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Argentina recuperó su esencia y a Messi, su eterno líder: jugará una nueva final con su hambre insaciable

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EAST RUTHERFORD, Nueva Jersey (enviado especial).- Argentina recobró muchas cosas; la memoria del campeón y la autoridad para llevar adelante partidos como este. Pero también recuperó a su líder: Lionel Messi volvió a mostrar que está vigente y que el mal trago de los últimos diez días quedó atrás. Por eso, una nueva final en el horizonte para un equipo que renovó el apetito que había sido puesto en duda luego de la zozobra ante Ecuador. Y ahí está, ante sus ojos, la posibilidad del cuarto título consecutivo de la era Scaloni. No es normal; se hizo costumbre, y el domingo la selección definirá en Miami contra Colombia o Uruguay.

El misterio era cómo respondería el equipo. ¿Se habrían tocado fibras sensibles que motivaban a recuperar la memoria del gran equipo que dominó el mundo o se acrecentaría dudas de funcionamiento que venían maquilladas?

Canadá salió igual que el partido anterior, a la espera del error argentino –apostando por la velocidad de sus extremos-, pero sin retrasarse, con presión alta sobre los centrales y cobertura sobre Enzo Fernández. El de Chelsea volvió a la posición que tuvo en el Mundial, de volante central, y liberó a Alexis Mac Allister como interno por la izquierda. Julián Álvarez, tirado sobre la izquierda, obligado a jugar de espaldas por la presión de Alistair Johnston.

Lionel Messi jugó en una posición diferente, casi como delantero más adelantado, marcó diferencia y anotó su primer gol en el torneoAníbal Greco / Enviado Especial – LA NACION

Shaffelburg avisó a los 4 minutos, al quedar mano a mano y rematar de zurda por arriba. Y volvió a hacerlo a los 7. Argentina quedaba desacomodado y el ligerito de Nashville era un peligro. Y Jonathan David, escurridizo por todo el frente de ataque, dio muestras de por qué es una de las figuras de la liga francesa.

Messi fue otro, parado en la posición de delantero centro. A los 3 minutos despertó aplausos por un arranque en velocidad que luego se diluyó. Y a los 11 combinó en velocidad con Di María y su remate desde la medialuna se fue desviado. Se lo notó activo y parte del circuito ofensivo desde una posición que no suele ocupar. A veces como lanzador y otras como el más adelantado ofreciendo líneas de pase.

A los 22, De Paul, muy activo y preciso, lo encontró a Julián en su hábitat natural. Pase milimétrico entre los centrales, pelota que el delantero de Manchester City mató con el empeine para su derecha y pese a que un defensor se la pellizcó, se acomodó y definió ante Crépeau. Necesario grito para un Julián que además de prodigarse por los demás, también entrega alegrías. La química entre Álvarez y la selección está intacta.

Rodrigo De Paul fue la gran figura de la selección; por despliegue, juego y liderazgoAníbal Greco / Enviado Especial – LA NACION

A partir del gol quedaron atrás los nervios y dudas iniciales, y Argentina controló con la suficiencia conocida. Montiel -sobre todo- y Tagliafico ajustaron la marca ante los veloces extremos rivales, Cuti y Lisandro no dejaron grietas y Enzo gobernó su espacio.

Di María aprovechó un error a los 33′ y cacheteó una pelota que el arquero dio por perdida y no entró por centímetros, y Tagliafico luego no concretó una llegada clara por sorpresa que Messi administró magistralmente. Faltaba juntar pases a modo de distracción para encontrar un envío largo que sorprenda a una defensa que achicó la cancha, pero supo agruparse cuando Argentina no decidía rápidamente. Sobre el final del primer tiempo, el 10 recibió de Di María, engañó con el zurdazo y le dio de derecha, pero otra vez con el punto de mira desviado.

Julián Álvarez volvió a la titularidad y al golAníbal Greco / Enviado Especial – LA NACION

La sociedad Di María-Messi, con gran aporte de De Paul fue lo más destacado de la primera parte, que terminó con susto cuando un lateral al área quedó boyando y Dibu le tapó el gol a David.

El segundo tiempo mostró a la selección segura de sí misma y enhebrando pases desde el terreno propio. Messi, a esta altura, despejó cualquier incógnita. De Paul fue el socio de siempre. Y entre los dos construyeron el segundo tanto, con una combinación dentro del área, un pase atrás del Motorcito, un despeje corto y Enzo Fernández que acomodó un pase a la red. En el camino, Messi, viejo zorro, desvió para hacer suyo el grito. ¿Quién se lo puede reclamar? Primer gol del capitán en la Copa para llevar a su equipo a otra final.

Enzo Fernández fue otro de los puntos altos de la selecciónAníbal Greco / Enviado Especial – LA NACION

Scaloni inevitablemente tenía un ojo puesto en la final: sacó temprano a Tagliafico, que cargaba una amarilla y tiró al costado a Lisandro tras el ingreso de Otamendi. Ya controlaba el partido a placer. Canadá nunca pudo reponerse del primer golpe y encima tuvo un gran impacto emocional: la salida de su capitán, Alphonso Davies, con una preocupante dolencia en una rodilla.

En los últimos 15 minutos, con la oleada de cambios, la selección eligió preservarse, casi que terminó el partido antes de que finalizase. Aún a riesgo de sobrar la situación y perder pelotas incómodas que Canadá no pudo capitalizar, por ineficacia y porque Dibu Martínez es una muralla.

La selección recuperó muchas cosas. La memoria del campeón sólido y suficiente, pero también algunos niveles individuales que parecían extraviados. Rodrigo De Paul fue el abanderado del sacrificio y también del juego, tal como lo hizo en los mejores días; Ángel Di María fue el socio perfecto, y, claro, Lionel Messi. La recuperación más vital para este equipo. Fue un futbolista totalmente distinto del que estuvo ante Ecuador. Y también Enzo, amo y señor del medio en su regreso al eje.

Se viene otra final. ¿Es normal que se haya hecho costumbre? La voracidad de este plantel hace lo hizo posible.

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Murió un hincha en la previa del partido en el Obelisco: se trepó a un cartel y se cayó

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En la previa de la final de la Copa América entre Argentina y Colombia, un hincha argentino que estaba en el Obelisco porteño murió al caer de un cartel, según confirmaron a TN fuentes del ministerio de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires.

El trágico hecho ocurrió en avenida Corrientes y Roque Sáenz Peña, en el jardín vertical BA. La víctima, de 29 años, perdió el control y cayó detrás del cartel. El hincha argentino estaba vestido con una campera verde, pantalón gris y zapatillas blancas.

Leé también: Incidentes en la Copa América: el momento en el que la seguridad del estadio usó Taser para reducir a hinchas

El simpatizante de la albiceleste estaba subido a la letra “A” del jardín vertical. Si bien fue advertido en varias oportunidades por los agentes para que se bajase -incluso con un megáfono-, no hizo caso y el hecho tuvo el peor final: murió tras una terrible caída.

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