El termómetro social no miente. En los últimos días no son pocas las personas que entre charlas y posteos acusan haber tenido Covid. No sólo ellos, sino que el virus se ha instalado en su círculo familiar. Los datos del último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) de la semana 38 -15 al 21 de septiembre- así lo confirman: se detectaron 300 casos en siete días -más del doble que un mes antes-, además de haberse registrado una víctima fatal.
Según datos oficiales posteriores, recopilados la semana pasada pero aún no difundidos por el Gobierno, la curva iría en aumento. Son cifras relativamente bajas comparadas con los tiempos de pandemia, pero que marcan una tendencia fuera de agenda cuando la gente está más preocupada por darse la vacuna contra el dengue, de cara al verano que se aproxima.
La aplicación de los refuerzos contra el Covid, en cambio, viene en baja: la adherencia a la inmunización contra el SARS-CoV-2 ha caído de manera dramática en los últimos meses, al punto que actualmente hay en promedio apenas unas 1.500 aplicaciones diarias a nivel nacional, y el stock en las provincias ronda los 13 millones de dosis.
En este contexto de fantasmas del pasado de regreso en el escenario epidemiológico local, también hay buenas noticias: se supo que la vacuna argentina contra el Covid, la Arvac, no sólo cubre contra una amplia variedad de cepas de la variante Ómicron, sino que acaba de ser testeada contra el SARS-CoV-1 con resultados satisfactorios. Los expertos que trabajaron en la investigación lo consideran un paso clave hacia una vacuna “pancoronavirus”, como posible herramienta para enfrentar futuras pandemias.
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Se trata de la «ArVac», una de las cuatro vacunas anti-covid argentinas que están en desarrollo, fue autorizada por la ANMAT para entrar en fase 1
En cuanto a la suba de los casos de Covid, el BEN indica que “desde la semana 29 se registra un ascenso paulatino de las detecciones semanales”. En casos hospitalizados, en la semana 38 se registró 89 detecciones de Sars-CoV-2, 23 casos de influenza y 32 de VSR. El mayor número de detecciones por laboratorio hasta el momento se dio a comienzos de año, con el 93 por ciento de los casos entre las semanas 1 y 12.
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Entre las semanas 19 y 31, en tanto, los casos se mantuvieron por debajo de 125 semanales, con un mínimo de 69 en la semana 19 y un máximo de 123, en la 24. Desde la semana 32, el promedio de casos fue de 192 casos semanales, con un mínimo de 128 en la 32 y un máximo de 296, en la 37.
Braian Fernández, investigador independiente y autor de la cuenta @CoronavirusArgg en la red social X, recopila semanalmente los datos del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA). En las últimas horas difundió cifras más actualizadas que darían cuenta, en la semana 39 -comprendida entre el 22 y el 28 de septiembre-, de 456 casos de Covid -de los cuales 148 requirieron internación- y 6 muertes.
Refuerzos vacunales en baja
Los refuerzos vacunales, como se dijo, siguen en niveles bajos, a pesar de las nuevas alternativas de inmunización. Por un lado sigue el acceso gratuito a la vacuna de ARN mensajero de Pfizer, a través de la campaña del Estado; por otro, se sumó la mencionada Arvac, de proteínas recombinantes, disponible en farmacias y vacunatorios privados.
La introducción al calendario nacional de la Arvac -cuyo estudio clínico de fase III ganó el último fin de semana el primer premio del Congreso de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI)- fue recomendada en abril por la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn), aunque el Gobierno por ahora no se pronunció al respecto.
En el marco del congreso de la SADI, se conoció un nuevo dato sobre la Arvac. Según información a la que tuvo acceso Clarín de los investigadores del proyecto, el fármaco no sólo “induce un aumento significativo de anticuerpos neutralizantes contra las variantes Wuhan, Ómicron BA.5, XBB.1.18 y JN.1 del SARS-CoV-2”, sino “también contra el virus SARS-CoV-1”.
Karina Pasquevich, investigadora del equipo de trabajo de la Arvac en la Universidad de San Martín, explicó a este medio: “La vacuna tiene una respuesta amplia, según las muestras que mandamos a analizar a Italia, y vimos que también están aumentando los anticuerpos contra el SARS-CoV-1, lo que nos da una idea de que tiene ese potencial como vacuna “pancoronavirus”, o al menos como un punto de partida en ese camino. La idea sería mejorar esta vacuna para que genere esa respuesta bien amplia”.
Cómo su número lo indica, el SARS-CoV-1 surgió antes que el 2, y fue el primer llamado de atención de que un síndrome respiratorio agudo grave podía provocar una pandemia, lo que terminaría ocurriendo luego a fines de 2019 con el Covid. El SARS-CoV-1 surgió en noviembre de 2002 en la provincia china de Cantón y hasta agosto de 2003 infectó a 8.422 personas en unos treinta países, además de causar 916 muertes, para luego desaparecer.
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¿Hay chances de que esa primera versión del SARS-CoV reaparezca? “Sí”, respondió categórica Pasquevich, para agregar: “De ahí la importancia de que una misma vacuna pueda proteger contra todos los coronavirus, no solamente el que circula actualmente, sino también el que ya ha circulado de manera acotada y los que puedan venir”.
“Con vos se fue toda luz, sobri. Duele mucho no tenerte más”, posteó Andrea Peretti junto a una imagen de su sobrina, atravesada por un rayo de sol, en una de las excursiones en Bariloche. Los mensajes de despedida brotan en las redes sociales. Amigos, compañeros y familiares lamentan la pérdida de la estudiante que murió por una cuadro de mononucleosis que se complicó (una enfermedad infecciosa causada por el virus Epstein-Barr) en pleno viaje de egresados.
“Ya puede sonar la alarma para despertar de esta pesadilla. Sos la mejor sobrina de lo que jamás merecí. ¿No vas a volver?”, lamenta Leonardo. “Volviendo de Bariloche de la peor manera”, publicó uno de los egresados en el vuelo de regreso. «Te vamos a extrañar mucho Sele», escribieron en otro posteo.
Selene Peretti tenía 17 años y cursaba el último año de la secundaria en una escuela de Verónica, Punta Indio, una localidad ubicada a 140 kilómetros de Capital Federal.
Hija de padres separados, su promoción llegó a la ciudad rionegrina el 6 de octubre. Se trasladó por medio de Baxtter, una empresa que organiza viajes de egresados desde hace 30 años. El día anterior había sufrido un episodio que puso en vilo su participación en el contingente ya que un cuadro febril la llevó a una guardia médica donde la revisaron, pero finalmente la autorizaron a emprender la aventura rumbo al destino turístico de la Patagonia.
Sin embargo, el lunes 7, un día después de llegar a Bariloche, volvió a presentar fiebre y la misma sintomatología que había tenido en su casa. Ante este panorama, fue trasladada al Sanatorio San Carlos, donde le practicaron una serie de estudios que revelaron que cursaba mononucleosis.
Con el diagnóstico confirmado, los médicos decidieron que la estudiante quedara internada durante toda la semana en un centro de salud barilochense para ir evaluando la evolución del cuadro.
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Durante el transcurso de los días, su condición comenzó a deteriorarse. El viernes sufrió una nueva recaída y su cuadro de salud se agravó. Allí habría tenido un paro cardíaco del que pudo recuperarse, pero luego habría sufrido un segundo evento del que no pudo ser reanimada y, en consecuencia, se produjo su deceso por un shock séptico, es decir, una infección generalizada que afectó el funcionamiento de todo su organismo.
«No podemos dar ninguna información por solicitud expresa de la familia», le respondieron a Clarín desde el Sanatorio San Carlos ante la consulta por lo sucedido. En tanto que, los padres de la estudiante viajaron a Bariloche. Según pudo saber este medio, la intención de la madre era cremar el cuerpo de su hija allí, pero el padre no prestó conformidad.
Por otro lado, el Ministerio Público Fiscal de Río Negro aclaró que no se inició hasta el momento ninguna investigación del caso ni intervino la policía, de acuerdo a la información del portal local Bariloche2000.
¿Qué es la mononucleosis?
Conocida como la «enfermedad del beso», ya que se contrae principalmente a través de la saliva, es una patología infecciosa, de curso en general benigno, que se transmite por contacto directo como, por ejemplo, al compartir un vaso, utensilio o cepillo de dientes. También puede transmitirse a través de otros fluidos, como el semen y el flujo vaginal.
El virus que la provoca se denomina Epstein Barr (EBV, por sus siglas en inglés), uno de los más comunes en el mundo, que no tiene ninguna vacuna que proteja contra su infección. «Ante el EBV, en la edad adulta, casi todos vamos a tener anticuerpos, la mayoría sin haber presentado síntomas característicos. Esto quiere decir que el 90-95 % de las personas tuvimos la infección y portamos el virus a lo largo de la vida», subraya Ramiro Heredia, médico especialista en medicina interna del Hospital de Clínicas José de San Martín.
Suele afectar más a los adolescentes y adultos jóvenes dado que son quienes más se mueven y relacionan con otros. De hecho, en primavera, la estación del amor, es más frecuente.
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El reservorio del virus es fundamentalmente humano. Entre los signos y síntomas que presenta sobresale la fatiga extrema, el dolor de garganta, la fiebre (desde una febrícula hasta fiebre alta, incluso puede pasar asintomática) y el sarpullido o rash en la piel. “Genera faringitis con el consecuente dolor al tragar, se inflaman los ganglios linfáticos. También se puede agrandar el bazo y verse afectado el hígado”, describe Hugo Pizzi, infectólogo, epidemiólogo y titular plenario de la Universidad Nacional de Córdoba y de La Rioja.
El virus tiene un período de incubación de entre cuatro y seis semanas, aunque puede ser más breve en el caso de niños pequeños. “Para que desaparezcan los síntomas debe transcurrir un periodo de entre 15 días y 3 meses. A veces, el cansancio persiste durante más de 6 meses”, explica Arnaldo Casiró, ex jefe del Hospital Álvarez y codirector del CEMAR 1 del GCBA. Incluso, la fatiga crónica puede llegar a ser una secuela.
Si bien la incidencia es baja y no suele ser mortal, las complicaciones de la mononucleosis pueden llegar a ser graves. «En la literatura, la mortalidad se estima en menos del 1 %”, analiza Heredia.