CHIMENTOS
Sol Mihanovich, heredera de un legado musical: “Entendí que tengo que vivir ahora lo que me hace bien”

Hija de Vane Mihanovich, sobrina de Sandra Mihanovich y nieta de Mónica Cahen D’Anvers, Sol Mihanovich creció entre canciones, estudios de televisión y los viajes a San Pedro con César Mascetti, a quien llama abuelo aunque no compartieran un vínculo de sangre. A los 12 años, sin embargo, una experiencia la obligó a mirar la vida desde otro lugar: atravesó un sarcoma de Ewing, un cáncer óseo que requirió un trasplante de fémur y un año de quimioterapia.
Durante mucho tiempo ni siquiera supo que la enfermedad se llamaba cáncer. Sus padres eligieron protegerla: ella entendía que tenía una “infección en las células”, podía describir los tratamientos y las internaciones, pero desconocía el diagnóstico. La dimensión de lo que había vivido llegó después, durante la adolescencia. Y esa conciencia —la posibilidad de que todo termine, la necesidad de no postergar lo importante— quedó impresa en su manera de vivir y de escribir.
Ahora, a los 40 años, presenta Hacer Lugar, su quinto disco. El álbum reúne ocho canciones nacidas en distintos momentos, algunas durante la pandemia, y fue grabado en febrero de 2024 en su casa, convertida durante una semana en un estudio junto a su banda de amigos. La presentación acústica será el viernes 13 de noviembre, a las 20, en La Casa de Lolita, Humboldt 1784, Palermo, donde estará acompañada por Rodrigo Genni en batería, su esposo Matías Onzari en bajo, Nicolás Mu Sánchez en guitarras y Julián López di Muro en trompeta y coros. Ella estará en voz, guitarras y teclados.
Con cuatro álbumes editados —Cuadernos nuevos, El juego, Suerte y En viaje—, Mihanovich sostiene desde hace dos décadas su lugar en la banda de Sandra. También dirige una escuela de comedia musical, participa del proyecto familiar de La Campiña de San Pedro, toca junto a su padre y comparte escenario con su marido. Entre esos mundos, y con sus hijas Evelina y Amelia ya adolescentes, decidió darle mayor centralidad a su proyecto solista.
En diálogo con Teleshow, habló de la enfermedad que atravesó de chica, la muerte de Mascetti, el día en que dejó el periodismo tras la tragedia de Cromañón y la decisión de hacer música sin resignar la vida que eligió.
—Venís de una familia con una presencia artística y periodística muy fuerte. ¿Cómo construiste una voz propia dentro de esos apellidos?
—Toda mi vida hice música. Estudié Comunicación, trabajé en medios y también tengo mi escuela, pero la música siempre estuvo ahí. Ser parte de la banda de Sandra hace casi 20 años es una escuela enorme: la veo arriba de un escenario, veo a la gente cantar sus canciones y entiendo hasta dónde puede llegar una obra. Me pasa también con las canciones de mi papá. Mi deseo es ese: que una canción mía se vuelva parte de la vida de alguien.
A veces, tener tantos frentes abiertos hizo que no me diera el tiempo suficiente para enfocarme cien por ciento en mi música. Pero son momentos. Mis hijas (Elina y Amelia) hoy tienen 15 y 12 años, y siento que puedo hacerme más lugar para mi carrera.
—¿Qué es “hacer lugar” para vos?
—Es ordenar las prioridades. Buscar el tiempo para hacer las cosas que una necesita y que le hacen bien. El disco habla de eso: de historias, de momentos que viví o pensé, de estar cerca de los 40 y seguir haciendo música.
Mi disco anterior había salido a fines de 2019. Después vino la pandemia y algunas canciones nacieron en ese tiempo. En febrero de 2024 nos juntamos con mi banda en casa, movimos el sillón, armamos la batería y durante una semana grabamos la base de las ocho canciones. Fue un proceso hecho entre amigos y con mucha cercanía.

—La idea de no postergar lo importante aparece en tus canciones. ¿Tiene que ver con lo que atravesaste a los 12 años?
—Sí, sin dudas. Esas experiencias, aunque una no las elija, dejan una marca para toda la vida. Para mí es inevitable tener conciencia de que somos finitos. Todo bien con la edad cronológica, pero yo me puedo morir mañana. Eso lo tengo muy claro.
Cuando era chica nunca me dijeron la palabra cáncer. Yo sabía perfectamente los tratamientos que hacía, pero decía que tenía una “infección en las células”. Recién cerca de los 15 años entendí que había tenido un sarcoma de Ewing, que había pasado por un trasplante de fémur y un año de quimioterapia.
Con el tiempo esa ficha cayó. Pensé: “Tengo que vivir ahora lo que me hace bien”. No se trata de hacer cualquier cosa, sino de elegir lo que una siente que le hace bien y dejar afuera lo que le hace mal. Esa huella aparece en el disco.

—César Mascetti no era tu abuelo de sangre, pero lo sentías como tal. ¿Qué lugar tuvo en tu vida?
—Mis abuelos fueron muy importantes. Mis viejos fueron padres muy jóvenes y mi hermano y yo, desde muy chicos, pasábamos los fines de semana con ellos en San Pedro. Dicen que yo iba desde los tres meses. Fueron muy presentes en nuestra educación y en toda nuestra vida.
La muerte de mi abuelo, hace cuatro años, fue un cimbronazo para todos. En mi caso, y en el de la familia, hizo que la brújula apuntara un poco más a San Pedro. Fueron años de reorganizar la vida, de encontrarme haciendo cosas que no esperaba y de preguntarme qué quería sostener.
—A tus abuelos les escribiste “Mis personas favoritas”. ¿Qué vínculo tienen esas canciones familiares con tu forma de escribir?
—Escribí esa canción porque sentía que decirle “abuelos” les quedaba chico. Era una de mis personas favoritas. Hay una frase que dice: “Quiero mirarte a los ojos mientras estés”. Cuando se la canté, entendí que no era una frase que hablara sólo de ella. Era también una forma de decir: mirémonos a los ojos mientras estemos, porque cualquiera puede no estar mañana.

—Estudiaste Comunicación y trabajaste en medios. ¿Por qué dejaste ese camino?
—Me encantó estudiar la carrera. Siempre me gustó escribir, leer, aprender. Cuando terminé el colegio me anoté en Música y en Periodismo. Daba clases de guitarra desde los 14 años y empecé una pasantía en TN, en Al pan, pan, el programa de mi abuela. Después trabajé en otros medios y mi último trabajo fue en radio.
El día de Cromañón yo entraba a la radio a las siete de la mañana. Llegué y, como era de las más jóvenes, tenía facilidad para buscar información y contactar familiares. Al final del día me felicitaron por el trabajo, pero yo estaba destruida. Recibí insultos por intentar comunicarme con personas que sufrían y sentí que no me lo bancaba.
Ahí entendí que quería hacer algo que me vinculara con la gente desde otro lugar. Renuncié ese mismo día. Después hablé con mi abuela, que me había pagado la carrera, llorando. Le dije: “Moca, perdón, no quiero ser periodista. Quiero hacer música”. Ella me respondió que podía hacer lo que me hiciera bien.
—¿Qué señal te confirmó que la música era tu lugar?
—Mientras trabajaba como periodista, también cantaba. Si me llamaban para tocar un sábado a las tres de la mañana, decía que sí sin dudar. En cambio, en la radio miraba el reloj porque quería irme a casa, dar clases de guitarra o tocar. No era falta de amor por la carrera; era una señal de que mi vocación estaba en otro lado.

Una banda que funciona como familia
—Tu marido toca con vos y con Sandra; tu papá, tu tía y tus amigos forman parte de ese mundo. ¿Cómo es salir de gira en familia?
—Es una fiesta. Matías, mi marido, es el bajista de mi banda y también de la de Sandra. Compartimos músicos, amigos y muchos viajes. El baterista de mi banda se sumó después a la de Sandra; el guitarrista hizo el camino inverso. Cuando salimos de gira estoy con mi marido, con mi papá, con mi tía y con amigos. Es un planazo.
Para mí, la energía del grupo es fundamental. No sé si podría hacerlo si no fuera así. Necesito disfrutar de estar con quienes toco, porque esa buena vibra también forma parte de cómo me expreso arriba del escenario.
Sol Mihanovich
CHIMENTOS
La angustia de Elina Costantini ante las fuertes amenazas que recibe: “Se meten con un supuesto futuro bebé”

Elina Costantini atraviesa un momento de angustia por las amenazas que asegura recibir desde hace meses y que, según contó, también involucran a su hija Khalo y a su mascota. La esposa de Eduardo Costantini habló del tema en PH: Podemos Hablar (Telefe), donde explicó que la situación se agravó en los últimos días y que, aunque todavía no realizó una denuncia, podría recurrir a la Justicia si los episodios continúan.
“Me vienen a amenazar a mi hija, a mi perro”, expresó Elina al referirse al alcance de las intimidaciones. La modelo explicó que hasta hace poco intentaba manejar la situación sin exponerla públicamente, pero que en los últimos días ocurrió algo que encendió sus alarmas. Por eso decidió contar parte de lo que vive, aunque evitó brindar detalles que permitan identificar a la persona a la que apunta.
“Hace unos días avanzó la situación, creo que es algo que hacen para asustarme. No lo denuncié pero si sigue lo voy a denunciar”, sostuvo durante la entrevista. Con esa frase, dejó en claro que por el momento eligió no iniciar acciones judiciales, aunque advirtió que su decisión podría cambiar si las amenazas no cesan. También remarcó que se trata de una situación que le genera preocupación por la seguridad de su familia.
La esposa del empresario insistió en que las intimidaciones no se limitan a ella, sino que alcanzan a su hija y hasta a un posible futuro bebé. “Se meten con mi hija, mi perro, un supuesto futuro bebé”, afirmó, visiblemente afectada por la situación. Sus declaraciones se producen en medio de la tensión familiar y judicial que rodea a Eduardo Costantini por una disputa vinculada al uso del apellido, un tema sobre el que ambos vienen manteniendo una postura pública cautelosa.
ELINA COSTANTINI HABLÓ DEL CONFLICTO POR EL APELLIDO DE SU ESPOSO
Durante su participación en PH: Podemos Hablar, Elina también se refirió al conflicto por el apellido Costantini y explicó por qué acompaña la decisión de su marido. “Él no quiere que sigan usando su apellido, somos seres humanos y es nuestra identidad”, manifestó, en referencia a la disputa que mantiene Eduardo con su expareja, Teresa Costantini. El tema se encuentra atravesado por cuestiones judiciales y familiares, por lo que Elina evitó profundizar en aspectos que podrían exceder sus declaraciones públicas.
En ese contexto, la modelo dejó en claro que no puede señalar públicamente a quien considera responsable de las amenazas. “No puedo decir todavía quién… porque si lo digo públicamente lo tengo que denunciar antes”, explicó. De esa manera, evitó dar nombres y sostuvo que, si decide avanzar con una acusación concreta, deberá hacerlo por los canales correspondientes. Hasta el momento, no identificó públicamente a la persona que estaría detrás de las intimidaciones.
Al explicar la posición de Eduardo, la modelo también hizo referencia a un conflicto que, según sus palabras, lleva décadas. “Se habló mucho de eso y no hay manera. Es un tema que viene hace 33 años, él fue muy claro que no quiere que ella (Teresa Costantini) lleve su apellido”, expresó. Sus dichos volvieron a poner el foco en la disputa familiar, que tomó mayor repercusión pública en las últimas semanas y que se suma a la preocupación que manifestó por las amenazas.
“Yo solo acompaño a un hombre, que por la edad que tiene decidió poner en orden un montón de cosas. Quiere que se respete su identidad y su familia”, concluyó Elina. Con esa frase, defendió la postura de su marido y buscó explicar el lugar que ocupa en medio de la controversia. Mientras tanto, aseguró que las amenazas la mantienen alerta y dejó abierta la posibilidad de hacer una denuncia si la situación vuelve a agravarse.
Elina Costantini, Eduardo Costantini
CHIMENTOS
Morena Beltrán y su paso por MasterChef Celebrity: “Fue lindo regalarle a mi abuela un programa diferente”

El nombre de Morena Beltrán hace años que está instalado en los medios y en las redes sociales por la labor que realiza en el mundo del periodismo deportivo, siendo una de las grandes figuras femeninas del ambiente. Sin embargo, este año tomó la decisión de aceptar un desafío que la sacó completamente de su zona de confort. More aceptó ser una de los 24 particiantes famosos de la nueva edición de MasterChef Celebrity (Telefe), el programa que conduce Wanda Nara y en el que Germán Martitegui, Damián Betular y Maru Botana se encargan de juzgar los platos que cada participante presenta gala a gala.
Durante tres semanas Beltrán se encargó de mostrar una faceta diferente a la que muestra programa a programa en ESPN, pero luego de una milanesa de mondongo que no estuvo del todo lograda, la periodista se convirtió en la tercera eliminada del certamen. En una entrevista con Teleshow, habló a fondo de esta experiencia y de la sorpresa que fue para ella escuchar su nombre en la gala del domingo pasado.
—¿Cómo te llega la propuesta? Porque viste que está esa idea de que el periodista es formal y acá mostraste una faceta completamente distinta.
—Qué bueno si se sintió eso. Fue natural al final. La propuesta me llegó después del mundial y tuvo varias instancias de negociación, porque al tener día a día en ESPN necesitaba una autorización del canal para hacer el programa, que era superdemandante. Tuve una charla con Lucas (Blondel), mi novio, de decir: “Che, ¿realmente tenés ganas de hacer esto? Sabés lo demandante que va a ser”. Pero siempre me ganó el deseo de poder hacerlo, porque siento que es un programa al que no se le puede decir que no, es muy sano, tiene un ambiente lindo en el que la gente se puede identificar con tus historias. También una de mis abuelas no está tan bien de salud, entonces me parecía una linda oportunidad para regalarle un programa diferente al que me vio hacer toda la vida, que estaba más vinculado al fútbol, y la cocina la apasiona más. Así que se juntaron varias cosas que me llevaron a tomar la decisión.
La periodista fue la tercera figura en abandonar las cocinas del reality (Video: MasterChef Celebrity/ Telefe)
—¿Cómo fue para vos este proceso de cocinar? ¿Cómo fue ponerte en este rol de ser juzgada?
—Te sentís vulnerable, la verdad. Para mí era lógicamente algo nuevo, porque cocino en mi casa lo normal. No es que subestime la cocina, sino que no tengo evidentemente la vocación que tienen los chefs como para que el plato de comida sea una obra de arte. Vos en casa la verdad te hacés una ensalada, una milanesa, me hago platos básicos y acá son muchas cosas que tenés que tener en cuenta, desde las combinaciones que hacés de la comida hasta cómo presentás el plato, todo. Tenés que tener creatividad para resolver, cocinás a contrarreloj, hay muchos factores que realmente lo hacen algo muy diferente a lo que hiciste toda tu vida. O sea, por ahí uno desde afuera piensa: “No, listo, yo me las arreglo con la cocina, en MasterChef me va a ir bien”, y no, realmente hay muchas otras complejidades que, salvo que tengas cuarenta años de experiencia cocinando, no sé si te las podés resolver con el día a día de tu casa. Esa para mí fue la gran diferencia.
—¿Cómo te sentiste con la eliminación? Porque viendo el programa, por ahí las devoluciones que salieron al aire no fueron indicativas de una eliminación.
—Yo dudaba un poco de eso, dije: “Che, ¿cómo se verá después cuando esté editado?”. En el momento, la verdad, con la devolución que me hicieron no pensé ni ahí que me iba. Me ponderaron tanto todo lo demás que no pensé que esa devolución me iba a hundir. El plato estaba relindo presentado, la milanesa tenía la forma argentina que quería, el huevo me había salido rebién. Me hubiera gustado que, ya que nos la jugamos con Juli (Nair Calvo) para hacer algo diferente y no caer en el guiso, lo tuvieran en cuenta. Germán dijo después que era muy complicado hacer una buena milanesa de mondongo. Lo que me hubiera gustado es que, cuando pasaron por la estación, me dieran algún consejo para que no me falle el punto del mondongo, que fue el problema. Es lo único que me replanteo de ese día. El momento que sentí que me podía ir fue cuando pasaron los primeros cinco participantes y les dicen: “Estás en la siguiente semana”. Ahí dije: “Bueno, puede ser”. A Juli con la devolución la habían hecho pelota, así que pensé: “Es entre Juli y yo”.
—Hace un ratito me hablaste del grupo, pero a medida que avanzaron los programas se empezó a generar una polémica con Edith Hermida, sobre todo después de lo de la cinta.
—Sí, me cocinó un poquito, pero la entiendo. Yo creo que es un juego, porque de última por ahí era una estrategia poner, si ella quería, los que peor cocinaban adelante de todo, lo entiendo porque es una estrategia. Pero bueno, en mi caso, por ahí yo que no soy ni muy buena ni muy mala cocinando, como que estaba en un intermedio, haberme puesto adelante me quitó opciones. De todas maneras, yo creo que había resuelto bien el plato; me complicó el hecho de no haber podido hacer bien la salsa. Pero bueno, creo que si vuelvo el tiempo atrás, Edith me cuestionaba todo: cómo me vestía, me cuestionaba mi propuesta de matrimonio, me cuestionaba todo. Entonces yo dije: “Bueno, listo, se la agarró de punto conmigo”. Pero realmente fuera del aire ella siempre fue diez puntos conmigo y creo que fue algo más para el show. Después, nada, terminó ocurriendo que quedé eliminada y eso magnificó todo.

—¿Con el resto del grupo?
—Nos llevamos todos bárbaro, la verdad. Te soy sincera, todas las cosas que por ahí se arman o salen son para hinchar los huevos; nada desestabiliza realmente el grupo y siempre prima la buena onda, la mejor. Después, cosas que se puedan decir o hacer al aire son para agitar el ambiente.
—El Pollo Vignolo, al aire del programa de ESPN, contó que vos ya habías sido eliminada. ¿Qué te pasó con eso?
—Ay, mi amor, me mata. No supe cómo reaccionar, tampoco puedo mentir. El que ve el programa se da cuenta de que algo pasó, porque yo por las grabaciones de MasterChef estaba yendo repoco a ESPN y de repente volví a ir todos los días. Creo que a Seba le jugó una mala pasada el hecho de que no sigue el día a día del programa, entonces no sabe cuánta diferencia hay de la grabación a la salida al aire. De hecho, me quiso defender, y en el acto de querer ayudarme spoileó algo que no había ocurrido. Pero él siempre me dio para adelante con MasterChef y como líder de programa me dijo: “Hacelo, si es una experiencia que a vos te gusta, te suma, hacelo”. Siempre me dio aliento.
—Si tuvieses que hacer una reflexión final de tu paso por el programa…
—Por ahí más que una sensación, me guardo el orgullo, porque creo que al final para mí terminó siendo algo bastante anecdótico el hecho de cocinar, cuando al final del programa sentí todo el amor que sentí de mis compañeros, realmente. Eso pagó todo, la frustración de decir: “Uh, bueno, por ahí tenía expectativas de llegar más adelante, no irme tan pronto”. Pero ver cómo Juli (Poggio) pidió la palabra, el abrazo que me di con Juli Nair, ver a la China llorando, cómo me fue a abrazar Lizy, esas cosas quedan. La verdad que te quedan, porque al final vos donde vas a laburar también vas a compartir, vas a poner un poquito de vos, de tu manera de ser, de tu día a día, y que eso se vea de alguna manera reflejado en el grupo es lo más lindo que te puede pasar.

— ¿Cómo vienen los preparativos para el casamiento con Lucas?
—Mi idea es en enero empezar a ponerme a full. La idea era casarnos a fin de este año, pero con el mundial se complicó mucho. Yo le decía a Lu: “¿Quién nos corre?”. Empiezan todos a decir “se arrepintieron de casarse” y yo pienso: “¿Por qué hay que hacer todo con los tiempos de otro?”. Estamos en un excelente momento de nuestra relación, nunca tuvimos ninguna crisis. Pero él tampoco tiene un trabajo normal en el que ponés la fecha tipo el 10 de octubre, porque por ahí juega. Uno tiene ganas de celebrar, de tirar manteca al techo, y probablemente la mitad de sus amigos en el fútbol no los puede invitar porque están en competencia. Es muy difícil encontrar el hueco. Va a ser en diciembre del año que viene, pero el deseo de casarnos está.
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CHIMENTOS
Elina Costantini reveló el insólito momento que vivió con Eduardo Costantini antes de casarse: “Problema psicológico”

Este sábado 24 de octubre, tuvo lugar una nueva edición de «PH: Podemos Hablar» (Telefe), con grandes invitados como Elina Costantini, Mernuel, Karina Mazzocco, Coco Sily y Sol Pérez. Durante este programa, la modelo y esposa del empresario Eduardo Costantini dio detalles desconocidos de la primera cita que había tenido con él. Si bien en ese momento, el encuentro se había dado de manera natural, había cuestiones que la hacían dudar de sus verdaderas intenciones.
La historia comenzó cuando Elina se encontraba tomando un café y Eduardo se acercó para ofrecerle compañía durante un rato. Aunque él tenía ganas de conocerla, ella no atravesaba una etapa en la que quisiera enamorarse porque venía de una relación complicada. Después de algunas experiencias sentimentales que la habían llevado a tener miedo de volver a sufrir por amor, la modelo no estaba dispuesta a iniciar una nueva relación.
Sin embargo, la insistencia del empresario terminó cambiando sus planes. Elina decidió quedarse a conversar con él y lo que parecía ser un encuentro casual se transformó en una charla de varias horas. Eduardo quedó flechado desde el primer momento y, según contó ella, estaba convencido de que había encontrado a alguien especial, aunque todavía no se conocían demasiado.
Fue entonces cuando una frase del empresario desconcertó a la modelo. En lugar de tomar aquellas palabras como una declaración romántica, la modelo reaccionó con sorpresa y llegó a preguntarse qué le pasaba a ese hombre que acababa de conocer. La anécdota, que recordó entre risas, mostró lo lejos que estaba de imaginar el futuro que terminarían construyendo juntos.
LA FRASE DE EDUARDO COSTANTINI QUE DESCONCERTÓ A ELINA COSTANTINI
“Me dijo que brindáramos porque ´lo que pasa entre nosotros es un milagro´. Pensé que estaba loco para decir eso en una primera cita”, relató Elina en PH: Podemos Hablar. La modelo explicó así por qué aquella actitud del empresario le resultó tan llamativa en un primer encuentro, cuando ella todavía no tenía intenciones de involucrarse sentimentalmente con nadie.
En ese contexto apareció la frase que resumió su desconcierto: “Debe tener un problema psicológico”. Lejos de tratarse de una descripción literal, la expresión reflejó la sorpresa que le provocó la intensidad con la que Eduardo vivió ese primer acercamiento. Mientras ella intentaba protegerse de una nueva decepción amorosa, él parecía convencido de que había algo extraordinario entre los dos.
La historia sentimental de Costantini también formó parte del relato. El empresario había estado casado tres veces y, según la interpretación de Elina, atravesó distintas relaciones porque seguía buscando a la persona con la que pudiera compartir su vida. “Él estuvo muy activo en el amor, tuvo muchas novias y esposas, porque estaba buscando al amor de su vida. Ahora está loco por su hija y quiere, queremos tener más hijos”, contó.
Con el paso del tiempo, aquella primera charla se convirtió en el comienzo de una historia que avanzó hasta el matrimonio y la llegada de su hija. Lo que para la modelo había sido una situación insólita terminó adquiriendo otro significado al mirar hacia atrás: el empresario que la sorprendió con una frase inesperada se transformó en su compañero de vida y en el padre de su hija Khalo.
Elina Costantini, Eduardo Costantini
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