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Más de 2.700 extranjeros fueron expulsados en 2023 de España, casi un 25% menos que los años precedentes

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28/06/2022 Un agente de la Policía Nacional durante un control policial en el Puente de Santiago, a 28 de junio de 2022, en Irún, Guipúzcoa, País Vasco (España). Este control en la frontera con Francia forma parte de la 'Operación Eirene', el dispositivo de seguridad desplegado por la Policía Nacional con motivo de la celebración de la Cumbre de la OTAN en Madrid, que se celebrará los próximos días 29 y 30 de junio. El dispositivo especial de control en el Puente de Santiago comenzó el pasado jueves, 23 de junio, debido a que se trata de un paso fronterizo entre España y Francia. POLITICA Javi Colmenero - Europa Press
28/06/2022 Un agente de la Policía Nacional durante un control policial en el Puente de Santiago, a 28 de junio de 2022, en Irún, Guipúzcoa, País Vasco (España). Este control en la frontera con Francia forma parte de la ‘Operación Eirene’, el dispositivo de seguridad desplegado por la Policía Nacional con motivo de la celebración de la Cumbre de la OTAN en Madrid, que se celebrará los próximos días 29 y 30 de junio. El dispositivo especial de control en el Puente de Santiago comenzó el pasado jueves, 23 de junio, debido a que se trata de un paso fronterizo entre España y Francia. POLITICA Javi Colmenero – Europa Press (Javi Colmenero – Europa Press/)

Un total de 2.760 extranjeros fueron expulsados de España en 2023 por procedimientos iniciados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en cumplimiento de la ley de extranjería, incluyendo también los casos de devoluciones al país de origen, según los datos del Ministerio del Interior consultados por Europa Press. La cifra oficial de 2023 supone un descenso de casi el 25% con respecto a los años precedentes: en 2022 fueron expulsados 3.642 personas y en 2021 otras 3.594, en aplicación de la ley orgánica de extranjería 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social. Se trata de procedimientos abiertos por la Policía, el cuerpo con competencias exclusivas en la materia y que ahora reclama Junts tras el acuerdo con el que el Gobierno de Pedro Sánchez salvó dos decretos anticrisis comprometiéndose a delegar a Cataluña las políticas migratorias a través de una ley orgánica. Este tipo de expulsiones se pueden llevar a cabo por diferentes razones, según la legislación de extranjería, incluyendo las devoluciones a los países de origen cuando se producen interceptaciones en frontera –como los casos de las vallas de Ceuta y Melilla– o los que son detectados tratando de regresar a España a pesar de haber sido expulsados con anterioridad. En una respuesta parlamentaria de marzo de 2023, el Gobierno informó de las expulsiones en la última década en aplicación del artículo 54.1 de la Ley Orgánica 4/2000: el 90% de las 101 expulsiones de extranjeros se habían tramitado por «actividades contra la seguridad nacional», incluyendo dos casos justificados por infracciones muy graves de la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana, la conocida como ‘ley mordaza’. DIFERENTES VÍAS PARA LA EXPULSIÓN Las expulsiones se tramitan mayoritariamente por la Ley de Extranjería, que contempla en su artículo 57.2 esta posibilidad para los migrantes con sus papeles en regla pero con antecedentes por delitos, si media una condena superior a un año. Cuando son ciudadanos en situación irregular, se puede iniciar un procedimiento de expulsión que la misma Ley de Extranjería contempla que sea ordinario o preferente, a partir de expedientes tramitados por la Policía Nacional, el cuerpo competente en la materia, en un procedimiento ante el que cabe recurso, por lo que la decisión final dependerá de un juez. Si la expulsión no se pudiera ejecutar en el plazo de 72 horas desde el momento de la detención, se podrá solicitar de la autoridad judicial el ingreso del extranjero en los centros de internamiento (CIE) por el tiempo imprescindible para ejecutarla, que no podrá prolongarse en ningún caso más allá de 60 días o hasta que se constate la imposibilidad de ejecutarla en dicho plazo. La ley no permite acordar un nuevo internamiento sobre la base del mismo expediente de expulsión. Otra posibilidad es el artículo 89 del Código Penal, que recoge la sustitución de la condena de prisión por la expulsión directa a su país cuando la pena sea superior a un año. En los casos en los que el extranjero acredita que lleva más de 10 años residiendo en España, las penas se elevan a cinco años y hay que evaluar la posibilidad de reincidencia.

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Llegó a su casa ciego y deprimido, no quería salir a pasear hasta que ella encontró la forma de ayudarlo: “No lo voy a obligar”

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Era el primero de los animales que ella transitaba y que la sacaba de su zona conocida, en la que se movía con más facilidad. El inicio de esta historia se presentó difícil desde el minuto cero: “este perro no es para vos”, le había advertido la persona que había rescatado al caniche adulto del abandono y la indiferencia.

“Cuando me preguntaron si podía y quería transitarlo me aclararon su estado. Julito era un perro adulto, rescatado de un patio en condiciones lamentables”, recuerda Fernanda Di Candia. Así lo confirmaban las imágenes que le compartieron y que mostraban a un perro extremadamente delgado, deprimido y cautivo bajo unas rastas largas y sucias. “Yo estaba acostumbrada a transitar a cachorros juguetones y llenos de pulgas. Pero este era un caso especial: Julito era no vidente y, a simple vista, se advertía que tenía algún problema neurológico”.

Julito fue rescatado de un patio en condiciones deplorables.

Pero nada fue un impedimento para que Fernanda decidiera ayudar al animal. “Cuando finalmente llegó a casa, después de algunas horas comprobé que se chocaba con los muebles al caminar”. Aparentemente no le gustaba salir a pasear, solo hacía pis y caca y buscaba regresar a la casa. “No importa”, pensó Fernanda un poco preocupada. “No lo voy a obligar a nada, seguro necesita amor y paciencia”.

Después de dos días en los que Julito se movió solo para lo necesario -comer, tomar agua, hacer pis o caca y husmear algún rincón que llamara su atención-, Fernanda supo que tenía que hacer un intento para que pudiera disfrutar de un pequeño paseo. Le puso la correa, lo llevó en brazos hasta la planta baja del edificio y lo paró en la calle. “Caminaba dos pasos y se quedaba parado, no quería moverse. Entonces volvimos al departamento. Sin embargo, algo me decía que tenía que volver a intentarlo”.

Fernanda repitió la misma rutina durante tres días más hasta que, una tarde, como si el pasado no hubiera existido, Julito salió caminando con paso firme, ágil y unido a ella por la correa.

Los paseos son esenciales para el bienestar físico y emocional de los perros. Sin embargo, algunos animales se niegan a salir, lo que puede ser frustrante y preocupante. Este comportamiento puede tener diversas causas, desde el miedo hasta problemas de salud y es importante que sea abordado de manera efectiva y compasiva. Miedo y ansiedad, ruidos fuertes, otros animales, personas desconocidas o experiencias traumáticas pasadas pueden generar miedo y lo mejor es tratar el asunto con paciencia.

“Los ruidos fuertes y repentinos generan una respuesta de pánico en los perros. Ellos tienen una capacidad auditiva mucho más aguda que la nuestra, por lo que los estruendos los afectan de manera mucho más intensa. Esta respuesta provoca que su sistema nervioso se active: se eleve la frecuencia cardíaca, la respiración se acelere y se desate un nivel de ansiedad tan alto que puede llevarlos a tener reacciones extremas: temblores, intento de escapar, o incluso lesiones al tratar de huir del sonido”, explica el Dr. Santiago Gallo, Director de la Clínica Veterinaria Burgess. Como Fernanda no tenía información certera sobre el pasado de Julito debía ser lo más cautelosa posible y trabajar en el vínculo para generar confianza y tranquilidad con él.

Al día siguiente, hizo un nuevo intento. Puso la correa en tensión y dio unos pasos. Costó, pero Julito finalmente se animó a moverse. Fueron unos pocos metros, pero eran los primeros pasos, los más importantes. Fernanda repitió la misma rutina durante tres días más hasta que, una tarde, como si el pasado no hubiera existido, el caniche salió caminando con paso firme, ágil y unido a ella por la correa.

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Diariamente Fernanda y Julito hacían una caminata en la que disfrutaban del aire libre, del sol y de los olores del vecindario. Cuando él perdía el rumbo, ella corregía con la correa. “En mi interior pensaba que en algún momento de su vida habría hecho esos paseos. Me gustaba imaginar cómo habían sido sus días felices, si es que los había tenido”. El resto del día, pasaba la mayor parte del tiempo descansando, recorría los cuartos, visitaba la cocina y volvía a recostarse.

Los médicos veterinarios calcularon que tendría alrededor de 7 años, no muy bien llevados. La ceguera -que resultó irreversible- y los temblores confirmaron que en su pasado había sufrido maltrato. “Evidentemente no había tenido una buena vida. Pero cuando caminaba era feliz: iba como un caballito al trote. Muchas veces cuando llegan de un rescate necesitan tranquilidad, cariño, mucha paciencia y sobre todo que podamos observarlos, ellos así van ganando confianza”.

Meses después para alegría de Fernanda y la de todos los que colaboraron en el caso, Julito fue adoptado por una señora mayor. “Este fue un aprendizaje que viví con mucha emoción: nunca bajar los brazos frente a distintas adversidades y entender que muchas veces necesitamos el empuje de los demás para superar obstáculos, sobrepasar esa barrera que nos ponemos. Hoy Julito recuperó la alegría y la dignidad y eso hizo toda la diferencia”.

Si tenés una historia de adopción, rescate, rehabilitación o ayudaste a algún animal en situación de riesgo y querés contar su historia, escribinos a bestiariolanacion@gmail.com

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