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La leyenda de la mejor francotiradora de la historia: tenía 26 años, era ucraniana y mató a 309 soldados nazis

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Una postal de Lyudmila Pavlichenko, francotiradora soviética que fue nombrada teniente mayor y que le fue otorgada dada la orden de Lenin por su defensa de Odessa y Sebastopol (Sovfoto/UIG via Getty Images)
Una postal de Lyudmila Pavlichenko, francotiradora soviética que fue nombrada teniente mayor y que le fue otorgada dada la orden de Lenin por su defensa de Odessa y Sebastopol (Sovfoto/UIG via Getty Images) (UIG via Getty Images/)

Recién cuando murió, a sus 58 años, empezó a tejerse el mar de dudas. La verdad es un elemento dócil, permeable, un fino recurso de estrategia bélica. En la Segunda Guerra Mundial -y en todas las guerras- la revelación de una verdad es un componente de promoción. Pudo haber sido eso. O no. La épica de Lyudmila Pavlichenko, una de las francotiradoras más letales del Ejército Rojo, tal vez no fue tal. Condecorada como una teniente soviética que asesinó a 309 soldados nazis, tras su fallecimiento, el 10 de octubre de 1974, las refutaciones de rigor, en línea con un corte revisionista, regaron de sospechas su epopeya.

En sus memorias, Lyudmila escribió que su baja número 300 la logró el doce de julio de 1942, día en que cumplió 30 años. “Fue el regalo que me hice en Sebastopol”, recordó. Sin embargo, la ciudad portuaria ubicada en la península de Crimea, había caído nueve días antes. Una baja con la lucha terminada refuerza las suspicacias. Lo mismo que la versión que se precia de firme que asegura que la francotiradora fue rescatada por los servicios sanitarios y sacada del frente en junio de 1942: un mes antes de su ejecución número 300.

“Es muy extraño que ella no recibiera ninguna medalla en Odessa, a pesar de que acabó con 187 enemigos. A los francotiradores les concedían una medalla por cada diez enemigos muertos o heridos, y la Orden de la Estrella Roja por cada veinte. Si causar 75 bajas bastaba para el título de Héroe de la Unión Soviética, ¿por qué a ella no le dieron nada?”, cuestiona la historiadora Lyuba Vinogradova. La pregunta es pertinente: Lyudmila sólo logró la Orden de Lenin y la de Heroína de la Unión Soviética. Ambas, luego de ser herida y rescatada en la caída de Sebastopol.

Se unió la 25ª División de Infantería del Ejército Rojo, fue una de las dos mil francotiradoras soviéticas que participaron de la guerra y una de las 500 sobrevivientes (Sovfoto/UIG via Getty Images)
Se unió la 25ª División de Infantería del Ejército Rojo, fue una de las dos mil francotiradoras soviéticas que participaron de la guerra y una de las 500 sobrevivientes (Sovfoto/UIG via Getty Images)

¿Fueron realmente 309? ¿Cómo supieron los nazis tan pronto esa cifra, como para prometer cortar a su enemiga en 309 trozos? ¿Por qué se negó a demostrar su puntería en la gira por los Estados Unidos, a pesar de la insistencia de los periodistas, y desafío que sí aceptó su compañero, el francotirador Pchelíntsev? Las respuestas -la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad- bajaron con ella a su tumba en el cementerio Novódévichi, Moscú.

Había sido Lyudmila Mijailivna Pavlichenko, una heroína de la Unión Soviética que no figura subrayada en las crónicas de la Segunda Guerra Mundial. Su historia convertida en leyenda -o su leyenda convertida en historia- precisa que entre 1941 y 1942 mató a 309 combatientes de las fuerzas enemigas y que 36 de esos eran francotiradores como ella. Casi uno por día: 0,84 denuncia la calculadora. Suficiente mérito para que el Iósif Stalin (1878–1953), amo, señor y dictador de todas las rusias, le colgara de su firme cuello las medallas Lenin y Heroína de la Patria.

Había nacido el 12 de julio de 1916 en el pueblo ucraniano de Belaya Tserkov. Tenía 26 años cuando debilitó la ofensiva nazi desde su guarida. Pero poco se sabe de su vida hasta sus 15 años: salvo que cursó los nueve años primarios en la escuela local, que fue una alumna promedio y que destacaba por su carácter “terco e independiente”, según sus biógrafos.

La recibieron en Estados Unidos el presidente Franklin Roosvelt y el actor Charles Chaplin: fue en representación del Alto Mando Soviético para obtener apoyo en el frente de Europa occidental (Sovfoto/UIG via Getty Images)
La recibieron en Estados Unidos el presidente Franklin Roosvelt y el actor Charles Chaplin: fue en representación del Alto Mando Soviético para obtener apoyo en el frente de Europa occidental (Sovfoto/UIG via Getty Images) (UIG via Getty Images/)

A sus 15 años, tuvo a Rostislav, su hijo, “que destrozó mi matrimonio con Alekséi”, contó mucho después. Alekséi Pavlichenko era un estudiante, muy joven también, y la llegada del bebé lo espantó. El escándalo fue tan grande, que ella y su familia se mudaron a Kiev para alejarse de la vergüenza. Allí se empleó como obrera de una fábrica metalúrgica, siguió estudiando (ciclo secundario), se destacó como pulidora mientras alguien de su familia criaba a su hijo, y llegó a la Universidad de Kiev. En 1937, a sus 21 años y lista para recibirse de historiadora, defendió con éxito su tesis doctoral sobre Bohdán Jmelnytsky, el gran héroe cosaco que lideró la rebelión, entre 1648 y 1654, contra el poder de la aristocracia polaco-lituana.

El destino parecía tardar en encontrarla. Su primer acercamiento a un fusil sucedió mientras trabajaba en la fábrica: se inscribió en un club de tiro, la asociación de corte militar Osoaviajim, y no tardó en asombrar con su puntería.

En 1941, Adolf Hitler, luego de un bombardeo gigante de su poderosa Luftwaffe, puso en marcha la Operación Barbarroja: un ataque masivo para invadir a la Unión Soviética y dominar todo el frente oriental, y la primera semilla, el principio del fin que llegaría con la bandera de la hoz y el martillo ondeando en la cúpula del Reischtag (Parlamento) alemán, en Berlín, el 9 de mayo de 1945.

Lyudmila Pavlichenko, junto a granjeros en Odesa, en 1944 (Sovfoto/UIG via Getty Images)
Lyudmila Pavlichenko, junto a granjeros en Odesa, en 1944 (Sovfoto/UIG via Getty Images) (UIG via Getty Images/)

Pero a pesar de las bombas del 22 de junio del 41 y de las brutales batalla que se avecinaban, Stalin -en principio- no llamó a las filas a las mujeres. Poco le importó a Lyudmila. Se presentó en la oficina de reclutamiento y dijo “vengo a luchar contra los invasores alemanes”. El planteo causó asombro en los militares. Le ofrecieron un trabajo que creían más adecuado para mujeres. Se negó y mostró sus credenciales: “Fui a una escuela de tiro en Kiev. Tengo entrenamiento militar”, dijo y enseñó su insignia de Tiradora de Voroshilov ganada en torneos regionales. A pesar de ese galardón, le ofrecieron un curso de enfermera, que también rechazó.

El reclutador, entre perplejo y desconfiado, le tomó una prueba de puntería, y ella lo aprobó fácil. Su primer fusil de guerra fue un clásico soviético: el Mosin-Nagant con mira telescópica de cuatro aumentos. Pero no tardó en empuñar el Tokarev SVT-40, porque no había que amartillarlo luego de cada disparo, y sin amedrentarse por su peso: no era fácil soportarlo durante horas, y a veces días enteros.

El bautismo de fuego llegó en la Batalla de Odessa, al sur de Ucrania. Se batió contra los nazis durante dos meses, y alcanzó (oficialmente) el rango de Francotiradora de Élite. Según su testimonio, sus dos primeras víctimas cayeron en Belyayevka, ciudad a unos cincuenta kilómetros de Odessa, y mientras defendía una colina. Sus biógrafos, esta vez, coinciden: “En diez semanas, y a pesar de sufrir dos conmociones cerebrales y una herida de poca gravedad, ¡mató a 187 enemigos!”.

Pavlichenko junto a el general soviético Sidor Kovpak en una imagen de 1944 (Sovfoto/UIG via Getty Images)
Pavlichenko junto a el general soviético Sidor Kovpak en una imagen de 1944 (Sovfoto/UIG via Getty Images) (UIG via Getty Images/)

Sin embargo, Odessa cayó y el Ejército Marítimo Independiente, donde combatía Lyudmila, se instaló en Sebastopol, en la península de Crimea. Para ella, un calvario de ocho meses, manteniendo su posición durante semanas de frío bajo cero y hasta comiendo insectos. Pero valió la pena: aquella tiradora pionera en alistarse fue calificada entre las mejores del Ejército Rojo.

Uno de sus biógrafos escribió: “En uno de los enfrentamientos permaneció veinticuatro horas tumbada en la misma posición, acechando a un enemigo. Al amanecer del segundo día logró ponerlo en su mira y abatirlo, tomó del cadáver no solo el fusil: también su diario, donde contaba que había sido francotirador en Dunkerke y que había matado, entre soldados y oficiales, ¡a 500 hombres!”.

Sin embargo, ese episodio no fue el más heroico. Según una revista soviética, “ella se topó con un observador alemán oculto detrás de unos arbustos. El nazi esgrimió todos los trucos: poner un casco en un palo y levantarlo (blanco falso para que ella delatara su posición), y hacer corretear un gato y un perro para distraerla y ponerla en su mira. Pero ella no cayó en las trampas, y el nazi pagó con su vida la última: mostrarle sobre los arbustos un muñeco vestido con uniforme. Lyudmila vió el destello de los binoculares del alemán, y no erró el disparo”.

El juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos, Robert Jackson, Lyudmila Pavlichenko y Eleanor Roosevelt en 1942
El juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos, Robert Jackson, Lyudmila Pavlichenko y Eleanor Roosevelt en 1942 (Mindez, Leonardo Andrés/)

En este punto, la leyenda, impulsada por Stalin, empezó su camino. Se corrió la voz de que los soldados nazis, aterrados por la francotiradora, le ofrecían a los gritos que cambiara de bando, prometiéndole una lujosa vida futura. Ascendida a teniente, el general Iván Petrov (1896–1958), máximo general del ejército soviético desde 1944, le ordenó en persona seleccionar y entrenar a una unidad de francotiradores. No era para menos: Lyudmila juraba y perjuraba que hasta junio de 1942 “maté a 309 enemigos: entre ellos, cien oficiales, 36 francotiradores, y el resto, soldados comunes”.

Pero el timón de su suerte viró hacia la adversidad en ese mismo junio: un tiro de mortero la hirió en la cara y debió ser rescatada por un submarino. Empezó a correr una versión: los nazis amenazaron matarla y descuartizar su cuerpo en 309 trozos, como venganza por sus 309 compañeros caídos bajo sus balas. Pero no sucedió. Y el alto mando soviético decidió que su francotiradora convertida en heroína era una figura demasiado potente (un ícono) como para volver a arriesgar su vida en combate.

Un año después, en julio del 42, recibió la medalla dorada de Heroína de la Unión Soviética. Un mes más tarde viajó a los Estados Unidos con el tirador de élite Vladimir Pchelíntsev. Muchos se preguntaron por qué ellos y no dos pilotos o comandantes de tanques. Pregunta válida, pero no para Stalin. Según él, los francotiradores eran algo así como estrellas del espectáculo, y los alemanes les temían hasta el pavor.

Otros cuestionadores dudan de que haya sufrido una severa herida en la cara, porque en fotografías posteriores no aparece cicatriz alguna
Otros cuestionadores dudan de que haya sufrido una severa herida en la cara, porque en fotografías posteriores no aparece cicatriz alguna

En los Estados Unidos, soportó preguntas -para ella insólitas- de los periodistas locales: “¿Qué color de ropa interior prefiere? ¿Las francotiradoras se pintan los labios?”. Se defendió bien. Tenía 26 años, y había vivido experiencias demasiado fuertes como para que ciertas preguntas la amedrentaran.

El 28 de agosto fue recibida en la Casa Blanca, como una princesa, por el presidente Franklin Delano Roosevelt y la Primera Dama. El 29 de agosto, los medios estadounidenses publicaron: “La teniente de 26 años Lyudmila Pavlichenko, cautivadora princesa guerrera que posee la marca individual más alta entre los mejores francotiradores del Ejército Rojo, hizo ayer dos cosas que nunca habría podido imaginar: llegar a Washington y convertirse en la primera persona soviética en visitar la capital y pasar la noche en la Casa Blanca en calidad de invitada del presidente Roosevelt y la primera dama estadounidense”.

En una Asamblea Internacional de Estudiantes de Washington fue agasajada como una heroína. Dio conferencias en el Congreso de Organizaciones Industriales y realizó apariciones en Nueva York. En una de ellas, según apuntó por entonces la revista Smithsonian, dijo: “Cada alemán que permanezca vivo matará a mujeres, niños y ancianos. Los alemanes muertos son inofensivos. Por lo tanto, al matar a uno estoy salvando vidas”. A los pocos días conoció a la mayor leyenda de la historia del cine Made in USA: Charles Chaplin, que le dijo: “Parece imposible que esas manitos hayan matado tantos nazis”.

Retirada y con el rango de comandante, se eclipsó. No ejerció como profesora de Historia ni como instructora de tiro. Trabajó en el cuartel general de la Armada y en el Comité de Veteranos de Guerra, según un par de biógrafos, “sin pena ni gloria”. Que no se dedicara a entrenar francotiradores siendo una consagrada experta en la materia alimentan las sospechas en torno al mito de Lyudmila Mijailivna Pavlichenko.

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Eduardo Santamarina reflexiona sobre “Octavio Toscano”, el machista asesino de La desalmada: “No lo juzgo”

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Eduardo Santamarina
El actor considera que si su personaje obtiene un castigo, enviará un mensaje a todos aquellos que se creen “muy machistas, muy sabrositos” (Foto: Televisa) (FSL/)

“Tengo una sensación de agradecimiento, a ustedes como medios y al público, que nos favoreció con su voto, de estarnos acompañando durante cinco meses, todos los días de lunes a viernes“, son las palabras de Eduardo Santamarina, el odiado villano de La desalmada, la telenovela que ha alcanzado altos índices de audiencia en el horario estelar de Televisa.

Para conversar sobre el fin de su personaje en la historia que llega a su fin este viernes 29, Infobae México cuestionó al actor sobre su trabajo y las enseñanzas que el proyecto producido por El güero Castro le dejan.

José Alberto Castro y La desalmada (Foto: Instagram@elgueromex/@desalmadatv)
José Alberto Castro, productor de “La desalmada”, que llega a su final con un promedio de más de cuatro millones de telespectadores (Foto: Instagram@elgueromex/@desalmadatv)

‘’Esta transición que se está dando como actor se está dando de una forma natural, ya llevo poco más de treinta años en esta profesión. Yo empecé haciendo los buenos de las historias, los buenos del cuento. Y ahora de unos años para acá me está tocando hacer los villanos. Y es una forma natural, el proceso natural de un actor y el día de mañana, con el tiempo es a lo que aspiro, convertirme en un primer actor, en una primera figura de este país’’, cuenta sobre su trayectoria y el trabajo de encarnar a “Octavio Toscano”, el antagonista de la historia protagonizada por Livia Brito y José Ron.

Y es que el rudo hombre de campo es un personaje complejo: abusa sexualmente de las mujeres, comete asesinatos y maltrata a los demás. Es prototípicamente machista y, dado los tiempos que corren, cuando se ha establecido la conversación sobre la violencia de género, Santamarina aceptó el reto de interpretar un personaje con tantos vicios que corre el riesgo de ser castigado por el público.

Eduardo Santamarina
“Voy de la mano con mis maestros, que son mis directores y vamos teniendo un buen personaje, buena historia” (Foto: Televisa) (RICARDO RENE ORTEGA RENTERIA/)

Ante la pregunta expresa de que si cree que ‘’Octavio Toscano’’ podría de alguna forma validar a los hombres machistas que se identifiquen con el personaje, así respondió el actor de 53 años:

‘’Eso lo tiene que hacer muy importante el escritor, la empresa tiene que tomar ese compromiso, por el que a fin de cuentas el trabajo es para un público. Seguimos con el tema de la influencia, les puede influenciar para bien o para mal, pero yo siempre soy de la idea como actor comulgo con ellos, de que un villano tiene que tener una consecuencia, tiene que tener un castigo forzosamente, precisamente para que el público no se vaya con la finta, sobre todo la chaviza‘’, expresó.

Eduardo Santamarina
“Me falta muchísimo por aprender, eso pasa muchísimo con los villanos, esa transición llega de una forma natural”
(Foto: Televisa) (RICARDO RENE ORTEGA RENTERIA/)

Santamarina considera que el temido hacendado que encarnó tuvo una vida difícil que lo llevó a forjar un carácter rudo. Con maltratos y decepciones amorosas, ‘’Octavio‘’ desarrolló su afición por violentar a las mujeres, sin embargo, el actor trató de darle un toque humano.

‘’Octavio no nació malo, se fue haciendo así por cosas de la vida, porque fue un tipo que fue muy castigado de niño y vivió muchas carencias, con un padre muy estricto, muy rígido, gente de campo, luego su primer amor lo deja por irse con alguien que tiene dinero, Octavio no tenía dinero, entonces ahí empieza con sus traumas, complejos, resentimientos hacia la parte económica y hacia las mujeres, y claro, empiezas con todas estas estructuras emocionales‘’, añadió.

Eduardo Santamarina
La telenovela se grabó en locaciones del estado de Hidalgo (Foto: Televisa) (RICARDO RENE ORTEGA RENTERIA/)

‘’Yo no lo juzgo, no lo critico, simplemente trato de humanizarlo, porque todos como seres humanos tenemos virtudes y defectos, está en nosotros encontrar un equilibrio y está en nosotros volvernos más virtuosos‘’

El actor considera que quienes se vieron reflejados en el personaje, este viernes podrán obtener una lección con el final de La desalmada, pues ‘’Octavio‘’ tendrá que pagar sus faltas.

‘’Octavio va a tener un castigo, no dejen de verlo el viernes, van a ver cuál va a ser el final de Octavio para que aquellos que se sientan machistas y que se sientan muy sabrositos, pues van a ver…‘’, contó entre risas el actor que buscará para su siguiente proyecto un personaje que lo aleje de este villano.

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Enriqueta Basilio tendrá un asteroide con su nombre gracias a la NASA

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Enriqueta Basilio encendió el pebetero ante 100,000 espectadores (Foto: Twitter)
Enriqueta Basilio encendió el pebetero ante 100,000 espectadores (Foto: Twitter)

La atleta mexicana Enriqueta Basilio, quien fue la primera deportista mujer en encender el pebetero de unos Juegos Olímpicos, será homenajeada por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA por sus siglas en inglés) ya que nombrarán un asteroide como la atleta olímpica.

La tarde de este miércoles 27 de octubre la Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional (IAU) informó que un asteroide tipo troyano llevará el nombre de “Queta”, con el objetivo de inmortalizar a la atleta olímpica que prendió el pebetero de los Juegos Olímpicos de México en 1968.

El pasado 16 de octubre partió la misión “Lucy” de la NASA. La tripulación salió desde la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañavera con el objetivo de hacer un reconocimiento de ocho asteroides troyanos del planeta Júpiter los cuales serán registrados con nombres de figuras deportivas.

Enriqueta Basilio fue la primera mujer en encender una llama olímpica. Lo hizo en México 1968 (Foto: AP)
Enriqueta Basilio fue la primera mujer en encender una llama olímpica. Lo hizo en México 1968 (Foto: AP)

Debido a la cantidad de cuerpos celestes por visitar, la IAU determinó que cada uno llevará el nombre de atletas olímpicos y paralímpicos más destacados en la historia de los Juegos Olímpicos. Enriqueta Basilio fue una de las elegidas para la distinción en el espacio y la mexicana será recordada para la posteridad.

La misión de exploración por Júpiter tendrá una duración de 12 años y en ese periodo se analizará las características de cada uno de los asteroides. Anteriormente el nombramiento de las rocas espaciales se basaba en los personajes de la historia La Ilíada, pero la Asamblea General de la Unión Astronómica prefirió usar nombres de “héroes modernos”, que en esta ocasión serán deportistas de alto rendimiento.

Cabe recordar que la IAU es la encargada de autorizar y aprobar el nombre de los cuerpos celestes. Bajo la idea de homenajear a la atleta olímpica por su aporte en la equidad entre mujeres y hombres en el deporte internacional, se optó por usar su seudónimo “Queta” para nombrar al asteroide tipo troyano.

Enriqueta Basilio tenía 20 años cuando realizó la hazaña de prender el pebetero. (Foto: Wikipedia
Enriqueta Basilio tenía 20 años cuando realizó la hazaña de prender el pebetero. (Foto: Wikipedia

El asteroide “Queta” se encuentra ubicado en la órbita del asteroide “Eurybates”, un heraldo de la antigua Grecia. Bajo el contexto de la historia de Grecia, los heraldos eran mensajeros de los reyes o gobiernos que recorrían grandes distancias para llevar noticias nuevas, además tenían la tarea de anunciar el inicio de los Juegos Olímpicos.

Por ello, los científicos se refirieron a Enriqueta Basilio como un cuerpo celeste, como similitud de la acción que realizó en el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, en donde subió hasta el último escalón del escenario para encender el pebetero y decretar el inicio de los Juegos Olímpicos de Verano en México.

La familia de la atleta fallecida en 2019 acudió a la estación espacial para atestiguar el lanzamiento de “Lucy” y conocer la nave que llevaría el nombre de Queta para la eternidad en el espacio.

Enriqueta Basilio encendió el pebetero del Estadio Olímpico Universitario de la UNAM en la inauguración de los Juegos Olímpicos de México 68 (Foto: Twitter)
Enriqueta Basilio encendió el pebetero del Estadio Olímpico Universitario de la UNAM en la inauguración de los Juegos Olímpicos de México 68 (Foto: Twitter)

El homenaje que recibe la atleta se da en el marco de su aniversario luctuoso. Falleció el 26 de Octubre de 2019 a los 71 años. El Comité Olímpico Mexicano fue el encargado de compartir la noticia con el público general.

Norma Enriqueta Basilio Sotelo nació en Mexicali, Baja California, el 15 de julio de 1948. En los Juegos Olímpicos de México compitió en la carrera de los 400 metros, relevos 4×100 metros y en 80 metros con obstáculos, prueba en la que tenía el campeonato nacional.

A lo largo de su vida estuvo involucrada en promover el deporte. Fue miembro permanente del Comité Olímpico Mexicano y organizaba recorridos por la paz y el deporte cada año.

México realizó los Juegos Olímpicos en 1968 (Foto: EFE/Archivo)
México realizó los Juegos Olímpicos en 1968 (Foto: EFE/Archivo) (EFEM0297/)

En 1968, Enriqueta Basilio tenía 20 años de edad. Subió 93 escalones hasta donde estaba el pebetero en el Estadio Olímpico Universitario de la UNAM, el cual encendió con la llama olímpica ante 100,000 espectadores.

Vestía un atuendo atlético estudiantil blanco, que eligió para mandar un mensaje de paz a favor de los jóvenes, que todo ese verano habían protestado y habían sido reprimidos por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y desembocó en la matanza del 2 de octubre del 1968.

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De Faitelson al Perro Bermúdez: las emotivas despedidas por la muerte de Javier Sahagún

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Javier Sahagún, Enrique Burak y Guillermo Schutz en una transmisión de Televisa Deportes (Foto: Twitter/@memo_schutz)
Javier Sahagún, Enrique Burak y Guillermo Schutz en una transmisión de Televisa Deportes (Foto: Twitter/@memo_schutz)

El mundo de los medios de comunicación deportivos en México está de luto. Este miércoles se confirmó el fallecimiento del reconocido ex narrador de Televisa Deportes Javier Sahagún. Ante el triste acontecimiento, diversos comentaristas y ex compañeros dedicaron palabras de despedida y agradecimiento hacia su persona.

Descansa, hermano, ya es justo que lo hagas. Luchaste como un guerrero digno de tu más épica crónica. Me quedo en el corazón con tu sonrisa, tu bondad, tu voz, tu generosidad e incondicionalidad. No puedo explicarte el vacío que queda sin ti. Gracias por tanto.”, fue lo expresado a través de redes sociales por Alberto Lati, ex colaborador de Televisa.

Personajes de distintas cadenas lanzaron emotivas palabras luego del fallecimiento de Sahagún (Foto: Captura Twitter)
Personajes de distintas cadenas lanzaron emotivas palabras luego del fallecimiento de Sahagún (Foto: Captura Twitter)

Enrique Bermúdez, uno de los narradores más reconocidos dentro de los medios mexicanos, compartió espacio en diversas ocasiones con el fallecido, al grado de construir una amista con él. “Se nos fue un grande del periodismo y un gran Amigo Javier Sahagun ! Abrazo a sus seres queridos!!”, escribió el Perro en su cuenta oficial de Twitter.

La larga trayectoria dentro de Televisa le permitió a Javier contar con diversos amigos dentro de los medios (Foto: Captura Twitter)
La larga trayectoria dentro de Televisa le permitió a Javier contar con diversos amigos dentro de los medios (Foto: Captura Twitter)

Miembros de otras cadenas televisivas deportivas también lamentaron la muerte de Sahagún, además, mandaron condolencias y apoyo a los seres queridos cercanos del ex narrador. “Me entero con mucho pesar del fallecimiento de mi muy estimado Javier Sahagún, un tremendo periodista y mejor ser humano. Mis condolencias y mis oraciones hacia su familia y seres queridos por el eterno descanso de Javier”, fueron las palabras de León Lecanda, colaborador de ESPN.

Diversos comentaristas mandaron condolencias a las familias del fallecido (Foto: Captura Twitter)
Diversos comentaristas mandaron condolencias a las familias del fallecido (Foto: Captura Twitter)

Sahagún fungió como mentor de distintos narradores jóvenes quienes comenzaron su camino dentro de los medios de comunicación. Uno de los casos es el de Raoul Ortiz, quien aprendió grandes enseñanzas de la mano de Javier. “Fue en Sudáfrica 2010 cuando te conocí y de inmediato me brindaste una mano, un consejo y tu amistad. Hombre que dejó tremenda escuela y grandes recuerdos. Descansa en paz, el color de tu vida fue fantástico. Abrazo cariñoso a familiares y amigos”, expresó el Pollo, quien acompañó su texto con una foto del recuerdo.

Sahagún sirvió como mentor de muchos narradores jóvenes dentro del medio deportivo (Foto: Captura Twitter)
Sahagún sirvió como mentor de muchos narradores jóvenes dentro del medio deportivo (Foto: Captura Twitter)

Otro de los personajes más reconocidos de México que dedicó palabras hacia Sahagún es David Failtelson, cuya trayectoria le ha permitido compartir experiencias junto a la mayoría de periodistas del medio. “Lamento mucho enterarme del fallecimiento del periodista Javier Sahagún. Tuve el honor de convivir en algunos eventos con él. Siempre fue muy respetuoso, educado y profesional. Un abrazo para su familia y compañeros. QEPD.” señaló.

Grandes personalidades de la televisión lamentaron el fallecimiento del narrador (Foto: Captura Twitter)
Grandes personalidades de la televisión lamentaron el fallecimiento del narrador (Foto: Captura Twitter)

Javier Alarcón, quien figuró como director del área de deportes de Televisa, y quien participó por muchos años como jefe directo del narrador, compartió algunas de las entrañables virtudes que caracterizaron la carrera de Sahagún. “¡Vuela, tocayo! Nos quedamos con la bohemia, la sonrisa, la amistad honesta y tu irrepetible sensibilidad periodística”, escribió Alarcón.

Javier Alarcón, ex director de Televisa Deportes también se manifestó después de la muerte de Sahagún (Foto: Captura Twitter)
Javier Alarcón, ex director de Televisa Deportes también se manifestó después de la muerte de Sahagún (Foto: Captura Twitter)

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