DEPORTE
Pujato, la ruta 33 y una enciclopedia en tiempos mundialistas: la “Scalopedia” busca el secreto del ciclo argentino en el pueblo del DT

La ruta nacional 33 es una línea recta que corta la pampa húmeda, un canal por donde baja la cosecha gruesa hacia las terminales portuarias del río Paraná. A los costados, el paisaje es de soja, maíz, galpones de chapa y acoplados cargados hasta el tope. Cuando esa línea cruza el departamento San Lorenzo, aparece Pujato. Un pueblo de cuatro mil habitantes donde, según el mito rural, hay un camión cada diez personas. El pueblo donde nació el DT de la selección argentina, Lionel Scaloni.
El miércoles 10 de junio, la noche antes del comienzo del Mundial, se presentó en la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia la Scalopedia, un libro que narra el ciclo de la selección desde las críticas que acompañaron la llegada del entrenador en 2018 hasta los amistosos previos a la Copa del Mundo 2026, con la idea de buscar en el pueblo de origen del técnico una parte de los valores que el volumen asocia a ese proceso.
La obra reúne a más de 30 firmas de distintas provincias argentinas y de la Ciudad de Buenos Aires, bajo la autoría de Javier Acuña y Matías Bauso, con ilustraciones de Esteban Serrano y coordinación editorial de Marcelo Panozzo.

Minutos antes del inicio formal de la presentación, Mauro Scaloni, hermano del director técnico, saludó a los autores del libro. Tras recibir un ejemplar de la Scalopedia, Mauro compartió algunas anécdotas sobre el fenómeno social y el furor que ha despertado el ciclo conducido por su hermano.
En un tono distendido, el santafesino reveló que no tiene planeado viajar a presenciar la Copa del Mundo y seguirá el torneo íntegramente desde Pujato, como en el Mundial de Qatar 2022, al cual tampoco asistió. También describió el impacto cotidiano que vive la localidad. Dijo entre risas que muchos viajeros que transitan por la zona suelen aproximarse a la vivienda familiar para conocer el hogar natal del entrenador para sacarse una foto.
El presidente comunal Daniel Quacquarini dio las palabras de bienvenida junto a Adriana Iturre, presidenta de la comisión directiva de la biblioteca. Luego, la docente y escritora Andrea Calamari, el periodista Juan Ignacio Isern, quienes participaron en el libro, acompañaron a Acuña y Panozzo en la presentación de la obra.

Para entender la fisonomía de los clubes que moldean estos pueblos hay que retroceder 80 años, hasta una parrilla llamada La Garufa, ubicada en el barrio Las Ranas. Allí, entre asados y noches de hospedaje que supieron albergar a bandidos rurales como El pibe Cabeza, se fundó el 26 de octubre de 1944 el Club Atlético Sportivo Matienzo.
La historia de su nombre es el primer eslabón de una cadena de hechos azarosos que definen el carácter local. Durante la asamblea fundacional, las opciones firmes eran Juventud Unida o Unión de Jóvenes. Sin embargo, el presidente de la flamante institución, Adolfo Táccari, pidió la palabra y comentó que en Monte Buey existía un club llamado Matienzo que a él le gustaba. Los socios, por puro respeto a la autoridad y pensando cada uno en la intimidad que los demás apoyarían la moción, votaron a favor. El nombre quedó sellado por un malentendido unánime. El color elegido fue el verde.
Cincuenta y cuatro años después de aquella noche, el 16 de mayo de 1978, nació Lionel Scaloni. Su padre, Ángel Chiche Scaloni, era un hombre del lugar: peón de campo, camionero, ex arquero y, con el tiempo, director técnico de las divisiones inferiores de Matienzo.

En los años ochenta, las tardes de Pujato carecían de la tiranía del reloj y de los teléfonos móviles. El potrero de Matienzo era el centro de gravedad. Alberto Gianfelici, ex conserje del club y un hombre que respira el aire denso de la Liga Casildense, recuerda esa constancia y asegura que Lionel se quedaba hasta las dos o tres de la mañana jugando a la pelota en la sede. Aquello no respondía a un plan de alto rendimiento ni a la planificación de un cazatalentos de Europa; era, simplemente, pura insistencia rural.
Frente al auditorio de la biblioteca Bernardino Rivadavia, los expositores tomaron el micrófono. La apertura de la mesa trajo una pregunta que flotaba en el aire del salón: ¿qué sentido tiene publicar una enciclopedia en la era de los buscadores instantáneos?
Las viejas enciclopedias familiares no eran simples libros; eran accidentes geográficos dentro de una casa. Tomos pesados, altos, de encuadernación severa que pasaban de generación en generación. Se prestaba una novela de misterio o un libro de poemas, pero nadie prestaba un tomo de la Espasa-Calpe o de la Britannica. Eran la garantía de que el conocimiento estaba allí.

La Scalopedia se para en esa cornisa, pero con una escala humana. Entre sus páginas no hay una pretensión de universalidad académica, sino un inventario afectivo y técnico del ciclo más regular de la Selección. Es un volumen que puede leerse de manera lineal, desde la letra A, o abrirse al azar para descubrir que las entradas dialogan entre sí.
Allí conviven la épica de la tercera estrella con el rastro del primer comentario positivo en Twitter tras la designación de Scaloni en 2018, que provendría de un usuario anónimo en Magaluf, Mallorca, mientras el grueso del periodismo deportivo argentino calificaba el nombramiento de disparate, hasta el bautismo de potrero de un niño llamado Lionel Messi, empujado a la cancha por su abuela Celia.
Javier Acuña buscó conectar las páginas del libro con la atmósfera física del lugar donde estaban parados.
“Una de las tantas cosas que teníamos ganas de dejar plasmadas en este libro es retratar a ese Scaloni que encarna la figura del despreciado que gana”, explicó Acuña. Hizo memoria sobre el año 2018, la hostilidad de las tertulias televisivas y el escepticismo generalizado.
El autor recurrió a la mirada de Martín Kohan, uno de los entrevistados de la obra, quien sostiene que Scaloni no es un hombre impermeable a la crueldad del entorno. Kohan cree que es una persona que sufrió mucho porque a diferencia de otras personalidades con otras características, él no es alguien al que la cosa le resbale, sino que es alguien que sufre, que acumula, pero en silencio. Y por eso llora, por eso esa necesidad de exteriorizar toda esa carga emotiva acumulada en forma de llanto. Acuña miró a los vecinos de las primeras filas antes de matizar: “Tal vez ustedes lo conozcan más y no sea así, pero a nosotros sí nos gustó pensar que esto es así”.

Marcelo Panozzo, editor del libro de Planeta, aseguró que uno de los aspectos que más le llamó la atención de la historia de Lionel Scaloni fue su transformación personal. “Es una etapa exitosa y estoica al mismo tiempo, porque atravesó la llama del infierno para llegar a eso”, afirmó.
También recordó los relatos sobre su juventud, cuando era descrito como una persona de carácter fuerte y apasionada por los autos, en contraste con el presente. “Ahora es una persona zen, que anda en bicicleta porque le gusta la naturaleza y porque le permite estar solo y pensando. Hay un camino del héroe ahí que es buenísimo, casi de literatura clásica”, sostuvo.

El eje de la exposición viró entonces hacia los valores de la llanura. El cuerpo técnico de la Selección logró inyectar en un plantel integrado por futbolistas consagrados que militan en la élite europea una conducta ligada a la sensibilidad del pueblo. Es la lógica del hombre de campo que se levanta a la mañana, mira el cielo, comprueba el estado del suelo y sale a trabajar sin declaraciones ruidosas.
Una suerte de Herencia para un hijo gaucho, el clásico de José Larralde, pero en versión contemporánea y adaptada al lenguaje del fútbol profesional de alta competencia. El amateurismo, la prudencia y el perfil bajo que caracterizan al ciclo actual tienen su origen, según la hipótesis del autor, en las manzanas rectangulares de Pujato.
La obra de Javier Acuña y Matías Bauso funciona como un mapa donde las voces se cruzan de manera fluida a lo largo de los capítulos. Para lograr este registro múltiple, los autores convocaron a un grupo extenso de cronistas, analistas y profesionales que enriquecieron el volumen con perfiles, crónicas y detalles técnicos.
La intervención de Juan Ignacio Isern le dio un giro conceptual a la noche cuando tomó el micrófono para explicar la trastienda de su propio texto, al que definió inicialmente como una ucronía o uno de esos famosos what if de los que hablan los norteamericanos. Su hipótesis partía de una pregunta incómoda: qué hubiera pasado si aquella última pelota de Kolo Muani en la final de Qatar ingresaba al arco argentino. Sin embargo, el periodista advirtió que a esa premisa había que colocarle un par de asteriscos.

El primero consistía en aclarar que su relato no indagaba en el destino del partido, sino en qué hubieran dicho los medios de comunicación sobre el proceso de Scaloni si la final terminaba en derrota. El segundo asterisco desarmaba la naturaleza ficticia del planteo, demostrando que esta supuesta ucronía en realidad no inventaba nada. Textos idénticos a ese, argumentó Isern, ya se escribieron en el país cada vez que la Selección perdió una, dos o tres finales consecutivas.
Procesos futbolísticos interesantes y exitosos respecto de la calidad del juego alcanzada terminaron recibiendo las críticas solo porque un equivalente a Kolo Muani —como pasó en su momento con Gonzalo Higuaín— erró un gol imposible o por vicisitudes similares del juego. De este modo, la supuesta ficción resultaba ser un reflejo exacto de lo que ya había sucedido en el pasado reciente del fútbol argentino.
Para Isern existe además una segunda forma de comprobar que este escenario alternativo tiene un anclaje real, y se encuentra al revisar los análisis, comentarios y preguntas que Scaloni recibió en las conferencias de prensa posteriores a consagrarse campeón.
El periodista señaló que el tono de la cobertura fue el opuesto absoluto al ensañamiento destructivo, cayendo en otro extremo igual de problemático: si bien es injusto calificar a todo un proceso como un desastre por no alcanzar el éxito total, es igual de injusto brindar únicamente elogios, tirar flores e idolatrar de manera irrestricta por el solo hecho de haber ganado.

Bajo esa lógica de la complacencia, nadie le preguntó al entrenador cómo es que Argentina no pudo mantener el resultado a favor en cuatro de los siete partidos que disputó durante el Mundial, o al menos en tres de ellos si se cuenta que contra Australia la ventaja se sostuvo únicamente porque, de nuevo, apareció una pelota milagrosa sobre el final que no entró.
Andrea Calamari vinculó una de las frases más recordadas de Lionel Messi con una particularidad del habla santafesina. Cuando Messi recordó que Emiliano Martínez había sido padre durante la concentración y que, por las restricciones sanitarias, “no le pudo hacer upa” a su hija, la expresión sonó casi como una sola palabra: “nolepudohaceupa”. Para Calamari, ese detalle lingüístico, surgido en la intimidad del vestuario, se convirtió en una muestra de la identidad cultural y la forma de hablar que comparten muchos santafesinos.

El recorrido del libro se alimenta de los aportes de Ariel Senosiain y Jorge Castro, junto a las miradas de Martín Idaberry, el toque personal de Javier Núñez y el analista de datos Matías Conde. La perspectiva internacional y la crónica periodística sumaron las firmas de Nolan Rada Galindo, Santiago Llach, Marina Zucchi y Gustavo Báez. El pulso deportivo y la experiencia directa en la disciplina se reflejan en los textos del jugador de futsal Martín Solzi y de los periodistas Arturo Bulián, Gustavo Noriega, Juan Pablo Marrón, Julieta Habif y Juan Pablo Gatti.
En las páginas también se ensambla una crónica sobre el viaje en camión por Pujato, flanqueada por las intervenciones de Juan Pablo Varsky, Quintín, Diego Geddes, Federico Cristofanelli y Julieta Roffo. El panorama se completa con la visión de Lucía Montané, los ensayos de José Heinz, Leonardo Achilli y las colaboraciones de Andrea Calamari, Federico Aicardi, el director de cine Juan Villegas, el exfutbolista Jorge D’Alessandro y el propio Juan Ignacio Isern. Cada uno de ellos aportó una perspectiva diferente, desde la disección estadística de una jugada hasta la memoria colectiva de los festejos populares en las calles de las provincias.
Hacia el final de la noche, el ambiente de la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia recuperó su tono doméstico. El calendario marcaba junio de 2026 y habían pasado tres años y medio desde la final en el estadio de Lusail. Los autores bromeaban sobre cómo Francia había disfrutado de cuatro años completos de campeonato entre 2018 y 2022, ironizando con que a Argentina le habían robado seis meses de celebración.

Pero más allá del chiste reglamentario, el ambiente reflejaba que el ciclo de Scaloni ya opera en la sociedad como un puente: un nexo que une las frustraciones del pasado con las alegrías del presente, y que reconcilia la vieja escuela del potrero con la pizarra táctica de la modernidad europea.
Los ejemplares de la Scalopedia comenzaron a circular de mano en mano, firmados por Acuña bajo la mirada del vicepresidente comunal Gustavo Petetta y el resto de las autoridades locales. El libro iniciaba allí su propio viaje, desprendiéndose de quien pasó meses buscando datos, contrastó planillas de partidos y pulió adjetivos, para pasar a formar parte de la biblioteca de los lectores.
Afuera, la noche de Pujato se mantenía fría y despejada. Por la ruta 33 seguían pasando los camiones con las luces rojas de los acoplados perdiéndose en la oscuridad de la llanura, y transportaban el cereal de la temporada.

Fotos: Emiliano Grinn
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Las pistas que indican quién será el heredero de la 10 de Lionel Messi en la selección argentina

Se acercan los dos primeros partidos oficiales que la selección argentina afrontará después de la despedida de Lionel Andrés Messi y crece la incertidumbre respecto a quién heredará la camiseta número 10 albiceleste. Si bien Lionel Scaloni evitó dar precisiones en la pasada fecha FIFA, y probablemente esta doble fecha siga vacante, surgieron varias pistas que invitan a pensar que ya hay un elegido internamente.
“En estos partidos no tenemos obligación de dar la 10 así que hasta que sea el partido de Leo no se la daremos a nadie y después veremos a quién se la daremos. Por Eliminatorias no queda fija, pero la idea es que se la quede uno con todo lo lindo que es llevarla. Por ahora no hemos definido”, había expresado Scaloni en la conferencia de prensa previa al encuentro con Benín que significó el adiós definitivo del astro rosarino que dejó vacante el emblemático dorsal.
En un encuentro en el que Messi estuvo ausente por las Eliminatorias camino al Mundial 2026, Franco Mastantuono portó la camiseta histórica y surgió como un firme candidato, aunque finalmente no fue convocado para la Copa del Mundo y perdió consideración. En tanto, otros candidatos lógicos serían Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Lautaro Martínez (estos últimos dos la lucen en sus respectivos equipos, Liverpool e Inter de Milán). Sin embargo, todas las miradas apuntan a Nicolás Paz, que llevó la 18 en la última cita mundialista.

El primero en instalarlo de forma directa fue Emiliano Dibu Martínez, flamante subcapitán designado por Scaloni (el principal es Cuti Romero), quien comentó “¿Nuevo número 10?” en una publicación de Paz en las redes sociales. Rodrigo De Paul también lo elogió en redes tras una de las últimas actuaciones del volante que también usa la 10 en el Como de Italia: “Pase maestro, lo estábamos esperando”. A esos mensajes se les sumó el de Valentín Barco, compañero de concentración y ya amigo de Nico, quien expresó su deseo de verlo con ese número: “Del juego de Nico me gusta todo. Me gusta mucho cómo juega. Ojalá tenga la 10, me gustaría”.
La señal que llegó desde la familia Messi también tuvo impacto. Lionel compartió una imagen junto a su hijo Ciro, quien llevaba una camiseta del Como, equipo en el que Paz se consolidó como una de las principales figuras. Consultado por la foto, el propio futbolista argentino la recibió como un reconocimiento para el club: “Es un honor que el mejor jugador de la historia tenga nuestra camiseta. Ver al hijo de Messi con nuestra camiseta es un placer y un honor”.
Ya desde 2024, cuando compartieron minutos en cancha por primera vez, el propio Messi había sido muy elogioso con Paz: “Tiene muchísima calidad y es muy joven, entiende mucho el juego. Está con un entrenador que lo conozco y quiero muchísimo (por Cesc Fàbregas en el Como). Es una locura, más allá de la edad, es un jugador que tiene una cabeza impresionante. Por eso está donde está, ojalá siga creciendo y nosotros lo podamos ayudar. En este equipo lo va a sentir, tiene mucha calidad”.
Paz, de todos modos, evitó postularse de manera abierta y siempre trató de poner el foco en lo que aprendió al compartir plantel con Messi. “Cuando estás con un jugador como Messi intentás aprender de todo lo que ves. Trato de fijarme en cada detalle”, afirmó. Mientras la camiseta 10 permanezca sin un nuevo dueño, su rendimiento en Como y el respaldo de referentes de la Albiceleste lo mantendrán entre los principales candidatos a heredar un dorsal cargado de historia. En la siguiente fecha FIFA podría tener su estreno con la 10 con apenas 22 años y mucha carrera por delante.
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Vozinha y un deseo para su futuro en Colo Colo: “Vine con la intención de jugar la Libertadores”

Vozinha, el arquero de Cabo Verde que representó a su país en el Mundial, expresó sus ganas de jugar la Copa Libertadores y, aunque todavía no tiene definido su futuro, dejó en claro que su prioridad está puesta en el cierre de la temporada.
“Vine con la intención de jugar la Libertadores, pero mi foco está en la semana, que es muy importante para Colo Colo”, manifestó el arquero de 40 años en conferencia de prensa. El Cacique está cerca de conseguir su título número 35 de la liga chilena y podría consagrarse de manera anticipada este domingo, cuando visite a Ñublense por la fecha 27.
“Tenemos que pensar en el próximo partido. Está la oportunidad de ser campeones y vamos a pelear para eso. Sabemos que en el fútbol todo puede pasar, pero estamos enfocados y podemos conseguir el objetivo en ese partido”, agregó. Sobre su continuidad en el club, fue cauto: “Se decidirá después, no estoy pensando eso”.
La situación contractual de Vozinha en Colo Colo
La continuidad del arquero en el conjunto chileno también está atravesada por una cuestión contractual. Vozinha firmó un vínculo por seis meses, que vence en diciembre, con una cláusula de extensión automática si disputa al menos el 50% de los minutos que juegue el equipo durante el período establecido en el acuerdo.
Actualmente, el caboverdiano acumula 450 minutos en cancha. Según el cálculo de los compromisos que le quedan a Colo Colo, entre los cuatro partidos de liga y los correspondientes si sigue avanzando en la Copa Chile, necesitaría sumar al menos 45 minutos más y ser titular en tres encuentros para alcanzar el objetivo.
Su situación cambió respecto de los primeros meses en el club. Cuando llegó, el entrenador argentino Fernando Ortiz no le había asegurado la titularidad, pero con el correr de los partidos el arquero consiguió afianzarse bajo los tres palos. “Mi adaptación ha ido bien. El inicio siempre es difícil, pero ahora estoy mucho mejor”, reconoció.
Desde su llegada a Chile, Vozinha disputó cinco partidos y recibió tres goles. Sin embargo, no fue convocado para el encuentro del pasado lunes 2 de noviembre, por los cuartos de final de la Copa Chile, en el que Colo Colo se impuso por 3-0.
Colo Colo está a un paso de conseguir su título 35
El presente del Cacique es positivo. El equipo dirigido por Fernando Ortiz lidera el campeonato chileno con 58 puntos y le lleva diez de ventaja a su escolta, Universidad de Chile. Por eso, tendrá este domingo su primera oportunidad de consagrarse, cuando visite a Ñublense, que también necesita sumar para acercarse a los puestos de clasificación a la Copa Sudamericana.
Vozinha, por su parte, destacó la dificultad del torneo y evitó dar por sentada la consagración. “No pensamos en si salimos campeón en casa o afuera. Nosotros tenemos ese objetivo, pero sabemos que tenemos que trabajar día a día con el foco de mejorar. Vamos a hacer de todo para que el partido salga bien”, sostuvo.
Además, remarcó la exigencia del fútbol chileno: “El campeonato chileno es muy difícil. Todos los adversarios juegan un buen fútbol, muy dividido”.
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Tras las polémicas en el Superclásico, Nicolás Ramírez fue designado para dirigir la final por el ascenso a Primera

El árbitro Nicolás Ramírez volverá a estar al frente de un partido de alto voltaje. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) confirmó que será el encargado de dirigir la final de la Primera Nacional entre Godoy Cruz y Tristán Suárez, programada para el domingo 15 de noviembre a las 17 en la cancha de Belgrano, en Córdoba. El encuentro definirá uno de los dos ascensos a la Primera División.
El árbitro había quedado en el centro de la polémica tras dirigir el último Superclásico entre Boca Juniors y River Plate, que terminó 1 a 0 a favor del Xeneize con gol de Lautaro Di Lollo. En ese partido, expulsó a Lucas Martínez Quarta y a Gonzalo Montiel, decisiones que generaron malestar en ambos equipos. En el caso de Martínez Quarta, Ramírez modificó su sanción inicial tras la intervención del VAR a cargo de Silvio Trucco, quien le señaló una sujeción del defensor sobre Miguel Merentiel. El árbitro finalmente decretó tiro libre y roja por impedir una situación manifiesta de gol.
La actuación también incluyó un reclamo directo de Nicolás Otamendi, quien al término del partido le recriminó a Ramírez no haber expulsado a Leandro Paredes tras una infracción que, según el defensor, ameritaba una segunda amarilla. “En la falta de ahí de Paredes ya tenía amarilla. ¡Doble amarilla era! Lo tendrías que haber echado”, le planteó Otamendi. Ramírez respondió: “Puede ser”.

Pese al malestar generado, la Dirección Nacional de Arbitraje respaldó la actuación del árbitro. De todos modos, Ramírez no fue designado para la última fecha de la Fase Regular del Torneo Clausura, la jornada que definirá al campeón de la Tabla Anual, los cupos a los Playoffs y la clasificación a copas internacionales. Según el comunicado oficial, la ausencia respondió a una licencia por intervención quirúrgica programada, sin vínculo con la polémica del Superclásico.
Para la final de la Primera Nacional, Ramírez tendrá como asistentes a Pablo González y Eric Grunmann, mientras que Álvaro Carranza será el cuarto árbitro. En la sala del VAR estará Hernán Mastrángelo, con Javier Uziga como asistente, quien viene de anunciar su retiro de la actividad, al menos dentro de la cancha.
El duelo entre Godoy Cruz y Tristán Suárez se jugará a partido único: en caso de igualdad, habrá alargue y, de persistir el empate, definición por penales. El equipo mejor ubicado en la tabla tendrá ventaja deportiva si el resultado termina igualado tras el tiempo reglamentario.
En cuanto a las polémicas tras el Superclásico, el presidente de la AFA salió al cruce y, en diálogo con Radio La Red, declaró: “No se puede estar toda una semana hablando del arbitraje. Los árbitros son seres humanos, toman decisiones en fracciones de segundos”.
“Tenemos que ayudar todos. Yo veo que ahora hay tumultos de ocho o 10 jugadores protestando una jugada. Los jugadores tienen que acompañar, los técnicos tienen que acompañar, el arbitraje tiene que acompañar, los dirigentes tenemos que acompañar, los periodistas tienen que acompañar. Si todos queremos un fútbol mejor, todos tenemos que colaborar”, añadió.
LAS DESIGNACIONES PARA LA FINAL DE LA PRIMERA NACIONAL
- Árbitro: Nicolás Ramírez
- Asistente 1: Pablo González
- Asistente 2: Eric Grunmann
- Cuarto árbitro: Álvaro Carranza
- VAR: Hernán Mastrángelo
- AVAR: Javier Uziga
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