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Todas las ayudas compatibles con el subsidio para mayores de 52 años

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El subsidio para mayores de 52 años es incompatible con otras prestaciones. (Getty)
El subsidio para mayores de 52 años es compatible con otras prestaciones. (Getty) (Alistair Berg/)

Las personas de más de 52 años representan uno de los colectivos más vulnerables en el mercado español. Muchas veces, cuando se quedan sin trabajo, tienen que superar una auténtica carrera de obstáculos para volver a encontrar empleo. En este contexto, la Seguridad Social y el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) contemplan un subsidio específico para impulsar la reinserción laboral de los trabajadores o, en su defecto, facilitar su acceso a la jubilación. Esta prestación, dotada con 480 euros mensuales, se puede compatibilizar con otros ingresos y cotiza para la futura pensión de los beneficiarios.

Los solicitantes tienen que cumplir con una serie de requisitos, bastante rígidos en algunos casos para evitar cualquier tipo de ilegalidad. De este modo, los trabajadores tienen que haber agotado el paro y tener cumplidos los 52 años en el momento de acceder al subsidio. Además, deben estar inscritos como demandantes de empleo y no pueden abandonar el país por motivos laborales en los primeros 12 meses de programa. El Ministerio de Trabajo y Economía Social ha confirmado hace unos meses que más de 430.903 personas se benefician cada 30 días de esta prestación.

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Los potenciales beneficiarios tienen que presentar de forma anual su declaración de la renta y no pueden superar el límite de ingresos acordado, equivalente al 75% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Este año, el tope alcanza los 810 euros mensuales, aunque subirá de forma progresiva durante toda la década. El subsidio para mayores de 52 años es compatible con otras prestaciones, aunque se consideran algunas excepciones. Los interesados pueden solicitar esta ayuda en cualquier oficina del SEPE y en la sede electrónica del organismo.

Las compatibilidades del subsidio para mayores de 52 años

Los trabajadores pueden cobrar el subsidio para mayores de 52 años hasta alcanzar la edad ordinaria de jubilación. Esta prestación es compatible con otras partidas, aunque no todos los casos son iguales y se tiene en cuenta la situación particular de cada beneficiario. El SEPE insiste en que no se puede sobrepasar la carencia de rentas, de modo que la suma de todos los subsidios siempre estará por debajo del 75% del SMI. Estas son las asignaciones con las que se puede compaginar la prestación:

  • Ingreso Mínimo Vital (IMV). Esta prestación no contributiva comenzó su andadura hace tres años, poco después de la pandemia. Su objetivo es garantizar que las personas y familias en situación de vulnerabilidad reciben unos ingresos mínimos. En 2023, la cuantía oscila entre los 6.784,44 euros anuales (565,37 al mes) y los 14.925,96 euros por año (1.243,83 euros cada mes). El IMV se puede cobrar hasta cumplir la edad de jubilación, siempre y cuando las rentas mensuales no superen las establecidas en sus requisitos.
  • Renta Activa de Inserción (RAI). Esta asignación se dirige a las personas que se quedan sin trabajo y atraviesan dificultades económicas. La RAI nace para aumentar las oportunidades de retorno al mercado laboral de los beneficiarios. Esta ayuda tiene una duración máxima de 11 meses y una asignación estándar de 480 euros mensuales. Los interesados tienen que ser parados de larga duración de más de 45 años, emigrantes retornados, víctimas de violencia de género y personas con un grado de discapacidad por encima del 33%.

Además, el subsidio para mayores de 52 años también se puede compaginar hasta con un contrato a tiempo completo, siempre que este dure más de tres meses. En estos casos, la empresa completará la cuantía del subsidio hasta alcanzar el importe del salario correspondiente. Los beneficiarios de esta prestación deben comunicar cualquier renta inmobiliaria, plusvalía o ingreso por premios de lotería. Si la Seguridad Social detecta que, en algún momento, las ganancias superan el límite establecido, puede suspender la concesión del subsidio.

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7 hábitos clave para cuidar los dientes

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El secreto para tener dientes y encías sanos no es tan secreto: cepillarse los dientes dos veces por día, usar hilo dental una vez por día e ir al dentista con regularidad para hacerse limpiezas.

«No es atractivo ni sorprendente, pero es lo que funciona si se quiere evitar las caries y las enfermedades de las encías», dijo Matthew Messina, director clínico y profesor adjunto de la Facultad de Odontología de la Universidad del Estado de Ohio.

Pero los dentistas dicen que hay más cosas que podríamos hacer en beneficio de la salud bucal. Éstos son algunos de los buenos y malos hábitos que sugieren adoptar… o abandonar.

1. Malo: usar un cepillo o pasta de dientes que contenga carbón

Los cepillos y dentífricos con carbón pueden ser eficaces para blanquear los dientes, pero sus beneficios tienen un costo.

«El carbón es sumamente abrasivo«, dijo Messina. «Blanquea los dientes lijando la capa externa del esmalte dental».

El esmalte es el tejido duro y cristalino que cubre y protege los dientes. Aunque eliminar un poco de esmalte puede tener un efecto blanqueador temporal, con el tiempo, el esmalte perdido debilitará los dientes y puede provocar manchas, grietas, caries y otros problemas.

«El cuerpo no fabrica más esmalte dental, así que todo lo que lo desgaste es una mala idea«, advirtió.

2. Bueno: cepillarse suavemente con un cepillo blando

Utilizar un cepillo de cerdas duras y cepillarse con fuerza también puede desgastar el esmalte y provocar recesión de las encías y lesiones dentales.

«La gente en general tiende a cepillarse demasiado fuerte, y eso puede dañar los dientes y las encías», explicó Natalie Peterson, profesora clínica asociada de la Facultad de Odontología de la Universidad de Minnesota. «Si las cerdas del cepillo se abren o separan durante el cepillado, es que se está presionando demasiado fuerte», advirtió.

Los mejores cepillos de dientes son los blandos. Foto iStock

Es mejor cepillarse suavemente con un cepillo de cerdas blandas e intentar sostenerlo como si fuera un bolígrafo, «ya que es más difícil ejercer demasiada presión sujetándolo así», explicó.

Si le resulta difícil acordarse de cepillarse suavemente, Peterson sugiere cambiar a un cepillo eléctrico: «Muchos de ellos avisan si se está ejerciendo demasiada presión».

3. Malo: beber bebidas deportivas, gaseosas y café saborizado

Todos hemos oído decir que el azúcar «pudre los dientes». Más concretamente, los investigadores han descubierto que los alimentos y bebidas azucarados favorecen el tipo de bacterias bucales que causan caries y enfermedades de las encías.

Los alimentos y bebidas ácidos también son perjudiciales. «El ácido deteriora el esmalte dental, por lo que, con el tiempo, puede causar mucha destrucción», señaló Frank Scannapieco, profesor de Biología Oral de la Facultad de Odontología de la Universidad de Buffalo.

Las bebidas deportivas, las energéticas y las gaseosas suelen tener alto contenido de ácido y azúcar, lo que supone un doble perjuicio para los dientes. «Incluso las gaseosas sin azúcar tienen altos niveles de ácido — explicó Scannapieco–. Si se toma una de esas bebidas por día, no va a ser un gran problema, pero beberlas durante todo el día aumentará mucho el riesgo de erosión dental».

Las bebidas de café saborizado son otra fuente sigilosa pero significativa de ácidos (del café) y azúcar (de los agregados dulces).

«A menudo tenemos pacientes que no saben de dónde vienen sus caries, y con frecuencia resulta ser que provienen de los cafés saborizados», dijo Peterson. «Esos caramel macchiatos o lo que sea a veces contienen incluso más azúcar que las gaseosas», alertó.

4. Bueno: enjuagarse con agua

Enjuagarse la boca con agua inmediatamente después de comer o beber puede ayudar a neutralizar la acidez, eliminar el azúcar residual y limpiar los tipos de bacterias que causan caries y mal aliento.

«Especialmente si se ha comido o bebido algo dulce o ácido, enjuagarse con agua después es beneficioso», dijo Messina. «Algo tan simple puede ayudar a neutralizar cualquier daño«.

5. Bueno: posponer el cepillado después de comer

Cepillar el esmalte que ha sido temporalmente ablandado por ácidos y azúcares puede desgastarlo, explicó Messina.

«Si puede esperar 30 minutos después de comer o beber antes de cepillarse, es mejor para los dientes», señaló.

Durante ese periodo, el esmalte dental se «remineralizará» a medida que el ácido pierda su efecto, explicó. «Pero las bacterias permanecen a menos que las eliminemos con el cepillado y el hilo dental».

6. Malo: usar palillos de dientes

«Hurgarse los dientes habitualmente – ya sea con la uña o con escarbadientes de madera – puede provocar lesiones en las encías entre los dientes, abscesos gingivales, dientes sensibles o abrasión de los dientes», dijo Scannapieco.

Si siente la necesidad de hurgar, conviene limpiar el espacio entre los dientes con cepillos interdentales. Son seguros y eficaces, quizá incluso más que el hilo dental, dijo. Algunas de sus investigaciones también han descubierto que estos cepillos causan menos irritación de las encías que el hilo dental.

7. Malo: usar los dientes como herramientas

«Veo a gente que ha utilizado los dientes para cortar el hilo de plástico de las etiquetas de precio de la ropa o para abrir envases», explicó Messina.

El esmalte dental es muy fuerte cuando se comprime, como al morder o masticar, pero no lo es tanto cuando se dobla o flexiona.

«Tirar de una lengüeta de plástico dobla el diente, y el esmalte puede romperse o astillarse», advirtió. «Veo ese daño en los dientes de adelante todo el tiempo».

The New York Times. Especial para Clarín

Traducción: Elisa Carnelli

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