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POLITICA

Interna al rojo vivo: Alberto Fernández y Cristina Kirchner recordarán a Perón en actos por separado

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Una puesta en escena el viernes y la otra el sábado. Por separado, Alberto Fernández con la cúpula de la CGT y Cristina Kirchner con la del PJ de la provincia de Buenos Aires, el Presidente y la Vicepresidenta encabezarán con 24 horas de diferencia sus propios actos por el aniversario de la muerte de Juan Domingo Perón, una radiografía perfecta del estado actual de situación de la pareja gobernante.

Según confirmaron a este diario fuentes de su entorno, la ex Presidenta pidió postergar al sábado el encuentro que tendrá lugar en Ensenada, en el corazón del Gran Buenos Aires, y que en principio estaba previsto para el viernes. Para no superponerse con la actividad central de la central obrera en la sede de la calle Azopardo, con la presencia del jefe de Estado.

«Pidió postergarlo un día más con la bondad que la caracteriza», ironizaron fuentes del kirchnerismo, aunque destacaron seriamente la decisión de la vice de mudar al fin de semana el evento que ya estaba diagramado para este viernes 1 de julio, aniversario de la muerte de Perón. Y que contará con la presencia de Máximo Kirchner, jefe de La Cámpora y presidente del PJ bonaerense; del gobernador Axel Kicillof, y del anfitrión, Mario Secco, entre otros dirigentes del peronismo provincial.

El intendente de Ensenada será el orador de bienvenida. El cierre estará a cargo de la ex Presidenta que, como publicó este diario, aparecerá mucho más seguido en eventos públicos. 

En el caso del Presidente, fue invitado el viernes, según trascendió, por la cúpula cegetista –Héctor Daer, Pablo Moyano y Carlos Acuña– como el orador principal del acto en el edificio de la calle Azopardo que, se presume, tendrá toda la liturgia peronista.

Las dos puestas en escena vuelven a exhibir el grado de descomposición entre los principales socios de la coalición de gobierno. La última vez que Fernández y Cristina Kirchner se mostraron en público fue el viernes 3, en el centenario de YPF: hacía tres meses que no aparecían juntos ni se hablaban, y la Vicepresidenta aprovechó el escenario de Tecnópolis para reprocharle al jefe de Estado por el rumbo de la gestión económica.

Al otro día, renunció Matías Kulfas

En Tecnópolis fue la primera vez que la ex Presidenta mencionó el «festival de importaciones» como una de las explicaciones de la escasez de dólares, un término que luego reflotó en el acto de hace dos lunes de Avellaneda, en el plenario de la CTA.

El vínculo entre el Presidente y la ex jefa de Estado está quebrado por completo, y ya nadie aventura que puedan volver a compartir un escenario, al menos en el corto plazo. Los eventos de este viernes y sábado son una muestra de ello.

En el caso de Fernández, todavía busca sostenerse políticamente en buena parte de la cúpula de la CGT, a pesar de que ahora su principal base de sustentación está concentrada en el Movimiento Evita, en pie de guerra con el kirchnerismo.

Sin embargo, Cristina Kirchner definió en los últimos días ampliar sus conversaciones cotidianas, e incluyó a Daer entre sus contertulios: recibió al jefe de la central obrera en el Senado, 24 horas después de encontrarse con Carlos Melconián, uno de los economistas de referencia de la oposición, en la casa de uno de sus colaboradores.

El futuro de la ex mandataria de cara al 2023 todavía es una incógnita, al igual que el de Fernández, que insiste con la posibilidad de buscar la reelección. Pero lo cierto es que Cristina Kirchner está decidida a resguardar su capital político especialmente en la provincia de Buenos Aires. Es la misma estrategia que su hijo Máximo, que desde que fue oficializado como jefe del PJ provincial y renunció a la jefatura del bloque del oficialismo en Diputados se concentró en el Conurbano bonaerense.

Con esa lógica política, y ayudado por la falta de conducción presidencial, el jefe de La Cámpora empezó a arrastrar con cada vez más concurrencia a funcionarios y dirigentes que hasta hace un par de meses defendían con vehemencia a Fernández, como Gabriel Katopodis, Juan Zabaleta o Victoria Tolosa Paz. No los une el amor, si no el instinto de supervivencia. 



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POLITICA

Impuesto a las gananacias: Castagneto confirmó un pago extraordinario y pidió a las empresas que sean “solidarias”

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En junio de 2021 Carolina Losada anunció que sería precandidata a senadora nacional por la provincia de Santa Fe. Si bien la decisión era firme, la maniobra escondía una confusa metodología. Losada era candidata por la provincia que la vio nacer, pero tenía domicilio en el barrio porteño de Palermo, Buenos Aires. Es decir, no podía votarse a ella misma.

Quien la convenció de sumarse a la política fue su hermana, Georgina Losada. Militante radical, crítica con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, es sin embargo funcionaria en el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), donde cobra un salario de 179.986 pesos mensuales.

Las hermanas Losada cayeron en otro triste cliché de la política argentina: el de estar a ambos lados del mostrador. Mientras Carolina deambula por los canales de televisión explicando en detalle las barbaridades del gobierno, su hermana Georgina cobra como funcionaria de Alberto Fernández y utiliza su empresa Agrinet SA para cobrarle al estado kirchnerista grandes sumas de dinero.

 

Incluso, la propia Georgina Losada, a pesar de beneficiarse de la gestión kirchnerista, publica en sus redes sociales las actividades políticas de su hermana junto al jefe de Gobierno porteño y potencial candidato presidenciable de Juntos por el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta, en sus visitas a empresas privadas.

El vínculo de la familia Losada con el Frente de Todos y el kirchnerismo en general nace en el año 2004, cuando en plena gestión de Néstor Kirchner fundan la empresa Agrinet SA, dedicada a la elaboración de mallas antigranizo. “Nadie que esté siquiera cuestionado puede ocupar un cargo político”, aseguró Georgina Losada durante una de sus pocas apariciones periodísticas, pocas semanas después de que su empresa proveedora del mismo estado en el que cobra ella y su hermana senadora, embolse otra suma sideral de dinero.

Al revés que en la fórmula gobernante, en Agrinet SA la Presidente es una mujer, María Eugenia Losada y el Vicepresidente un hombre, el joven Gonzalo Losada. La familia de la senadora nacional copó la dirigencia de la empresa que nació y se apuntaló durante la llamada “Década Robada K” desde sus inicios. Hoy por hoy, forman parte de su directorio Georgina LosadaFernando LosadaAntonio LosadaGuillermina Losada, y otros integrantes como Mónica Mabel GonzálezAna María DandeferAgustina Debernardi y Rodrigo López Fontana.

A pesar de declararse abiertamente antikirchneristas, la realidad de la familia Losada es paradójica. Georgina continúa de ambos lados del mostrador, cobrando su jugoso salario en el gobierno de Alberto Fernández y, a la vez, recibe notables beneficios a través de la empresa familiar.

En efecto, y de acuerdo a datos oficiales, el mayor crédito fiscal entregado por la gestión albertista hasta el momento fue, justamente, a Agrinet SA. La resolución 122/2021 del ministerio de Desarrollo Productivo benefició a la empresa de la familia Losada con 759.154 pesos.

La empresa declaró una facturación estimada de entre 70 y 350 millones de pesos anuales. Por supuesto, eso no impide que Agrinet SA registre no solo enormes deudas sino y sobre todo un extenso historial de no menos de diez ejecuciones fiscales por problemas de evasión. La situación de la empresa familiar de Losada, que ella misma supo integrar en el pasado no lejano, se ha agravado a tal punto de un escandaloso “embargo general de fondos y valores”.



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