POLITICA
River perdió el partido, los estribos y quedó envuelto por el escándalo en Mendoza
No dio la talla. Faltó juego, asociaciones, temple y sobraron errores, desinteligencias, nerviosismo. La derrota 2 a 1 de River ante Independiente Rivadavia, en Mendoza, anuló la ilusión de los millonarios de batallar por el título. Ocho puntos separan al equipo que conduce Marcelo Gallardo del líder Vélez, con 12 unidades en juego. El gol de Ham, en el noveno minuto de adicional, decretó la caída y avivó el escándalo en la cancha y en el gimnasio del estadio Malvinas Argentinas, con una persecución de jugadores a Sebastián Villa y escenas que multiplicaron el descontrol. El final fue caótico, con corridas, gestos y golpes.
Un rato largo después de la derrota, Marcelo Gallardo dio la cara. El DT de River fue claro en su opinión: “Fue una reacción en caliente por un gesto que hace un adversario, y termina el partido. Nada justifica el comportamiento de los dos equipos. Nada lo justifica, esas cosas se dan a veces cuando estas en caliente. Creo que se metió mucha gente y fue muy confuso, no puedo detectar bien qué fue lo que pasó. No esta bueno, no me gusta. Hay que asumir la bronca y guardarse”. Y no eludió la autocrítica por el pobre rendimiento de su equipo: “Jugamos un muy mal segundo tiempo, no queda otra que reconocer que no nos salió nada”.
Una jugada repetida, pero que no deja de tener efectividad. Una acción conocida, que los directores técnicos remarcan, aunque las precauciones que se toman en la teoría se derrumban en la práctica. El pase de Tonetto al espacio, la corrida de Villa, el enganche del colombiano para la pierna hábil ante la marca de Gattoni y el latigazo de derecha para que resultara improductivo el revolcón de Armani.
Sencillo, pero vigente, el festejo del delantero es una escena que River padeció por cuarta vez: ahora, con la camiseta de Independiente Rivadavia; las anteriores, con la de Boca. Un gol que remarcó la endeblez de la fórmula de zagueros centrales, donde quien tomó al atacante fue engañado y González Pirez –que miraba de reojo al juez asistente Facundo Rodríguez– habilitó en el inicio de la jugada. En apenas siete minutos, los mendocinos descubrían la desnudez de un rival que debía marcar el pulso.
El resumen de la derrota de River
Para revertir el resultado, River necesitaba tiempo, pero las acciones polémicas consumieron minutos para un equipo que manejó la tenencia de la pelota, aunque careció de creatividad para desarticular al rival. Un remate de Echeverri y otro de Bustos –tras un desborde de Colidio–, las situaciones de riesgo que levantaron al público millonario, que se vistió de neutral sin disimulo. Tres minutos se recuperaron en el primer tiempo de los casi diez que estuvo detenido, después de los dos penales que sancionó el árbitro Arasa: en el primero, Lucas Novelli –árbitro del VAR– anuló la mano de Sheyko Studer por posición adelantada de Solari. Más tarde, el mismo defensor bloqueó un remate de Echeverri y desde el VAR convocaron al árbitro principal para que repasara la jugada. Arasa defendió su interpretación y Colidio, con un remate de derecha y cruzado, igualó el marcador.
El escándalo del final
Nublado en ofensiva y errático en defensa, River sufrió tres veces en la misma jugada en el inicio del segundo tiempo, después de un error de Villagra: Sequeira, Ramis y Cardillo no pudieron con Armani, la gran figura riverplatense en la noche mendocina. La urgencia por un triunfo que mantuviera viva la esperanza de pulsear por el título invitaba a jugar a campo abierto: Villa pecó de individualista y definió desviado, cuando Ramis reclamaba el pase. Agazapado, Independiente Rivadavia era inteligente para romper los circuitos y veloz para correr hacia el arco rival. Armani con sus respuestas, como en el disparo de Tonetto, sostenía la ilusión.
¡ATENCIÓN! ¡ESTE ES EL GESTO DE SEBA VILLA CONTRA LA GENTE DE RIVER Y QUE DESATA EL ENOJO DE LOS JUGADORES DEL MILLONARIO! pic.twitter.com/9hVMvdcslq
— SportsCenter (@SC_ESPN) November 22, 2024
La mejor respuesta colectiva de River la compusieron Meza y Echeverri, que de cabeza dejó la pelota en el techo del arco. Los ingresos de Borja, Mastantuono, Pity Martínez, Aliendro y Bareiro no modificaron el escenario, más allá de alguna situación –un cabezazo de Borja, una atropellada de Aliendro que no tuvo tiempo y espacio para definir- que puso en aprieto a Centurión, arquero que se forjó en las divisiones inferiores de los millonarios.
River resultó un equipo con poca chispa, adormecido, indolente, alejado de las formaciones con el sello que impuso Gallardo. Decidió jugar un ida y vuelta en el desenlace, pero no tuvo contundencia y mucha fragilidad en defensa e Independiente Rivadavia, un rival que estaría perdiendo la categoría si no fuera porque la AFA anuló los descensos en esta temporada, explotó con el tiro del final de Ham. River estaba obligado a ganar para sostener un sueño. Perdió y quedó envuelto por el escándalo.
POLITICA
John Goodman, el actor de Los Picapiedra, luce irreconocible tras su gran cambio físico
John Goodman, el reconocido actor que se puso en la piel de Pedro Picapiedra en Los Picapiedra (1994), sorprendió al mostrarse con una imagen totalmente distinta a la que solíamos ver. Es que el estadounidense de 72 años bajó 90 kilos y contó cuál fue el método para no solo mejorar su aspecto físico, sino también su salud.
“No estaba viviendo, solo existía”, aseguró el intérprete de Dan Cooner en Rosanne (1988-1997), quien en 2007 llegó a alcanzar los 200 kilos. Cuando vio que su estado impedía desarrollar sus actividades diarias, decidió comenzar con una transformación que cambiaría por completo su vida. Así fue que se contactó con Mackie Shilstone, personal trainer de figuras como Serena Williams y Peyton Manning, y adoptó un nuevo estilo de vida que se basó en tres pilares fundamentales: decirle adiós al azúcar y al alcohol, hacer ejercicio seis días a la semana y seguir una dieta balanceada.
Con paciencia y voluntad, los cambios comenzaron a llegar. En 2010, tres años después de haber comenzado, perdió 45 kilos.
“En los viejos tiempos, perdía 20 o 30 kilos en tres meses y luego me recompensaba con un paquete de lo que fuera y simplemente volvía a mis viejos hábitos”, contó el actor en diálogo con ABC en 2017. “Entonces quise empezar a bajar de peso lentamente, moverme, hacer ejercicio. Estoy llegando a una edad en la que ya no puedo permitirme quedarme quieto”, continuó.
“El boxeo me cambió la vida. Es terapéutico, te ayuda a mantenerte fuerte física y emocionalmente”, expresó en 2023. Los entrenamientos los intercambiaba con los paseos diarios de sus perros, los cuales sumaron y contribuyeron en el proceso.
La motivación también surgió de las ganas de seguir trabajando de la actuación, su verdadera pasión, a la cual sigue apostando en la actualidad. Goodman está inmerso en diferentes y variados trabajos; desde series como The Righteous Gemstones o Los Conner, hasta su aparición en cine con Monarch: Legacy of Monsters de Godzilla y Kong, y su próximo rol en Judy de Alejandro González Iñárritu, proyecto que encarará junto a Tom Cruise.
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