Connect with us

SOCIEDAD

La sequía en primera persona: testimonios de productores que cosecharán 10 veces menos

Germán Michetti, productor agropecuario en Pergamino.Rubén Permingeat, productor agropecuario de 66 años, en Teodelina, sur de Santa Fe, no recuerda un sequía tan severa.Productor agropecuario Rubén Vázquez, de Santa Isabel, sur de Santa Fe.Román Gutiérrez, productor agropecuario de Pergamino.(Foto::TN)Un estudio comparativo realizado por los asesores técnicos de los grupos CREA Ascensión y Teodelina refleja que en el segundo semestre de 2022 hubo mucho menos lluvias (déficit de 377 mm) que en un año Niña típico (déficit de 148 mm).El asesor técnico de CREA, Adrián Rovea, dijo que «en campos en los cuales el promedio de los últimos 5 años superó los 5000 kilos de trigo por hectárea, en la reciente cosecha fue de 800 kilos por hectárea, a pesar de que se apostó por la máxima tecnología».El Arroyo del Medio, límite entre las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, se quedó sin agua tras varios meses sin lluvias. En la imagen el tramo entre Pearson (partido bonaerense de Colón) y Juncal (Santa Fe).

Published

on

“Las plantas de maíz que ahora tendrían que tener dos metros de altura apenas nos quedan arriba de las rodillas. Es la falta de agua. Por eso este verano no hay choclos”, describe Román Gutiérrez, productor agropecuario de Pergamino en el norte bonaerense, en plena Zona Núcleo Agrícola que por estos días sufre la peor sequía que recuerden, incluso los más veteranos.

Ya se perdió la mitad de la cosecha esperada de trigo y en el comienzo de este año la inquietud se centra sobre el maíz y la soja, que en muchos casos corren serios riesgos de no llegar a cosecharse.

Leé también: Por la sequía, las exportaciones agrícolas podrían caer este año US$14.115 millones

A nivel nacional, se pasaría de 120 millones de toneladas que sumaron entre el maíz (53), la soja (45) y el trigo (22) a 85 millones de toneladas entre los tres cultivos principales. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires y la Fundación INAI planteó este jueves dos escenarios posibles: en uno moderado se presentan proyecciones estimadas de producción para soja, maíz de 41 y 44,5 millones de toneladas, respectivamente; pero en un escenario pesimista (sequía más pronunciada), prevén 35,5 y 37,8 millones de toneladas, a lo cual se sumarían las escasas 12 millones de toneladas de trigo.

Germán Michetti, productor agropecuario en Pergamino.
Germán Michetti, productor agropecuario en Pergamino.

La menor cosecha implicará una notable escasez de granos como alimento para humanos y para el ganado, y también se reflejará con un menor ingreso de dólares por exportaciones.

Gutiérrez camina acongojado por un lote de maíz, que fue sembrado en noviembre con la expectativa de cosechar entre 6 y 7 mil kilos por hectárea, aunque en un “año normal” rinde el doble. Pero apostaron igual y hoy lo dan por perdido. “No servirá para grano, lo picaremos para forraje del tambo”, se resigna.

“Es la sequía más terrible de las que yo recuerde y con un final incierto”, dice Germán Michetti, otro productor de la zona, que describe la situación como una película de suspenso con matices de terror. “Ya perdimos la cosecha de invierno, de cereales y legumbres y la de verano viene teniendo muchos problemas de implantación”.

Leé también: Productores santafesinos perdieron el maíz y esperan que llueva para sembrar soja

Describe que “lo que está sembrado hoy está en un punto crítico, al borde de la marchitez permanente, que en fisiología vegetal refiere a un nivel de humedad en el suelo por el cual la planta ya no se puede recuperar por más que llueva. Hay muchos campos que están en esa situación”.

Los productores no pierden la esperanza, pero calculan que aunque llueva mucho (80-90 milímetros en las próximas semanas) es difícil que sobrevivan las flores de los maíces y que crezcan los choclos. Las plantas pueden crecer 20 centímetros más, como mucho, pero ya es un cultivo estresado y ya no se desarrollará bien”.

Michetti es ingeniero agrónomo y, mientras camina sobre un lote soja de primera, con un potencial de 5500 kilos por hectárea, asume que este año quedará muy lejos de ese número, porque “ya se ve el estado de las plantas, que no van a poder desarrollar las vainas y los granos como en otros años”.

“Debería haber 25 plantas de soja por metro cuadrado, no 5 o 6 como ahora”

Explica que “en tiempos normales debería haber 25 plantas de soja por metro cuadrado, no 5 o 6 como ahora. No dejarían caminar por el campo, tendrían que medir el doble, pero hoy languidecen ante la falta de agua, cuando tendrían que empezar a florecer. Así, es muy difícil que den granos en cantidad y calidad adecuada”.

Con 66 años, Rubén Permingeat representa a la tercera generación de trabajo agropecuario en la zona de Teodelina, sur santafesino. Su abuelo lo trabajaba, su padre siguió y en un momento pudieron comprar la tierra. No hay registros familiares de semejante sequía, sólo quizás el recuerdo de algo parecido en 1959, cuando se perdió gran parte del trigo y no se cosechó el maíz.

Rubén Permingeat, productor agropecuario de 66 años, en Teodelina, sur de Santa Fe, no recuerda un sequía tan severa.
Rubén Permingeat, productor agropecuario de 66 años, en Teodelina, sur de Santa Fe, no recuerda un sequía tan severa.

En esta campaña, en el campo de 110 hectáreas sólo se cosecharon 4.500 kilos de trigo, lo que normalmente se consigue en una sola hectárea. En vez de cargar 20 camiones apenas se completó un acopladito. Permingeat dice que la comparación no es lineal, porque ahora se invierte mucho más en tecnología de insumos y equipamiento. Por eso calcula que la pérdida es de US$100.000.

¿Cómo afrontarán los costos de semejante tropiezo productivo-económico? En algunos casos se cubrirán con ahorros, muchos se endeudarán y más de uno quedará “fuera de juego”, porque ya no tendrá capital de trabajo para volver a sembrar.

Rubén Vázquez trabajó en el campo toda la vida. “Cuando yo nací, mis padres estaban aquí (en Santa Isabel, cerca de Venado Tuerto), testimonia. Y tampoco recuerda “una sequía tan prolongada, ya van 8 meses sin lluvias que sirvan, por arriba de los 25-30 milímetros, porque con menos de 10 milímetros sólo se moja la superficie”.

Productor agropecuario Rubén Vázquez, de Santa Isabel, sur de Santa Fe.
Productor agropecuario Rubén Vázquez, de Santa Isabel, sur de Santa Fe.

Explica que “en los dos años anteriores, también signado por el fenómeno Niña, la diferencia es que no fue tan severa la falta de agua, y lo poco que llovió fue oportuno, como para llegar a cosecha”. Así, mientras que en la campaña 21-22 cargaron 20 camiones, esta vez sólo juntaron trigo como para 8 camiones, un poco más de un tercio.

“Las pérdidas fueron cuantiosas porque para tener una alta producción invertimos mucho en tecnología de semillas, fertilizantes, fitosanitarios, maquinaria y eso hace que los costos son muy altos”, lamenta Vázquez, que aún no sabe lo que perderá con los cultivos de verano.

Cuando mira los lotes, este productor que hay integrado a sus hijos en la empresa agropecuaria, dice que “este tipo de golpes te dan angustia, pero hay que seguir, porque detrás está la familia, no me puedo caer”.

El llanto de impotencia de un productor por la sequía

“Es lo que hay, este año es así”, se resigna Gutiérrez, que tiene 51 años y toda una vida como productor agropecuario. Es la primera vez que ve ese impacto, tan generalizado, “porque siempre tuvimos falta de agua por zonas, pero esta vez no se salva casi nadie, por lo menos en el partido de Pergamino que son 300 mil hectáreas. En otros lugares, como Conesa, en el partido de San Nicolás, hay muchos campos que ni siquiera se pudieron sembrar, porque nunca llovió. Y los que se animaron con unas pocas gotas, perdieron el cultivo”.

Román Gutiérrez, productor agropecuario de Pergamino.(Foto::TN)
Román Gutiérrez, productor agropecuario de Pergamino.(Foto::TN)

Muchos dicen ¿para qué sembrás si no va a haber lluvias y vas a perder?. Pero uno tiene la idea, y confía, a pesar de los pronósticos, porque esto es lo que sabemos hacer, no podemos cerrar e irnos”, dice Gutiérrez, angustiado, con los ojos llorosos.

El productor refleja que muchos chacareros están pensando en abandonar el campo; en vez de producirlo “en familia”, dárselo en alquiler a una gran empresa, porque no tienen resto. La escala para que rinda económicamente es cada vez mayor y los productores chicos y medianos se van quedando sin margen para seguir.

Se llegó a esta situación por la falta de agua pero también por el contexto económico. “Es el clima, pero también las retenciones, la brecha cambiaria, etcétera. Sin esa presión desde el Gobierno hoy tendríamos para resistir un año malo”, lamenta Gutiérrez.

Faltaron 377 milímetros de agua en el segundo semestre de 2022

El ingeniero agrónomo Adrián Rovea, asesor técnico CREA (Consorcios Rurales de Experimentación Agrícola) con base en Teodelina (Santa Fe) y Ascensión (Buenos Aires) comparó la situación hídrica de este año con la de campañas anteriores y constató que incluso respecto a otros años Niña, en esta campaña falta mucha más agua. De un déficit “esperable” de 150 milímetros, se está llegando a un faltante de 370 milímetros, lo cual explica el impacto en los cultivos.

Un estudio comparativo realizado por los asesores técnicos de los grupos CREA Ascensión y Teodelina refleja que en el segundo semestre de 2022 hubo mucho menos lluvias (déficit de 377 mm) que en un año Niña típico (déficit de 148 mm).
Un estudio comparativo realizado por los asesores técnicos de los grupos CREA Ascensión y Teodelina refleja que en el segundo semestre de 2022 hubo mucho menos lluvias (déficit de 377 mm) que en un año Niña típico (déficit de 148 mm).

Rovea es asesor de 18 productores. Refleja que “están preocupados. Desde lo técnico, sabíamos que iba a ser un año seco y planificamos con una estrategia defensiva. Pero no esperábamos que sea tan duro, por las heladas y la impresionante escasez de lluvias desde mayo”.

Tiene datos para comparar con los últimos 30 años en la zona. En el comienzo de ese período, los rindes de trigo promediaban los 2000 kilos por hectárea, mientras que el promedio de los últimos 5 años superó los 5000 kilos. Pero en la campaña pasada el promedio fue de 800 kilos por hectárea, a pesar de que se apostó por la máxima tecnología.

Lo más difícil de afrontar, cuenta, fue secar el cultivo de trigo en la mitad del área que asesora, para liberar el lote lo antes posible, para que no consuma más agua, y apostar a una soja de segunda. La decisión fue oportuna, porque ahora están peor los campos en los que cosecharon el trigo y después se sembraron tarde o no se pudo por falta de humedad.

El impacto económico y productivo de la sequía

Michetti estimó el impacto en la región de influencia. Calcula que el potencial productivo se redujo a la mitad, alrededor de los 2.500 kilos por hectárea y mientras no haya lluvias importantes el promedio de rinde bajará.

Así, todo el dinamismo económico se afectará: la cantidad de fletes de transportistas bajará, eso repercutirá en las gomerías y los mercados de la zona. En definitiva, toda la actividad comercial en pueblos y ciudades se reducirá y tendrá efectos a nivel país.

El asesor técnico de CREA, Adrián Rovea, dijo que "en campos en los cuales el promedio de los últimos 5 años superó los 5000 kilos de trigo por hectárea, en la reciente cosecha fue de 800 kilos por hectárea, a pesar de que se apostó por la máxima tecnología".
El asesor técnico de CREA, Adrián Rovea, dijo que «en campos en los cuales el promedio de los últimos 5 años superó los 5000 kilos de trigo por hectárea, en la reciente cosecha fue de 800 kilos por hectárea, a pesar de que se apostó por la máxima tecnología».

A Vázquez le interesa el debate sobre la realidad argentina. Sigue las noticias y está convencido de que “en la Argentina no se entiende lo que les pasa a los productores agropecuarios del interior del país. Somos incomprendidos, pero veo una luz de esperanza porque cada vez más gente se da cuenta de que el campo es el motor, el empuje productivo del país”.

Y no pide ayuda constante, sino “un poquito de comprensión cuando nos va mal, porque aportamos mucho, el Estado se lleva demasiado, y ahora que ya perdimos tanto con el trigo y los maíces y soja de primera, sólo nos queda la esperanza de los cultivos tardíos, si llueve algo…”.

Y advierte: “Si no llueve, vamos a llegar a mayo y junio, con deudas con nuestros proveedores. Y vamos a tener que volver a arrancar una nueva campaña sin capital de trabajo. Y si no volvemos a sembrar, el efecto se sentirá en las exportaciones y en el mercado interno también”.

El Arroyo del Medio se quedó sin agua y mueren los peces

Una de las situaciones más atípicas que está dejando la sequía es la falta de agua en varios tramos del Arroyo del Medio, el histórico límite natural entre las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, establecido hace 300 años: el 28 de enero de 1722.

El Arroyo del Medio, límite entre las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, se quedó sin agua tras varios meses sin lluvias. En la imagen el tramo entre Pearson (partido bonaerense de Colón) y Juncal (Santa Fe).
El Arroyo del Medio, límite entre las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, se quedó sin agua tras varios meses sin lluvias. En la imagen el tramo entre Pearson (partido bonaerense de Colón) y Juncal (Santa Fe).

Se llegó a tal situación porque desde hace tres años se viene padeciendo el fenómeno “La Niña”, que identifica la escasez de lluvias. Y en 2022 hubo precipitaciones que registraron entre 500 y 600 milímetros menos que los promedios en la región pampeana y el Litoral, según reflejó el Servicio Meteorológico Nacional.

En la Laguna El Aljibe, cerca de Santa Isabel, en el sur santafesino, se ve por estos días una imagen desoladora. Ha bajado tanto el nivel del agua que el espejo de agua se queda sin oxígeno y el resultado es la mortandad de miles de peces en las orillas.

SOCIEDAD

La Pampa: un bebé de 13 meses está en grave estado por una golpiza y detuvieron al padre

Published

on



Ocurrió en General Pico, la ciudad donde vivía Lucio Dupuy. La madre, que también tiene una denuncia, apuntó contra la Justicia.

Un bebé de la misma ciudad de Lucio Dupuy, el nene por cuyo crimen podrían ser condenadas el jueves su madre y su madrastra, lucha por su vida después de los golpes que recibió de quienes deberían haberlo cuidado.

El bebé tiene 13 meses y está internado en terapia intensiva pediátrica del Hospital Molas de Santa Rosa, a donde fue derivado desde el hospital Gobernador Centeno de General Pico. Allí ingresó en la madrugada con serias lesiones y su padre quedó detenido.

Según informó El diario de La Pampa, la tenencia del chico también ha tenido –como la de Lucio– un proceso complejo.

«Hace dos meses que no veo a mi nene. Hoy tenía una entrevista para coordinar los días para ver a mi hijo de un año y un mes, que está con el padre», relató Aixa, la madre del bebé. Y contó que cuando la citaron este martes por la Unidad Local de Género, le informaron que el chico “está en terapia intensiva con una fractura de costillas, un hematoma en el pulmón, que le sacan líquido de ahí con una sonda y que tiene el hígado perforado«.

«El padre y su hermana dijeron que se cayó del sillón, pero si un nene se cae lo primero que se golpea es la cabeza«, indicó la madre.

La madre del menor también tuvo una denuncia en su contra por violencia. Según se defendió, infundadamente puesta por “el padre y la tía” de su hijo “porque me acusaban de golpearlo. Me pusieron una restricción hacia mi hijo sin saber, sin pruebas. Supuestamente con el papá iba a estar bien». La guarda, entonces, quedó a cargo del papá y de su hermana.

«No sé con qué cara la unidad local, la jueza y el fiscal me iban a dar respuestas, si a mi hijo lo mataba el padre. Se lo dieron a alguien con quien iba a estar bien y terminó en terapia intensiva –reclamó–. La justicia fue la que actuó mal acá«.

El caso Lucio

Este jueves, un tribunal de Santa Rosa dictará sentencia en uno de los infanticidios más conmocionantes de los últimos años: el de Lucio Dupuy.

Lucio tenía cinco años cuando murió, la noche del viernes 26 de noviembre de 2021. En ese momento, estaba bajo el cuidado de Abigail Páez, la novia de su madre, Magdalena Espósito. Ambas están detenidas y enfrentan una acusación por homicidio agravado y abuso sexual ultrajante.

Para la querella que representa a Cristian, el padre de Lucio, y para los fiscales Verónica Ferrero, Walter Martos y Marcos Sacco, la madre y la novia participaron de la golpiza y del abuso sexual en la tarde de día en que Lucio fue asesinado. Entre las 17.30 y las 19.40 lo agredieron físicamente en forma conjunta.

Le dieron golpes, en las extremidades y en el cuerpo, que causaron múltiples lesiones: en abdomen, tórax, espalda, rostro y cráneo. Además, tenía un moretón en la espalda con marca de impresión de calzado: la suela de la zapatilla que usaba Páez la noche del crimen.

Los golpes le provocaron la acumulación de sangre y líquido en el cerebro, la rotura del hígado y la hemorragia que tenía generó la acumulación de sangre en la zona del estómago. “Estas lesiones le provocaron la muerte, después de una agonía”, afirmaron los fiscales, en base a la autopsia.

Para la querella, la muerte de Lucio se enmarca en un crimen de odio. “A Lucio lo mataron por ser varón. Y lo demostramos”, afirmó Mario Aguerrido, abogado de los Dupuy. Aportó 6.000 hojas con las capturas de pantallas de los chats que mantenían la madre de Lucio y la novia, en las que había fuertes mensajes contra el chico. “Lo castigaban, lo dejaban bajo la lluvia y al frío. Lo torturaban”, agregó el abogado.

El padre de Lucio convocó a una movilización este jueves al mediodía, cuando se leerá la sentencia. Y el abuelo del nene pidió que la eventual condena que tengan Espósito y Páez –que podría ser prisión perpetua– la cumplan separadas.

AS

 

 

Mirá también



Source link

Continue Reading

LO MAS LEIDO

Tendencias

Copyright © 2023 - NDM Noticias del Momento - #Noticias #Chimentos #Politica #Fútbol #Economia #Sociedad