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SOCIEDAD

Los acuerdos que el país necesita para mejorar la calidad educativa

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Quien se proponga avanzar en la implementación de los cambios que necesitamos en Educación para ponerla a la altura de las exigencias de la era contemporánea, deberá procesar la complejidad de nuestro gobierno federal.

Años de investigación , evaluación de resultados y observación de experiencias han mostrado que la educación en la Argentina es un campo fragmentado cohesionado por las pertenencias sociales, económicas y culturales de los grupos a los que atiende.

No hay ningún pase que permita atravesar esas fronteras y si alguien lo logra en poco tiempo la comunidad lo expulsa. No hay modo de construir igualdad educativa que no sea a través de una acción de los diferentes niveles del Estado para hacer de cada escuela una institución que brinde la mejor educación a cada uno de sus alumnos.

De modo que si pretendemos remontar la decadencia de la educación en el país tendremos que pensar en estrategias que hagan funcionar con eficacia y eficiencia la maquinaria educativa que comprende tanto a la red publica como a la privada.

Si asumimos la responsabilidad que tiene el Estado en proveer educación de calidad debemos, en primer lugar , encontrar una fórmula que le de gobernabilidad al sistema. Y aquí vienen una serie de interrogantes que demuestran la complejidad de este primer paso.

¿Cómo hacer para articular la diversidad de realidades provinciales manteniendo líneas de continuidad nacional? ¿ Cómo lograr que lo que se planea en los ministerios pase a la realidad de las aulas? Por supuesto no hay una formula mágica pero ¿qué se puede intentar?

Lo principal, a nuestro criterio, es elaborar un programa integral en base al cual realizar un acuerdo federal que ate la distribución de ingresos al cumplimiento de metas educativas. El plan debería incluir los siguientes ítems :

1- Un acuerdo de financiamiento del sistema que garantice previsibilidad, transparencia, eficiencia en la ejecución del presupuesto y que, además, fuerce a las provincias a responsabilizarse por sus logros.

2- Un acuerdo respecto a la legislación que regula la actividad docente que garantice la implementación de una carrera de mérito que jalone las trayectorias de estos profesionales, permita su evaluación, garantice mecanismos de definición de remuneraciones equivalentes en las diferentes jurisdicciones y condiciones de trabajo acordes con la centralidad de su tarea. En este punto de los acuerdos se deberá avanzar en consensuar una legislación que permita regular el impacto negativo que tiene la protesta docente sobre la continuidad y sistematicidad de su tarea en la escuela.

3- La elaboración de un programa de transformación de la formación inicial de los docentes en base a las características que el ejercicio de esta profesión debe tener en nuestra era digital. Se deberá incluir un régimen de acreditación de las instituciones de formación docente que garantice la provisión de la cantidad y calidad de los profesionales que el sistema requiere

4- Será necesario proveer al nivel inicial y primario de instrumentos que permitan recuperar la eficacia de sus enseñanzas. Un plan de este tipo debe incluir revisión de las practicas de los dos niveles, capacitación de los docentes y mecanismos muy ajustados de evaluación de los resultados.

5- Habrá que elaborar un plan de transformación del nivel secundario a la luz de la mutación cultural, científica y tecnológica que estamos atravesando. La escuela secundaria debería virar hacia un modelo más flexible que provea a las nuevas generaciones de los recursos cognitivos, técnicos, emocionales y las habilidades de creatividad y liderazgo que requiere su inserción laboral, social y cultural en el mundo actual.

Todos estos acuerdos serán inútiles si la escuela no toma conciencia de que su función esencial está centrada en el proceso de enseñanza – aprendizaje y en ser el garante de su eficacia.

  • La autora es miembro del Club Político y de Coalición por la Educación.



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SOCIEDAD

7 hábitos clave para cuidar los dientes

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El secreto para tener dientes y encías sanos no es tan secreto: cepillarse los dientes dos veces por día, usar hilo dental una vez por día e ir al dentista con regularidad para hacerse limpiezas.

«No es atractivo ni sorprendente, pero es lo que funciona si se quiere evitar las caries y las enfermedades de las encías», dijo Matthew Messina, director clínico y profesor adjunto de la Facultad de Odontología de la Universidad del Estado de Ohio.

Pero los dentistas dicen que hay más cosas que podríamos hacer en beneficio de la salud bucal. Éstos son algunos de los buenos y malos hábitos que sugieren adoptar… o abandonar.

1. Malo: usar un cepillo o pasta de dientes que contenga carbón

Los cepillos y dentífricos con carbón pueden ser eficaces para blanquear los dientes, pero sus beneficios tienen un costo.

«El carbón es sumamente abrasivo«, dijo Messina. «Blanquea los dientes lijando la capa externa del esmalte dental».

El esmalte es el tejido duro y cristalino que cubre y protege los dientes. Aunque eliminar un poco de esmalte puede tener un efecto blanqueador temporal, con el tiempo, el esmalte perdido debilitará los dientes y puede provocar manchas, grietas, caries y otros problemas.

«El cuerpo no fabrica más esmalte dental, así que todo lo que lo desgaste es una mala idea«, advirtió.

2. Bueno: cepillarse suavemente con un cepillo blando

Utilizar un cepillo de cerdas duras y cepillarse con fuerza también puede desgastar el esmalte y provocar recesión de las encías y lesiones dentales.

«La gente en general tiende a cepillarse demasiado fuerte, y eso puede dañar los dientes y las encías», explicó Natalie Peterson, profesora clínica asociada de la Facultad de Odontología de la Universidad de Minnesota. «Si las cerdas del cepillo se abren o separan durante el cepillado, es que se está presionando demasiado fuerte», advirtió.

Los mejores cepillos de dientes son los blandos. Foto iStock

Es mejor cepillarse suavemente con un cepillo de cerdas blandas e intentar sostenerlo como si fuera un bolígrafo, «ya que es más difícil ejercer demasiada presión sujetándolo así», explicó.

Si le resulta difícil acordarse de cepillarse suavemente, Peterson sugiere cambiar a un cepillo eléctrico: «Muchos de ellos avisan si se está ejerciendo demasiada presión».

3. Malo: beber bebidas deportivas, gaseosas y café saborizado

Todos hemos oído decir que el azúcar «pudre los dientes». Más concretamente, los investigadores han descubierto que los alimentos y bebidas azucarados favorecen el tipo de bacterias bucales que causan caries y enfermedades de las encías.

Los alimentos y bebidas ácidos también son perjudiciales. «El ácido deteriora el esmalte dental, por lo que, con el tiempo, puede causar mucha destrucción», señaló Frank Scannapieco, profesor de Biología Oral de la Facultad de Odontología de la Universidad de Buffalo.

Las bebidas deportivas, las energéticas y las gaseosas suelen tener alto contenido de ácido y azúcar, lo que supone un doble perjuicio para los dientes. «Incluso las gaseosas sin azúcar tienen altos niveles de ácido — explicó Scannapieco–. Si se toma una de esas bebidas por día, no va a ser un gran problema, pero beberlas durante todo el día aumentará mucho el riesgo de erosión dental».

Las bebidas de café saborizado son otra fuente sigilosa pero significativa de ácidos (del café) y azúcar (de los agregados dulces).

«A menudo tenemos pacientes que no saben de dónde vienen sus caries, y con frecuencia resulta ser que provienen de los cafés saborizados», dijo Peterson. «Esos caramel macchiatos o lo que sea a veces contienen incluso más azúcar que las gaseosas», alertó.

4. Bueno: enjuagarse con agua

Enjuagarse la boca con agua inmediatamente después de comer o beber puede ayudar a neutralizar la acidez, eliminar el azúcar residual y limpiar los tipos de bacterias que causan caries y mal aliento.

«Especialmente si se ha comido o bebido algo dulce o ácido, enjuagarse con agua después es beneficioso», dijo Messina. «Algo tan simple puede ayudar a neutralizar cualquier daño«.

5. Bueno: posponer el cepillado después de comer

Cepillar el esmalte que ha sido temporalmente ablandado por ácidos y azúcares puede desgastarlo, explicó Messina.

«Si puede esperar 30 minutos después de comer o beber antes de cepillarse, es mejor para los dientes», señaló.

Durante ese periodo, el esmalte dental se «remineralizará» a medida que el ácido pierda su efecto, explicó. «Pero las bacterias permanecen a menos que las eliminemos con el cepillado y el hilo dental».

6. Malo: usar palillos de dientes

«Hurgarse los dientes habitualmente – ya sea con la uña o con escarbadientes de madera – puede provocar lesiones en las encías entre los dientes, abscesos gingivales, dientes sensibles o abrasión de los dientes», dijo Scannapieco.

Si siente la necesidad de hurgar, conviene limpiar el espacio entre los dientes con cepillos interdentales. Son seguros y eficaces, quizá incluso más que el hilo dental, dijo. Algunas de sus investigaciones también han descubierto que estos cepillos causan menos irritación de las encías que el hilo dental.

7. Malo: usar los dientes como herramientas

«Veo a gente que ha utilizado los dientes para cortar el hilo de plástico de las etiquetas de precio de la ropa o para abrir envases», explicó Messina.

El esmalte dental es muy fuerte cuando se comprime, como al morder o masticar, pero no lo es tanto cuando se dobla o flexiona.

«Tirar de una lengüeta de plástico dobla el diente, y el esmalte puede romperse o astillarse», advirtió. «Veo ese daño en los dientes de adelante todo el tiempo».

The New York Times. Especial para Clarín

Traducción: Elisa Carnelli

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