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POLITICA

Murió el papa Francisco, líder espiritual y político del siglo XXI

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El papa Francisco murió este lunes a los 88 años, según confirmó el Vaticano en un comunicado difundido a través de su canal oficial en Telegram. El deceso se produjo apenas un día después de que el pontífice hiciera una aparición pública desde el balcón de la basílica de San Pedro, durante la celebración de Pascua, en lo que se convirtió en su último mensaje al mundo.

“Queridísimos hermanos y hermanas, con profundo dolor debo anunciar la muerte de nuestro Santo Padre Francisco”, declaró el cardenal Kevin Farrell, quien leyó el comunicado oficial del Vaticano. “Esta mañana, a las 7:35 (05:35 GMT), el obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre. Toda su vida estuvo dedicada al servicio del Señor y de Su Iglesia”.

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El papa había salido recientemente de una prolongada hospitalización tras padecer una neumonía grave que lo mantuvo ingresado durante 38 días, hasta su alta médica el pasado 23 de marzo. Según fuentes vaticanas, había estado en estado delicado y había enfrentado dos episodios críticos de salud durante el año.

A pesar de su convalecencia, el domingo participó brevemente en la misa de Pascua y dirigió la tradicional bendición “Urbi et Orbi” desde el balcón de la basílica, donde deseó a los fieles un “feliz domingo de Pascua” y llamó a la “libertad de pensamiento y a la tolerancia” en su mensaje al mundo.

Miles de personas se habían congregado en la plaza de San Pedro para verlo, luego de semanas de incertidumbre sobre su estado de salud. Su aparición generó una ovación entre los asistentes y fue interpretada como un gesto de fortaleza espiritual, pese a las visibles secuelas de su enfermedad.

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Jorge Bergoglio pasará a la historia como el más relevante de nuestros compatriotas en la geopolítica mundial. Como un ingeniero espiritual, político y cultural del siglo XXI.

Transcurrido el duelo, los argentinos podremos reflexionar acerca de cómo vivimos los acontecimientos de estos 12 años de un pontificado innovador.

Argentina le ha dado un Papa al mundo. Es un acontecimiento que el devenir del tiempo no hará más que agigantar.

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La dirigencia, de todo el arco político y de todos los ámbitos, deberá hacer un ejercicio de introspección para dimensionar si honró este acontecimiento que también hará entrar a la Argentina en la Historia. Queda su legado, que debería inspirar el sentido y la orientación de nuestras acciones futuras.

EL PAPA QUE NADIE ESPERABA

Aunque esa noche del 13 de marzo de 2013 el mundo asistió asombrado al anuncio de que el nuevo Papa venía de los confines de la tierra, una lectura retroactiva permite detectar algunos mojones en el camino, preparación o signos premonitorios de una trayectoria sin igual.

Jorge Mario Bergoglio nació en Buenos Aires, el 17 de diciembre de 1936, en el seno de una familia de inmigrantes piamonteses. Mayor de cinco hermanos, su padre era ferroviario, su madre, ama de casa.

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Rosa, la abuela del futuro Papa, fue clave en su vocación. Por eso Bergoglio siempre subrayó el rol fundamental de los abuelos en la transmisión de la fe.

Ingresó al seminario de la Compañía de Jesús a los 21 años y fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969, doce años después. En junio de 1973, fue nombrado provincial de la Compañía de Jesús en la Argentina, cargo que ejerció durante seis años. De 1980 a 1986, presidió el Colegio Máximo de San Miguel, un centro universitario jesuita.

Jorge Bergoglio, segundo desde la izquierda en la fila de atrás, junto a su familia. De izquierda a derecha: Alberto Horacio, Bergoglio, su hermano Oscar Adrián y su hermana Marta Regina. En la fila de abajo desde la izquierda:  su hermana María Elena, su madre Regina María Sívori y su padre Mario José Bergoglio

Es inevitable que una personalidad excepcional choque en un momento u otro de su vida con la incomprensión de sus contemporáneos, y Bergoglio no fue excepción. En 1991 fue enviado a Córdoba, como confesor en la residencia de la Compañía de Jesús, un cargo que no estaba a la altura de su talento y experiencia. Una “penitencia” quizás motivada por las pujas internas de su orden. Una suerte de exilio interior.

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De aquella primera travesía del desierto, lo rescató el entonces Arzobispo de Buenos Aires, cardenal Antonio Quarracino que, cuando lo conoció, comprendió que había detectado un talento. Austen Ivereigh, biógrafo de Bergoglio, contó que Quarracino pronunció entonces una frase premonitoria: “La Iglesia argentina espera grandes cosas del padre Bergoglio”.

Así fue como, a comienzos de 1992, el futuro Papa salió de la órbita de la Compañía de Jesús, fue ordenado Obispo por Juan Pablo II, y nombrado obispo auxiliar de Buenos Aires. En la práctica, mano derecha del arzobispo Quarracino a quien sucedería en el cargo luego de su fallecimiento, el 28 de febrero de 1998.

Jorge Bergoglio fue nombrado obispo por el papa Juan Pablo II en 1992, a instancias del cardenal Antonio Quarracino, arzobispo de Buenos Aires

No sería la última vez que algún superior, detectando su talento, lo promovía y lo colocaba en un lugar expectante para futuros cargos. La segunda vez, lo haría el mismísimo Ratzinger, como se verá.

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En el momento de su designación como obispo, Bergoglio, entonces de 55 años, era un desconocido para la mayoría de los argentinos e incluso un outsider en la institución. La suya no había sido la típica carrera eclesial.

En la arquidiócesis de Buenos Aires, dejó su marca en la organización de la Pastoral Villera, en la permanente atención a los más olvidados y en sus homilías, verdaderas piezas teológicas, que ya son parte de su legado.

Jorge Bergoglio, en los años en que se hacía notar por sus homilías en la catedral metropolitana

Bergoglio se hizo notar por sus colegas del mundo entero en dos ocasiones gracias a su capacidad de trabajo, su aptitud para el diálogo, su poder de síntesis, su buena pluma y sus ideas sobre lo que debía ser la renovación de la Iglesia.

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La primera vez fue cuando, unos meses después de haber sido creado cardenal por Juan Pablo II en febrero de 2001, es designado expositor del sínodo de los obispos, en reemplazo del arzobispo de Nueva York, cardenal Edward Egan, cuando éste tuvo que regresar de urgencia a su país por los atentados del 11/9.

La segunda vez fue en 2007, en Aparecida, Brasil, donde fue encargado de la redacción del documento final -lo que luego llamaría el programa o mandato de su pontificado- en la Va Conferencia de Obispos Latinoamericanos, a la que asistió el papa Benedicto XVI.

Nadie es profeta en su tierra, dijo Jesús cuando al predicar en Nazaret le dieron la espalda, y Jorge Bergoglio no fue la excepción. Recordemos la frialdad apenas disimulada del primer mensaje de felicitación de la entonces presidente Cristina Fernández de Kirchner que al saludar la elección del nuevo Papa lo llamó “latinomaericano” y no pudo decir “argentino”.

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Durante la crisis política, social y económica que sacudió Argentina en 2001, la Iglesia Católica, con Jorge Bergoglio a la cabeza, actuó como mediadora, cuando se creó la Mesa del Diálogo Argentino, de cuyos encuentros participaron dirigentes políticos, sindicales, empresariales y de organizaciones de la sociedad civil.

Jorge Bergoglio, en sus tiempos de arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, durante una misa en honor a Juan Pablo II en la catedral metropolitana en el año 2005 (NA:DAMIAN DOPACIO)

Esto no impidió que la Iglesia en general y Jorge Bergoglio en particular se convirtiesen en blanco de la animosidad de Néstor Kirchner y luego de su esposa y sucesora, Cristina Fernández, celosos de todo poder que pudiera hacerles sombra e intolerantes a la más mínima crítica, y sobre todo proclives a contentar a un progresismo agnóstico que pronto se convirtió en uno de sus principales soportes electorales.

El gobierno se sentía permanentemente aludido por las críticas del Cardenal al “exhibicionismo y los anuncios estridentes de los líderes políticos”, o al “escandaloso aumento de la pobreza” o su “bienaventurados los que se oponen al odio y a la confrontación permanente…”

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Bergoglio también tenía adversarios internos que, cuando cumplió los 75 años y presentó su renuncia al Benedicto XVI, intentaron que ésta le fuese aceptada de inmediato. Ignoraban que Benedicto XVI ya conocía bien al Cardenal primado de la Argentina y lo valoraba.

En 2005, cuando murió Juan Pablo II, los detractores de Bergoglio y de la Iglesia Católica reflotaron un viejo infundio en su contra por una supuesta complicidad con la dictadura. Y en el paroxismo de los ataques en su contra, el Cardenal fue indagado por la justicia -su interrogatorio fue conducido por Luis Zamora y Myriam Bregman– por la desaparición de dos sacerdotes de la Compañía de Jesús en mayo de 1976.

Jorge Bergoglio, recién creado cardenal, posa en el Vaticano (REUTERS/Paolo Cocco)

En el colmo del cinismo, ex integrantes de organizaciones armadas, que tuvieron como política dejar a sus militantes a la intemperie frente al aparato represivo, acusaron de haberlos desprotegido a quien en realidad les salvó la vida.

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El entonces futuro Papa no compartía la opción por la lucha armada que tentó incluso a algunos sacerdotes en los años 60 y 70 y eso resultó imperdonable para quienes habían optado por la violencia. Tampoco adscribió a la corriente de la Teología de la Liberación.

No obstante, en marzo de 2014, hizo una reflexión con cierto tono autocrítico: “Nosotros en América Latina hemos tenido experiencia de un manejo no del todo equilibrado de la utopía, y que en algunos lugares, no en todos, en algún momento nos desbordó, y al menos el caso de Argentina, podemos decir ¡cuántos muchachos de la Acción Católica, por una mala educación de la utopía terminaron en la guerrilla de los años 70!”

Años más tarde, varios autores hicieron justicia con el rol desempeñado por Bergoglio en esos años y la ayuda que brindó a muchos frente a la represión ilegal.

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La lista de Bergoglio, el libro del periodista italiano Nello Scavo, que reconstruye la actuación del papa Francisco durante los años de la dictadura

En 2010, el gobierno envió al Congreso el proyecto de legalización del matrimonio homosexual, al que Bergoglio obviamente se opuso.

El 12 de febrero de 2013, al día siguiente de conocerse la renuncia de Benedicto XVI, un referente del lobby LGBT en la Argentina se jactó de haber enterrado la candidatura de Jorge Bergoglio al papado el día que se casó… Es no entender cómo funciona esa institución doblemente milenaria, acostumbrada a ser víctima de operaciones de desprestigio y a discernir la verdad.

Pero es cierto que en aquel comienzo del año 2013, nadie veía papable a Jorge Bergoglio. Él mismo había reservado una habitación en el hogar de los jesuitas para su retiro. Aunque también pudo tratarse de una manera hábil de hacer que sus enemigos bajaran la guardia.

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El 25 de Mayo de 2012, tampoco Mauricio Macri, entonces jefe de Gobierno de la Ciudad, asistió al que sería el último Te Deum de Bergoglio antes de su entronización en la Santa Sede, signo del aislamiento en el cual se encontraba el Cardenal, algo que no parecía desalentarlo. En aquella homilía, volvió a fustigar “el relativismo que, con la excusa del respeto a las diferencias, homogeneiza la transgresión y la demagogia; permite todo con tal de no asumir las contrariedades que trae el coraje de sostener los valores y los principios”.

En vísperas del cónclave, el nombre de Jorge Bergoglio no circula casi en los mentideros político-religiosos, con la sola excepción del corresponsal de la CNN, José Levy, que lo nombra en los instantes previos al anuncio. Un detalle pudo quizás advertir a los observadores: la última actividad oficial de Benedicto XVI había sido recibir en audiencia privada al arzobispo de Buenos Aires, recién llegado al Vaticano para participar del conclave.

La elección de Bergoglio fue una sorpresa universal. Para la elite argentina que le había dado la espalda. Pero también para el resto del mundo. Por primera vez un Papa venía de las periferias. Con Juan Pablo II se había quebrado la norma de los pontífices italianos. Pero el Cardenal argentino fue el primer Papa no europeo y el primer jesuita.

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Fumata blanca en El Vaticano. El mundo aún no lo sabe, pero un argentino acaba de ser elegido Papa

Cristina Kirchner -y casi toda la elite local- se benefició de la indulgencia de Bergoglio y fue recibida de inmediato por éste, que se cuidó de toda tentación revanchista. Una lección de magnanimidad que los políticos argentinos se resisten a aprender.

Como todo acontecimiento que irrumpe en el devenir humano incidiendo en el curso de la historia, la elección del argentino Jorge Mario Bergoglio como Papa llevó a indagar en su pasado y a buscar los signos anticipatorios de algo que para muchos resultaba inexplicable.

La atención se centró en Aparecida, cuyo documento final llevaba la impronta del nuevo pontífice, y su aspiración a una Iglesia “en salida”, capaz de alcanzar con su mensaje y servicio a todas las periferias humanas, geográficas y existenciales. Allí se gestó el pontificado de Bergoglio -como posibilidad- y su programa; allí anidó en la mente de muchos cardenales, y quizás en la del propio Joseph Ratzinger, la idea de un papa latinoamericano.

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Por lo tanto, su elección probablemente no fue tan sorpresiva en lo interno, en la cúpula de una institución acostumbrada a trabajar en la discreción y a largo plazo, y a renovarse en la continuidad.

El impacto del pontificado de Bergoglio no puede medirse cabalmente aún, porque lo que ha ido sembrando modificará el futuro. Así como su papado fue anhelado por muchos y preparado por ciertos acontecimientos, así también Francisco trabajó en estos años con miras al porvenir y el resultado de sus esfuerzos podrá empezar a ser medido cuando se conozca el nombre del nuevo Obispo de Roma.

Francisco, en una de sus últimas apariciones públicas, dirigiendo el servicio de oración de Vísperas en la Fiesta de la Presentación del Señor en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el 1 de febrero de 2025 (REUTERS/Ciro De Luca)

El Colegio cardenalicio ha sido renovado con miras a una más amplia representación de la iglesia universal. A día de hoy, está formado por 252 cardenales: 138 son electores (pueden votar hasta los 80 años). Este cuerpo se ha universalizado: hay 94 países representados. La inmensa mayoría de los cardenales electores, un 80 por ciento, han sido nombrados por Francisco.

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El continente donde más crece el catolicismo es el Asia, donde esa religión no es mayoritaria pero sí mucho más dinámica. Todo eso estuvo presente en los planes del Papa, en los cambios que ha impulsado y los viajes que ha realizado.

PASTOR, JEFE DE ESTADO Y LIDER MUNDIAL

Por la peculiar naturaleza de la Santa Sede, el Papa no es sólo cabeza de la Iglesia Católica, referente principal de la religión que ha moldeado la cultura occidental, sino también jefe de un Estado que ha sido un actor protagónico en la historia y sigue desempeñando un rol trascendental en la escena mundial.

Todo lo que dice y hace el Papa impacta desde esa doble faceta, pastoral y política, que configura un liderazgo reconocido más allá de los límites de su feligresía.

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Cada Papa encarna la aspiración de la Iglesia en una etapa dada y a la vez deja su impronta personal en el gobierno de la Santa Sede y en la escena internacional.

El papa Francisco saluda a la multitud reunida en la plaza de San Pedro el día de la misa de inauguración de su pontificado, el 19 de marzo de 2013 (AFP PHOTO / VINCENZO PINTO)

Jorge Bergoglio, el pontífice que nadie esperaba, cautivó rápidamente a un mundo que hasta entonces ignoraba todo sobre él. Lo hizo con una sucesión de gestos impactantes y con un estilo de comunicación nuevo: un mensaje profundo expresado en lenguaje sencillo y directo. Sus homilías diarias, las audiencias generales de los miércoles en una plaza de San Pedro colmada, una liturgia despojada y un pastor que se dejaba abordar por la gente generaron una sensación de constante cercanía. La distancia de cualquier punto del mundo a Roma quedó salvada por una comunicación diaria en un lenguaje familiar que creaba intimidad y convertía al Vaticano en una capilla universal.

El mundo entero asistía a la llegada de un Papa que venía a renovar la Iglesia y a devolverle protagonismo en la escena internacional.

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Cada gesto contenía un mensaje político. La humildad con la cual se presentó al mundo, como obispo de Roma, era un consejo que más de un político haría bien en escuchar: “No hay que creérsela”. Somos todos instrumentos de algo superior, que nos excede, y cuyos designios no siempre podemos comprender cabalmente, parecía decir.

La austeridad fue un programa. Eligió vivir “normalmente”, en una residencia donde alternó con obispos, personal vaticano y visitantes en tránsito. Aunque no lo explicitara, ese fue también el mejor mecanismo para eludir un eventual cerco del aparato de la Curia vaticana.

De Lampedusa en 2013 al corazón del África en uno de sus últimos viajes pastorales en enero de 2023, el mundo pudo ver a Francisco hablar en nombre de los refugiados, de los expulsados de sus países por crisis y guerras originadas en decisiones tomadas en las mesas chicas del poder mundial, de los desocupados despojados de la dignidad que da el trabajo, en vigilias de paz, fundido en abrazos interreligiosos, interpelando al G20, al Parlamento europeo o a la ONU, oficiando la misa más multitudinaria de la historia -en Filipinas ante millones de fieles- o tendiendo puentes, como entre Cuba y los Estados Unidos, o a través del mensaje a China, en busca de un acercamiento espiritual y cultural.

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Vigilia por la paz en Siria

Yendo hacia las periferias, en el discurso y en la acción, en sus primeros años de pontificado, Bergoglio ocupó el centro geopolítico. A pocos meses de iniciado su papado, el diario Le Monde lo describía como un “verdadero animal político” que se está “imponiendo en la escena mediática mundial”.

Para el filósofo francés Edgar Morin, el papa llamaba a un cambio civilizatorio, a modificar todo aquello que lleva a la exclusión y al “descarte” de personas. Francisco, dijo, representa lo más elevado como conciencia de nuestro común destino humano.

El estilo cálido y sencillo estaba al servicio de la transmisión de verdades sólidas y de la reafirmación de nociones que muchos desearían ver relativizadas.

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La intensa actividad desplegada en tantas direcciones a la que se consagró desde el primer día descansaba sobre su convicción de que “la Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción”.

EL MENSAJE PASTORAL

Ciertos gestos iniciales del Papa, de apertura, llevaron a algunos a esperar, como ironizó Luke Coppen, editor del semanario británico Catholic Herald, “que el Papa dejase de ser católico”.

Lo que Francisco criticó fue a “una Iglesia obsesionada sólo con el aborto y el matrimonio gay”. Apuntó contra la reducción del mensaje a ciertos aspectos de la moral: “No se le presta atención al anuncio del Evangelio y se pasa a la catequesis, preferentemente al área moral -dijo-. Y dentro de la moral se prefiere hablar de la moral sexual. Que si esto se puede, que si aquello no se puede, que si se es culpable”.

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Reacciones del publico al anuncia del nuevo Papa y su aparición en el balcón. Vaticano, 13 de marzo de  2013 (Photo by Dan Kitwood/Getty Images)

El Papa quiso dar vuelta esa lógica para poner en primer plano los pecados del espíritu: el egoísmo, la codicia, la indiferencia ante el dolor ajeno; señalar a “los mercaderes del templo”, los que no entienden que la riqueza “es un bien sólo si ayuda a otros”. “Dios no se cansa de perdonar”, repetía, pero también aclaraba: “ojo, que Pedro era pecador, no corrupto: ¡pecadores sí, corruptos no!

En 2010, el todavía cardenal Bergoglio decía: “La opción básica de la iglesia en la actualidad no es disminuir o quitar prescripciones o hacer más fácil esto o lo otro, sino salir a la calle a buscar a la gente, conocer a las personas por su nombre. Salir a anunciar el Evangelio”.

Algunos confundieron esta actitud con una suerte de secularización, pero el Papa, a dos meses de haber asumido, pidió a los cristianos no tener vergüenza de vivir con “el escándalo de la Cruz”. Jesús no escandalizó por sus obras, sus palabras o sus milagros, sino porque afirmó ser Hijo de Dios. “Esto es lo que no se tolera, el demonio no lo tolera”, agregó. “Cuántas veces escuchamos: ‘Sean un poco más normales, no sean tan rígidos, sean razonables’. ‘¡No nos vengan con que Dios se hizo hombre!’ Podemos hacer todas las obras sociales que queramos, y dirán: ‘¡Qué bien la Iglesia, qué buena tarea social hace!’ Pero si decimos que hacemos esto porque estas personas son la carne de Dios, viene el escándalo”.

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La Iglesia no es una ONG, sostenía, desarmando los intentos de asimilar su mensaje a posiciones laicas, despojándolo de la radicalidad del mensaje evangélico. “Cada vez que Francisco muestra su lealtad a la enseñanza católica, denunciando el aborto, por ejemplo, hacen oídos sordos”, se quejaba Coppen. Y pronosticaba que “en algún momento los fans del nuevo papa” se iban a dar cuenta de que él no bendeciría la ordenación de mujeres o el casamiento gay, “y entonces se pondrán en su contra”.

De hecho, a lo largo de estos años, hubo selectividad en la amplificación que se daba a sus declaraciones. Si el Papa decía que abortar es como contratar un sicario para matar, oídos sordos. Lo mismo pasó con sus condenas a la ideología de género: “Es de las colonizaciones ideológicas más peligrosas, porque anula las diferencias”, dijo el 10 de marzo de 2023 a La Nación. En la misma entrevista se explayó: “Hay gente un poco ingenua que cree que es el camino del progreso y no distingue lo que es respeto a la diversidad sexual o a diversas opciones sexuales de lo que es ya una antropología del género, que es peligrosísima porque anula las diferencias, y eso anula la humanidad, lo rico de la humanidad, tanto de tipo personal, como cultural y social, las diferencias y las tensiones entre las diferencias”.

Muchos fingen no escuchar esto. En ciertos casos, las propias autoridades eclesiásticas de los países no se hacen eco del mensaje para amplificarlo y, sobre todo, para aplicarlo a su misión.

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Pero también abundaron los dirigentes argentinos que no dudaron en robarle tiempo para una audiencia y una foto, sin hacer luego de la defensa de la vida su principal bandera. “Soy católico, pero…”, fue la patética excusa más escuchada, en boca de los mismos que luego le pedían que viniera al país.

REFORMAS

Con el peso de las críticas a la institución cayendo sobre las espaldas de su antecesor -lo que engrandece el gesto casi sacrificial de Joseph Ratzinger, que con su renuncia se llevó esa cruz al hombro- y utilizando el explosivo prestigio que ganó rápidamente en los primeros meses de su papado, Bergoglio avanzó en el reordenamiento interno de la curia, la transparencia administrativa y la apertura de las estructuras vaticanas para una mejor representación de la iglesia universal.

El papa Francisco saluda a los cardenales durante la Santa Misa del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, Ciudad del Vaticano, el 24 de marzo de 2024. EFE/EPA/RICCARDO ANTIMIANI

Lo primero fue la creación de un Consejo de Cardenales que lo asesoraría en el gobierno de la Iglesia, con el objeto de que “los episcopados del mundo se vayan expresando en el mismo gobierno de la iglesia”, como explicó. Un objetivo central fue el saneamiento de las finanzas vaticanas -motivo de una larga sucesión de escándalos-; decisión que no tardó en activar los lobbies a los que se había referido en la primera conferencia de prensa en el vuelo de regreso de Río de Janeiro (septiembre de 2013), cuando ante la pregunta por la existencia de un lobby gay, respondió que todos los lobbies eran “un problema”, como “el lobby de los avaros, de los políticos o de los masones”.

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En torno a la reforma económica estos grupos se activaron de inmediato. George Pell, el cardenal australiano al que Bergoglio ungió como una suerte de ministro de economía y que contrató una auditoría externa para las finanzas vaticanas a fin de garantizar una total transparencia, fue víctima de una falsa denuncia por abuso -que le llevó tres años (uno en prisión) desmontar-.

Esta tarea de reforma siguió de un modo más discreto o más alejado de la atención mediática, pero no menos disruptivo: lo prueban precisamente las operaciones que cada tanto trascienden. Una de las últimas fue el intento de atribuir críticas póstumas a Francisco por parte del papa emérito Benedicto XVI, fallecido el 31 de diciembre de 2022, y con quien Bergoglio, contra todo pronóstico malintencionado, convivió de modo armónico durante casi todo su papado.

El papa Francisco, a la derecha, abraza al papa emérito Benedicto XVI antes del inicio de una reunión con fieles en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el domingo 28 de septiembre de 2014. (Foto AP/Gregorio Borgia, Archivo)

Transcurrida cierta primavera “franciscana”, volvió al ruedo el doloroso tema de los abusos, con investigaciones todavía en curso, y heridas sin cerrar. Aunque ha sido poco reconocido, fue Benedicto XVI quien reformó el derecho canónico para facilitar la expulsión de sacerdotes culpables de estos crímenes.

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Esta línea fue seguida por Bergoglio, que aprobó protocolos aún más estrictos en el enfoque de estos casos. “La Iglesia -dijo- no puede tratar de esconder la tragedia de los abusos, sean del tipo que sean. Tampoco cuando los abusos se dan en las familias, en los clubs, en otro tipo de instituciones. La Iglesia tiene que ser un ejemplo para ayudar a resolverlos, sacarlos a la luz en la sociedad y en las familias”.

MENSAJE AL MUNDO

También en el plano político la potencia del mensaje papal, a la vez que generó entusiasmo y esperanza en miles de fieles e incluso de no creyentes, empezó a suscitar resistencias.

Bergoglio es el primer papa en llamarse Francisco -inspirado por la frase “No te olvides de los pobres”, que le dijo al oído su amigo el cardenal brasileño Claudio Hummes, aquel 13 de marzo de 2013-; un nombre que es en sí mismo un programa: la denuncia de la “idolatría del dinero” y de la “globalización de la indiferencia” que caracterizan a una “cultura del descarte” que desecha a los más débiles de la sociedad. A las “víctimas del sistema socioeconómico mundial”, como dijo en su viaje temprano a Lampedusa, en el primer año de su pontificado.

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Este mensaje no fue aceptado sin reticencias ni encontró siempre escucha y repetidores en un mundo en el que tantos sectores de interés se nutren del conflicto.

El Papa habla a los diplomáticos acreditados ante El Vaticano, una tradición que se cumple a comienzos de cada año (Reuters)

La posguerra fría defraudó las esperanzas de un mundo más plural, de una mayor democratización de la toma de decisiones a nivel mundial, y derivó en cambio en una intensificación de las tensiones. La competencia entre las principales potencias derivó en lo que el Papa llama la “tercera guerra mundial a pedazos”, la que se libran los poderes mundiales en terceros escenarios ante la indiferencia de muchos.

En enero de 2022, en el habitual discurso de principios de año a los embajadores ante la Santa Sede, Francisco señalaba la “crisis de confianza” que atraviesa “la diplomacia multilateral”. “A menudo se toman importantes resoluciones, declaraciones y decisiones sin una verdadera negociación en la que todos los países tengan voz y voto”, explicó. De ese desequilibrio, deriva “una falta de aprecio hacia los organismos internacionales por parte de muchos Estados”, lo cual “debilita el sistema multilateral” y reduce “cada vez más su capacidad para afrontar los desafíos globales”.

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En su encíclica Fratelli Tutti, señaló la necesidad de gestar “organizaciones mundiales más eficaces, dotadas de autoridad para asegurar el bien común mundial, la erradicación del hambre y la miseria, y la defensa cierta de los derechos humanos”. Pidió “una reforma, tanto de la ONU como de la arquitectura económica y financiera mundial”, porque “una comunidad internacional debe basarse en la soberanía de todos y no en vínculos de subordinación”.

El Papa, que ha sustituido a los políticos en el discurso, no puede sustituirlos en la acción. Cuando Juan Pablo II hizo su llamado a los pueblos sometidos al sistema comunista a no tener miedo, hubo líderes que recogieron ese desafío. Años más tarde, el papa polaco no pudo frenar la segunda guerra de Irak, pese a sus denodados esfuerzos en ese sentido, precisamente por la deserción de otros liderazgos.

El Papa Francisco, a la izquierda, pronuncia su discurso junto al presidente indonesio, Joko Widodo, durante su visita apostólica a Asia. Palacio Presidencial de Yakarta, 4 de septiembre de 2024 (Willy Kurniawan/Pool Foto via AP)

En los primeros tiempos de su pontificado, Bergoglio pareció también encontrar un eco desde el mundo de la política: la vigilia por la paz en Siria, la oración de palestinos y judíos en el Vaticano, los puentes entre Estados Unidos y Cuba…

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Ese impulso se vio frenado en años posteriores, al menos respecto de los grandes conflictos mundiales, y el mensaje de Francisco enfrentó muchas veces la indiferencia, cuando no directamente el sabotaje.

Algunos pretenden incluso imponerle una agenda, los temas sobre los que debe intervenir y aquellos en los que debe abstenerse. Se lo critica por hacer poco. No sin hipocresía los indiferentes ante la “Tercera Guerra Mundial a pedazos” que el Papa denuncia le exigen definiciones sobre los conflictos en los que están en juego sus propios y frecuentemente espurios intereses.

Muchos agnósticos de izquierda y derecha, responsables por acción u omisión, por incapacidad, por agresión directa o por un crescendo de provocaciones, de desatar estos conflictos, increpan al Papa por su supuesta inacción.

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Reclaman sólo respecto de las situaciones que tienen atención mediática o de las que creen poder sacar algún provecho; pero el Papa ha intervenido e interviene en muchos otros conflictos y crisis que generan violencia contra la población civil, represión sangrienta, desplazamiento de personas, refugiados, etc; dramas de los que muchos críticos de Francisco no se notifican. A comienzos de 2023, su viaje al corazón sufrido del África, a regiones del Congo y de Sudán carcomidas por conflictos civiles sangrientos fogoneados por terceros países, se desarrolló en la más completa indiferencia.

Francisco saluda a los fieles en Kinshasa, durante su viaje apostólico a la República Democrática del Congo en febrero de 2023 (REUTERS/Yara Nardi)

Sus últimos viajes, mantuvieron esta tendencia a ir a los sitios más olvidados. Incluso dentro de Europa, eligió ir a la Francia periférica: Córcega, visitada por un Papa por primera vez, la isla mediterránea es un reservorio de catolicismo en un continente descreído, y el gesto pontificio se produjo al tiempo que la elite se daba cita en Notre Dame. Francisco ofició una misa en Ajaccio con el monumento a Napoleón de fondo. Un mensaje subliminal del que la clase política argentina no se notificó…

Antes, en abril de 2023, había visitado Hungría, la oveja negra de la Unión Europea, país que no se pliega al progresismo ambiente. En septiembre del 24, hizo una gira por Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur, y un año antes había sido el turno de Mongolia.

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NI LIBERALISMO NI POPULISMO

En el mismo discurso a los diplomáticos de enero de 2022, el Papa señaló otra causa de la irrelevancia de los organismos internacionales: “Con frecuencia, el centro de interés se ha trasladado a temáticas que por su naturaleza provocan divisiones y no están estrechamente relacionadas con el fin de la organización, dando como resultado agendas cada vez más dictadas por un pensamiento que reniega los fundamentos naturales de la humanidad y las raíces culturales que constituyen la identidad de muchos pueblos”. Se trata de “una forma de colonización ideológica, que no deja espacio a la libertad de expresión y que hoy asume cada vez más la forma de esa cultura de la cancelación, que invade muchos ámbitos e instituciones públicas”.

He aquí al Papa de nuevo poniendo el foco en un tema sobre el cual pocos lideres del mundo se han pronunciado, por oportunismo o seguidismo demagógico frente a la moda identitaria.

Discurso del papa Francisco ante la Asamblea General de la ONU, en septiembre de 2015, en Nueva York (AFP PHOTO / VINCENZO PINTO)

En septiembre de 2015, cuando se presentaban los objetivos de la Agenda 2030, Francisco habló ante la Asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York y pidió evitar “toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias”. A buen entendedor pocas palabras.

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El Papa juega al juego. La diplomacia vaticana funciona de ese modo. Corresponde a los líderes locales, amparándose en esas declaraciones de Francisco, la formulación de políticas.

Sin embargo, con frecuencia sus mensajes fueron filtrados por categorías de un orden diferente a aquel en el cual actúa Bergoglio. En Fratelli tutti, Francisco lamentaba que ya no fuese posible opinar “sobre cualquier tema sin que intenten clasificarlo en uno de esos dos polos (populismo o liberalismo)”.

Lo cierto es que sus críticas al populismo (en Fratelli Tutti) fueron más lapidarias y certeras que las que pueden hacer los políticos. Francisco tomaba distancia de ambos extremos, señalando que “el desprecio de los débiles puede esconderse en formas populistas, que los utilizan demagógicamente para sus fines, o en formas liberales al servicio de los intereses económicos de los poderosos”.

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Y diferenciando el populismo de la buena política, señalaba: “Hay líderes populares capaces de interpretar el sentir de un pueblo, su dinámica cultural y las grandes tendencias de una sociedad”, como “base para un proyecto duradero de transformación y crecimiento”. “Pero -advertía- deriva en insano populismo cuando se convierte en la habilidad de alguien para cautivar en orden a instrumentalizar políticamente la cultura del pueblo, con cualquier signo ideológico, al servicio de su proyecto personal y de su perpetuación en el poder”. Y ello “se agrava cuando se convierte (…) en un avasallamiento de las instituciones y de la legalidad”.

Para superar la inequidad, es necesario el desarrollo económico, decía; “los planes asistenciales” sólo “deberían pensarse como respuestas pasajeras”, porque “el gran tema es el trabajo”.

También fustigaba “la especulación financiera con la ganancia fácil como fin fundamental”, que causa estragos. Evocaba otra defección de la política, al lamentar que la crisis financiera de 2007-2008 no hubiese sido la ocasión “para el desarrollo de una nueva economía más atenta a los principios éticos y para una nueva regulación de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia”.

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El poder al servicio del bien. Es algo elemental pero que la política olvida con demasiada frecuencia. Vemos a diario, aquí y en todo el mundo, a dirigentes incapaces de armonizar sus aspiraciones personales con los intereses colectivos. Por falta de amor al prójimo, individualismo o comodidad.

El mensaje papal molesta. La reacción -canallesca- de algunos fue culpar al Papa por la pobreza… Es decir, por lo que ellos no hacen, por su incapacidad y falta de vocación de servicio.

Francisco deja una Iglesia reafirmada en la esencia del mensaje evangélico, mejor representada en su cúpula, con un reequilibrio que refleja de modo más fiel la realidad del catolicismo en el mundo. No sabemos si el próximo Papa vendrá, como él, de la periferia, pero sí que el deseo del actual pontífice es que la periferia esté en el centro de la misión.

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En todos los temas, para todas las realidades y situaciones, ha dejado un mensaje, porque a la Iglesia “nada de lo humano le es ajeno”. A lo largo de su pontificado ha publicado 3 encíclicas: Lumen fidei (29 junio 2013), Laudato si’ (24/5/ 2015) y Fratelli tutti (3/10/20); cinco exhortaciones apostólicas: Evangelii gaudium (24/11/2013), Amoris laetitia (19/3/2016), Gaudete et exultate (19/3/2018), Christus vivit (25 de marzo de 2019) y Querida Amazonia (2 de febrero de 2020).

Y, a comienzos de este año, su libro “Esperanza”, que constituye una suerte de autobiografía o memorias, resultado de seis años de conversaciones con el periodista italiano Carlo Musso.

Sería esperanzador que los dirigentes políticos recogieran el desafío y emprendieran, en el plano secular, los caminos que traza el papa desde lo espiritual. Se trata de combatir la economía de la exclusión, la idolatría del dinero, poner a la persona humana en el centro de todo proyecto, cuidar “la vida como viene”…

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Un programa que es universal, pero que debería interpelar a los argentinos de modo muy especial.

Los últimos consejos dados por el Papa acerca de cómo debatir en una sociedad polarizada tienen especial resonancia en nuestra realidad: no discutir con el que busca polarizar, no dejarse confundir por falsas contradicciones y decir sí a la misericordia como paradigma último, pero decirlo más con obras que con palabras.

Nos deja también a su hijo dilecto, el padre José María Di Paola, a quien ha dedicado muchos mensajes, como cuando al cumplirse 8 años de su papado, el cura villero convocó a enviarle mensajes y le llegaron más de cien mil: “Es un sacerdote capaz de movilizar gente, capaz de mover corazones simplemente porque es auténtico, lo llaman ‘el Padre Pepe’, todos lo conocen”, dijo Francisco.

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Nos queda la pena de no haber podido recibirlo en la Patria. De haber venido en los primeros tiempos de su pontificado, hubiera sido apoteósico. Aventuro que se privó deliberadamente de ese abrazo admirado y de las muchas flores que entonces lo hubieran cubierto: no quiso creérsela, como decía en ese hablar porteño que jamás lo abandonó. En su austeridad y humildad proverbiales quizás lo sintió como un gesto de vanidad.

En los años siguientes, no pudo evitar la manipulación de su figura y de cada uno de sus gestos, las interpretaciones capciosas, los acercamientos interesados, y prefirió mantener distancia geográfica.

Queda a los argentinos la misión de “traer” espiritualmente al Papa a la Argentina, honrando su legado.

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El papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio, saluda a fieles argentinos presentes en la plaza de San Pedro el día de su misa inaugural, 19 de marzo de 2013 en El Vaticano (AFP PHOTO / ALBERTO PIZZOLI)

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POLITICA

Milei va al Congreso con un discurso reformista y un Gabinete envalentonado tras los triunfos legislativos

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El Gobierno llega a la Asamblea Legislativa de este año envalentonado. Pasó un “veranito”, con dos meses de calor en extraordinarias -diciembre y febrero- en los que consiguió cada cosa que quería: la reforma laboral, la baja de edad de imputabilidad, el acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE) y la media sanción de la ley de glaciares. Todo marchó de acuerdo al plan, como le gusta decir al estratega Santiago Caputo, y quedó listo para abonar al discurso “ambicioso” y “reformista” que piensa dar el presidente Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias.

Para avivar esa idea, este sábado el bloque de diputados de La Libertad Avanza (LLA) publicó un video con Gabriel Bornoroni a la cabeza y anticipó que el domingo comienza “la etapa más reformista de la historia”.

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Empoderado tras la victoria electoral, el Gobierno inauguró una mesa política que llegó para quedarse porque ordenó la negociación con senadores, diputados y, sobre todo, gobernadores, que a tiro de caja y obras se plegaron a la estrategia nacional. Ante un kirchnerismo con problemas de conducción y fuga de dirigentes, Milei dejó atrás el perfil republicano y encontró enemigos en “empresarios prebendarios” y periodistas -a los que llamó con apodos despectivos-, sumó otro viaje a EE.UU. para ver a Donald Trump, se enfocó en la economía y ahora acelera sin mucho enfrente.

Fuentes de la mesa chica libertaria indicaron a que, en su discurso, que arrancará a las 21, Milei primero se referirá a lo que recibió, describirá el estado actual de la Nación y sus proyecciones sobre el país. Este apartado tendrá un componente económico, pero también estará nutrido por los hitos que remitieron a pedido los ministerios libertarios.

Después, contaron fuentes al tanto, habrá una parte de la alocución focalizada “en las ideas de lo justo y lo moral”.

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Como plato fuerte estará la etapa de las reformas para 2026 y con el fin último de la reelección en 2027, que -en voz de varios actores oficiales- se encuentran guardadas bajo “siete llaves”. De momento, está claro que el Gobierno impulsará un cambio electoral inspirado en el capítulo que se cayó de la Ley Bases en ese sentido, que incluirá modificaciones en la Boleta Única, también en el financiamiento de los partidos y en la eliminación definitiva de las PASO. Dicen los que saben que también podría haber un anuncio de Milei vinculado a la constitución jurídica de sociedades y organizaciones conformadas en la Argentina, para ir hacia un proceso de transparencia electiva en ellas.

Milei, en la asamblea legislativa de 2025Rodrigo Nespolo

contó este sábado que en materia judicial no se esperan grandilocuentes avisos, más allá de que el oficialismo celebra lo cerca que está de los dos tercios en el Senado entre propios y aliados, para así negociar los cargos que faltan llenar sin el kirchnerismo. Fuentes del Gobierno aseguraban esta semana que la hoja de ruta para 2026 incluye primero mandar al Congreso las vacantes de los juzgados inferiores y, después recién, los miembros para rellenar la Corte Suprema. El Gobierno ya dio el primer paso del año en materia de Justicia cuando propició el traspaso del fuero laboral nacional a jurisdicción porteña y consiguió aval del Congreso.

Martín Menem y Manuel Adorni, dos funcionarios de extrema cercanía con la secretaria general, Karina Milei, estuvieron en los detalles de la asamblea Presidencia

Fuentes del Legislativo esperan que la capacidad del recinto de Diputados, donde se hará la asamblea, esté como mínimo con 70 u 80% de ocupación. “Será un cambio significativo con respecto a otros años”, se entusiasmaban fuentes del oficialismo. “La idea es que haya cercanos, pero no barras. Es una jornada institucional”, sumaban.

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A diferencia de 2025, el kirchnerismo tendrá su representación. La bancada de Diputados, conducida por Germán Martínez, se hará presente, con algunos faltazos de legisladores del interior. Por su parte, los senadores K no irán.

Amparados en que es un “acto institucional” y además “protocolar”, en el Senado daban por descontado que Victoria Villarruel irá a recibir a Milei en las escalinatas. El Presidente tiene la relación rota con su vice. “No va a haber empecinamiento, pero tampoco le vamos a regalar tantos puntos de rating”, respondían en el mileísmo puro del Congreso respecto de cómo actuarán con Villarruel. La transmisión de la cadena nacional estará a cargo de la TV Pública, que tiene bajo su órbita el secretario de Medios, Javier Lanari, un alfil de Karina Milei.

Las diferencias en la transmisión de la Asamblea Legislativa de 2024 (arriba) y 2025 (abajo)

Durante la asamblea, el Presidente se ubicará en un atril y en el mesón central estarán Villarruel y Menem, con los secretarios parlamentarios Agustín Giustinian y Adrián Pagán. A los costados del estrado habrá lugar para el Gabinete, el cuerpo diplomático, los gobernadores (los kirchneristas no irán) y miembros de la Justicia.

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Desde los palcos, como todos los años, caerán telas con los colores de la bandera argentina. Los invitados del Ejecutivo se dispondrán en la galería reservada. Se espera que Santiago Caputo desembarque con los suyos (entre ellos, el viceministro de Justicia, Sebastián Amerio; los legisladores bonaerenses Agustín Romo y Nahuel Sotelo, y parte de los propagandistas libertarios). Villarruel tendrá su palco; otro será para el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, que lo destinaría al Ejecutivo; y otro para Menem. Habrá, además, galerías dispuestas para LLA, donde se ubicarán titulares partidarios provinciales, alineados con los primos riojanos.

En la asamblea legislativa de 2025, Santiago Caputo en el palco con Sebastián Amerio (número dos de Justicia) y el principal propagandista libertario, Daniel Parisini (Gordo Dan)Rodrigo Nespolo

Pero de nuevo hay problemas con las condiciones para trabajar de los periodistas acreditados. La situación desató un comunicado del Círculo de Periodistas Parlamentarios, que repudió y condenó la decisión, que impide a la prensa acceder a los palcos dispuestos para tal fin desde el retorno de la democracia. “Se trata de una decisión injustificada y arbitraria, que obstaculiza el normal desarrollo de nuestra labor y menoscaba el derecho a la libertad de prensa y de expresión consagrados en la Constitución”, plantearon.

El comunicado del Círculo de Periodistas Parlamentarios

El domingo las puertas del Congreso se abrirán a las 18. Pero desde las cinco de la mañana se prenderán los aires acondicionados y habrá una medida infranqueable, a la que estará atenta la seguridad del Legislativo: no se podrán abrir las ventanas, menos para fumar; una cuestión que tocará de cerca al grupo caputista, muy adepto al cigarrillo, y a otros legisladores que también gustan del tabaco. Cuentan en el Congreso que el año pasado, por este tema de la abertura de los ventanales, nunca se logró alcanzar la temperatura óptima. Aparte, Milei gusta de los ambientes fríos. Por estas horas, y para evitar suspicacias, desde el Palacio intentaban explicar: “Es la única forma de controlar la temperatura”.

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“ambicioso” y “reformista”,February 28, 2026,View this post on Instagram,LA NACION contó este sábado,transmisión de la cadena nacional,Paula Rossi,Congreso Nacional,Javier Milei,Conforme a,,El mapa de fuerzas. Los réditos y los límites de la nueva mayoría oficialista,,Celebraciones y rechazo. Las repercusiones del arco político tras la sanción en el Senado de la reforma laboral,Congreso Nacional,,Estimado. A qué hora habla Javier Milei en la Apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso,,Día y horario. Cuándo es el discurso de Milei en la apertura de sesiones del Congreso,,Actividad legislativa. Qué son las sesiones ordinarias y extraordinarias en el Congreso

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POLITICA

El trasfondo del discurso de Milei en el Congreso, el plan reformista para 2026 y los temores por los aliados

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Javier Milei presidirá esta noche la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. A las 21, en horario prime time, comenzará a esbozar una lectura de los movimientos que hizo como Presidente en los últimos dos años y adelantará cómo buscará seguir el resto de su gestión. El concepto que va a guiar sus lineamientos será la batalla cultural, algo que comenzó a obsesionarlo más que la propia economía.

¿Qué va a decir el Presidente? Hasta ahora, fuentes oficiales hicieron trascender que será un discurso de tres partes. Una estará vinculada a la herencia que recibió de la anterior administración y las primeras medidas que hizo el Gobierno para poder superar ese estado de cosas. El 2025 también tendrá una mención particular: fue ahí donde su gestión miró hacia el abismo hasta que llegó el salvataje de Donald Trump y Scott Bessent. Pero lo importante estará en la mirada prospectiva: qué sentido le dará a su gestión en este año sin elecciones, pero condicionado por las del 2027.

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Tiene que vender futuro y compromiso para que los aliados acompañen. Sin ellos las reformas no se pueden sacar, pero somos la única fuerza que tiene capacidad de proponer algo en este contexto político”, afirman cerca suyo.

Para ejemplificar el sentido de época actual y la importancia de hacer reformas, Milei le dará una particular importancia a lo sucedido con el caso de Techint y a los elevados precios de los neumáticos que vendían productores locales. El libertario los llama ”empresaurios”, uno de los términos famosos que creó en los últimos años para describir a uno de los sectores que considera el status quo o el partido del Estado.

El presidente Javier Milei, Paolo Rocca, Roberto Méndez y Javier Madanes Quintanilla

Así, Milei ponderará el período de las extraordinarias, mencionará los proyectos pendientes e intentará vender un paquete de iniciativas que todavía no fueron dadas a conocer en su integralidad. Está el objetivo de sacar la reforma electoral, la del Código Penal y algunas vinculadas al Pacto de Mayo firmado dos años atrás.

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En la próxima estación de la ruta reformista también aparece la reforma tributaria, aunque dos miembros de la mesa política creen que no es momento de impulsarla por el impacto fiscal que podría tener. La cuestión es: si no es ahora, ¿cuando? La pregunta no es menor, porque Milei la considera una medida indispensable para en 2028 -si es reelecto- proponer la reforma previsional.

Hay integrantes de La Libertad Avanza que no descartan que haya un importante anuncio por fuera de lo que trascendió en los últimos días, pero todo esto forma parte de las especulaciones que circulan en ocasiones como estas.

El martes de esta semana Milei encabezó la primera reunión de Gabinete y dio una suerte de speech que puede entenderse como un adelanto de lo que dirá hoy a la noche. “Nos dio su visión de las cosas para lo que se viene”, confirmó uno de los integrantes del encuentro a Infobae, que decidió no adelantar ningún aspecto más del discurso por miedo a recibir represalias.

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Y es que Milei se toma muy en serio este tipo de asuntos. “Él redacta los discursos y, en todo caso, va a generando un ida y vuelta con quienes considera necesario”, afirman en su entorno. El principal es el asesor presidencial, Santiago Caputo, ideólogo de la narrativa libertaria desde su primera incursión electoral en 2021.

Javier Milei y el asesor Santiago Caputo

Posiblemente se trate del discurso más importante que dé en el año. La ocasión no podía ser mejor.

Tiene que dar un mensaje de firmeza y certidumbre a los mercados en medio de una semana que promete ser volatil por el ataque de Estados Unidos e Israel al ayatollah Ali Khamenei, lider supremo de Irán. Sobre todas las cosas, debe hablarle a la plaza local: al Gobierno le está costando mantenerse por debajo de la marca de los 500 puntos básicos de Riesgo País y las acciones no marcan subas sustanciales, todo lo contrario.

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La economía real mostró un repunte en diciembre pero bajo una dinámica heterogenea: el agro y la intermediación financiera se dispararon positivamente, pero en detrimento de la industria y el comercio. La cuestión sobre el empleo, la capacidad adquisitiva y la dinámica de la actividad predominan la agenda, pese a que los números oficiales permiten dar visiones dispares.

En ese marco, La Libertad Avanza mantuvo en el mes de febrero la mejor racha legislativa desde que es oficialismo, con la aprobación de leyes de amplísimo caracter reformista. La única que quedó con media sanción fue la Ley de Glaciares, que seguramente logre aprobación en Diputados.

Es decir, se verificó que el mecanismo de coordinación política que tiene el Gobierno, materializado en la mesa política, distribuyó bien las tareas de negociación con diferentes de actores de la oposición. Ese esquema vino acompañado por más bancas propias en ambas Cámaras y la fragmentación de la oposición, que deja al oficialismo con mayores facilidades para negociar con los gobernadores, incluso aquellos peronistas.

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Con la algarabía del viernes por la noche, con la reforma laboral sancionada, varios integrantes del Gobierno dijeron en público que, aprovechando el dulce momento político, ahora se vendrá una profundización de la agenda reformista.

¿Esto lo que dicen en privado? En varios casos, no.

Para continuar con su sendero reformista deberá pedir la colaboración de los aliados que consiguió acercar en estas últimas semanas tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.

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“Si me decís que podemos sacar entre tres o cuatro reformas este año, te lo firmo sin pensarlo”, se sinceró a mitad de semana un importantísimo integrante del Gobierno a Infobae. Coincidentemente, una figura de La Libertad Avanza en el Senado razonó de la misma manera: “Me tranquiliza que en la cúpula del Gobierno lo vean de esta manera, porque acá tengo mis serias dudas”.

Karina Milei celebra junto a Manuel Adorni y Diego Santilli la aprobación de la reforma laboral

¿A qué viene esa preocupación de ciertos actores? Por un lado, es una lectura casi unánime entre los operadores del Gobierno: la oposición se va a abroquelar en una postura intransigente hacia el segundo semestre del año. “Ahí se nos va a empastar todo”, afirman un miembro de uno de los campamentos libertarios. En otro indican: “Van a perder incentivos para colaborar en la medida que el horizonte de las elecciones provinciales se vea cada vez más cerca”.

Un integrante del bloque del Senado de La Libertad Avanza opinó que el balance de las sesiones extraordinarias fue, en los papeles, excelente; pero que deja una preocupación hacia adelante. “Creo que pagamos muy caro algunas cosas”, afirmó, para luego ejemplificar: “Mirá cómo votaron Alejandra Vigo (Córdoba), Carolina Moisés (Jujuy), la Unión Cívica Radical y el PRO. Ninguno de ellos nos votó todo completo. Son vínculos que pueden ser circunstanciales y provisorios”, marca.

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Otro integrante de ese espacio considera que la negociación de las vicepresidencias salieron caras y que comprometen otros vinculos con aliados que quedaron insatisfechos hacia adelante. En otros sectores no coinciden en absoluto con esto: refutan esta idea diciendo que, en rigor, el Gobierno consiguió mayor fragmentación del interbloque peronista. Quienes iniciaron el movimiento para que tres senadores federales se pasaran a un bloque propio fueron los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán).

Algo que podría abonar reforzar la posición de quienes defienden este último punto es que La Libertad Avanza podría evitar que estos jefes provinciales se retoben si les garantizan que La Libertad Avanza no competirá en sus distritos el año próximo. “No es una locura que, por ejemplo, en Tucumán, podamos corrernos de la disputa si es que nos conviene”, afirman en el Gobierno. La Libertad Avanza prácticamente no tiene referentes en provincias como Catamarca y Jalil demostró ser de los más útiles para la gobernabilidad violeta. Asimismo, si en la campaña pasada a la entonces candidata a senadora por Salta, Emilia Orozco, se le prohibió hablar negativamente de la gestión de Sáenz, ¿por qué no habría de ocurrir esto de vuelta?

Son todas especulaciones que empezarán a florecer en los próximos meses, pero que Milei tiene posibilidades de dar pistas en su discurso de este año. “Javier demostró ser uno de los tipos más brillantes en términos políticos. Una cosa es lo que dice de la boca hacia afuera y otra cosa es lo que hace puertas adentro. Es más pragmático de lo que se piensa”, indica una persona que lo conoce bien.

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El Gobierno puede haber mejorado su coordinación política y amplificado su número de legisladores para poder impulsar reformas, pero no tiene asegurado que el Congreso se convierta en una escribanía para todo este año. La cantidad de bancas que tiene no dista mucho de las que tenía Alberto Fernández durante su gestión: se trata de que los actores con poder de veto (es decir, aquellos legisladores y gobernadores que el Gobierno necesita sí o sí para poder aprobar un proyecto o juntar quórum) puedan ser interpelados y de que el oficialismo siga logrando consensos.

No es casual que se haya escuchado a una importante voz del Gobierno afirmar esta semana que “el consenso es un medio para lograr un fin y no un fin en sí mismo” y que “no tiene un valor per se cuando el fin es hacer de Argentina el país más libre del mundo”. La Casa Rosada demostró ser lo suficientemente pragmática para negociar la reforma laboral y quitar apartados importantes de la misma en negociaciones con la oposición, los gobernadores, los sindicatos y las cámaras empresarias.

Este sábado, una de las principales espadas legislativas que tiene La Libertad Avanza coincidía con la postura de que el Congreso puede convertirse en un territorio pantanoso hacia adelante. “¿Vale la pena hacer lo mismo que hicimos con la reforma labora por cada proyecto que podamos impulsar? ¿O vale la pena esperar más para que a partir de 2027 estas puedan salir con los apartados que queremos?“. Son algunas de las interrogantes que circulan. Otros prefieren ser más optimistas y apostar a una agenda plena de reformas: “El éxito te consolida y permite que puedas aprobar más reformas”.

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Funcionarios que hablaron con el Presidente este jueves informan que el discurso será de una hora, aproximadamente. En su debut en su primera Asamblea Legislativa, el líder libertario había hablado durante 70 minutos. El año pasado superó esa marca solo por dos minutos. No se prevé un cambio sustantivo en la duración para esta ocasión.

La transmisión comenzará con el arribo de Milei al Palacio del Congreso y se espera que el contacto que vaya a tener con la vicepresidenta, Victoria Villarruel, se reduzca al mínimo posible. Hay quienes hablan de que debería ser a cero, pero hay cuestiones protocolares -como la firma de las actas- que lo podrían impedir.

Javier Milei y Victoria Villarruel en la apertura de sesiones de 2025

Lo interesante es lo que sucederá con la transmisión, que replicará componentes de la del año pasado. “No está en los planes que se muestre a la oposición. La idea es que se lo muestre a Javier la mayor cantidad de tiempo con algunos pocos paneos”, informa una fuente al tanto del operativo.

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Tal y como hizo en 2024 y 2025, Milei volverá a dar su discurso parado, con su vicepresidente detrás y la banda presidencial puesta. Sus antecesores siempre hablaron sentados en el estrado, al lado de sus vicepresidentes, y sin la banda colocada. En el arranque de la transmisión del último marzo, el rating televisivo alcanzó los 17 puntos, pero a lo largo de la transmisión, fue descendiendo, estableciéndose primero en 8,1 puntos. Luego, la baja continuó hasta tocar cifras como 5 puntos.

El presidente Javier Milei organizará una cena en la Quinta de Olivos el domingo por la noche, tras la ceremonia, a la que invitó a los bloques aliados del oficialismo. El jefe del bloque PRO, Cristian Ritondo, ya confirmó su participación junto a otros seis diputados de su espacio, mientras que integrantes de la Unión Cívica Radical (UCR) y del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) recibieron invitaciones específicas, aunque el MID anticipó que no asistirá por desacuerdos recientes.

Legisladores de la UCR, encabezados por Pamela Verasay, aseguraron que estarán presentes, aunque reconocieron posibles ausencias por las dificultades derivadas de los paros de controladores aéreos que afectan los vuelos desde las provincias. Las invitaciones excluyeron a figuras como Karina Banfi (Adelante Buenos Aires) e integrantes de Innovación Federal, que lidera Alberto Arrúa.

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La convocatoria a la residencia presidencial fue gestionada por Gabriel Bornoroni, jefe de La Libertad Avanza en Diputados, con el objetivo de reforzar los vínculos políticos previo a un año de fuerte agenda legislativa. Aunque inicialmente se consideró ofrecer un asado, fuentes próximas a Milei aclararon que el menú no está definido y que podría incluir empanadas u otras alternativas.

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Miguel Ángel Pichetto encabezó un acto con Guillermo Moreno: “Cualquier gobierno peronista es mejor que este”

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El diputado nacional Miguel Ángel Pichetto llamó a la unidad del justicialismo durante un acto junto a dirigentes del Movimiento Nacional Justicialista, entre ellos Guillermo Moreno.

El legislador sostuvo que “el peronismo tiene que perdonarse, mirar el pasado y reflexionar que cualquier gobierno peronista es mejor que este gobierno que nos está mandando a la miseria”. Estas declaraciones se produjeron luego de trascender una reunión entre Pichetto y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en su domicilio, donde ella cumple una condena.

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Durante su intervención, Pichetto enfatizó la necesidad de construir una propuesta electoral “con todos, sin exclusiones” y junto al centro nacional. El diputado instó a los militantes a dejar de hablar de los errores cometidos para centrarse en reconstruir la confianza y el apoyo electoral perdido.

“Cuando empezamos a discriminar o a mirar desde la visión del desencuentro, me parece que ahí nos equivocamos”, advirtió el dirigente, quien destacó que lleva más de un año y medio conversando con Moreno sobre los temas que movilizan a los argentinos.

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El legislador criticó fuertemente la gestión actual, señalando que el Gobierno cree que gobernar es únicamente sancionar leyes que, a su criterio, afectan a los sectores más vulnerables. “Todos los días tienen una ley nueva. En general van en contra de los trabajadores, de los jubilados, de los que menos tienen, de los discapacitados“, argumentó.

En contraposición, reivindicó la visión de Juan Domingo Perón al afirmar que “gobernar es generar trabajo, esta es la consigna”, presentándola como el eje central de la reconstrucción del movimiento.

Finalmente, Pichetto retomó una reflexión previa sobre la “misericordia” para insistir en la importancia del perdón interno dentro de la fuerza política. Argumentó que el debate debe centrarse en construir un nuevo “mundo de ideas” y una visión actualizada de la Argentina.

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