzmán como ministro de Economía, llamó a Ángela Merkel para respaldarlo y le pidió merced a Kristalina Georgieva, que debía negociar la deuda infinita que Macri había contraído con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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Francisco, con las blancas, tenía una estrategia para esta partida: sostener a Alberto Fernández para evitar que CFK ejerciera el poder detrás del cortinado. El Papa consideraba que Cristina era el pasado del peronismo, y que Alberto Fernández podía protagonizar una transición digna hasta llevar a la Argentina a una nueva etapa institucional.

En ese contexto, el Papa ofreció su mejor sonrisa al Presidente. Un acto de piedad, que terminaría en absoluta desilusión personal.

El 31 de enero de 2020, Alberto Fernández llegó al Patio Belvedere de la Santa Sede. Allí era aguardado por miembros de la Prefectura de la Casa Pontificia y una guardia de Gentiluomini vestidos de frac, que lo escoltaron hasta su encuentro formal con el Papa.

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Ambos jefes de Estado se saludaron en la Sala del Tronetto, y a continuación pasarán solos a la Biblioteca del Vaticano. Había un clima distendido que quedó ratificado con la primera ironía de Francisco al Presidente.

-Pase usted, le dijo Alberto Fernández al Papa, tras el saludo formal.

-No, primero el monaguillo…, replicó Francisco aludiendo a la formación religiosa del jefe de Estado.

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Ambos rieron e ingresaron a la Biblioteca de la Santa Sede.

La audiencia fue distendida. Con Francisco opinando y dando consejos pastorales. Alberto Fernández escuchaba, describía la herencia de Macri y se comprometía a cumplir las lecciones del Santo Padre.

Pero Alberto Fernández traicionó. Igual que Macri. Empujó la ley de Aborto. Y todo se terminó entre el Presidente de la Argentina y el Papa.

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Francisco y Alberto Fernández durante la segunda audiencia, el 13 de mayo de 2021. Ya no había sonrisas, ni coincidencias políticas

El vacunatorio VIP -que aprovechó un peón de Néstor Kirchner que lo ensució en el Vaticano- y la Fiesta de Olivos -en plena pandemia del Covid 19- añadieron un nuevo adjetivo a la descripción personal que hacia Francisco sobre Alberto Fernández.

Ya no era traición y desilusión. Francisco ahora incluía el concepto de mediocridad política, lo más degradante en la escala semántica que usaba el Papa para describir a los jefes de Estado.

El 13 de mayo de 2021, Francisco recibió a Alberto Fernández. Fue una formalidad, una ceremonia oficial que rozó el desprecio.

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Javier Milei maltrató a Francisco durante la campaña electoral de 2023. Y el Papa observaba con aprensión qué sucedía en la Argentina: no lo quería a Sergio Massa y no compartía la ideología de Milei. Rezaba todos los días, y no esperaba milagros.

Milei llegó a Roma desde Jerusalén, en un viaje iniciático. Estaba tenso por el encuentro con Francisco, ya que su concepción de las cosas había creado una imagen del Papa que no se correspondía con la vida cotidiana. Obvio que había diferencias ideológicas, pero la relación personal podía fluir: los dos creen en la religión, que no es poco para achicar las distancias y empezar a confiar.

El 11 de febrero de 2024, el Papa canonizó a Mama Antula y en un gesto que sorprendió Urbi et Orbi desvió su silla de rueda y saludó al Presidente. Ocurrió en la Basílica de San Pedro, adelante del establishment y de los creyentes. Fue un movimiento espontáneo que conmocionó a Milei, horas antes de la audiencia que tendría con el Santo Padre.

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Francisco y Javier Milei durante su encuentro privado, el 12 de febrero de 2024

El 12 de febrero de 2024, Milei se reunió con Francisco por una hora. El Papa lo caló al instante: “Es espontáneo, estudioso, aferrado a su ideología como un dogma de fe”, comentó tiempo después. Hubo química personal, pese a las diferencias sobre la economía, el mundo y el papel del Estado.

A Francisco no le gustaron ciertas declaraciones que hizo el mandatario al final de la audiencia, pero las atribuyó a la falta de experiencia política. Después de las traiciones de Macri y Alberto Fernández, una palabra de más fue perdonada en Santa Marta.

Había entre los dos un rito reservado. Cruzaban mails, y hasta sucedió una conversación por teléfono, cuando Milei estaba en viaje afuera de la Argentina. El Papa buscaba atenuar el programa de ajuste. Unas veces ganó, y otras perdió.

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Como en el ajedrez. Y en el potrero.

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POLITICA

El presidente Javier Milei recibirá a su par chileno Kast y buscará reforzar la coordinación política del Gabinete

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El Gobierno pondrá en marcha este lunes una secuencia política diseñada para intervenir de manera simultánea en tres planos: la política exterior, la coordinación interna de la gestión y el frente legislativo. Javier Milei recibirá en Casa Rosada al presidente de Chile, José Antonio Kast, encabezará luego un encuentro con todos los ministros junto a Karina Milei y seguirá de cerca la antesala de la sesión del miércoles en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo espera convertir en ley el proyecto de glaciares que ya cuenta con media sanción del Senado.

La evaluación de la Casa Rosada integra estos movimientos como parte de una estrategia unificada: mostrar iniciativa, ordenar la gestión y proyectar capacidad de articulación política en distintos niveles de poder.

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La visita de Kast constituye el primer eje de esa secuencia. El mandatario chileno eligió a la Argentina como destino inicial de su primera gira internacional desde que asumió el 11 de marzo, en una decisión que se inscribe en una tradición política, pero que también tiene una lectura contemporánea. “Como ha sido costumbre en la historia de nuestra patria, el primer viaje se hace en la República hermana de Argentina”, señaló antes de partir, al tiempo que recordó que lo mismo hicieron Sebastián Piñera y Gabriel Boric.

La recepción con honores de José Antonio Kast en Buenos Aires

Kast llegó anoche a Buenos Aires, donde fue recibido con honores, y desplegará una agenda breve pero concentrada. La reunión bilateral con Milei, prevista para las 10 de la mañana en Casa Rosada, será el punto central, pero no el único elemento relevante. El formato ampliado del encuentro, con presencia de los gabinetes de ambos países, busca dotarlo de densidad política y operativa.

La composición de la delegación chilena confirma esa intención. Kast arribó acompañado por el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna; la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert; el ministro de Obras Públicas, Martín Arrau; y la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez.

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Cada uno de esos nombres responde a un eje concreto de la agenda. Infraestructura, seguridad y comercio aparecen como los tres vectores principales de la relación bilateral en esta etapa. En el plano de la integración física, el foco estará puesto en los pasos internacionales y en la necesidad de mejorar la conectividad logística entre ambos países, un aspecto central para las economías regionales y para el flujo comercial.

En materia de seguridad, el énfasis estará en la coordinación frente al avance del crimen organizado y el narcotráfico. Kast lo explicitó antes de viajar al sostener que se trata de fenómenos que exceden las fronteras nacionales y que requieren respuestas coordinadas. Esa definición no solo ordena la agenda bilateral, sino que también ubica a ambos gobiernos en una narrativa común frente a un problema que atraviesa a la región.

La visita también incorpora un componente político más explícito. Kast habló de enemigos comunes y eligió una fecha simbólica —el aniversario de la Batalla de Maipú— para inscribir la relación en una lógica de cooperación estratégica. En ese marco, reintrodujo el caso de Galvarino Apablaza, el guerrillero acusado por el crimen de Jaime Guzmán. “Ha quedado claro que el señor Apablaza es un prófugo de la justicia y agradecemos la colaboración que ha prestado el gobierno argentino”, afirmó, al tiempo que anticipó que impulsará gestiones para que el acusado rinda cuentas ante la justicia chilena.

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La bilateral tendrá, además, un efecto hacia adentro del Gobierno argentino. Milei decidió que el encuentro sea acompañado por su gabinete, en una señal de alineamiento político. Esa imagen funciona como antesala del segundo movimiento del día.

La coordinación interna y el rol de Adorni

Javier Milei y su reunión de Gabinete de abril

Al mediodía, está previsto que el Presidente encabece un encuentro con todos los ministros junto a Karina Milei, con un rol preponderante del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Según pudo saber Infobae de fuentes oficiales, el objetivo será reforzar la ejecución de la gestión y asegurar que cada área avance en los objetivos definidos.

En ese esquema, Adorni asumirá un papel central en la coordinación política del gabinete. La intención es consolidar un mecanismo de conducción que articule el seguimiento de la gestión con la toma de decisiones estratégicas, complementando las reuniones individuales que el jefe de Gabinete ya mantiene con distintos ministerios. Será otra señal inequívoca de respaldo, en medio de la tormenta política que se desató hace semanas por investigaciones judiciales en torno a su situación patrimonial.

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La reunión tendrá una impronta distinta a las anteriores por el lugar que ocupará Adorni, con el aval directo de Milei y de Karina Milei. El objetivo es ordenar la ejecución, alinear prioridades y reforzar la conducción política del Ejecutivo en una etapa en la que la gestión empieza a exigir resultados concretos en distintas áreas.

El tercer eje de la secuencia se proyecta hacia el Congreso y tiene el objetivo de trasladar al ámbito parlamentario la iniciativa política, después de semanas de parálisis. El oficialismo tiene puesta la atención en la sesión convocada para el miércoles en la Cámara de Diputados, donde se tratará la Ley de Glaciares. El proyecto ya cuenta con media sanción del Senado y, de aprobarse, quedará convertido en ley.

El martes habrá una reunión previa —la última antes de la sesión— en la que se terminarán de consolidar los apoyos. En la Casa Rosada prevén un escenario de aprobación basado en una mayoría previsible, construida sobre el bloque libertario, aliados parlamentarios como la UCR y el PRO, y el respaldo de gobernadores peronistas que tienen incidencia directa sobre votos clave. El Gobierno podrá mostrar así, en caso de lograr la sanción de la primera ley en el período ordinario, que continúa políticamente sólido.

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El acompañamiento de esos mandatarios resulta central. Son quienes vienen impulsando la norma como una herramienta para otorgar seguridad jurídica al sector y despejar restricciones que afectan el desarrollo de la actividad minera. Para el Gobierno, la eventual aprobación no solo implicaría un avance legislativo, sino también una señal política de capacidad de articulación con actores territoriales.

Avances legislativos y agenda judicial

La agencia legislativa estará marcada por la sesión del miércoles, con la Ley de Glaciares

En paralelo, la Casa Rosada activará otra agenda de impacto institucional,con el envío de más pliegos para cubrir vacantes en el Poder Judicial. El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, continuará remitiendo nombres al Senado en un esquema progresivo que busca abordar un problema estructural.

Es que, según estimaciones oficiales, las vacantes superan el 35% de los cargos de camaristas, jueces, fiscales y defensores. El proceso que se pone en marcha apunta a reducir ese déficit de manera gradual, con envíos escalonados que incluyan distintas jurisdicciones del país.

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Ese movimiento se combinará con la definición de la comisión bicameral de inteligencia, un ámbito clave en la arquitectura institucional del Congreso y de alta sensibilidad política. El oficialismo buscará moldear su conformación y posicionar a figuras de confianza, entre ellas Sebastián Pareja en la presidencia, en un esquema que le permita ordenar ese espacio.

La estrategia contempla acuerdos con bloques dialoguistas para estructurar la integración de la bicameral, al tiempo que se busca limitar la capacidad de incidencia del kirchnerismo. En ese tablero aparece también un sector del peronismo con posicionamientos menos confrontativos, integrado por dirigentes como Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz, dentro de un bloque que formalmente conduce Germán Martínez.

La conducción parlamentaria del oficialismo -en la que tiene especial gravitación Martín Menem– evalúa esos movimientos con lógica pragmática. No se trata de alianzas estables, sino de acuerdos que permitan sostener mayorías y evitar bloqueos en instancias clave.

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Toda esta secuencia se desarrolla mientras el Gobierno busca ordenar el frente interno y despejar tensiones. El fin de semana, Milei salió a respaldar públicamente a figuras centrales de su esquema político y a negar cualquier versión de internas, con mensajes en los que elogió el rol de Santiago Caputo, el principal estratega del Gobierno y uno de los asesores de mayor confianza del Presidente.

Ese movimiento convive con la gestión de otras controversias recientes. En el caso de los créditos otorgados por el Banco Nación a funcionarios y legisladores, el Presidente fijó una posición clara: no hay cuestionamientos a la legalidad de esas operaciones realizadas con la entidad oficial.

Para la Casa Rosada, la política de créditos —en particular los hipotecarios— forma parte de una política de Estado destinada a la clase media y orientada a reactivar una palanca de crecimiento que estuvo bloqueada durante años de alta inflación y de un Estado que absorbía el crédito disponible para financiar el déficit. El propio Milei se ocupó de desterrar las sospechas y cuestionó las críticas planteadas en torno a los créditos que tomaron funcionarios y legisladores oficialistas.

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El mensaje que publicó Sandra Pettovello, que fue reproducido por el presidente Milei

En ese contexto, según pudo saber Infobae, la ministra Sandra Pettovello tomó la decisión de echar a su jefe de Gabinete, Leandro Massaccesi, pero aclaró que esto no tuvo nada que ver con el crédito por más de 400 millones de pesos que, se confirmó, obtuvo del Nación. “Era una persona de confianza, que representaba al Ministerio en muchos temas de enorme sensibilidad. No se puede tener a alguien que oculta cosas. El crédito no es cuestionable, lo que no se puede tolerar son las mentiras”, le dijo la ministra a un interlocutor que habló con ella el fin de semana, según pudo confirmar este medio.

La visita de Kast, la centralidad que asumirá Adorni en la coordinación del gabinete, la apuesta por la Ley de Glaciares y el avance en la agenda judicial forman parte de un mismo diseño. La Casa Rosada busca encadenar decisiones en distintos frentes para sostener la iniciativa política, ordenar el funcionamiento del Gobierno y proyectar capacidad de acción en un contexto donde cada movimiento tiene impacto inmediato sobre el equilibrio interno y la dinámica legislativa.

En ese marco, la secuencia que se despliega desde este lunes no se agota en la agenda del día. Funciona como un intento de reorganizar prioridades, reforzar la conducción y enviar una señal hacia el sistema político: el Gobierno busca volver a marcar el ritmo y condicionar la discusión pública desde la acción, más que desde la reacción.

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POLITICA

El Gobierno dispuso un anticipo financiero a 12 provincias por $400 mil millones

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El Gobierno dispuso un anticipo financiero de hasta $400.000 millones para doce provincias, con el objetivo de asistirlas frente a dificultades transitorias para afrontar gastos y deudas. La medida establece que los fondos deberán ser reintegrados dentro del ejercicio fiscal 2026, con intereses y mediante la afectación de recursos coparticipables.

La decisión se formalizó a través del Decreto 219/2026, publicado en el Boletín Oficial, donde se detalla que la asistencia se canalizará a través de la Secretaría de Hacienda del Ministerio de Economía. El texto señala que la iniciativa responde a pedidos de distintas jurisdicciones que manifestaron inconvenientes para cumplir con sus compromisos financieros más urgentes.

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Las provincias alcanzadas por esta normativa son Catamarca, Chaco, Chubut, Corrientes, La Rioja, Mendoza, Misiones, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán. La asignación específica para cada distrito será definida por la Secretaría de Hacienda en función de la capacidad de repago de cada provincia, considerando su participación en la recaudación de impuestos nacionales.

Noticia en desarrollo.

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POLITICA

El oficialismo inicia el debate de la ley de propiedad privada en el Senado y analiza sesionar el jueves

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El Senado se prepara para iniciar, desde pasado mañana, el debate de la ley sobre propiedad privada que el Ejecutivo envió al Congreso, con un oficialismo que además consensuó, con parte de la oposición dialoguista, una nueva discusión del proyecto que pena las falsas denuncias, un tema que no llegó al recinto en el pasado por ser calificado de “rompe bloques”.

Por otra parte, La Libertad Avanza también dejó una ventana abierta para poder sesionar este jueves, para que los recientes pliegos judiciales puedan tomar estado parlamentario y se pueda activar a la ex legisladora Lucila Crexell (Neuquén) como embajadora -política- argentina en Canadá.

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La definición de la agenda comenzaría en las próximas horas, con la convocatoria a diversas comisiones. En tanto, para el potencial encuentro en el recinto de la Cámara alta, el oficialismo -comanda Patricia Bullrich– y la oposición dialoguista aguardan la cumbre que se consumará mañana -ya toma la forma de cónclave semanal rutinario- para definir esta cuestión. Los aliados quieren agregar sus propias leyes a la agenda senatorial.

El proyecto que “blinda” la propiedad privada modifica normas sobre expropiaciones -antecedente fresco por la victoria en YPF-, barrios populares -se sancionó en la era macrista, con amplísimo apoyo y abrazo de movimientos sociales, como el de Juan Grabois, tierras rurales e incluso la criticada norma sobre manejo del fuego que Máximo Kirchner impulsó durante la administración de su estimado “compañero” Alberto Fernández. No se descarta, en caso de haber comisión o plenario, que asistan funcionarios nacionales.

La segunda ley está relacionada con un área sensible: las falsas denuncias. El año pasado, un trabajoso dictamen -que cayó con el recambio parlamentario de diciembre- no llegó a la luz verde debido a que, según confiaron en ese entonces varias bancadas a Infobae, el mismo iba a “dinamitar el recinto”, y ahora se busca evitar tropelías en el articulado para que, sobre todo, no haya choques con la convención “Belém Do Pará”, sobre violencia contra la mujer, que cuenta con rango constitucional y fue ratificada por el Congreso en 1996.

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La jefa libertaria en la Cámara alta, Patricia Bullrich (Nicolás Nuñez)

El texto original de falsas denuncias fue empujado por una radical –Carolina Losada– y se convirtió casi en la prioridad de su agenda durante largos meses. Encontró un generoso guiño del libertario y extitular de la comisión de Justicia de la Cámara alta, Juan Carlos Pagotto. El riojano, en medio del vendaval kirchnerista contra la Casa Rosada de 2024 y 2025, halló espacios para insistir con el texto en cuestión y dejó de lado otras leyes que reclamaban senadores. Hoy preside nada menos que la de Acuerdos, por donde pasan todos los pliegos de magistrados, diplomáticos y militares.

La última versión del dictamen -cayó con el recambio legislativo de diciembre último- imponía “prisión de uno a tres años al que denunciare falsamente a persona determinada o indeterminada de un delito ante la autoridad”. Y sumaba: “Si la falsa denuncia ante la autoridad fuera en el contexto de delitos de violencia de género o contra menores de edad o contra la integridad sexual, la pena será de prisión de tres a seis años”.

En dicho articulado también se establecía “de uno a cuatro años” de prisión al “testigo, perito o intérprete que afirmare una falsedad o negare o callare la verdad, en todo o en parte, en su deposición, informe, traducción o interpretación, hecha ante la autoridad competente”.

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De cara al jueves, siempre y cuando se confirme la idea sobre el recinto que tienen libertarios y dialoguistas, la finalidad es simple: que tomen estado parlamentario los recientes pliegos judiciales enviados por el Ejecutivo, más la definición de la postulación como embajadora -política- argentina en Canadá de la experimentada exsenadora Lucila Crexell.

El kirchnerismo fue a confrontar a Crexell a la comisión de Acuerdos y la de nuevo 100% peronista Carolina Moisés, que hasta hace poco tiempo pedía por la liberación de Cristina Kirchner junto a la ahora “odiada” La Cámpora -hay publicaciones suyas con la leyenda “no es justicia, es venganza”, tras la condena contra la ex presidenta-, acusó a sus excompañeras de sororidad “demagógica” y las dejó en una posición más que incómoda.

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