CHIMENTOS
Se estrenó La casaca de Dios, el filme sobre la mítica camiseta de Diego Maradona contra Inglaterra en México 86

Dicen que los superheroes llevan capa y espada. Que pueden contra todo y que salvan al mundo – y a nosotros – de cualquier peligro. Lo que los dichos populares no dicen es que a veces los superheroes llegan vestidos de celeste y blanco, de un escudo en el pecho y de un amor inalterable en el corazón. Diego Armando Maradona fue, para muchos, uno de ellos. La casaca de Dios refleja una historia chiquita a partir de aquella gesta del Mundial de fútbol en México en 1986 cuando la Selección argentina se consagró campeona del mundo. El foco es precisamente ese domingo 22 de junio cuando Diego durante el mítico partido contra Inglaterra intercambió su camiseta azul con el mediocampista inglés Steve Hodge luego de convertir los dos goles más memorables de los anales del fútbol. El resultado llevó a semifinales al equipo comandado por Carlos Salvador Bilardo: Argentina a un paso de la gloria, Inglaterra fuera del Mundial. La victoria trascendió el encuentro deportivo y se convirtió en una revancha emocional para el pueblo argentino, a solo cuatro años de la Guerra de Malvinas. Y los goles de Diego quedaron para siempre en la memoria del mundo entero: la viveza criolla de la mano de Dios y la excelencia del mejor jugador del mundo con el llamado “gol del siglo”.
Ese recorte de la historia toma la película para darle vida a un relato que entrelaza los tres acontecimientos más importantes de esa época para los argentinos: la guerra de Malvinas, la llegada de la democracia y el mundial de México 86. Pavada de desafío para Ramiro Navarro, uno de los productores del filme, que en principio fue pensado como un documental pero que luego se convirtió en una realidad ficcionada que se estrenó este jueves en los cines de todo el país. La camiseta de Diego, subastada posteriormente como el artículo más caro en la historia del deporte, es el eje central de una narrativa llena de humor, emoción y profunda identidad argentina.
En una charla con Teleshow, Navarra relata paso a paso el desarrollo del trabajo, uno de los más importantes de su carrera, que lo estresa, lo apasiona y lo llena de ansiedad aunque el resultado haya superado sus expectativas. Dirigida por Fernán Mirás, cuenta con un elenco que reúne a grandes figuras de la escena nacional. Natalia Oreiro y Jorge Marrale en los roles protagonistas, junto a Rafael Ferro, Paola Barrientos, Damián Dreizik y más artistas logran un resultado que conmueve y apasiona.
—¿Cómo surgió la idea del filme?
—En 2015, cuando me contaron que la camiseta de Diego era trucha, se me ocurrió hacer esta historia: recuperar la camiseta que había usado en aquel partido. Primero iba a ser un documental, después se transformó en una parte ficcionada con muchas escenas en Europa, con fuegos, en una especie de gesta para “robar” la camiseta de Diego. Pero se trataba de un gran despliegue, se necesitaba mucho dinero, financiamiento y en ese momento del país resultaba imposible. Un día, charlando con Marcos Carnevale, me sugirió hacer algo más chiquito, me dijo: “Acá tenés una historia hermosa, hacela desde el corazón, apelando a esos recursos”. Entonces le pregunté si quería escribir el guion y así salió. Después vino el apoyo de la familia Maradona, de Verónica Ojeda, Dieguito Fernando, de Jana y Diego Junior. El lunes pasado en la premier para invitados contamos con Verónica y Dieguito Fernando. Se armó algo hermoso, con Yuyo Gonzalo que fue a cantar, con una murga en la puerta. La gente que había y se paraba a mirar, fue hermoso.

—La película se enfoca en tres temas fuertes para los argentinos: Malvinas, el regreso a la democracia y el Mundial del 86 con Maradona a la cabeza. ¿Cómo surgió?
—No es una película que viene a cerrar grietas en la sociedad, pero nos dimos cuenta que es un tema que es transversal a todo. Marrale la rompe, Natalia (Oreiro) también y el resto es un elencazo. Siento que va a pasar algo muy fuerte.
—Asociando con la épica del país, ¿filmarla fue tan difícil como ganar un partido importante?
—Cuando llevamos a cabo el rodaje en marzo del ’25, justo hace un año, éramos los únicos filmando en Argentina. Nadie más. No había nada de financiamiento a la industria. A raíz de eso, los argentinos siempre tenemos cosas épicas, desafiantes, todo nos cuesta. Hasta en el fútbol, como en la final del Mundial de Qatar siempre estamos sufriendo hasta el último momento.
—¿Qué te gustaría que pase con esta película?
—Que se mantenga el recuerdo de Diego a través de las décadas. Porque de acá a 50, 100 años Maradona va a quedar en los relatos, pero yo que lo amo a Diego a pesar de sus cosas malas y complicadas, me quedo con todo lo que él dio e hizo sin necesidad. Él se preocupaba por los jubilados, por los que sufren, por los pobres y no tenía por qué involucrarse. Pero lo hacía igual. Entonces, por ejemplo, mi hijo de 4 años ve conmigo sus partidos, le encanta escuchar las historias y mi hija de 11 también, pero los chicos de esta generación conocen a Messi y a los jugadores de la Scaloneta. Yo quiero que Diego trascienda al tiempo. Siento un amor enorme por Maradona. No solo fue el mejor jugador del mundo, sino que se comprometía con los que menos tienen. Y no tenía por qué hacerlo.

—¿Podés contar alguno de los obstáculos que tuvieron con el filme?
—Fue una épica filmar esta película, como son épicos todos los momentos que vivimos los argentinos, pero después la rompemos. Y eso creo que va a pasar con esta producción. “La película de Maradona”, como la llama la gente. ¡Y la patriada que hicimos para rodar!, con una película argentina totalmente industrial en medio de la turbulencia económica del país, la crisis del cine nacional y la caída mundial del modelo de negocio de las plataformas digitales.
—¿Alguna anécdota de este recorrido?
—Una anécdota épica también: cuando estuvimos en el festival de Málaga en España, para presentar la peli en uno de los cines, cuando estábamos ya vestidos todos para presentarnos, me avisan que se había cortado la luz en el cine y que no se podía pasar la película. En un festival es muy difícil reprogramar y encontrar otra sala, así que me fui corriendo al lugar que estaba a cuatro cuadras de mi hotel a ver qué había pasado. Me encontré a los muchachos de la empresa eléctrica trabajando en la calle y me dijeron que se había roto un caño y que era imposible que se arreglara en ese tiempo, que recién en tres horas podría llegar el camión y que para el día siguiente ya iba a estar todo bien. Entonces lo nombré a Diego, les dije que me había costado años filmar esta película de Maradona y ahí ocurrió algo inesperado: todos se pusieron a ayudar. Me dijeron que fuera al bar de al lado, abrieron una tapa que no se abría hacía 29 años y desde ahí hicieron un by pass, cruzaron cables y la sala se iluminó. No sabés la emoción que sentí en ese momento. Fue otra situación épica de esta película, que recuerda a la épica del fútbol, a la de nuestro país.

—¿Qué expectativas tenés?
—Las más altas, no me di cuenta hasta ese momento que un filme que se trate de una historia, aunque chiquita, de Diego, movilizaba tanto. Me acaban de informar que se va a pasar en todas las salas de una importante cadena de cines, eso no ocurría hace muchísimos años en el país. Se empezó a producir en plena pandemia. A pulmón total. Con las restricciones y con todos los obstáculos que te puedas imaginar. Pero salió y me da una satisfacción enorme verla en la pantalla grande.
—¿La muerte de Diego cómo atraviesa la película?
—Su muerte, tan abrupta, se murió solo… Una injusticia. La peli ya estaba pensada desde antes, pero su muerte lo abarcó todo. A mí me gustaría que el recuerdo de Diego cruce las décadas. Yo quiero que Diego trascienda el tiempo. No solo fue el mejor jugador, fue alguien que se comprometía con los que menos tenían, con los pobres, y no tenía obligación. Tenía raíces profundas y nunca perdió de vista su origen. Aun con sus cosas más complicadas, Maradona tenía una sensibilidad y una empatía que refleja la esencia más profunda de los argentinos.

FICHA TÉCNICA:
- Elenco: Natalia Oreiro, Jorge Marrale, Zoe Peralta, Facundo Antaman, Damián Dreizik, Lautaro Delgado, Rafael Ferro y Damián Canduci.
- Dirección: Fernán Mirás.
- Guion: Marcos Carnevale, Javier De Nevares y Fernando Vázquez Mazzini.
- Adaptación cinematográfica: Fernán Mirás.
- Director de fotografía: Lucio Bonelli (ADF).
- Dirección de arte: Ezequiel Galeano y Gonzalo Cordoba Estevez.
- Música original: Iván Wyszogrod.
- Producida por: Ángel Zambrano, Ramiro Navarro, Antonio Pita y Jorge Pérez Gaudio.
- Compañías productoras: FRONTERA+, CONDECO MEDIA y PRISMA CINE.
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CHIMENTOS
La decisión de la familia de Oscara González Oro tras su muerte: dónde será el velatorio

El dolor se esparce por la atmósfera. Las lágrimas se derraman por la congoja y la tristeza que provoca la partida de este universo de un personaje de semejante magnitud. Oscar González Oro apagó su luz, a los 74 años, en su residencia en Punta del Este.
El periodista argentino, que supo marcar toda una época con su estilo y su éxito prolongado en la radio, fue hallado sin vida en su habitación, a través de la detección de la enfermera que lo cuidaba en estos días. Todavía no se corroboraron las causas de su deceso, pero se preveé que se relaciona con una enfermedad de base que transitaba en su último tiempo.
Centenares de famosos se expresaron apesadumbrados e impactado por el desenlace del Negro, esa personalidad tan resonante de los medios de comunicación que decidió mudarse a Uruguay hace varios años. En esa línea se conocieron despedidas muy emotivas.
Mientras se aguarda el resultado del trabajo de los encargados de la investigación, se acaba de corroborar la determinación, muy íntima y respetable, de la familia de González Oro, en lo relacionado al tipo de despedida que se llevará a cabo del querido periodista.
SE CONFIRMÓ QUE GONZÁLEZ ORO SERÁ VELADO EN URUGUAY
La novedad surgió en Todo Noticias, donde la periodista uruguaya Marcela González contó: “Será en Jardines del Alma, que es un cementerio parque, privado, que está en San Carlos”. De esta manera se aclaró que esa ceremonia se producirá en el país vecino.
CHIMENTOS
Tini Stoessel compartió las postales de su show en Ecuador: la romántica foto con Rodrigo de Paul

Tini Stoessel atraviesa un momento personal complejo: está distanciada de sus padres, Alejandro Stoessel y Mariana Muzlera, en medio de un conflicto que tiene raíces laborales. Según trascendió, la cantante decidió apartar a su padre de la conducción de su carrera tras 15 años de trabajo conjunto, y el contacto entre ellos es prácticamente nulo. Con ese telón de fondo, Tini sigue adelante con su gira FUTTTURA y compartió en sus redes las fotos de sus shows en Guayaquil y Quito, dos de las paradas más recientes de su recorrido por Ecuador.
“Guayaquil y Quito GRACIAS nos hicieron muy felices lxs amo muchoooooooooo”, escribió la artista junto a las imágenes. A lo largo de esas presentaciones, distintos registros fotográficos capturaron tanto los momentos sobre el escenario como instantes previos, en los que un equipo de estilismo trabajó en su imagen antes de cada salida.
El repertorio visual arranca con la cantante recortada a contraluz sobre un fondo negro, con el cabello rubio y ondulado cayendo sobre una prenda de textura de plumas en tono púrpura, mientras un destello de luz atraviesa la parte inferior del cuadro. Minutos después, en plena coreografía, aparece con la melena suspendida en el aire por el impulso de un giro, vestida con un top de lentejuelas plateadas, un cinturón de cadenas doradas y medias de red con estampado de telaraña, rodeada por un grupo de bailarines sobre una estructura de andamiaje metálico.




Entre bambalinas, un registro con estética de fotografía instantánea la muestra tomada de la mano con Rodrigo de Paul, en un espacio de fondo oscuro. Ella viste un top negro tipo arnés con tatuajes visibles en los brazos; De Paul lleva gorra hacia atrás, remera negra y un collar dorado, con un papel blanco sostenido en la mano derecha. El futbolista dejó su marca en la publicación con un comentario que no pasó inadvertido: “Amor de mi vida”. Ya de vuelta en el escenario, Stoessel aparece sentada sobre los escalones de una estructura metálica, con la cabeza inclinada hacia atrás durante el canto, vestida con una chaqueta de plumas blancas, top rosa y negro, medias de red y botas fucsia con cordones, mientras dos bailarines se ubican en el nivel superior bajo una luz roja intensa.
La noche también incluyó un dueto en blanco y negro junto a Jorge Blanco: ambos cantan con micrófonos de mano, ella con una falda de tul superpuesta y botas con detalles de encaje, sonriente y con los ojos cerrados; él, con el brazo derecho extendido hacia arriba en un saludo al público, viste una musculosa larga oscura. Antes de esa escena, en un ambiente de camarín, una mano ajena peina un mechón de su cabello mientras el maquillaje muestra sombra plateada, delineado marcado y labial en tono rosado oscuro.
En otro pasaje del show, posa de perfil con una prenda negra de encaje plateado en el escote, con tatuajes y purpurina visibles sobre la piel, en un espacio interior de paredes claras. Sobre el escenario, rodeada por bailarines con pelucas rubias y trajes plateados satinados, canta frente a un micrófono con flecos negros y detalles metálicos, en medio de humo escénico y pequeños puntos de luz dispersos en lo alto. En otro momento aparece sentada, con un top blanco y una falda amplia de tul, apoyando el brazo tatuado sobre la rodilla mientras canta bajo un foco frontal que la aísla de un fondo completamente oscuro.





Ya en registro de blanco y negro, con una chaqueta de cuero adornada con cadenas y flecos de cabello rubio, y medias de estampado geométrico, canta frente a una estructura de paneles reflectantes propia del escenario. En otra función de la gira, con un cambio de vestuario, vuelve a aparecer en blanco y negro, esta vez de perfil y en pleno giro, con un top de cuero y hebillas metálicas, un micrófono con incrustaciones brillantes en la mano y el brazo cubierto de tatuajes, mientras la melena se agita en el aire.
Los registros de backstage también documentan el proceso previo a la salida a escena: en uno de ellos, dos personas trabajan sobre su imagen —una le retoca el maquillaje de los labios con un pincel, otra le sostiene el cabello— mientras ella sostiene un vaso con sorbete apoyado sobre el antebrazo, vestida con una chaqueta de bordado claro. En un primer plano de perfil posterior, con el cabello castaño liso y mechones claros, se distingue una sombra de ojos en tonos violetas y un labial rosado oscuro.
Uno de los instantes de mayor intensidad lumínica se registra en una fotografía nocturna en blanco y negro: la cantante aparece inclinada hacia adelante sobre el escenario, con el micrófono junto a la boca y una multitud extensa detrás que sostiene luces encendidas, formando un manto de puntos brillantes hasta el borde del encuadre. La velada cierra con otro dueto, esta vez junto a Maxi Espíndola: ambos cantan bajo una luz roja, ella con un top rosa, una manga de cuero negro y botas fucsia, y él con un chaleco de cuero marrón, pantalón del mismo material y un collar largo, mientras una pantalla con imágenes proyectadas y una hilera de reflectores encendidos completan el fondo del escenario.
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Beto Casella contó la charla privada que tuvo con González Oro días antes de su muerte: “Tenía problemas”

Hay conversaciones que parecen una más hasta que el tiempo se encarga de convertirlas en algo mucho más importante. Eso fue lo que ocurrió con Beto Casella y Oscar González Oro. El conductor contó en Intrusos que, apenas unos días antes de la muerte de su colega y amigo, sintió el impulso de escribirle sin que existiera un motivo concreto que lo llevara a hacerlo. Ese mensaje terminó siendo su último intercambio.
“Acá estamos con esta noticia que nos sorprendió tanto”, expresó Casella al hablar sobre la muerte de González Oro. Y enseguida reconstruyó aquella comunicación que, en ese momento, parecía completamente casual. Hacía un tiempo que no hablaban y, sin publicación, noticia ni acontecimiento puntual que lo motivara, Beto simplemente sintió ganas de saber cómo estaba su amigo.
“De nada, no es que vi un posteo de él o algo, yo soy así, se me cruza de la cabeza de la nada y le escribí solamente para saber cómo andaba. Fue todo por mensaje de WhatsApp. Son cosas que le pones a un amigo”, relató Casella sobre el origen de aquel contacto.
El intercambio fue breve, pero alcanzó para que González Oro le contara algunas de las dificultades que estaba atravesando en sus últimos días. “Me contaba que tenía problemas para moverse y el resto bien”, recordó Beto, quien reparó especialmente en lo que podía significar aquella situación para alguien con la personalidad y el ritmo de vida que siempre caracterizaron al periodista.
“Yo creo que para un tipo tan activo como él, de carácter y que siempre regaló salud, vaya a saber el proceso emocional que vas teniendo cuando ya tu cuerpo no te responde”, reflexionó Casella. Sus palabras pusieron el foco no solamente en el deterioro físico que atravesaba González Oro, sino también en el impacto íntimo que podía tener para una persona acostumbrada durante décadas a mantenerse activa y al frente de un micrófono.
A partir de esa última charla, Beto también recordó la enorme huella profesional que dejó González Oro en la radio argentina. En particular, evocó uno de los momentos que marcó su trayectoria: la venta de la radio y la salida de Marcelo Longobardi, un episodio que significó otro golpe para el periodista.
“Cuando se vende la radio se va Longobardi y mucha gente se fue con él. Fue otra especie de golpe emocional profesionalmente como le pegó a todos. Tenía determinado perfil ideológico que encajaba con el pensamiento de mucha gente”, señaló Casella.
Lo que para Beto comenzó como un mensaje espontáneo, de esos que uno envía simplemente porque de repente piensa en un amigo, terminó adquiriendo otro significado después de la noticia. Sin saberlo, aquella conversación de WhatsApp se convirtió en la última vez que ambos pudieron hablar. Y quizás por eso, entre tantas palabras que quedan para recordar a González Oro, ese intercambio breve tiene ahora un valor particularmente íntimo.
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