• Mié. Abr 14th, 2021

Gerardo Morales: «Yo no leí el libro de Macri, pero espero que tenga algún capítulo de autocrítica»

Gerardo Morales levantó el perfil en los últimas semanas: se metió en la interna del radicalismo bonaerense, con el respaldo al proclamado vencedor Maximiliano Abad, a la vez que reconoció su intención de ser candidato a presidente y se mostró en contra de una segunda vez de Mauricio Macri en la Casa Rosada, como dejó abierto el fundador del PRO con la presentación de su libro Primer Tiempo. El gobernador de Jujuy busca anticiparse a la disputa de 2023, adelanta la estrategia para que la UCR ocupe un lugar de mayor relevancia en Juntos por el Cambio y de algún modo rivaliza con Horacio Rodríguez Larreta. “Ya hemos tenido jefes de gobierno que fracasan porque no conocen la realidad del país”, dice en una entrevista con Clarín.

-¿Ya es precandidato a presidente?

-Bueno, todavía no tenemos prevista una formalización pronto, pero sí expresé mi intención. Falta hablar con muchos amigos, Alfredo Cornejo también ha expresado su intención y es bienvenido. Lo que no puede hacer el radicalismo es no tener una estrategia para formar parte de una manera importante en Juntos por el Cambio. Y los candidatos presidenciales ayudan en esa dirección.

-¿Del lado del PRO ya está en esa carrera Horacio Rodríguez Larreta y usted blanqueó a Patricia Bullrich (contó que le pidió ir a Jujuy con ese objetivo)?

-Horacio está recorriendo el país con esa intención, Patricia también tiene aspiraciones y me parece bien. No descartaría a Mauricio Macri, que acaba de presentar el libro y deja entrever que tiene aspiraciones de buscar un nuevo mandato. Habría que ver también qué está pensando María Eugenia Vidal, hace rato que no hablo con ella.

-Dijo que no apoyaría un segundo tiempo de Macri. ¿Por qué concretamente?

-Porque, si bien no soy de los que buscan jubilarlo, porque es un ex presidente y aporta desde la experiencia, entiendo que con la gestión que pasó ya ha cumplido una etapa en esos términos. Como Juntos por el Cambio tenemos que corregir mirando lo que se ha hecho. El tema central pasa por reconocer que si llegamos al gobierno es el gobierno de una coalición que tiene un plan, y que ese plan se ejecute. La coalición debe institucionalizarse más, funcionar como una fuerza política orgánica y desarrollar ese plan para dirimir las diferencias ideológicas que tenemos.

-Hay una discusión sobre el grado de autocrítica del gobierno de Cambiemos. ¿Hasta qué punto cree que será necesaria en la campaña?

-Yo no leí el libro de Mauricio, pero espero cuando lo lea que tenga algún capitulo de autocrítica. Para volver al poder, además de revisar los errores, tenemos que convertirnos en una fuerza política que sea seria, que esté bien parada frente a la realidad, que no forme parte de la profundización de la grieta y que sea firme en las cuestiones que aparecen como excesos del kirchnerismo. Esos son los temas más importantes que nos pueden garantizar una oportunidad en 2023 y hay que definir dónde se para la coalición. Entiendo que tiene que pararse más al centro y no representar a la derecha.

-En ese sentido dijo que al Gobierno le conviene que Rodríguez Larreta sea candidato, ¿dónde ubica al radicalismo en términos ideológicos?

-Al Gobierno le viene bien un candidato del PRO para poner las cosas en términos de izquierda y derecha. El radicalismo está parado en el centro, es una fuerza socialdemócrata, con vocación de poder, y no es la expresión de los sectores de derecha. La fuerza política que aparezca con un plan, con responsabilidad, que no forme parte de la profundización de la grieta y que tome el centro del electorado va a ganar las elecciones en 2023.

-¿Martín Lousteau y Facundo Manes pueden ser candidatos a presidente?

-A mí me gustaría que Manes sea candidato a gobernador y Martín a jefe de Gobierno en la Ciudad. Es un buen candidato. El radicalismo tiene un capital humano para pararse bien, como para no ocupar un rol secundario en Juntos por el Cambio. El desafío está allí, sin perder de vista que hay que fortalecer la coalición.

-Fue cuestionado internamente por votar el Presupuesto y otros proyectos del oficialismo, a cambio de apoyo económico de Nación. ¿Fue así?

-Jujuy está en una situación fiscal estable, que nos permite autonomía, con proyectos productivos que generan un financiamiento propio. Creo que el Presupuesto siempre se debe votar en general, y después dar el debate en particular. Con el impuesto a las grandes fortunas estaba de acuerdo desde un primer momento. Todo el mundo puso: los trabajadores, los comerciantes, ha sido un año duro. Esos son los temas que hay que discutir dentro de Juntos por el Cambio.

-Por la suspensión de las PASO también hubo una división entre gobernadores y otros dirigentes. ¿Cuál es su posición?

-Acatar la decision de Juntos por el Cambio, nuestra fuerza no está de acuerdo con eliminar las PASO. De lo que se está hablando es de postergar, lo vamos a discutir el martes en un encuentro de la mesa nacional. En mi opinión es prematuro resolverlo ahora. Si bien estamos ingresando en la segunda ola, hay que ver cuánto tiempo nos lleva y cómo llegamos a agosto, y cómo llegamos con la vacunación también. Hay que cumplir con los cronogramas electorales. Lo está haciendo Chile, con una situación mas complicada. El desafío es cómo se mantiene la normalidad en paralelo a la lucha contra la pandemia.  

-¿Cuál es su mirada sobre la gestión del Gobierno y la economía en este año electoral?

-Se notan signos de reactivación. El problema es la pérdida de confianza para la inversión. El gran desafío del Gobierno es dar certezas respecto de un plan y un discurso único en materia económica. En cuanto a la deuda al que quiera eludir la responsabilidad no le va a creer nadie. La tiene el gobierno anterior a Macri y también nosotros. Hay que dejarlo al Presidente, que es el que está a cargo de la negociación, y al ministro (Martín) Guzmán. El país hoy más que nunca necesita un acuerdo con el Fondo Monetario.

-En un momento trazó una división entre Alberto Fernández y el kirchnerismo. ¿A esta altura puede hacer esa diferenciación?

-Se puede mantener, creo que sí. En términos de gestión veo que con la experiencia que tenemos en el Norte grande hay una actitud de resolver temas de agenda concretos.

-Pidió bajar los subsidios a la Ciudad, ¿está de acuerdo con el Gobierno en que la administración porteña tiene más recursos de lo que le corresponde?

-En transporte el AMBA tiene subsidios por 70 mil millones y el resto del país, incluido Santa Fe y Córdoba, por 20 mil millones. Yo se lo dije al propio Horacio y es un tema en el que hemos tenido algún disenso. Ha tomado algunas medidas y ha recuperado los niveles de recaudación, pero la quita en mi opinión fue una asignación adicional que le otorgó Mauricio en su momento, mientras los gobiernos radicales de Mendoza, Corrientes y Jujuy recibíamos créditos con tasas de interés bancarias. Más allá de eso, yo creo que le ha venido bien esa disputa a Horacio y lo ha hecho subir en las encuestas, porque el gobierno lo ha puesto como el adversario opositor. Son los temas que hay que resolver, seguimos con un país macrocefálico y la discusión de un plan de gobierno también es para saldar esas cuestiones.

-Dijo que no es lo mismo gobernar Jujuy que distritos como la Ciudad. ¿Hasta qué punto su gestión respalda la intención de ser candidato a presidente?

-Tenemos las cuentas públicas equilibradas. Hemos recuperado la paz, como condición de convivencia democrática. Estamos construyendo 258 escuelas, reparando las 700 existentes e instalando equipamiento de última generación, con un crédito de la CAF y el Banco Centroamericano, por 307 millones de dólares, que pagamos con la renta que nos deja la planta solar Cauchari, 100% pública, y que nos garantiza una facturación de 1.200 millones de dólares en 20 años. Iniciamos una obra de dos mil kilómetros de conectividad. Estamos con mil millones de dólares de inversiones en litio para formar parte del proyecto de movilidad eléctrica, que es lo que viene. Hemos quintuplicado los ingresos por el turismo, antes de la pandemia. Y estamos con el proyecto de cannabis medicinal, que es el primero en el país, para en 10 años dejar de producir tabaco. No es lo mismo gobernar la Ciudad, que es como gobernar Bruselas, y ya hemos tenido la experiencia de jefes de gobierno de la Ciudad que después fracasan cuando tienen que encarar el gobierno del país, porque no lo conocen. No conocen la realidad de todas las economías.

-¿En una interna contra Rodríguez Larreta lo asociaría a las gestiones de De la Rúa y Macri?

-No se si conoce acabadamente el país y ya hemos vivido experiencias que no le han servido a la Argentina por falta de conocimiento.

-Habló de convivencia democrática en Jujuy. Lo acusan de criminalizar la protesta y hace unos días hubo represión en Campo Verde.

-En Campo Verde no hubo ningún vecino herido o lastimado por la policía. Hubo 10 policías lesionados. Intentamos comenzar la construcción de la escuela pública, negada por un grupo de vecinos con la consigna «Cancha sí, escuela no», que usufructúan ese espacio que es de la provincia, en un conglomerado de 25 mil habitantes que tiene una sola secundaria pública. Cueste lo que cueste voy a defender la escuela pública. Eso ha sido incentivado por dirigentes que visitan a Milagro Sala, que ha estado detrás. Esa es la lucha que yo tengo en Jujuy.

-En el marco de la discusión por las iniciativas del Gobierno en el área de Justicia, usted fue cuestionado por el kirchnerismo por la detención de Milagro Sala y hubo un pedido de intervención a la Justicia jujeña, ¿qué posición tiene? También se le cuestionó la designación de diputados radicales y un ex ministro en la Corte provincial.

-Acá por fin está funcionando la división de poderes. Mi gobierno ha puesto en marcha un sistema de selección de jueces transparente, por concurso, que ha cambiado el paradigma en la provincia de elegir los jueces a dedo. Los jueces de la Corte se designan como en todo el mundo, con propuestas del Ejecutivo a las legislaturas. En cuanto a Milagro Sala, la causa Pibes Villeros ha pasado por las manos de 27 jueces, el 80% designados en 32 años de gestión justicialista. Está todo en manos de la Corte. El delito más grave es robarle a los pobres.

-Desde hace tiempo es considerado el más peronista de los radicales. ¿Por qué?

-No sé, soy el más radical de los radicales. Sin que se ofendan mis amigos. Se nos endilga falta de capacidad de gestión. Sería bueno que vean lo que ha hecho Alfredo (Cornejo) en Mendoza, lo que está haciendo Gustavo (Valdés) en Corrientes y lo que estamos haciendo en Jujuy. Gobernamos sin miedo y con sentido democrático. Estamos transformando Jujuy.

-En 2015 había propuesto acordar con Sergio Massa, colaboró en el ingreso de Miguel Pichetto en 2019, ¿hacia 2023 Juntos por el Cambio tiene que incorporar más peronismo?

-Sí, estoy convencido. Se repite la historia y está más vigente que nunca el debate de Gualeguaychú. Hoy lo escucho a Horacio hablar de la incorporación de más peronistas, comparto su interpretación y la de María Eugenia en ese punto.

-Este año se cumplen dos décadas de la caída de De la Rúa, desde ahí el radicalismo no volvió a pelear con chances por la presidencia, ¿todavía pesa ese gobierno?

-Creo que ya pasó. Los radicales tenemos que dejar de ser culposos, dedicarnos a consolidar un proyecto de país y a gobernar sin miedo.

SEGUNDO TEXTO

Gerardo Morales se adelantó a posicionarse como aspirante a la presidencia como estrategia interna en Juntos por el Cambio más que por un apuro personal. Con Horacio Rodríguez Larreta avanzado en esa «maratón» -como él lo llama-, el duelo latente entre el jefe de Gobierno y Mauricio Macri por el liderazgo del PRO se extiende de manera implícita a toda la coalición opositora ante una postura pasiva del radicalismo. “Ojo que éstos te toman el partido”, fue la alarma que sonó entre los correligionarios en 2015 y se actualiza en el proceso hacia 2023.

“Es el momento en el que la UCR tiene que recuperar un rol más importante”, dice Morales, que pide que otros radicales también se anoten y con Ernesto Sanz imagina una interna presidencial de la UCR previa a las PASO para definir al precandidato que compita contra el elegido del PRO y la Coalición Cívica.

A la vez propone incorporar más peronistas, para ampliar el espacio y que también funcionen como contrapeso al macrismo, en las decisiones y en términos ideológicos. Fue determinante en el ingreso de Miguel Pichetto y tiene buena relación con Roberto Lavagna (lo acompañó en 2007 como postulante a vicepresidente) y Juan Manuel Urtubey, aunque por el momento no hubo gestiones concretas por eventuales acuerdos.

En ese punto de la estrategia, ampliar y sumar un sector del peronismo, expresó su coincidencia con Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal.

Fue cuatro veces candidato en Jujuy y dejó pasar un par de turnos electorales hasta que sintió que en 2015 era su momento, por el “doble comando” entre el peronismo y Milagro Sala. Se convirtió en el primer gobernador radical de esa provincia desde el golpe a Hipólito Yrigoyen, en un frente con una parte del peronismo local integrado por su vice Carlos Haquim.

Morales rechaza las críticas por sus decisiones en materia judicial (amplió la Corte y nombró a tres ex funcionarios) y por el apoyo de los legisladores nacionales que le responden a algunas leyes del Gobierno con un argumento similar: “No saben nada de lo que pasa y de la lucha que yo tengo en Jujuy”.

Obligado en su segundo mandato a negociar con Alberto Fernández, de entrada separó al Presidente y a la mayoría de los ministros para enmarcar su disputa con el kirchnerismo duro. Casi el 90% del presupuesto provincial depende de Nación, aunque enumera proyectos productivos en marcha para generar mayor autonomía. Con Mauricio Macri había arrancado mal y luego reconoció su asistencia a la provincia. Adelantó que lo recibirá en Jujuy si va a presentar su libro Primer Tiempo, pero aclaró que no lo apoyará si planea otra candidatura.

La interna de la UCR bonaerense funcionó como una plataforma para su posicionamiento nacional: en la previa de la elección aprovechó para anunciar sus aspiraciones presidenciales. También para “confirmar” a Patricia Bullrich en esa carrera, al contar que así se lo expresó cuando hablaron sobre una visita de la titular del PRO a Jujuy para lanzar su libro. En la disputa radical jugó fuerte por Maximiliano Abad, con críticas a Gustavo Posse y chicanas a Martín Lousteau. En Córdoba había apostado por Mario Negri y a fin de año tendrá otra pulseada por el Comité Nacional. No confirmó si buscará suceder a Alfredo Cornejo, pero de algún modo estará en la pelea.

ITINERARIO

Nieto de inmigrantes bolivianos y españoles, se recibió de contador en la Universidad nacional de Jujuy. Hacia el final de la dictadura empezó a militar, presidió el Centro de Estudiantes de Ciencias Económicas y la Federación Universitaria. Luego fue diputado provincial, Secretario de Desarrollo Social durante del gobierno de Fernando de la Rúa -secundó primero a Graciela Fernández Meijide, luego a Juan Pablo Cafiero-, senador nacional de 2001 a 2015 y primer gobernador radical de Jujuy desde 1930. En 2007 había sido candidato a vicepresidente de Roberto Lavagna. Tiene 61 años y desde 2018 está casado con Tulia Snopek, hermana de Guillermo, uno de sus adversarios políticos en la provincia.

AL TOQUE

-Un proyecto: Educación inclusiva y de calidad para el progreso del país.

-Un desafío: Cerrar la grieta.

-Un prócer: Manuel Belgrano.

-Un líder: Raúl Alfonsín.

-Una sociedad que admire: La alemana.

-Un recuerdo: El triunfo de Raúl Alfonsín en 1983.

-Un sueño: Que se termine la inflación en la República Argentina.

-Un placer: Recorrer mi provincia, cada cerro.

-Una comida: Milanesa con papas y huevo frito.

-Una bebida: Vino tinto.

-Un libro: Ahora estoy leyendo El orden mundial, de Henry Kissinger.

-Una película: El Padrino.

-Una serie: Vikingos.

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